Última revisión
05/06/2025
Sentencia Penal 160/2025 Audiencia Provincial Penal de Barcelona nº 2, Rec. 262/2024 de 24 de febrero del 2025
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Orden: Penal
Fecha: 24 de Febrero de 2025
Tribunal: Audiencia Provincial Penal nº 2
Ponente: FRANCISCO JAVIER MOLINA GIMENO
Nº de sentencia: 160/2025
Núm. Cendoj: 08019370022025100103
Núm. Ecli: ES:APB:2025:1870
Núm. Roj: SAP B 1870:2025
Encabezamiento
PROCEDIMIENTO ABREVIADO nº. 565/2023.
JUZGADO DE LO PENAL nº. 10 de BARCELONA.
Ilmas. Srías:
Dña. María Isabel Massigoge Galbis
D. Francisco Javier Molina Gimeno
Dña. Cristina Torres Fajarnés
En la ciudad de Barcelona, a 24 de febrero de 2024.
VISTO, en grado de apelación, ante la Sección Segunda de esta Audiencia Provincial, el presente rollo de apelación nº. 262/2024, dimanante del Procedimiento Abreviado nº. 565/2023 del Juzgado de lo Penal nº. 10 de Barcelona, seguido por un presunto delito abandono de familia por impago de pensiones; autos que penden ante esta Superioridad en virtud del recurso de apelación interpuesto por la representación procesal del acusad don Everardo; contra la Sentencia dictada en los mismos, el 18 de julio de 2024, por la Ilma. Magistrada que sirve del expresado Juzgado.
Antecedentes
Celebrada la deliberación y votación el día de hoy, quedaron encima de la mesa del que provee para el dictado de resolución.
VISTO, siendo Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. Francisco Javier Molina Gimeno, que expresa el parecer unánime de la Sala.
Hechos
Se acepta el relato de hechos probados de la sentencia objeto de recurso que se reproduce por economía procesal, al obrar en autos y ser conocido por las partes y el Tribunal.
Fundamentos
La postulación recurrente, contrariamente a lo previsto en el art. 790.2 LECrim. , no rubrica ni detalla los concretos motivos de apelación, si bien de las alegaciones que constan en el correspondiente, es de ver que se combaten los hechos probados declarados en la sentencia apelada, en base a una errónea valoración de la prueba que conculca el derecho a la presunción de inocencia, en cuanto al elemento intencional fáctico que requiere el tipo objeto de condena.
1º) El principio de presunción de inocencia, dotado de protección constitucional en el art. 24 de la C.E., ha sido objeto de abundantes resoluciones, tanto del Tribunal Constitucional ( STC 31/1981, de 28 de julio, 189/1998, de 28 de septiembre ó 61/2005, de 14 de marzo), como del Tribunal Supremo ( STS, Sala 2ª, de 16-10-2001 , por ejemplo), que han generado un importante cuerpo doctrinal, que forma pacífica lo considera como el derecho a presumir la inocencia del acusado (presunción
2º) Como significa la STS de 27 de Abril de 1.998, "el principio in dubio pro reo, interpretado a la luz del derecho fundamental a la presunción de inocencia, no tiene sólo un valor orientativo en la valoración de la prueba, sino que envuelve un mandato: el de no afirmar hecho alguno que pueda dar lugar a un pronunciamiento de culpabilidad si se abrigan dudas sobre su certeza. El Tribunal no tiene obligación de dudar ni de compartir las dudas que abriguen las partes, pero sí tiene obligación de no declarar probado un hecho del que dependa un juicio de culpabilidad si no ha superado las dudas que inicialmente tuviese sobre él ...".
3º) La doctrina del Tribunal Constitucional (sentencia de 12 de diciembre 1989) y del Tribunal Supremo (sentencias de 15 de mayo y 19 de diciembre 1990, de 20 de enero de 1993 ó de 12 de marzo de 1998, entre otras) significan que en nuestro Derecho procesal penal rige el principio general de que se ha de considerar prueba exclusivamente es la que se practica en el Plenario, donde se somete a los principios de contradicción e inmediación, ante lo cual cuando un Tribunal diferente al que la practica debe revisar los hechos declarados probados se halla ante una serie de limitaciones que vienen determinadas por la propia naturaleza de recursos plenos, como es el de apelación. Por ello, tan sólo cuando la convicción del Juez "a quo" se encuentre totalmente desenfocada, o no exista, o sea manifiesto su error en la apreciación del material probatorio, puede (y debe) revisarse la fijación que de los hechos haya efectuado y por consiguiente, rectificar o invalidar las consecuencias jurídicas que haya extraído.
4º) Respecto a la valoración de las pruebas personales en segunda instancia, STC 317/2006, de 15 de noviembre, sostiene que: «de la censura sobre la razonabilidad de los argumentos utilizados por el órgano a quo para fundar su convicción sobre la credibilidad de un testimonio no se infiere, eo ipso, un juicio positivo sobre la veracidad del mismo, sino que es preciso realizar una segunda valoración dirigida a ponderar dicha credibilidad, y esta segunda fase del enjuiciamiento habrá de verse necesariamente apoyada sobre elementos de juicio necesitados de la inmediación; máxime en supuestos, como en el que ahora nos ocupa, en los que la asunción de la verosimilitud del testimonio de la parte acusadora conlleva per se la negación de la credibilidad de lo manifestado, no sólo por el acusado, sino por otros testigos presentados por la defensa, con una versión de los hechos lógicamente opuesta a los de la acusación. Expresado en otros términos: que las razones por las que un Juez considera que la declaración de un testigo no es veraz sean ilógicas o irrazonables no implica que tal declaración sea veraz, de igual modo que considerar como irrazonables o ilógicas las razones que avalan un veredicto de inocencia no puede dar lugar a una atribución de culpabilidad.
En suma, para la valoración sobre de la credibilidad de una prueba personal será precisa siempre la concurrencia de la inmediación, so pena de vulnerar el derecho a un proceso con todas las garantías recogido en el art. 24.2 CE» (FJ 3; en igual sentido, SSTC 15/2007, de 12 de febrero, FJ 3; y 54/2009, de 23 de febrero, FJ 2).
Dicha doctrina jurisprudencial trae causa de la célebre STC 167/2002, encontrando su fundamento en el derecho a un proceso debido, que conlleva la exigencia de respetar, en cuanto integran el contenido de del derecho a un proceso con todas las garantías, los principios de publicidad, inmediación y contradicción en la valoración de la prueba en la segunda instancia penal, no bastando con que el Tribunal "ad quem " respete el artículo 790 de la L.E.Crim, en el que se regula el recurso de apelación en el procedimiento abreviado, sino que es necesario en todo caso partir de una interpretación de dicho precepto conforme con la Constitución hasta donde su sentido literal lo permita. El Pleno del Tribunal Constitucional en la precitada sentencia, rectifica la jurisprudencia existente acerca de los principios de inmediación y contradicción en la segunda instancia penal, al objeto de adaptar más estrictamente la interpretación constitucional del derecho fundamental a un proceso con todas las garantías ( artículo 24 de la Constitución Española ) a las exigencias del Convenio para la protección de los derechos humanos y las libertades públicas, de 4 de noviembre de 1950 ( CEDH )y concretamente a lo prevenido en su artículo 6.1, según ha sido interpretado por la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ( TEDH), debiendo atenerse a dicho criterio interpretativo conforme a lo previsto en el artículo 10.2 de la Constitución Española.
Como acertadamente se expone en la STS de fecha 18.11.2008, la valoración de la prueba se desarrolla en dos fases: a) la primera regida por la inmediación que es en definitiva la percepción sensorial de la prueba y b) la segunda que aparece como un proceso interno del juzgador por el que forma su convicción a través de lo apercibido, incorporando a esa percepción los criterios de la ciencia, de la experiencia y de la lógica que le llevan a la convicción. Según fundamenta el TSl, existe una gran diferencia entre dichas fases, habida cuenta de que sólo la segunda de ellas, es decir, la concerniente a la estructura racional de la valoración, puede ser objeto de control por el Tribunal encargado del conocimiento de la impugnación en la segunda instancia penal, dado que dicha actividad no requiere la percepción sensorial.
Más recientemente, como corolario y sintetizando la anterior doctrina jurisprudencial y en especial referencia a la valoración de pruebas periciales documentadas y documentales, el Tribunal Supremo mediante STS 864/2014, de fecha 14 de febrero de 2014, Ponente Exmo. Sr. D. Antonio Del Moral García, sostiene en una paradigmatica resolución, la vigencia y aplicabilidad de la doctrina emanada de la célebre STC167/2007 y conecta el déficit de inmediación del Tribunal en la resolución de recursos con el posible menoscabo, en determinados casos, de los derechos fundamentales de defensa, a la presunción de inocencia y un proceso con todas las garantías.
Concretamente respecto a la valoración de las documentales pruebas periciales documentadas, la precitada STS las distingue por su diferente naturaleza, siendo las primeras las que nacen fuera del proceso y se incorporan posteriormente al mismo y las segundas aquellas que nacen en el propio proceso y se documentan en él. Respecto a la valoración de la prueba documental, refirere como parámetro para apreciar un supuesto error del juzgador en su valoración, la necesidad de literosuficiencia y perseidad probatoria.
Respecto a las pruebas periciales documentadas, la precitada STS de 14 de febrero de 2014, trae a colación la STEDH de fecha 16 de noviembre de 2010 (
Consecuencia de lo anterior, es el escaso margen otorgado a las Audiencias Provinciales en la resolución del recurso de apelación, pues deben respetar la valoración probatoria íntimamente vinculada a los principios de contradicción e inmediación, salvo que el razonamiento lógico jurídico de valoración de la prueba sea contrario a las reglas de la lógica, los conocimientos científicos y máximas de la experiencia, entendida por la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo, " una comprensión razonable de la realidad normalmente vivida y apreciada conforme a los criterios colectivos".
El delito de abandono de familia por impago de pensiones, previsto y penado en el artículo 227.1 y 3 del Código Penal, requiere como elementos constitutivos los siguientes:
1) existencia de una resolución judicial firme o convenio aprobado por la autoridad judicial competente que establezca cualquier tipo de prestación económica a favor de un cónyuge o de los hijos del matrimonio;
2) una conducta omisiva por parte del obligado al pago consistente en el impago reiterado de la prestación económica fijada durante los plazos establecidos en el precepto, que actualmente son dos meses consecutivos o cuatro no consecutivos;
3) un elemento subjetivo configurado por el conocimiento de la resolución judicial y la voluntad de incumplir la obligación de prestación que aquélla impone. En este requisito también se integra la posibilidad del sujeto de atender la obligación impuesta, toda vez que cuando el agente se encuentra en una situación de imposibilidad constatada de satisfacer la prestación, esta situación objetiva excluye la voluntariedad de la conducta típica y la consecuente ausencia de la culpabilidad por estar ausente el elemento de la antijuricidad, que vendría jurídicamente fundamentado en una situación objetiva de estado de necesidad o, más concretamente, en la concurrencia de una causa de inexigibilidad de otra conducta distinta a la realizada por el sujeto (así, sentencia del Tribunal Supremo de 3 de abril de 2001).
Ya de antiguo, esta Audiencia Provincial, por todas Sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Barcelona de fecha 18 de enero de 2012, razona que:"(...)
A la vista de los anteriores razonamientos, la prueba practicada no se antoja ni insuficiente, ni inidónea, ni erróneamente valorada para enervar el derecho fundamental a la presunción de inocencia. En efecto, la juzgadora parte de que la capacidad económica del acusado para el pago de las pensiones judicialmente acordadas, ya fue valorada en la resolución civil objeto de incumplimiento, lo que en el presente supuesto cobra especial relevancia, pues la resolución es marzo de 2020 y el impago establecido en la misma, principia en noviembre de 2020. Así las cosas, el acusado no ha probado su alegada incapacidad sobrevenida de pago tras dicha resolución judicial, más allá de sus manifestaciones y la documental obrante al folio 264, en la que se documentan deudas con la Seguridad Social que corresponden a periodos posteriores al octubre de 2022 y que no son significativas en su monte; siendo que el impago principia en noviembre de 2020, caso dos años antes.
Tampoco los pagos parciales de las pensiones pueden esgrimirse como elemento del que pueda inferirse una voluntad inequívoca de pago, pues dichos pagos parciales se produjeron entre los meses de abril y octubre de 2020, siendo que la sentencia de modificación de medidas objeto de impago es de marzo de 2020 y fue notificada al acusado en junio de 2020.
En cuanto a la posibilidad de modificar las medidas fijadas en la resolución civil que le obligaba al pago, el acusado era conocedor de dicho proceso al haber formado parte precisamente de uno de la misma naturaleza que es del que dimana el impago.
Por todo ello, no existiendo probada una imposibilidad sobrevenida de pago, ni tan siquiera instado ( o al menos iniciado ) un nuevo proceso de modificación de medidas ( o al menos de interposición de recurso de apelación contra la sentencia de fecha 18 de marzo de 2020 ); la inferencia de que el impago de las pensiones judicialmente impuestas es intencional, es racional ( por ser acorde a las normas de la lógica u máximas de la experiencia ) y suficientemente razonado; por lo que debe ser mantenido en esta Alzada, máxime cuando no consta que, de la parte correspondiente al mes de noviembre de diciembre de 2020 de los 35.000 € apercibidos dicho año, ni de la venta de participaciones sociales en el año 2021 por 4000 €; destinara ni 1 € a sufragar las pensiones adeudadas, sin que consten probadas circunstancias de sencilla fuente de prueba, como lo son la alegada ludopatía y múltiples deudas ( salvo las documentadas al folio 264 ), en las que el acusado trató de justificar la imposibilidad de pago y; en consecuencia, la ausencia de voluntariedad del mismo.
Por último, en cuanto al alegato de que el periodo de impago probado no respeta los hechos objeto de acusación, pues según, la postulación recurrente, es de abril a marzo de 2020; es patente que de la simple lectura de los escritos de acusación ( folios 191 a 193 y 201 a 203 ),se evidencia que el alegato es erróneo.
Por cuanto antecede, el recurso de apelación se desestima.
Vistos los preceptos legales citados y demás de pertinente y general aplicación
Fallo
QUE CON
Contra la presente sentencia, cabe recurso de casación
Así por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
