Reclamación de daños y perjuicios por accidente de trabajo

Pertenece al Grupo
Documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Libros Relacionados
  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 09/03/2016

Para al reclamación de daños y perjuicios en el orden laboral ante accidentes de trabajo, a pesar de existir varias acciones (reclamación de prestaciones de Seguridad Social, recargo de prestaciones y eventual responsabilidad civil), para evitar enriquecimiento injusto han de acumularse todas las posibles compensaciones, dando lugar a una indemnización, aunque esta se obtenga por diferentes reclamaciones. Las sentencias judiciales ratificarán, para cada caso, la compatibilidad o complementariedad de las cantidades percibidas por el trabajador accidentado con las que se puedan solicitar a efectos de daños y perjuicios. Sentencias TSJ Cataluña, Sala de lo Social, nº 5614/2013, de 31/07/2013, Rec. 6334/2012 y STS 08/10/2001 (R. 1869/1996)

 

Tanto la normativa estatal como la internacional atribuyen al empresario la responsabilidad principal en materia de seguridad y salud de sus trabajadores, hasta el punto de que las sanciones administrativas y el recargo de prestaciones, por haber cometido algún tipo de infracción de la normativa de prevención de riesgos laborales, se impondrían exclusivamente al empresario. Sentencia TSJ Castilla y Leon (Valladolid), Sala de lo Social, nº 1576/2005, de 14/11/2005, Rec. 1576/2005

Dado que el empresario está obligado a responder civilmente tanto por sus actos como por los de sus subordinados la responsabilidad penal y civil suele reclamársele al él, teniendo en cuenta que la misma podría concurrir con la de técnicos, directivos, mandos intermedios, etc.

El daño, por su parte, tiene distintos aspectos: las lesiones físicas, las psíquicas, las secuelas que dejan unas y otras, los daños morales en toda su extensión, el daño económico emergente (como los mayores gastos a soportar por el lesionado y su familia en transportes, hospedajes, etc.) y el lucro cesante, cuya manifestación es la pérdida de ingresos de todo tipo, incluso la pérdida de las expectativas de mejora profesional. Si todos esos conceptos deben ser indemnizados y a todos ellos abarca la indemnización total concedida, es claro que la compensación de las diversas indemnizaciones debe ser efectuada entre conceptos homogéneos para una justa y equitativa reparación del daño real (Sentencia TS, Sala de lo Social, de 17/07/2007, Rec. 4367/2005). Es decir, a pesar de existir varias acciones (reclamación de prestaciones de Seguridad Social, recargo de prestaciones y eventual responsabilidad civil), para evitar enriquecimiento injusto han de acumularse todas las posibles compensaciones, dando lugar a una indemnización, aunque esta se obtenga por diferentes reclamaciones.

Baremo para la valoración del daño corporal en los accidentes de tráfico

El Sistema (Baremo) para la valoración de daños y perjuicios causados a las personas en accidente de circulación que se estableció por la Adicional Octava de la Ley 30/1995 y que hoy se contiene, como Anexo, en la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor (Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre), viene siendo aplicado con carácter orientador por muchos Juzgados y Tribunales de lo Social. Pese a las críticas recibidas, el denostado sistema de baremación presenta, entre otras, las siguientes ventajas:

  1. Da satisfacción al principio de seguridad jurídica que establece el apdo. 3, Art. 9 ,Constitución Española, pues establece un mecanismo de valoración que conduce a resultados muy parecidos en situaciones similares.
  2. Facilita la aplicación de un criterio unitario en la fijación de indemnizaciones con el que se da cumplimiento al principio de igualdad del Art. 14 ,Constitución Española.
  3. Agiliza los pagos de los siniestros y disminuye los conflictos judiciales, pues, al ser previsible el pronunciamiento judicial, se evitarán muchos procesos.
  4. Da una respuesta a la valoración de los daños morales que, normalmente, está sujeta al subjetivismo más absoluto.

La cuantificación del daño corporal y más aún la del moral siempre es difícil y subjetiva, pues, las pruebas practicadas en el proceso permiten evidenciar la realidad del daño, pero no evidencian, normalmente, con toda seguridad la equivalencia económica que deba atribuirse al mismo para su completo resarcimiento, actividad que ya requiere la celebración de un juicio de valor. Por ello, la aplicación del Baremo facilita la prueba del daño y su valoración, a la par que la fundamentación de la sentencia, pues como decía la STS 13/02/2004 , la valoración del daño con arreglo al baremo legal "es una decisión que implícitamente indica la ausencia de prueba sobre los datos que justifiquen mayor cuantía y que, por ende, no requiere inexcusable (mente) de una mayor fundamentación. Entendiendo que la exigencia constitucional al respecto se satisface cuando la decisión por su contenido y naturaleza permite conocer las razones que la fundan, aunque estén implícitas o muy lacónicamente expresadas". Y es que, aún admitiendo las dificultades que entraña la elaboración de un sistema de valoración de daño, es lo cierto que, sobre todo cuando se trata de daños morales, goza de mayor legitimidad el sistema fijado por el legislador con carácter general que la valoración efectuada por los órganos jurisdiccionales con evidente riesgo de quiebra de los principios de igualdad y de seguridad jurídica, pues las invocaciones genéricas a la prudencia del juzgador y a la ponderación ecuánime de las circunstancias del caso que realiza no son garantía de corrección, ni de uniformidad resarcitorias.

DE LA INDEMNIZACIÓN DE DAÑOS Y PERJUICIOS NO HA DE RESTARSE EL CAPITAL COSTE DE LAS PRESTACIONES DE SEGURIDAD SOCIAL, SI PARA EL CÁLCULO DE AQUÉLLA SE UTILIZA EL BAREMO DE CIRCULACIÓN. EN LA DETERMINACIÓN DEL IMPORTE HAN DE UTILIZARSE CRITERIOS HOMOGÉNEOS DECÓMPUTO. EL VALOR ORIENTATIVO DEL BAREMO PUEDE CORREGIRSE AL ALZA EN MATERIA DE RESPONSABILIDAD EMPRESARIAL, POR EXIGIRSE CULPABILIDAD QUE ES INNECESARIA EN ACCIDENTES DE CIRCULACIÓN. LA INDEMIZACIÓN FIJADA ES REVISABLE EN DETERMINADOS SUPUESTOS.

Recargo de las prestaciones económicas en caso de accidente de trabajo y enfermedad profesional

El Art. 123 ,Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, establece que todas las prestaciones económicas que tengan su causa en "Regulación y concepto de accidente de trabajo padecido por trabajador por cuenta ajena" o enfermedad profesional se aumentarán, según la gravedad de la falta, de un 30 a un 50 por 100, cuando la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en instalaciones, centros o lugares de trabajo que carezcan de los dispositivos de precaución reglamentarios, los tengan inutilizados o en malas condiciones, o cuando no se hayan observado las medidas generales o particulares de seguridad e higiene en el trabajo, o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador.

 

 

No hay versiones para este comentario

Recargo de prestaciones
Accidente laboral
Reclamación de daños y perjuicios
Responsabilidad civil
Enriquecimiento injusto
Daños y perjuicios
Daños morales
Responsabilidad
Trabajador accidentado
Daño corporal
Sanciones administrativas
Prevención de riesgos laborales
Responsabilidad penal
Secuelas
Daño patrimonial
Lucro cesante
Seguridad jurídica
Reparación del daño
Accidente de tráfico
Circulación de vehículos
Principio de igualdad
Pago del siniestro
Práctica de la prueba
Prestación económica
Quiebra
Indemnización de daños y perjuicios
Accidente de Trabajo o Enfermedad Profesional
Enfermedad profesional
Trabajador por cuenta ajena
Sexo