Evaluación de la exposición a contaminantes químicos durante el trabajo

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 02/03/2016

La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, determina el cuerpo básico de garantías y responsabilidades preciso para establecer un adecuado nivel de protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones de trabajo, en el marco de una política coherente, coordinada y eficaz. Según el artículo 6 de la misma serán las normas reglamentarias las que irán fijando y concretando los aspectos más técnicos de las medidas preventivas.

Evaluación de la exposición laboral a contaminantes químicos

Así, son las normas de desarrollo reglamentario las que deben fijar las medidas mínimas que deben adoptarse para la adecuada protección de los trabajadores. Entre ellas se encuentran las destinadas a garantizar la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo.

Asimismo, la seguridad y la salud de los trabajadores han sido objeto de diversos convenios de la Organización Internacional del Trabajo ratificados por España y que, por tanto, forman parte de nuestro ordenamiento jurídico. Destaca, por su carácter general, el Convenio número 155, de 22 de junio de 1981, sobre seguridad y salud de los trabajadores y medio ambiente de trabajo, ratificado por España el 26 de julio de 1985. En el mismo sentido, en el ámbito de la Unión Europea se han fijado, mediante las correspondientes Directivas, criterios de carácter general sobre las acciones en materia de seguridad y salud en el trabajo, así como criterios específicos referidos a medidas de protección contra accidentes y situaciones de riesgo. Concretamente, la Directiva 98/24/CE, del Consejo, de 7 de abril, relativa a la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo, establece las disposiciones específicas mínimas en este ámbito. Más tarde fue aprobada la Directiva 2000/39/CE, de la Comisión, de 8 de junio, por la que se establece una primera lista de valores límite de exposición profesional indicativos en aplicación de la Directiva 98/24/CE, del Consejo. Mediante el presente Real Decreto se procede a la transposición al Derecho español del contenido de las dos Directivas mencionadas.

La Directiva 2000/39/CE, de la Comisión, señala en su exposición de motivos que para cada agente químico para el que se establece a nivel comunitario un valor límite de exposición profesional indicativo, los Estados miembros deben establecer un valor límite de exposición profesional nacional, determinándose su naturaleza de conformidad con la legislación y la práctica nacional. De acuerdo con ello, el Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo, remite, en ausencia de valores límite ambientales de los establecidos en su anexo I, a los valores límite ambientales, publicados por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, como valores de referencia para la evaluación y el control de los riesgos originados por la exposición de los trabajadores a dichos agentes, en el Documento sobre límites de exposición profesional para agentes químicos en España, cuya aplicación es recomendada por la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Definiciones

1.- Agente químico: todo elemento o compuesto químico, por sí solo o mezclado, tal como se presenta en estado natural o es producido, utilizado o vertido, incluido el vertido como residuo, en una actividad laboral, se haya elaborado o no de modo intencional y se haya comercializado o no.

2.- Exposición a un agente químico: presencia de un agente químico en el lugar de trabajo que implica el contacto de éste con el trabajador, normalmente por inhalación o por vía dérmica.

3.- Exposiciones no repetitivas: son aquellas en las que algunos de los factores antes descritos varían de forma considerable y aleatoria entre jornadas, siendo muy difícil establecer una concentración promedio representativa. En estos casos lo mejor son mediciones o muestreos próximas a los focos de contaminación y establecer medidas preventivas intentando que la concentración sea lo más baja posible.

4.- Peligro: la capacidad intrínseca de un agente químico para causar daño.

5.- Riesgo: la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado de la exposición a agentes químicos. Para calificar un riesgo desde el punto de vista de su gravedad, se valorarán conjuntamente la probabilidad de que se produzca el daño y la severidad del mismo.

6.- Agente químico peligroso: agente químico que puede representar un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores debido a sus propiedades fisicoquímicas, químicas o toxicológicas y a la forma en que se utiliza o se halla presente en el lugar de trabajo.

ESTUDIO DE UN CASO EN PARTICULAR. Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 22 de julio de 2004. EL RECARGO DE PRESTACIONES POR CONTINGENCIAS PROFESIONALES NO PROCEDE CUANDO EL EMPRESARIO A CUMPLIDO CON SUS OBLIGACIONES DE PROTECCIÓN. RIESGO DE INHALACIÓN DE AGENTES QUÍMICOS. El TSJ desestima los recursos de suplicación formulados frente a la sentencia de instancia que revocó la resolución del INSS por la que se declaraba la responsabilidad empresarial por falta de medidas de seguridad, con la consiguiente imposición de un recargo de las prestaciones a las que hubiere lugar. El Tribunal considera que la empresa había cumplido con sus deberes de protección en materia de seguridad y salud.
En concreto, el trabajador, de profesión  habitual mecánico de mantenimiento, sufrió accidente de trabajo en la planta de desmineralización de agua cuando realizaba la operación de reposición de líquidos químicos que  consiste en medir dos veces un litro de Chem RO821, virtiendo un bidón de 25 litros en un recipiente de 100 litros de capacidad,  diluyéndolo hasta su disolución en un 2% mediante la aportación de agua con una manguera.  Operación que se realiza 1 ó 2 veces por semana, en función siempre del consumo de agua. La  sala donde se lleva a cabo esa operación mide 4 x 8 x 2,5 metros sin extracción. La empresa tenía  a disposición del actor guantes de goma y mascarillas aptas para la protección de las vías  respiratorias contra partículas sólidas y vapores.
En la evaluación de Riesgos realizada por Mutua  Egara se contempla, como riesgo la inhalación de agentes químicos y en relación al producto en  cuestión (CHEM RO 821), solución de bisulfito sódico al 35%, clasificada como irritante y con las  fases de riesgo 31 (en contacto con ácidos libera gases tóxicos) y R 36/37 (irrita los ojos y las vías  respiratorias). En cuanto a la posibilidad de sufrir efectos agudos, causados por la irritación  producida por inhalar vapores o nieblas de partículas (generadas por un trasvase incontrolado) "...  es muy poco probable que se formen nieblas durante un trasvase de tan poca cantidad de producto  (el resultado obtenido en una medición se encontraría lejos de los valores límite de aplicación  correspondientes) y que la inhalación de vapores puede evitarse mediante el uso de equipo de  protección respiratoria...".
El actor usaba la mascarilla de vapores el día del accidente, es decir la adecuada para el trabajo  que se realizaba.

Procedimiento de evaluación de la exposición.

1.- PROCEDIMIENTO SEGÚN EL REGLAMENTO DE LOS SERVICIOS DE PREVENCIÓN

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995, de 8 de noviembre) y más concretamente, el Reglamento de los Servicios de Prevención (RD 39/1997, de 17 de enero) establece un procedimiento para la evaluación del riesgo y que a continuación se adapta y desarrolla para la evaluación de la exposición a contaminantes químicos.

a) A partir de la información obtenida sobre la organización, características y complejidad del trabajo, sobre las materias primas y los equipos de trabajo existentes en la empresa y sobre el estado de salud de los trabajadores, se procederá a la determinación de los elementos peligrosos y a la identificación de los trabajadores expuestos a los mismos, valorando el riesgo en función de los criterios de valoración establecidos, según los conocimientos técnicos existentes, o consensuados con los trabajadores, de manera que se llegue a una conclusión sobre la necesidad de evitar, controlar o reducir el riesgo.

b) El procedimiento de evaluación utilizado deberá proporcionar confianza sobre el resultado. En caso de duda, se adoptarán las medidas preventivas más favorables, desde el punto de vista de prevención.

La evaluación incluirá la realización de mediciones, análisis o ensayos, salvo que se trate de operaciones, actividades o procesos en los que la directa apreciación profesional acreditada permita llegar a una conclusión sin necesidad de recurrir a aquellos.

En caso de existir normativa específica, siempre se aplicará ésta, adaptándose el procedimiento de evaluación.

c) Cuando la evaluación exija la realización de mediciones, análisis o ensayos y la normativa no indique o concrete los métodos que deben emplearse, o cuando los criterios de valoración contemplados en esta normativa deban ser interpretados o precisados a la luz de otros criterios de carácter técnico, se podrán utilizar, si existen, los siguientes criterios o métodos:

  • Normas UNE.
  • Guías del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, Instituto Nacional de Silicosis y protocolos y guías del Ministerio de Sanidad y Consumo, así como de Instituciones competentes de las Comunidades Autónomas.
  • Normas internacionales (OSHA).
  • Guías de otras entidades de reconocido prestigio (NIOSH, ACGIH, etc.) u otros métodos o criterios profesionales descritos documentalmente.

2.- PROCEDIMIENTO SEGÚN EL REGLAMENTO DE AGENTES QUÍMICOS (Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo)

El empresario deberá determinar

1- si existen agentes químicos peligrosos en el lugar de trabajo. Si así fuera:

1.2- evaluar los riesgos para la salud y seguridad de los trabajadores, originados por dichos agentes (art. 16, LPRL), considerando y analizando conjuntamente:

  • a) Sus propiedades peligrosas y cualquier otra información necesaria para la evaluación de los riesgos, que deba facilitar el proveedor, o que pueda recabarse de éste o de cualquier otra fuente de información de fácil acceso. Esta información debe incluir la ficha de datos de seguridad y, cuando proceda, la evaluación de los riesgos para los usuarios, contempladas en la normativa sobre comercialización de agentes químicos peligrosos.
  • b) Los valores límite ambientales y biológicos.
  • c) Las cantidades utilizadas o almacenadas de los agentes químicos.
  • d) El tipo, nivel y duración de la exposición de los trabajadores a los agentes y cualquier otro factor que condicione la magnitud de los riesgos derivados de dicha exposición, así como las exposiciones accidentales.
  • e) Cualquier otra condición de trabajo que influya sobre otros riesgos relacionados con la presencia de los agentes en el lugar de trabajo y, específicamente, con los peligros de incendio o explosión.
  • f) El efecto de las medidas preventivas adoptadas o que deban adoptarse.
  • g) Las conclusiones de los resultados de la vigilancia de la salud de los trabajadores que, en su caso, se haya realizado y los accidentes o incidentes causados o potenciados por la presencia de los agentes en el lugar de trabajo.

2.- La evaluación del riesgo deberá incluirla de todas aquellas actividades, tales como las de mantenimiento o reparación, cuya realización pueda suponer un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores, por la posibilidad de que se produzcan exposiciones de importancia o por otras razones, aunque se hayan tomado todas las medidas técnicas pertinentes.

3. Cuando los resultados de la evaluación revelen un riesgo para la salud y la seguridad de los trabajadores, serán de aplicación las medidas específicas de prevención, protección y vigilancia de la salud establecidas en los artículos 5, 6 y 7.

No obstante, dichas medidas específicas no serán de aplicación en aquellos supuestos en que los resultados de la evaluación de riesgos pongan de manifiesto que la cantidad de un agente químico peligroso presente en el lugar de trabajo hace que sólo exista un riesgo leve para la salud y seguridad de los trabajadores, siendo suficiente para reducir dicho riesgo la aplicación de los principios de prevención establecidos en el artículo 4.

4. En cualquier caso, los artículos 5 y 6 se aplicarán obligatoriamente cuando se superen:

  • Los valores límite ambientales establecidos en el anexo I del Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, o en una normativa específica aplicable.
  • En ausencia de los anteriores, los valores límite ambientales publicados por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo en el Documento sobre límites de exposición profesional para agentes químicos en España, cuya aplicación sea recomendada por la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, salvo si puede demostrarse que se utilizan y respetan unos criterios o límites alternativos, cuya aplicación resulte suficiente, en el caso concreto de que se trate, para proteger la salud y seguridad de los trabajadores.

La evaluación de los riesgos derivados de la exposición por inhalación a un agente químico peligroso deberá incluir la medición de las concentraciones del agente en el aire, en la zona de respiración del trabajador, y su posterior comparación con el valor límite ambiental que corresponda, según lo dispuesto en el apartado anterior. El procedimiento de medición utilizado deberá adaptarse, por tanto, a la naturaleza de dicho valor límite.

El procedimiento de medición y, concretamente, la estrategia de medición (el número, duración y oportunidad de las mediciones) y el método de medición (incluidos, en su caso, los requisitos exigibles a los instrumentos de medida), se establecerán siguiendo la normativa específica que sea de aplicación o, en ausencia de ésta, conforme a lo dispuesto en el artículo 5.3 del Reglamento de los Servicios de Prevención.

La evaluación de los riesgos deberá mantenerse actualizada, revisándose:

  • Cuando se produzcan modificaciones en las condiciones existentes en el momento en el que se hizo la evaluación, que puedan aumentar el riesgo invalidando los resultados de dicha evaluación.
  • En los casos señalados en el apartado 1 del artículo 6 del Reglamento de los Servicios de Prevención.
  • Periódicamente, conforme a lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 6 de dicho Reglamento. La periodicidad deberá fijarse en función de la naturaleza y gravedad del riesgo y la posibilidad de que éste se incremente por causas que pasen desapercibidas, y teniendo en cuenta los criterios establecidos en la Guía a que hace referencia la disposición final primera del Real Decreto estudiado.

3.- PROCEDIMIENTO SEGÚN NORMA UNE- EN 689/96 (atmósferas en el lugar de trabajo. directrices para la evaluación de la exposición por inhalación de agentes químicos para la comparación con los valores limite y estrategia de la medición)

La evaluación de la exposición comprende las siguientes etapas:

1.- Identificación de las exposiciones potenciales:

Lista de agentes químicos presentes en el lugar de trabajo: materias primas, impurezas, productos intermedios, productos finales, productos de reacción, subproductos, etc.

2.- Determinación de los factores de exposición en el lugar de trabajo:

Se evalúan los procesos y procedimientos para determinar la posible exposición, revisando:

  • Las tareas realizadas por los trabajadores. - Los ciclos y técnicas de trabajo.
  • Los procesos de producción.
  • La configuración del lugar de trabajo.
  • Las medidas y procedimientos de seguridad. - Instalaciones de ventilación.
  • Fuentes de emisión.
  • Períodos de exposición.
  • Carga de trabajo, etc.

3.- Valoración de las concentraciones obtenidas con el valor límite:

Esta actividad se puede realizar en tres fases, aunque no siempre es necesario llevar a cabo las tres. En los casos en que la concentración sea muy superior o inferior al valor límite, la evaluación se podrá dar por concluida:

a) Estimación inicial.

En ella se estima de una forma general y aproximada la magnitud del riesgo, basándose en el listado de sustancias y en los factores de exposición en los puestos de trabajo. Se trata de descartar la presencia del contaminante o el posible contacto con él, o bien, situaciones de riesgo inadmisibles, para que se establezcan medidas preventivas, inmediatamente, para controlar la situación.

Esta estimación inicial se basa en el estudio de las variables que afectan a las concentraciones de las sustancias en el aire en las proximidades del individuo:

  • Número de fuentes emisoras de agentes químicos.
  • Ritmo de producción.
  • Grado de emisión de cada fuente.
  • Tipo y emplazamiento de cada fuente.
  • Dispersión de los contaminantes por el movimiento del aire.
  • Tipo y eficacia de sistemas de extracción localizada y ventilación general.

También se estudian las variables relacionadas con las actuaciones y comportamientos individuales:

  • Proximidad del individuo a las fuentes.
  • Tiempo de permanencia en cada zona.
  • Hábitos individuales de trabajo.

Además, se tendrá en cuenta la carga de trabajo (esfuerzos), que pueden incidir en el consumo de oxígeno del trabajador y por tanto en el volumen de aire inhalado, con la problemática que ello conlleva.

Cuando existe la presencia de agentes cancerígenos y sensibilizantes, hay que realizar un Estudio detallado.

Cuando con la estimación inicial no lleguemos a ninguna conclusión clara en cuanto a la presencia de contaminantes en el aire, o bien exposiciones muy superiores o inferiores al valor límite, se pasará a un estudio más detallado.

b) Estudio básico.

Proporciona datos cuantitativos fiables y contrastables sobre la exposición del trabajador, teniendo en cuenta, especialmente, las tareas con mayores exposiciones. Se basa en la comparación de los datos cuantitativos con los valores límite propuestos.

  • Las fuentes de información pueden ser las siguientes:
  • Mediciones anteriores.
  • Mediciones en instalaciones o procesos de trabajo similares.
  • Cálculos fiables basados en datos cuantitativos apropiados.

Algunos ejemplos de estrategias en el estudio básico son:

  • Medición de la concentración ambiental con sistemas sencillos, por ejemplo, tubos colorimétricos, son de ayuda cuando el contaminante no se detecta o su concentración está muy por encima o debajo del valor límite.
  • Mediciones en lugares muy próximos a los focos emisores de contaminantes, llegando a la conclusión de que el riesgo es admisible cuando las concentraciones están muy por debajo del valor límite.
  • Mediciones en condiciones extremas, cuando se realizan en las condiciones y en las fases de trabajo más desfavorables. Si las concentraciones obtenidas están muy por debajo del valor límite, en el resto de las fases de trabajo se presupone que también lo estarán. De la misma forma, concentraciones superiores a los valores límite en fases que no se espere una elevada exposición, llevarán a la conclusión que también se superarán en el resto de la jornada.
  • Utilización de criterios rápidos de valoración. En algunos casos puntuales, bien estudiados, son de gran ayuda. Por ejemplo, en el caso de valoración de humos de soldadura, en función del número de electrodos consumidos, se puede llegar a una conclusión sin necesidad de medir. En el caso de gases y vapores se pueden realizar cálculos sencillos de la concentración esperada en base al volumen o cantidad utilizado de sustancias líquidas y el tipo de ventilación.
  • Comparación con datos de otros procesos similares.

En el caso de que la información obtenida y los resultados de las mediciones no sean suficientes o fiables, se pasará a realizar un estudio detallado.

c) Estudio detallado.

Tiene por objeto realizar una investigación más detallada acerca de la magnitud del riesgo y de las causas que generan la exposición a los contaminantes químicos. Se aplica, sobre todo, cuando la concentración está próxima al valor límite.

La evaluación incluye un juicio sobre la magnitud de los factores químicos.

[ej.: en el caso de vapores de sustancias químicas hay que tener en cuenta: a) La presión de vapor a temperatura ambiente (-Nos indica la tendencia a evaporarse de una sustancia; a mayor presión de vapor, más volátil, por lo cual, en principio, la concentración en el aire será mayor-), b) Algunas sustancias pueden ser detectadas por el olor a concentraciones por debajo de sus TLV (-puede servir de ayuda, pero es un método poco fiable-), c) En ocasiones, los colores de los humos pueden ser característicos de un tipo determinado de sustancias].

Métodos de evaluación del riesgo de exposición

Los criterios y métodos para la evaluación de la exposición que a continuación se van a desarrollar, están basados en la comparación de la concentración ambiental con un valor límite establecido, por lo que tienen que cumplir que los contaminantes puedan producir efectos que estén relacionados cuantitativamente con su presencia.

En primer lugar hay que elegir el valor límite de referencia para poder comparar. Las mediciones, muestreos y su estrategia variarán en función del tipo de valor límite.

a) VALORACIÓN CON VALORES LÍMITE TECHO O PARA CORTOS PERÍODOS DE TIEMPO:

Si queremos comparar con un valor techo o para cortos períodos de tiempo, porque los contaminantes pueden producir efectos agudos, la estrategia de muestreo o medición será buscar las condiciones de trabajo más desfavorables, o sea, cuando se espera una mayor concentración.

Se realiza la comparación directa y si la concentración puntual es superior al valor límite se concluirá que existe peligro higiénico y se deberán establecer medidas técnicas, en caso contrario, indicará riesgo aceptable, aunque se tomarán medidas técnicas cuando el valor de la concentración esté próximo al valor límite.

b) VALORACIÓN CON VALORES LÍMITE para 8 horas (jornada de trabajo):

Si los contaminantes tienen un valor límite promedio para la jornada laboral, o sea, pueden tener efectos crónicos, se comparará con la concentración promedio en el puesto de trabajo. Se debe llevar a cabo una estrategia de muestreo de forma que la concentración promedio sea representativa de la concentración real durante la jornada. Los métodos de valoración utilizados son el %EMP, la Norma UNE- EN 689 y procedimientos estadísticos.

Mediciones periódicas

Las mediciones o muestreos periódicos es un modo de seguimiento de la exposición y permite verificar el mantenimiento de la eficacia de las medidas de prevención adoptadas, que se aplica cuando los resultados de la evaluación final no permiten considerarla aceptable ni inaceptable, y tampoco se estima justificado introducir medidas adicionales de control hasta incluirla en la categoría de aceptable.

Se parte de una situación de indeterminación (exposición tolerable), puesto que aunque en las mediciones /muestreos realizado no se superan los valores límite pero no se permite concluir con una fiabilidad aceptable si se superarán o no en el futuro. Se trata de una medida preventiva más y no un sistema de evaluación.

En la Guía de A.Q. se hacen las siguientes recomendaciones en cuanto a la periodicidad de los muestreos o mediciones en base a los criterios de la Norma UNE-EN 689:

a) El período inicial de frecuencia de muestreo se establece en 16 semanas, a partir de este momento la frecuencia se puede variar con arreglo a los siguientes criterios:

CONCENTRACIÓN

FRECUENCIA

ED ≤0,25 VL

64 SEMANAS

0,25 VL

32 SEMANAS

0,5 VL

16 SEMANAS

b) Si varias mediciones sucesivas dan valores ED muy por debajo del VLA-ED, por ej. el 10% del VLA-ED), reconsiderar evaluación, ya que las condiciones de trabajo deberían considerarse aceptables desde el principio (No realizar más mediciones hasta que cambien las condiciones o los supuestos del Art.3.7 del RD 374/2001).

c) Si ED es superior al VLA-ED, se considera situación no aceptable y se deben tomar medidas preventivas.

El informe técnico

La Norma indica que se debe escribir un informe de la evaluación de la exposición laboral y de las mediciones periódicas, explicando los motivos de los procedimientos adoptados.

El informe debería incluir:

  1. nombre de las personas e instituciones que realizaron el estudio y las mediciones
  2. nombre de las sustancias evaluadas
  3. descripción de las características del lugar de trabajo, incluyendo las condiciones de trabajo cuando se realizó el muestreo
  4. el procedimiento de medida
  5. fecha y horario de muestreo
  6. las concentraciones ambientales encontradas
  7. todos los factores que hayan podido afectar apreciablemente a los resultados
  8. detalles del aseguramiento de la calidad, si lo hay
  9. resultados de las comparaciones con el valor límite

Las concentraciones de los agentes químicos presentes en el aire se expresan en las mismas unidades que los valores límite con los que se comparan.

Medición y sistemas de toma de muestras de contaminantes químicos

Para afrontar cualquier problema higiénico, originado por la exposición a contaminantes químicos, de forma racional y eficaz se debe seguir la metodología higiénica la cual nos lleva a realizar una serie de acciones de modo sistemático con el fin de encontrar las soluciones más adecuadas en cada caso.

Dicha metodología consiste en:

  • Identificación (encuesta higiénica) de los contaminantes químicos presentes en el puesto de trabajo basándose en la siguiente información: productos químicos utilizados, cantidades, fichas de datos de seguridad, etiquetado, condiciones de transformación de los productos, descripción de los procesos, medidas preventivas existentes, trabajadores expuestos, tiempos de exposición, etc.
  • Medición: una vez identificado el contaminante se procede a su medición o muestreo. Las diferentes técnicas de medición y muestreo son: Muestreo (-utilización de un soporte que capte y retenga el contaminante y que posteriormente se analizará-) y Medición (-se basa en la utilización de un equipo que nos permite conocer de forma inmediata la concentración de contaminante en el ambiente sin necesidad de recurrir a su análisis en un laboratorio-).
  • Valoración de los resultados: una vez analizados los resultados de la medición o del muestreo se comparan los resultados con los criterios de valoración disponibles para concluir si es probable la aparición de efectos adversos para los trabajadores. La norma puede ser tanto un reglamento o legislación que hay que cumplir, como una información estrictamente técnica de reconocida solvencia que se utiliza como referencia y que son los niveles o valores límites permisibles (niveles de concentración de contaminantes en el ambiente de trabajo por debajo de los cuales se estima que la exposición de los trabajadores no producirá daños para su salud). Los principales problemas de la valoración de resultados son: a) falta de uniformidad en la respuesta individual, b) cantidad y variedad de los posibles contaminantes industriales, c) aparición continua de nuevas sustancias, d) presencia simultánea de varios contaminantes.
  • Control: adopción de medidas preventivas para controlar los contaminantes químicos presentes en el ambiente y prevenir posibles efectos adversos para la salud de los trabajadores.

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