Última revisión
13/10/2025
Sentencia Contencioso-Administrativo 150/2025 Tribunal Superior de Justicia de Comunidad Valenciana. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Cuarta, Rec. 445/2024 de 14 de marzo del 2025
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Orden: Administrativo
Fecha: 14 de Marzo de 2025
Tribunal: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Cuarta
Ponente: MIGUEL ANGEL NARVAEZ BERMEJO
Nº de sentencia: 150/2025
Núm. Cendoj: 46250330042025100123
Núm. Ecli: ES:TSJCV:2025:2249
Núm. Roj: STSJ CV 2249:2025
Encabezamiento
Calle HISTORIADOR CHABAS, 2 , 46003, València. Tlfno.: 963868549, Fax: 963868626, Correo electrónico: vatsc4_val@gva.es
En Valencia, a catorce de marzo de dos mil veinticinco.
VISTO por la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana el Recurso de Apelación que con el número 445-2024 ante la misma pende de resolución, interpuesto por la Generalitat Valenciana, defendida y representada por sus Servicios Jurídicos, frente al Auto nº 103-2024, dictado en fecha 28 de octubre de 2024, por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 10 de Valencia, en el Procedimiento de autorización de entrada en domicilio nº 244-2024
Ha sido parte apelada doña Ángela, representada por el Procurador D. José Manuel Ruiz Losana, defendida por el letrado D. José Luis Pacheco Cano.
Antecedentes
" No ha lugar a conceder la autorización interesada mediante escrito presentado con fecha 19 de junio de 2024 por parte del Director General de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo, por el que se solicitaba autorización judicial de entrada en el inmueble sito en la DIRECCION000, de la localidad de DIRECCION001 ( Valencia) cuya ocupante es Dña. Ángela, al objeto de proceder al desalojo de ocupantes, muebles y enseres".
Ha sido Ponente el Magistrado D. Miguel Ángel Narváez Bermejo, quien expresa el parecer de la Sección.
Fundamentos
La Magistrada "a quo" razona en su resolución que delimitada por la doctrina del Tribunal Constitucional cual deba ser la función del juez en la concesión de autorizaciones de entrada en el domicilio de particulares a los efectos de dar cumplimiento a una resolución administrativa, función que no es otra que garantizar el derecho fundamental a la intimidad e inviolabilidad del domicilio ex art. 18 CE
Asimismo, señala la sentencia ahora recurrida que cuando se solicita una autorización de entrada en domicilio para la recuperación posesoria de una vivienda pública cuyo desalojo puede afectar al interés de menores de edad o personas especialmente vulnerables, ha de tenerse en cuenta la doctrina del Tribunal Supremo al respecto, sentada entre otras en Sentencias de la Sala Tercera de fechas 23 de noviembre de 2020
Respecto del mismo y tras constatar que la autorización judicial resulta necesaria, que el acto administrativo de recuperación es firme, que se ha notificado a los interesados y que se ha constatado la ocupación ilegal de estos sin que accediesen voluntariamente a desalojar la vivienda en cuestión, siendo necesario, en fin, el desalojo para la ejecución del acto, considera sin embargo la juez a quo que el presupuesto fijado por el Tribunal Supremo en la doctrina a que antes se ha hecho referencia, relativo a las concretas medidas que está previsto adoptar para que cuando llegue el momento del desalojo, las personas especialmente vulnerables sean efectivamente protegidas y no queden en situación legal y material de desamparo, no se ha cumplido en este caso en grado suficiente; razón por la que ha de desestimarse la solicitud de la Administración.
Y ello, esencialmente, porque existen ocupantes en situación de gran vulnerabilidad, representados por la Sra. Ángela, ocupante del inmueble que según se desprende del informe del Ayuntamiento es mayor de edad y tiene un hijo, nacido el NUM000-2023, con el que convive en la vivienda y está a su cargo. A lo anterior añade que los servicios sociales de la Generalitat Valenciana informan que la unidad familiar se encuentra en situación de vulnerabilidad debido a la presencia del menor de edad, la ausencia de alternativa habitacional y la dificultad de acceder a una vivienda del mercado libre, sin empleo e ingresos económicos por parte de la madre con quien convive, si bien recibe ayuda del padre del que está separada.
La parte apelada se muestra conforme con el auto recurrido solicitando su confirmación con la consiguiente desestimación del recurso interpuesto.
El recurso de apelación interpuesto por la Administración contra el auto denegatorio de la autorización de entrada alega que la vivienda se encuentra ocupada por la recurrente y su familia sin título alguno; que en el informe social se hace constar la existencia de apoyo socio familiar así como familiares de primer grado con viviendas con posibilidades de acogida en sus proximidades y mismo grupo de viviendas y que, finalmente, la jurisprudencia del TS citada en la sentencia no determina que hayan de proporcionarse por la Administración solución o alternativa habitacional que condicione la autorización. Se hace mención a que se comunicó al Ayuntamiento de DIRECCION001 la existencia del presente procedimiento, solicitando se adoptasen las medidas necesarias previas al desalojo en atención a la situación social de los ocupantes.
"...La preceptiva autorización judicial para la entrada en domicilio y demás lugares que requieran el consentimiento previo del titular, como limitación al principio de autotutela administrativa, tiene como único fundamento la protección del derecho a la intimidad proclamado en el art. 18.1 CE
Pero, en este caso concreto, ha de ponderarse también y de forma relevante la existencia de menores y de moradores en situación de especial vulnerabilidad en el inmueble en cuestión, que han de ser considerados por el Juzgador de instancia junto con la apariencia de legalidad del acto al que nos hemos referido, todo ello conforme a la jurisprudencia del Tribunal Supremo al respecto. Jurisprudencia, que recoge acertadamente la resolución judicial impugnada. Y, aunque es cierto que tal jurisprudencia no exige la adopción previa por la Administración de una solución habitacional a los ocupantes ilegales, también lo es que se ha de ponderar y procurar a los mismos, y particularmente a los que se encuentren en especial situación de vulnerabilidad, las medidas necesarias, existentes antes de adoptar la decisión judicial, que permitan evitar situaciones de desamparo a dichas personas especialmente vulnerables.
En efecto, la más reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo, tal y como afirma la juez a quo, no deja ninguna duda al respecto. La Sentencia de fecha 23 de noviembre de 2020
"QUINTO.- Doctrina sobre la cuestión de interés casacional.
I. El auto de admisión dictado el 31 de octubre de 2019 por la Sección de Admisión de esta Sala Tercera
II. Para dar respuesta a tal cuestión conviene comenzar señalando que la doctrina que sentamos en nuestra STS nº 1.797-2017, de 23 de noviembre
A mayor abundamiento, esa necesidad de ponderación de todos los derechos e intereses concurrentes en el caso aparece corroborada en la doctrina del Tribunal Constitucional. Baste mencionar a tal efecto la STC 188-2013, de 4 de noviembre
III. Empero, parece conveniente y necesario que demos ahora un paso más, puesto que en nuestro caso la cuestión controvertida no es, en esencia, si debe o no efectuarse esa ponderación por el órgano judicial, cuestión que debe ser respondida, sin ninguna duda, en sentido afirmativo. La cuestión polémica ahora planteada es la del alcance de dicha ponderación, esto es, si tal ponderación ha de afectar al núcleo de la decisión del desalojo o sólo a los aspectos periféricos relativos a las condiciones concretas en que debe desarrollarse la actuación administrativa, singularmente en aquellos casos en que la vivienda es ocupada ilegalmente por personas especialmente vulnerables.
La respuesta a esta cuestión es que la ponderación exigida al juez no puede afectar al núcleo de la decisión del desalojo. Si tal cosa se hiciera, la competencia atribuida al juez para autorizar la entrada en domicilio como garantía preventiva del derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio se transmutaría, subrepticiamente, en la atribución -
Por tanto, el juez no puede, so pretexto de cumplir con la exigencia de ponderación de los intereses concurrentes, paralizar indefinidamente un desalojo forzoso que trae causa de un acto administrativo firme, aparentemente legal, porque estaría permitiendo -y hasta posibilitando, de hecho- la permanencia y consolidación de una situación de ilegalidad, consecuencia que no se acomoda a los postulados constitucionales, que es expresamente rechazada por el legislador (tal como antes apuntamos al referirnos a la Ley 5/2018 y a la STC 32-2019
Pero, con la misma rotundidad debemos afirmar que, al ponderar las circunstancias concurrentes en cada caso concreto, el juez no sólo está facultado, sino que está obligado a modular las circunstancias -materiales y temporales- en que debe desplegar eficacia la autorización de entrada en domicilio. El juez no debe ser ajeno a las consecuencias que pueden derivarse de su decisión de autorizar la entrada en domicilio para proceder al desalojo forzoso y, por ello, antes de emitir esa autorización debe velar por que se reduzcan al mínimo posible las consecuencias negativas que, ineludiblemente, se derivarán de la irrupción domiciliaria.
En ese sentido, el juez debe tomar en consideración todas las circunstancias concurrentes en el momento de adoptar su decisión y, singularmente, la presencia en la vivienda que deba ser desalojada de personas en situación de especial vulnerabilidad, entre las que cabe incluir a los menores, pero también a otras personas que se encuentren necesitadas de protección por razones diversas, como pueden ser las víctimas de violencia de género, o aquellas personas que estén en riesgo de exclusión social por razones económicas o de otro tipo.
Conviene, por tanto, remarcar que el hecho de que en la vivienda que hubiere de ser desalojada forzosamente habitaren personas especialmente vulnerables como las referidas no constituye un impedimento absoluto para que pueda ser autorizada la entrada en el domicilio. Pero también que,
Naturalmente, la casuística es variada y, por ello, en la aplicación de estos criterios generales de ponderación habrá de atender el juez, en cada supuesto, a las circunstancias concurrentes en el momento en que deba de pronunciarse sobre la solicitud, teniendo presente que deben ser las Administraciones competentes las que, en función de la normativa aplicable y de los medios y recursos disponibles, procedan a articular las medidas de protección adecuadas, sin que el juez pueda imponer la adopción de una concreta medida como condición para autorizar el lanzamiento, ni -mucho menos aun- imponer a la Administración la asignación a los ocupantes ilegales de una vivienda de determinadas características o que se encuentre en determinado entorno.
Pero, eso sí,
La ponderación de todas esas circunstancias es la que debe quedar reflejada en la motivación que el auto judicial debe incluir para que pueda afirmarse que la decisión judicial de autorizar la entrada en domicilio para materializar el desalojo forzoso de una vivienda ocupada ilegalmente ha sido proporcionada.
IV. Esta doctrina que acabamos de exponer sobre el alcance de la ponderación que debe realizar el juez está en línea con la doctrina sentada por el Tribunal Constitucional al enjuiciar desde la perspectiva que le es propia situaciones similares.
Al efecto, conviene recordar que en el supuesto contemplado en la STC 188-2013
«
También esta necesidad de ponderar todos los derechos e intereses afectados está presente en la STC 32-2019, de 28 de febrero
En el Preámbulo de esa ley, el legislador constata -entre otros extremos- que la ocupación ilegal de un alto porcentaje de viviendas públicas en nuestro país está produciendo un grave perjuicio social, al impedir que puedan ser adjudicadas a aquellas personas o familias a las que correspondería según la normativa reguladora en materia de política social, haciéndolas indisponibles, por tanto, para el fin social al que están destinadas. Y, en coherencia con ello, el legislador se pronuncia con rotundidad en contra de la ocupación ilegal de viviendas, introduciendo en nuestra legislación civil -a través del articulado de la ley- unos mecanismos que permiten agilizar el desalojo forzoso de esas viviendas, pero sin olvidar la debida protección que también en esos casos deben procurar las instituciones a las personas especialmente vulnerables que las ocuparen ilegalmente.
El Tribunal Constitucional ha confirmado la constitucionalidad de esta ley en su sentencia 32-2019, de 28 de febrero
(i) Por un lado, que el derecho a la elección de residencia no es un derecho absoluto que habilite a ocupar cualquier vivienda o espacio, sino que tiene límites y debe ejercerse dentro del respeto a la ley, estableciendo el Tribunal Constitucional, en coherencia con lo anterior, que
(ii) Y, por otro, que la orden judicial de desalojo no excluye en modo alguno la obligación de los poderes públicos competentes de atender, conforme a las disposiciones aplicables y los medios disponibles, a las situaciones de exclusión residencial que pudieran producirse, en particular cuando afectaren a personas especialmente vulnerables.
Por tanto, de lo expuesto cabe colegir que la doctrina que hemos establecido sobre el alcance de la ponderación que el juez, ineludiblemente, debe realizar en el momento de resolver sobre la solicitud de autorización de entrada en domicilio al objeto de materializar el desalojo forzoso de viviendas ocupadas ilegalmente, está en línea con la doctrina sentada al respecto por el Tribunal Constitucional.
SEXTO. - Aplicación de la doctrina expuesta al supuesto enjuiciado.
Establecida en el fundamento anterior la doctrina que nos demandaba el auto de admisión de este recurso, estamos en condiciones de resolver el caso concreto que se nos ha planteado.
En el supuesto ahora examinado, la sentencia que es objeto de impugnación en casación, dictada por la Sección Octava de la Sala de lo Contencioso- Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, revocó el auto dictado por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo n.º 24 de Madrid y autorizó la entrada en la vivienda ocupada ilegalmente por la recurrente -persona a la que se otorgó en 2018 una orden judicial de protección por violencia de género- y por sus dos hijos menores de edad, adoptando al efecto determinadas cautelas y prevenciones en su parte dispositiva.
I. Analizando el auto del Juzgado, observamos que éste, al realizar la ponderación de las circunstancias concurrentes, tuvo en cuenta que la Administración solicitante había tramitado regularmente la vía de ejecución forzosa, si bien señaló que, pese a esa adecuación formal de la vía de ejecución forzosa, cabía apreciar una situación de especial vulnerabilidad en las personas que ilegalmente ocupaban la vivienda en cuestión: la recurrente (afectada por una especial situación de riesgo, precariedad y dificultades de todo tipo, y por su condición de presunta víctima de violencia de género) y sus dos hijos menores de edad. Y como resultado de esa ponderación denegó la autorización solicitada, concluyendo que la solicitud de entrada en domicilio no era proporcionada "
Esa absoluta falta de previsión por parte de la Administración respecto de las medidas de protección de esas personas que se encontraban en situación de especial vulnerabilidad determina que la decisión denegatoria de la solicitud de entrada en el domicilio adoptada por el Juzgado pueda considerarse ajustada a la doctrina jurisprudencial sentada en nuestra STS de 23 de noviembre de 2017
Ahora bien, esta afirmación no significa que podamos avalar la fundamentación explicitada en el referido auto del Juzgado pues, como dijimos en el Fundamento anterior, el juez no puede imponer a la Administración la obligación de adoptar una determinada solución habitacional para las personas desalojadas como condición determinante para autorizar la entrada en el domicilio, que es lo que se deduce con toda claridad del Fundamento Quinto del auto en cuestión.
Por ello, aun siendo correcto el resultado denegatorio de la solicitud de entrada no lo es la fundamentación en que se sustentó, cuestión que, sin duda, conviene aclarar por su especial trascendencia en supuestos similares que pudieran plantearse.
II. Al estimar correcta la denegación de la solicitud por parte del Juzgado, es claro que no podemos confirmar la sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, pues ésta revocó el mencionado auto y autorizó la entrada solicitada, adoptando al efecto una serie de cautelas (referidas, en esencia, a la duración, las horas del día y la forma en que se debía llevar a cabo el desalojo, así como a la forma de documentar su práctica, a las personas que debían realizarlo y al tiempo y forma de la dación de cuenta al Juzgado) y de prevenciones (orientadas fundamentalmente a la protección de los hijos menores de edad).
Adicionalmente, conviene precisar que la ponderación de los derechos e intereses afectados realizada por la Sala de instancia en su sentencia es incompleta, debiendo efectuarse al respecto las siguientes consideraciones:
1) La primera, que no cabe
2) La segunda, que las medidas y cautelas adoptadas en la sentencia impugnada estaban orientadas fundamentalmente a la protección de los menores. Sin embargo, no se contemplaba en la parte dispositiva de la sentencia ninguna medida específicamente dirigida a la protección de la recurrente, pese a su precaria situación económica y al riesgo que padecía por violencia de género.
3) Por último, conviene precisar que de todo lo expuesto hasta ahora se infiere que la discrepancia que la Sala de instancia dice mantener respecto de la doctrina establecida en nuestra STS n.º 1.797-2017, de 23 de noviembre
Antes, al contrario. En aquella sentencia nos limitamos a constatar y a declarar que la resolución judicial que autorizaba la entrada en domicilio carecía de la suficiente motivación, en la medida en que no se había realizado en ella la ponderación que le era exigible en relación con la situación personal, social y familiar de los menores de edad afectados por el desalojo, y que era incompatible con la debida protección de éstos una resolución judicial de desalojo que no contuviera un juicio acerca de la proporcionalidad de la medida".....
En esta sentencia y por lo que ahora nos interesa, señala el TS en su fundamento tercero que: "...lo que la Jurisprudencia de esta Sala ha afirmado en aplicación de la normativa nacional e internacional sobre la protección de los derechos e intereses de los menores ...es que
Pues bien, esa es la ponderación que correctamente ha realizado la Magistrada a quo, porque en este caso concreto cobra especial relevancia el hecho no controvertido, no negado por las partes y que debe ser especialmente valorado por esta Sala de que la ocupante de la vivienda, nacida el NUM001-2001, tiene un hijo nacido el NUM000-2023, sin percibir ningún ingreso económico ni tener empleo, salvo la ayuda ocasional del padre del que está separada, pero sin constancia de sus recursos y de las ayudas que proporciona al hijo. Estas circunstancias personales consideramos que limitan seriamente a la apelada para encontrar una solución habitacional sin que se prevea medida o solución alguna que evite su situación evidente de desamparo, y sobre todo la de su hijo, si se produce el desalojo.
Esta Sala comparte la apreciación de la juzgadora de instancia y no puede estimar suficiente argumento en contra de la misma, el hecho de que existan familiares, sus abuelos, con vivienda en el mismo barrio donde se halla la vivienda ilegalmente ocupada que podrían subvenir las necesidades de los desalojados, cuando se desconocen las posibilidades, capacidades, aptitudes personales y recursos de esos familiares para poder asumir su sustento. Porque, aunque esto fuese así, continúa sin ofrecerse por la Administración una previsión clara y concreta que evite en la medida de lo posible la situación de perjuicios irreparables que, para los miembros de la familia, dadas sus particulares circunstancias ya descritas, implicaría el desalojo actual de la vivienda que ocupan. No se trata de ofrecer una solución habitacional concreta por la Administración que condicione el desalojo, pero sí de ponderar los perjuicios irreparables que se producirán con aquél, dada la especial situación de vulnerabilidad grave que en este caso ocurrirá con el lanzamiento de la vivienda. En definitiva, se hace preciso que antes de emitir la autorización de entrada el Juez compruebe que la Administración ha adoptado unas concretas medidas al respecto, y que éstas son suficientes para que cuando llegue momento de proceder al desalojo sean efectivamente protegidas y no queden desamparadas. Es evidente que no es suficiente a este respecto con que la Administración comunique al Ayuntamiento de DIRECCION001 el procedimiento de desalojo a efectos de que se adopten las medidas de protección y evitar el desamparo, sin tener constancia de que esas medidas existen a fin de ponderar su adecuación y proporcionalidad para evitar el abandono familiar, que se cierne sobre el grupo debido a su situación de indigencia.
En virtud de cuanto se lleva expuesto, procede confirmar la resolución apelada y desestimar el recurso interpuesto.
Vistos los precedentes artículos y demás de general aplicación, en atención a lo expuesto.
Fallo
Que debemos desestimar y desestimamos el recurso de apelación nº 445-2024 interpuesto por la Generalitat Valenciana defendida y representada por sus Servicios Jurídicos, frente al Auto nº 103-2024, dictado en fecha 28 de octubre de 2024, por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 10 de Valencia, en el Procedimiento de autorización de entrada en domicilio nº 244-2024
Las costas de apelación se imponen a la apelante con el límite de cuantía que se fija en el último fundamento jurídico de esta resolución.
La presente sentencia es susceptible de recurso de casación, que deberá prepararse ante esta Sala en el plazo de
Así por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

