Última revisión
01/02/2016
Sentencia Civil Nº 210/2015, Audiencia Provincial de A Coruña, Sección 6, Rec 327/2013 de 30 de Junio de 2015
GPT Iberley IA
Copiloto jurídico
Relacionados:
Tiempo de lectura: 33 min
Orden: Civil
Fecha: 30 de Junio de 2015
Tribunal: AP - A Coruña
Ponente: TALLON GARCIA, LORENA
Nº de sentencia: 210/2015
Núm. Cendoj: 15078370062015100454
Encabezamiento
AUD.PROVINCIAL SECCION N. 6 (DESPL)
A CORUÑA
SENTENCIA: 00210/2015
RECURSO DE APELACIÓN 327/2013
ILMOS.SRES. MAGISTRADOS
ANGEL PANTÍN REIGADA, PRESIDENTE
LORENA TALLÓN GARCIA
CARMEN VILARIÑO LÓPEZ
SENTENZA NÚM. 210/15
Santiago de Compostela, 30 de xuño de 2015.
Vistos en grao de apelación ante esta Sección 6ª da Audiencia Provincial de A Coruña, con Sede en Santiago de Compostela, os autos do procedemento ordinario núm. 426/2012, procedentes do Xulgado de Primeira instancia e instrución núm. 1 de Ribeira, aos que correspondeu o rolo recurso de apelación núm. 327/2013, nos que aparece como parte apelante a entidade Bankia, representada polo procurador don Antonio Arca Soler, e como parte apelada a entidade Gasoleos San Alberto SL, representada pola procuradora dona Mercedes Treus Blanco, sendo Xuíz relator dona LORENA TALLÓN GARCIA, quen expresa o parecer da Sala, formulando os seguintes antecedentes de feito, fundamentos xurídicos e parte dispositiva.
Antecedentes
PRIMEIRO.- Acéptanse e danse por reproducidos os antecedentes de feito contidos na Resolución apelada, ditada polo Xulgado de primeira instancia e instrución núm. 1 de Ribeira en cuxa parte dispositiva se estableceu: 'Que estimando las pretensiones de la demandante Gasoleos San Alberto SL contra BANCAJA:
Debo declarar y declaro la ilegalidad de la comercialización del contrato de permuta financiera.
Debo condenar y condeno a Bancaja a la devolución a Gasóleos San Alberto SL de la cantidad de 23.367,78€, cantidad que devengará los intereses legales desde la fecha de celebración del contrato.
Procede la condena en costas.'
SEGUNDO.-Notificada dita resolución ás partes a representación procesual da entidade Bancaja, actualmente Bankia, presentou recurso de apelación que foi admitido e, cumpridos os trámites correspondentes, eleváronse as actuacións a este Tribunal, sinalándose para a súa deliberación, votación e dispoño, o 8 de abril de 2015, en que tivo lugar o acordado.
TERCEIRO.-Na tramitación deste procedemento observáronse as prescricións legais.
Fundamentos
Acéptanse os da Sentenza apelada en canto non se opoñan aos que se exporán.
PRIMEIRO.-A entidade bancaria demandada impugnou a Sentenza de instancia que estimou a acción de anulabilidade do contrato litixioso, contrato de permuta financeira, apreciando vicio por erro invalidante do consentimento, condenando a entidade bancaria demandada a abonar ao demandante a cantidade de 23.367,78€, máis os xuros legais xerados por dita cantidade dende a data da realización do contrato, con imposición das custas á demandada. A recorrente fundamentou o seu recurso invocando: 1) a caducidade da acción; 2) erro na valoración da proba; 3) infracción dos arts. 1.262 e ss do CC , así como da doutrina xurisprudencial que os desenvolve; 4) infracción dos arts. 1309, 1.311 e 1313 do CC ; 5)subsidiariamente, infracción do art. 1.100 do CC ao entender que o abono de xuros debe corresponderse cos xerados dende a reclamación xudicial ou extraxudicial do pagamento.
SEGUNDO.-Caducidade da acción exercitada.
Na tese exposta pola recorrente en apelación a acción de nulidade por vicio do consentimento exercitada no marco deste procedemento debe reputarse caducada. O contrato litixioso foi formalizado en data 31 de xullo de 2008 e concertouse para despregara os seus efectos dende dita data ata o 30 de abril de 2012, polo tanto, no momento de interposición da demanda, 23 de outubro de 2012, o contrato xa esgotara todos os seus efectos; o contrato xa non existía polo que a acción exercitada de contrario debe reputarse extinguida.
O argumento non pode ser compartido. Certamente atopámonos ante o exercicio dunha acción de anulabilidade en cuanto que o vicio denunciado afecta ao consentimento. Polo tanto debe reputarse de aplicación o art. 1301 do Código Civil , en canto prevé que a acción de nulidade so durará catro años y que este tempo empezará a correr, nos casos de erro, dolo o falsidade da causa, dende a consumación do contrato.
Consecuentemente, constituíndo o contrato litixioso un negocio xurídico de tracto sucesivo, debemos entender que o mesmo se consumou o 30 de abril de 2012, data na que cesaron as obrigacións recíprocas asumidas polas partes en virtude do mesmo. Sendo isto así, non constando nas actuacións data anterior na que a parte demandante tomase coñecemento do erro que invocado como causa da nulidade contractual e atendendo a doutrina xurisprudencial fixada polo TS, debemos considerar como dies a quo para o cómputo do prazo de caducidade da acción exercitada o 30 de abril de 2012. Por conseguinte, interposta a demandada en data 23 de outubro de 2012 non se pode reputar caducada acción ao tempo do seu exercicio.
TERCEIRO.-O erro como vicio do consentimento.
A Sentenza do TS de 21 de novembro de 2012 , no seu fundamento xurídico 4º, sintetiza a doutrina xurisprudencial en relación co erro como vicio do consentimento nos seguintes termos: 'Hay error vicio cuando la voluntad del contratante se forma a partir de una creencia inexacta - sentencias 114/1985, de 18 de febrero , 295/1994, de 29 de marzo , 756/1996, de 28 de septiembre , 434/1997, de 21 de mayo , 695/2010, de 12 de noviembre , entre muchas-. Es decir, cuando la representación mental que sirve de presupuesto para la realización del contrato es equivocada o errónea.
Es lógico pensar que un elemental respeto a la palabra dada -'pacta sun servanda'- imponga la concurrencia de ciertos requisitos para que el error invalide el contrato y pueda quien lo sufrió quedar desvinculado. Al fin, el contrato constituye el instrumento jurídico por el que quienes lo celebran, en ejercicio de su libertad -autonomía de la voluntad-, deciden crear una relación jurídica entre ellos y someterla a una 'lex privata' (ley privada) cuyo contenido determinan. La seguridad jurídica, asentada en el respeto a lo pactado, impone en esta materia unos criterios razonablemente rigurosos - sentencia de 15 de febrero de 1977 -:
I. En primer término, para que quepa hablar de error vicio es necesario que la representación equivocada merezca esa consideración. Lo que exige que se muestre, para quien afirma haber errado, como suficientemente segura y no como una mera posibilidad dependiente de la concurrencia de inciertas circunstancias.
II. Dispone el artículo 1266 del Código Civil que, para invalidar el consentimiento, el error ha de recaer -además de sobre la persona, en determinados casos- sobre la sustancia de la cosa que constituye el objeto del contrato o sobre aquellas condiciones de la cosa que principalmente hubieren dado motivo a celebrarlo - sentencias de, 4 de enero de 1982 , 295/1994 , de 29 de marzo, entre otras muchas-, esto es, sobre el objeto o materia propia del contrato - artículo 1261, ordinal segundo, del Código Civil -. Además el error ha de ser esencial, en el sentido de proyectarse, precisamente, sobre aquellas presuposiciones - respecto de la sustancia, cualidades o condiciones del objeto o materia del contrato- que hubieran sido la causa principal de su celebración, en el sentido de causa concreta o de motivos incorporados a la causa.
III. Es cierto que se contrata por razón de determinadas percepciones o representaciones que cada contratante se hace sobre las circunstancias - pasadas, concurrentes o esperadas - y que es en consideración a ellas que el contrato se le presenta como merecedor de ser celebrado. Sin embargo, si dichos motivos o móviles no pasaron, en la génesis del contrato, de meramente individuales, en el sentido de propios de uno solo de los contratantes, o, dicho con otras palabras, no se objetivaron y elevaron a la categoría de causa concreta de aquel, el error sobre ellos resulta irrelevante como vicio del consentimiento. Se entiende que quien contrata soporta un riesgo de que sean acertadas o no, al consentir, sus representaciones sobre las circunstancias en consideración a las cuales hacerlo le había parecido adecuado a sus intereses.
IV. Como se indicó, las circunstancias erróneamente representadas pueden ser pasadas, presentes o futuras, pero, en todo caso, han de haber sido tomadas en consideración, en los términos dichos, en el momento de la perfección o génesis de los contratos - sentencias de 8 de enero de 1962 , 29 de diciembre de 1978 y 21 de mayo de 1997 , entre otras-. Lo determinante es que los nuevos acontecimientos producidos con la ejecución del contrato resulten contradictorios con la regla contractual. Si no es así, se tratará de meros eventos posteriores a la generación de aquellas, explicables por el riesgo que afecta a todo lo humano.
V. Se expuso antes que el error vicio exige que la representación equivocada se muestre razonablemente segura, de modo que difícilmente cabrá admitirlo cuando el funcionamiento del contrato se proyecta sobre un futuro más o menos próximo con un acusado componente de aleatoriedad, ya que la consiguiente incertidumbre implica la asunción por los contratantes de un riesgo de pérdida, correlativo a la esperanza de una ganancia.
VI. Por otro lado, el error ha de ser, además de relevante, excusable. La jurisprudencia - sentencias de 4 de enero de 1982 , 756/1996, de 28 de septiembre , 726/2000, de 17 de julio , 315/2009 , de 13 de mayo- exige tal cualidad, no mencionada en el artículo 1266, porque valora la conducta del ignorante o equivocado, negando protección a quien, con el empleo de la diligencia que era exigible en las circunstancias concurrentes, habría conocido lo que al contratar ignoraba y, en la situación de conflicto, protege a la otra parte contratante, confiada en la apariencia que genera toda declaración negocial seriamente emitida '.
Esta doutrina reitérase nas Sentenzas do Alto Tribunal de 29 de outubro de 2013 e 20 de xaneiro de 2014 , ditadas en relación con sendos contratos de permuta financeira.
Pois ben, a análise da proba practicada, fundamentalmente a documentación aportada por ambas partes e as declaracións prestadas por don Florencio , representante da demandante, e don José , director da sucursal da entidade bancaria na data da comercialización do contrato litixioso, conduce a ratificar as conclusións sentadas na Sentenza obxecto de recurso.
En efecto, don Florencio , na súa condición de representante da mercantil Gasoleos San Alberto SL -mercantil que ten por obxecto social a comercialización de gasoleo- subscribiu coa demandada un contrato marco para a cobertura de operacións de permuta financeira.
A realidade de dita contratación non se discute centrándose a controversia en dilucidar se a demandante coñecía ou non as concretas características do produto; cuestión que esixe abordar: 1) a natureza e características do tipo de contrato; 2)o perfil da entidade mercantil contratante; 3) a actuación da entidade financeira en orde a ofrecer ó seu cliente a información axeitada para que, atendidas as súas circunstancias tivese pleno coñecemento do produto e das consecuencias da súa subscrición.
Os tres aspectos indicados están estreitamente vinculados xa que en función da complexidade do produto financeiro, da formación e experiencia en materia económica do cliente e da dilixencia observada pola entidade de crédito no cumprimento dos seus deberes de información e asesoramento, o grado de esixencia para valorar a posibilidade do erro será un ou outro.
CUARTO.- O tipo de instrumento financeiro contratado: contrato de permuta financeira.
Os contratos de permuta financeira ou 'swaps' constitúen unha modalidade contractual bancaria o parabancaria, que consiste nunha transacción financeira en virtude da cal as partes acordan intercambiarse fluxos de pagos no tempo coa mutua suposición de verse ambos favorecidos no troco, é dicir, os contratantes comprométense a facerse pagos recíprocos en datas determinadas fixándose as cantidades que deberán pagarse en base a uns baremos ou módulos obxectivos. Máis concretamente, nos swaps de xuros, as dúas partes (banco e cliente) acordan intercambiarse mutuamente pagos periódicos de xuros na mesma moeda e calculados sobre un mesmo principal nominal pero con tipos de referencia distintos (fixo contra variable ou variable contra variable) durante un período de tempo establecido. Non existen pagos recíprocos, senón que as partes acordan compensar os saldos respectivos e o que saía prexudicado pola compensación obrígase a pagar á contraparte a cantidade que resulte daquela.
A idea é que, ante una subida dos tipos de xuros, o cliente pagaría máis xuros polas súas operacións de financiamento, pero veríanse compensados pola liquidación positiva do instrumento financeiro, mentres que nun escenario de baixada dos tipos de xuros, o derivado arroxaría liquidacións negativas, pero a cota a satisfacer pola débeda sería, dando lugar a un resultado similar.
Agora ben, a complicación xorde porque, a carón dunha finalidade de cobertura, dirixida á estabilización da carga financeira, aparece unha finalidade especulativa ou de inversión, onde o inversor contrataría o derivado de forma illada, sen que existira unha débeda a xuros variable asociada, coa intención de obter un beneficio que se correspondería, de forma directa coas liquidacións do instrumento en función das subidas ou tipos de referencia. O obxectivo xa non é a cobertura fronte ao risco de variación dos tipos de xuros, senón a obtención de beneficios en función das flutuacións que experimenten determinados parámetros no mercado, á marxe e con independencia de calquera outro produto.
Bastan as notas expostas para constatar que os contratos de permuta financeira son un produto complexo, como por outra parte se infire do art. 79 bis 8.a) da Lei 24/1988 , de 28 de xullo, do Mercado de valores (LMV), que considera valores non complexos a duas categorías de valores: por unha parte, os valores tipicamente desprovistos de risco e as accións contizadas como valores ordinarios estas cuxo risco é de xeral coñecemento, cualificando explicitamente como non complexos: 1)as accións admitidas a negociación nun mercado regulado ou nun mercado equivalente dun terceiro país; 2) os instrumentos do mercado monetario; 3) as obrigacións ou outras formas de débeda titulizada, salvo que incorporen un derivado implícito; e 4) as participacións en institucións de inversión colectiva armonizadas a nivel europeo. E, por outra parte, como categoría xenérica, catalóganse como valores non complexos a aqueles nos que concorran as seguintes tres condicións: a) que existan posibilidades frecuentes de venta, reembolso ou outro tipo de liquidación de dito instrumento financeiro a prezos publicamente dispoñibles para os membros no mercado e que sexan prezos de mercado ou prezos ofrecidos, ou validados, por sistemas de avaliación independentes do emisor: b) que non impliquen perdas reais ou potenciais para o cliente que excedan do custe de adquisición do instrumento; c) que exista a disposición do público información suficiente sobre as súas características, información que deberá ser comprensible de modo que permita a un cliente minorista medio emitir un xuízo fundado para decidir se realiza unha operación nese instrumento.
Os swaps ou contratos de permuta financeira non se inclúen na lista legal explícita de valores non complexos nin reúnen ningun dos tres referidos requisitos, polo que deben cualificarse como produtos complexos, como a propia Comisión nacional do Mercado de valores entendeu na Guía sobre Catalogación de Instrumentos Financeiros (de carácter informativo, non normativo), publicada o 14 de outubro de 2010 e en cuxo Anexo I inclúe dito instrumento no apartado 4º como instrumentos financeiros complexos.
A consecuencia xurídica do exposto non é outra que a prevista no art. 79 bis da LMV, especialmente nos seus apartados 6 y 7, aplicable ante actos de asesoramento ou de prestación de outros servizos sobre elas a favor de clientes minoristas. A empresa de servizos de inversión - entre as que se inclúen as entidades de crédito- que asesore, coloque, comercialice ou preste calquera clase de servizo de inversión sobre tales valores complexos debe cumprir determinadas obrigacións, e entre elas, polo que agora interesa, unha obrigación de información imparcial, clara e non enganosa
QUINTO.- Perfil do cliente.
A entidade Gasoleos San Alberto SL é unha sociedade de responsabilidade limitada, dedicada á comercialización de gasoleo que, polo seu tamaño e obxecto social, preséntase en principio allea actividades ou aventuras financeiras social, se presenta en principio allea a actividades ou aventuras financeiras máis alá das necesarias para garantir o seu financiamento e funcionamento ordinario.
Por outra parte, o representante de dita mercantil sr. Florencio , que foi quen formalizou o contrato litixioso coa entidade financeira demandada, recoñeceu a experiencia propia da dirección e xestión dunha empresa pequena, sen que se teña acreditado que dispoña de coñecementos ou formación específica en materia financeira ou, cando menos, algunha práctica na xestión ou contratación bancaria ou financeira, ou que fixera frecuente o esporadicamente operacións en bolsa.
A experiencia no tráfico mercantil propia da xestión dunha sociedade mercantil pequena, cun obxecto social tan concreto como o indicado non permite deducir nin coñecementos, nin formación, nin experiencia nun eido tan complexo como é o da contratación bancaria. É máis o exame dos elementos de proba achegados evidencia que o contrato litixioso non foi concertado como instrumento especulativo orientado a obtención de beneficios mediante o xogo de parámetros de risco, senón que xorde vinculado ás posicións debedoras da actora como un mecanismo contractual para a cobertura fronte as oscilación dos tipos de xuros, pero en todo caso co obxectivo de garantir unha fonte de financiamento que permita o desenvolvemento das actividades empresariais.
Así mesmo a proba practicada revela que a demandante responde a un perfil de 'cliente minorista', cuxas relacións coa entidade bancaria non se orientan a realizar inversións en produtos de risco ou especulativos, senón a abrir as canles necesarias para dispoñer de liñas de crédito que permitan o seu funcionamento no mercado. Consecuentemente cabe aseverar que, en todo caso, estamos ante un cliente que non recorre ao banco para efectuar operacións de inversión, senón en busca de crédito para o financiamento da súa actividades, o que lle fai acredor da protección que, pola vía de impoñer a entidade financeira un especial deber de información, a lei recoñece aos usuarios deste produtos.
SEXTO.- Obrigacións que vinculan ás entidades financeiras na comercialización de contratos de permuta financeira. Deberes de información.
Tal e como se subliña na Sentenza do TS de 20 de febreiro de 2014 '...la complejidad de los productos financieros propicia una asimetría informativa en su contratación, lo que ha provocado la necesidad de proteger al inversor minorista no experimentado en su relación con el proveedor de servicios financieros. Como se ha puesto de manifiesto en la doctrina, esta necesidad de protección se acentúa porque las entidades financieras al comercializar estos productos, debido a su complejidad y a la reseñada asimetría informativa, no se limitan a su distribución sino que prestan al cliente un servicio que va más allá de la mera y aséptica información sobre los instrumentos financieros, en la medida en que ayudan al cliente a interpretar esta información y a tomar la decisión de contratar un determinado producto...'
A devandita Sentenza insiste en que para comprender o alcance da denominada normativa MIFID (Directiva 2004/39/CE relativa aos mercados de instrumentos financeiros) que veu a impoñer específicos deberes de información as entidades financeiras, debemos partir da consideración de que ditos deberes responden o principio xeral conforme ao que todo cliente debe ser informado polo banco, antes da perfección do contrato, dos riscos que comporta a operación de que se trate; principio que non deixa de ser unha consecuencia do deber xeral de actuar conforme ás esixencias da boa fe ( art. 7 do CC ). Este xenérico deber de negociar de boa fe implica o deber máis concreto de proporcionar á outra parte información acerca dos aspectos fundamentais do negocio, entre os que se encontran neste caso os concretos riscos que comporta o produto financeiro que se pretende contratar.
Na data en que se formalizou o contrato litixioso, 18 de xullo de 2008, xa foran obxecto de trasposición ao noso ordenamento xurídico e estaban plenamente vixentes as previsións contidas na Directiva 2004/39/CE, a través de la Ley 47/2007, de 19 de diciembre, que introduciu o contido dos actuais arts. 78 e ss da Lei 24/1988, de 28 de xullo , do Mercado de Valores e xa se atopaba publicado o RD 217/2008, de 15 de febreiro, sobre o réxime xurídico das empresas de servizos de inversión, que desenvolve esta regulación.
O art. 79 bis da Lei do Mercado de valores e con maior detalle o art. 64 RD 217/2008 , de 15 de febreiro, entran a regular dito deber de información, indicando o último precepto citado que a entidade financeira debe 'proporcionar aos seus clientes (...) unha descrición xeral da natureza e riscos dos instrumentos financeiros, tendo en conta, en particular, a clasificación do cliente como minorista ou profesional'. E aclara que esta descrición debe 'incluír unha explicación das características do tipo de instrumento financeiro en cuestión e dos riscos inherentes a ese instrumento, dunha maneira suficientemente detallada para permitir que o cliente poida tomar decisións de inversión fundadas '.
Engadindo no apartado segundo do citado art. 64 que 'na explicación dos riscos deberá incluírse, cando sexa xustificado en función do tipo de instrumento financeiro en cuestión e dos coñecementos e perfil do cliente, a seguinte información: a) Os riscos conexos a ese tipo de instrumento financeiro, incluída unha explicación del apalancamento y dos seus efectos, e o risco de perda total da inversión; b) A volatilidade do prezo deste tipo de instrumento financeiro e calquera limitación do mercado, ou mercados, nos que poida negociarse; c) A posibilidade de que o inversor, asuma, ademais o custe de adquisición do instrumento financeiro en cuestión, compromisos financeiros e outras obrigacións adicionais, incluídas posibles responsabilidades legais, como consecuencia da realización de transaccións sobre ese instrumento financeiro; d) Calquera marxe obrigatorio que se establecera ou outra obrigación similar aplicable a ese tipo de instrumento '.
En suma, o deber de información engloba ou esténdese en dúas direccións: dun lado, a entidade financeira ven obrigada a recabar do cliente información sobre a súa situación financeira, experiencia inversora e obxectivos de inversión, como presuposto para poder ofrecerlle o produto máis adecuado o seu perfil; e, doutro lado, ten que proporcionarlle, de maneira clara, correcta, precisa e suficiente, toda a información necesaria e complementaria para que el cliente saiba a natureza, contido e efectos da operación que contrata, especialmente cando se trata de produtos de alto risco.
E este deber increméntase no caso de que, en lugar de limitarse a prestación dun servizo, é dicir, a facilitar un produto a solicitude do cliente, a entidade tome a iniciativa e o recomenda ou suxire ao cliente, asumindo de feito unha función de asesoramento. Como afirma a
STJUE de 30 de maio de 2013, caso Genil 48. S.L.
'la cuestión de si un servicio de inversión constituye o no un asesoramiento en materia de inversión no depende de la naturaleza del instrumento financiero en que consiste sino de la forma en que este último es ofrecido al cliente o posible cliente'. E esta valoración debe realizarse cos criterios previstos no
art. 52 da Directiva 2006/73 , que aclara a definición de servizo de asesoramento en materia de inversión do
art. 4.4 de la Directiva 2004/39/CE . Este último precepto define o servizo de asesoramento en materia de inversión como ' a prestación de recomendacións personalizadas a un cliente, sexa a petición deste ou por iniciativa da empresa de inversión, con respecto a unha ou máis operacións relativas a instrumentos financeiros'. E o
art. 52 da
A diferenza é importante porque o deber de dilixencia que se esixe á entidade financeira non é o mesmo. En ambos casos aquela está obrigada a valorar os coñecementos e a experiencia en materia financeira do cliente, para precisar qué tipo de información debe proporcionárselle en relación co produto de que se trata, e no seu caso, emitir un xuízo de conveniencia ou de idoneidade. Pero mentres si se prestan servizos que non implican asesoramento ( quen presta o servizo opera como simple executante da vontade do cliente, previamente formada), é suficiente con solicitar os datos que permitan valorar os coñecementos (estudos e profesión) e a experiencia (frecuencia e volume de operacións) do cliente, coa finalidade de que a entidade poida facerse unha idea das súas competencias en materia financeira e determinar si é capaz de comprender os riscos que implica o produto. Pola contra, cando se presta un servizo de asesoramento en materia de inversión ou de xestión de carteiras mediante a realización dunha recomendación personalizada, é preciso levar a cabo un exame completo del cliente, que inclúe un informe sobre a situación financeira e os obxectivos de inversión, para recomendarlle os instrumentos que máis lle conveñan. Esta distinción que aparece recollida nos apartados 4 e 5 do art. 19 da Directiva 2004/39/CE , recóllese no art. 79 bis, apartados 6 y 7, da Lei do mercado de valores e nos arts. 72 a 74 do RD 217/2008 , de 15 de febreiro, que incorporan as figuras do test de conveniencia (en relación cos servizos que no comportan asesoramento) e do test de idoneidade(cando existe un servizo de asesoramento).
Á luz da proba achegada é evidente que no suposto que nos ocupa a entidade demandada non cumpriu coas esixencias de información legal e regulamentariamente previstas.
A propia demandada recoñeceu, no seu escrito de contestación á demanda, que foi a entidade bancaria a que ofreceu ao sr. Florencio , representante da sociedade Gasoleos San Alberto SL, o subscrición do contrato litixioso; é dicir, non nos atopamos nun suposto no que a demandante acudise a entidade bancaria cunha idea preestablecida do que quería e disposta a subscribir o contrato de permuta financeira, senón que foi a entidade bancaria a que ofertou tal posibilidade como instrumento para estabilizar ou cubrirse fronte o risco de subida dos tipos de xuros, polo que é evidente que nos atopamos ante un suposto de asesoramento suxeito as esixencias normativas anteriormente referidas.
Pola súa parte, da declaración prestada polo sr. José , director da sucursal da entidade demandada en Ribeira, que depuxo en calidade de representante legal da demandada, despréndese que a explicación facilitada centrouse en que se trataba dun contrato que daba estabilidade á empresa fronte a posibles subidas do tipo de xuros, centrándose nos efectos beneficiosos derivados da existencia dun límite máximo ante a eventual subida de tipos, polo tanto a información que chegaba ao destinatario viña tinguida de connotacións que facían a oferta máis atractiva.
Atopámonos, así pois, ante un servizo de asesoramento financeiro no que o contrato se ofertou como un mecanismo para paliar o risco de subida dos tipos de xuros. Consecuentemente, Bankia debeu realizar un xuízo de idoneidade do produto, que incluíse o xuízo de conveniencia e que comportaba o deber de subministrar ao cliente unha información adecuada e conveniente que incluíra unha advertencia sobre os concretos riscos que asumía, debendo asegurarse de que o cliente era capaz de comprender eses riscos así como de que, considerando a súa situación financeira e os seus obxectivos de inversión, o produto contratado era o que máis lle conviña.
Sen embargo, non consta nas actuacións que a demandada efectuase o preceptivo test de idoneidade infrinxindo as prevencións contidas no art. 79 bis LMV. Non obstante, dita infracción non permite, por si soa, inferir a existencia dun erro no consentimento determinante da ineficacia do contrato así subscrito. Como proclama a STS de 20 de xaneiro de 2014 , o incumprimento dos deberes de información non supón, por si mesmo, a apreciación dun error como vicio do consentimento '... pero no cabe duda de que la previsión legal de estos deberes, que se apoya en la asimetría informativa que suele darse en la contratación de estos productos financieros con clientes minoristas, puede incidir en la apreciación del error'.
En efecto, se art. 79 bis 3 LMV impón as entidades financeiras que comercializan produtos complexos, o deber de subministrar ao cliente minorista unha información compresible e adecuada de tales produtos é porque o lexislador considera que esta información é imprescindible para que o cliente minorista poida prestar validamente o seu consentimento. Polo tanto, o descoñecemento destes concretos riscos asociados ao produto financeiro que contrata pon en evidencia que a representación mental que o cliente se fixo do contrataba era equivocada e este erro é esencial pois afecta aos presupostos que foron causa principal da contratación do produto financeiro.
Así mesmo, a existencia dos devanditos deberes de información que se impoñen as entidades financeiras inciden directamente sobre a concorrencia do requisito da excusabilidade do erro, pois se o cliente minorista estaba necesitado de dita información e a entidade financeira estaba obrigada a subministrarlla de forma comprensible e adecuada, o coñecemento equivocado dos riscos asociados ao produto financeiro complexo contratado en que consiste o erro, élle escusable ao cliente.
A devandita Sentenza de 20 de xaneiro de 2014 vai máis lonxe ao establecer unha presunción de erro ou incorrecta formación do consentimento cando non se realizou o test de conveniencia ou idoneidade ao sinalar: 'En caso de incumplimiento de este deber, lo relevante para juzgar sobre el error vicio no es tanto la evaluación sobre la conveniencia de la operación, en atención a los intereses del cliente minorista que contrata el swap , como si al hacerlo tenía un conocimiento suficiente de este producto complejo y de los concretos riesgos asociados al mismo. La omisión del test que debía recoger esta valoración, si bien no impide que en algún caso el cliente goce de este conocimiento y por lo tanto no haya padecido error al contratar, lleva a presumir en el cliente la falta del conocimiento suficiente sobre el producto contratado y sus riesgos asociados que vicia el consentimiento. Por eso la ausencia del test no determina por sí la existencia del error vicio, pero sí permite presumirlo'.
No suposto que nos ocupa, a proba practicada non permite ter por acreditado que o representante da demandante fora informado verbal ou documentalmente de maneira clara e precisa sobre os riscos que comportaba a operación financeira, sen que exista constancia de que tivera formación ou experiencia suficientes na contratación de produtos similares que lle permitira aprehender as características e natureza do produto contratado. Constan nas actuacións (documento núm. 10 da contestación á demanda) documento no que se recollen diversos escenarios sen embargo dito documento nin consta asinado polo representante da demandante, nin que lle fora efectivamente entregado, non constando no contrato marco, si asinado por este, a máis mínima referencia a operacións de simulación que explicasen o funcionamento do produto.
Por outro lado, na exposición inicial do contrato marco apúntase ' Que el titular(s), por razón de su actividad mercantil, se encuentra expuesto a una serie de riesgos financieros cuya gestión pretende optimizar. Para ello, y con el objeto de establecer un marco general que le permita gestionar la totalidad o una parte de dichos riesgos financieros, el titular(es) ha solicitado a BANCAJA la formalización del presente contrato marco de compensación contractual de permuta financeiras de tipos de interes...'o cal non so repite a idea central de que o contrato se dirixe a mitigar o risco derivado da flutuación dos tipos de xuros, senón que transmite ao cliente a impresión de que estamos ante un servizo que el solicita á entidade e a cuxa petición esta accede, a modo de concesión, como se a entidade financeira non fora a obter nada a cambio, redundando así en que o contrato está chamado tan so a xerar avantaxas para o cliente e que non existe ningunha clase de interese por parte da entidade crediticia.
Así mesmo, a lectura das concretas condiciones da permuta evidencian a súa falta de aptitude para conseguir o fin supostamente pretendido: que o cliente tivera perfecto coñecemento do produto. Dito documento lonxe de aportarlle elementos de xuízo suficientes para poder aprehender a natureza e alcance da operación, xa a través de explicacións sinxelas, xa utilizando simulacións coas distintas posibilidades de flutuacións dos tipos e do que estas podían implicar, limítase a recoller unha descrición xeral e abstracta dos posibles efectos perversos derivados dunha baixada substancias dos tipos.
En síntese, todo apunta a que non se informou suficientemente á demandante sobre a natureza do produto que se lle ofreceu nin dos riscos inherentes ao mesmo, como tampouco se recabaron datos da mesma ou dos seus administradores que permitiran á demandada coñecer a súa formación e experiencia reais na contratación de produtos complexos como o que nos ocupa.
Tendo en conta o exposto e non constando que o representante da demandante contase con estudos e formación financeira específica nin con experiencia inversora, limitándose a utilizar os contratos bancarios directamente ligados a necesidade de financiamento da empresa demandante, non cabe senón concluír que a demandante actuou na crenza equivocada de que adquiría un produto financeiro similar a un seguro e non un instrumento especulativo vinculado ás flutuacións do mercado.
Conclusión que non foi desvirtuada pola entidade demandada, quen viña obrigada a acreditar a suficiencia cuantitativa e cualitativa da información subministrada, polo que calquera dúbida sobre os feitos relativos á mesma só a ela lle pode prexudicar. A obrigación de informar recae, segundo o exposto, sobre a entidade financeira e, polo tanto, a ela compete acreditar o correcto asesoramento e información. Non cabe obviar que ao profesional financeiro élle esixible non a dilixencia xenérica do bo pai de familia, nin sequera a específica do ordenado empresario e representante legal en defensa dos intereses dos seus clientes, senón a especializada que lle impón o art. 79 bis LMV e que inclúe a iniciativa para solicitar do cliente os datos que lle permitan coñecer a súa formación, experiencia, posición..., como paso previo para poder valorar o contido cualitativo e cuantitativo do seu deber de información.
Así pois debemos concluír que a actora veuse incursa nun erro provocado pola demandada en relación coa natureza do contrato que subscribía e os riscos que entrañaba, determinando dito erro a contratación dun produto que excedía amplamente o risco que estaba disposta a asumir, o que nos sitúa nun suposto de erro escusable.
Alegou a entidade recorrente a teoría dos actos propios, argumentando que, en todo caso, o vicio debe considerarse sanado pola propia actuación da demandante ao admitir as liquidacións xiradas pola demandada.
O argumento non pode ser acollido porque non estamos ante o suposto de que, tendo coñecemento da natureza do contratado despois da perfección do contrato, o contratante actúe de xeito que poida cabalmente pensarse que asume o contido contractual.
SÉTIMO.- Efectos derivados da nulidade contractual
No ordenamento xurídico español os efectos derivados da declaración de ineficacia contractual veñen fixados, con carácter xeral e sen prexuízo de previsións específicas, no art. 1.303 do CC conforme ao que declarada a nulidade dunha obrigación, os contratantes deben restituírse reciprocamente as cosas que foran materia do contrato, cos seus froitos, e o prezo cos seus xuros.
A referida previsión normativa tal e como establece a Sentenza da Sección 1 da Sala do Civil do TS, de data 2 de xullo de 2012 , '... parte de que la ineficacia de los contratos exige destruir sus consecuencias a fin de retrotraer la situación al estado previo a su perfeccionamiento para borrar sus huellas como si no hubiesen existido y evitar así que de los mismos se deriven efectos - quod nullum est nullum producit effectum (lo que es nulo no produce ningún efecto)-, por lo que, cuando a su amparo se han producido desplazamientos patrimoniales recíprocos...'
En definitiva, a devandita previsión normativa que regula os efectos derivados da declaración de nulidade ten como '...finalidad el que las parte vuelvan a la situación personal y patrimonial que tenían antes...'( SAP de A Coruña Sección 3 de 25 de maio de 2015 ) o que implica que a obriga de restitución de froitos e intereses debe retrotraerse ao momento en que a cousa ou o prezo foi entregada á parte obrigada a restituír en virtude da declaración de ineficacia contractual.
Consecuentemente, no suposto que nos ocupa -declarada a nulidade do contrato litixioso, resultando, por imperativo legal, plenamente aplicable o art. 1.303 do CC e tendo en conta as finalidades perseguidas coa previsión contida no devandito precepto- a demandada deberá restituír á demandante as cantidades abonadas por esta cos xuros xerados polas mesmas dende as datas de cargo das sucesivas liquidacións ata a data da presente resolución, así como os previstos no art. 576 da LAC, dende a data desta resolución ata o seu efectivo abono.
O anterior supón a revogación do pronunciamento en materia de xuros contido na Resolución ditada en primeira instancia. Sen embargo, na medida en que o mesmo responde ás pretensións deducidas pola actora no seu escrito de demanda procede, considerando integramente estimada dita pretensión, manter o pronunciamento sobre custas contido Sentenza impugnada.
OITAVO.-A tenor do disposto no art. 398 en relación co art. 394, ambos da LAC, estimando parcialmente o recurso de apelación interposto pola demandante, non procede a imposición das custas derivadas desta segunda instancia á mesma.
Por todo o exposto, vistos os preceptos legais citados, os seus concordantes e demais de xeral e pertinente aplicación,
Fallo
estimar parcialmente o recurso de apelación interposto pola representación procesual de Bankia e, en consecuencia, revoga a Sentenza de 17 de xuño de 2013 ditada polo Xulgado de primeira instancia e instrución núm. 1 de Ribeira no procedemento ordinario núm. 426/2012 establecendo, en materia de xuros, que a demandada deberá abonar os xuros legais xerados nos termos fixados no fundamento xurídico sétimo desta resolución. Todo elo sen imposición das custas procesuais xeradas nesta alzada.
Notifíquese esta resolución, en legal forma, ás partes e fágaselles saber que, conforme preceptúa o artigo 248-4º da Lei Orgánica do Poder Xudicial , contra ela cabe recurso de casación por interese casacional que deberá ser interposto ante esta Sección, no prazo de 20 días a contar dende o seguinte a notificación da mesma.
Dentro do prazo legal, devólvanse as actuacións orixinais con testemuño desta resolución ao Xulgado de procedencia, para a súa execución e cumprimento.
Así por esta resolución da que se porá certificación literal no Rolo de Sala da súa razón, incluíndose o orixinal no Libro correspondente, o pronunciamos, mandamos e asinamos.
PUBLICACION.-Dada, leida y publicada ha sido la anterior sentencia, por los Ilmos. Sres. Magistrados que la firman y leída por el Ilmo. Sr. Magistrado Ponente en el mismo día de su fecha, de lo que yo el Secretario certifico.
