Sentencia Penal 256/2023 ...o del 2023

Última revisión
06/10/2023

Sentencia Penal 256/2023 Audiencia Provincial Penal de León nº 3, Rec. 343/2023 de 28 de junio del 2023

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Orden: Penal

Fecha: 28 de Junio de 2023

Tribunal: AP León

Ponente: NURIA VALLADARES FERNANDEZ

Nº de sentencia: 256/2023

Núm. Cendoj: 24089370032023100249

Núm. Ecli: ES:APLE:2023:763

Núm. Roj: SAP LE 763:2023

Resumen:
AMENAZAS CONDICIONALES

Encabezamiento

AUD.PROVINCIAL SECCION N. 3

LEON

SENTENCIA: 00256/2023

UNIDAD PROCESAL DE APOYO DIRECTO

C/ EL CID, 20, LEÓN

Teléfono:

Correo electrónico: scop.seccion2.leon@justicia.es

Equipo/usuario: ILR

Modelo: N545L0

N.I.G.: 24089 43 2 2022 0002298

ADL APELACION JUICIO SOBRE DELITOS LEVES 0000343 /2023

Juzgado procedencia: JUZGADO DE INSTRUCCION.N.2 de LEON

Procedimiento de origen: JUICIO SOBRE DELITOS LEVES 0000083 /2022

Delito: AMENAZAS CONDICIONALES

Recurrente: Dionisio

Procurador/a: D/Dª ISABEL DIANA MERINO MARTINEZ

Abogado/a: D/Dª CRISTINA ORDAS MIELGO

Recurrido: Melisa, Milagrosa

Procurador/a: D/Dª ,

Abogado/a: D/Dª , MARIA ISABEL VALBUENA CUERVO

La Ilma. Magistrada Doña NURIA VALLADARES FERNANDEZ, como Tribunal unipersonal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de León, ha pronunciado la siguiente:

SENTENCIA Nº 256/23.

En León, a 28 de JUNIO de 2023.

VISTOS POR MI, Doña Nuria Valladares Fernández, Magistrada-Jat de la Audiencia Provincial de León, los presentes autos de Rollo de Apelación seguidos ante esta Sección Tercera de la Audiencia Provincial con el nº 343/2023, en virtud de RECURSO DE APELACIÓN formulado por Don Dionisio , representado por la Procuradora Sra. Merino Martínez y defendido por la Abogada Sra. Ordas Mielgo frente a la sentencia dictada el 20 de septiembre del 2022, en el Procedimiento por Delito Leve núm. 83/2022, del Juzgado de Instrucción nº 2 de LEON , habiendo intervenido como apelados, Doña Melisa y Milagrosa , defendidas por la Letrada Sra. Valbuena Cuervo. Sin la intervención del Ministerio Fiscal. Y dados los

Antecedentes

PRIMERO. En fecha 20 de Septiembre del 2022 la Sra. Magistrada del Juzgado de Instrucción Nº 2 de LEON en el Juicio sobre Delitos Leves 83/2022, dictó Sentencia en la que se declaraban probados los siguientes hechos:<< Que, el día 7 de abril de 2022, sobre las 13:00 horas, Milagrosa y Melisa se encontraban en la C/ Octavio Álvarez Carballo ejerciendo sus labores profesionales como trabajadores de la empresa de control de zona O.R.A. de la entidad EULSA. Que, al llegar al número 10 de dicha calle, siendo este de régimen de estacionamiento para residentes, encuentran estacionado el vehículo Peugeot 306 con matrícula U-....-NZ sin presentar en el salpicadero tarjeta habilitante para residentes del que se apeó una mujer del lado del copiloto, encontrándose en el habitáculo del conductor Dionisio, quien fue interpelado por ambas para que abandonase el lugar, ante lo cual, Dionisio despectivamente les muestra el dedo índice. Que, ambas controladoras siguen su camino por el mismo vial y al volver al punto donde se encontraba el vehículo antedicho, nuevamente informan a Dionisio que debe abandonar el lugar contestando éste de forma despectiva "denúnciame si tienes cojones". Que, tras varios minutos de discusión, Milagrosa procede a sacar el dispositivo para efectuar la denuncia momento en el que, Dionisio al verlo dice "como me denuncies te abro la cabeza con una barra de hierro", para, a continuación, apearse del vehículo y abrir el portón trasero del que sacó, con ánimo de amedrentar y generar temor, una barra de hierro con la que se dirigió hacia las controladoras, sin llegar a impactarlas, diciendo "os voy a matar, hijas de puta, os abro la cabeza, sois unas perras, buscaros un trabajo digno". Que, Dionisio, al ver a Milagrosa alertar a la policía a través de su central, según protocolo, montó en el vehículo y abandonó el lugar siendo interceptado, posteriormente, por la Policía Local en la C/ Martín Sarmiento de León con la barra de hierro en el interior del vehículo .>>.

Tras los correspondientes fundamentos jurídicos, se insertaban, en el FALLO de dicha Sentencia, los siguientes pronunciamientos: " Que debo condenar y condeno a Dionisio como autor responsable de un delito leve de amenazas, ya definido, a la pena de MULTA de DOS MESES a razón de una cuota de SEIS EUROS DIARIOS, debiendo, además, indemnizar a Milagrosa y a Melisa en la cantidad, para cada una de ellas, de CIENTO CINCUENTA EUROS (150 €), por daño moral causado y siendo, además, condenado al pago de las costas causadas ".

SEGUNDO. Contra esta Sentencia se ha formulado Recurso de Apelación por Don Dionisio con la asistencia Letrada de la Sra. Ordas Mielgo en escrito fechado el 14 de Diciembre del 2022.

TERCERO. Admitido el referido Recurso de Apelación y efectuados los traslados previstos en la ley, la defensa de Doña Melisa y Milagrosa, en escrito fechado el 16 de MARZO del 2023 impugnó el recurso y pidió su desestimación.

Finalmente se elevaron las actuaciones a esta Audiencia Provincial para la resolución del recurso interpuesto. Abierto el presente Rollo de apelación, se turnó el conocimiento del recurso a la Magistrada Doña Nuria Valladares Fernández.

SE ACEPTAN LOS HECHOS DECLARADOS PROBADOS EN LA SENTENCIA APELADA

Fundamentos

PRIMERO. Contra la Sentencia del Juzgado de Instrucción Nº 2 de LEON, dictada en el Delito Leve 83/2022 se alza Don Dionisio pidiendo .- Nulidad de pleno derecho de la Sentencia apelada al amparo del art. 238.3º de la Ley Orgánica del Poder Judicial por inaplicación del art. 50 del Código Penal. También alega, la existencia de un error en la valoración de la prueba en la sentencia recurrida: Presunción de inocencia del art. 24 de la CE. - Y, en tercer lugar, en cuanto a la indemnización/responsabilidad civil alega que no se justifica ni por la acusación particular ni en la sentencia, el motivo por el que procede fijar una indemnización por daños morales, sin hacer una mínima argumentación del motivo por el que la cuantía señalada se considera una indemnización ajustada a derecho.

Y en base a lo anterior, termina por suplicar se declare la nulidad de la Sentencia de Primera Instancia por vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva o subsidiariamente, se dicte una Sentencia acorde con el contenido del presente recurso, con todo lo demás que sea procedente en Derecho.

La defensa Letrada de las denunciantes, impugna el recurso y solicita la confirmación de la resolución recurrida.

SEGUNDO. - De este modo, expuestos los motivos de impugnación, el apelante interesa una anulación de la sentencia con devolución al primer órgano sentenciador. Y en el desarrollo de este motivo de impugnación, argumenta que insta la nulidad de la sentencia por inaplicación del artículo 50 del Código Penal ya que en la Sentencia apelada, el juzgador a quo, sin motivar las cuotas diarias, en un mero formulario genérico, y sin tener constancia alguna de la situación económica de su defendido (al que no se le formula ninguna pregunta al respecto), fija para éste la pena de dos meses de multa, con una cuota diaria de 6€, lo que suma un total de 360 € por un delito leve de amenazas, cuando el juzgador debió imponer a la denunciada-apelante el mínimo de cuota diaria, tal y como indica el Art. 50.4º del Código Penal, es decir, de dos euros, por no haberse realizado la oportuna investigación al efecto de determinar la situación económica de mi defendido.

Pero ello no es posible, en cuanto que la nulidad de las resoluciones judiciales solo procede, conforme al artículo 238 de la Ley Orgánica del Poder Judicial:

" 1.º Cuando se produzcan por o ante tribunal con falta de jurisdicción o de competencia objetiva o funcional.

2.º Cuando se realicen bajo violencia o intimidación.

3.º Cuando se prescinda de normas esenciales del procedimiento, siempre que, por esa causa, haya podido producirse indefensión.

4.º Cuando se realicen sin intervención de abogado, en los casos en que la ley la establezca como preceptiva.

5.º Cuando se celebren vistas sin la preceptiva intervención del letrado de la Administración de Justicia.

6.º En los demás casos en los que las leyes procesales así lo establezcan.

Conforme al artículo 50 del Código Penal " 1. La pena de multa consistirá en la imposición al condenado de una sanción pecuniaria. 2. La pena de multa se impondrá, salvo que la Ley disponga otra cosa, por el sistema de días-multa. 3. Su extensión mínima será de diez días y la máxima de dos años. Las penas de multa imponibles a personas jurídicas tendrán una extensión máxima de cinco años. 4. La cuota diaria tendrá un mínimo de dos y un máximo de 400 euros, excepto en el caso de las multas imponibles a las personas jurídicas, en las que la cuota diaria tendrá un mínimo de 30 y un máximo de 5.000 euros. A efectos de cómputo, cuando se fije la duración por meses o por años, se entenderá que los meses son de treinta días y los años de trescientos sesenta.5. Los Jueces o Tribunales determinarán motivadamente la extensión de la pena dentro de los límites establecidos para cada delito y según las reglas del capítulo II de este Título. Igualmente, fijarán en la sentencia, el importe de estas cuotas, teniendo en cuenta para ello exclusivamente la situación económica del reo, deducida de su patrimonio, ingresos, obligaciones y cargas familiares y demás circunstancias personales del mismo.6. El tribunal, por causa justificada, podrá autorizar el pago de la multa dentro de un plazo que no exceda de dos años desde la firmeza de la sentencia, bien de una vez o en los plazos que se determinen. En este caso, el impago de dos de ellos determinará el vencimiento de los restantes.

Es preciso decir que el Tribunal Supremo ( STS núm. 183/2018 de 17/04 ) sostiene que "la individualización judicial de la pena, actuando el arbitrio judicial en función de los presupuestos que lo regulan, ha sido denominada como "la tercera función autónoma del Juez", representando el cenit de su actuación. El Juez, tras la valoración de la prueba, y la subsunción del hecho probado en las normas penales, declara qué calidad y cantidad de pena impone dentro del marco legal ejercitando una función jurisdiccional en la que ha de observar, obviamente, la legalidad que dispone la interdicción de la arbitrariedad ( art. 9.3 CE) , y el deber de motivar las resoluciones judiciales ( art. 120.3 CE), además de los preceptos penales específicos que la regulan". Y tal sentencia sigue manteniendo que "a través de la necesaria motivación, no solo se va a satisfacer la necesaria tutela judicial efectiva, objeto de la actual impugnación casacional, explicando las razones que lleva al Tribunal sentenciador a la imposición de una concreta penalidad, sino que va a permitir que esta Sala en virtud de la impugnación sobre el ejercicio de la individualización pueda comprobar la lógica y la racionalidad de ese apartado de la función jurisdiccional. Además, a través de la motivación, el propio Tribunal de instancia podrá comprobar, a manera de autocontrol jurisdiccional, si la penalidad concretamente impuesta responde a los presupuestos legales por su acomodación a la culpabilidad del autor y a las necesidades de prevención general y especial, pues la exteriorización de la decisión, a través de la motivación, permite la comprobación de la concurrencia de los presupuestos de la individualización judicial. Una reiterada jurisprudencia de esta Sala, iniciada en la STS de 25/02/1989, señaló que una ausencia de fundamentación deviene absolutamente recusable, y añadía que "ha de ser la individualización judicial y no reducible a simples espacios de recusables prácticas estereotipadas". La motivación de la individualización de la pena requiere, desde un punto de vista general, que el Tribunal determine, en primer lugar, la gravedad de la culpabilidad del autor expresando las circunstancias que toma en cuenta para determinar una mayor o menor reprochabilidad de los hechos. Esta gravedad debe ser traducida en una cantidad de pena que el Tribunal debe fijar dentro del marco penal establecido en la ley para el delito. Se trata, en particular, de comprobar si el Tribunal ha tomado en cuenta las circunstancias que le hayan permitido imponer una pena acorde a la gravedad de la culpabilidad y, en su caso, las que sugieran una renuncia al agotamiento de la pena adecuada a la misma por razones preventivas. Este control no se extenderá, sin embargo, a la traducción numérica de los respectivos juicios, salvo en aquellos casos en los que esta determinación resulte manifiestamente arbitraria".

No se establece, según esa misma doctrina, la misma exigencia de motivación cuando se impone el mínimo legalmente previsto, que en aquellos otros casos en los que el Tribunal considera procedente una exasperación relevante de la pena: en la medida en que se aleje del mínimo legal, se hará más patente la necesidad de explicar fundadamente la razón de la pena que se impone, motivación que en su corrección es controlable en casación por la vía de la infracción de Ley ( SSTS núm. 1169/2006 de 30/11, núm. 809/2008 de 26/11, núm. 854/2013 de 30/10, núm. 800/2015 de 17/12, y núm. 215/2016 de 23/02).

Y en cuanto a la individualización de la pena a imponer, deben tenerse en cuenta las circunstancias personales del delincuente y la mayor o menor gravedad del hecho. En cuanto a las primeras son las que se refieren a los motivos o razones que han llevado a delinquir el acusado, así como aquellos rasgos de su personalidad delictiva que configuran igualmente esos elementos diferenciales para efectuar tal individualización penológica, y que deben corregirse para evitar su reiteración delictiva. Y respecto a la gravedad del hecho a que se refiere el precepto no es la gravedad del delito, toda vez que esta "gravedad" habrá sido ya contemplada por el Legislador para fijar la banda cuantitativa penal que atribuye a tal delito. Se refiere la Ley a aquellas circunstancias fácticas que el Juzgador ha de valorar para determinar la pena, y que sean concomitantes del supuesto concreto que está juzgando; estos elementos serán de todo orden, marcando el concreto reproche penal que se estima adecuado imponer. Por ello, en cuanto a los caracteres del hecho, es decir, a un mayor o menor gravedad, tiene que tenerse en cuenta que el Legislador ha puesto de manifiesto en la infracción, su doble consideración de acto personal y de resultado lesivo para el bien jurídico, de modo que para determinar ese mayor o menor gravedad del hecho, ha de valorarse el propio hecho en sí, con arreglo a la descripción que se contenga en el relato de hechos, es decir, con arreglo al verdadero hecho real, y así concretar el supuesto culpable, por cuento la gravedad del hecho aumentará o disminuirá en la medida que lo haga la cantidad del injusto (antijuricidad o el grado de culpabilidad del delincuente, la mayor o menor reprochabilidad que merezca).

Cierto es que para la fijación de la cuota diaria, se habría de atender, tal y como dispone el artículo 50.5 del Código Penal, a la capacidad económica del denunciado. No obstante, si dicha capacidad no está justificada como en el presente caso, habrá que tener en cuenta que la cuota impuesta de SEIS EUROS es la que ordinariamente se establece cuando no conste claramente acreditada la capacidad económica del condenado, pero tampoco una situación de penuria económica y que, tal y como señala el Tribunal Supremo, "la fijación de una cuota cercana a la cuantía mínima no precisa de una especial motivación". A este respecto, la jurisprudencia del Tribunal Supremo viene entendiendo que una cuota de 6 u 8 euros diarios cabe incluso en los casos en que no existan datos suficientes sobre la capacidad económica del acusado, por estimar que dentro de los márgenes que previene el art. 50-4 (de 2 a 400 euros diarios) esas cuantías se encuentran dentro de los límites mínimos de la pena. Así se indica que si se dividiese ese marco legal en diez tramos, la cuota de 6 u 8 euros no sólo estaría en el escalón más bajo sino además en la esfera inferior de dicho tramo. Esta doctrina legal, reserva las cuotas inferiores a los supuestos de indigencia, pobreza o precariedad notoria. Esta doctrina legal, reserva las cuotas inferiores a los supuestos de indigencia, pobreza o precariedad notoria, como así recogen las STS de 10 de febrero de 2011 y de 21 de septiembre de 2010, a título de ejemplo, y también la SAP de Valladolid de 22 de febrero de 2012.

En base a todo ello, se estima que la cuota de seis euros diarios, en principio, es "adecuada y ponderada" teniendo en cuenta que no consta que el acusado se encuentre en situación de pobreza o precariedad, incluso aunque tuviera reconocido el derecho a la asistencia jurídica gratuita, ya que ello solo supondría que carece de ingresos mensuales por encima del límite de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, pero no que carezca de recursos.

TERCERO. En cuanto a la alegación de error en la valoración de la prueba y de la presunción de inocencia, de entrada, debe partirse de que el derecho a la presunción de inocencia, recogido en el artículo 24 de la Constitución Española y en los artículos 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (adoptada y proclamada por la 183ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948), 6.2 del Convenio de Roma de 4 de noviembre de 1950, para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, y 14.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 19 de diciembre de 1966), implica que toda persona acusada de un delito debe ser considerada inocente hasta que se demuestre su culpabilidad con arreglo a la Ley. Este derecho fundamental se vulnerará cuando se dicte sentencia condenatoria con ausencia de prueba, pero no en aquellos casos en que se haya reflejado un mínimo de actividad probatoria de cargo, razonablemente suficiente y producida en el juicio oral con las debidas garantías procesales. De dicha presunción de inocencia deriva el principio "in dubio pro reo", que se desenvuelve en el campo de la estricta valoración de la prueba. El derecho constitucional a la presunción de inocencia determina que en el proceso penal la carga de la prueba pese sobre la acusación, no pudiendo ser nadie condenado mientras no se aporten al mismo pruebas suficientes de su culpabilidad, desenvolviendo su eficacia cuando existe esa falta absoluta de acervo probatorio o cuando las pruebas practicadas no reúnen las más mínimas garantías procesales. Sólo cabrá constatar la vulneración del derecho a la presunción de inocencia cuando no haya pruebas de cargo válidas, es decir, cuando los órganos judiciales hayan valorado una actividad probatoria lesiva de otros derechos fundamentales o carente de garantías, o cuando no se motive el resultado de dicha valoración, o, finalmente, cuando por ilógico o insuficiente no sea razonable el "iter" discursivo que conduce de la prueba al hecho probado ( SSTC 133/1994, de 9 de mayo; 189/1998, de 28 de septiembre; 135/2003, de 30 de junio; 137/2005, de 23 de mayo; y 229/2003, de 18 de diciembre). En cuanto al error en la valoración de la prueba. Pretende la parte recurrente cuestionar los criterios valorativos expuestos en la sentencia recurrida y que este Tribunal los rechace y realice una nueva valoración de la prueba acorde a la versión del apelante.

Aunque esta Sala participa de la opinión de que la inmediación de que ha gozado el Juez a quo no dispensa al tribunal de revisar plenamente, re-valorándolo, el material probatorio existente, como manifestación irrenunciable del derecho del penado a la tutela judicial efectiva y a la segunda instancia penal, se da la circunstancia de que el examen, a través del material digitalizado y visionado de la grabación en del juicio, conduce a los Magistrados firmantes a las mismas conclusiones convictivas que desarrolla motivadamente la sentencia apelada en su Declaración de Hechos Probados y fundamentos jurídicos, sin que tengamos mucho que añadir a lo ya razonado en dicha Sentencia.

La valoración de los testimonios es competencia del juzgador de instancia, que desde la inmediación que la preside, analiza y valora el testimonio no sólo por lo que dice el testigo sino por las circunstancias que rodean ese testimonio y que le otorgan o le niegan verosimilitud y posibilitan la convicción del Juzgador ( Sentencias del Tribunal Supremo núms. 1884/99, de 30 de diciembre, 2007/2000, de 27 de diciembre, 72/2001, de 18 de enero, 780/2006, de 7 de julio, 503/2008 de 17 de julio, 1043/2012, de 21 de noviembre y 62/2013 de 29 de enero y 125/2014 de 20 de febrero, entre otras; y Sentencia de esta Sección 3ª de la Audiencia Provincial de León, nº 304/2016 de 28 de junio, dictada en el Recurso de Apelación nº 558/2016)

Tales precisiones son válidas para la apreciación del testimonio de la víctima que, como es sabido, es una prueba hábil para enervar la presunción de inocencia, cuya valoración compete al juzgador ante quien se presta con inmediación, debiendo observarse, en atención a la especial posición de quien es al tiempo testigo y perjudicado, ciertos parámetros en la operación valorativa que recuerdan reiteradas sentencias del T S y TC.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional ha venido a pronunciarse en el sentido de que las manifestaciones de la víctima en prueba testifical practicada con todas las garantías, puede servir como base al pronunciamiento penal de condena siempre que el órgano judicial realice un adecuado control de unos elementales requisitos de veracidad, que serían los siguientes:

1) En primer lugar, la persistencia en la incriminación. Ésta debe ser prolongada en el tiempo y sin ambigüedades ni contradicciones, cuando menos en lo esencial. ( Sentencias del Tribunal Supremo núms. 104/02 de 29 de enero, 409/2004 de 24 de marzo, 1207/2006, de 22 de noviembre; 1301/2006, de 11 de diciembre; 895/2007, de 30 de octubre; y 186/2009, de 27 de febrero y núm. 418/2013 de 16 de mayo, 323/2017 de 4 de mayo, 68/2018 de 6 de julio, y 351/2018 de 11 de julio, entre otras) En relación con la persistencia incriminatoria, el Tribunal Supremo nos ha enseñado que debe comprobarse que el testigo no ha modificado sustancialmente su versión en las distintas ocasiones en las que ha prestado declaración. La persistencia del testigo no ha de identificarse con veracidad, pues tal persistencia puede ser asimismo predicable del acusado, y aunque sus posiciones y obligaciones en el proceso son distintas y de ello pueden extraerse algunas consecuencias de interés para la valoración de la prueba, ambos son personas interesadas en el mantenimiento de una determinada versión de lo ocurrido. Pero la comprobación de la persistencia en la declaración incriminatoria del testigo permite excluir la presencia de un elemento que enturbiaría su credibilidad, lo cual autoriza a continuar con el examen de los elementos disponibles en relación con esta prueba. En caso de que la persistencia aparezca debilitada, por cualquier causa, el Tribunal deberá indagar las razones de tal forma de actuar, con la finalidad de valorarlas adecuadamente. ( Sentencia del Tribunal Supremo nº 1285/2006 de 21 de diciembre, dictada en el Recurso de Casación nº 10801/2006)

2) En segundo lugar, la ausencia de incredibilidad subjetiva derivada de las relaciones acusador/acusado que pudieran conducir a la declaración de la existencia de un móvil de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, interés o de cualquier otra índole que prive a la declaración de la aptitud necesaria para generar certidumbre. Tales aspectos emocionales deben vincularse, naturalmente, a hechos distintos de los denunciados, pues no es inhabitual que tales sentimientos tengan su origen precisamente en los hechos que se denuncian. Que no existan esas razones no supone que deba aceptarse necesariamente la versión del testigo, pero permiten excluir la existencia de motivos para no hacerlo.

Lo que importa, pues, es que el Tribunal que ha dispuesto de la inmediación, exprese las razones que ha tenido para otorgar credibilidad a la declaración del testigo.

3) Por último, la verosimilitud objetiva, es decir, constatación de la concurrencia de corroboraciones periféricas de carácter objetivo, que avalen lo declarado por la víctima.

La sentencia ahora recurrida, está debidamente motivada y razonada. Con la inestimable ayuda de la inmediación, en la sentencia se analiza la declaración de las denunciantes y denunciado, dando mayor credibilidad a las denunciantes y todo ello a la vista del atestado. Por lo tanto, no se puede sostener que no existe prueba o que su valoración está equivocada por más que moleste esa valoración al denunciado.

Respecto a la falta de motivación sobre la responsabilidad civil, no es cierto lo que se dice en el recurso. Existe una motivación que además se deduce de los hechos probados. Y así en el Fundamento De Derecho QUINTO dice "En el presente caso, no puede negarse que del relato de hechos probados se desprende con la suficiente nitidez que queda acreditado que las personas de las denunciantes se han visto afectadas en sus sentimientos de dignidad, autoestima,

sosiego y tranquilidad, que resultan de relevancia constitucional y cuya lesión debe ser resarcida, bajo el paraguas del daño moral, si bien la cantidad solicitada resulta excesiva, siendo así que dicha cantidad se debe fijar de forma ponderada y adecuada en 150 euros para cada una de ellas".

No se hace pronunciamiento sobre las costas.

Vistos los arts. 238, 240 y concordantes LOPJ y demás de general aplicación

Fallo

DESESTIMO EL RECURSO DE APELACIÓN interpuesto por Don Dionisio contra la Sentencia de 20 de Septiembre del 2022 del Juzgado de Instrucción Nº 2 de LEON dictada en el Juicio sobre Delitos Leves 83/2022, confirmándose la misma, y declarando de oficio las costas de la alzada.

No se hace pronunciamiento sobre las costas.

Notifíquese esta resolución a las partes e infórmeseles que contra la misma no cabe recurso ordinario alguno, sin perjuicio de los recursos extraordinarios en los casos legalmente previstos; y devuélvase la misma al Juzgado de procedencia con certificación de la Señora Letrada de la Administración de Justicia, para su ejecución y cumplimiento.

Así, por esta Sentencia, definitivamente juzgando en segunda instancia, lo pronuncio, mando y firmo

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