Última revisión
16/04/2026
Sentencia Contencioso-Administrativo 157/2026 Audiencia Nacional. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Quinta, Rec. 85/2025 de 18 de marzo del 2026
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Orden: Administrativo
Fecha: 18 de Marzo de 2026
Tribunal: Audiencia Nacional. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Quinta
Ponente: ALICIA ESTHER ORTUÑO RODRIGUEZ
Nº de sentencia: 157/2026
Núm. Cendoj: 28079230052026100157
Núm. Ecli: ES:AN:2026:1099
Núm. Roj: SAN 1099:2026
Encabezamiento
Dª. ALICIA SANCHEZ CORDERO
D. EDUARDO HINOJOSA MARTINEZ
Dª. ALICIA ESTHER ORTUÑO RODRIGUEZ
Dª. YOLANDA DE LA FUENTE GUERRERO
Madrid, a 18 de marzo de 2026.
Esta Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional ha visto el recurso de apelación número 85/2025, interpuesto por
Ha sido parte apelada la Administración General del Estado, representada y defendida por la Abogacía del Estado.
Es ponente la Ilma.
Turnado su conocimiento al Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 3, se incoó procedimiento abreviado número 73/2025, que terminó por sentencia dictada el 25 de septiembre de 2025, cuya parte dispositiva responde al siguiente tenor literal:
Notificada dicha sentencia, por el recurrente se interpuso recurso de apelación, que fue admitido en ambos efectos, al que se opuso la parte demandada, elevándose las actuaciones a esta Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.
En el presente recurso de apelación se impugna la sentencia dictada por el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 3, de 25 de septiembre de 2025, que desestimó el recurso contencioso-administrativo interpuesto contra la Orden del Ministro del Interior de 7 de marzo de 2015 (publicada en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 23, de 20 de marzo de 2025), por la que se concede la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, en la categoría de Plata, al recurrente D. Norberto, quien solicita el otorgamiento de la medalla con el distintivo rojo.
El expediente sumario NUM000 fue seguido con motivo de los servicios prestados por el recurrente y otros miembros de la Guardia Civil durante los meses de noviembre y diciembre de 2022, con ocasión del despliegue realizado en Ucrania del Equipo Policial de Apoyo, compuesto por agentes de diversas especialidades de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, e integrado por el Equipo de Protección al que pertenecía el recurrente.
En aras de los principios de igualdad y seguridad jurídica, consagrados constitucionalmente, en la presente sentencia se reproducirán, en cuanto resulten extrapolables y efectuando las adaptaciones precisas, los razonamientos contenidos en la Sentencia dictada por esta Sección el 18 de marzo de 2026, en el seno del recurso de apelación número 98/2025, en la cual se resuelve un recurso de apelación formulado contra la Sentencia dictada el 9 de octubre de 2025 por el Juez Central de lo Contencioso Administrativo nº 11, cuyo objeto se correspondía con la Orden del Ministro de Interior de 7 de marzo de 2025, aquí impugnada.
El apelante sostiene que la Orden de 7 de marzo de 2025, en el supuesto del actor, no aplica de manera correcta los distintos distintivos contemplados en la normativa reguladora.
En el recurso de apelación, el recurrente reitera el argumento esgrimido en la demanda, consistente en que cumple los requisitos señalados en el artículo 8 de la Orden INT/2008/2012, de 21 de septiembre por la que se regula la Orden del Mérito de la Guardia Civil, a fin de recibir la condecoración de Cruz con distintivo Rojo.
El apelante señala que la sentencia de instancia ha efectuado una valoración insuficiente de los documentos obrantes al expediente administrativo, invocando que en el mismo se constata que la Administración elaboró inicialmente una propuesta de condecoración plenamente motivada, conforme a los criterios establecidos en el artículo 8 de la Ley 19/1976, para la concesión de la Cruz con distintivo rojo.
Concretamente, se remite al informe expedido por la Jefatura de Información y a la propia resolución de la Directora General de la Guardia Civil, que sirve de fundamento a la Orden impugnada, aduciendo que en ellos se recogen todos los elementos que justificarían la concesión del distintivo rojo, destacando de manera especial las situaciones de peligro inminente afrontadas durante el desarrollo de la operación en Kiev.
Sin embargo, y pese a la consistencia de dichas valoraciones técnicas, la Administración optó finalmente por otorgar al recurrente la Cruz de Plata, distinción reservada a actuaciones relevantes pero carentes de la intensidad, el riesgo extraordinario y la excepcionalidad que caracterizaron la misión realizada en territorio ucraniano.
La regulación aplicable parte de la Ley 19/1976, de 29 de mayo, por la que se crea la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Su artículo 1 define la finalidad de la Orden como la de
El desarrollo reglamentario de dicha Ley se encuentra en la Orden de 21 de septiembre de 2012, cuyo artículo 8 establece que la Cruz con distintivo rojo requiere la concurrencia de alguno de los siguientes supuestos:
- La ejecución, en un servicio de manifiesta importancia, de acciones demostrativas de extraordinario valor personal, iniciativa y serenidad ante el peligro, siempre en un contexto que comprenda un ineludible riesgo de perder la vida; o bien,
- El fallecimiento o la aparición de lesiones que provoquen la inutilidad permanente para el servicio, sin menoscabo del honor, cuando el afectado haya afrontado un peligro manifiesto contra su propia vida en acto de servicio o con ocasión de él.
Por su parte, la concesión de la Cruz de Plata exige la realización de
A la luz de esta normativa y del propio contenido del expediente administrativo, el apelante mantiene que resulta evidente que la propuesta inicial y la valoración técnica efectuada por los órganos especializados se ajustaban plenamente a los requisitos del distintivo rojo, resultando sorprendente y reprochable, según su parecer, que finalmente se acordara el otorgamiento una categoría inferior que no guarda coherencia con los hechos acreditados.
Debemos destacar que a ninguna de las veintitrés personas condecoradas que figuran en la Orden ministerial recurrida, de 7 de marzo de 2025, se le ha concedido el distintivo rojo, sino o bien la Cruz de Plata o bien con distintivo blanco, y a todos ellos se les ha otorgado la condecoración por su participación en la misma operación, denominada «EPAUCRANIA», por el despliegue realizado en Ucrania del equipo policial de apoyo que llevó a cabo actuaciones de cooperación internacional en representación de España, de compleja actividad e intenso esfuerzo, con el riesgo inherente al lanzamiento de misiles y drones por parte de la federación rusa.
Tras el «Informe de evaluación de la categoría de condecoraciones» emitido por el Director Adjunto Operativo, de la Dirección General de la Guardia Civil, Expediente Sumario NUM000", en el que al Brigada Norberto se propone la Cruz de Plata, se elevó el expediente al Consejo Superior de la Guardia Civil.
En el acta de la reunión celebrada el 11 de diciembre de 2024 (página 1266 del expediente administrativo), se hace constar la motivación del cambio y unificación de la propuesta del instructor con el siguiente contenido:
A ello se refiere la sentencia impugnada que confirma que los hechos no entrañaron en ningún momento un
No apreciamos que se cometiese error alguno por parte de la sentencia en este concreto extremo, ante la motivación sobre el cambio de criterio entre los hechos recogidos en el informe emitido por el instructor y los que posteriormente se acogen por el Consejo Superior de la Guardia Civil, que acordó por unanimidad concederle al interesado la Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil.
Nos hallamos ante una potestad administrativa de fomento, que, por la materia, convierte la decisión administrativa en un juicio discrecional, lo que no impide el control judicial de los hechos y su apreciación por la Administración, el de los elementos reglados contemplado en las normas aplicables, entre los que cuentan los conceptos jurídicos indeterminados, la racionalidad de la motivación, la congruencia de las medidas adoptadas y su proporcionalidad, así como la prohibición de perseguir fines distintos de los señalados por las normas que habilitan la potestad discrecional que se ejerce [ STS, Sala 3º, Sección 7ª, de 7 de marzo de 2005, FJ 6, (recurso 81/2003)].
Añadimos, y los establecidos por los límites del Estado de Derecho en cuanto garantiza la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, el sometimiento de la actividad administrativa a los fines que la justifican y su control jurisdiccional ( arts. 9.3; 103 y 106; 117 de la Constitución).
Sobre este particular pueden verse las sentencias de esta Sección de 3 de febrero (apelación 149/2015) y de 21 de septiembre de 2016 ( apelación 63/2016), de 4 de octubre de 2017 ( apelación 58/2017) o, más recientemente, las de 29 de septiembre de 2021 (apelación 63/2021), 1 de febrero de 2023 (apelación 105/2022) y 30 de octubre (apelación 46/2024) y 26 de noviembre de 2024 (apelación 50/2024).
Así como dijo la STS, Sala 3ª, Sección 7ª, de 23 de junio de 2000: (recurso de casación en interés de la Ley número 273/1999), en lo que ahora interesa:
Igualmente, el Tribunal Supremo, sección 7ª, en la sentencia de 25 de junio de 2007 (recurso 58/2004), razonó que ha de hacerse
Recuerda la STS de 13 de noviembre de 2025, recurso contencioso-administrativo 661/2024 que
En consecuencia, sin llegar a sustituir el criterio del órgano competente para decidir sobre la concesión de la recompensa, conforme al artículo 71.2 de la Ley Jurisdiccional, no se impide el control judicial de la actuación administrativa que puede revisar los criterios objetivos de adjudicación, en cada caso.
Partiendo se las consideraciones expuestas, procede rechazar las alegaciones contenidas al respecto en el recurso de apelación, debido a que la sentencia recurrida respeta los criterios normativos expuestos.
El apelante pretende es que este órgano judicial acoja como válida la propia valoración de su conducta, sustituyendo a la Administración en el ejercicio de una potestad discrecional, ponderando y calibrando la relevancia de su intervención y demás circunstancias frente al criterio de aquélla, lo que no resulta procedente en atención a las precedentes consideraciones jurídicas, sin que se aprecie error en la apreciación del Juez Central.
Por otro lado, el apelante sostiene que el procedimiento previo que da origen a la Orden ahora impugnada conllevaba de manera inequívoca a la concesión de la condecoración perseguida, motivándose así dicha concesión en las diversas propuestas emitidas por parte de la administración. Sin embargo, sorpresivamente, en el momento de emitirse la Orden ahora recurrida la administración procedió a emitir una resolución totalmente contraria a la naturaleza perseguida, condecorando al apelante con la cruz de plata y no con la cruz con distintivo rojo ahora perseguida, vulnerando con esta actuación la doctrina de actos propios manifestada en la demanda.
La doctrina de los actos propios es un principio general que impide, en este caso a la Administración, actuar en contra de su conducta previa cuando esa conducta ha generado en otros una expectativa legítima de coherencia. Se basa en los principios de buena fe ( artículo 7.1 del Código Civil), prohibición del abuso de derecho ( artículo 7.2 del Código Civil) y seguridad jurídica ( artículo 9.3 de la Constitución Española).
La jurisprudencia del Tribunal Supremo exige la existencia de un acto previo válido, eficaz y claro, atribuible a una persona, que haya generado una confianza legítima en otro sujeto y una posterior contradicción, incompatible con el acto inicial y que cause perjuicio.
Como ejemplo, la jurisprudencia
En este caso no ha podido la Administración contrariar sus propios actos por la simple adecuación del resultado del procedimiento administrativo al aporte probatorio y desarrollo de las operaciones de selección de la norma de procedente aplicación en el caso, que ha de extraerse del devenir natural de la instrucción procedimental.
No puede haber contrariedad con esos informes anteriores si, en realidad, la voluntad de la Administración no se manifiesta mediante ese tipo de actos, de mera tramitación sino, únicamente, con la emisión de aquel que pone fin al procedimiento y causa estado, que es el acto recurrido.
Se alega por el recurrente que la Orden del Ministro del Interior de 7 de marzo de 2025 habría incurrido en vulneración del principio de igualdad, al dispensar un trato diferente a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que participaron en la misma operación y a quienes se les concedió la condecoración con distintivo rojo.
No obstante, como es sabido, el principio de igualdad exige, para apreciar su vulneración, la existencia de un término válido de comparación que permita constatar que el tratamiento dispar se produce respecto de situaciones sustancialmente iguales. Así lo ha declarado reiteradamente el Tribunal Constitucional ( SSTC 7/1984, 68/1989 y 149/2017). Por el contrario, dicho principio no resulta aplicable cuando el distinto tratamiento se refiere a hechos o situaciones no homogéneas, extremo que, en el presente caso, no ha sido debidamente justificado por el apelante.
Además, el término válido de comparación no puede buscarse en la regulación correspondiente a otros cuerpos o estructuras funcionariales, pues estas -al margen de su sustrato sociológico- son creaciones normativas sometidas a regímenes específicos. En este sentido, el Tribunal Constitucional ha señalado que:
Por otra parte, resulta igualmente consolidada la doctrina, tanto del Tribunal Constitucional como del Tribunal Supremo según la cual el principio de igualdad solo opera dentro del marco de la legalidad, no siendo invocable para reclamar la extensión a supuestos distintos de decisiones administrativas adoptadas en otros casos cuando tal extensión supondría contravenir el ordenamiento jurídico.
A la luz de tales parámetros, no se aprecia su concurrencia en el supuesto examinado ya que la mera participación en la misma operación no excluye la posible existencia de circunstancias singulares y relevantes que pudieran haber justificado la atribución del distintivo rojo en cada supuesto particular. Antes bien, la condecoración a la que se refiere el recurrente -concedida, según se afirma, a determinados miembros del Cuerpo Nacional de Policía- no es la misma que la recibida por el actor. Aquellos habrían sido distinguidos con la Orden del Mérito Policial, mientras que al recurrente se le otorgó la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, condecoraciones ambas sometidas a regímenes jurídicos distintos y concedidas en resoluciones administrativas también diferentes. Esta discrepancia, por sí sola, evidencia la existencia de estructuras organizativas y funcionariales no homogéneas, lo que excluye la posibilidad de apreciar el término válido de comparación necesario para fundar la vulneración del principio de igualdad.
El razonamiento del apelante -de nuevo- es que no se motivó el cambio de criterio que originó la
La sentencia recurrida estima que la Administración sí motivó adecuadamente el tipo de condecoración otorgada, que el riesgo sufrido no fue un
Reiteramos que al apelante solo se le concedió la Cruz con la categoría de Plata, no hubo pues ninguna degradación de la condecoración finalmente concedida.
Tal como señaló acertadamente la sentencia apelada, y como hemos reproducido en el segundo fundamento jurídico, las razones que sustentan la decisión administrativa se desprenden con claridad del propio expediente, y en particular del acuerdo del Consejo Superior de la Guardia Civil, donde se explica que el simple desplazamiento a una zona en conflicto no implica necesariamente la existencia de un riesgo concreto, específico e ineludible, ni justifica por sí solo la concesión de la Cruz con distintivo rojo.
En consecuencia, no puede apreciarse la falta de motivación que denuncia el apelante, pues del análisis del expediente se evidencia que conoció de manera suficiente y detallada los fundamentos en los que la Administración basó la determinación de la categoría de la condecoración ahora controvertida. Ello ha permitido al recurrente articular su defensa sin limitación alguna, lo que descarta la existencia de la indefensión exigida por el artículo 48.2 de la Ley 39/2015 para declarar la anulabilidad del acto.
La existencia de diversos pronunciamientos emitidos por parte de algunos de los Juzgados Centrales de lo Contencioso-Administrativo, en los cuales se estimaron recursos contencioso-administrativos interpuestos por otros participantes en la misma misión, y que son parte del mismo expediente administrativo el cual originó la Orden recurrida, no supone ningún motivo para anular la sentencia ahora recurrida.
En cualquier caso, la decisión que se haya podido dar por otro Juzgado, aun basándose en circunstancias coincidentes con las ahora concurrentes, no es vinculante para la Sección ante la que además se han interpuesto varios recursos de apelación, por la misma representación procesal y defensa letrada, cuya resolución, por unidad de doctrina, será la misma para todos ellos.
A partir de los razonamientos expuestos, debe desestimarse el recurso de apelación interpuesto, confirmando la sentencia de instancia.
De conformidad con el artículo 139 de la Ley Jurisdiccional, procede hacer expresa imposición de las costas generadas en esta instancia al apelante, si bien, aunque, consideradas las circunstancias concurrentes, y haciendo uso del apartado 4 del artículo, se limitan al máximo de 500 euros por todos los conceptos.
Con expresa imposición de las costas causadas en esta instancia al apelante con la limitación señalada.
Así se acuerda, pronuncia y firma.
Antecedentes
Turnado su conocimiento al Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 3, se incoó procedimiento abreviado número 73/2025, que terminó por sentencia dictada el 25 de septiembre de 2025, cuya parte dispositiva responde al siguiente tenor literal:
Notificada dicha sentencia, por el recurrente se interpuso recurso de apelación, que fue admitido en ambos efectos, al que se opuso la parte demandada, elevándose las actuaciones a esta Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.
En el presente recurso de apelación se impugna la sentencia dictada por el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 3, de 25 de septiembre de 2025, que desestimó el recurso contencioso-administrativo interpuesto contra la Orden del Ministro del Interior de 7 de marzo de 2015 (publicada en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 23, de 20 de marzo de 2025), por la que se concede la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, en la categoría de Plata, al recurrente D. Norberto, quien solicita el otorgamiento de la medalla con el distintivo rojo.
El expediente sumario NUM000 fue seguido con motivo de los servicios prestados por el recurrente y otros miembros de la Guardia Civil durante los meses de noviembre y diciembre de 2022, con ocasión del despliegue realizado en Ucrania del Equipo Policial de Apoyo, compuesto por agentes de diversas especialidades de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, e integrado por el Equipo de Protección al que pertenecía el recurrente.
En aras de los principios de igualdad y seguridad jurídica, consagrados constitucionalmente, en la presente sentencia se reproducirán, en cuanto resulten extrapolables y efectuando las adaptaciones precisas, los razonamientos contenidos en la Sentencia dictada por esta Sección el 18 de marzo de 2026, en el seno del recurso de apelación número 98/2025, en la cual se resuelve un recurso de apelación formulado contra la Sentencia dictada el 9 de octubre de 2025 por el Juez Central de lo Contencioso Administrativo nº 11, cuyo objeto se correspondía con la Orden del Ministro de Interior de 7 de marzo de 2025, aquí impugnada.
El apelante sostiene que la Orden de 7 de marzo de 2025, en el supuesto del actor, no aplica de manera correcta los distintos distintivos contemplados en la normativa reguladora.
En el recurso de apelación, el recurrente reitera el argumento esgrimido en la demanda, consistente en que cumple los requisitos señalados en el artículo 8 de la Orden INT/2008/2012, de 21 de septiembre por la que se regula la Orden del Mérito de la Guardia Civil, a fin de recibir la condecoración de Cruz con distintivo Rojo.
El apelante señala que la sentencia de instancia ha efectuado una valoración insuficiente de los documentos obrantes al expediente administrativo, invocando que en el mismo se constata que la Administración elaboró inicialmente una propuesta de condecoración plenamente motivada, conforme a los criterios establecidos en el artículo 8 de la Ley 19/1976, para la concesión de la Cruz con distintivo rojo.
Concretamente, se remite al informe expedido por la Jefatura de Información y a la propia resolución de la Directora General de la Guardia Civil, que sirve de fundamento a la Orden impugnada, aduciendo que en ellos se recogen todos los elementos que justificarían la concesión del distintivo rojo, destacando de manera especial las situaciones de peligro inminente afrontadas durante el desarrollo de la operación en Kiev.
Sin embargo, y pese a la consistencia de dichas valoraciones técnicas, la Administración optó finalmente por otorgar al recurrente la Cruz de Plata, distinción reservada a actuaciones relevantes pero carentes de la intensidad, el riesgo extraordinario y la excepcionalidad que caracterizaron la misión realizada en territorio ucraniano.
La regulación aplicable parte de la Ley 19/1976, de 29 de mayo, por la que se crea la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Su artículo 1 define la finalidad de la Orden como la de
El desarrollo reglamentario de dicha Ley se encuentra en la Orden de 21 de septiembre de 2012, cuyo artículo 8 establece que la Cruz con distintivo rojo requiere la concurrencia de alguno de los siguientes supuestos:
- La ejecución, en un servicio de manifiesta importancia, de acciones demostrativas de extraordinario valor personal, iniciativa y serenidad ante el peligro, siempre en un contexto que comprenda un ineludible riesgo de perder la vida; o bien,
- El fallecimiento o la aparición de lesiones que provoquen la inutilidad permanente para el servicio, sin menoscabo del honor, cuando el afectado haya afrontado un peligro manifiesto contra su propia vida en acto de servicio o con ocasión de él.
Por su parte, la concesión de la Cruz de Plata exige la realización de
A la luz de esta normativa y del propio contenido del expediente administrativo, el apelante mantiene que resulta evidente que la propuesta inicial y la valoración técnica efectuada por los órganos especializados se ajustaban plenamente a los requisitos del distintivo rojo, resultando sorprendente y reprochable, según su parecer, que finalmente se acordara el otorgamiento una categoría inferior que no guarda coherencia con los hechos acreditados.
Debemos destacar que a ninguna de las veintitrés personas condecoradas que figuran en la Orden ministerial recurrida, de 7 de marzo de 2025, se le ha concedido el distintivo rojo, sino o bien la Cruz de Plata o bien con distintivo blanco, y a todos ellos se les ha otorgado la condecoración por su participación en la misma operación, denominada «EPAUCRANIA», por el despliegue realizado en Ucrania del equipo policial de apoyo que llevó a cabo actuaciones de cooperación internacional en representación de España, de compleja actividad e intenso esfuerzo, con el riesgo inherente al lanzamiento de misiles y drones por parte de la federación rusa.
Tras el «Informe de evaluación de la categoría de condecoraciones» emitido por el Director Adjunto Operativo, de la Dirección General de la Guardia Civil, Expediente Sumario NUM000", en el que al Brigada Norberto se propone la Cruz de Plata, se elevó el expediente al Consejo Superior de la Guardia Civil.
En el acta de la reunión celebrada el 11 de diciembre de 2024 (página 1266 del expediente administrativo), se hace constar la motivación del cambio y unificación de la propuesta del instructor con el siguiente contenido:
A ello se refiere la sentencia impugnada que confirma que los hechos no entrañaron en ningún momento un
No apreciamos que se cometiese error alguno por parte de la sentencia en este concreto extremo, ante la motivación sobre el cambio de criterio entre los hechos recogidos en el informe emitido por el instructor y los que posteriormente se acogen por el Consejo Superior de la Guardia Civil, que acordó por unanimidad concederle al interesado la Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil.
Nos hallamos ante una potestad administrativa de fomento, que, por la materia, convierte la decisión administrativa en un juicio discrecional, lo que no impide el control judicial de los hechos y su apreciación por la Administración, el de los elementos reglados contemplado en las normas aplicables, entre los que cuentan los conceptos jurídicos indeterminados, la racionalidad de la motivación, la congruencia de las medidas adoptadas y su proporcionalidad, así como la prohibición de perseguir fines distintos de los señalados por las normas que habilitan la potestad discrecional que se ejerce [ STS, Sala 3º, Sección 7ª, de 7 de marzo de 2005, FJ 6, (recurso 81/2003)].
Añadimos, y los establecidos por los límites del Estado de Derecho en cuanto garantiza la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, el sometimiento de la actividad administrativa a los fines que la justifican y su control jurisdiccional ( arts. 9.3; 103 y 106; 117 de la Constitución).
Sobre este particular pueden verse las sentencias de esta Sección de 3 de febrero (apelación 149/2015) y de 21 de septiembre de 2016 ( apelación 63/2016), de 4 de octubre de 2017 ( apelación 58/2017) o, más recientemente, las de 29 de septiembre de 2021 (apelación 63/2021), 1 de febrero de 2023 (apelación 105/2022) y 30 de octubre (apelación 46/2024) y 26 de noviembre de 2024 (apelación 50/2024).
Así como dijo la STS, Sala 3ª, Sección 7ª, de 23 de junio de 2000: (recurso de casación en interés de la Ley número 273/1999), en lo que ahora interesa:
Igualmente, el Tribunal Supremo, sección 7ª, en la sentencia de 25 de junio de 2007 (recurso 58/2004), razonó que ha de hacerse
Recuerda la STS de 13 de noviembre de 2025, recurso contencioso-administrativo 661/2024 que
En consecuencia, sin llegar a sustituir el criterio del órgano competente para decidir sobre la concesión de la recompensa, conforme al artículo 71.2 de la Ley Jurisdiccional, no se impide el control judicial de la actuación administrativa que puede revisar los criterios objetivos de adjudicación, en cada caso.
Partiendo se las consideraciones expuestas, procede rechazar las alegaciones contenidas al respecto en el recurso de apelación, debido a que la sentencia recurrida respeta los criterios normativos expuestos.
El apelante pretende es que este órgano judicial acoja como válida la propia valoración de su conducta, sustituyendo a la Administración en el ejercicio de una potestad discrecional, ponderando y calibrando la relevancia de su intervención y demás circunstancias frente al criterio de aquélla, lo que no resulta procedente en atención a las precedentes consideraciones jurídicas, sin que se aprecie error en la apreciación del Juez Central.
Por otro lado, el apelante sostiene que el procedimiento previo que da origen a la Orden ahora impugnada conllevaba de manera inequívoca a la concesión de la condecoración perseguida, motivándose así dicha concesión en las diversas propuestas emitidas por parte de la administración. Sin embargo, sorpresivamente, en el momento de emitirse la Orden ahora recurrida la administración procedió a emitir una resolución totalmente contraria a la naturaleza perseguida, condecorando al apelante con la cruz de plata y no con la cruz con distintivo rojo ahora perseguida, vulnerando con esta actuación la doctrina de actos propios manifestada en la demanda.
La doctrina de los actos propios es un principio general que impide, en este caso a la Administración, actuar en contra de su conducta previa cuando esa conducta ha generado en otros una expectativa legítima de coherencia. Se basa en los principios de buena fe ( artículo 7.1 del Código Civil), prohibición del abuso de derecho ( artículo 7.2 del Código Civil) y seguridad jurídica ( artículo 9.3 de la Constitución Española).
La jurisprudencia del Tribunal Supremo exige la existencia de un acto previo válido, eficaz y claro, atribuible a una persona, que haya generado una confianza legítima en otro sujeto y una posterior contradicción, incompatible con el acto inicial y que cause perjuicio.
Como ejemplo, la jurisprudencia
En este caso no ha podido la Administración contrariar sus propios actos por la simple adecuación del resultado del procedimiento administrativo al aporte probatorio y desarrollo de las operaciones de selección de la norma de procedente aplicación en el caso, que ha de extraerse del devenir natural de la instrucción procedimental.
No puede haber contrariedad con esos informes anteriores si, en realidad, la voluntad de la Administración no se manifiesta mediante ese tipo de actos, de mera tramitación sino, únicamente, con la emisión de aquel que pone fin al procedimiento y causa estado, que es el acto recurrido.
Se alega por el recurrente que la Orden del Ministro del Interior de 7 de marzo de 2025 habría incurrido en vulneración del principio de igualdad, al dispensar un trato diferente a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que participaron en la misma operación y a quienes se les concedió la condecoración con distintivo rojo.
No obstante, como es sabido, el principio de igualdad exige, para apreciar su vulneración, la existencia de un término válido de comparación que permita constatar que el tratamiento dispar se produce respecto de situaciones sustancialmente iguales. Así lo ha declarado reiteradamente el Tribunal Constitucional ( SSTC 7/1984, 68/1989 y 149/2017). Por el contrario, dicho principio no resulta aplicable cuando el distinto tratamiento se refiere a hechos o situaciones no homogéneas, extremo que, en el presente caso, no ha sido debidamente justificado por el apelante.
Además, el término válido de comparación no puede buscarse en la regulación correspondiente a otros cuerpos o estructuras funcionariales, pues estas -al margen de su sustrato sociológico- son creaciones normativas sometidas a regímenes específicos. En este sentido, el Tribunal Constitucional ha señalado que:
Por otra parte, resulta igualmente consolidada la doctrina, tanto del Tribunal Constitucional como del Tribunal Supremo según la cual el principio de igualdad solo opera dentro del marco de la legalidad, no siendo invocable para reclamar la extensión a supuestos distintos de decisiones administrativas adoptadas en otros casos cuando tal extensión supondría contravenir el ordenamiento jurídico.
A la luz de tales parámetros, no se aprecia su concurrencia en el supuesto examinado ya que la mera participación en la misma operación no excluye la posible existencia de circunstancias singulares y relevantes que pudieran haber justificado la atribución del distintivo rojo en cada supuesto particular. Antes bien, la condecoración a la que se refiere el recurrente -concedida, según se afirma, a determinados miembros del Cuerpo Nacional de Policía- no es la misma que la recibida por el actor. Aquellos habrían sido distinguidos con la Orden del Mérito Policial, mientras que al recurrente se le otorgó la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, condecoraciones ambas sometidas a regímenes jurídicos distintos y concedidas en resoluciones administrativas también diferentes. Esta discrepancia, por sí sola, evidencia la existencia de estructuras organizativas y funcionariales no homogéneas, lo que excluye la posibilidad de apreciar el término válido de comparación necesario para fundar la vulneración del principio de igualdad.
El razonamiento del apelante -de nuevo- es que no se motivó el cambio de criterio que originó la
La sentencia recurrida estima que la Administración sí motivó adecuadamente el tipo de condecoración otorgada, que el riesgo sufrido no fue un
Reiteramos que al apelante solo se le concedió la Cruz con la categoría de Plata, no hubo pues ninguna degradación de la condecoración finalmente concedida.
Tal como señaló acertadamente la sentencia apelada, y como hemos reproducido en el segundo fundamento jurídico, las razones que sustentan la decisión administrativa se desprenden con claridad del propio expediente, y en particular del acuerdo del Consejo Superior de la Guardia Civil, donde se explica que el simple desplazamiento a una zona en conflicto no implica necesariamente la existencia de un riesgo concreto, específico e ineludible, ni justifica por sí solo la concesión de la Cruz con distintivo rojo.
En consecuencia, no puede apreciarse la falta de motivación que denuncia el apelante, pues del análisis del expediente se evidencia que conoció de manera suficiente y detallada los fundamentos en los que la Administración basó la determinación de la categoría de la condecoración ahora controvertida. Ello ha permitido al recurrente articular su defensa sin limitación alguna, lo que descarta la existencia de la indefensión exigida por el artículo 48.2 de la Ley 39/2015 para declarar la anulabilidad del acto.
La existencia de diversos pronunciamientos emitidos por parte de algunos de los Juzgados Centrales de lo Contencioso-Administrativo, en los cuales se estimaron recursos contencioso-administrativos interpuestos por otros participantes en la misma misión, y que son parte del mismo expediente administrativo el cual originó la Orden recurrida, no supone ningún motivo para anular la sentencia ahora recurrida.
En cualquier caso, la decisión que se haya podido dar por otro Juzgado, aun basándose en circunstancias coincidentes con las ahora concurrentes, no es vinculante para la Sección ante la que además se han interpuesto varios recursos de apelación, por la misma representación procesal y defensa letrada, cuya resolución, por unidad de doctrina, será la misma para todos ellos.
A partir de los razonamientos expuestos, debe desestimarse el recurso de apelación interpuesto, confirmando la sentencia de instancia.
De conformidad con el artículo 139 de la Ley Jurisdiccional, procede hacer expresa imposición de las costas generadas en esta instancia al apelante, si bien, aunque, consideradas las circunstancias concurrentes, y haciendo uso del apartado 4 del artículo, se limitan al máximo de 500 euros por todos los conceptos.
Con expresa imposición de las costas causadas en esta instancia al apelante con la limitación señalada.
Así se acuerda, pronuncia y firma.
Fundamentos
En el presente recurso de apelación se impugna la sentencia dictada por el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 3, de 25 de septiembre de 2025, que desestimó el recurso contencioso-administrativo interpuesto contra la Orden del Ministro del Interior de 7 de marzo de 2015 (publicada en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 23, de 20 de marzo de 2025), por la que se concede la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, en la categoría de Plata, al recurrente D. Norberto, quien solicita el otorgamiento de la medalla con el distintivo rojo.
El expediente sumario NUM000 fue seguido con motivo de los servicios prestados por el recurrente y otros miembros de la Guardia Civil durante los meses de noviembre y diciembre de 2022, con ocasión del despliegue realizado en Ucrania del Equipo Policial de Apoyo, compuesto por agentes de diversas especialidades de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, e integrado por el Equipo de Protección al que pertenecía el recurrente.
En aras de los principios de igualdad y seguridad jurídica, consagrados constitucionalmente, en la presente sentencia se reproducirán, en cuanto resulten extrapolables y efectuando las adaptaciones precisas, los razonamientos contenidos en la Sentencia dictada por esta Sección el 18 de marzo de 2026, en el seno del recurso de apelación número 98/2025, en la cual se resuelve un recurso de apelación formulado contra la Sentencia dictada el 9 de octubre de 2025 por el Juez Central de lo Contencioso Administrativo nº 11, cuyo objeto se correspondía con la Orden del Ministro de Interior de 7 de marzo de 2025, aquí impugnada.
El apelante sostiene que la Orden de 7 de marzo de 2025, en el supuesto del actor, no aplica de manera correcta los distintos distintivos contemplados en la normativa reguladora.
En el recurso de apelación, el recurrente reitera el argumento esgrimido en la demanda, consistente en que cumple los requisitos señalados en el artículo 8 de la Orden INT/2008/2012, de 21 de septiembre por la que se regula la Orden del Mérito de la Guardia Civil, a fin de recibir la condecoración de Cruz con distintivo Rojo.
El apelante señala que la sentencia de instancia ha efectuado una valoración insuficiente de los documentos obrantes al expediente administrativo, invocando que en el mismo se constata que la Administración elaboró inicialmente una propuesta de condecoración plenamente motivada, conforme a los criterios establecidos en el artículo 8 de la Ley 19/1976, para la concesión de la Cruz con distintivo rojo.
Concretamente, se remite al informe expedido por la Jefatura de Información y a la propia resolución de la Directora General de la Guardia Civil, que sirve de fundamento a la Orden impugnada, aduciendo que en ellos se recogen todos los elementos que justificarían la concesión del distintivo rojo, destacando de manera especial las situaciones de peligro inminente afrontadas durante el desarrollo de la operación en Kiev.
Sin embargo, y pese a la consistencia de dichas valoraciones técnicas, la Administración optó finalmente por otorgar al recurrente la Cruz de Plata, distinción reservada a actuaciones relevantes pero carentes de la intensidad, el riesgo extraordinario y la excepcionalidad que caracterizaron la misión realizada en territorio ucraniano.
La regulación aplicable parte de la Ley 19/1976, de 29 de mayo, por la que se crea la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Su artículo 1 define la finalidad de la Orden como la de
El desarrollo reglamentario de dicha Ley se encuentra en la Orden de 21 de septiembre de 2012, cuyo artículo 8 establece que la Cruz con distintivo rojo requiere la concurrencia de alguno de los siguientes supuestos:
- La ejecución, en un servicio de manifiesta importancia, de acciones demostrativas de extraordinario valor personal, iniciativa y serenidad ante el peligro, siempre en un contexto que comprenda un ineludible riesgo de perder la vida; o bien,
- El fallecimiento o la aparición de lesiones que provoquen la inutilidad permanente para el servicio, sin menoscabo del honor, cuando el afectado haya afrontado un peligro manifiesto contra su propia vida en acto de servicio o con ocasión de él.
Por su parte, la concesión de la Cruz de Plata exige la realización de
A la luz de esta normativa y del propio contenido del expediente administrativo, el apelante mantiene que resulta evidente que la propuesta inicial y la valoración técnica efectuada por los órganos especializados se ajustaban plenamente a los requisitos del distintivo rojo, resultando sorprendente y reprochable, según su parecer, que finalmente se acordara el otorgamiento una categoría inferior que no guarda coherencia con los hechos acreditados.
Debemos destacar que a ninguna de las veintitrés personas condecoradas que figuran en la Orden ministerial recurrida, de 7 de marzo de 2025, se le ha concedido el distintivo rojo, sino o bien la Cruz de Plata o bien con distintivo blanco, y a todos ellos se les ha otorgado la condecoración por su participación en la misma operación, denominada «EPAUCRANIA», por el despliegue realizado en Ucrania del equipo policial de apoyo que llevó a cabo actuaciones de cooperación internacional en representación de España, de compleja actividad e intenso esfuerzo, con el riesgo inherente al lanzamiento de misiles y drones por parte de la federación rusa.
Tras el «Informe de evaluación de la categoría de condecoraciones» emitido por el Director Adjunto Operativo, de la Dirección General de la Guardia Civil, Expediente Sumario NUM000", en el que al Brigada Norberto se propone la Cruz de Plata, se elevó el expediente al Consejo Superior de la Guardia Civil.
En el acta de la reunión celebrada el 11 de diciembre de 2024 (página 1266 del expediente administrativo), se hace constar la motivación del cambio y unificación de la propuesta del instructor con el siguiente contenido:
A ello se refiere la sentencia impugnada que confirma que los hechos no entrañaron en ningún momento un
No apreciamos que se cometiese error alguno por parte de la sentencia en este concreto extremo, ante la motivación sobre el cambio de criterio entre los hechos recogidos en el informe emitido por el instructor y los que posteriormente se acogen por el Consejo Superior de la Guardia Civil, que acordó por unanimidad concederle al interesado la Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil.
Nos hallamos ante una potestad administrativa de fomento, que, por la materia, convierte la decisión administrativa en un juicio discrecional, lo que no impide el control judicial de los hechos y su apreciación por la Administración, el de los elementos reglados contemplado en las normas aplicables, entre los que cuentan los conceptos jurídicos indeterminados, la racionalidad de la motivación, la congruencia de las medidas adoptadas y su proporcionalidad, así como la prohibición de perseguir fines distintos de los señalados por las normas que habilitan la potestad discrecional que se ejerce [ STS, Sala 3º, Sección 7ª, de 7 de marzo de 2005, FJ 6, (recurso 81/2003)].
Añadimos, y los establecidos por los límites del Estado de Derecho en cuanto garantiza la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, el sometimiento de la actividad administrativa a los fines que la justifican y su control jurisdiccional ( arts. 9.3; 103 y 106; 117 de la Constitución).
Sobre este particular pueden verse las sentencias de esta Sección de 3 de febrero (apelación 149/2015) y de 21 de septiembre de 2016 ( apelación 63/2016), de 4 de octubre de 2017 ( apelación 58/2017) o, más recientemente, las de 29 de septiembre de 2021 (apelación 63/2021), 1 de febrero de 2023 (apelación 105/2022) y 30 de octubre (apelación 46/2024) y 26 de noviembre de 2024 (apelación 50/2024).
Así como dijo la STS, Sala 3ª, Sección 7ª, de 23 de junio de 2000: (recurso de casación en interés de la Ley número 273/1999), en lo que ahora interesa:
Igualmente, el Tribunal Supremo, sección 7ª, en la sentencia de 25 de junio de 2007 (recurso 58/2004), razonó que ha de hacerse
Recuerda la STS de 13 de noviembre de 2025, recurso contencioso-administrativo 661/2024 que
En consecuencia, sin llegar a sustituir el criterio del órgano competente para decidir sobre la concesión de la recompensa, conforme al artículo 71.2 de la Ley Jurisdiccional, no se impide el control judicial de la actuación administrativa que puede revisar los criterios objetivos de adjudicación, en cada caso.
Partiendo se las consideraciones expuestas, procede rechazar las alegaciones contenidas al respecto en el recurso de apelación, debido a que la sentencia recurrida respeta los criterios normativos expuestos.
El apelante pretende es que este órgano judicial acoja como válida la propia valoración de su conducta, sustituyendo a la Administración en el ejercicio de una potestad discrecional, ponderando y calibrando la relevancia de su intervención y demás circunstancias frente al criterio de aquélla, lo que no resulta procedente en atención a las precedentes consideraciones jurídicas, sin que se aprecie error en la apreciación del Juez Central.
Por otro lado, el apelante sostiene que el procedimiento previo que da origen a la Orden ahora impugnada conllevaba de manera inequívoca a la concesión de la condecoración perseguida, motivándose así dicha concesión en las diversas propuestas emitidas por parte de la administración. Sin embargo, sorpresivamente, en el momento de emitirse la Orden ahora recurrida la administración procedió a emitir una resolución totalmente contraria a la naturaleza perseguida, condecorando al apelante con la cruz de plata y no con la cruz con distintivo rojo ahora perseguida, vulnerando con esta actuación la doctrina de actos propios manifestada en la demanda.
La doctrina de los actos propios es un principio general que impide, en este caso a la Administración, actuar en contra de su conducta previa cuando esa conducta ha generado en otros una expectativa legítima de coherencia. Se basa en los principios de buena fe ( artículo 7.1 del Código Civil), prohibición del abuso de derecho ( artículo 7.2 del Código Civil) y seguridad jurídica ( artículo 9.3 de la Constitución Española).
La jurisprudencia del Tribunal Supremo exige la existencia de un acto previo válido, eficaz y claro, atribuible a una persona, que haya generado una confianza legítima en otro sujeto y una posterior contradicción, incompatible con el acto inicial y que cause perjuicio.
Como ejemplo, la jurisprudencia
En este caso no ha podido la Administración contrariar sus propios actos por la simple adecuación del resultado del procedimiento administrativo al aporte probatorio y desarrollo de las operaciones de selección de la norma de procedente aplicación en el caso, que ha de extraerse del devenir natural de la instrucción procedimental.
No puede haber contrariedad con esos informes anteriores si, en realidad, la voluntad de la Administración no se manifiesta mediante ese tipo de actos, de mera tramitación sino, únicamente, con la emisión de aquel que pone fin al procedimiento y causa estado, que es el acto recurrido.
Se alega por el recurrente que la Orden del Ministro del Interior de 7 de marzo de 2025 habría incurrido en vulneración del principio de igualdad, al dispensar un trato diferente a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que participaron en la misma operación y a quienes se les concedió la condecoración con distintivo rojo.
No obstante, como es sabido, el principio de igualdad exige, para apreciar su vulneración, la existencia de un término válido de comparación que permita constatar que el tratamiento dispar se produce respecto de situaciones sustancialmente iguales. Así lo ha declarado reiteradamente el Tribunal Constitucional ( SSTC 7/1984, 68/1989 y 149/2017). Por el contrario, dicho principio no resulta aplicable cuando el distinto tratamiento se refiere a hechos o situaciones no homogéneas, extremo que, en el presente caso, no ha sido debidamente justificado por el apelante.
Además, el término válido de comparación no puede buscarse en la regulación correspondiente a otros cuerpos o estructuras funcionariales, pues estas -al margen de su sustrato sociológico- son creaciones normativas sometidas a regímenes específicos. En este sentido, el Tribunal Constitucional ha señalado que:
Por otra parte, resulta igualmente consolidada la doctrina, tanto del Tribunal Constitucional como del Tribunal Supremo según la cual el principio de igualdad solo opera dentro del marco de la legalidad, no siendo invocable para reclamar la extensión a supuestos distintos de decisiones administrativas adoptadas en otros casos cuando tal extensión supondría contravenir el ordenamiento jurídico.
A la luz de tales parámetros, no se aprecia su concurrencia en el supuesto examinado ya que la mera participación en la misma operación no excluye la posible existencia de circunstancias singulares y relevantes que pudieran haber justificado la atribución del distintivo rojo en cada supuesto particular. Antes bien, la condecoración a la que se refiere el recurrente -concedida, según se afirma, a determinados miembros del Cuerpo Nacional de Policía- no es la misma que la recibida por el actor. Aquellos habrían sido distinguidos con la Orden del Mérito Policial, mientras que al recurrente se le otorgó la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, condecoraciones ambas sometidas a regímenes jurídicos distintos y concedidas en resoluciones administrativas también diferentes. Esta discrepancia, por sí sola, evidencia la existencia de estructuras organizativas y funcionariales no homogéneas, lo que excluye la posibilidad de apreciar el término válido de comparación necesario para fundar la vulneración del principio de igualdad.
El razonamiento del apelante -de nuevo- es que no se motivó el cambio de criterio que originó la
La sentencia recurrida estima que la Administración sí motivó adecuadamente el tipo de condecoración otorgada, que el riesgo sufrido no fue un
Reiteramos que al apelante solo se le concedió la Cruz con la categoría de Plata, no hubo pues ninguna degradación de la condecoración finalmente concedida.
Tal como señaló acertadamente la sentencia apelada, y como hemos reproducido en el segundo fundamento jurídico, las razones que sustentan la decisión administrativa se desprenden con claridad del propio expediente, y en particular del acuerdo del Consejo Superior de la Guardia Civil, donde se explica que el simple desplazamiento a una zona en conflicto no implica necesariamente la existencia de un riesgo concreto, específico e ineludible, ni justifica por sí solo la concesión de la Cruz con distintivo rojo.
En consecuencia, no puede apreciarse la falta de motivación que denuncia el apelante, pues del análisis del expediente se evidencia que conoció de manera suficiente y detallada los fundamentos en los que la Administración basó la determinación de la categoría de la condecoración ahora controvertida. Ello ha permitido al recurrente articular su defensa sin limitación alguna, lo que descarta la existencia de la indefensión exigida por el artículo 48.2 de la Ley 39/2015 para declarar la anulabilidad del acto.
La existencia de diversos pronunciamientos emitidos por parte de algunos de los Juzgados Centrales de lo Contencioso-Administrativo, en los cuales se estimaron recursos contencioso-administrativos interpuestos por otros participantes en la misma misión, y que son parte del mismo expediente administrativo el cual originó la Orden recurrida, no supone ningún motivo para anular la sentencia ahora recurrida.
En cualquier caso, la decisión que se haya podido dar por otro Juzgado, aun basándose en circunstancias coincidentes con las ahora concurrentes, no es vinculante para la Sección ante la que además se han interpuesto varios recursos de apelación, por la misma representación procesal y defensa letrada, cuya resolución, por unidad de doctrina, será la misma para todos ellos.
A partir de los razonamientos expuestos, debe desestimarse el recurso de apelación interpuesto, confirmando la sentencia de instancia.
De conformidad con el artículo 139 de la Ley Jurisdiccional, procede hacer expresa imposición de las costas generadas en esta instancia al apelante, si bien, aunque, consideradas las circunstancias concurrentes, y haciendo uso del apartado 4 del artículo, se limitan al máximo de 500 euros por todos los conceptos.
Con expresa imposición de las costas causadas en esta instancia al apelante con la limitación señalada.
Así se acuerda, pronuncia y firma.
Fallo
Con expresa imposición de las costas causadas en esta instancia al apelante con la limitación señalada.
Así se acuerda, pronuncia y firma.
