Última revisión
17/09/2017
Sentencia Contencioso-Administrativo Nº 408/2017, Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Sala de lo Contencioso, Sección 3, Rec 423/2015 de 26 de Junio de 2017
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Orden: Administrativo
Fecha: 26 de Junio de 2017
Tribunal: TSJ Cataluña
Ponente: GARCÍA MORAGO, HÉCTOR
Nº de sentencia: 408/2017
Núm. Cendoj: 08019330032017100443
Núm. Ecli: ES:TSJCAT:2017:7527
Núm. Roj: STSJ CAT 7527:2017
Encabezamiento
TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTÍCIA DE CATALUNYA
SALA DEL CONTENCIÓS ADMINISTRATIU
SECCIÓ 3ª
Recurs d'apel lació núm. 423/2015
Jutjat Contenciós Administratiu núm. 2 de Girona
Procediment ordinari núm. 216/2013
Apel lant: TAMUZ, S.A
Representant de l'apel lant: SR. ÁNGEL MONTERO BRUSELL, Procurador
Apel lat: IL LM. AJUNTAMENT D'AVINYONET DE PUIGVENTÓS
Representant de l'apel lat: SRA. ELISABETH HERNÁNDEZ VILAGRASA, Procuradora
S E N T È N C I A núm. 408
Magistrats/ades:
IL LM. SR. MANUEL TÁBOAS BENTANACHS, President
IL LMA. SRA. ISABEL HERNÁNDEZ PASCUAL
IL LM. SR. HÉCTOR GARCÍA MORAGO
Barcelona, 26 de juny de 2017
LA SALA CONTENCIOSA ADMINISTRATIVA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTÍCIA DE CATALUNYA (SECCIÓ 3ª), en nom de S.M el Rei i de conformitat amb allò que disposa l' art 117.1 de la Constitució , ha pronunciat la SENTÈNCIA que segueix, a les actuacions del recurs d'apel lació núm. 423/2015, interposat, com a apel lant, per TAMUZ, S.A -representada pel Procurador SR. ÁNGEL MONTERO BRUSELL i assistida pel Lletrat SR. JORDI BONET AGUSTÍ-, essent l'apel lat L'IL LM. AJUNTAMENT D'AVINYONET DE PUIGVENTÓS -representat per la Procuradora SRA. ELISABETH HERNÁNDEZ VILAGRASA i assistit pel Lletrat SR. NARCÍS PÉREZ MORATONES-.
Ha actuat com a Magistrat ponent l'Il lm. Sr. HÉCTOR GARCÍA MORAGO, el qual expressa el parer de la Sala.
Antecedentes
PRIMER:En el procediment ordinari núm. 216/2013, promogut per TAMUZ, S.A contra L'IL LM. AJUNTAMENT D'AVINYONET DE PUIGVENTÓS amb motiu de la denegació d'una llicència ambiental per tal d'exercir l'activitat de trituració i classificació d'àrids, el Jutjat Contenciós Administratiu núm. 2 de Girona dictà la Sentència núm. 143, de 9 de juliol de 2015 , amb un veredicte desestimatori.
SEGON:Disconforme amb el susdit veredicte, l'actora deduí apel lació, a la qual s'hi oposà l'Ajuntament demandat en temps i forma.
TERCER:Un cop elevades les actuacions a aquesta Sala, es va acordar formar-ne aquest rotlle d'apel lació i designar Magistrat ponent. I un cop verificats els tràmits processals pertinents s'assenyalà el dia 14 de juny de 2017 per tal de votar i decidir, la qual cosa es verificà en aquests mateixos termes.
QUART:En la tramitació d'aquest recurs d'apel lació han estat observades les prescripcions legals de rigor.
Fundamentos
PRIMER:Tal com ja hem expressat, en el procediment ordinari núm. 216/2013, promogut per TAMUZ, S.A contra L'IL LM. AJUNTAMENT D'AVINYONET DE PUIGVENTÓS amb motiu de la denegació d'una llicència ambiental per tal d'exercir l'activitat de trituració i classificació d'àrids, el Jutjat Contenciós Administratiu núm. 2 de Girona dictà la Sentència núm. 143, de 9 de juliol de 2015 , amb el veredicte que segueix:
'Que debo desestimar y desestimo el recurso contencioso-administrativo interpuesto por el Procurador de los Tribunales, D. Carlos Javier Sobrino Cortés, en nombre y representación de Tamuz, S.A., contra el decreto dictado por el Ayuntamiento de d'Avinyonet de Puigventós, de fecha 22 de marzo de 2.013, e indirectamente contra las NNSS de Planeamiento y su texto refundido, aprobadas por acuerdos de la Comisión Territorial de Urbanismo de Girona en fecha 30 de enero de 2.002 y 4 de noviembre de 2.003, por ser ajustados a derecho.
Se imponen las costas a la parte recurrente conforme a lo dispuesto en el artículo 139.1 de la LJCA .'
La Sentència ara apel lada definí l'objecte del litigi i, alhora, resolgué la controvèrsia suscitada, en els termes que segueixen:
'PRIMERO.- Es objeto del presente recurso contencioso-administrativo el decreto dictado por el Ayuntamiento de d'Avinyonet de Puigventós, de fecha 22 de marzo de 2.013, que desestima el recurso de reposición interpuesto contra la resolución, de fecha 11 de enero de 2.013, que denegó la licencia ambiental para ejercer la actividad de trituración y clasificación de áridos 'Tres Cases', en las parcelas 66 y 76 del polígono 2, del catastro rústico del término municipal de d'Avinyonet de Puigventós.
Estima la parte recurrente que la denegación contraviene la eficacia del acto presunto, al haber obtenido la licencia por silencio positivo. Aduce la adecuación ambiental de la actividad preexistente y de las situaciones de disconformidad con el planeamiento urbanístico, ya que no se exige certificado de compatibilidad urbanística, sin que sea necesario en el proceso de adecuación ambiental un control urbanístico de la actividad. Finalmente, estima que se produce una nulidad del acto derivada de las NSP, concurriendo una falta de motivación y de extralimitación de la potestad administrativa que rige en materia de planeamiento.
La Administración se opone al esgrimir que no se puede obtener por silencio positivo la licencia ya que se vulnera la normativa urbanística. Además, no existe ni licencia ambiental ni urbanística. Por último, niega la falta de motivación, la existencia de arbitrariedad y de extralimitación de la potestad administrativa.
SEGUNDO.- El primer análisis debe ir enfocado a la concesión o no por silencio positivo de la licencia ambiental preconizado por la recurrente.
El artículo 5.4 del Decreto 50/2005, de 29 de marzo , por el que se desarrolla la Ley 4/2004, de 1 de julio, reguladora del proceso de adecuación de las actividades existentes a la Ley 3/1998, de 27 de febrero, establece: 'La resolución se dicta y notifica en el plazo máximo de 6 meses a contar de la fecha de entrada de la solicitud al ayuntamiento. Transcurrido este plazo sin que se haya notificado la resolución se entiende que la licencia está otorgada'.
Por su parte, el artículo 6.2 del mismo texto legal dispone: 'La autorización ambiental o la licencia ambiental obtenidas por acto presunto en ningún caso generan facultades o derechos contrarios al ordenamiento jurídico y, particularmente, sobre el dominio público'.
Interesante, a efectos de la presente controversia, resulta la STSJ de Cataluña, Sala Contencioso-Administrativa, sección 3ª, de 9 de enero de 2.015 , Sentencia: 12/2015, Recurso: 2/2012 :'Pel que fa a l'estatus urbanístic de l'activitat duta a terme per l'apel lant, haurem de començar per dir que aquest estatus és absolutament rellevant (en aquest extrem no li manca raó a l'Ajuntament), per molt que l'apel lada tingui dret a optar per la tramitació simplificada dissenyada pel Decret 50/2005. Perquè aquesta tramitació simplificada no excusa l'activitat de què es tracti, de justificar la seva 'compatibilitat urbanística', a banda dels requisits pròpiament ambientals.
Aquest Tribunal ho ha manifestat en altres ocasions, amb motiu del susdit Decret 50/2005. I en tenim un bon exemple amb el fonament jurídic sisè de la Sentència transcrita més amunt, a través del qual es deia que 'Para analizar el ajuste de la actividad de autos al ordenamiento urbanístico, en la concreta formulación que finalmente ha interesado a la parte actora y se ha aceptado por la Administración, ya de entrada procede indicar que la conformidad al ordenamiento jurídico urbanístico, como debe ser sabido, no sólo es tradicional en el ámbito de la actividades clasificadas reguladas por el Decreto 2414/1961, de 30 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas, con sus disposiciones transitorias-, sino también en lo que ahora interesa en el régimen de la Ley 3/1998, de 27 de febrero, de la intervención integral de la administración ambiental.
Como en el presente caso se debe atender a la titulación superior de una autorización ambiental (sic) baste remitirse a los dictados del artículo 14.1.d) de la meritada Ley - como igualmente resulta en sede de licencia ambiental del artículo 27.1.c) y en sede de comunicación ambiental del artículo 41.2.b) y 41.3 de esa Ley con sus concordantes preceptos reglamentarios y en especial en los artículos 26.d) para la autorización ambiental, 40.c) para la licencia ambiental en relación en ambos supuestos con el artículo 54 para el certificado de compatibilidad urbanística, y el artículo 73.1 en sede de comunicación ambiental en relación con el artículo 77 para con los requerimientos legales exigibles y entre ellos, a no dudarlo, los urbanísticos sobre todo teniendo en cuenta las relevantes actividades que se contemplan en su ámbito en el Anexo 3-, en todos estos últimos casos del Decreto 136/1999, de 18 de mayo , por el que se aprueba el Reglamento general de desarrollo de la Ley 3/1998, de 27 de febrero, de la intervención integral de la administración ambiental, y se adaptan sus anexos y que desde luego no deben ni pueden dispensar el necesario y esencial ajuste urbanístico-.
Ciertamente en el presente supuesto y como se ha ido argumentando deberá estarse desde luego a una perspectiva de derecho transitorio, en los términos ya razonados con anterioridad, ya en las disposiciones transitorias tanto de la Ley 3/1998, de 27 de febrero, de la intervención integral de la administración ambiental, y el Decreto 136/1999, de 18 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento general de desarrollo de la Ley 3/1998, de 27 de febrero, de la intervención integral de la administración ambiental, y se adaptan sus anexos, con sus modificaciones.
Perspectiva la expuesta que, desde luego, alcanza también al régimen de la Ley 4/2004, de 1 de julio, reguladora del proceso de adecuación de la actividades existentes a la Ley 3/1998, de 27 de febrero, de Intervención Integral de la Administración Ambiental, y el Decreto 50/2005, de 29 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 4/2004, de 1 de julio, reguladora del proceso de adecuación de las actividades existentes a la Ley 3/1998, de 27 de febrero, y de modificación del Decreto 220/2001, de gestión de las deyecciones ganaderas.
Pero es que, se examine como se examine el caso, pese a la relajación y redirección de trámites en esas disposiciones transitorias no cabe llegar a la conclusión que en una acentuación del régimen ambiental que se despliega a partir de la Ley 3/1998, de 27 de febrero, de la intervención integral de la administración ambiental, cupiera dispensar y eximir a las actividades existentes de su ajuste al ordenamiento jurídico urbanístico'.
Es desprèn de tot allò que hem dit fins ara que aquest Tribunal no comparteix la tesi de la Sentència apel lada a propòsit de l'obtenció, per part de PUIGFEL, SA, de la llicència d'adequació, per silenci administratiu.
L' art 32.4 LIIAA ja advertia sobre la inviabilitat del silenci administratiu 'contra legem'. I en el mateix sentit s'expressava l ' art 6.2 del Decret 50/2005 , seguint una exegesi que en el vessant urbanístic s'havia vist refermada per la jurisprudència del Tribunal Suprem (per totes, STS 3ª, 5ª, de 28 de gener de 2009 , cassació en interès de llei 45/2007, amb uns fonaments jurídics del següent tenor literal:
'CUARTO.- Vaya por delante que el artículo 8.1 b) del Texto Refundido de la Ley de suelo de 2008 ha incorporado lo que disponía el artículo 242.6 del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 1992 con una redacción más general.
Este, declarado expresamente vigente en la Disposición derogatoria única de la Ley 6/1998, de 13 de abril, y no derogado por la Disposición derogatoria única de la Ley 8/2007, establecía que «en ningún caso se entenderán adquiridas por silencio administrativo licencias en contra de la legislación o del planeamiento urbanístico».
El artículo 8.1 b), último párrafo, del nuevo Texto Refundido de la Ley de suelo, aprobado por Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio , dispone que «en ningún caso podrán entenderse adquiridas por silencio administrativo facultades o derechos que contravengan la ordenación territorial o urbanística».
Uno y otro son preceptos estatales básicos de raigambre en nuestro ordenamiento urbanístico ( artículo 178.3 del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 1976 ), que rigen en todo el territorio español y que los ordenamientos urbanísticos autonómicos no pueden contradecir ( Disposición final primera 1 del Texto Refundido aprobado por el citado Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio ).
QUINTO.- También es un precepto estatal básico el contenido en el artículo 43.2 de la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común 30/1992, de 26 de noviembre, modificado por Ley 4/1999, de 13 de enero, según el cual «los interesados podrán entender estimadas por silencio administrativo sus solicitudes en todos los casos, salvo que una norma con rango de Ley o norma de Derecho Comunitario Europeo establezca lo contrario».
Pues bien, la regla general es la del silencio positivo, aunque la propia norma contiene la salvedad de que otra norma con rango de Ley o norma de Derecho Comunitario Europeo establezca lo contrario, y esto es lo que sucedía con la vigencia antes, en todo el territorio español, del precepto contenido en el aludido artículo 242.6 del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 1992 y ahora con lo dispuesto en el artículo 8.1 b), último párrafo, del Texto Refundido de la Ley de suelo de 2008, y, por consiguiente, conforme a ellos, no pueden entenderse adquiridas por silencio administrativo licencias en contra de la ordenación territorial o urbanística, de manera que la resolución de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia, al declarar lo contrario, es errónea y gravemente dañosa para el interés general porque elimina una garantía encaminada a preservar la legalidad urbanística.
SEXTO.- Mantenemos, por tanto, la misma doctrina jurisprudencial que existía con anterioridad a la Ley 4/1999, que modificó el artículo 43.2 de la Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común , recogida, entre otras, en nuestras Sentencias de fechas 30 de enero de 2002 (recurso de casación 9239/97 ), 15 de octubre de 2002 (recurso de casación 11.763/98 ), 17 de noviembre de 2003 (recurso de casación 11768/98 ), 26 de marzo de 2004 (recurso de casación 4021/01 ), 3 de diciembre de 2005 (recurso de casación 6660/02 ), 31 de octubre de 2006 (recurso de casación 3289/03 ), 17 de octubre de 2007 (recurso de casación 9828/03 ) y 17 de octubre de 2007 (recurso de casación 9397/03 ), lo que corrobora el error de la Sala de instancia y la necesidad de que procedamos a declarar la doctrina legal que nos pide el Ayuntamiento recurrente, y que debemos hacer extensiva al artículo 8.1. b), último párrafo, del Texto Refundido de la Ley de suelo aprobado por Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio , con los efectos que establece el artículo 100.7 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa , de manera que, respetando la situación jurídica particular derivada de la sentencia recurrida, a partir de la publicación de la parte dispositiva de esta nuestra en el Boletín Oficial del Estado, vinculará a todos los jueces y tribunales por ser la Sala Tercera del Tribunal Supremo, conforme a lo establecido en el artículo 123.1 de la Constitución , el órgano jurisdiccional superior en el orden contencioso-administrativo en toda España.')
Exegesi que es obvi que la LIIAA va fer seva i que en el present supòsit ens haurà de portar a qualificar d'errònia la conclusió a la qual arribà la Sentència d'instància, en optar directament pel silenci positiu amb efectes autoritzatoris sense matisos, malgrat la feblesa del títol habilitant de PUIGFEL, SA, clarament indicatiu que el sòl concernit no era edificable en circumstàncies normals (la STS 3ª5ª de 20 d'abril de 2011 , cassació 2247/2007, no hauria fet més que corroborar que es tractava de sòl urbanitzable, afectat a sistemes)'.
Así, como señala la STSJ de Cataluña, de 23 octubre 2.009 :'No cabe aceptar que se puedan obtener siempre y en cualquier caso licencias o autorizaciones por silencio administrativo positivo, desde el momento en que, según el artículo 247.3 del Decreto Legislativo 1/1990, de 12 de julio , por el que se aprueba el Texto refundido de las disposiciones vigentes en materia de urbanismo (TRLUC) primero, y después el artículo 5.2 de la Ley 2/2002, de 14 de marzo, de Urbanismo de Catalunya , no es posible, en ningún caso, entender adquiridas por silencio administrativo positivo facultades en contra de sus prescripciones, de las de los planes, proyectos, programas y, en su caso, de las normas complementarias y subsidiarias de planeamiento, enumeración a la que el artículo 5.1 del Reglamento de Disciplina Urbanística añade las normas y ordenanzas reguladoras del uso del suelo y de la edificación, disposiciones que no son ajenas a la materia de que ahora se trata, donde los aspectos ambiental y urbanístico resultan absolutamente inseparables, hasta el punto de que la propia Ley 3/1998, de 27 de febrero, de Intervención Integral de la Administración Ambiental en Catalunya (LIIA), exige acompañar una certificación de compatibilidad del proyecto con el planeamiento urbanístico, expedida por el Ayuntamiento donde se proyecte llevar a cabo la actividad, tanto en el caso de solicitud de autorización ambiental ( artículo 14.1 .d), como en el de licencia ambiental (27.1. c), e incluso en el llamado régimen de comunicación, para los artículos 21 y 32 de la citada Ley fijar el plazo para la resolución de la petición de autorización o licencia y su otorgamiento por el mecanismo del silencio administrativo, y disponer que la autorización o licencia otorgada por acto presunto en ningún caso genera facultades o derechos contrarios al ordenamiento jurídico.
En consecuencia, no se puede obtener por vía de silencio administrativo positivo más de lo que se podría obtener en forma expresa, es decir, facultades contrarias a las disposiciones vigentes de obligado cumplimiento, como con reiteración viene declarando el Tribunal Supremo, atendida la imposibilidad de que por vía del silencio se puedan conseguir facultades en contra de las prescripciones legales, del planeamiento y demás disposiciones citadas, en virtud de que el silencio positivo únicamente juega a favor de la norma.
El transcurso de los plazos normativamente previstos es condición necesaria para la obtención de la pretensión de que se trate por silencio administrativo positivo pero no suficiente, pues, como queda dicho, tal pretensión debe ser acorde con el ordenamiento jurídico'.
Las NNSS del Ayuntamiento de Avinyonet de Puigventós del año 2.003, en su Capítulo VI, Zonificación en suelo no urbanizable, artículo 98, define la zona de Las Garrigas con clave 3.3. El único uso permitido es el forestal o agrícola; y en las masías existentes el de vivienda unifamiliar (artículo 102). Además, es de destacar que el Plan director urbanístico del sistema urbano de Figueras mantiene la calificación de la zona como no urbanizable y la califica de especial protección, ampliándose el ámbito de la Garriga d'Empordà en el punto 5.6.1, ubicación donde se encuentra la planta de tratamiento de 'Les Tres Cases', en las parcelas números 66 y 76 del polígono 2.
Tampoco encontramos licencia de obras ni el pertinente certificado de compatibilidad urbanística que se requiere para la concesión de la licencia ambiental. Y no consta por la sencilla razón de que nunca se obtuvo la pertinente licencia para desarrollar la actividad de tratamiento y clasificación de áridos. Igualmente, hay una ausencia de la preceptiva autorización urbanística por parte de la Comisión de Urbanismo de Girona.
En consecuencia, no puede entenderse concedida la licencia por silencio positivo al ser contrario a las normas urbanísticas aplicables, ya que la actividad se encontraba en suelo no urbanizable y no puede concederse una licencia para un uso no permitido en dicho suelo. Así lo manifestó el Sr. Inocencio al ratificar su informe en el acto de la vista, al precisar que la zona es de especial protección.
TERCERO.- En segundo lugar, la recurrente aduce que el artículo 5 del Decreto 50/2005 no exige el certificado de compatibilidad urbanística.
La respuesta a esta pretensión la encontramos en la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 3ª), Sentencia núm. 341/2013 de 2 mayo , ..., en la que casualmente es parte codemandada la hoy recurrente:
'Pero el Decreto 50/2005 no puede entenderse en el sentido de que se exceptúa a las actividades existentes, de la obligación de acompañar certificado de compatibilidad urbanística establecida en el artículo 27.c de la Ley 3/1998 .
La administración demandada alega que tratándose de una actividad existente basta con solicitar la adecuación a la Ley 3/1998 de conformidad con la Ley 10/2004 y el Decreto 50/2005 antes dichos y aduce que es de aplicación el último inciso del apartado cuatro del artículo 119 del Decreto 305/2006 , en virtud del cual 'en los demás casos de disconformidad, los usos preexistentes se puede mantener y pueden ser objeto de cambios de titularidad': pero la referencia a usos preexistentes en sede urbanística debe entenderse como usos que dispongan de la oportuna licencia. Y lo mismo debe decirse en sede de planeamiento territorial, por cuanto el Plan director territorial del Empordà, en su artículo 2.17 se refiere a las 'actividades extractivas autorizadas'. En el caso de autos la actividad de cantera carece de la oportuna licencia, y por ello el supuesto no es subsumible en el indicado último inciso del apartado cuatro del artículo 119 del Decreto 305/2006 , ni tampoco le es de aplicación del régimen de situación urbanística de disconformidad ( artículos 102.5 del Decreto legislativo 1/2005 y 119.4 de su Reglamento).
Debe reiterarse aquí la doctrina sentada por esta Sala y Sección en su sentencia número 31 de 16/1/2008 : en el procedimiento para obtener la autorización ambiental el informe municipal es preceptivo y tiene carácter vinculante sobre todos los aspectos que sean competencia del Ayuntamiento entre los que se cuentan, inexcusablemente, los de naturaleza urbanística: 'QUINTO.- Imposibilidad de legalización por incompatibilidad Urbanística.- Alega la recurrente que cuanto la Generalidad solicitó el informe preceptivo del Ayuntamiento de Terrassa, que es vinculante a efectos urbanísticos (artc 32.1 del Rgto. citado) conforme al artículo 13.1. c ) y 14.2 de la Ley 3/98 , se manifestó que el planeamiento Urbanístico no permite tal actividad, por lo que no se debió otorgar la autorización ambiental; a tal afirmación la Administración autonómica manifiesta que tal otorgamiento se funda, jurídicamente, en la preceptiva de la Ley 3/98 y su Rgto. de 1.999, y lo que ha valorado es la incidencia sobre el medioambiente, la seguridad y la salud de las personas sin incluir los aspectos urbanísticos que corresponden al Ayuntamiento y son independientes de la autorización ambiental (apartado 4º de la Res. 15-4-03); tal argumentación encierra una falacia, pues de admitirse, como el Ayuntamiento carece de ulterior trámite, tendría que admitir en su término municipal una actividad contraria al planeamiento urbanístico simplemente porque la D. Tª. 2ª de Rgto. de 1.999 dispensa a los solicitantes de autorización ambiental que se encuentren en las circunstancias allí previstas de determinados requisitos si aportan una evaluación ambiental verificada por entidad debidamente acreditada que pueda sustituir el proyecto básico y la memoria, pero olvida que el informe preceptivo que hay que aportar conforme a los dictados del Artc. 13.1.c) y 14.2 de la Ley 3/98 y artc. 32.1 de Rgto. 136/99, tiene carácter vinculante sobre todos los aspectos que sean competencia del Ayuntamiento, entre los que se cuenta, inexcusablemente, los de naturaleza urbanística, informe emitido con carácter desfavorable, precisamente, por vulneración del planeamiento urbanístico, cuyas precisiones no han sido objeto ni por la empresa afectada ni por la Generalidad, de impugnación alguna, por lo que tal motivo debe prosperar, por la incidencia que el planeamiento urbanístico tiene en el otorgamiento de las autorizaciones ambientales tal y como lo definen los artículos 1 y 2 la Ley 2/2002, de 14 de marzo ( LCAT 2002 , 206 , 359 y 518) , de urbanismo de Cataluña, tal y como establece el artículo 14.2 de la citada Ley , de observancia inexcusable para todos losórganos concernidos.'.Doctrina que es de plena aplicación al caso de autos.
El artículo 96 de las Normas subsidiarias de planeamiento del municipio, establece en el suelo no urbanizable 4 zonas, cuyas condiciones de uso regula en los artículos 97 y ss. Según informe técnico municipal, la clasificación del suelo es la de suelo no urbanizable rural, clase y zona para la que el planeamiento urbanístico no contempla el uso de actividad extractiva.
La administración demandada alega que falta una prohibición expresa de tales actividades extractivas. Pero en sede urbanística es manifiesto que tales actividades no tienen cabida en el suelo no urbanizable rural, clave SR, según el régimen de usos de la calificación o zonificación de las Normas subsidiarias, en concreto, en su artículo 98.
Por otra parte la incompatibilidad urbanística que deriva de la calificación de suelo rural, clave SR, para la actividad de cantera, no tiene la condición de prohibición de carácter genérico, y por ello no le afecta la prohibición del artículo 122 de la Ley 22/1973, de Minas , reiterada en la Disposición adicional de la Ley 12/2007, definida en sede urbanística en el artículo 68.9 del Reglamento de la Ley de urbanismo.
En definitiva, consta que la autorización ambiental de autos se ha tramitado sin la certificación municipal de compatibilidad urbanística exigida por el artículo 27.c de la Ley 3/1998 ; tampoco consta que la actividad disponga de la correspondiente licencia para su funcionamiento; y consta en el expediente el informe desfavorable del Ayuntamiento fundamentado en la incompatibilidad urbanística de los terrenos para la actividad. En todo caso, queda acreditada la incompatibilidad urbanística de la actividad de la cantera de autos en virtud del planeamiento urbanístico vigente. De lo que se deriva que procede la denegación de la autorización de la actividad de autos'.
Haciendo nuestra la jurisprudencia expuesta, se concluye que, aunque se trate de la adecuación regulada en el Decreto 50/2005, es preceptivo el certificado de compatibilidad urbanística, sin que obre en autos ni se haya aportado por la mercantil recurrente.
En otro orden, se empecina la actora en que la planta de tratamiento cuenta con licencia ambiental por razón del acta de comprobación de fecha 18 de julio de 1.996. Tal aseveración no responde a la realidad. La sociedad aporta, como documento 13 adjunto a la demanda, acta de comprobación referida a la licencia municipal. En la meritada acta se concluye que se puede iniciar la actividad por ser favorable la comprobación. Ahora, ello, en absoluto, supone la concesión de la licencia ambiental, que debe ser otorgada mediante la correspondiente resolución por el Ayuntamiento. Y no encontramos en los autos el acto administrativo dictado por la Corporación Local en el que se conceda a Tamuz, S.A., licencia ambiental para ejercer la actividad de trituración y clasificación de áridos en la zona de 'Tres Cases', en las parcelas 66 y 76 del polígono 2.
CUARTO.- Por último, esgrime la actora que se produce una nulidad del acto derivada de las NNSS, concurriendo una falta de motivación y de extralimitación de la potestad administrativa que rige en materia de planeamiento.
Precisar, en primer lugar, que la referencia a la zona extractiva nada tiene que ver con la ubicación de la zona en la cual se pretendía ejercitar la actividad de tratamiento de áridos, que ostenta la calificación de suelo rural no urbanizable y que goza de especial protección.
En segundo lugar, se hace necesario recordar que en materia de impugnación indirecta de la figura de planeamiento urbanístico no cabe examinar defectos procedimentales, como la extralimitación de la potestad administrativa, y cualquier atisbo de indefensión, consecuencia de la falta de motivación, para la figura de planeamiento urbanístico, aparece descartada si se tiene en cuenta tanto la actuación de la parte actora en vía administrativa como en la presente vía jurisdiccional, en que ha podido alegar y proponer la prueba que pudiera interesarle.
Finalmente, ninguna prueba pericial técnica se ha efectuado en la que se concluya que la calificación del suelo como no urbanizable sea absurda, ilógica o irracional a la vista de la situación real del sector, ni que con ella se produzca arbitrariedad o se incurra en desviación de poder.
QUINTO.- Se imponen las costas a la parte recurrente conforme a lo dispuesto en el artículo 139.1 de la LJCA .'
SEGON:L'actora i ara apel lant ha sol licitat d'aquest Tribunal:
-La revocació de la Sentència d'instància.
-La declaració de nul litat de la clau assignada als terrenys que es diran per les Normes subsidiàries (NNSS) del municipi i substitució per la clau 3.4 (zona d'extracció).
-L'anul lació dels actes administratius impugnats.
Pretensions, totes elles, a les quals s'hi ha oposat la defensa lletrada de l'Ajuntament apel lat.
TERCER:A banda d'insistir en l'argumentació feta valer en primera instància, la defensa lletrada de TAMUZ, S.A ha criticat la Sentència apel lada posant especial accent en les consideracions que segueixen:
-L'existència de l'activitat que ara ens ocupa, des d'una data molt anterior a la de l'entrada en vigor de les Normes subsidiàries (NNSS) aprovades definitivament en data 4 de novembre de 2003 (DOGC de 18.2.2004).
-Tractar-se d'una preexistència acompanyada de titulació habilitant sectorial (mines), urbanística autonòmica i municipal d'activitats (Decret d'Alcaldia, de 18 de juliol de 1996, estès després d'una acta de comprovació favorable) i, per tant, d'una activitat mereixedora -ja sota l'imperi de la Llei 3/1998, de 27 de febrer, d'intervenció integral de l'administració ambiental (LIIAA)- d'un tractament equiparable al dels usos en situació de 'fora d'ordenació', si més no.
-Fer possible, les anteriors premisses, la vindicació de l'obtenció per silenci de la llicència ambiental d'adaptació. Llicència, aquesta, sol licitada en data 20 d'octubre de 2006 i no denegada fins set anys després. I en aquest mateix sentit, resultar imprescindible una nova interpretació del règim jurídic del silenci negatiu, supeditant la seva aplicació a la presència de 'raons imperioses d'interès general'.
-Ésser, en aquest context, improcedent exigir certificat de compatibilitat urbanística. Document, aquest, l'aportació del qual no venia imposada pel Decret 50/2005, de 29 de març. No debades, la Disposició final 1 ª de la LIIAA, hauria permès obrir el procés d'adaptació a totes les activitats preexistents, tinguessin o no títol habilitant.
-Tractar-se d'una activitat amb un impacte ambiental menor (primer tractament i selecció de recursos minerals), admissible en sòl no urbanitzable (SNU)exart. 47.6 del text refós de la Llei d'urbanisme (TRLU).
Per afegitó:
-Ésser, les NNSS, contraries a dret en la mesura que exclouen de la zona o àrea d'extracció (clau 3.4) els terrenys on es duu a terme l'activitat (clau 3.3, sòl agrícola de protecció especial). Exclusió, aquesta, que s'escau considerar mancada de la deguda motivació o justificació, esdevenint, l'expressat vici, perfectament invocable en seu d'impugnació indirecta d'instruments d'ordenació urbanística.
-Ésser, alhora, contràries a dret la dites NNSS, en no haver estat adaptades al mandat contingut en el Pla director urbanístic del sistema urbà de Figueres (DOGC 5762- 24.11.2010), en el sentit d'haver de delimitar àrees de SNU compatibles amb les activitats extractives, i de fer-ho amb la virtualitat i la proporció suficient com per tal d'evitar la dispersió d'aquest tipus d'activitats, en perjudici dels valors paisatgístics i ecològics a protegir.
QUART:La rèplica de l'Ajuntament es podria resumir a través dels enunciats que passarem a descriure:
-S'escau diferenciar entre la zona o àrea extractiva anomenada 'Les Tres Cases d'Avinyonet' i la planta 'Tres Cases'.
Certament, havia existit una activitat extractiva la qual, en arribar el final de la seva vida útil, veié modificat el seu programa de restauració per tal d'esdevenir 'dipòsit controlat de runes'. Dipòsit, aquest, que obtingué en el seu moment la preceptiva llicència municipal ambiental.
-La planta de tractament d'àrids que pretén legalitzar l'apel lant, es troba extramurs de l'àrea extractiva i mai va disposar de títols habilitants, la qual cosa impedia eludir les limitacions o prohibicions imposades o derivades d'un planejament urbanístic que havia entrat en vigor abans que fos presentada la sol licitud de llicència ambiental. Limitacions, les indicades, perfectament reflectides a la Sentència d'instància, i que no es podien obviar des d'una perspectiva ambiental.
-L'apel lant incomplí la càrrega d'aportar proves susceptibles d'acreditar que la configuració de l'àrea extractiva continguda a les NNSS, era arbitrària o irracional en no incloure el sòl de l'activitat controvertida. Per contra, l'Ajuntament acredità la regularitat de la dita configuració mitjançant el text de les NNSS i mitjançant l'aportació de l'informe de sostenibilitat del PDU, que classificà el sòl concernit com a SNU d'especial protecció (zona d'ampliació de Les Garrigues).
CINQUÈ:L'apel lació no podrà prosperar.
Després d'haver examinat la documentació incorporada a les actuacions, aquest Tribunal ha arribat a la conclusió que te raó l'Ajuntament quan posa l'accent en la manca de coincidència de l'activitat que en el seu dia rebé titulació sectorial i municipal, i la que ara TAMUZ, S.A pretén veure legalitzada.
Cap de les proves que formen part de les actuacions, acredita que les parcel les 66 i 67 del polígon 2 de cadastre de rústica d'Avinyonet del Penedès, fossin les mateixes que en el seu dia van servir de sustent a l'activitat autoritzada per l'Administració de mines i subsegüentment per l'Ajuntament.
El títol miner que hem examinat, fa referència a les parcel les 28 i 229. I consta que els serveis tècnics municipals, en el seu dia van inspeccionar les parcel les 62, 66, 76 i 77 del polígon 2, per tal d'acabar constatant l'existència d'algunes instal lacions abandonades des de feia temps.
Decau, doncs, allò que hauríem de qualificar com de premissa essencial dels al legats de l'apel lant; perquè mancant la prova d'una activitat en funcionament i autoritzada de conformitat amb la normativa anterior a la Llei 3/1998, de 27 de febrer, d'intervenció integral de l'administració ambiental (LIIAA), difícilment podia, la recurrent, pretendre beneficiar-se d'un règim de legalització especialment dissenyat per a activitats preexistents i en funcionament, dotades de títol habilitant 'antic', per dir-ho d'alguna manera (veure l' art. 2 del Decret 50/2005 ). I encara menys a expenses o en contra de l'estatus urbanístic del sòl concernit, que no admet una activitat com la promoguda per TAMUZ, S.A allà on TAMUZ, S.A la pretén portar a terme. No debades, les NNSS només permeten en aquell indret l'ús agrícola o forestal, i el Pla director urbanístic del sistema urbà de Figueres qualifica els terrenys com d'especial protecció.
NNSS i Pla director, al capdavall, respecte dels quals tampoc ha estat aportada cap prova concloent, susceptible d'acreditar que l'ordenació esmentada anteriorment, no hauria estat adoptada en mèrits d'un ús ponderat de la discrecionalitat que, com és prou conegut, es troba associada a la potestat de planificació.
En aquest context, encara estarà menys justificada l'apel lació al silenci positiu. Silenci aquest que, ni l'art. 5.2 del text refós de la Llei d'urbanisme, ni l'art. 32.4 LIIAA, permetien que es traduís en llicènciescontra legem.
D'altra banda, del Decret 50/2005, de 29 de març, no es podia desprendre la possibilitat de legalitzar activitats contràries a la normativa urbanística i mancades de títol concedit de conformitat amb la legislació desplaçada per la LIIAA. Així ho vam expressar a la nostra Sentència núm. 12/2015, de 9 de gener (apel lació núm. 2/2012) en assenyalar (FJ2) que:
'En aquest mateix sentit, no és casual que fins a la modificació de la LIIAA derivada de la Llei 4/2004, d'1 de juliol, les previsions transitòries de la primera es bifurquessin a l'hora de regular, per una banda el tractament de les activitats en funcionament dotades de títol habilitant derivat de la legislació precedent (Disposició transitòria 1ª), i per l 'altra, de regular la situació de les activitats en funcionament mancades d'aquest títol; a saber: les clandestines (Disposició transitòria segona).
Amb la Llei 4/2004 va desaparèixer la Disposició transitòria 1 ª de la LIIAA; però no pas la segona. I va desaparèixer només la transitòria 1ª perquè el designi de la Llei 4/2004 era el de reconduir a un règim d'adaptació específic, més flexible i esgraonat, només les activitats existents a l'entrada en vigor de la LIIAA que disposessin de títol habilitant 'antic', si se'ns permet l'expressió.
Si el legislador hagués volgut anar més lluny per tal de fer extensiu el règim d'adaptació a les activitats clandestines existents, la Llei 4/2004 hauria donat un pas més i també hauria derogat la transitòria 2 ª de la LIIAA. Tanmateix, aquesta última transitòria es va mantenir amb lleugeres modificacions, reconduint la legalització de les activitats clandestines al règim ordinari de sol licitud, tramitació i obtenció de les autoritzacions i llicències ambientals; amb la particularitat d'exonerar de responsabilitat sancionadora totes aquelles activitats clandestines que sol licitessin el nou títol habilitant abans de l'1 de gener de 2002; doncs aquesta era la única virtualitat que s'esqueia assignar-li a la data que acabem de citar, atesa la inexistència de raons per tal de fer pitjor condició -de pitjor condició en l'accés a la llicència ordinària- al titular d'una activitat clandestina existent a 31 de desembre de 2001, que al promotor, en una data posterior a l'1 de gener de 2002, d'una activitat de nou encuny. O fins i tot que al promotor d'una activitat clandestina, posada en marxa en un moment posterior a l'1 de gener de 2002.
Era, doncs, sota aquestes premisses de rang jeràrquic superior, que calia interpretar les previsions potser no massa clares del Decret 50/2005. Potser no massa clares perquè haurien pogut fer pensar a molts que els requisits 'd'existència' i de manca 'd'expedient de cessament' portaven implícita l'admissibilitat de les sol licituds d'adaptació de les activitats clandestines en funcionament, quan en realitat, 'l'existència' no deixava de ser un element de validesa o permanència de la llicència claudicant, i 'l'expedient de cessament' en cap cas es trobava reservat a les activitats clandestines, perquè fins i tot sota la vigència del RAMINP, podia portar causa de circumstàncies diverses.'
Apreciacions, les anteriors, que, pel que fa a la necessitat d'ostentar un títol habilitant claudicant, corroborava tàcitament l' art. 2.1.a) de la Llei 4/2004, d'1 de juliol , en especificar que l'aplicació gradual del programa d'adequació o trànsit al règim LIIAA, es faria prenent en consideració l'antiguitat de les 'llicències municipals d'activitats classificades'.
SISÈ:Atès allò que disposen els punts 1 i 4 de l'art. 139 LJCA , la desestimació de l'apel lació haurà de venir acompanyada de la imposició de les costes de la segona instància a l'apel lant, per bé limitant la condemna a un màxim de 1.000 euros per tots els conceptes, sens perjudici d'afegir-hi l'IVA que correspongui.
Fallo
Per tot allò que ha estat exposat, aquesta Secció 3ª de la Sala Contenciosa Administrativa del Tribunal Superior de Justícia de CatalunyaHA DECIDIT:
DESESTIMARel present recurs d'apel lació núm. 423/2015, promogut per TAMUZ, S.A, amb l'oposició de L'IL LM. AJUNTAMENT D'AVINYONET DE PUIGVENTÓS i, conseqüentment, confirmar, pels motius exposats, la Sentència núm. 143, de 9 de juliol de 2015, dictada pel Jutjat Contenciós Administratiu núm. 2 de Girona en el sí del recurs contenciós administratiu ordinari núm. 216/2013 .
Amb la imposició de les costes de la segona instància a l'apel lant, per bé limitant la condemna a un màxim de 1.000 euros per tots els conceptes, sens perjudici d'afegir- hi l'IVA que correspongui.
Notifiqui's, i faci's saber a les parts que aquesta Sentència no és ferma.
Contra la mateixa podrà interposar-se recurs de cassació davant el Tribunal Suprem.
Aquest recurs haurà de preparar-se davant d'aquesta la nostra Sala i Secció en un termini màxim de trenta dies hàbils, comptadors des de l'endemà d'haver estat rebuda la notificació corresponent, de conformitat amb l' art. 89 i següents de la Llei 29/1998, de 13 de juliol , reguladora de la jurisdicció contenciosa administrativa (LJCA), modificada per la Llei Orgànica 7/2015, de 21 de juliol.
La preparació del recurs de cassació haurà d'ajustar-se a les previsions de l' art. 89.2 LJCA i només podrà fonamentar-se en la vulneració del dret estatal o europeu. En qualsevol cas, els seus promotors hauran de tenir present l'Acord de 19 de maig de 2016, del Consell General del Poder Judicial, pel qual es fa públic l'Acord de 20 d'abril de 2016, de la Sala de Govern del Tribunal Suprem, de fixació de regles sobre l'extensió màxima i altres condicions extrínseques dels escrits processals referits al Recurs de Cassació (BOE núm. 162, de 6 de juliol de 2016).
No hi cabrà, en canvi, recurs de cassació davant la Sala del Contenciós Administratiu del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya fonamentat en l'eventual vulneració del dret autonòmic, en equiparar-se, en aquest cas, les Sentències dictades per la Sala del Tribunal Superior, a les dictades per la Sala 3ª del Tribunal Suprem en el seu propi àmbit ( Resolucions interlocutòries de 10 de maig de 2017, entre d'altres, dictades per la Secció de Cassació de la Sala del Contenciós Administratiu del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, en els recursos de cassació autonòmica núm. 3/2017 i 8/2017 ).
Aquesta és la nostra Sentència, que pronunciem, manem i signem. Adjunteu-ne una certificació literal al rotlle d'apel lació i lliureu-ne testimoni al Jutjat d'origen junt amb les actuacions rebudes, als efectes de les diligències d'execució que s'escaiguin, així que el present veredicte hagi esdevingut ferm.
PUBLICACIÓ.-El dia d'avui i en audiència pública, el Magistrat ponent ha llegit i ha publicat la Sentència anterior. En dono fe.
