Resolución No Vinculante de Dirección General de Tributos, 1790-03 de 31 de Octubre de 2003

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  • Órgano: SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas
  • Fecha: 31 de Octubre de 2003
  • Núm. Resolución: 1790-03

Normativa

Ley 40/1998, Art. 55-1-1º; RIRPF (RD 214/1999) Arts. 51, 55

Cuestión

Si puede aplicar el saldo de la cuenta vivienda a la amortización parcial del préstamo que grava la vivienda del marido.

Descripción

Durante 1998 la consultante abrió una cuenta vivienda, y su actual cónyuge adquirió una vivienda, gravada con un préstamo, que constituye la residencia habitual del matrimonio desde su celebración en 1999. Tras el mismo, cada uno ha continuado realizando aportaciones a la cuenta vivienda, y pagando el préstamo, respectivamente. El régimen económico matrimonial es el de gananciales.

Contestación

De acuerdo con el artículo 55.1,1ºa) de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (Ley 40/1998, de 9 de diciembre), y con arreglo a determinados requisitos y circunstancias, el contribuyente podrá aplicar una deducción por inversión en su vivienda habitual, tomando como base, hasta 9.018,15 euros anuales, las cantidades satisfechas en el período de que se trate por la adquisición o rehabilitación de la vivienda que constituya o vaya a constituir su residencia habitual, incluidos los gastos originados que hayan corrido a su cargo y, en el caso de financiación ajena, el importe de su amortización, intereses y demás gastos derivados de la misma. También tendrán derecho a la deducción las cantidades depositadas en las denominadas cuentas vivienda siempre que se destinen a la primera adquisición o rehabilitación de la vivienda habitual.
Por tanto, la práctica de la deducción por adquisición de vivienda requiere la concurrencia en el contribuyente de dos requisitos: adquisición de la vivienda propia, aunque sea compartida, en su caso, y que dicha vivienda constituya o vaya a constituir su residencia habitual. Y, por tanto, con independencia de cómo se instrumente su financiación, del estado civil del contribuyente y, en su caso, del régimen económico matrimonial y del lugar de residencia del cónyuge.
Así, en el presente caso, antes de la celebración matrimonial, tanto las aportaciones por la consultante a su cuenta vivienda, como las cantidades satisfechas por su cónyuge en la adquisición de su vivienda habitual, habrán sido objeto de deducción en su correspondiente declaración del Impuesto, en las condiciones y límites fijadas por la normativa.
Contraído matrimonio, dada la nueva situación jurídica de los cónyuges, habrá de considerar las normas sobre titularidad jurídica de los bienes y derechos contenidas en las disposiciones reguladoras del régimen económico matrimonial, gananciales en el presente caso, a fin de determinar su incidencia en la deducción por adquisición de vivienda, ante las circunstancias que pudieran concurrir.
Con carácter general, la deducción por adquisición de vivienda habitual corresponderá a quien tenga su titularidad jurídica. En este sentido, y en el ámbito de la sociedad de gananciales, procede traer a colación lo dispuesto en los artículos 1.357 y 1.354 del Código Civil.
Art. 1.357. "Los bienes comprados a plazos por uno de los cónyuges antes de comenzar la sociedad tendrán siempre carácter privativo, aún cuando la totalidad o parte del precio aplazado se satisfaga con dinero ganancial.
Se exceptúan la vivienda y ajuar familiares, respecto de los cuales se aplicará el artículo 1.354."
Art. 1.354. "Los bienes adquiridos mediante precio o contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo, corresponderán pro indiviso, a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas."
De existir financiación ajena, y en relación con estas normas sobre titularidad jurídica, cabe señalar que el Tribunal Supremo, en sentencia de 31 de octubre de 1989, equipara los pagos efectuados para amortizar la hipoteca con la compraventa a plazos, a efectos de la aplicación de la excepción contenida en el segundo párrafo del artículo 1.357.
En el presente caso, tras contraer matrimonio en régimen de gananciales, la vivienda de origen privativo, en proceso de financiación, se constituye en la residencia habitual del matrimonio y, por tanto, en la vivienda familiar (término contenido en el párrafo segundo del artículo 1.357 del Código Civil siendo de aplicación, en consecuencia, su artículo 1.354(, pudiendo darse diversos supuestos en cuanto al derecho a deducir en el IRPF considerando los distintos supuestos de titularidad o cotitularidad en función de la procedencia de los fondos, gananciales o privativos.
De financiarse con fondos gananciales, la titularidad corresponderá, en principio, en proindiviso al cónyuge titular originario, por su aportación anterior al matrimonio, y a la sociedad de gananciales en la proporción que represente la aportación ganancial, la cual corresponderá por mitad a cada cónyuge. A efectos del IRPF, al concurrir en ambos los requisitos de titularidad y residencia habitual sobre la vivienda, cada uno podrá practicar la deducción por adquisición de vivienda habitual por el cincuenta por 100 que le corresponde del pago por las cantidades aplazadas o amortizadas (en el supuesto de préstamos).
Ahora bien, este criterio que pudiera derivar de la aplicación de los artículos 1.354 y 1.357 del Código Civil puede resultar alterado por los cónyuges en el ejercicio de su autonomía de voluntad, excluyendo su aplicación, y atribuir al bien adquirido la condición que mejor les parezca. Si, según lo expuesto, éstos dieran a la vivienda habitual el carácter de bien privativo del titular originario, cónyuge de la consultante, en su totalidad, dejando expresa constancia de ello, la deducción por su adquisición le correspondería únicamente al mismo por su condición de titular, y ello aunque su financiación se realizara con dinero ganancial. Deducción que, al hacerse a cargo de fondos de la sociedad de gananciales, sólo podría practicar respecto a la mitad del importe invertido, esto es, la participación que le corresponde en la sociedad de gananciales. A su vez, dicho titular será deudor respecto del otro cónyuge en el cincuenta por 100 de las cantidades abonadas constante la sociedad de gananciales y durante el matrimonio.
Si la procedencia de los fondos fuera, en todo o en parte, de origen privativo, circunstancia que deberá probarse mediante cualquier medio de prueba admitido en derecho, el bien habrá de atribuirse en dicha parte exclusivamente al cónyuge titular de los mismos y no a la sociedad de gananciales. Recayendo únicamente sobre éste la deducción y respecto al cien por 100 de la inversión correspondiente, siempre que constituyese su residencia habitual.
Por otra parte, las cuentas vivienda son reguladas en el artículo 54 del Reglamento del IRPF (Real Decreto 214/1999, de 5 de febrero). Sus saldos han de destinarse exclusivamente a la primera (esta referencia a la primera corresponde sólo a las cantidades depositadas desde 1 de enero de 1999) adquisición o rehabilitación de la vivienda habitual del propio contribuyente. Se perderá el derecho a la deducción, entre otras causas, transcurridos cuatro años desde su apertura (cinco años para las cuentas abiertas hasta el 31 de diciembre de 1998) sin haber destinado su saldo al pago de la vivienda. Igualmente se perderá cuando el contribuyente disponga de cantidades depositadas para fines diferentes. En caso de disposición parcial se entenderá que las cantidades dispuestas son las primeras depositadas.
Las imposiciones en cuentas viviendas darán derecho a deducción en la cuota mientras que el titular de las mismas no haya adquirido o rehabilitado su vivienda habitual. Una vez adquirida o rehabilitada la vivienda, las deducciones se irán practicando a medida que se realicen los pagos para dichos fines.
Respecto a las circunstancias que concurren en el presente caso, matrimonio en régimen económico de gananciales residente en la vivienda adquirida por uno de los cónyuges con anterioridad a la celebración de aquél el cual viene amortizando, tras el matrimonio, el préstamo que gravó la vivienda en su adquisición, e incidencia ante la posibilidad de utilizar la cuenta vivienda abierta por el otro cónyuge, no titular de la casa y que ha seguido realizando aportaciones a aquella y practicando deducción en cuota, y conforme a lo señalado anteriormente se desprenden los siguientes extremos:
1. Al tratarse de la vivienda familiar, y bajo el supuesto de no generarse nuevos fondos privativos tras el enlace matrimonial, caben dos opciones límite:
a) Otorgar a la vivienda la titularidad jurídica que directamente deriva de la aplicación de los artículos del Código Civil transcritos, correspondiendo la titularidad de la vivienda en proindiviso al cónyuge de la consultante, en proporción al valor de las aportaciones realizadas antes del comienzo de la sociedad de gananciales, y a la propia sociedad de gananciales, en la parte del precio satisfecho con fondos comunes.
b) Atribuir al bien, dejando constancia de ello, el carácter de privativo, de forma permanente, en la figura del cónyuge de la consultante.
2. En relación con el hecho de continuar, por una parte, el cónyuge de la declarante amortizando el préstamo contraído en su momento y, por otra, la consultante realizando aportaciones a su cuenta vivienda, efectuándose, en ambos casos, con fondos gananciales y practicando deducciones por ello, comunicamos que:
Bajo la opción 1.a) anterior, contraído matrimonio, las cantidades satisfechas en concepto de préstamo se imputarán por mitad a ambos cónyuges, y no únicamente al cónyuge de la consultante. Por tanto, éste sólo se podrá computar a efecto de deducción el cincuenta por 100 de los pagos efectuados, procediendo afectar el cincuenta por 100 restante el otro cónyuge, la consultante, pudiendo deducirse por ello al estar adquiriendo su propia vivienda habitual.
Por lo que respecta a las aportaciones gananciales a la cuenta vivienda, la consultante en ningún caso podrá deducirse ya que éstas se pueden practicar hasta que se produzca la adquisición de la primera vivienda, a lo cual se está procediendo al pagar el préstamo.
Si optaran por la opción 1.b) la consultante podrá deducir por el cincuenta por 100 de las cantidades aplicadas a incrementar el saldo de la cuenta vivienda y su cónyuge por el mismo porcentaje de las destinadas a reducir la deuda hipotecaria.
3. En relación con la cuestión planteada, posibilidad por parte de la consultante de invertir el saldo de su cuenta vivienda en cancelar del préstamo que grava su residencia habitual cabe manifestar que sí podrá efectuarlo, de acuerdo con lo expresado, sin perder el derecho a las deducciones practicadas, siempre que, además de cumplir los requisitos correspondientes, dicho saldo se corresponda con el porcentaje que cada uno de los cónyuges tenga en la titularidad, porcentaje que resultará de la aplicación de los citados artículos del Código Civil, ya que de otro modo no se destinarían tales cantidades a la adquisición de la vivienda habitual. Dicha aplicación habrá de realizarse antes de transcurrir 5 años desde su apertura (al realizarse ésta en 1998) pues, en caso contrario, perdería el derecho a las deducciones practicadas, ya que el saldo de la cuenta tiene una única finalidad (inversión en vivienda habitual) y a la misma debe destinarse el mismo.
Por último cabe indicar lo siguiente:
En cuanto a la base de deducción, en caso de tributación individual, podrá alcanzar los 9.015,18 euros anuales conforme dispone el artículo 55.1,1ºa) de la Ley del Impuesto. Dicha base estará formada por las cantidades satisfechas y que procedan, en cada caso, conforme al origen de los fondos y acuerdos entre los cónyuges. De optar por la tributación familiar, serían de aplicación en idéntica cuantía los importes y límites cuantitativos establecidos a efectos de la tributación individual.
Con carácter general, en cualquiera de los supuestos planteados, de producirse algún incumplimiento que hiciera perder el derecho a la deducción practicada, sería de aplicación el artículo 57.1 del Reglamento del Impuesto:
"Cuando, en periodos impositivos posteriores al de su aplicación se pierda el derecho, en todo o en parte, a las deducciones practicadas, el contribuyente estará obligado a sumar a la cuota líquida estatal y a la cuota líquida autonómica o complementaria devengadas en el ejercicio en que se hayan incumplido los requisitos, las cantidades indebidamente deducidas, más los intereses de demora a que se refiere el artículo 58.2,c) de la Ley 230/1963, de 28 de diciembre, General Tributaria."
Todo lo cual, con el alcance previsto en el apartado 2 del artículo 107 de la Ley General Tributaria, según redacción dada por la Ley 25/1995, de 20 de julio, comunico a Vd. para su conocimiento.

Cuenta de vivienda
Sociedad de gananciales
Cuenta vivienda
Residencia habitual
Vivienda habitual
Régimen económico del matrimonio
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
Adquisicion vivienda habitual
Deducción inversión vivienda habitual
Vivienda familiar
Residencia
Estado civil
Compraventa a plazos
Contraprestación
Hipoteca
Bienes privativos
Voluntad
Medios de prueba
Deducciones en la cuota
Tributación individual
Cuota líquida
Deuda hipotecaria
Inversión en vivienda habitual
Base de deducción
Intereses de demora
Tributación conjunta
Período impositivo