Última revisión
27/12/2006
Auto Penal Nº 533/2006, Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección 2, Rec 516/2006 de 27 de Diciembre de 2006
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Orden: Penal
Fecha: 27 de Diciembre de 2006
Tribunal: AP - Pontevedra
Ponente: BARREIRO PRADO, JOSE JUAN RAMON
Nº de sentencia: 533/2006
Núm. Cendoj: 36038370022006200449
Encabezamiento
AUD.PROVINCIAL SECCION N. 2
PONTEVEDRA
AUTO: 00533/2006
AUDIENCIA PROVINCIAL DE PONTEVEDRA
Sección núm. 002
Rolo: 0000516 /2006 M.J.
Procedencia: JDO. DE INSTRUCCION N. 1 de PONTEVEDRA
Proc. de orixe: DILIGENCIAS PREVIAS PROC. ABREVIADO nº 0001093 /2006
Maxistrados
Don José Juan Ramón Barreiro Prado, Presidente
Don Luciano Varela Castro
Dona Rosario Cimadevila Cea
AUTO NÚM. nº 533
Pontevedra, veintisiete de Diciembre de dos mil seis
Antecedentes
Primeiro. Na causa arriba mencionada o Xulgado de Instrución nº 1 de Pontevedra ditou o auto do 25-09-06 no que se decretou a prisión de Guillermo .
Segundo. Contra o dito auto o procurador Don Antonio Fernández Garcia, na representación de Guillermo interpuxo recurso de reforma e subsidiario de apelación, o de reforma foi desestimado por auto de 25-10-2006 , e seguido por seus trámites o de apelación, remitíuse testimonio a este Tribunal para resolución do mesmo.
Expón o parecer da Sala o maxistrado relator don José Juan Ramón Barreiro Prado.
Fundamentos
ÚNICO.- Como ben lembrando a xurisprudencia constitucional ata o día de hoxe (por todas a STC 333/2006, do 20 de novembro ):
"Desde la perspectiva del derecho a la libertad ( art. 17 CE ), y en relación con la incidencia de la prisión provisional en dicho derecho fundamental, hemos declarado que aquélla se sitúa entre el deber estatal de perseguir eficazmente el delito y el deber estatal de asegurar el ámbito de libertad del ciudadano, y que la prisión provisional es una medida cautelar justificada, entre otras, por la necesidad de asegurar la presencia del inculpado en el juicio oral, y ese fundamento justificativo que traza la línea de demarcación con otro tipo de privaciones de libertad condiciona, a su vez, su régimen jurídico.
Por ello, la legitimidad constitucional de la prisión provisional exige que su aplicación tenga como presupuesto la existencia de indicios racionales de la comisión de una acción delictiva; como objetivo, la consecución de fines constitucionalmente legítimos y congruentes con la naturaleza de la medida; y como fundamento, la ponderación de las circunstancias concretas que, de acuerdo con el presupuesto legal y la finalidad constitucionalmente legítima, permitan la adopción de la medida ( SSTC 62/1996, de 16 de abril, FJ 5; 44/1997, de 10 de abril, FJ 5; 66/1997, de 7 de abril, FJ 4; 33/1999, de 8 de marzo, FJ 3, y 14/2000, de 17 de enero, FJ 4 ).
Ya se concretaba, en el fundamento jurídico 2 de la STC 128/1995, de 26 de julio , como constitutiva de estos fines, la conjura de ciertos riesgos relevantes para el desarrollo normal del proceso o para la ejecución del fallo que parten del imputado: su sustracción de la acción de la Justicia, la obstrucción de la instrucción penal y, en un plano distinto, aunque íntimamente relacionado, la reiteración delictiva, pero lo que en ningún caso puede perseguirse con la prisión provisional son fines punitivos o de anticipación de la pena, o fines de impulso de la instrucción sumarial, propiciando la obtención de pruebas de declaraciones de los imputados, etc. Todos estos criterios ilustrarían, en fin, la excepcionalidad de la prisión provisional que tantas veces ha subrayado este Tribunal ( STC 128/1995, FJ 2, por todas ).
En consonancia con lo anterior, es doctrina constitucional reiterada que para que la motivación de la resolución judicial que acuerde tal medida se considere suficiente y razonable es preciso que la misma sea el resultado de la ponderación de los intereses en juego (la libertad de la persona cuya inocencia se presume, por un lado; la realización de la Justicia penal y la evitación de hechos delictivos, por otro), que constituye una exigencia formal del principio de proporcionalidad, y que esta ponderación no sea arbitraria, en el sentido de que resulte acorde con las pautas del normal razonamiento lógico y especialmente con los fines que justifican la prisión provisional ( SSTC 128/1995, de 26 de julio, FJ 4; 33/1999, de 8 de marzo; 14/2000, de 17 de enero; 47/2000, de 17 de febrero, FJ 2; 164/2000, de 12 de junio; 165/2000, de 12 de junio, y 29/2001, de 29 de enero, FJ 3 , entre las más recientes).
Concretando dichas directrices, este Tribunal ha identificado dos criterios de enjuiciamiento en la motivación de la medida cautelar. El primero exige tomar en consideración, además de las características y gravedad del delito imputado y de la pena con que se le amenaza, las circunstancias concretas del caso y las personales del imputado. El segundo introduce una matización en el anterior al valorar la incidencia que el transcurso del tiempo ha de tener en la toma de la decisión de mantenimiento de la prisión, de modo que si bien es cierto que, en un primer momento, la necesidad de preservar los fines constitucionalmente legítimos de la prisión provisional así como los datos de que en ese instante disponga el instructor pueden justificar que el decreto de la prisión se lleve a cabo atendiendo solamente al tipo de delito y a la gravedad de la pena, dado que de este dato puede inferirse razonablemente la existencia de riesgo de fuga (por todas, STC 8/2002, de 14 de enero, FJ 4 ), también es verdad que el paso del tiempo modifica estas circunstancias y obliga a ponderar los datos personales y los del caso concreto conocidos en momentos posteriores [entre otras, SSTC 128/1995, de 26 de julio, FJ 4 b), 37/1996, de 11 de marzo, FJ 6 a), 62/1996, de 16 de abril, FJ 5, y 33/1999, de 8 de marzo ]. En suma, la medida de prisión provisional debe responder en todo momento a los fines constitucionalmente legítimos de la misma, y así debe poder deducirse de la motivación de la resolución que la acuerda, aunque en un primer momento estos fines pueden justificarse atendiendo a criterios objetivos como la gravedad de la pena o el tipo de delito [por todas, STC 44/1997, de 10 de marzo, FJ 5 b )]"
A aplicación da amentada xurisprudencia constitucional e do sinalado no artigo 503 da Lei de Axuizamento Criminal ao presente suposto non fai máis que poñer de relevo o acerto da resolución xudicial recorrida e, xa que logo, a imperiosa necesidade de rexeitar a impugnación deducida contra a mesma. Así, e enténdase que aos sós e exclusivos efectos do dictado desta mesma nosa resolución, a constancia na causa dun ou varios feitos que presenten caracteres de delito sancionados con pena con máximo igual ou superior a dous anos de prisión ( artigo 503.1.1º LACrim ) non ofrece dúbida pola aprehensión de cincocentos quilogramos de haxís, trescentos gramos de pole, e catro pistolas semiautomáticas, susceptible da aplicación dos artigos 368 e 369.1.2ª e 6ª do Código Penal , penado entre tres e catro anos e medio de prisión; a tamén existencia de motivos bastantes para crer responsable criminalmente de tal delito á persoa contra a que se ditou o auto de prisión ( artigo 503.1.2º LACrim ), tampouco ofrece dificultades por canto que Guillermo , con ocasión da práctica do rexistro, atopábase dentro do domicilio onde se atoparon aqueles obxetos, ofrecendo explicacións batantes dubidosas tales como as referidas ao tempo de estancia del naquela morada, ao permiso do seu dono, a identidade deste último, etc., amais de que, negando o apelante toda relación coas drogas intervidas, xusto nunha maleta da súa propiedade atopáronse anacos da mesma; e en canto á finalidade perseguida coa medida cautelar persoal que se recorre subsiste, sobre todo, a do aseguramento da presenza do imputado no proceso polos riscos de fuxida existentes ( artigo 503.1.3º.a LACrim ) dado o seu demostrado feble arraigo en España, pola súa anterior precariedade laboral, por só contar agora cunha sinxela oferta de traballo sen garantías de efectiva realización como tal, por carecer de domicilio e só estar de prestado e por casualidade, segundo el, no chalé onde foi detido, e por non abondar co mero feito de figurar empadroado en San Fulgencio (Alicante) e con posuír unha conta corrente por importe de pouco máis de seiscentos euros para conxurar aquel risco de fuxida.
Vistos os artigos de xeral e pertinente aplicación.
Fallo
DESESTIMAR o recurso de apelación interposto pola representación de Guillermo contra o auto de 25-9-2006 ditado polo Xulgado de Instrucción nº un de Pontevedra , confirmando a resolución recorrida.
Devólvanselle as actuacións ó xulgado de procedencia xunto cun testemuño da presente resolución, contra a que non cabe ningún recurso, para a súa notificación e cumprimento.
Únase un testemuño desta resolución ós autos correspondentes e ó rolo de Sala.
Así, por medio deste auto, o acordamos, mandamos e asinamos.
