Especificaciones preventivas en prevención de riesgos laborales infarto y suicidio como accidente de trabajo

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 20/04/2021

La jurisprudencia ha ido perfilando los supuestos dudosos relacionados de alguna forma con el trabajo pero que pueden quedar excluidos de la consideración de accidente laboral, siendo dos de los que han dado lugar a más pronunciamientos el infarto de miocardio y el suicidio.

Accidente laboral como toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo

El artículo 156 LGSS establece para los trabajos por cuenta ajena y, los artículos 316 y 317 LGSS para trabajadores autónomos y TRADEs, consideran accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo y al ir o al volver del trabajo y en misión, así como las enfermedades o defectos padecidos con anterioridad por el trabajador que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente. Presumiéndose, salvo prueba en contrario, que las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y en el lugar del trabajo son accidente laboral.

La jurisprudencia ha ido perfilando los supuestos dudosos relacionados de alguna forma con el trabajo pero que pueden quedar excluidos de la consideración de accidente laboral, siendo dos de los que han dado lugar a más pronunciamientos el infarto de miocardio y el suicidio.

Consideración del infarto como accidente laboral por parte de la jurisprudencia

La jurisprudencia ha considerado el estudio de cada situación concreta para llegar a las siguientes conclusiones en la consideración del infarto como accidente de trabajo.

La Sentencia del Tribunal Supremo n.º 373/2018, de 5 de abril de 2018, ECLI: ES:TS:2018:1459, reitera los siguientes criterios: 

  • La presunción "iuris tantum" del art. 115.3 LGSS se extiende no sólo a los accidentes, sino también a las enfermedades, pero ha de tratarse de enfermedades que por su propia naturaleza puedan ser causadas o desencadenadas por el trabajo, sin que pueda aplicarse la presunción a enfermedades que 'por su propia naturaleza excluyan una etiología laboral'.
  • La presunción ha operado fundamentalmente en el ámbito de las lesiones cardíacas, en el que, aunque se trata de enfermedades en las que no puede afirmarse un origen estrictamente laboral, tampoco cabe descartar que determinadas crisis puedan desencadenarse como consecuencia de esfuerzos o tensiones que tienen lugar en la ejecución del trabajo.
  • La doctrina ha sido sintetizada con la «apodíctica conclusión» de que ha de calificarse como AT aquel en el que «de alguna manera concurra una conexión con la ejecución de un trabajo, bastando con que el nexo causal, indispensable siempre en algún grado, se dé sin necesidad de precisar su significación, mayor o menor, próxima o remota, concausal o coadyuvante», debiendo otorgarse dicha calificación cuando no aparezca acreditada la ruptura de la relación de causalidad entre actividad profesional y el hecho dañoso, por haber ocurrido hechos de tal relieve que sea evidente a todas luces la absoluta carencia de aquella relación.
  • El hecho de que la lesión tenga etiología común no excluye que el trabajo pueda ser factor desencadenante, por ser «de conocimiento común que el esfuerzo de trabajo es con frecuencia un factor desencadenante o coadyuvante en la producción del infarto de miocardio» (...) aparte de que «no es descartable una influencia de los factores laborales en la formación del desencadenamiento de una crisis cardiaca», ya que «las lesiones cardiacas no son por sí mismas extrañas a las relaciones causales de carácter laboral».
  • Para destruir la presunción de laboralidad a que nos referimos es necesario que la falta de relación lesión/trabajo se acredite de manera suficiente, bien porque se trate de patología que por su propia naturaleza excluya la etiología laboral, bien porque se aduzcan hechos que desvirtúan dicho nexo causal.
  • Como hemos destacado recientemente, la presunción legal del art. 115.3 de la LGSS entra en juego cuando concurren las dos condiciones de tiempo y lugar de trabajo, "lo que determina, por su juego, que al demandante le incumbe la prueba del hecho básico de que la lesión se produjo en el lugar y en tiempo de trabajo; mas con esa prueba se tiene por cierta la circunstancia presumida y quien se oponga a la aplicación de los efectos de la presunción tendrá que demostrar la falta de conexión entre el hecho dañoso y el trabajo".

Sin embargo, numerosa jurisprudencia, entre la que destaca la Sentencia del Tribunal Supremo, rec. 1945/2004, de 20 de diciembre de 2005, establece que no existe accidente de trabajo cuando el infarto de miocardio se manifiesta antes del inicio de la jornada laboral, incluso en los vestuarios de la empresa, o en situaciones en las que el trabajador aún no se encontraba prestando servicios en su puesto de trabajo, como las situaciones de guardia localizada o de trayecto al trabajo cuando no sea posible relacionar los síntomas del infarto, verdadera causa de la muerte, con el trabajo.

La presunción no se excluye porque se haya acreditado que el trabajador padeciera la enfermedad con anterioridad o porque se hubieran presentado síntomas antes de iniciarse el trabajo, porque lo que se valora a estos efectos no es la acción del trabajo como causa de la lesión cardiaca, sino la acción del trabajo como factor desencadenante de una crisis, que es la que lleva a la situación de necesidad protegida; es la crisis y no la dolencia previa la que hay que tener en cuenta a efectos de protección, así lo indica la Sentencia del Tribunal Supremo, rec. 853/2006, de 27 de septiembre de 2007, ECLI: ES:TS:2007:7119.

SENTENCIA RELEVANTE

STSJ País Vasco n.º 1075/2020, de 15 de septiembre de 2020, ECLI:ES:TSJPV:2020:2053

Analizando la presunción de laboralidad del infarto surgido en teletrabajo:

"(...) pese a que la actividad realizada en el domicilio por el trabajador finado no fuera "preponderante", en los términos que exige el artículo 13 ET para la configuración del "trabajo a distancia ", lo cierto es que al menos
una parte de sus obligaciones laborales las realizaba habitualmente desde su domicilio, de manera que debe presumirse que las estaba llevando a cabo en lugar de trabajo al producirse el mortal episodio cardíaco también
en tiempo de trabajo.

El hecho de que el trabajador presentase antecedentes cardíacos no es suficiente para destruir la presunción antedicha, ni permite destruir la calificación de "accidente de trabajo ", pues la crisis se ha desencadenado en tiempo y lugar de trabajo, sin que se pueda excluir la intervención del trabajo como factor desencadenante de la misma.

Ni siquiera el hecho de que el trabajador ya padeciese con anterioridad la enfermedad o hubiese presentado síntomas permite destruir la presunción de accidente de trabajo, cuando el óbito se ha producido en tiempo y lugar de trabajo".

Consideración del suicidio como accidente laboral según la jurisprudencia

Las sentencias del Tribunal Supremo dictadas hasta finales de los años sesenta solían descartar automáticamente la calificación a efectos de Seguridad Social del suicidio del trabajador como accidente de trabajo, incluido el suicidio consumado en tiempo y lugar de trabajo. A partir de 1970, se comienza a tener en cuenta la conexión de causalidad entre el trabajo y la conducta de suicidio.

Como ocurre en el caso del infarto, la jurisprudencia en la materia no ha excluido automáticamente el accidente de trabajo por suicidio del trabajador, obligando a considerar la conexión existente en cada caso concreto entre la conducta de suicidio y las circunstancias del trabajo prestado. Y es que el suicidio se produce a veces por una situación de estrés o de trastorno mental que puede derivar tanto de factores relacionados con el trabajo como de factores extraños al mismo. De ahí que en su enjuiciamiento cobren enorme relevancia las circunstancias de cada supuesto concreto.

¿Puede calificarse la muerte por suicidio del trabajador como accidente laboral?

La doctrina jurisprudencial ha tenido ocasión de pronunciarse sobre esta cuestión en diferentes sentencias, en todas las cuales se ha venido a reiterar el criterio de que el suicidio puede considerarse como accidente de trabajo, cuando queda probado que la situación emocional determinante de esta decisión se encuentra directamente relacionada con las condiciones laborales del trabajador que adopta tan drástica medida fruto de la angustia y tensión que su vida laboral le produce. STS, Rec. 3133/2008, de 10 de junio de 2009

JURISPRUDENCIA

Sentencia del Tribunal Supremo, rec. 5452/200, de 25 de septiembre de 2007, ECLI: ES:TS:2007:71515.

En ocasiones, el suicidio se produce por una situación de estrés o de trastorno mental que puede derivar tanto de factores relacionados con el trabajo como de factores extraños al mismo.

Sentencia del Tribunal Supremo, rec. 3711/2011, de 4 de diciembre de 2012, ECLI: ES:TS:2012:9157.

El suicidio derivado de la ansiedad producida en clara conexión con el clima de conflictividad laboral derivado de una huelga con incidentes importantes con actuaciones penales, incluida la detención del trabajador, y la apertura de un expediente disciplinario, sin que exista constancia de enfermedad mental del trabajador, se considera accidente de trabajo. Existe relación del suicidio del trabajador con la problemática laboral.

RESOLUCIONES RELEVANTES

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía n.º 65/2019,  de 10 de enero, ECLI: ES:TSJAND:2019:2585.

Se presume la laboralidad del suicidio de empleado de banca que no tenía ninguna enfermedad o brote psiquiátrico anterior, tras una discusión con un cliente, al existir una relación causal entre los hechos y el trágico fin, siendo intrascendente que el acto de quitarse la vida sea voluntario, porque la voluntariedad en estos casos no es consciente y los jueces no tienen que valorar si la actuación del trabajador fue moderada o no. La decisión de arrojarse por la azotea del edificio se encuentra relacionada directamente con el trabajo. 

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha n.º 123/2016, de 2 de febrero. 

Es complejo poder determinar la incidencia que el trabajo puede tener en el estado anímico de las personas, y en sus ideas autolíticas, teniendo en cuenta la especial incidencia que el contacto con personas o situaciones puede inadvertidamente causar en quienes pueden tener una mayor sensibilidad para ello.

Los elementos de la situación, analizados en su conjunto y puestos en relación con el suicidio, permiten mantener la relación entre la decisión autolítica llevada a efecto por el trabajador y el trabajo que venía prestando, ocurrido el evento en el centro de trabajo, y en horario de trabajo, y con elementos existentes en las instalaciones del centro de trabajo, y la presunción de accidente laboral. 

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias nº 1009/2017, de 14 de noviembre, ECLI: ES:TSJICAN:2017:3058.

Indica que el suicidio del trabajador ha de integrarse dentro de la póliza obligatoria de convenio salvo exclusión específica. Atendiendo a lo dispuesto en la ley del contrato de seguro para interpretar los términos de la póliza, no puede considerarse el suicidio cubierto por la misma, y, por tanto, asevera el TSJ, no existe «ninguna obligación» para la compañía aseguradora que no tiene ninguna obligación más allá de su póliza con el trabajador y su causahabientes, pues a la entidad aseguradora no le vincula lo dispuesto en el convenio colectivo.

 

 

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