La NIC 32

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Contable
  • Fecha última revisión: 13/01/2017

Norma Internacional de Contabilidad nº 32 (NIC 32)

Instrumentos Financieros: Presentación e información a revelar

La NIC 32 (1), sobre la presentación e información a revelar de los instrumentos financieros, aporta importantes cambios tanto en la definición de los activos financieros, pasivos financieros e instrumentos de patrimonio, como en la información que sobre los mismos la entidad debe comunicar a los agentes económicos interesados en los estados presentados. Ha sido, junto con la NIC 39 (Instrumentos financieros: reconocimiento y medición), una de las normas más controvertidas en el proceso de normalización y armonización contable (2).

El objetivo de la NIC 32 es mejorar la comprensión de los usuarios de los estados financieros sobre la relevancia de los instrumentos financieros en la posición financiera, los rendimientos y los flujos de efectivo que ésta espera obtener. Para hacer más comprensible la información, la norma establece principios básicos de clasificación de los instrumentos y determina la información a revelar sobre los mismos.

(1) Aprobada por el IASB el 17 de diciembre de 2003 y adoptada por la UE en fecha 29 de diciembre de 2004 (Reglamento (CE) 2237/ 2004).

(2) Las NIC 32 y 39 no fueron aprobadas por la Comisión Europea conjuntamente con el resto de las normas IASB, de hecho, la NIC 39 se ha aprobado de forma parcial pues hay aspectos referidos a la aplicación del valor razonable a todos los activos y pasivos financieros y a la contabilidad de coberturas que son aún objeto de discusión entre el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad, Banco Central Europeo, Supervisores e integrantes del sector de entidades de crédito.

La NIC 32 establece los principios de clasificación de los instrumentos e información sobre el grado de certeza con el que se espera recibir los flujos de efectivo asociados a ellos. Para que el usuario de los estados financieros pueda valorar dicho grado de certeza, la entidad debe revelar información sobre sus criterios de gestión y, en concreto, sobre:

*Las políticas contables que aplica a instrumentos financieros.

*La importancia que el uso de los instrumentos tiene en la entidad.

*Los propósitos de negocio para los que dichos instrumentos sirven.

*Los riesgos asociados a los instrumentos.

*Las políticas de control que se emplean.

Las variaciones más relevantes de la NIC 32 están representadas en la contabilización de los instrumentos financieros y en el detalle de la información a revelar sobre los mismos, los impactos que para el usuario de los estados financieros tienen esas diferencias y la información que se debe ofrecer en relación con dichos instrumentos.

Diferencias conceptuales entre las NIC y la normativa contable española

El marco conceptual que sirve de soporte a las NIC (3), y al amparo del cual han sido formuladas las normas, nos ayuda a comprender gran parte de las diferencias que la NIC 32 presenta frente a la regulación contable española.

En España, la regulación contable está incorporada en nuestra legislación mercantil (4), apareciendo remisiones a la contabilidad en el Código de Comercio, el Texto Refundido de la Ley de Sociedades Anónimas, el Plan General de Contabilidad y sus adaptaciones sectoriales y el Reglamento del Registro Mercantil; además, tienen también carácter normativo las resoluciones del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, así como las consultas realizadas al mismo.

El Código de Comercio recoge principios contables de tipo general. El Texto Refundido de la Ley de Sociedades Anónimas contiene la forma en que han de presentarse las cuentas anuales, normas sobre valoración de las distintas partidas del balance y contenido de la memoria. En el Plan General de Contabilidad se recogen los aspectos relacionados con los principios y reglas contables, estructura del balance y de la cuenta de pérdidas y ganancias. Por último, en el Reglamento del Registro Mercantil se regula la legalización de los libros de los empresarios, el nombramiento de expertos independientes y de auditores de cuentas, y el depósito y publicidad de las cuentas anuales.

Además de la normativa general citada, conviene mencionar la normativa específica de las entidades financieras. Así, las compañías de seguros tienen una normativa contable emitida a propuesta de la Dirección General de Seguros, el Banco de España emite normativa para el sector de entidades de crédito y la Comisión Nacional del Mercado de Valores emite normas para las entidades relacionadas con dicho mercado.

(3) El IASB en el año 2001, para futuras normas internacionales, sustituye la denominación de NIC por la de Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).

(4) Actualmente en proceso de cambio, véase el Proyecto de Ley nº 121/000086 de 12 de mayo de 2006 relativo a la reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional con base en la Normativa de la Unión Europea.

Todo este cuerpo legislativo representa un conjunto detallado de normas y reglas en las que todo queda perfectamente definido y determinado. Salvo la adaptación del sector de entidades de crédito a las NIC mediante la publicación por parte del Banco de España de la Circular 4/ 2004, el resto de normas están emitidas bajo la óptica de la defensa del acreedor (de ahí la preeminencia del principio de prudencia) frente a las NIC, cuyo prisma de referencia es la defensa del inversor.

En función de los posibles destinatarios, la orientación contable debe ser diferente: la óptica del acreedor requiere valorar de forma prudente el patrimonio empresarial, cumpliendo los estados financieros la función de registrar, clasificar y comunicar los hechos económicos ocurridos; en tanto que el inversor, para su toma de decisiones, precisa poder predecir, comparar y evaluar la capacidad generadora de recursos financieros de una empresa.

Las características cualitativas que orientan el marco conceptual de las NIC, son las que determinan las grandes diferencias que incorpora la NIC 32 en la contabilización de los instrumentos financieros y en la información a revelar sobre los mismos.

Dentro de ese marco conceptual, los criterios generales que debe satisfacer una partida para poder ser reconocida en los estados financieros, están relacionados con la probabilidad de que los beneficios económicos asociados a ella salgan o entren en la empresa y la fiabilidad de la valoración realizada.

Una vez que las partidas estén reconocidas en los estados financieros, el grado de incertidumbre asociado a la actividad económica puede aconsejar la reevaluación de la partida mediante una valoración posterior (por ejemplo: cálculo del valor razonable de un activo recibido en garantía), en la que se aplicarán criterios matemáticos basados en un criterio profesional. El ejercicio de la prudencia debe ir orientado a no generar excesivas coberturas sobre el deterioro de un activo o a minusvalorar el mismo, ya que se iría en contra de la neutralidad necesaria para el usuario y, por tanto, la información carecería de fiabilidad.

El marco conceptual de las NIC aboga por la presentación razonable de la situación de la empresa y de los resultados de la misma, mediante modelos dinámicos en continua revisión frente al modelo actual, de orientación más estática.

En este sentido, el concepto de resultado como excedente distribuible de nuestra norma actual se modifica para convertirse, según las NIC, en un indicador de gestión que recoge la variación en el patrimonio neto de la entidad una vez que se han contabilizado todos los ingresos y gastos y todas las ganancias y pérdidas (5) del ejercicio.

Dentro del citado marco conceptual, siempre predominará el fondo económico sobre la forma jurídica del instrumento financiero. Normalmente, el fondo económico y la forma legal suelen coincidir, pero la complejidad actual de los mercados financieros hace que, en ocasiones, los instrumentos financieros adopten formas complejas cuya diferenciación se hace difícil y, como resultado, se hace complicada la clasificación en el balance. En consecuencia, la clasificación no se basa en el tipo de instrumento utilizado, sino en las características del mismo.

Como ejemplo aclaratorio del predominio del fondo sobre la forma, la NIC 32 nos ofrece el caso de una acción preferente (capital, según el PGC) que será un pasivo financiero si:

El emisor está obligado a reembolsarla por una cantidad fija o determinable, en una fecha futura cierta o determinable, o

Si concede al tenedor el derecho de requerir al emisor para que reembolse el instrumento, en una fecha concreta o a partir de la misma, y por una cantidad fija o determinable.

La óptica de defensa del acreedor requiere prudencia al valorar, frente a las NIC, cuyo prisma de referencia es el inversor.

(5) El concepto de ingreso y gasto de la NIC va más allá de lo que determina el PGC ya que, para este propósito, por ejemplo, se considera la revalorización de un activo como un ingreso generado al recoger dicho activo en balance por su valor razonable.

 

Presentación de instrumentos financieros en la NIC 32

Un instrumento financiero es un contrato que da lugar simultáneamente a un activo financiero en una entidad y a un pasivo o instrumento de capital en otra entidad. Los instrumentos financieros son activos financieros para la empresa que los adquiere (6), mientras que para la entidad que los genera son pasivos financieros o instrumentos de capital (componentes de su patrimonio neto).

Como ejemplos de instrumentos financieros podemos mencionar: las acciones, tanto ordinarias como preferentes que forman el capital de una empresa; las obligaciones simples o convertibles; los bonos y pagarés; los préstamos que una empresa conceda a sus trabajadores o a otras empresas de su grupo; las cuentas a cobrar e incluso el efectivo en caja y bancos.

Si bien las definiciones que veremos sobre los instrumentos no parecen presentar grandes diferencias frente a la norma actual, apreciamos que los conceptos que subyacen en ellas reflejan un gran cambio en el tratamiento de los instrumentos como resultado de la aplicación de la NIC 32.

En el momento del reconocimiento del instrumento, éste deberá ser clasificado por el emisor en su totalidad o en cada una de sus partes como un activo financiero, un pasivo financiero o un instrumento de patrimonio, de acuerdo con las definiciones de la NIC 32.

1. Activos Financieros

Los criterios de reconocimiento y presentación de los activos en los estados financieros se centran en tres premisas fundamentales:

Que los recursos estén controlados económicamente por la entidad, considerando que el control económico no tiene por qué representar la propiedad.

Que el elemento pueda aportar beneficios probables en el futuro que sean controlados por la entidad.

Que la transacción que da lugar a ese control económico haya ocurrido con anterioridad.

La NIC 32 define como activos financieros los que tengan las formas siguientes:

a) Efectivo.

b) Un instrumento de patrimonio neto de otra entidad (por ejemplo: acciones).

c) Un derecho contractual a recibir efectivo (por ejemplo: las cuentas bancarias) u otro activo financiero (por ejemplo: los derechos de suscripción de acciones).

d) Un contrato que sea o pueda ser liquidado utilizando instrumentos de patrimonio propio de la entidad, ya sea un instrumento no derivado que dé a la entidad derecho a recibir un número variable de sus instrumentos de capital o bien un instrumento derivado, por el cual, la entidad esté obligada a liquidar de forma distinta que entregando efectivo u otro activo financiero que dé derecho a recibir un número fijo de instrumentos de capital de la entidad.

Uno de los cambios relevantes que incorpora la norma se refiere a las acciones propias adquiridas por la empresa. En la normativa actual española tienen la consideración de activo y según la NIC 32, forman parte del patrimonio neto como un componente negativo.

Los derivados financieros que, por sus características, cumplan las condiciones para ser activos y se puedan valorar con facilidad, se reconocen como activos financieros.

Como ejemplo de derivado financiero, podemos mencionar un contrato para realizar un suministro futuro de 300 Tm. de materia prima (para la que exista un mercado organizado) a un precio fijo de 1000 la Tm., acordando que el mismo se liquidará en el momento de su vencimiento por la diferencia entre el precio de contado en dicho vencimiento y el pactado al inicio de la operación. En la fecha de cierre del balance, si el precio de la mercancía es menor que el pactado en el contrato (800, por ejemplo), la empresa reconoce un activo financiero por la diferencia de precio, es decir de 200 x 300 Tm. En ese momento, la contraparte del contrato reconocería un pasivo financiero por el mismo importe. En nuestro Plan General de Contabilidad, no se reconoce, en la fecha de cierre del balance, ningún activo por esta transacción.

En la NIC 32, acciones propias adquiridas por la empresa forman parte del patrimonio neto como un componente negativo.

(6) Siempre que el activo, según el Marco Conceptual del IASB, cumpla los requisitos de: estar bajo el control de la empresa, ser consecuencia de sucesos pasados y tener potencial de obtener beneficios en el futuro.

Es requisito imprescindible, para reconocer un activo financiero en el balance, que se pueda realizar una estimación fiable del importe del mismo. El hecho de conocer la existencia de un activo y no poder realizar una adecuada valoración de su importe, supondría no incorporarlo al balance y reconocer el mismo en notas a los estados financieros.

2. Pasivos Financieros

La consideración de un instrumento financiero como pasivo vendrá determinada por:

-Que sea una obligación presente de la empresa.

-Que la obligación sea una consecuencia de hechos pasados.

-Que implique la transmisión de elementos que transfieran beneficios futuros al tenedor sin que la entidad pueda evitarlo.

El hecho de que un pasivo financiero sea una obligación presente determina que la existencia de la partida no va a depender de sucesos que tengan que producirse en el futuro; en ese caso, de dependencia de un suceso futuro que podría ocurrir o no, el pasivo sólo se reconocería en el momento en que ocurriese y, por tanto, el instrumento financiero pasaría a ser una obligación presente. Un ejemplo de lo anterior sería el caso de unos instrumentos que den al propietario o tenedor de los mismos derecho a participar en las ganancias de la empresa; sólo se reconocerán como pasivos en el momento en que la obtención de beneficios sea una realidad.

Para la NIC 32 un pasivo financiero es cualquier pasivo que presente la forma de:

a) Una obligación contractual de entregar efectivo (por ejemplo: el pago a un proveedor) u otro activo financiero (por ejemplo: pagarés) a otra entidad; o de intercambiar activos financieros o pasivos financieros con otra entidad en condiciones desfavorables.

b) Un contrato que sea o pueda ser liquidado utilizando los instrumentos de patrimonio propio de la entidad.

Los contratos que pueden ser liquidados utilizando instrumentos de patrimonio propio de la entidad pueden ser:

a) Instrumentos no derivados, en los que la liquidación del contrato se hace mediante intercambio de una cantidad variable de instrumentos de capital;

a) Instrumentos derivados que la entidad esté obligada a liquidar de forma distinta a intercambios de efectivo u otro activo financiero por una cantidad fija de instrumentos de patrimonio propio.

Activo financiero, si no se puede realizar una estimación fiable de su importe, no se incorpora al balance y se reconoce en notas.

En general, se incluyen como pasivos financieros todos los que tengan cláusula de liquidación contingente, es decir, que su liquidación dependa de elementos futuros como variaciones de tipos de interés, evolución de índices, etc.

La valoración fiable del instrumento es condición imprescindible para su reconocimiento en balance. En caso de no poder realizarse esta valoración, se incluirán notas en los estados financieros.

Como ejemplos de métodos de valoración de distintos tipos de pasivos tendríamos:

a) Proveedores: importe facturado por el proveedor.

b) Provisiones por garantía de mercancías vendidas: estimación probabilística de los desembolsos a efectuar.

c) Deudas a largo plazo: importe descontado de los flujos futuros a desembolsar.

3. Instrumentos de Patrimonio

Un instrumento de patrimonio es cualquier contrato que ponga de manifiesto una participación residual en los activos de una entidad, después de deducir todos sus pasivos.

A diferencia de los pasivos financieros, el patrimonio no representa para la entidad obligaciones de cuantía predeterminada; la participación en los resultados o la liquidación del propio instrumento de patrimonio es discrecional para la entidad y depende de la voluntad de sus propietarios, que lo realizarán en función de consideraciones económicas y financieras.

En relación con los intereses, dividendos, pérdidas o ganancias generados por los instrumentos, la norma plantea la forma de reconocimiento en función de la naturaleza de dichos instrumentos. Así, los ingresos y gastos relacionados con los activos y pasivos tendrán reconocimiento como resultados, mientras que los ingresos y gastos relacionados con los instrumentos de patrimonio tendrán un reconocimiento como variaciones del patrimonio neto.

La diferenciación entre los instrumentos de pasivo y los de patrimonio neto resulta, en ocasiones, complicada para la entidad que los emite. En general, si el instrumento representa obligaciones para la entidad será un pasivo y en el caso de un instrumento compuesto que suponga combinación de patrimonio y de pasivo, será preceptiva la segregación de ambos.

Como ejemplo de la segregación de un instrumento en sus componentes de pasivo y patrimonio neto, tendríamos el caso de las obligaciones convertibles en un número fijo de acciones, en las que habrá que separar la obligación como pasivo y la opción para convertir en acciones como patrimonio, contabilizándolos por separado aunque el instrumento no pueda entenderse con sus componentes por separado.

Para que un instrumento financiero pueda ser considerado de patrimonio tiene que cumplir las dos condiciones siguientes:

a) No contempla la obligación contractual de entregar efectivo u otro activo financiero.

b) Si el instrumento fuese o pudiese ser liquidado con los instrumentos de patrimonio propio del emisor, será un derivado que no contemple la entrega de una cantidad variable de acciones propias o se liquide por intercambio de una cantidad fija de efectivo o de otro activo financiero.

 

Principales diferencias entre el PGC y la NIC 32 en el tratamiento de los instrumentos financieros

En lo que se refiere a la consideración de instrumento de patrimonio, como en el resto de instrumentos financieros, en la NIC 32 prevalece el principio del fondo económico frente a la forma legal, dando lugar a diferencias sustantivas de tratamiento de las acciones y otras participaciones en el capital en las NIC frente a la norma legal española.

Mientras que en el Plan General de Contabilidad todas las acciones tienen la consideración de instrumentos de capital diferenciándose, a la hora de su registro contable, los diferentes tipos de acciones en función de los derechos inherentes a las mismas; en la NIC 32 su consideración como capital o deuda vendrá determinada por las definiciones de instrumento de capital o pasivo financiero. En concreto, las acciones rescatables, cuyo rescate sea obligatorio en un determinado plazo o por voluntad del tenedor, no tendrán la consideración de instrumento de patrimonio sino la de pasivos financieros; serán sólo instrumentos de patrimonio si el rescate es voluntad del emisor.

Un pasivo financiero es una obligación presente, su existencia no va a depender de sucesos que tengan que producirse en el futuro.

En el mismo sentido que en el ejemplo anterior, las aportaciones de los socios de la sociedad cooperativa, a pesar de tener atributos de instrumentos de patrimonio (derecho a voto, derecho a la obtención de retornos, etc.), la circunstancia de que, en muchos casos, lleven implícito el derecho de rescate bajo determinadas premisas, pone en cuestión su consideración como instrumento de patrimonio. El hecho de que el titular de una aportación a una cooperativa pueda solicitar el reembolso de la misma hace que no pueda ser considerada como instrumento de patrimonio sino como pasivo, sin que la circunstancia de que la entidad no pueda hacer frente a la obligación (por falta de liquidez o de reservas suficientes) haga cambiar la consideración del instrumento.

Esta cuestión se concreta con la publicación de la Interpretación CINIIF 2 sobre Aportaciones de socios de entidades cooperativas e instrumentos similares (Reglamento (CE) N º 1073/ / 2005 de 7 de julio de 2005). En esta interpretación se establece que estas aportaciones podrán considerarse instrumentos de patrimonio cuando:

Existe por parte de la entidad el derecho incondicional a rechazar el rescate de las mismas.

La legislación local, los estatutos o los reglamentos que regulan la cooperativa establecen prohibiciones incondicionales o basadas en criterios de liquidez.

Atendiendo a la definición de instrumentos de patrimonio, el capital pendiente de desembolso es un componente negativo del patrimonio neto, lo mismo que las acciones propias. Estas partidas, sin embargo, tienen la consideración de activos en el PGC español.

En el caso de las acciones propias, la NIC 32 obliga a la deducción del importe de la contraprestación directamente en el patrimonio neto de la entidad, sin que ésta pueda reconocer ningún resultado en el ejercicio derivado de la compra, venta, emisión o amortización de dichas acciones. En su lugar, se reconocen variaciones en el patrimonio neto.

En el caso de opciones sobre acciones de la propia empresa, tendrán la consideración de instrumentos de patrimonio el importe recibido por la venta de las mismas, si la liquidación es en acciones; no tienen esa consideración si la liquidación del contrato se realiza, por ejemplo, entregando efectivo.

En general, la consideración de un instrumento de patrimonio en los contratos en los que la liquidación del mismo se realice con acciones de la propia empresa vendrá determinado por la forma de liquidación: si ésta se realiza mediante la entrega de un número fijo de acciones estaremos frente a un instrumento de patrimonio; si la entrega es una cantidad que sea equivalente a un número de títulos, sin que el número de éstos esté predeterminado, estaremos frente a un pasivo.

Los ingresos o gastos de los instrumentos financieros tienen un tratamiento diferente en función de la naturaleza de los mismos y del tipo de transacción de la que se trate. En el cuadro 1 se exponen los diferentes tratamientos en función de la naturaleza del instrumento y del tipo de ingreso o gasto:

A diferencia de los pasivos financieros, el patrimonio no representa para la entidad obligaciones de cuantía predeterminada.

Cuadro 1. Tratamiento contable en función de la naturaleza del instrumento y del tipo de ingreso o gasto.

TIPO DE INSTRUMENTO

CONCEPTO ASOCIADO

CONTABILIZACIÓN

Activo financiero

Intereses, dividendos, pérdidas y ganancias

Componentes de la cuenta de resultados del ejercicio

Pasivo financiero

Intereses, dividendos, pérdidas y ganancias

Componentes de la cuenta de resultados del ejercicio

Pérdidas o ganancias por variación del importe en libros del instrumento

 

Instrumento de patrimonio

Distribuciones a tenedores de acciones no reconocidas como pasivo

Adeudo contra patrimonio neto

Dividendos a tenedores de acciones reconocidos como pasivo

Gasto de la cuenta de resultados del ejercicio

Costes de transacción o emisión

Adeudo contra patrimonio neto

Costes de una transacción o emisión no llevada a cabo

Gasto de la cuenta de resultados del ejercicio

En el PGC todas las acciones son instrumentos de capital, mientras en la NIC 32 se considerarán como capital o deuda según la definición.

Como puede verse en el cuadro 1, en la NIC 32 el tratamiento de los resultados de los instrumentos va asociado a la naturaleza del mismo; si el instrumento tiene la consideración de pasivo será un componente de la cuenta de resultados, mientras que si la entidad no lo reconoce como pasivo sino como un instrumento de patrimonio, irá adeudado contra el patrimonio neto. Así pues, la clasificación del instrumento financiero como activo financiero, pasivo financiero o instrumento de patrimonio determinará la consideración del ingreso o beneficio y del coste o gasto como componente de la cuenta de resultados o como una variación del patrimonio neto.

En el PGC, sin embargo, todo lo referente a las operaciones con los instrumentos de patrimonio propio se incluye en la cuenta de resultados, sin que el importe del patrimonio experimente una variación directa, sino mediante la incorporación, en su caso, de los resultados a los fondos propios.

Por otra parte, el Plan General de Contabilidad establece en su principio de no compensación que en ningún caso podrán compensarse las partidas del activo y del pasivo del balance ni las de gastos e ingresos que integran la cuenta de pérdidas y ganancias, en tanto que la NIC 32 permite la compensación siempre que exista reconocimiento legal para realizarlo y la voluntad de la entidad para hacerlo. La compensación implica, además, que la cancelación de saldos se realiza en el mismo momento del tiempo lo que equivale a que no existen riesgos de crédito ni de liquidez para la entidad.

En ese sentido, la norma internacional determina que un activo financiero y un pasivo financiero serán objeto de compensación, si se tiene, en el momento actual:

a) el derecho, exigible legalmente, de compensar los importes reconocidos; y

b) la intención de liquidar la cantidad neta, o de realizar el activo y cancelar el pasivo simultáneamente.

Se considera que la realización de un activo financiero es simultánea con la liquidación de un pasivo financiero sólo cuando las dos transacciones ocurran en el mismo momento.

Información a revelar

Además de los criterios de reconocimiento de los instrumentos financieros anteriormente analizados, la NIC 32 introduce importantes modificaciones en la información a revelar sobre los mismos, lo cual tiene, a nuestro juicio, repercusiones en la gestión interna de la entidad que van más allá del mero reporte de información.

En relación con la información a revelar, la NIC 32 se orienta a aquellos usuarios que tengan comprometidos o vayan a comprometer recursos con la entidad con la expectativa de recibir como compensación retornos futuros. En consecuencia, la información a revelar recogerá la relevancia de los instrumentos financieros en relación con la posición financiera de la entidad y el rendimiento y los flujos de efectivo esperados y la información necesaria para valorar los riesgos asociados a dichos instrumentos y, por tanto, la certeza de generación de efectivo de dichos instrumentos.

Se debe incorporar información sobre el formato, ubicación y clases de instrumentos financieros. Si bien la norma no establece un formato de información ni la ubicación en los estados financieros, se determina que debe quedar recogida, de algún modo, la información referida a las características de los instrumentos y a los criterios utilizados para su valoración. La agrupación deberá hacerse teniendo en cuenta, además, la importancia relativa de la información, buscando siempre la claridad y con el fin de facilitar la comprensión al usuario.

Por lo general, deben separarse las partidas valoradas al coste de las valoradas a valor razonable y la clasificación debe permitir la conciliación de cifras con las reflejadas en las partidas de balance.

Riesgos

Quizás el aspecto más relevante en relación con la seguridad del inversor sobre la certeza de los flujos de efectivo que espera recibir de la entidad y la pérdida de valor de los instrumentos por las variaciones de mercado o la contraparte, viene determinado por los riesgos que asume. La NIC 32 hace especial mención a la información sobre los riesgos que la empresa debe incluir en sus estados financieros. En el cuadro 2 se muestra un detalle de la información de riesgos a aportar por la entidad.

De los riesgos mencionados, se exige información detallada de los de tipo de interés y de crédito, de los cuales nos ocupamos a continuación.

1. Riesgo de tipo de interés

En relación con el tipo de interés, la entidad debe informar sobre las fechas de revisión contractual de los tipos aplicados y del tipo efectivo real aplicable. La información se orienta a que el usuario de los estados conozca los cambios de valor razonable de los instrumentos debido a cambios de tipos de interés y cómo quedan afectados los flujos de efectivo como consecuencia de esos cambios.

El impacto del tipo de interés en los activos puede hacer variar el valor actual de los instrumentos o de los flujos esperados. Para algunos instrumentos (por ejemplo, inversiones en acciones) no existe impacto de riesgo de tipo de interés. La entidad revelará estas circunstancias de forma separada.

La información sobre la exposición al riesgo de tipo de interés se puede presentar utilizando cuadros o bien de forma narrativa, de manera que se ofrezca detalle suficiente sobre los plazos, posibles variaciones en los flujos de efectivo y tipos de interés efectivo de los instrumentos.

2. Riesgo de crédito

La información relativa al riesgo de crédito tiene la función de permitir al usuario valorar los importes afectados por riesgos (exposición) y las masas de activos homogéneas que están afectadas por el mismo nivel de riesgo (concentración), usando para ello los criterios de segmentación que establece la NIC 14 sobre Información financiera por segmentos. Estos datos permitirán formarse opinión sobre la posición que la entidad tiene asumida en relación con este riesgo. Sobre dicho riesgo, la entidad revelará para cada clase de activo financiero:

a) La exposición al riesgo en la fecha de balance en caso de que las contrapartes no cumpliesen sus compromisos, con independencia del valor razonable de la garantía.

b) Las concentraciones significativas de riesgo

Además, la entidad suministrará información sobre la probabilidad de pérdida derivada de los activos financieros.

En algunos casos, las entidades suscriben acuerdos de compensación para mitigar el riesgo de crédito, considerando que la cobertura utilizada elimina o reduce de forma importante dicho riesgo; en esos casos se revelará información sobre:

a) El riesgo de crédito que se elimina en la medida en que el pasivo financiero asociado se cancele después de la realización de los activos.

Importantes modificaciones en la información a revelar repercuten en la gestión interna de la entidad más allá del mero reporte de información

Cuadro 2. Tipos de riesgos sobre los que informar

Mercado

Tipo de cambio

Posibilidad de que el valor del instrumento fluctúe como consecuencia de la variación de los tipos de cambio.

Tipo de Interés

Posibilidad de que el valor del instrumento fluctúe como consecuencia de la variación los tipos de interés del mercado.

Precio

Posibilidad de que existan cambios en el precio debido a las características del instrumento o del mercado.

Crédito

Posibilidad de que una de las partes del instrumento deje de cumplir sus obligaciones y cause una pérdida a la otra parte.

Liquidez

Posibilidad de no obtener los fondos para cumplir con los compromisos asociados a un instrumento o no poder vender un activo de forma rápida a su valor razonable.

Tipo de Interés

Posibilidad de que fluctúen los flujos de efectivo por cambios en los tipos de interés.

b) La medida en que se reduce la exposición global al riesgo de crédito a través de un acuerdo de compensación contractual.

La información a revelar, referente a la concentración de riesgo de crédito, incluirá una descripción de la característica común que identifica cada concentración, así como el nivel máximo de riesgo de crédito asociado con todos los activos financieros que compartan esa característica.

En los casos en que la presentación de un instrumento en balance difiera de su forma legal (prevalencia del fondo económico sobre la forma jurídica), este hecho debe explicitarse mediante notas.

Políticas de gestión del riesgo y actividades de cobertura

Como contrapunto a la información referente a riesgos de los instrumentos financieros, la entidad describirá los objetivos y políticas de gestión que adopta frente a los riesgos financieros, incluyendo su política de cobertura para cada uno de los tipos principales de transacciones previstas en los que se utilice la contabilidad de coberturas.

La información a revelar en el apartado de riesgos y políticas no debe ir orientada a ofrecer la posición estática de la entidad en el momento de la emisión de las cuentas anuales; se pretende informar al usuario de los estados financieros de aspectos más globales como son el uso que la entidad hace de los instrumentos financieros y a qué objetivos de negocio se orientan.

Además, se debe informar sobre los riesgos asociados a los instrumentos que podrían alterar la valoración que se les ha dado en balance o modificar los flujos de fondos esperados. Frente a esos riesgos, la entidad tendrá unos mecanismos de cobertura previstos, que deben formar parte de sus políticas de gestión, y unas directrices tendentes a mitigar los riesgos, que se materializarán en unos criterios limitativos de la concentración de riesgos y unas exigencias de garantías tendentes a minimizar el impacto del riesgo de impago (crédito) en la valoración y en los flujos esperados de los instrumentos. La información que se debe aportar sobre ese apartado se detalla en el cuadro 3.

En el caso de resultados procedentes de una cobertura de flujos de efectivo y reconocidos directamente en el patrimonio se revelará información sobre el importe registrado en patrimonio, el importe traspasado a resultados y el importe detraído de patrimonio que ha pasado a formar parte del valor contable de un activo o pasivo en el caso de coberturas sobre transacciones previstas.

Plazos, condiciones y políticas contables

La información de plazos, condiciones y políticas contables recoge que la entidad revelará, para cada clase de instrumento financiero, información relativa a la naturaleza y alcance del instrumento y a las políticas y métodos contables adoptados, incluidos los criterios para su reconocimiento y valoración.

En los casos de que los instrumentos de forma individual o agrupada produzcan un nivel significativo de exposición al riesgo, la entidad debe informar sobre:

a) Principal en el que se basen los pagos futuros (importe nocional).

b) Fecha de vencimiento, caducidad o ejecución.

c) Opciones de cancelación anticipada de cualquiera de las partes.

d) Opciones de canje o conversión de cualquiera de las partes.

e) Importe y calendario previsto de los cobros y pagos futuros.

f) Tipo de interés acordado o importe correspondiente a los intereses, dividendos o cualquier importe periódico previsto.

Cambios de los tipos de interés: la información se orienta a que el usuario de los estados contables conozca cómo afectan al valor razonable.

Cuadro 3. Información sobre instrumentos financieros

Transacciones y saldos

Amplitud de uso de los instrumentos

Riesgos asociados

Propósitos de negocio a los que sirven

Política de coberturas de riesgo

Límite a las concentraciones de riesgos

Exigencia de garantías frente al riesgo de crédito

g) Garantías recibidas, en el caso de activos financieros, o pignoradas, en el caso de pasivos financieros.

h) Divisa en que se exigirán los cobros y pagos si ésta es diferente a la moneda funcional.

i) En caso de que se permita el canje de un instrumento por otro, se recogerá toda la información anterior referida a los instrumentos que se obtendrán a cambio.

j) Cualquier otra información que, caso de contravenirse, alterara significativamente los datos de los puntos anteriores.

En los casos en que la presentación de un instrumento en balance difiera de su forma legal (prevalencia del fondo económico sobre la forma jurídica), este hecho debe explicarse mediante notas.

Valor razonable

Merece mención especial la información a aportar sobre la aplicación del valor razonable y su cálculo, cuyas directrices de obtención están recogidas en la NIC 39.

El valor razonable de un activo representa la actualización esperada de los flujos de efectivo y de los riesgos estimados asociados a ellos. La norma considera que la aplicación del valor razonable es la medida que mejor sirve a los propósitos de los usuarios de la información. Este concepto fácil de entender, no es, en algunos casos, tan sencillo de aplicar. Cuando exista un mercado activo, el valor razonable será coincidente con la valoración del mercado para el activo; si este mercado no existe, habrá que acudir a métodos y sistemas que permitan un cálculo fiable, comunicando las diferentes hipótesis utilizadas para los cálculos del valor razonable.

La norma, en este sentido, propugna detallar los instrumentos afectados por el valor razonable diferenciándolos de los valorados a coste histórico o a coste histórico amortizado, agrupados por clases de instrumentos, de manera que facilite la comparación entre ellos.

En los casos en que se pueda obtener el valor razonable de un instrumento basándose en diferentes hipótesis igualmente probables y cuya aplicación dé lugar a diferentes valoraciones, la entidad comunicará este hecho informando sobre el rango de valores posibles del instrumento al amparo de las diferentes hipótesis.

La entidad revelará el valor razonable correspondiente a cada clase de activos financieros y de pasivos financieros, de forma que permita realizar las comparaciones con los correspondientes importes en libros reflejados en el balance, de acuerdo con las directrices de la NIC 39 sobre cálculo del valor razonable. Cuando una entidad no contabilice en su balance un activo o un pasivo financiero por su valor razonable, revelará este importe a través de información complementaria.

En el cuadro 4 se indica la información que la entidad debe aportar sobre el cálculo del valor razonable de los instrumentos financieros.

La norma considera que la aplicación del valor razonable es la medida que mejor sirve a los propósitos de los usuarios de la información

Cuadro 4. Información sobre el cálculo del valor razonable

Métodos e hipótesis utilizadas para el cálculo del valor razonable

Referencia a los valores de mercado utilizados para el cálculo del valor

Valoración que se pudiese obtener utilizando otras hipótesis razonablemente posibles y diferentes a las empleadas

Cambios de valor razonable reconocidos en el ejercicio

Además de la información sobre riesgos asociados a los instrumentos, políticas y coberturas, y la información relevante sobre el cálculo del valor razonable, la norma indica que se deben de revelar otras informaciones que permitirán conocer la situación en la que los instrumentos han sido registrados y los hechos económicos acaecidos en el período al que hacen referencia los estados financieros y que permitirán una mejor comprensión de los datos aportados.

Estas informaciones adicionales hacen referencia a los activos que se han dado de baja del balance, los aportados en garantía, los instrumentos financieros compuestos con múltiples derivados implícitos, los activos y pasivos financieros a valor razonable con cambios en los resultados, las partidas reclasificadas, las partidas significativas de la cuenta de resultados y del neto patrimonial, el deterioro del valor de los activos y los impagos y otros incumplimientos.

Otra información a revelar

La entidad revelará también información sobre:

a) Los activos que podrían haberse dado de baja del balance y no se ha realizado por no cumplirse las condiciones por las que el acuerdo puede ser considerado como una transferencia de activo financiero (7). En estos casos, se detallará la naturaleza, riesgos y beneficios a los que la entidad continúa puesta y los importes en libros tanto del activo como del pasivo asociado.

b) Los activos de la entidad pignorados en garantía de pasivos.

c) Los activos aceptados en garantía de operaciones que la entidad está autorizada a vender o a pignorar con independencia del incumplimiento por parte del propietario de los mismos, informando del valor razonable de los aceptados y de los vendidos, en su caso, así como, de los plazos y condiciones de uso de esa garantía.

d) Los instrumentos que contengan un componente de pasivo y otro de patrimonio incorporando varios derivados implícitos con indicación del tipo de interés efectivo del componente de pasivo.

e) Los importes en libros de los activos financieros y de los pasivos financieros que se hayan clasificado como mantenidos para negociar y los que no.

f) Para los pasivos financieros a valor razonable con cambios en resultados, el importe del cambio en el valor razonable no atribuible a cambios en el tipo de interés y la diferencia entre el importe en libros y el importe a pagar al tenedor en el momento del vencimiento de la obligación.

g) Los activos reclasificados para valorarlos al coste o al coste amortizado, en lugar de a valor razonable.

h) Las partidas significativas de ingresos, gastos, pérdidas y ganancias que se deriven de los activos financieros y de los pasivos financieros, ya estén incluidas en el resultado del ejercicio o constituyan un componente separado del patrimonio neto; habrá que revelar especialmente:

I. Para cada clase de activos financieros significativa, la naturaleza e importe de cualquier pérdida por deterioro del valor que se haya reconocido en el resultado del ejercicio.

II. Cualquier impago de principal, intereses, fondos de amortización para cancelación de deudas o cláusulas de rescate durante el ejercicio, que se refiera a préstamos vencidos reconocidos en la fecha del balance, incluyendo tanto los instrumentos de deuda emitidos como los pasivos financieros, distintos de las cuentas comerciales a pagar a corto plazo, dentro de los términos habituales de las operaciones de la entidad. Se revelará el detalle de los incumplimientos, el importe de los préstamos origen de los incumplimientos y cualquier acuerdo adoptado sobre los impagos previos a la formulación de los estados financieros.

 

La normativa española y la NIC 32

Como ya se ha indicado, la normativa contable española de carácter general está recogida en diferentes disposiciones legales como el Código de Comercio, el Texto Refundido de la Ley de Sociedades Anónimas, el Plan General de Contabilidad e, incluso, el Reglamento del Registro Mercantil. Existen, además, normas específicas para empresas del sector financiero, tales como, compañías de seguros, entidades de crédito y empresas relacionadas con los mercados de valores. De dichas normas, la única que se ha adaptado hasta ahora a las NIC es la correspondiente a entidades de crédito.

NIC 39, la entidad revelará el valor razonable correspondiente a cada clase de activos y pasivos financieros

(7) Siguiendo los criterios de la NIC 39, se considera que se transfiere un activo cuando la entidad cede los riesgos y beneficios inherentes al mismo.

En efecto, el Banco de España publicó a finales de 2004 la Circular 4/ 2004 que supone la adaptación del sector bancario a las NIC. Los elementos fundamentales que la NIC 32 recoge se encuentran en el articulado de la citada circular. En ella, podemos encontrar principios como relevancia, comparabilidad y fiabilidad, la prevalencia del fondo económico sobre la forma jurídica de los instrumentos financieros y la admisión del cálculo del valor razonable como método de valoración de los instrumentos financieros, como ejemplos de la proximidad de la norma bancaria al marco conceptual de las NIC.

La Circular 4/ 2004 recoge, mediante anexos a la norma, todos los formatos y partidas predeterminadas en las que deben presentarse los estados financieros de las entidades de crédito. Así, las cuentas anuales se componen del balance, la cuenta de resultados, el estado de cambios en el patrimonio neto, el estado de flujos de efectivo y la memoria. A diferencia de lo establecido en las NIC, el Banco de España establece los formatos en los que ha de presentarse la información.

La memoria, según la Circular 4/ 2004, completa, amplía y comenta la información recogida en el resto de estados. Debe permitir al usuario de la información formarse un juicio racional sobre como se han construido los importes reflejados en el resto de los estados y el grado de fiabilidad que les confiere, además de cómo se miden y gestionan los riesgos de crédito y de mercado y cuáles son los niveles de estos riesgos asumidos por la entidad.

Para otros sectores, se están dando los pasos adecuados para la armonización contable, tomando como base el Libro Blanco para la reforma de la contabilidad en España. En relación con la NIC 32, en el Libro Blanco se recomienda que debería establecerse un modelo informativo mínimo de las operaciones, riesgos y compromisos fuera de balance asumidos por las empresas, atendiendo a los requisitos informativos recogidos en la NIC 32 y NIC 39.

La Comisión de Expertos considera que en la reforma contable debería potenciarse la información sobre los riesgos empresariales, proponiendo un conjunto de datos e indicadores que de forma sistemática se incorporase en la información a revelar por las empresas. Las posibilidades formales van desde la creación de un estado de riesgos empresariales hasta la incorporación de un capítulo en la memoria. La información sobre política de riesgos debe ir recogida en el informe de gestión.

Por su parte, el Proyecto de Ley, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional con base en la Normativa de la Unión Europea, recoge los cambios normativos necesarios para la convergencia contable e incluye los cambios legislativos adecuados para tal fin.

Adaptación del sector bancario: el articulado de la Circular 4/ 2004 recoge los elementos fundamentales de la NIC 32.

Así, el texto del citado Proyecto, recoge cambios en los artículos del Código de Comercio y de sus disposiciones de desarrollo, para adecuar la normativa contable a las normas internacionales. En el texto se introducen modificaciones de la normativa contable actual que tienen relación con aspectos particulares de la NIC 32 ya comentados, como son:

Incorporar al Código de Comercio las definiciones de los elementos integrantes de las cuentas anuales: activos, pasivos, patrimonio neto, ingresos y gastos.

Atender no sólo a la forma jurídica, sino especialmente a la realidad económica de las operaciones.

Sustituir la referencia a los riesgos previsibles y pérdidas eventuales, por la de riesgos, permitiendo con esta nueva redacción del principio de prudencia, alcanzar y hacer compatibles los objetivos de mantenimiento de la protección patrimonial y acercamiento a las normas internacionales.

Prever la imputación directa al patrimonio neto para determinadas transacciones y elementos patrimoniales.

El texto del proyecto no plantea el nivel de información a que obliga la NIC 32 sobre los instrumentos financieros ni sobre los riesgos empresariales de los citados instrumentos, si bien pospone a un posterior desarrollo reglamentario el desarrollo de aspectos de mayor contenido de técnica contable, estableciéndose como referente, en todo caso, el marco de las Directivas Comunitarias y los Reglamentos de la Comisión.

Con la aprobación de la Ley de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional, se pondrá en marcha el mecanismo de modificación del resto de normas mediante el desarrollo reglamentario de la Ley.

En las disposiciones finales del Proyecto de Ley, se autoriza al Gobierno para que apruebe el Plan General de Contabilidad, así como sus modificaciones y normas complementarias ; se autoriza al Ministro de Economía y Hacienda para que, a propuesta del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, apruebe las adaptaciones sectoriales del Plan General de Contabilidad ; se autoriza al Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas para que apruebe normas, de obligado cumplimiento, para la aplicación y el desarrollo del Plan General de Contabilidad y sus normas complementarias, en particular, en relación con los criterios de reconocimiento y reglas de valoración y elaboración de las cuentas anuales,

Resumen final

Son múltiples las diferencias que introduce la NIC 32, frente a la normativa contable actual, en la contabilización de los instrumentos financieros y en la información que la entidad debe revelar sobre los mismos. Muchas de las diferencias se derivan de la orientación de las NIC hacia el inversor, frente a la orientación hacia el acreedor de nuestra normativa, y de la prevalencia del fondo económico de los instrumentos frente a su forma jurídica.

Los cambios conceptuales introducidos por las NIC derivan en modificaciones en el reconocimiento de los instrumentos financieros. Como ejemplos de estos cambios podemos citar los siguientes:

a) Hasta ahora, la forma jurídica de un instrumento determinaba su clasificación contable, mientras que con las NIC debemos analizar las características del instrumento para poder clasificarlo adecuadamente. Como consecuencia de lo anterior, las acciones rescatables a voluntad del tenedor dejan de ser consideradas patrimonio para ser clasificadas como pasivo.

b) El capital pendiente de desembolso y las acciones propias, considerados como activos en el PGC, pasan a ser tratados como componentes negativos del patrimonio neto.

c) Los ingresos o gastos y beneficios o pérdidas derivadas de los instrumentos financieros, tendrán reflejo en la cuenta de resultados o en el patrimonio neto, según la consideración que los citados instrumentos tengan como activos o pasivos financieros o como instrumentos de patrimonio.

Como ejemplo del diferente tratamiento de los ingresos o gastos y beneficios o pérdidas de los instrumentos financieros en función de su naturaleza, podemos citar que las pérdidas y ganancias asociadas con el rescate o la refinanciación de los pasivos financieros se reconocerán en el resultado del ejercicio, mientras que los rescates o la refinanciación de los instrumentos de patrimonio se reconocerán como cambios en el patrimonio neto; o el caso de los costes de una transacción de patrimonio, de la cual se haya desistido o se haya abandonado, que se reconocerán como gastos.

El proyecto de reforma contable, no plantea el nivel de información a que obliga la NIC 32.

Este diferente reconocimiento de los conceptos asociados a los instrumentos, hace que la cuenta de resultados no sea la única fuente para conocer la gestión de una empresa. El estado que recoge la variación de riqueza de una compañía es el Estado de Cambios del Patrimonio Neto, en el que se refleja, entre otros componentes, el neto de la cuenta de pérdidas y ganancias y las variaciones por los cambios en criterios contables, las correcciones de errores, y otros ajustes y variaciones de valor, incluidos los derivados del criterio del valor razonable que deban imputarse directamente al patrimonio neto.

Otro cambio importante que introduce la NIC 32 es la información a revelar por la entidad sobre los instrumentos financieros. Con el fin de que el usuario de los estados financieros pueda valorar adecuadamente los flujos económicos esperados de su inversión y los riesgos que lleva asociada la misma, las entidades deben revelar información sobre los instrumentos financieros, los propósitos para los que sirven, los riesgos asociados a ellos y las políticas de cobertura que se emplean.

La información a revelar sobre los instrumentos financieros va más allá de la mera aportación de datos. El usuario de los estados financieros encontrará en ellos referencias a las políticas de gestión de la entidad que le permitirán formarse una opinión sobre la certeza en que puede recibir los flujos de fondos esperados de su inversión.

Incorporar en los estados financieros información sobre la exposición de la entidad a los riesgos de mercado, crédito, liquidez y tipo de interés, el grado de concentración de riesgos en los instrumentos financieros, las políticas de cobertura y las formas de cálculo del valor razonable, en muchos casos, implica para la empresa revelar sus políticas de gestión.

La revelación de información es especialmente trascendente en la medida en que no todas las entidades tienen las mismas obligaciones formales. Recordemos que la obligatoriedad de las NIC se limita a aquellas empresas que presenten estados financieros consolidados y coticen en mercados organizados de la Unión Europea; los

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