La Economía colaborativa y el falso autónomo

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 05/02/2020

En nuestro país, la tendencia que estamos viendo en los tribunales, a pesar de la inexistencia de criterio unificado por el momento, es la de diferenciar entre posibles trabajadores autónomos frente a una posible relación laboral encubierta. Actuación de los Jueces y Tribunales que se ve refrendada con los últimos movimientos legislativos como el Plan Director por un Trabajo Digno 2018-2019-2020, el RD 997/2018, de 3 de agosto y el RD-ley 28/2018, de 28 de diciembre, donde se impulsan distintas medidas y actuaciones para la lucha contra los falsos autónomos.

En estos casos, lo que hemos de diferenciar es si la prestación de servicios se realiza correctamente «por cuenta propia» (autónomo) o por «cuenta ajena» (relación laboral o de trabajo). En los supuestos de simulación no «corresponde a la parte recurrente la carga de la prueba de la realidad de los servicios facturados o de la entrega de los bienes» ya que se «desplaza» a la empresa, quien ha de acreditar la realidad los servicios facturados. [1]

Recientemente, las SSTS Nº 44/2018, de 24 de enero de 2018, Rec. 3394/2015, Ecli: ES:TS:2018:608 y Nº 127/2018, de 8 de febrero de 2018, Rec. 3389/2015, Ecli: ES:TS:2018:589, en casación unificadora, han modernizado los criterios para la consideración de existencia de un «falso autónomo» o relación laboral encubierta. Criterios que podemos aplicar al caso de la economía colaborativa y de los que se extrae:[2]

a) Distinción entre contratos laborales y civiles.

- los contratos tienen la naturaleza que se deriva de su real contenido obligacional, independientemente de la calificación jurídica que les den las partes; de modo que a la hora de calificar la naturaleza laboral o no de una relación debe prevalecer sobre la atribuida por las partes, la que se derive de la concurrencia de los requisitos que determinan la laboralidad y de las prestaciones realmente llevadas a cabo, no del nombre que se le ponga al contrato.

- Para la existencia de relación laboral, junto con la prestación de servicios con carácter voluntario han de darse tres notas:

b) Existencia de ajenidad y dependencia.

La dependencia, y la ajenidad, respecto al régimen de retribución, constituyen elementos esenciales que diferencian la relación de trabajo de otros tipos de contrato:

- La línea divisora entre el contrato de trabajo y otros vínculos de naturaleza análoga [particularmente la ejecución de obra y el arrendamiento de servicios], regulados por la legislación civil o mercantil, no aparece nítida ni en la doctrina, ni en la legislación, y ni siquiera en la realidad social. De esta forma, es necesario tomar en consideración la totalidad de las circunstancias concurrentes en el caso, a fin de constatar si se dan las notas de ajenidad, retribución y dependencia, en el sentido en que estos conceptos son concebidos por la jurisprudencia.[3]

- Para la existencia de un arrendamiento de servicios y no de una relación laboral se exige que la prestación del demandante se limite a la práctica de actos profesionales concretos, sin sujeción, como hemos dicho en apartados anteriores, a ninguna a jornada, vacaciones, ordenes, instrucciones practicando su trabajo con entera libertad; esto es, realizando su trabajo con independencia y asunción del riesgo empresarial inherente a toda actividad de esta naturaleza.

c) Presunción de laboralidad.

En cada caso ha de atenderse a las notas típicas de la relación laboral establecidas en el Estatuto de los Trabajadores, en contraposición con el art. 1 LETA, donde se define la figura de trabajador autónomo. En este sentido:

  • El artículo 1 del ET, establece que la normativa laboral "será de aplicación a los trabajadores que voluntariamente presten sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario".
  • El artículo 8.1 del ET, determina que "el contrato de trabajo se podrá celebrar por escrito y de palabra. Se presumirá existente entre todo el que presta un servicio por cuenta y dentro del ámbito de organización y dirección de otro y el que lo recibe a cambio de una retribución de aquél".

María del Carmen López Aniorte [4] señala como elementos objetivos de la noción de trabajador por cuenta propia o autónomo la realización de una actividad económica, el ánimo de lucro, la realización de un trabajo personal y directo y la habitualidad, de difícil cuantificación, todo ello con cita de la sentencia de la Sala Cuarta del TS de 29 de octubre de 1997, que estableció un nuevo criterio interpretativo de la habitualidad.

No existe una definición legal para esta figura ya que un falso autónomo es una persona cuya relación con la empresa, a pesar de cumplir todos los requisitos para considerarse como por cuenta ajena bajo la dirección y control de un empresario, se ha configurado mediante una prestación de servicios como autónomo encuadrado en el RETA y por lo general mediante un contrato mercantil.

Explicado lo anterior, y tomando en consideración las circunstancias reales que rigen la relación existente entre las partes bajo la economía colaborativa, procede ahora analizar algunos ejemplos de actualidad:

-El sector del reparto de comida y otros bienes ha sido, sin duda, el que ha acaparado la atención de los medios en los últimos meses. En el foco de atención de la Inspección de Trabajo raro es el día en que no se conoce un caso en el que los llamados “riders” o “glovers” son considerados falsos autónomos.

Inicialmente, dos sentencias habían alcanzado resoluciones dispares en cuanto a la calificación jurídica de los repartidores:

- La SJS Madrid Nº 12/2019, de 11 de enero 2019, Rec. 418/2018, Ecli: ES:JSO:2019:269, desestima la  pretensión del trabajador de que le sea reconocida la condición de trabajador por cuenta ajena, toda vez que se ha:

“... acreditado que el repartidor tiene total libertad para elegir los días en los que quiere ofrecer su servicio y la franja horaria para entregar los productos de cada jornada laboral, y para decidir sus jornadas de descanso. Asimismo, puede escoger si quiere prestar todos los servicios que le proponga la empresa (modalidad de asignación automática), aunque con la posibilidad de rechazar aquellos pedidos que no le interese realizar sin tener que justificar el motivo (pero debiendo comunicar el rechazo, para que el pedido sea asignado a otro repartidor) o bien aceptar uno a uno los pedidos que estén disponibles (modalidad de asignación manual). Incluso una vez iniciado servicio, el repartidor puede elegir desistir del pedido para realizar otro o finalizarlo. También tiene total libertad de organización y decisión a la hora de seleccionar la ruta desde la posición inicial hasta la dirección de recogida y hasta la dirección de entrega sin tener establecida una trayectoria ni un punto concreto de localización para el inicio del servicio, aceptando el repartidor un modelo de facturación por distancia lineal o real óptima.”

- Por el contrario, para la SJS Madrid Nº 53/2019, de 11 de febrero 2019, califica la relación como laboral. Para la Sala de lo Social:

“El repartidor, vinculado de forma indefinida (el demandante lo está desde el 18-11-2016), para realizar su actividad necesariamente se integra en la plataforma y desde ella recibe las ofertas de servicios preseleccionados por … que mantiene un completo  control  de  la  actividad  desempeñada  (la  aplicación  es  capaz  de  informar  en  todo momento  a  sus  clientes  y  proveedores  dónde  se  encuentra  el  repartidor),  actividad  para  la que  ha  establecido  reglas  precisas  para  su  realización  y  que  imponen  al  repartidor  un determinado   comportamiento   (tal   como   se   aprecia   del   clausulado   contractual,   de   las instrucciones  genéricas  y  concretas  a  los  documentos  7  y  8  del  actor  y  de  los  numerosos correos intercambiados entre las partes y aportados a los autos por la demandada), actividad que   luego   es   evaluada   mediante   la   creación   de   perfiles,   lo   que   tiene   efectos   para asignaciones de reparto futuras, reservándose además la demandada evidentes facultades de naturaleza  disciplinaria  que  le  permitan  resolver  el  vínculo  en  caso  de  incumplimiento  de todas estas reglas y también el precio de cada tarea asignada.”

“La   inviabilidad   para   el   repartidor   de   que, con   sus   medios   y desvinculado de la plataforma, pueda llevar a cabo una actividad económica propia, conecta con la otra nota que califica como laboral la relación contractual: la ajenidad. El trabajo del repartidor carece de todo sentido si no se integra en la actividad empresarial de .., integración que tiene lugar desde el momento en que cada microtarea se encomienda y acepta. Desde entonces .. la asume como propia y responde de ella frente a  proveedores  y  clientes.  No consta que el repartidor asuma  algún  tipo  de responsabilidad frente a éstos y aun cuando, como antes se indicó, así figura en el contrato. Además es .. quien factura por su actividad de transporte de mercancías a proveedores y clientes,  integrando  en  el  coste  del  servicio  el  precio  que  por  la  tarea  luego abonará al repartidor.

La ajenidad  en  los  frutos  es  evidente  porque  la  demandada  hace  suyo  el  resultado  de  la actividad del repartidor, desplazándose también a .. los riesgos del trabajo prestado.  Y también  aparece  la  ajenidad  en  el  mercado  por  cuanto  la  demandada  se constituye  como intermediario  imprescindible  entre  la  tarea  del  repartidor  y  su  destinatario final.”

- Recientemente, siguiendo lo que parece la tendencia actual, el Juzgado de lo Social número 19 de Madrid ha dado la razón a la Seguridad Social e interpreta que los repartidores dependían de la empresa para desarrollar sus funciones considerando a más de 500 riders de la empresa Deliveroo como “falsos autónomos”.

En concreto la SJS Madrid Nº 188/2019, Sección 19, Rec 510/2018 de 22 de Julio de 2019, Ecli: ES:JSO:2019:2952, da la razón a la Seguridad Social e interpreta que los repartidores dependían de la empresa para desarrollar sus funciones, lo que argumenta de la siguiente manera:

“Por otro lado, por medio de la declaración de la Inspectora de Trabajo se ha probado también que esas métricas se tenían en cuenta también para la realización de un control de calidad, que se revisaba y que según manifestaciones del Director de Operaciones a la Inspectora si no era adecuado 'se daba algún toque' al repartidor. Finalmente, estimo que lo esencial es que una vez aceptado el pedido, el mismo había de atenderse de acuerdo con la detalladas instrucciones determinadas por la empresa, sin margen apreciable de autonomía del trabajador. En caso de existir un verdadero régimen de autonomía sería esperable encontrar ciertas diferencias más o menos sustanciales entre unos repartidores y otros, no exactamente en cuanto a la cantidad de horas de trabajo sino en cuanto a la forma de desarrollarlo. En cambio, no es eso lo que en este caso se aprecia, ya que la prestación de servicios de los repartidores se ha desarrollado de una forma homogénea y evidentemente establecida por la empresa demandada, al punto de que esa organización común logra hacer, en cierto modo, intercambiables a los trabajadores, de forma que si uno rechaza el pedido, simplemente pasará al siguiente, que habrá de atenderlo siempre en la forma establecida con detalle por la empresa y estrechamente controlada por la misma, al punto de llegar a contactar con quien estuviese mucho tiempo sin moverse, algo acreditado por manifestaciones de un responsable de la empresa debidamente reflejadas en el acta de liquidación, de la que se desprende también que la empresa contaba con una compleja organización de todas esas actividades, que atendía también las incidencias que se pudiesen producir.

En consecuencia, lo que se desprende de lo actuado es que los repartidores esencialmente han ejecutado un trabajo personal en unas condiciones organizadas y dirigidas por la empresa, que es la única que controla la marca Deliveroo, su aplicación informática y toda la información que se desprende de ella. De hecho, a contrario, es patente la falta de una organización empresarial en un sentido mínimamente estricto de los repartidores aisladamente considerados, al punto de que era preciso explicarles la tarea a realizar, proporcionarles el acceso a los medios de trabajo de ser ello preciso e, incluso, formales, dado que se desprende del folio 195 que al menos hasta finales de 2016 un repartidor acompañaba a uno un día para aprender la mecánica del servicio, algo que no es compatible con una situación de genuina autonomía. De hecho, se ha llegado al extremo de que la empresa gestione las propinas de los repartidores, determinando la forma en la que se podían abonar e incluyéndolas en las facturas, que eran elaboradas por la propia empresa.

No lleva a una conclusión contraria que los repartidores pudieran prestar servicios para otras personas, y que varios de ellos lo hayan hecho así de forma efectiva, ya que ello no es necesariamente contrario a la laboralidad.” [5]

-Otra sentencia relevante, en este caso sobre los “riders” de la empresa Glovo, es la STSJ Madrid Nº 130/2019, de 4 de abril de 2019, donde haciendo suyos los razonamientos esgrimidos por el Juzgado Social 33 de Madrid en la comentada anteriormente SJS de 11 de febrero del 2019, por primera vez, se reconoce que todos los trabajadores de una plataforma trabajan de manera muy similar lo que implica la necesidad de un criterio uniforme para todos ellos.

En el caso, la magistrada ponente, tras declarar la laboralidad de la relación, aplica el Convenio Colectivo de Logística, Paquetería y Actividades anexas al Transporte de la Comunidad de Madrid (11 de julio del 2016) y el II Acuerdo General para las Empresas de Transportes de Mercancía por Carretera (29 de marzo del 2012), otorgando al trabajador la categoría de “mozo” debido a las funciones del Rider.

Siguiendo el análisis realizado hemos de concluir la existencia de una tendencia a subsumir la inclusión del servicio de reparto de comidas elaboradas o preparadas y bebidas, a pie o en cualquier tipo de vehículo por parte de las plataformas digitales dentro de una relación laboral, con el debido respeto a la necesaria apreciación de ajenidad y dependencia. Tendencia que empieza a reflejarse en el sector como se aprecia en el “Acuerdo derivado del convenio colectivo para la industria de hostelería de la provincia de Burgos de incluir la categoría de repartidor de comidas y bebidas (RIDERS)” [6]

Ver: 

- Personas trabajadoras incluidas en el RETA.

- Naturaleza jurídica y definición de falso autónomo.

- Diferencias entre falso autónomo y otras figuras afines.

- Fraude por existencia de falso autónomo: A quién beneficia, magnitud y cómo enfrentarse a él.

- Jurisdicción competente, denuncias y posibles sanciones en caso de falso autónomo.

 

[1] STS Nº 179/2018, de 7 de febrero de 2018, Rec 3285/2016, Ecli: ES:TS:2018:318.

[2] Guía práctica sobre las contratas, subcontratas, la figura del outsourcing y el falso autónomo. Edición 2019. Editorial Colex.

[3] STS de 3 de noviembre de 2014, Rud. 739/2013, Ecli: ES:TS:2014:5118.

[4] Ámbito subjetivo del Régimen de Autónomos. Rev. Documentación Laboral nº 69.

[5] Desestimando el recurso de suplicación formulado por la plataforma contra la sentencia analizada, el TSJM ha declaro 532 riders como falsos autónomos: «la calificación de las relaciones jurídicas como por cuenta propia o por cuenta ajena es materia de orden público, no sujeta a la libre autonomía de las partes, de modo que, cuando en una relación jurídica concurren materialmente las notas propias de la laboralidad, ésta ha de considerarse una relación por cuenta ajena, aunque las partes la hayan calificado formalmente de otro modo». «Máxime cuando en dicha correcta catalogación jurídica no concurre sólo un interés privado de las partes, sino también un interés público que viene dado por el debido encuadramiento en el sistema de la Seguridad Social y en relación con las cotizaciones y prestaciones de dicho sistema, así como en materia de desempleo, Fondo de Garantía Salarial».

[6] Boletín Oficial de Burgos núm. 180 de 23/09/2019.

 

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Relación laboral encubierta
Ajenidad
Prestación de servicios
Contrato de Trabajo
Trabajador autónomo
Arrendamiento de servicios
Trabajador por cuenta ajena
Proveedores
Actividades económicas
Carga de la prueba
Régimen retributivo
Régimen especial de trabajadores autónomos
Ejecuciones de obras
Vacaciones
Riesgo empresarial
Ánimo de lucro
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Actividades empresariales
Relación contractual
Transporte de mercancías
Frutos
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Mercancías
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Interés publico
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Relación jurídica
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