RESOLUCIÓN VCP/3989/2010, de 10 de diciembre, por la que se da publicidad a las directrices para el desarrollo del deporte escolar fuera del horario lectivo., - Diario Oficial de Cataluña, de 20-12-2010

TIEMPO DE LECTURA:

  • Ámbito: Cataluña
  • Boletín: Diario Oficial de Cataluña Número 5778
  • Fecha de Publicación: 20/12/2010
  • PDF de la disposición
  • Este documento NO tiene versiones

La actividad física, inherente al ser humano, ayuda al desarrollo armónico de los niños y jóvenes, contribuye a la educación en valores y es preventiva del sedentarismo y otros desórdenes de salud. Actualmente, muchos chicos y chicas hacen deporte al acabar su jornada escolar y, desde hace unos años, el deporte escolar en horario no lectivo es practicado por muchos chicos y chicas.

Atendiendo, pues, a la voluntad de establecer un marco propio para el desarrollo de las actividades deportivas en horario no lectivo, y como resultado de la colaboración entre el Consejo Catalán del Deporte, organismo autónomo de carácter administrativo adscrito a la Secretaria General del Deporte del Departamento de la Vicepresidencia, y el Departamento de Educación, se han aprobado las directrices para el desarrollo del deporte escolar fuera del horario lectivo. Estas directrices son una herramienta orientativa que facilita un trabajo de calidad a los centros educativos, a los clubes y asociaciones deportivas, a las AMPA y familias, y también al personal técnico que desarrolla actividades en el ámbito del deporte escolar en horario no lectivo. Además, ponen de manifiesto su vínculo con el currículo del área de educación física de cada etapa educativa, a la vez que fomentan una base deportiva polivalente y potencian los beneficios de estas actividades, tanto a nivel físico y emocional como de socialización y formación en valores, para los niños y jóvenes.

Estas directrices también quieren ser el referente para la posterior validación de los contenidos específicos de las diversas modalidades deportivas, y de los materiales didácticos de apoyo que se vayan desarrollando.

Por todo eso, y de acuerdo con las competencias atribuidas por el Decreto 35/2001, de 23 de enero, sobre los órganos rectores y el funcionamiento del Consejo Catalán del Deporte y por el Decreto 141/2009, de 8 de septiembre, de modificación del Decreto 269/2007, de 11 de diciembre, de reestructuración del Departamento de Educación,

RESUELvO:

Dar publicidad a las directrices para el desarrollo del deporte escolar fuera del horario lectivo que figuran en el anexo.

Barcelona, 10 de diciembre de 2010

ANNA PRUNA I GRIvé Secretaria general del Deporte Presidenta del Consejo Catalán del Deporte

JAUmE GRAELLS v EGUIN Director general de la Educación Básica y el Bachillerato Departamento de Educación

ANExO Directrices para el desarrollo del deporte escolar fuera del horario lectivo

1. Introducción El deporte se presenta, en la actualidad, como una forma de actividad física válida para niños y jóvenes por múltiples razones que incluyen tanto la vertiente del movimiento, como la relación entre compañeros y compañeras, la vivencia del juego y de la competición y la educación en valores como el esfuerzo o la perseverancia, entre otros. Por otra parte, en un momento de diversidad cultural y complejidad social como el actual, el deporte tiene un gran potencial para favorecer la cohesión social y la convivencia intercultural a base de promover espacios abiertos y lúdicos de relación interpersonal. Con el objetivo de incrementar y mejorar la práctica de la actividad física y deportiva de los chicos y chicas, con el apoyo de la Secretaría General del Deporte, mediante el Consejo Catalán del Deporte, desde los centros educativos se pusieron en marcha programas de desarrollo del deporte escolar como los Juegos Deportivos Escolares de Cataluña, en 1980, y el Plan Catalán de Deporte en la Escuela, en el 2005. De hecho, el deporte escolar se ha convertido, desde el año 2004, en uno de los pilares fundamentales de su política deportiva y con la aplicación de estos programas deportivos se ha conseguido incrementar el porcentaje de chicos y chicas de Cataluña que participan en alguna actividad deportiva extraescolar, sobre todo en la etapa de enseñanza secundaria (12 a 18 años). Un hecho importante para dar un mayor impulso a los mencionados programas deportivos fueron los acuerdos firmados entre la Secretaría General del Deporte, mediante el Consejo Catalán del Deporte, y el Departamento de Educación, en los años 2004 y 2005, para el desarrollo del deporte escolar. En esta línea de potenciación de la cantidad y la calidad del deporte escolar, tanto desde la Secretaría General del Deporte, mediante el Consejo Catalán del Deporte como desde el Departamento de Educación, se ve la necesidad de definir los principios, los objetivos y los contenidos del deporte escolar fuera del horario lectivo y de establecer un marco de actuación general adaptable a las características específicas de las diversas entidades y territorios, que faciliten un trabajo común de calidad a entidades, técnicos y deportistas. Por eso, con este documento, se dan las directrices, se establecen los objetivos y las orientaciones sobre la metodología y los contenidos de las actividades físicas y deportivas en horario no lectivo, con el fin de definir un proyecto general y unos criterios básicos de actuación vinculados en el marco curricular de los centros de educación primaria y secundaria de Cataluña, que permita un posterior desarrollo curricular en las diversas etapas educativas y diferentes modalidades deportivas.

2. Marco general El deporte escolar fuera del horario lectivo engloba toda aquella práctica de actividad física y deportiva que se desarrolla normalmente en los centros educativos y que los chicos y las chicas hacen con una finalidad formativa, y también aquella práctica de iniciación deportiva, de competición, de ocio o de salud que los niños y jóvenes hacen en otras entidades deportivas. En los centros educativos, el deporte escolar y el trabajo que se desarrolla en el área de educación física tienen que mantener concordancia y tienen que tener unos códigos de actuación comunes, no se podría entender de ninguna otra manera. Ahora bien, esta necesidad también tendría que tener bastante importancia en el resto de entidades deportivas o de ocio. El objetivo final del deporte escolar es la educación individual y de grupo, más allá de los resultados deportivos. Por ejemplo, se da primordial importancia a la participación, la recreación y el esfuerzo dejando en un segundo plan los resultados o las marcas de las competiciones. El deporte escolar interviene en el proceso educativo de los chicas y chicas tanto a nivel físico como a nivel emocional y de relación con los otros.

En el deporte escolar son muy importantes todos los agentes que participan, tanto las entidades deportivas, con sus directivos/vas, coordinadores/as, técnicos/as y monitores/as, como también las asociaciones y las familias. Los técnicos/cas y monitores/as tienen que seguir los principios y códigos educativos del centro o entidad. Son y tienen que ser considerados referentes educativos para los niños y jóvenes. Las familias también tienen un papel importante. Tienen que respetar los principios educativos y los códigos y reglamentos que se establezcan desde el centro o entidad, o bien desde la organización de los encuentros o competiciones deportivas, con el fin de ayudar a la formación integral de los niños y jóvenes. Mediante el deporte escolar en horario no lectivo, los chicas y chicas tienen la oportunidad de conocer diferentes modalidades deportivas y actividades físicas para poder decidir, en un futuro, cuáles son las actividades físicas que más les gustan según sus objetivos (competitivos o recreativos), sus preferencias y capacidades, el entorno donde viven, su grupo de amigos y amigas, etc. Mediante la Resolución VCP/2181/2009, de 21 de julio (DOGC núm. 5433, de 31.7.2009), el Consejo Catalán del Deporte impulsó los programas del deporte escolar para todo el mundo en Cataluña), que incluye el Plan catalán de deporte en la escuela y los Juegos deportivos escolares de Cataluña. El Plan catalán de deporte en la escuela lo desarrollan, conjuntamente, la Secretaría General del Deporte, mediante el Consejo Catalán del Deporte y el Departamento de Educación. Así, la Ley 12/2009, de 10 de julio, de educación de Cataluña (LEC) refuerza, por primera vez, la importancia de la educación más allá del horario lectivo, importancia que relaciona de forma directa con la práctica deportiva que los chicos y chicas hacen en los centros educativos en horario no lectivo. En la misma línea, las resoluciones de organización y funcionamiento de los centros educativos determinan: "Plan catalán de deporte en la escuela (PCEE) El Plan catalán de deporte en la escuela (PCEE) es un plan impulsado por el Departamento de Educación y el Departamento de Vicepresidencia (Secretaría General del Deporte) que pretende poner al alcance de todo el alumnado de primaria y secundaria la práctica de actividades físicas y deportivas, y aprovechar el gran potencial de estas actividades para contribuir a la formación personal y cívica de los niños y jóvenes." La Ley de Educación refuerza, por primera vez, la importancia de la educación más allá del horario lectivo, importancia que relaciona de forma directa con la práctica deportiva que los chicos y chicas hacen en los centros educativos en horario no lectivo. Los Juegos Deportivos Escolares de Cataluña (JEEC) es un programa de la Secretaría General del Deporte dirigido a toda la población en edad escolar que tiene como objetivo principal impulsar un modelo de deporte escolar educativo y participativo que incluya también las vertientes recreativa y competitiva. El programa fomenta una práctica deportiva que permita la máxima participación entre la población escolar, haciéndola compatible con la transmisión de valores educativos y cívicos, y estructurándola para grupos de edades de acuerdo con los ciclos de educación primaria y secundaria, teniendo en cuenta que el motor de la mencionada práctica deportiva es el centro educativo.

3. Objetivos Los objetivos generales del deporte escolar en horario no lectivo tienen una relación directa con los objetivos de la educación física establecidos en los decretos 142/2007 y 143/2007, por los que se establece, respectivamente, la ordenación de las enseñanzas de la educación primaria y de la educación secundaria obligatoria (DOGC núm. 4915). Las actividades físicas realizadas en horario lectivo y en horario no lectivo tienen que compartir objetivos, ya que ambas tienen por misión final la educación de niños y jóvenes y la contribución en su desarrollo armónico. Se pueden establecer los siguientes objetivos generales, que tendrán que ser concretados según las edades y etapas de desarrollo de los chicos y chicas.

Reconocer la práctica regular de deporte y de actividad física como una forma válida de mejora de la salud individual y colectiva. Participar y disfrutar de los diferentes deportes y actividades físicas, buscando la participación por encima de la competitividad, para poder escoger libremente en un futuro las que más se adecuen a las preferencias, necesidades y habilidades. Practicar diferentes actividades físicas y deportivas, tanto recreativas como en el ámbito de la competición, mostrando capacidad de esfuerzo, solidaridad, responsabilidad, colaboración y tolerancia para el grupo, los compañeros/as, los adversarios u otros participantes. Mostrar habilidades y actitudes de respeto, trabajo en equipo y deportividad en la participación en actividades, juegos y deportes, independientemente de las diferencias de género, culturales, sociales y de habilidad. Conocer y aceptar las normas de los juegos y deportes y respetar las decisiones de los técnicos, jueces o árbitros y personal de la organización en los encuentros y competiciones, así como también respetar el material, las instalaciones y el medio natural.

4. Orientaciones generales Hacer ejercicio físico no sólo es adecuado sino necesario. Además, para cumplir con los requisitos educativos, es conveniente tener en cuenta una serie de aspectos generales, metodológicos y didácticos.

4.1 Aspectos metodológicos

4.1.1 La sesión de trabajo A grandes rasgos, una sesión de actividad física tendría que tener la estructura siguiente: presentación, calentamiento, actividad principal y vuelta a la calma. Cuando nos referimos a la actividad física para niños y niñas es muy importante respetar cada una de las partes. Presentación Toda sesión tendría que empezar con una breve explicación del contenido de la tarea que se realizará aquel día. Es conveniente que los deportistas sepan hacia dónde va dirigido el trabajo que hacen, ya que los ayuda a comprender el sentido de las actividades y mejora el proceso de aprendizaje. También es adecuado situar la tarea a realizar en una sesión concreta en relación con el trabajo general que se está desarrollando, así pueden saber en qué punto de su proceso se encuentran, por qué se realiza una tarea, cuál es su objetivo, etc. La presentación no tiene que ser demasiado larga, se tienen que intentar dar consignas breves y claras y no alargarse nunca en una explicación más de lo necesario, a fin de que el tiempo de práctica sea el máximo posible. Calentamiento En líneas generales, el calentamiento es una puesta en marcha. Se realiza siempre al principio de una sesión para que el organismo se active y aumente la temperatura corporal. Con el calentamiento mejora la eficacia muscular, así como también se incrementa la frecuencia cardiaca y respiratoria. De esta manera se bombardea más sangre hacia los músculos y aumenta la aportación de oxígeno. Cuando se habla de deporte escolar, sobre todo en educación primaria, el calentamiento tendría que consistir preferentemente en un juego de intensidad progresiva. También conviene realizar ejercicios de movilidad general y específica, pequeños desplazamientos, etc. El calentamiento no tendría que producir un cansancio excesivo. La presentación de la sesión y el calentamiento tendrían que representar aproximadamente un 15% de la duración total de la sesión. Actividad principal La actividad principal consiste en la realización de la actividad o actividades que se proponen para alcanzar el objetivo de cada sesión. En el caso de los chicos y chicas jóvenes se propondrán básicamente actividades para la mejora de las habilidades motrices básicas y de iniciación y cimientos deportivos. El contenido de esta parte tiene que ser normalmente juegos. Los más pequeños realizarán formas jugadas individuales con o sin material, después formas jugadas interactuando con unos o más compañeros, más tarde juegos colectivos y, finalmente, deportes. Según la edad, se propondrán actividades de diferente nivel de dificultad, con más o menos normas, con más o menos interacción entre los niños y niñas. En líneas generales, se tendrán en cuenta las siguientes pautas, que son válidas para todas las actividades y partes de la sesión: Los juegos y actividades tendrían que fomentar la participación máxima. Se intentará evitar situaciones de eliminación de jugadores o con largos ratos de espera. Las normas de las actividades tendrían que ser pocas y comprensibles. Una vez se ha entendido un juego, se pueden añadir normas o variantes a propuesta del técnico o de los participantes. A pesar de la importancia de seguir la planificación de las actividades, hay que adaptarse a las situaciones diarias. Si los chicos y chicas están disfrutando de un juego o actividad es aconsejable dejar que continúen aunque el tiempo planificado para aquella actividad se haya acabado. De la misma manera, no tiene sentido insistir en una actividad que se observa que no entienden o no les satisface. En las actividades debería priorizar la variación sobre la repetición, aunque en ocasiones ésta sea necesaria para el aprendizaje de gestos técnicos. Es importante proponer actividades que los chicos y chicas sean capaces de realizar. Hay que dar pautas de seguridad. Es aconsejable la presentación de problemas motrices en los cuales cada participante tiene que encontrar una solución. Los métodos didácticos utilizados (sobre todo con los más jóvenes) tendrían que ser, especialmente, de descubrimiento y globales con el fin de potenciar la experimentación. Es conveniente que las actividades proporcionen conocimiento de uno mismo, de las propias posibilidades y de las de los otros. Se tienen que respetar las necesidades de descanso de los chicos y chicas. Hay que dar tiempo para hidratarse y de recuperación. Las actividades tendrían que ser motivadoras. La actividad principal de la sesión debería ocupar, aproximadamente, el 75% del tiempo total de la sesión. Vuelta a la calma La parte final de estiramientos, relajación o de normalización de las constantes corporales tiene por objetivo volver a la actividad habitual de forma progresiva. Los cambios bruscos no son aconsejables. Esta parte final sirve para recuperarse, para la liberación de posibles tensiones adquiridas durante la sesión, para cuidar la postura corporal y para analizar y reflexionar sobre lo que se ha aprendido y experimentado aquel día. Pensar en lo que se ha hecho en una sesión es importante para que los niños y niñas entiendan lo que han estado trabajando, el objetivo de los juegos o tareas realizados y también a fin de que pregunten cualquier duda y manifiesten sus sensaciones durante la sesión. Para la persona que dinamiza la sesión es una parte importante para conocer las sensaciones e inquietudes de los niños y adolescentes y, a partir de aquí, poder proponer nuevas actividades que se adapten a las posibilidades y motivaciones de los que participan en la sesión. Esta parte de la sesión debería durar, aproximadamente, el 10% del tiempo total.

4.1.2 La programación de las actividades. Además de las partes generales expresadas en relación con la sesión, en la programación de las actividades hay que tener en cuenta una serie de principios. La actividad tiene que ser variada. Infancia y adolescencia se caracterizan por ser etapas de grandes cambios corporales, etapas de desarrollo físico importante. Son momentos en que hace falta que los chicos y chicas, a medida que van adquiriendo nuevas habilidades, las experimenten tanto como les sea posible.

A partir de los movimientos que van siendo capaces de realizar, hay que proponer nuevas variantes, añadir elementos nuevos, etc., de manera que su vocabulario motor, sus posibilidades de movimiento llegue a ser el más amplio y rico posible. La actividad tiene que ser global Durante la actividad física sería conveniente que se movieran el número máximo de músculos, de las extremidades superiores e inferiores y del tronco, tanto del lado derecho como del izquierdo. Siguiendo este principio, muy relacionado con el mencionado anteriormente sobre la variedad, se asegura la riqueza de movimiento, la participación de todo el cuerpo en la actividad física y un desarrollo y habilidad óptimos. Por otra parte, en la planificación de las sesiones, tendría que pensarse en la globalidad del curso. Hay que tener en cuenta que si un gesto o una actividad se trabaja poco, muy fácilmente se olvidarán o, si después de unos días de trabajo de intensidad media, ésta se disminuye drásticamente, el estado de forma físico de los deportistas disminuirá. La actividad tiene que ser continua o regular. A fin de que el desarrollo sea óptimo y para que se formen hábitos de práctica para el futuro, hace falta que los niños y adolescentes hagan actividad física de forma continuada. Se aconseja un mínimo de tres sesiones por semana. La actividad tiene que ser de intensidad progresiva. Si un día se realiza un esfuerzo demasiado elevado el cuerpo se fatiga y tarda en recuperarse. Si el grado de esfuerzo es siempre el mismo, la actividad realizada es saludable pero no comporta mejora del estado de forma física. Durante el curso conviene ir incrementando progresivamente la intensidad de la carga de las sesiones, juegos y actividades para conseguir una mejora en los deportistas. La actividad tiene que adaptarse a las personas. Cada niño o niña tiene un desarrollo propio, evoluciona y aprende a un ritmo concreto, tiene facilidad por unas habilidades o por otras. Es muy importante que se respete este ritmo personal. Intentar enseñar movimientos o habilidades a alguien que no está preparado fisiológicamente para aprenderlas puede ser, incluso, contraproducente. Cada momento del desarrollo permite la realización de infinidad de actividades, querer correr demasiado no es recomendable. Los chicos y chicas tienen que disfrutar de todas las etapas de su desarrollo, la realización de movimientos para los cuales todavía no están preparados, les puede producir padecimiento y frustración, dos aspectos que hay que mantener bien alejados de la práctica de la actividad física que nos ocupa. La actividad tiene que respetar la necesidad de recuperación. Actividad física y descanso tendrían que ir siempre coordinados. Para la realización de actividad hay que estar descansado y, una vez finalizada la actividad, hay que dar tiempo para la recuperación. Durante la recuperación es cuando el organismo asimila los efectos de la actividad realizada y se prepara para una nueva actividad. Un exceso de actividad puede ser, en ocasiones, tan perjudicial como su carencia. La actividad tiene que ser motivadora. Uno de los objetivos finales del deporte escolar es que los chicos y chicas incorporen la actividad física como hábito de práctica regular. Para que eso suceda, hace falta que las actividades sean motivadoras, que satisfagan sus necesidades, que los animen a seguir descubriendo los beneficios que les aporta.

4.1.3 La competición. La competición tendría que ser un estímulo, un momento en donde se pone en juego todo lo aprendido en las sesiones y no tendría que ser nunca planteada como la finalidad última del proceso de aprendizaje de una actividad deportiva. La competición es una herramienta más de trabajo, en la cual los chicos y chicas disfrutan de lo aprendido tanto en el campo de la técnica y la táctica como en el ámbito de los valores y hábitos. Tendría que ser un elemento de motivación, con el cual los chicos y chicas se esfuerzan para tener un lugar importante en el equipo, para sacar lo mejor de ellos mismos.

Cuando hablamos de deporte escolar, hay que tener muy presente que en las competiciones tendrían que poder participar todos los jugadores/as, tanto aquéllos que destacan por sus habilidades y aptitudes como aquéllos a quienes les cuesta más. La tarea del equipo es fundamental. a menudo la competición va acompañada de premios, medallas, etc. En el deporte escolar el premio tiene que ser la participación y la superación personal, por lo tanto, se tendría que intentar que ésta se valore por encima de la clasificación. Es importante que los chicos y chicas descubran cuáles son sus aptitudes, así como que reconozcan sus resultados, las victorias y las derrotas. Finalmente, es interesante que se trate la competición desde el punto de vista de los jugadores/as, de los espectadores/as, del árbitro o de los medios de comunicación. Los chicos y chicas pueden aprender mucho observando la actividad deportiva desde las diferentes vertientes.

4.2 Los valores y los hábitos

4.2.1 los valores. La actividad física y el deporte son un medio idóneo para la transmisión de valores individuales y de grupo, valores que tratan la concepción de uno mismo y la salud y otros relacionados con las relaciones interpersonales. Se destacan los siguientes: Valores relacionados con la salud. Conocimiento y autoaceptación. La actividad física y el deporte plantean continuamente a los niños y jóvenes situaciones a resolver, constantemente hay que tomar decisiones. Este hecho facilita el conocimiento de las habilidades y capacidades individuales. Desde el conocimiento personal hay que avanzar hacia la aceptación de uno mismo. Un niño/a será feliz si acepta su realidad personal, y a partir de la aceptación podrá dar el máximo de sí mismo, tanto en las actividades deportivas como en la vida cotidiana. Cuidado personal. Cuando nos referimos al deporte escolar, hablamos de actividad física saludable. Para hablar de deporte saludable no podemos dejar de lado otros hábitos relacionados como la alimentación, la higiene o el descanso. El cuidado personal, junto con la aceptación de uno mismo, conducen al bienestar físico y emocional, hecho que ayudará a la potenciación, en un futuro, de la actividad física continuada. Valores individuales. El esfuerzo. ya sea en una actividad colectiva o individual en cualquier actividad física o deportiva, el esfuerzo es necesario. Si no hay esfuerzo, no hay resultado positivo. En la actividad física todo esfuerzo tiene una recompensa, para la consecución de un objetivo (un juego, un partido, llegar a una meta..), para una mejora personal y de grupo, para un aprendizaje, etc. Todo buen deportista es una persona con una gran capacidad de esfuerzo. La disciplina. La disciplina, o mejor la autodisciplina, es una de las cualidades de un buen deportista. Hace falta ser organizado y disciplinado para estar siempre a punto para un partido, para un entrenamiento o sesión de actividad física. Hay que seguir una organización, calentar.., en definitiva, el deporte ayuda a los chicos y chicas a ser diligentes en su participación e implicación en las actividades que realizan. La perseverancia. En el deporte, como en la vida cotidiana, nos marcamos hitos. Se practica deporte para aprender un gesto concreto, para mejorar la condición física, para ganar un partido o una carrera, para aprender una coreografía. Es importante que los chicos y chicas determinen un objetivo final y que luchen para conseguirlo. La perseverancia o la constancia en su esfuerzo, en la tarea diaria son básicos para la consecución de los objetivos, tanto deportivos como personales en otros ámbitos. El compromiso. Cuando pertenecemos a un equipo, a un grupo, nos comprometemos con él. Es importante que los chicos y chicas oigan que forman parte del equipo y que como tal no pueden fallar. El compromiso es un acto de responsabilidad y de compañerismo y un valor fundamental para la vida en sociedad. Valores relacionados con el grupo. El trabajo de equipo. En la mayoría de las actividades deportivas hace falta un trabajo de equipo. Tanto en las sesiones o entrenamientos, como en las competiciones, el trabajo de equipo asegura buenos resultados. El trabajo en equipo requiere que los chicos y chicas piensen en los otros, que busquen cómo pueden solucionar problemas como grupo; hace falta la participación de todos y el protagonismo de nadie. Trabajar en equipo es un valor válido para muchas actividades de la vida cotidiana. En el trabajo de equipo cada uno intenta dar lo mejor de sí mismo y potenciar lo mejor de lo otros. El respeto. En el mundo del deporte, los entrenadores, los compañeros/as o los árbitros toman decisiones, con las cuales se puede estar de acuerdo o no, pero se tienen que respetar. Es importante tener en cuenta y aceptar que todo el mundo se puede equivocar; los errores pueden ser vistos como una posibilidad de mejora o aprendizaje. El deporte es integrador, ya que confluyen personas con diversas capacidades, culturas y creencias. Los y las deportistas tienen que ser capaces de resolver conflictos desde el respeto y la aceptación de los otros. El hecho de reconocer las diferencias es un valor fundamental que contribuye a fortalecer la convivencia. la generosidad. Un deportista generoso es aquél que renuncia al éxito personal por el éxito del grupo y es capaz de entender que los resultados conseguidos por un grupo son siempre superiores a los conseguidos individualmente.

4.2.2 Los hábitos. Uno de los objetivos principales de la actividad física regular en horario no lectivo es potenciar que los chicos y chicas lo incorporen como un hábito de vida, paralela a una buena alimentación, salir con los amigos/amigas o descansar las horas necesarias. Este hecho, unido a una actividad física practicada desde los valores saludables y de relación con los otros, garantiza el éxito de la tarea educativa que se propone en estas directrices. Para que la actividad física o deportiva sea incorporada como hábito saludable hace falta que vaya acompañada de: Organización de la sesión o actividad. Los/las deportistas tendrían que aprender las partes de la sesión, que serán las mismas en una sesión de entrenamiento, un modelo a seguir en todas las actividades que realicen, ya sea en las sesiones de deporte escolar, en los partidos o juegos o también en las actividades realizadas de forma autónoma en la actualidad o cuando sean adultos. Toda persona que respeta el calentamiento antes del ejercicio físico y los estiramientos finales habrá hecho un gran avance para garantizar una actividad física saludable. Hidratación/alimentación. Los/las deportistas tendrían que beber con regularidad, antes y después de realizar la actividad física. Es importante que conozcan la importancia y la forma de hidratarse. Como norma general se puede decir que se tiene que beber líquido un rato antes de empezar la actividad y al acabarla. Si la actividad que se realiza es prolongada también se tiene que beber líquido durante la actividad. También es importante la forma de hidratarse. Se trata de beber líquidos a temperatura ambiente, preferentemente agua. Es mejor beber pequeñas cantidades repetidas veces que mucho líquido de una sola vez. En las actividades de larga duración no hay que esperar a oír la sensación de sed, la sed es un síntoma de pequeña deshidratación. La hidratación está muy relacionada con la temperatura ambiente, en los días de calor hay que hidratarse más insistentemente. Antes de hacer ejercicio se tendría que evitar beber productos lácteos u otros líquidos de difícil digestión.

Con respecto a los alimentos, habría que evitarlos justo antes de la actividad. Si entre la ingesta de alimentos y el inicio de la actividad física hay poco tiempo, los alimentos tendrían que ser de digestión fácil, como por ejemplo la fruta. Equipamiento/ropa. La ropa o el equipamiento tendría que adecuarse a la actividad y al clima. Por norma general hace falta que los deportistas vistan ropa transpirable y ligera, cuando hace mucho calor, y transpirable y de abrigo, en invierno. En días de mucho sol es aconsejable el uso de gorra. Al acabar la sesión, es importante ducharse y cambiarse de ropa. Si no hay espacio o tiempo de ducha, es aconsejable cambiar la camiseta y abrigar-se. En llegar a casa conviene ducharse y cambiar toda la ropa. Un aspecto muy importante es el calzado. Las bambas tendrían que adecuarse al pie y a la actividad que se realiza. Si bien no hay que buscar grandes marcas, es importante que el calzado sujete bien el pie y proporcione la amortiguación necesaria.

4.2.3 Actividad física y salud. Cuando se habla de actividad física y salud se hace referencia, por un lado, a la necesidad de conocer el estado de salud de los chicos y chicas y, por el otro, a un trabajo físico saludable, que respete los principios de la actividad física y el trabajo con una buena postura corporal. Con respecto al estado de salud de los deportistas, es conveniente que todos hagan una visita al pediatra o pasen una revisión médica. Hay que estar seguros de que no hay ningún inconveniente para que los niños y jóvenes hagan actividad física, y si se ha detectado alguna patología o problemática, se podrá adaptar la actividad física a las características personales. Una vez se conozca la buena salud de todos los deportistas, es importante que la actividad se realice respetando las normas de frecuencia, continuidad, intensidad y recuperación. Por otra parte, es fundamental el trabajo de la postura corporal y el desarrollo armónico de los chicos y chicas, así se trabajará siguiendo los principios de globalidad y variedad. Un último aspecto a tener en cuenta son las lesiones; ante cualquier caída, torcedura u otro problema hace falta visitar al médico ya que es el mejor consejero y experto.

4.3 El entorno y la oferta deportiva

4.3.1 El entorno. En el deporte escolar, intervienen diferentes agentes, cada uno con una función y/o interacción determinada. Se consideran agentes principales la entidad o asociación organizadora de las actividades, el centro educativo y las familias. Para los chicos y chicas la pauta, la determina el cuerpo técnico que organiza las actividades. Esta pauta tiene que estar de acuerdo con los principios educativos del centro y compartida por la asociación o entidad responsable de la organización. En el deporte escolar las familias tienen un papel fundamental. Si actúan de acuerdo a los principios determinados por el centro y/o la entidad organizadora, contribuyen a la potenciación de los valores y factores educativos del deporte. Los familiares son quiénes felicitan a los chicos y chicas, quiénes los ayudan a entender las decisiones arbitrales, quiénes consuelan a un deportista ante la derrota aun valorando su esfuerzo, etc. Con la ayuda de los familiares la acción educativa del deporte se multiplica. Por el contrario, si éstos contribuyen a incentivar la competitividad, el juego sucio, las críticas a decisiones arbitrales o de los entrenadores/se, se podrían perjudicar todos los valores educativos y toda la tarea hecha desde las asociaciones y escuelas.

4.3.2 La oferta deportiva. Uno de los objetivos del deporte en horario no lectivo es que los chicos y chicas puedan conocer diferentes modalidades deportivas y actividades físicas para, así, poder decidir los deportes o actividades que más les gustan, aquéllas en que se desarrollan mejor, las que querrían continuar haciendo de mayores, las que les permiten disfrutar del entorno, etc.

Las entidades y asociaciones tendrían que intentar que la oferta deportiva fuera variada, con el fin de poder dar salida a los intereses y necesidades del máximo número de chicos y chicas posible. Un aspecto a tener en cuenta en la oferta deportiva es que se adecue a las características y tradiciones del entorno; así, en zonas montañosas es aconsejable ofrecer actividades como btt o senderismo, y en zonas costeras actividades acuáticas; de esta manera se acerca a los chicos y chicas a las posibilidades que tienen más cercanas, las que más fácilmente podrán practicar y disfrutar. La oferta deportiva, además de incluir modalidades bien conocidas como el fútbol o el baloncesto, también tendría que dar la posibilidad a aquéllos que quieren practicar otras modalidades no tan mayoritarias. Por otra parte, cuando se habla del deporte o actividad física dirigida a los adolescentes, hay que dar oportunidad tanto a aquéllos que quieren hacer una actividad reglada o competitiva, como a aquellos chicos y chicas que quieren realizar actividad física desde una vertiente más recreativa o de relación social. Se tendrían que proponer actividades deportivas, de ocio, de ritmo y expresión corporal, adecuadas para chicos y chicas, intentando romper con los estereotipos de actividades diferenciadas para ellos y ellas.

5. Etapas en la iniciación deportiva Establecer etapas para la iniciación deportiva, definir las horquillas de edad para diferentes tipos de enseñanzas o contenidos no es sencillo. La iniciación deportiva y el aprendizaje de una modalidad deportiva está condicionada por las características técnicas propias de cada actividad y por el proceso de desarrollo y maduración individual. En líneas generales se puede afirmar que: Los niños/se tienen que moverse: a mayor experimentación, mayor bagaje motor y, por lo tanto, más capacidad de respuesta ante diferentes situaciones motrices. Cada chico y chica tiene un ritmo de maduración propio, nunca se tiene que pedir más de lo que están preparados para hacer. Cuando se habla de deporte escolar, se hace referencia siempre a deporte saludable, por lo tanto, en este documento no se contempla ninguna especialización precoz para un deporte concreto que pueda poner en peligro el correcto desarrollo físico y psíquico. Los intervalos de edad que se presentan son orientativos o dirigidos a la mayoría de los chicos y chicas y de modalidades deportivas. Si se hace referencia a niños o niñas que quieren centrarse en un deporte individual, la especialización podría empezar un poco antes, manteniendo de todas formas una formación general, un trabajo equilibrado y la adaptación necesaria a las características de desarrollo individuales. Una vez determinadas estas cuestiones previas, y con la voluntad de establecer unas etapas generalmente adaptables a todos, se definen las siguientes etapas de iniciación deportiva: De los 3 a los 6 años. El trabajo se tendría que basar en la experimentación, normalmente individual. La intervención del personal técnico tendría que consistir básicamente en la presentación de materiales diferentes, convencionales y no convencionales, de situaciones atractivas para los niños y a velar por su seguridad. Los técnicos tendrían que actuar principalmente como observadores y motivadores de las actividades. Las claves de la etapa son la experimentación y disfrutar del movimiento. De los 6 a los 8 años. El objetivo principal de esta etapa es el incremento del bagaje motriz, que habrá que alcanzar mediante la experimentación, el juego y las formas jugadas. El juego será normalmente colectivo para favorecer la interacción entre los niños y las niñas. Es adecuado presentar juegos de equipo con algunas normas, las cuales tendrían que ser claras y comprensibles para todos y todas. Convendría proponer situaciones muy variadas, con materiales convencionales y no convencionales. También se pueden plantear actividades deportivas adaptando las normas. De los 8 a los 10 años. Hay acuerdo en el hecho de que esta horquilla de edad es la más adecuada para la iniciación deportiva. Es la etapa en que se evoluciona de las situaciones genéricas a situaciones o habilidades deportivas específicas de diferentes deportes y al conocimiento del material y normas propias de cada deporte. Las reglas de los deportes tendrían que adaptarse en espacio, tiempo y normas a las características de los niños. Eso no quiere decir, sin embargo, que los niños y niñas se especialicen en una modalidad deportiva concreta, ya que es muy importante que el trabajo sea multidisciplinar. Se pueden introducir elementos característicos de los deportes reglados. Sin entrar mucho en el trabajo de la técnica, pueden presentarse los movimientos básicos de cada deporte (botar una pelota, conducir una pelota con el pie, etc.), de manera que al mismo tiempo que van conociendo los diferentes deportes y los rasgos que los caracterizan, pueden empezar a descubrir sus preferencias. De los 10 al 12 años. En esta etapa los chicos y chicas disfrutan mucho del movimiento. Sobre todo para los chicos, el deporte es una de sus formas de ocio preferida. Con respecto a las chicas, y sobre todo al final de la etapa, nos podemos encontrar con los primeros abandonos; en este sentido es muy importante crear uno entorno de práctica favorable, que no discrimine a nadie según su nivel de habilidad. En esta etapa se puede iniciar el trabajo de la técnica y la táctica específicas, tanto de deportes individuales como de equipo. Se tendría que empezar por las habilidades individuales para pasar posteriormente a las colectivas y dedicar más tiempo a las actuaciones de ataque que a las defensivas. La formación tendría que ser igual para todos los jugadores/as sin especializaciones de posiciones en el terreno, etc. Las actividades competitivas podrán ir adquiriendo importancia sin olvidar nunca el aspecto educativo por delante de los resultados obtenidos. Lo importante continúa siendo la práctica y no se tendría que tener prisa para obtener resultados deportivos concretos. De los 12 a los 16 años. La adolescencia, a nivel físico, puede comportar un acercamiento o un alejamiento de la práctica de actividad física. Los chicos y chicas que disfrutaban y obtenían buenos resultados en etapas anteriores suelen reforzar su posición y son buenos practicantes de actividad física. Ahora bien, aquéllos que no obtenían tantos buenos resultados y que ahora necesitan estudiar más, encuentran nuevas formas de ocio, etc. y a veces optan por abandonar la práctica deportiva. En esta etapa es aconsejable, por una parte, consolidar la práctica deportiva en un deporte concreto, la práctica unida al grupo de amigos, la especialización, etc. Pero por otra parte, y sobre todo para aquéllos que no obtienen experiencias positivas en el deporte de competición, hay que presentar nuevas formas de actividad física regladas o no, actividades rítmicas, recreativas, a la naturaleza, etc., a fin de que el hábito de práctica pueda consolidarse. La adolescencia es una etapa de muchos cambios físicos, pero también afectivos; la actividad física puede ser un medio liberador de tensiones, una oportunidad de relación con otros, además de una opción muy válida para el tiempo de ocio. A nivel técnico como táctico se trabajarán las habilidades específicas de un deporte concreto. Las normas, el material y el espacio se irán adaptando a las reglamentaciones individuales de cada deporte. a partir de los 16 años. A partir de los 16 años, hay que seguir el mismo patrón que para las personas adultas. Lo importante es que se haya creado un hábito de práctica regular. Es indiferente el tipo de práctica, puede ser competitiva, recreativa, reglada o no reglada, etc., lo que cuenta es que sea una práctica regular, satisfactoria y saludable.

(10.337.051)


No hay versiones para esta norma