Legítima defensa como causa de justificación de delitos

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Penal

El Código penal en el apartado cuarto del Art. 20 ,CP dispone que están exentos de responsabilidad criminal:

?El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:

  1. Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas.
  2. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
  3. Falta de provocación suficiente por parte del defensor?.

Por parte de la jurisprudencia se ha añadido un cuarto elemento subjetivo que es el animus defendendi.

 

 

La legítima defensa, desde un punto de vista global cumple la función de un elemento negativo del tipo de la antijuricidad y, por tanto, del delito, puesto que aun cuando en general, realizar una acción abstractamente típica sea relevante para el derecho, si se realiza al amparo de esta excepción de antijuricidad se convierte en atípica y por tanto en justa. Dicho carácter justo de la acción impide al sujeto pasivo ejercer lo que podría denominarse “legítima contradefensa”. No obstante corresponde una naturaleza distinta a la legítima defensa putativa, la cual incluye supuestos en los que el “defensor” actúa en legítima defensa por error, al constatarse posteriormente que no existía la agresión ilegítima.

A continuación se analizan más detalladamente los requisitos establecidos para la legítima defensa en el 20.4 ,CP:

La Ley especifica que:

“En el caso de ataque a los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito o los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquella o éstas”.

 

Ha de tratarse de un peligro objetivo y actual, real y no imaginariamente existente, y con posibilidad de dañar el bien jurídico protegido, tal y como afirma la jurisprudencia. Asimismo, si la agresión es inexistente, es inviable tanto la causa de justificación completa como la incompleta y analógica.

"Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla."

 

Una vez que se verifica la existencia de una agresión ilegítima, también ha de existir la necesidad de defensa, ya que de lo contrario se encuentra el actor en lo que se denomina un “exceso extensivo o impropio” que excluye la legítima defensa por falta de agresión típica. Se entiende por necesidad de defensa la posibilidad de impedir y repeler la agresión, pues si ya ha pasado y no se repite es inviable ese impedimento o repulsión, supuesto diverso del que siendo necesaria la defensa, el medio empleado como instrumento pueda ser excesivo y por ello solamente permitir la atenuación de responsabilidad, al ser incompleta la eximente.

La necesidad de defensa incluye la unidad de acto entre agresión y defensa, para que la pretendida defensa no se convierta en venganza o represalia.

En relación con la racionalidad del medio defensivo, puede decirse que priman módulos objetivos, atendiendo no solamente a la ecuación o paridad entre los bienes jurídicos, sino también la proporcionalidad del medio empleado y el uso que se hace del mismo.

La racionalidad del medio no es equiparable a la proporcionalidad, pues no importa tanto la semejanza de armas, objetos o medios comisitos, cuanto la situación personal en la que se encontraren los contendientes, verificando tal proporcionalidad concreta de manera flexible y de acuerdo a criterios basados en la experiencia, pero siempre atendiendo a las posibilidades reales de defensa.

También será preciso atender, aunque no de un modo único, el criterio subjetivo del que se defiende que, de ordinario, no le permitirán una exacta y serena reflexión para elegir la modalidad defensiva, dada la situación personal en la que se encuentra, criterio subjetivo que si está totalmente alejado de la realidad y es erróneo, como se ha dicho solamente podrá generar efectos exonerativos de responsabilidad penal a través del error en la culpabilidad, como legítima defensa putativa.

Si se produce exceso de defensa solamente se va a poder aplicar como atenuante la legítima defensa, si bien algunos excesos pueden ser compensados a efectos de exención de responsablilidad a través del miedo insuperable, que al margen de permitir un error invencible exonerativo de responsabilidad, puede “disculpar” también ya en fase de juicio de culpabilidad, como circunstancia compatible con esta causa de justificación y explicativa de no haber podido actuar de un modo distinto.

"Falta de provocación suficiente"

 

Ello significa que la conducta del agresor no puede estar motivada en una previa agresión del agredido. Nuestra doctrina y jurisprudencia entienden que provocación suficiente es aquella de tales características que motiva una reacción defensiva semejante en el común de las personas.

Se entiende por falta de provocación suficiente no meramente “dar motivo u ocasión” a tal agresión, sino aquella que a la mayor parte de las personas hubiera determinado a reaccionar agresivamente, pues se trata también de constatar la suficiencia de la provocación en un juicio de proporcionalidad entre la misma y la agresión, pues si es desproporcionada dicha reacción agresiva, no se invalidará la concurrencia de esta causa de justificación.

En cuanto a sus efectos son los propios de una causa de justificación y de ahí su aparición en el catálogo de eximentes. En consecuencia, la legítima defensa excluye la responsabilidad criminal del autor del hecho y de los partícipes en el mismo dado el principio de accesoriedad limitada en la participación criminal por el que se rige nuestro Derecho Positivo.

Además, elimina por completo la responsabilidad civil y de cualquier otra clase. Ello se debe al carácter genérico y no específicamente penal de la antijuridicidad. El acto criminal es tal porque, primariamente, resulta antijurídico, es decir, porque es contrario al orden jurídico general al implicar una trasgresión de alguna de sus normas pertenecientes a cualquier ámbito del Derecho, y, en segundo lugar, porque el legislador ha considerado tal acto antijurídico como merecedor de ser tipificado como delito. Si concurre una causa de justificación que hace a la acción lícita, tal acción es conforme a todo el Derecho y, en consecuencia, en ninguna rama del mismo puede fundarse responsabilidad alguna ya que el orden jurídico no ha sido quebrantado y falta el presupuesto base de cualquier exigencia de responsabilidad.

No obstante, los efectos plenos de la eximente dependen de la concurrencia de todos sus requisitos. Si faltan alguno o algunos estamos ante el supuesto de la eximente incompleta la cual produce, de acuerdo con el 21.1 ,CP, efectos atenuatorios de la responsabilidad criminal.

Sin embargo, no procede estimar la eximente incompleta cuando falta alguno de los elementos esenciales de la circunstancia. En el caso de la legítima defensa no pueden dejar de darse los requisitos de agresión ilegítima y de necesidad de defensa ya que son el presupuesto esencial o núcleo de la justificación de la conducta del agente. En el caso de riña mutuamente aceptada una consolidadísima doctrina jurisprudencial ha estimado siempre que no procede apreciar legítima defensa en ningún grado dado que se excluye per se el requisito de agresión ilegítima.

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Agresión ilegítima
Legítima defensa
Responsabilidad penal
Necesidad racional del medio empleado
Falta de provocación suficiente
Legítima defensa putativa
Responsabilidad
Antijuridicidad
Proporcionalidad de los medios
Atenuante
Error invencible
Miedo insuperable
Eximentes incompletas
Responsabilidad civil
Riña mutuamente aceptada