Caso práctico: Secuelas a consecuencia de una intervención quirúrgica. ¿Quién es responsable?

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  • Orden: Civil
  • Fecha última revisión: 12/06/2019
  • Origen: Iberley

 

PLANTEAMIENTO

Como consecuencia de una intervención quirúrgica, la paciente operada presenta secuelas por los graves errores del anestesista en el suministro de la dosis de anestesia,

¿Respondería todo el equipo médico que intervino en la operación por el resultado dañoso?

RESPUESTA

No, respondería el cirujano en virtud de los principios de confianza y división horizontal del trabajo: “La aplicación del principio de división de trabajo horizontal implica que cada uno, a un mismo nivel de formación como especialistas, complementándose en el trabajo, desarrolla sus propias funciones de las que son responsables, completándose este principio con el de confianza, por el que el cirujano cree que la actuación del anestesista va a ser diligente, no respondiendo el mismo, cuando tal dedicación y profesionalidad fallan, a no ser que de algún modo participe de tal defecto o que, siendo sabedor de tales fallos, los admita, en cuyo caso responderá pero no por la negligencia del anestesista, sino por la suya propia, al participar en aquella negligencia o al consentirla” (SAP de Las Palmas 257/2016).

La medicina en equipo supone la actuación de varios profesionales de la medicina en una intervención sanitaria, normalmente en intervenciones quirúrgicas. Si en estos casos se produce un resultado dañoso, no es atribuible de forma automática al equipo en su conjunto, sino que debe determinarse la imprudencia médica de los miembros.

Como dice la SAP de Las Palmas 257/2016 de 30 de junio de 2016 antes citada, este fenómeno exige la necesidad de delimitar las respectivas responsabilidades de los diversos miembros del equipo. En este sentido la jurisprudencia ha postulado dos principios: el principio de confianza y el principio de división del trabajo.

→ El principio de confianza supone que cada uno de los miembros del equipo confía que sus colaboradores se comportarán diligentemente, salvo que circunstancias extraordinarias (manifiesta falta de pericia o de cuidado, por ejemplo) le deban conducir a pensar lo contrario.

→ El principio de división del trabajo en equipo supone la distribución razonable del trabajo y concentración de cada miembro del equipo en sus tareas específicas. Aquí distinguimos la división del trabajo vertical y la horizontal.


En el primer caso, se trata de determinar las responsabilidades entre iguales, por ejemplo, entre el cirujano y el anestesista, donde cada uno tendrá específicas funciones asignadas, por lo que, con carácter general, cada uno respondería de sus propios actos, salvo que concurriesen errores notorios apreciables por el otro profesional.


En el segundo caso, se determina la responsabilidad entre los distintos profesionales entre los que existe una relación de subordinación jerárquica (cirujano y enfermeros, celadores, auxiliares, etc.) por lo que, el superior tiene los deberes de supervisión e instrucción y vigilancia. Sin embargo, deben matizarse los deberes de supervisión e instrucción en el ámbito de la sanidad pública, pues la garantía del proceso de selección exoneraría al superior de la obligación de comprobar en general la capacidad y destreza de sus ayudantes y, con ello, de tener que realizar una labor de preparación o instrucción de sus tareas.

 

Secuelas
Concentración
Servicio público sanitario

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