Última revisión
26/12/2007
Auto Penal Nº 534/2007, Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección 2, Rec 589/2007 de 26 de Diciembre de 2007
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Orden: Penal
Fecha: 26 de Diciembre de 2007
Tribunal: AP - Pontevedra
Ponente: BARREIRO PRADO, JOSE JUAN RAMON
Nº de sentencia: 534/2007
Núm. Cendoj: 36038370022007200478
Encabezamiento
AUD.PROVINCIAL SECCION N. 2
PONTEVEDRA
AUTO: 00534/2007
AUDIENCIA PROVINCIAL DE PONTEVEDRA
Sección núm. 002
Rolo: 0000589 /2007 C
Procedencia: JDO.1A.INST.E INSTRUCCION N.3 de CAMBADOS
Proc. de orixe: DILIGENCIAS PREVIAS PROC. ABREVIADO nº 0000442 /2007
Maxistrados
Don José Juan Ramón Barreiro Prado, Presidente
Dona Mª Mercedes Pérez Martín Esperanza
Dona Rosario Cimadevila Cea
AUTO NÚM. 534
Pontevedra, a vinte e seis de docembro de 2007.
Antecedentes
Primeiro. Na causa arriba mencionada o Xulgado de Instrucción núm. Tres de Cambados ditou o auto do 26 de Novembro de 2007 no que se acordaba Prisión Provisional sen fianza de Donato .
Segundo. Contra o dito auto a procuradora , na representación procesual do apelante, formulou recurso de apelación que foi admitido a trámite conforme á LACR, e remitíronse a este Tribunal testemuño de das actuacións para resolución do mesmo.
Expón o parecer da Sala o maxistrado relator DON José Juan Ramón Barreiro Prado.
Fundamentos
ÚNICO.- Lembra a recente STC 149/2007, do 18 de xuño , a súa doutrina a partires da STC 128/1995, do 26 de xuño , no atinxente á revisión das resolucións xudiciais a través das cales se decreta a prisión provisional.
"A prisión provisional es una medida cautelar cuya legitimidad constitucional, en tanto que limitativa del derecho a la libertad personal ( art. 17.1 CE ) de quien aún goza del derecho a la presunción de inocencia, exige como presupuesto la existencia de indicios racionales de la comisión de un delito por parte del sujeto pasivo; como objetivo, la consecución de fines constitucionalmente legítimos y congruentes con la naturaleza de la medida (riesgo de fuga, de obstrucción del normal desarrollo del proceso o de reiteración delictiva); y, como objeto, que se la conciba tanto en su adopción como en su mantenimiento como una medida de aplicación excepcional, subsidiaria, provisional y proporcionada a la consecución de dichos fines (por todas, SSTC 128/1995, de 26 de julio [RTC 1995, 128], FF. 3 y 4; 66/1997, de 7 de abril [RTC 1997, 66], F. 4; 33/1999, de 8 de marzo [RTC 1999, 33], F. 3; 47/2000, de 17 de febrero [RTC 2000, 47], F. 3 ; o más recientemente STC 35/2007, de 12 de febrero [RTC 2007, 35], F. 2 ). Las decisiones relativas a la adopción y mantenimiento de prisión provisional han de expresarse a través de una resolución judicial motivada, motivación que ha de ser «suficiente y razonable», entendiendo por tal no la que colma meramente las exigencias del derecho a la tutela judicial efectiva, sino aquella que respeta el contenido constitucionalmente garantizado del derecho a la libertad afectado, ponderando adecuadamente los intereses en juego y la libertad de la persona cuya inocencia se presume, por un lado; la realización de la administración de la justicia penal, en atención a los fines que hemos reseñado, por otro, a partir de toda la información disponible en el momento de adoptar la decisión y del entendimiento de la prisión provisional como una medida excepcional, subsidiaria y provisional. Para ello, obviamente, la resolución judicial ha de expresar cuál es el presupuesto de la medida y el fin constitucionalmente legítimo perseguido. Y, en relación con la constatación del peligro de fuga, hemos destacado que deberán tomarse en consideración «además de las características y la gravedad del delito imputado y de la pena con que se le amenaza, las circunstancias concretas del caso y las personales del imputado», matizando, que si bien en un primer momento la necesidad de preservar los fines constitucionalmente legítimos de la prisión provisional pueden justificar que se adopte atendiendo sólo a circunstancias objetivas, como el tipo de delito y la gravedad de la pena, el transcurso del tiempo modifica el valor de este dato en la ponderación y obliga a ponderar las circunstancias personales del sujeto privado de libertad y los datos del caso concreto (por todas, SSTC 128/1995, de 26 de julio, F. 4; 66/1997, de 7 de abril, F. 4; 47/2000, de 17 de febrero, F. 3; 35/2007, de 12 de febrero, F. 2 ). Por otra parte, respecto a la proximidad de la celebración del juicio oral como dato a partir del cual sustentar los riesgos que se pretenden evitar, este Tribunal ha sostenido que, al tener un sentido ambivalente o no concluyente, dado que el avance del proceso puede contribuir tanto a cimentar con mayor solidez la imputación como a debilitar los indicios de culpabilidad del acusado, el órgano judicial debe concretar las circunstancias que avalan en el caso concreto una u otra hipótesis (por todas, SSTC 128/1995, de 26 de julio, F. 3; 66/1997, de 7 de abril, F. 6; 146/1997, de 15 de septiembre, F. 5; 33/1999, 8 de marzo, F. 6; 35/2007, de 12 de febrero, F. 2 ). En particular, en el fundamento jurídico 6 de la STC 66/1997 , invocada por el demandante, sostuvimos que «el hecho de que la tramitación se halle avanzada y la vista próxima es en sí mismo considerado un dato ambivalente a los efectos de nuestro enjuiciamiento: es cierto que el paso del tiempo, con el avance de la instrucción y la perfilación de la imputación, puede ir dotando de solidez a ésta, lo que podría a su vez incrementar la probabilidad de una efectiva condena y, con ello, el riesgo de fuga. Sin embargo, no es menos cierto que en otras circunstancias el transcurso del tiempo puede producir efectos contrarios a los que acabamos de indicar, no sólo porque el devenir del procedimiento puede debilitar los indicios que apuntan a la culpabilidad del acusado, sino también porque, como se razonó en la STC 128/1995 con amplia cita de Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el argumento del peligro de fuga "se debilita por el propio paso del tiempo y la consiguiente disminución de las consecuencias punitivas que puede sufrir el preso (Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 27 de junio de 1968 [TEDH 1968, 1], caso Wemhoff; de 27 de junio de 1968 [TEDH 1968, 2], caso Neumeister; de 10 de noviembre de 1969 [TEDH 1969, 2], caso Matznetter)" [fundamento jurídico 4 b)]. Esta ambivalencia es precisamente la que obliga a que, cuando se alude a lo avanzado de la tramitación y al aseguramiento de la celebración del juicio oral, dato puramente objetivo, se concreten las circunstancias específicas derivadas de la tramitación que en cada caso abonan o no la hipótesis de que, en el supuesto enjuiciado, el transcurso del tiempo puede llevar a la fuga del imputado. La simple referencia a lo avanzado de la tramitación carece como tal de fuerza argumentativa para afirmar la posibilidad de que el imputado huya".
A aplicación da anterior reiterada e consolidada doutrina ao caso que nos ocupa, inexorablemente aboca á desestimación da impugnación deducida contra a resolución da instancia.
Os requisitos do artigo 503.1.1º e 2º da Lei de Axuizamento Criminal nun todo concorren no presente caso, posto que, estase en presenza dun delito contra a saúde pública dos artigos 368 e 370 do CódigoPenal , para os que se prevén penas que notoriamente sobrepasan os dous anos de prisión; asemade que, na causa aparecen motivos bastantes para crer responsable criminalmente de tal delito ao recorrente en apelación, a teor das circunstancias fácticas das que dá conta a Xuíz a quo no seo dunhas dilixencias que, por estaren declaradas segredas, non se estima conveniente referenza particular algunha nesta alzada. Só cómpre aludir así ao polo mesmo Fiscal reflectido no seu informe de oposición á petición de liberdade no sentido de estarmos en presenza dun tráfico de sustancias que causan grave dano á saúde (cocaína) en cantidade de notoria importancia e de extrema gravidade, mediante o emprego de buques como medio de transporte daquelas, por unha organización constituída a tal efecto, na que precisamente o agora apelante desempeñaba o seu correspondente rol do xeito que se relata pola Xuíz a quo, iso sí, na parte do auto que non se notificou como tal polo secreto das actuacións.
E se os amentados requisitos concorren, outro tanto cómpre dicir da finalidade ( artigo 503.1.3º da Lei de Axuizamento Criminal ) perseguida coa medida cautelar persoal da prisión sen fianza decretada para o recorrente. Así, a do aseguramento da presenza do imputado no proceso colíxese da natureza dos referidos feitos delituosos, da gravidade das penas que poden impoñerse (superior nun ou en dous graos á do tipo básico do artigo 368 do Código Penal ) e da presumible capacidade económica da propia organización á que presuntamente pertencía o apelante Donato para facilitar ou favorecer a súa fuxida en evitación de todo xulgamento. E aquela mesma capacidade organizativa tamén resulta valorable para a finalidade perseguida coa medida cautelar persoal adoptada de evitar a ocultación, alteración ou destrucción das fontes de proba relevantes para o axuizamento ( artigo 503.1.3º.b da LACrim ) e, sobre todo, con relación ás dilixencias que o propio Fiscal menciona na súa impugnación como de vital importancia e que aínda non se cumplimentaran por mor do pouco tempo transcorrido.
Velaí polo que, e contrariamente ao sostido no recurso de apelación, se que na resolución xudicial recorrida de abondo se expresaron os motivos que levaban á prisión, e se consignaban os fins de tal medida cautelar, complementados, se se quere, co informado polo propio Fiscal e nesta mesma nosa resolución da alzada.
En consecuencia e, polo de agora, cómpre manter a situación de prisión provisional do recorrente, sen prexuízo, claro está, de ulteriores reconsideracións.
Vistos os artigos de xeral e pertinente aplicación.
Vistos os artigos de xeral e pertinente aplicación.
Fallo
DESESTIMAR o recurso de Apelación formulado pola representación procesual de Donato , e CONFIRMAR auto do 26 de novembro de 2007, dictado polo Xulgado de Insrucción núm. Tres de Cambados, nas Dilixencias Previas 442/07 .
Devólvanselle as actuacións ó xulgado de procedencia xunto cun testemuño da presente resolución, contra a que non cabe ningún recurso, para a súa notificación e cumprimento.
Únase un testemuño desta resolución ós autos correspondentes e ó rolo de Sala.
Así, por medio deste auto, o acordamos, mandamos e asinamos.
