Prueba de culpa empresarial para la reclamación de daños y perjuicios derivadas de accidente laboral

Pertenece al Grupo
Documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Libros Relacionados
  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 06/06/2016

Para poder imputar el resarcimiento de los daños al empleador es preciso probar, además de que los perjuicios causados exceden de las previsiones legales, la concurrencia de los requisitos previstos para su exigencia que han de referirse a la demostración, junto a la existencia de una conducta culposa, de una relación concatenada de causa a efecto entre la misma y el daño originado.

 

Para los procesos de indemnización de daños y perjuicios por lesiones derivadas de accidente de trabajo suele citarse como infringida la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (que incorpora la Directiva 89/391/CEE del Consejo), en relación con la aplicación de medidas para promover la mejora de la seguridad y de la salud de los trabajadores en el trabajo); donde se establece el derecho de los trabajadores a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo, con el correlativo deber del empresario de protección de los trabajadores frente a los riesgos laborales (Art. 14 ,LPRL), determinando como principios de la acción preventiva, entre otros, los de evitación de los riesgos, y evaluación de los que no se pudiesen evitar (Art. 15 ,LPRL). Sobre esto, existe reiterada doctrina del Tribunal Supremo, en aplicación de la normativa reguladora de prevención de riesgos laborales, estableciendo que «LO QUE HA DE EXAMINARSE, Y ELLO ESTÁ EN RELACIÓN CON LA DOCTRINA SOBRE LA CARGA DE LA PRUEBA, ES SI EXISTE O NO UNA RELACIÓN DE CAUSALIDAD ENTRE LA CONDUCTA, DE CARÁCTER CULPABILÍSTICA, POR ACCIÓN U OMISIÓN, DEL EMPRESARIO, EN RELACIÓN A LA ADOPCIÓN DE MEDIDAS DE SEGURIDAD EN EL TRABAJO Y EL ACCIDENTE O DAÑO PRODUCIDO».  (Ver comentario "Recargo de prestaciones en caso de accidente de trabajo y enfermedad profesional")

Si bien, el elemento subjetivo de la culpabilidad exigible para la existencia de responsabilidad ha ido evolucionando hasta soluciones cuasi-objetivas, impuestas por el incremento de actividades peligrosas, la doctrina jurisprudencial, en materia de responsabilidad empresarial por accidente laboral, viene aplicando el PRINCIPIO DE LA «CAUSALIDAD ADECUADA», que impone la necesidad de valorar, en cada caso concreto, si el acto antecedente se presenta como causa necesaria al efecto lesivo producido; necesidad que, como afirma la STS 25/02/1992, no puede quedar desvirtuada por la posible aplicación de la teoría del riesgo, la objetividad en la responsabilidad o la inversión de la carga de la prueba aplicable en la interpretación de los Art. 1902-1903 ,Código Civil, pues «el cómo y el porqué» se produjo el accidente laboral «constituyen elementos indispensables en el examen del evento dañoso», añadiendo la STS 27/04/1992 que «el hecho de que se apreciara infracción de la reglamentación de las normas de seguridad en el trabajo no comporta por sí sola la existencia de culpa civil.

Así, la STS 30/09/1997, ha definido el ámbito de la responsabilidad empresarial por daños y perjuicios del siguiente modo: «En materia de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales que gozan de una protección de responsabilidad objetiva, venir a duplicar ésta por la vía de la responsabilidad por culpa contractual o aquiliana, que nunca podrá ser universal como la prevenida en la legislación social ni equitativa entre los distintos damnificados, como la legislada, más que ser una mejora social se transforma en un elemento de inestabilidad y desigualdad. Por ello, en este ámbito la responsabilidad por culpa ha de ceñirse a su sentido clásico y tradicional, sin ampliaciones que ya están previstas e instauradas, con más seguridad y equidad. El Tribunal Supremo distingue, pues, entre las coberturas objetivas, que con independencia del daño producido, la causa del mismo o cualquier otra incidencia de elementos objetivos o subjetivos, se asegura por el sistema de prestaciones; y frente a él el de la culpa subjetiva, olvidando la aquiliana o contractual de carácter objetivo, y en exigencia de una concreta actuación negligente dentro de la esfera del cumplimiento contractual, de acuerdo a los preceptos que el Código Civil determina con carácter general para el cumplimiento de las obligaciones en sus artículos 1.101 y siguientes . Por tanto, la presencia del elemento culpabilístico resulta insoslayable, exigiéndose un actuar negligente del empresario con relación a sus deberes de seguridad, que son de medios y no de resultado. De conformidad con lo expuesto, el empresario responde civilmente de los daños y perjuicios causados cuando, en el cumplimiento de sus obligaciones, dentro de la órbita de lo pactado y como desarrollo del contenido negocial incurre en una responsabilidad de origen contractual. Asimismo está obligado a reparar el daño causado si por acción u omisión, interviniendo culpa o negligencia causa daño a otro. Tanto en un caso como en otro, la jurisprudencia considera que deben concurrir una serie de presupuestos para que se genere la obligación de resarcir los daños y perjuicios causados: acción u omisión generadora de una conducta imprudente o negligente culposa y antijurídica, causación de un daño o lesión y relación de causa a efecto entre la falta y el daño.

En consecuencia, PARA PODER IMPUTAR EL RESARCIMIENTO DE LOS DAÑOS AL EMPLEADOR ES PRECISO PROBAR, ADEMÁS DE QUE LOS PERJUICIOS CAUSADOS EXCEDEN DE LAS PREVISIONES LEGALES, LA CONCURRENCIA DE LOS REQUISITOS PREVISTOS PARA SU EXIGENCIA QUE HAN DE REFERIRSE A LA DEMOSTRACIÓN, JUNTO A LA EXISTENCIA DE UNA CONDUCTA CULPOSA, DE UNA RELACIÓN CONCATENADA DE CAUSA A EFECTO ENTRE LA MISMA Y EL DAÑO ORIGINADO. Y esta relación se construye en cada caso bajo el principio de la causalidad adecuada, por lo que se impone la exigencia de valorar en cada caso concreto si el antecedente se presente como causa necesaria del efecto lesivo producido, de tal manera que el cómo y el por qué se produjo dicho efecto lesivo constituyen elementos definitorios del contenido de aquella relación causal. Sentencia TSJ Asturias, Sala de lo Social, nº 1009/2014, de 09/05/2014, Rec. 795/2014.

No hay versiones para este comentario

Responsabilidad
Culpa
Accidente laboral
Prevención de riesgos laborales
Resarcimiento del daño
Reclamación de daños y perjuicios
Accidente de Trabajo o Enfermedad Profesional
Omisión
Indemnización de daños y perjuicios
Derechos de los trabajadores
Riesgos laborales
Daños y perjuicios
Relación de causalidad
Carga de la prueba
Causa adecuada
Medidas de seguridad en el trabajo
Accidente
Recargo de prestaciones
Actividad peligrosa
Inversión de la carga de la prueba
Culpa contractual
Responsabilidad objetiva
Equidad
Cumplimiento de las obligaciones
Cumplimiento del contrato
Reparación del daño
Antijuridicidad
Causalidad