Última revisión
07/12/2018
Sentencia ADMINISTRATIVO Audiencia Nacional, Sala de lo Contencioso, Sección 3, Rec 214/2017 de 16 de Octubre de 2018
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Orden: Administrativo
Fecha: 16 de Octubre de 2018
Tribunal: Audiencia Nacional
Ponente: DIAZ FRAILE, FRANCISCO
Núm. Cendoj: 28079230032018100484
Núm. Ecli: ES:AN:2018:4096
Núm. Roj: SAN 4096:2018
Encabezamiento
D. JOSÉ FÉLIX MÉNDEZ CANSECO
D. FRANCISCO DIAZ FRAILE
Dª. ISABEL GARCÍA GARCÍA BLANCO
Dª. LUCÍA ACÍN AGUADO
Dª. ANA MARÍA SANGÜESA CABEZUDO
Madrid, a dieciseis de octubre de dos mil dieciocho.
Visto el recurso contencioso administrativo que ante esta Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional ha promovido D. Anton, representado por la Procuradora
Antecedentes
Fundamentos
El art. 22 del Código Civil establece como uno de esos requisitos que el solicitante acredite positivamente la observancia de buena conducta cívica, es decir, no basta que no exista constancia en los registros públicos de actividades merecedoras de consecuencias sancionadoras penales o administrativas que 'per se' impliquen mala conducta, lo que el art. 22 del Código Civil exige es que el solicitante justifique positivamente que su conducta, durante el tiempo de residencia en España y aun antes, ha sido conforme a las normas de convivencia cívica, no sólo no infringiendo las prohibiciones impuestas por el ordenamiento jurídico penal o administrativo, sino cumpliendo los deberes cívicos razonablemente exigibles, sin que la no existencia de antecedentes penales sea elemento suficiente para entender justificada la buena conducta cívica, tal y como establece la sentencia del Tribunal Constitucional 114/1987. En lo que atañe a la dificultad de precisar lo que deba entenderse por buena conducta cívica el TS (Sala de lo Contencioso- Administrativo, Sección 6ª), en su sentencia de 12 noviembre 2002 (Recurso de Casación núm. 4857/1998.) señala que: "'Y por eso importa dejar claro que este sintagma que emplea el artículo 22.4 del Código Civil remite a un estándar medio de conducta capaz de ser asumido por cualquier cultura y por cualquier individuo. Un estándar que vale para todos y vale para cada uno. En el bien entendido que no se trata de imponer un modo de vida uniforme en la comunidad nacional, ni de que quien utiliza esta vía de adquisición de la nacionalidad tenga que demostrar que durante toda su vida haya observado una conducta intachable, sino de proclamar que, siendo cada sujeto humano libre para organizar su vida como le plazca -la vida se nos da, pero no se nos da hecha: tenemos que hacérnosla-, quienes, no siendo españoles, deseen obtener la nacionalidad española, han de haber llevado y seguir llevando una vida ajustada a ese estándar medio de conducta al que acabamos de referirnos'".
A las anteriores circunstancias es de añadir que el recurrente fue condenado por sentencia de 1-8-2007 (que devino firme el mismo día) por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros a las penas de 2 años de prisión y 2 años de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo. Es de notar además que el interesado ha aportado un auto judicial de remisión de la pena de prisión de fecha 14-10-2011 así como una resolución de 16-4-2015 del Ministerio de Justicia de cancelación de los correspondientes antecedentes penales. Es de observar igualmente que en el informe del Registro Central de Penados figura la fecha del 14-10-2011 como fecha de remisión definitiva de la pena de prisión y como fecha de extinción de las dos referidas penas.
La solicitud de nacionalidad origen de la litis se presentó el 9-7-2013, siendo así que en su tramitación el Ministerio Fiscal y el Encargado del Registro Civil emitieron sendos informes favorables.
La demanda rectora del proceso expone las circunstancias del caso, alega que la susodicha condena penal constituye un hecho aislado y que los correspondientes antecedentes penales están cancelados, aduce que la Administración no ha tenido en cuenta todas las circunstancias concurrentes, cita la jurisprudencia que considera de interés, y termina el escrito de demanda impetrando la concesión de la nacionalidad española, a cuya pretensión se ha opuesto el abogado del Estado en los términos que son de ver en autos.
Pu es bien, ya en este punto podemos anticipar la suerte desestimatoria del recurso que nos ocupa. Es de recordar que no basta para el éxito de la pretensión actora con la ausencia o cancelación de antecedentes penales o policiales, pues, como vimos más arriba, lo que el artículo 22 del Código Civil exige es que el solicitante justifique positivamente que su conducta es conforme a las normas de convivencia cívica, no sólo no infringiendo las prohibiciones impuestas por el ordenamiento jurídico penal o administrativo, sino cumpliendo los deberes cívicos razonablemente exigibles según el estándar medio a que alude la doctrina del Tribunal Supremo, sin que la no existencia de antecedentes penales o policiales sea elemento suficiente para entender justificada la buena conducta cívica, subrayando la jurisprudencia que corresponde a la parte recurrente la carga de demostrar la concurrencia del requisito de la buena conducta cívica, cuya carga es más gravosa cuando el interesado ha estado implicado en causas penales que no están definitivamente sobreseídas y archivadas, arguyéndose también por la referida jurisprudencia que el aludido onus probandi exige que ni siquiera por vía indiciaria pueda ponerse en cuestión el requisito de la buena conducta cívica.
Co n abstracción del requisito de la integración social, se trata aquí y ahora de verificar si concurría o no en el interesado al solicitar la nacionalidad española el requisito de la buena conducta cívica. Los antecedentes penales correspondientes a la sentencia penal condenatoria de 1-8-2007 fueron cancelados por resolución ministerial de 16-4-2015. Ahora bien, los datos disponibles no permiten afirmar categóricamente que los mismos fueran cancelables en la data de la solicitud de nacionalidad. Sobre este último particular es de indicar que si se toma la fecha de la notificación de la suspensión de la pena de prisión y se efectúa en abstracto el correspondiente cómputo conforme a las reglas que el artículo 136 del Código Penal establece al efecto podría considerarse que los antecedentes correspondientes a dicha pena de prisión eran susceptibles de ser cancelados al solicitar la nacionalidad, pero si se adopta la fecha de 14-10-2011, que es la data del auto de remisión definitiva y de extinción de las penas de prisión y de inhabilitación especial que consta en el informe del Registro Central del Penados, los antecedentes penales correspondientes a ambas penas no serían cancelables en la data de la solicitud de la nacionalidad española. En cualquier caso, y sea de lo anterior lo que fuere, no puede desconocerse la gravedad de los hechos criminosos por los que fue condenado el aquí demandante, a lo que es de añadir que -con independencia de la susceptibilidad o no de cancelación de aquellos antecedentes penales- en la fecha de la solicitud de la nacionalidad española no había pasado aún el tiempo suficiente desde la sentencia penal condenatoria de referencia para tener una perspectiva temporal con garantía para poder aceptar el requisito de la buena conducta cívica, que por todo ello en la fecha de la solicitud de nacionalidad era cuestionable.
En gracia a cuanto antecede, y sin más circunloquios, se impone la desestimación del presente recurso.
Fallo
1) Desestimar el recurso.
2) Confirmar las resoluciones a que se contrae la litis.
3) Imponer a la parte actora las costas del proceso en los términos del fundamento jurídico cuarto de la presente resolución.
Esta sentencia es susceptible de recurso de casación, que deberá prepararse ante esta Sala en el plazo de 30 días contados desde el siguiente al de su notificación; en el escrito de preparación del recurso deberá acreditarse el cumplimiento de los requisitos establecidos en el artículo 89.2 de la Ley de la Jurisdicción justificando el interés casacional objetivo que presenta.
Así por esta nuestra sentencia, testimonio de la cual se remitirá, junto con el expediente administrativo, a su oficina de origen para su ejecución, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

