Auto Penal Nº 440/2007, A...re de 2007

Última revisión
31/10/2007

Auto Penal Nº 440/2007, Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección 2, Rec 486/2007 de 31 de Octubre de 2007

nuevo

GPT Iberley IA

Copiloto jurídico

Relacionados:

Tiempo de lectura: 9 min

Orden: Penal

Fecha: 31 de Octubre de 2007

Tribunal: AP - Pontevedra

Ponente: BARREIRO PRADO, JOSE JUAN RAMON

Nº de sentencia: 440/2007

Núm. Cendoj: 36038370022007200456

Resumen:
TRÁFICO DE DROGAS CUALIFICADO

Encabezamiento

AUD.PROVINCIAL SECCION N. 2

PONTEVEDRA

AUTO: 00440/2007

AUDIENCIA PROVINCIAL DE PONTEVEDRA

Sección núm. 002

Rolo: 0000486 /2007 J

Procedencia: JDO. INSTRUCCION N. 6 de VIGO

Proc. de orixe: DILIGENCIAS PREVIAS PROC. ABREVIADO nº 0003959 /2007

Maxistrados

Don José Juan Ramón Barreiro Prado, Presidente

Dona Mª Mercedes Pérez Martín Esperanza

Dona Rosario Cimadevila Cea

AUTO NÚM. 440

Pontevedra, treinta y uno de octubre de dos mil siete

Antecedentes

Primeiro. Na causa arriba mencionada o Xulgado de Instrucción núm. 6 de Vigo ditou o auto do 10 de octubre de 2007 no que se decretaba la prisión provisional comunicada y sin fianza de Humberto .

Segundo. Contra o dito auto o Letrado Emilio Pousa Fuente, na defensa de Humberto , formulou recurso de apelación, que foi admitido e tramitado conforme á LACr., remitiéndose as actuacións a esta Audiencia para resolver.

Expón o parecer da Sala o maxistrado relator don José Juan Ramón Barreiro Prado.

Fundamentos

ÚNICO.- Lembra a recente STC 149/2007, do 18 de xuño , a súa doutrina a partires da STC 128/1995, do 26 de xuño , no atinxente á revisión das resolucións xudiciais a través das cales se decreta a prisión provisional.

"A prisión provisional es una medida cautelar cuya legitimidad constitucional, en tanto que limitativa del derecho a la libertad personal ( art. 17.1 CE ) de quien aún goza del derecho a la presunción de inocencia, exige como presupuesto la existencia de indicios racionales de la comisión de un delito por parte del sujeto pasivo; como objetivo, la consecución de fines constitucionalmente legítimos y congruentes con la naturaleza de la medida (riesgo de fuga, de obstrucción del normal desarrollo del proceso o de reiteración delictiva); y, como objeto, que se la conciba tanto en su adopción como en su mantenimiento como una medida de aplicación excepcional, subsidiaria, provisional y proporcionada a la consecución de dichos fines (por todas, SSTC 128/1995, de 26 de julio [RTC 1995, 128], FF. 3 y 4; 66/1997, de 7 de abril [RTC 1997, 66], F. 4; 33/1999, de 8 de marzo [RTC 1999, 33], F. 3; 47/2000, de 17 de febrero [RTC 2000, 47], F. 3 ; o más recientemente STC 35/2007, de 12 de febrero [RTC 2007, 35], F. 2 ). Las decisiones relativas a la adopción y mantenimiento de prisión provisional han de expresarse a través de una resolución judicial motivada, motivación que ha de ser «suficiente y razonable», entendiendo por tal no la que colma meramente las exigencias del derecho a la tutela judicial efectiva, sino aquella que respeta el contenido constitucionalmente garantizado del derecho a la libertad afectado, ponderando adecuadamente los intereses en juego y la libertad de la persona cuya inocencia se presume, por un lado; la realización de la administración de la justicia penal, en atención a los fines que hemos reseñado, por otro, a partir de toda la información disponible en el momento de adoptar la decisión y del entendimiento de la prisión provisional como una medida excepcional, subsidiaria y provisional. Para ello, obviamente, la resolución judicial ha de expresar cuál es el presupuesto de la medida y el fin constitucionalmente legítimo perseguido. Y, en relación con la constatación del peligro de fuga, hemos destacado que deberán tomarse en consideración «además de las características y la gravedad del delito imputado y de la pena con que se le amenaza, las circunstancias concretas del caso y las personales del imputado», matizando, que si bien en un primer momento la necesidad de preservar los fines constitucionalmente legítimos de la prisión provisional pueden justificar que se adopte atendiendo sólo a circunstancias objetivas, como el tipo de delito y la gravedad de la pena, el transcurso del tiempo modifica el valor de este dato en la ponderación y obliga a ponderar las circunstancias personales del sujeto privado de libertad y los datos del caso concreto (por todas, SSTC 128/1995, de 26 de julio, F. 4; 66/1997, de 7 de abril, F. 4; 47/2000, de 17 de febrero, F. 3; 35/2007, de 12 de febrero, F. 2 ). Por otra parte, respecto a la proximidad de la celebración del juicio oral como dato a partir del cual sustentar los riesgos que se pretenden evitar, este Tribunal ha sostenido que, al tener un sentido ambivalente o no concluyente, dado que el avance del proceso puede contribuir tanto a cimentar con mayor solidez la imputación como a debilitar los indicios de culpabilidad del acusado, el órgano judicial debe concretar las circunstancias que avalan en el caso concreto una u otra hipótesis (por todas, SSTC 128/1995, de 26 de julio, F. 3; 66/1997, de 7 de abril, F. 6; 146/1997, de 15 de septiembre, F. 5; 33/1999, 8 de marzo, F. 6; 35/2007, de 12 de febrero, F. 2 ). En particular, en el fundamento jurídico 6 de la STC 66/1997 , invocada por el demandante, sostuvimos que «el hecho de que la tramitación se halle avanzada y la vista próxima es en sí mismo considerado un dato ambivalente a los efectos de nuestro enjuiciamiento: es cierto que el paso del tiempo, con el avance de la instrucción y la perfilación de la imputación, puede ir dotando de solidez a ésta, lo que podría a su vez incrementar la probabilidad de una efectiva condena y, con ello, el riesgo de fuga. Sin embargo, no es menos cierto que en otras circunstancias el transcurso del tiempo puede producir efectos contrarios a los que acabamos de indicar, no sólo porque el devenir del procedimiento puede debilitar los indicios que apuntan a la culpabilidad del acusado, sino también porque, como se razonó en la STC 128/1995 con amplia cita de Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el argumento del peligro de fuga "se debilita por el propio paso del tiempo y la consiguiente disminución de las consecuencias punitivas que puede sufrir el preso (Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 27 de junio de 1968 [TEDH 1968, 1], caso Wemhoff; de 27 de junio de 1968 [TEDH 1968, 2], caso Neumeister; de 10 de noviembre de 1969 [TEDH 1969, 2], caso Matznetter)" [fundamento jurídico 4 b)]. Esta ambivalencia es precisamente la que obliga a que, cuando se alude a lo avanzado de la tramitación y al aseguramiento de la celebración del juicio oral, dato puramente objetivo, se concreten las circunstancias específicas derivadas de la tramitación que en cada caso abonan o no la hipótesis de que, en el supuesto enjuiciado, el transcurso del tiempo puede llevar a la fuga del imputado. La simple referencia a lo avanzado de la tramitación carece como tal de fuerza argumentativa para afirmar la posibilidad de que el imputado huya".

En pretendida recta intepretación da anterior consolidada doutrina ao caso que nos ocupa, débese concordar coa resolución xudicial impugnada en que, efectivamente, concorren os dous primeiros requisitos do artigo 503.1.1º e 2º da Lei de Axuizamento Criminal para decretar a prisión provisional, vistos os feitos polos que se segue a causa, e que a súa subsunción legal corresponderíase co artigo 368 do Código Penal , que prevé penas a partires dos tres anos de prisión; así como que, polo testemuño dos axentes da policía nacional, que de tal delito pódese indiciariamente crer responsable ao agora recorrente en apelación.

Mais do que si cómpre discrepar é da finalidade ( artigo 503.1.3º da Lei de Axuizamento Criminal ) posto que considérase que a medida cautelar persoal tan drástica como é a da prisión provisional, polo pretendido aseguramento da presenza do imputado dada a súa falta de arraigo, non é de todo absoluta polo que se di seu domicilio en Cangas de Morrazo (na RUA000 , NUM000 ), nunha casa na que, ao parecer, o apelante Humberto e a súa avoa son copropietarios. A evitación da ocultación, alteración ou destrucción das fontes de proba relevantes para o axuizamento e, en concreto, a posible influenza do apelante no testemuño que poidan prestar as súas dúas supostas compradoras de droga, nin se conxura polo mero feito de manter a prisión, nin mesmo se atopa explicación para que, se aínda non obra en autos a declaración daquelas, non se fixo ata o día de hoxe nun caso de ben sinxela instrucción e pronto axuizamento. E en canto á evitación do risco de comisión de novos feitos delituosos, certamente que aludíndose aos antecedentes penais do agora apelante, non obra no testemuño enviado a esta alzada nada ao respecto agás, a propia declaración daquel no sentido de que foi condenado noutras ocasións, máis nunca por drogas.

En consideración a todo o anterior mesmo se ofrecen atinadas as medidas propostas, de xeito subsidiario, no propio recurso de apelación. Isto é, a posibilidade da elusión da actual situación de prisión provisional mediante o depósito dunha fianza por importe de 6.000 euros, a obrigación apud acta de comparecer perante o Xulgado o día á semana que por este se fixe, así como a prohibición de realizar viaxes ao estranxeiro, con retirada do pasaporte ou documento análogo.

Estímase así parcialmente, nos termos indicados, o recurso de apelación.

Vistos os artigos de xeral e pertinente aplicación.

Fallo

Estimar en parte o recurso de apelación formulado por Humberto contra o auto dictado o 10 de outubro de 2007 pola Maxistrada-Xuíz do Xulgado de Instrucción nº 6 dos de Vigo, nos autos 3959/07 (rolo de apelación 486/07-J) e, con revogación da amentada resolución xudicial, debemos declarar e declaramos eludible a actual situación de prisión provisional mediante o depósito dunha fianza por importe de 6.000 euros, a obrigación apud acta de comparecer perante o Xulgado o día á semana que por este se fixe, así como a prohibición de realizar viaxes ao estranxeiro, con retirada do pasaporte ou documento análogo.

Remítase ao Xulgado de procedencia xunto un testemuño da presente resolución, contra a que non cabe ningún recurso, para a súa notificación e cumprimento.

Únase un testemuño desta resolución ós autos correspondentes e ó rolo de Sala.

Así, por medio deste auto, o acordamos, mandamos e asinamos.

Fórmate con Colex en esta materia. Ver libros relacionados.