Última revisión
29/12/2006
Auto Penal Nº 539/2006, Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección 2, Rec 519/2006 de 29 de Diciembre de 2006
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Orden: Penal
Fecha: 29 de Diciembre de 2006
Tribunal: AP - Pontevedra
Ponente: BARREIRO PRADO, JOSE JUAN RAMON
Nº de sentencia: 539/2006
Núm. Cendoj: 36038370022006200453
Encabezamiento
AUD.PROVINCIAL SECCION N. 2
PONTEVEDRA
AUTO: 00539/2006
AUDIENCIA PROVINCIAL DE PONTEVEDRA
Sección núm. 002
Rolo: 0000519 /2006 M
Procedencia: JDO. DE INSTRUCCION N. 3 de PONTEVEDRA
Proc. de orixe: DILIGENCIAS PREVIAS PROC. ABREVIADO nº 0002452 /2006
Maxistrados
Don José Juan Ramón Barreiro Prado, Presidente
Don Luciano Varela Castro
Dona Rosario Cimadevila Cea
AUTO NÚM. 539
Pontevedra, vinte e nove de decembro de dous mil seis
Antecedentes
Primeiro. Na causa arriba mencionada o Xulgado de Instrución núm. 3 de Pontevedra ditou o auto do 10 de novembro de 2006 no que se decretaba a prisión provisional comunicada e sen fianza de Jon .
Segundo. Contra o dito auto a letrada LAURA SUÁREZ RODRÍGUEZ,, na representación de Jon , formulou recurso de reforma, que foi desestimado por auto do 24 de novembro de 2006 , e admitido o de apelación subsidiariamente interposto, remitironse as actuacións a esta Audiencia para resolver.
Expón o parecer da Sala o maxistrado relator don José Juan Ramón Barreiro Prado.
Fundamentos
ÚNICO.- Como ben lembrando a xurisprudencia constitucional ata o día de hoxe (por todas a STC 333/2006, do 20 de novembro ):
"Desde la perspectiva del derecho a la libertad ( art. 17 CE ), y en relación con la incidencia de la prisión provisional en dicho derecho fundamental, hemos declarado que aquélla se sitúa entre el deber estatal de perseguir eficazmente el delito y el deber estatal de asegurar el ámbito de libertad del ciudadano, y que la prisión provisional es una medida cautelar justificada, entre otras, por la necesidad de asegurar la presencia del inculpado en el juicio oral, y ese fundamento justificativo que traza la línea de demarcación con otro tipo de privaciones de libertad condiciona, a su vez, su régimen jurídico.
Por ello, la legitimidad constitucional de la prisión provisional exige que su aplicación tenga como presupuesto la existencia de indicios racionales de la comisión de una acción delictiva; como objetivo, la consecución de fines constitucionalmente legítimos y congruentes con la naturaleza de la medida; y como fundamento, la ponderación de las circunstancias concretas que, de acuerdo con el presupuesto legal y la finalidad constitucionalmente legítima, permitan la adopción de la medida ( SSTC 62/1996, de 16 de abril, FJ 5; 44/1997, de 10 de abril, FJ 5; 66/1997, de 7 de abril, FJ 4; 33/1999, de 8 de marzo, FJ 3, y 14/2000, de 17 de enero, FJ 4 ).
Ya se concretaba, en el fundamento jurídico 2 de la STC 128/1995, de 26 de julio , como constitutiva de estos fines, la conjura de ciertos riesgos relevantes para el desarrollo normal del proceso o para la ejecución del fallo que parten del imputado: su sustracción de la acción de la Justicia, la obstrucción de la instrucción penal y, en un plano distinto, aunque íntimamente relacionado, la reiteración delictiva, pero lo que en ningún caso puede perseguirse con la prisión provisional son fines punitivos o de anticipación de la pena, o fines de impulso de la instrucción sumarial, propiciando la obtención de pruebas de declaraciones de los imputados, etc. Todos estos criterios ilustrarían, en fin, la excepcionalidad de la prisión provisional que tantas veces ha subrayado este Tribunal ( STC 128/1995, FJ 2, por todas ).
En consonancia con lo anterior, es doctrina constitucional reiterada que para que la motivación de la resolución judicial que acuerde tal medida se considere suficiente y razonable es preciso que la misma sea el resultado de la ponderación de los intereses en juego (la libertad de la persona cuya inocencia se presume, por un lado; la realización de la Justicia penal y la evitación de hechos delictivos, por otro), que constituye una exigencia formal del principio de proporcionalidad, y que esta ponderación no sea arbitraria, en el sentido de que resulte acorde con las pautas del normal razonamiento lógico y especialmente con los fines que justifican la prisión provisional ( SSTC 128/1995, de 26 de julio, FJ 4; 33/1999, de 8 de marzo; 14/2000, de 17 de enero; 47/2000, de 17 de febrero, FJ 2; 164/2000, de 12 de junio; 165/2000, de 12 de junio, y 29/2001, de 29 de enero, FJ 3 , entre las más recientes).
Concretando dichas directrices, este Tribunal ha identificado dos criterios de enjuiciamiento en la motivación de la medida cautelar. El primero exige tomar en consideración, además de las características y gravedad del delito imputado y de la pena con que se le amenaza, las circunstancias concretas del caso y las personales del imputado. El segundo introduce una matización en el anterior al valorar la incidencia que el transcurso del tiempo ha de tener en la toma de la decisión de mantenimiento de la prisión, de modo que si bien es cierto que, en un primer momento, la necesidad de preservar los fines constitucionalmente legítimos de la prisión provisional así como los datos de que en ese instante disponga el instructor pueden justificar que el decreto de la prisión se lleve a cabo atendiendo solamente al tipo de delito y a la gravedad de la pena, dado que de este dato puede inferirse razonablemente la existencia de riesgo de fuga (por todas, STC 8/2002, de 14 de enero, FJ 4 ), también es verdad que el paso del tiempo modifica estas circunstancias y obliga a ponderar los datos personales y los del caso concreto conocidos en momentos posteriores [entre otras, SSTC 128/1995, de 26 de julio, FJ 4 b), 37/1996, de 11 de marzo, FJ 6 a), 62/1996, de 16 de abril, FJ 5, y 33/1999, de 8 de marzo ]. En suma, la medida de prisión provisional debe responder en todo momento a los fines constitucionalmente legítimos de la misma, y así debe poder deducirse de la motivación de la resolución que la acuerda, aunque en un primer momento estos fines pueden justificarse atendiendo a criterios objetivos como la gravedad de la pena o el tipo de delito [por todas, STC 44/1997, de 10 de marzo, FJ 5 b )]"
A aplicación da amentada xurisprudencia constitucional e do sinalado no artigo 503 da Lei de Axuizamento Criminal ao presente suposto non fai máis que poñer de relevo o acerto da resolución xudicial recorrida e, xa que logo, a imperiosa necesidade de rexeitar a impugnación deducida contra a mesma. Así, e enténdase que aos sós e exclusivos efectos do dictado desta mesma nosa resolución, a constancia na causa dun ou varios feitos que presenten caracteres de delito sancionados con pena con máximo igual ou superior a dous anos de prisión ( artigo 503.1.1º LACrim ) non ofrece dúbida pola comisión dun delito de roubo con forza nas cousas dos artigos 237, 238.2º e 3º, e 240 do Código Penal , e doutro de falsidade en documento mercantil en concurso cun delito de estafa dos artigos 77, 248, 249, 250, 390, e 392 do Código Penal , castigados con penas que sobrepasan o devandito mínimo legal; a tamén existencia de motivos bastantes para crer responsable criminalmente de tal delito á persoa contra a que se ditou o auto de prisión ( artigo 503.1.2º LACrim ), tampouco ofrece dificultades por canto que Jon , cando menos recoñeceu ter cobrado o cheque nunha sucursal que o BSCH posúe en Estribela (Pontevedra) ofrecendo verbo da súa tenza e posesión explicacións ben pouco cribles, amais da inmediatez temporal posta de relevo na instancia entre o roubo do referido documento mercantil e a súa presentación ao cobro; e en canto á finalidade perseguida coa medida cautelar persoal que se recorre subsiste, sobre todo, a do aseguramento da presenza do imputado no proceso polos riscos de fuxida existentes ( artigo 503.1.3º.a LACrim ) dado o seu demostrado feble arraigo familiar (di aquel que vive cos seus pais en Estribela), social e laboral (traballa, ás veces, na descarga do pescado no porto de Marín), así como a da evitación da posibilidade de reiteración de feitos delituosos ( artigo 503.2 LACrim ) como a reflectida nas súas cinco follas de antecedentes penais por, entre outros, múltiples delitos de utilización ilexítima de vehículos a motor alleos e roubos.
Vistos os artigos de xeral e pertinente aplicación.
Fallo
DESESTIMAR o recurso de apelación formulado por Jon , confirmando o auto do 10 de novembro de 2006 ditado polo Xulgado de Instrucción núm. 3 de Pontevedra, nas diligencias previas núm. 2452/06 .
Remítase un testemuño da presente resolución ao xulgado de procedencia, contra a que non cabe ningún recurso, para a súa notificación e cumprimento.
Únase un testemuño desta resolución ós autos correspondentes e ó rolo de Sala.
Así, por medio deste auto, o acordamos, mandamos e asinamos.
