Resolución de Tribunal Económico-Administrativo Foral de Bizkaia, 14626 de 30 de Julio de 2020

TIEMPO DE LECTURA:

  • Órgano: Tribunal Económico-Administrativo Foral de Bizkaia
  • Fecha: 30 de Julio de 2020

Normativa

Resumen

IRPF. Cese del trabajador por las causas establecidas en el artículo 50 LET. Solicitud de extinción del contrato de trabajo por incumplimiento grave del empresario.

Cuestión

El consultante solicitó la extinción de su relación laboral conforme a lo establecido en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, por incumplimiento del empresario por retraso continuado en el abono del salario, obteniendo sentencia favorable del Juzgado de lo Social nº 4 de Bilbao en mayo de 2019, que declaraba la extinción del contrato de trabajo y condenaba al empresario a pagar una indemnización de 85.844,22 euros al trabajador. Este fallo judicial fue ratificado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco mediante sentencia de octubre de 2019, en la que no obstante, se minoraba la cuantía a percibir en 2.040,75 euros que la empresa justificó haber abonado al consultante en concepto de finiquito.

Desea conocer qué tratamiento corresponde a la indemnización percibida en el Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas.

Descripción

En lo que respecta a la cuestión planteada en el escrito de consulta, es de aplicación la Norma Foral 13/2013, de 5 de diciembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (NFIRPF), cuyo artículo 15 regula que: "Se considerarán rendimientos del trabajo todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven directa o indirectamente del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria del contribuyente y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas. (...)".

 

A lo que el artículo 16 de la mencionada NFIRPF, relativo a los rendimientos del trabajo de naturaleza dineraria, añade que: "Se considerarán rendimientos del trabajo de naturaleza dineraria, entre otros, los siguientes: (...) e) Los premios e indemnizaciones derivados de una relación de las enumeradas en el artículo anterior".

 

En consecuencia, las indemnizaciones que perciba el consultante con motivo de su cese laboral tendrán para él la consideración de rendimientos del trabajo.

 

No obstante, en lo que afecta a la indemnización por despido, el artículo 9.5 de la NFIRPF regula que: "Estarán exentas las siguientes rentas: (...) 5. Las indemnizaciones por despido o cese del trabajador, en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores, en su normativa reglamentaria de desarrollo o, en su caso, en la normativa reguladora de la ejecución de sentencias, sin que pueda considerarse como tal la establecida en virtud de convenio, pacto o contrato. (...) El importe de la indemnización exenta establecida en este número no podrá superar la cantidad de 180.000 euros".

 

Este precepto se encuentra desarrollado en el artículo 7 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (RIRPF), aprobado mediante Decreto Foral de la Diputación Foral de Bizkaia 47/2014, de 8 de abril, en virtud del que: "El disfrute de la exención prevista en el número 5 del artículo 9 de la Norma Foral del Impuesto quedará condicionado a la real y efectiva desvinculación del trabajador con la empresa. Se presumirá, salvo prueba en contrario, que no se da dicha desvinculación cuando en los tres años siguientes al despido o cese, el trabajador vuelva a prestar servicios a la misma empresa o a otra empresa vinculada a aquélla en los términos previstos en el apartado 3 del artículo 42 de la Norma Foral del Impuesto sobre Sociedades. La cantidad máxima exenta de 180.000 euros será única por cada despido o cese del trabajador, con independencia de la forma en que se abone la indemnización".

 

Por lo tanto, como regla general, las indemnizaciones por despido o cese del trabajador se encuentran exentas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas hasta la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores, en su normativa reglamentaria de desarrollo o, en su caso, en la normativa reguladora de la ejecución de sentencias, con un máximo por cada despido o cese de 180.000 euros (al margen de cómo se abonen dichas indemnizaciones). El disfrute de esta exención queda, no obstante, condicionado a la real y efectiva desvinculación del trabajador con la empresa, en el sentido de lo dispuesto en el artículo 7 del RIRPF.

 

En lo que a esta consulta interesa, el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, relativo a la extinción del contrato de trabajo por voluntad del trabajador, dispone que: "1. Serán causas justas para que el trabajador pueda solicitar la extinción del contrato: (...) b) La falta de pago o retrasos continuados en el abono del salario pactado. (...) 2. En tales casos, el trabajador tendrá derecho a las indemnizaciones señaladas para el despido improcedente".

 

Aun cuando la extinción del contrato por las causas establecidas en el artículo 50 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores se produce por solicitud del trabajador, en estos casos no cabe considerar que el trabajador cesa por su simple voluntad o mero desistimiento, sino que dicho cese viene motivado por incumplimiento del empresario de las condiciones esenciales del contrato de trabajo que constituye causa justa para que el trabajador cese en la empresa. En este sentido, la indemnización reconocida al trabajador que cesa por las causas previstas en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores es la correspondiente al despido improcedente.

 

Por su parte, en lo que hace referencia a las indemnizaciones por despido improcedente, el artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores, prevé, con carácter general, que: "1. Cuando el despido sea declarado improcedente, el empresario, en el plazo de cinco días desde la notificación de la sentencia, podrá optar entre la readmisión del trabajador o el abono de una indemnización equivalente a treinta y tres días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los periodos de tiempo inferiores a un año, hasta un máximo de veinticuatro mensualidades. La opción por la indemnización determinará la extinción del contrato de trabajo, que se entenderá producida en la fecha del cese efectivo en el trabajo. (...)".

 

Tras la entrada en vigor de la reforma laboral de 2012, la cuantía de la indemnización obligatoria para el caso de despido improcedente se situó, como regla general, en 33 días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, hasta un máximo de 24 mensualidades (frente a los 45 días de salario por año de servicio, con el máximo de 42 mensualidades, prevista con anterioridad a la mencionada reforma).

 

No obstante, este último precepto debe ser completado con lo previsto en la disposición transitoria undécima del Estatuto de los Trabajadores, según la cual: "1. La indemnización por despido prevista en el artículo 56. 1 será de aplicación a los contratos suscritos a partir del 12 de febrero de 2012. 2. La indemnización por despido improcedente de los contratos formalizados con anterioridad al 12 de febrero de 2012 se calculará a razón de cuarenta y cinco días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios anterior a dicha fecha, prorrateándose por meses los periodos de tiempo inferiores a un año, y a razón de treinta y tres días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios posterior, prorrateándose igualmente por meses los periodos de tiempo inferiores a un año. El importe indemnizatorio resultante no podrá ser superior a setecientos veinte días de salario, salvo que del cálculo de la indemnización por el periodo anterior al 12 de febrero de 2012 resultase un número de días superior, en cuyo caso se aplicará este como importe indemnizatorio máximo, sin que dicho importe pueda ser superior a cuarenta y dos mensualidades, en ningún caso. 3. A efectos de indemnización por extinción por causas objetivas, los contratos de fomento de la contratación indefinida celebrados con anterioridad al 12 de febrero de 2012 continuarán rigiéndose por la normativa a cuyo amparo se concertaron. En caso de despido disciplinario, la indemnización por despido improcedente se calculará conforme a lo dispuesto en el apartado 2".

 

La indemnización por despido improcedente que corresponde a los contratos formalizados con anterioridad a la entrada en vigor de la reforma laboral operada mediante el Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero, se calcula a razón de 45 días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios anterior al 12 de febrero de 2012, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, y a razón de 33 días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios posterior, prorrateándose igualmente por meses los períodos de tiempo inferiores a un año. El importe indemnizatorio resultante de estas operaciones no puede ser superior a 720 días de salario, salvo que del cálculo de la indemnización por el período anterior al 12 de febrero de 2012 resulte un número de días superior, en cuyo caso se aplica éste como importe indemnizatorio máximo, sin que, en ningún caso, pueda exceder de 42 mensualidades.

 

De manera que las indemnizaciones en los casos de extinción del contrato por voluntad del trabajador del artículo 50 del Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores, se encuentran exentas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, hasta un máximo igual al menor de los importes siguientes: a) la cuantía establecida con carácter obligatorio en la normativa laboral para el despido improcedente (prevista, como regla general, en el artículo 56 y en la disposición transitoria undécima del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores); y b) 180.000 euros, con independencia de cómo sean abonadas dichas indemnizaciones.

 

De conformidad con la información aportada, la extinción del contrato laboral del consultante con la empresa para la que trabajaba fue declarada judicialmente en 2019, como consecuencia de la causa establecida en el artículo 50.1 b) del Estatuto de los Trabajadores, produciéndose su cese y generándole el derecho a percibir una indemnización por despido de 85.844,22 euros, de los cuales habría percibido efectivamente 2.040, 75 euros.

 

Consecuentemente, la indemnización por la que pregunta estará exenta hasta el importe establecido con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores para el despido improcedente (dado que, en este caso, no se alcanzará el límite máximo de 180.000 euros).

 

Las cantidades que, en su caso, se cobren por encima de los límites de la exención (los importes que no puedan considerarse exentos según todo lo anterior), tendrán para el consultante la consideración de rendimientos del trabajo sujetos al Impuesto, si bien sobre ellas cabe aplicar los porcentajes de integración del 60 o del 50 por 100 regulados en el artículo 19.2 a) de la NFIRPF, siempre que se perciban en forma de capital, y tengan un periodo de generación superior a 2 o 5 años, respectivamente (lo que sucederá cuando el contribuyente haya trabajado durante más de 2 ó 5 años, respectivamente, para la entidad con la que se extingue el contrato de trabajo). La cuantía de los rendimientos sobre los que cabe aplicar estos porcentajes de integración inferiores al 100 por 100 no puede exceder de 300.000 euros.

 

Rendimientos del trabajo
Extinción del contrato de trabajo
Cese del trabajador
Indemnización por despido
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
Despido improcedente
Retraso en el pago de salarios
Incumplimiento empresarial
Ejecución de la sentencia
Indemnización por despido improcedente
Cuantía de la indemnización
Incumplimiento grave y culpable del empresario
Extinción del contrato
Prestación de servicios
Persona física
Contraprestación
Rendimientos de actividades económicas
Premios
Prueba en contrario
Impuesto sobre sociedades
Contrato de Trabajo
Readmisión del trabajador
Notificación de la sentencia
Reforma laboral 2012
Fomento de la contratación
Despido por causas objetivas
Reforma laboral
Despido disciplinario
Extinción del contrato por voluntad del trabajador

Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores. VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 255 Fecha de Publicación: 24/10/2015 Fecha de entrada en vigor: 13/11/2015 Órgano Emisor: Ministerio De Empleo Y Seguridad Social

REAL DECRETO 439/2007, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y se modifica el Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones, aprobado por Real Decreto 304/2004, de 20 de febrero. VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 78 Fecha de Publicación: 31/03/2007 Fecha de entrada en vigor: 01/04/2007 Órgano Emisor: Ministerio De Economia Y Hacienda

RD-Ley 3/2012 de 10 de Feb (Medidas urgentes para la reforma del mercado laboral) VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 36 Fecha de Publicación: 11/02/2012 Fecha de entrada en vigor: 12/02/2012 Órgano Emisor: Jefatura Del Estado

DF. 47/2014 de 8 de Abr Bizkaia (Reglamento del IRPF) VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial de Bizkaia Número: 76 Fecha de Publicación: 23/04/2014 Fecha de entrada en vigor: 24/04/2014 Órgano Emisor: Departamento De Hacienda Y Finanzas

RDLeg. 1/1995 de 24 de Mar (Estatuto de los Trabajadores) DEROGADO

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 75 Fecha de Publicación: 29/03/1995 Fecha de entrada en vigor: 01/05/1995 Órgano Emisor: Ministerio De Trabajo Y Seguridad Social

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