Última revisión
14/01/2025
Sentencia Penal 355/2024 Audiencia Provincial Penal de Zaragoza nº 3, Rec. 496/2024 de 24 de octubre del 2024
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Orden: Penal
Fecha: 24 de Octubre de 2024
Tribunal: Audiencia Provincial Penal nº 3
Ponente: NICOLASA GARCIA RONCERO
Nº de sentencia: 355/2024
Núm. Cendoj: 50297370032024100327
Núm. Ecli: ES:APZ:2024:2149
Núm. Roj: SAP Z 2149:2024
Encabezamiento
Ilmos/as. Sres/as.
Presidente
D. JOSE RUIZ RAMO
Magistrados
Dª. NICOLASA GARCIA RONCERO (Ponente)
D. JOSE ALFONSO TELLO ABADIA
En Zaragoza, a 24 de octubre del 2024.
La SECCION Nº 3 DE LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE ZARAGOZA, integrada por los Ilmos. Sres. Magistrados al margen expresados, ha visto en juicio oral y público el presente
Benita, nacida el NUM000 de 1966, en Zaragoza, hija de Angelica y de Hortensia, con DNI nº NUM001, domiciliada en Zaragoza, sin antecedentes penales, en libertad por la causa, representado por la Procuradora Dña. Ana María Sanz Foix y defendido por el Letrado D. Ángel Francisco Cordero García.
Ejerce la acusación pública el Ministerio Fiscal.
Siendo Ponente la Ilma. Sra. Magistrada, Dña.Nicolasa García Roncero.
Antecedentes
Hechos
Fundamentos
El Ministerio Fiscal acusa a Benita como autora responsable de un delito de apropiación indebida del artículo 253.1 del Código Penal en relación con el artículo 250.1, 5º del citado texto legal y, alternativamente, de un delito de administración desleal del artículo 252.1 en relación al artículo 250.1, 5º del citado texto legal. (en el escrito de modificación de sus conclusiones se menciona por error material el
Por su parte, la acusación particular acusa a Benita como autora responsable de un delito de estafa de los artículos 248, 249 y 250.1.5º del Código Penal y, alternativamente de un delito apropiación indebida del artículo 253, en relación con el 250.1.5º del citado texto legal.
Teniendo en cuenta tales acusaciones, procede realizar un estudio de las características y requisitos de los delitos mencionados.
Por tanto, y según doctrina jurisprudencial, los elementos del delito de estafa son:
1º) un engaño precedente o concurrente, verdadero elemento nuclear del delito, que genera un riesgo jurídicamente desaprobado para el bien jurídico tutelado y concretamente el idóneo o adecuado para provocar el error del sujeto pasivo;
2º) dicho engaño ha de ser bastante para la efectiva consumación del fin propuesto, valorándose dicha idoneidad tanto atendiendo a módulos objetivos como en función de las condiciones personales del sujeto engañado y de las demás circunstancias concurrentes, añadiendo la jurisprudencia que dicha maniobra defraudatoria ha de revestir apariencia de realidad y seriedad suficiente para engañar a personas de mediana perspicacia y diligencia;
3º) la producción del error esencial en el sujeto pasivo, lo que le lleva a actuar bajo una falsa presuposición por cuya virtud se produce el traspaso patrimonial;
4º) el acto de disposición patrimonial con el consiguiente y correlativo perjuicio para el disponente, consecuencia del error señalado;
5º) el ánimo de lucro como elemento subjetivo del injusto, es decir, el propósito por parte del sujeto pasivo de obtener una ventaja patrimonial
6º) la relación de causalidad entre el engaño provocado y el perjuicio experimentado.
El delito de estafa se define como "
Como recuerda la STS de 14/10/2005
La STS nº 189/24 de 29 de febrero contempla las diferencias entre el delito de apropiación indebida y el de estafa; y señala: "En
Por tanto, el delito de apropiación indebida no requiere del engaño como elemento relevante e impulsor de la conducta delictiva, sino que la intención lucrativa surge después de tener el sujeto activo del delito la cosa en su poder que en su día le entregó sin engaño de la otra parte, esto es, el propietario confía la posesión al receptor por su libre voluntad y consentimiento no viciado, o sea legítimamente, aunque después de recibirla el receptor quebrante la relación de confianza y el convenio establecido entre ambos por actos ilícitos unilaterales de propia autoridad, convirtiendo antijurídicamente tal posesión en propio y autónomo dominio o disponiendo de la misma como dueño para un destino distinto del pactado en provecho propio, o de otras personas, por lo que el engaño no puede reputarse como elemento constitutivo de este delito
Dicho delito requiere, como indica la jurisprudencia, la concurrencia de los siguientes requisitos: "
Este delito se caracteriza, como su propio nombre indica, por el hecho de que una persona (administrador) a quien se le ha dado plenos poderes sobre un patrimonio o que tenga facultades para hacerlo, lo gestiona de manera no sólo incorrecta, sino causando un perjuicio económico al titular (o titulares) de dicho patrimonio.
En tal delito basta el dolo genérico de actuar con el conocimiento y consentimiento del perjuicio que se ocasiona; esto es, tal delito tiene lugar cuando una persona, con conciencia y voluntad, se excede en las facultades que le habían sido cedidas de administrar un patrimonio ajeno, causando así un perjuicio en dicho patrimonio administrado
La jurisprudencia del Tribunal Supremo se ha pronunciado en numerosas sentencias sobre el delito de apropiación indebida y su distinción con el delito de administración desleal. Asi, en STS 768/2024, de 31 de julio en la que pone de manifiesto la regulación de ambos tipos penales en el Código Penal tras la reforma de la Ley Orgánica 1/2015, viene a señalar que
Continua diciendo tal sentencia: "lo que exige la doctrina jurisprudencial para apreciar el delito de apropiación indebida de dinero es que se haya superado lo que se denomina el "punto sin retorno", es decir que se constate que se ha alcanzado un momento en que se aprecie una voluntad definitiva de no entregarlo o devolverlo o la imposibilidad de entrega o devolución ( STS 513/2007 de 19 de junio , STS 938/98, de 8 de julio , STS 374/2008, de 24 de junio , STS 228/2012, de 28 de marzo; y reproduce "el muy clarificador fragmento de la STS 163/2016, de 2 de marzo "el criterio sustancial que sigue la jurisprudencia mayoritaria en casación para diferenciar el tipo penal de la apropiación indebida, en su modalidad de gestión desleal por distracción de dinero ( art. 252 del C. Penal ), del delito societario de administración desleal ( art. 295 del C. Penal ) es el de la disposición definitiva de los bienes del patrimonio de la víctima, en este caso del dinero. De forma qué si el acusado incorpora de modo definitivo el dinero que administra a su propio patrimonio o se lo entrega definitivamente a un tercero, es claro que, al hallarnos ante una disposición o incumplimiento definitivos, ha de operar el tipo penal más grave: la apropiación indebida En cambio, si el administrador incurre en un abuso fraudulento de sus obligaciones por darle un destino al dinero distinto al que correspondía pero sin el ánimo de disponer de forma definitiva en perjuicio de la sociedad, de modo que cuenta con un retorno que después no se produce, estaríamos ante el tipo penal más liviano, es decir, el de la administración desleal del art. 295 del C. Penal ..."
La valoración de la prueba ha sido realizada por este Tribunal conforme a lo dispuesto en el artículo 741 y concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal; apreciando, según su conciencia y conforme a las reglas del criterio racional, las pruebas practicadas en el acto del juicio oral, así como las razones y argumentos expuestos por las partes intervinientes en el presente proceso.
Hay que comenzar por recordar que el Tribunal Constitucional ha venido exigiendo que la condena penal se funde en auténticos actos de prueba, obtenidos con estricto respeto de los derechos fundamentales y practicados en el juicio oral bajo la vigencia de los principios de igualdad, contradicción, inmediación y publicidad debiendo la actividad probatoria ser suficiente no sólo para generar en el Tribunal la convicción de la existencia del hecho punible sino también la participación y responsabilidad penal que en el mismo tuvo el acusado, pues la inocencia ha de entenderse en el sentido de no autoría, no producción del daño o no participación en él.
Es reiterada la doctrina que resuelve que el derecho a la presunción de inocencia solo puede ser destruido en virtud de prueba de cargo suficiente y debidamente practicada en el acto del juicio. En tal sentido la STS de 3 de marzo de 2006
En el acto del juicio oral se practicaron como pruebas el interrogatorio de la acusada, asi como las testificales de los tres hijos del marido fallecido de la acusada, de una amiga de la acusada ( Martina), de un amigo de su marido fallecido ( Serafin), de dos empleadas de la entidad bancaria responsable civil subsidiaria ( Casilda y Flora) y de una empleada de un establecimiento comercial ( Rosalia). Tambíén se practicaron dos periciales caligráficas y la documental se dio por reproducida.
Para analizar y valorar las pruebas practicadas hay que tener en cuenta dos extremos: a) que el dinero que la acusada traspasó, mediante los cuatro cheques bancarios, a una cuenta de su titularidad, era dinero privativo de su marido; y b) que la acusada dispuso de los 370.000 euros cuando su marido se encontraba vivo. El primer extremo no ha sido puesto en cuestión por ninguna de las partes; y el segundo nos lleva a afirmar que, en su caso, el sujeto pasivo del delito que pudiera imputarse a la acusada relacionado con tales traspasos sería su marido.
Sentados los presupuestos esenciales de los delitos que han sido objeto de acusación, y teniendo en cuenta lo anteriormente reseñado, de las pruebas practicadas en el acto del juicio oral no han quedado acreditados los delitos de estafa, ni de apropiación indebida, ni de administración desleal por los que se han formulado acusación, bien de manera principal, bien de manera alternativa.
La
Añadió que estaba autorizada desde noviembre de 2.016 en la cuenta bancaria en la que se cargaron los cuatro cheques que firmó por importe total de 370.000 euros. Que el documento que firmó su marido era para reforzar su autorización ante el BBVA. Que aportó al banco el original de dicho documento y ella se quedó con una fotocopia. Que su marido no quería que ese dinero entrara en la masa hereditaria, por eso, cuando falleció el mismo, ella lo tenía como bien privativo y no dijo nada a los herederos de que había hecho los cheques. Que quería traspasar la cantidad mencionada a una cuenta suya, pero en la entidad bancaria le recomendaron que se llevara el dinero por cheques bancarios. Que no habló con su marido después de ser ingresado en la UCI
La versión de la acusada de que estaba autorizada en la cuenta bancaria viene avalada por la documental obrante en el acontecimiento nº 145 del índice electrónico del Juzgado de Instrucción y por el documento obrante en el acontecimiento nº 6 del índice electrónico del Rollo de esta Sala. En cuanto al cuestionado documento privado de autorización (ac. 50) vendría avalada por la pericial caligráfica aportada por su defensa (a la que nos referiremos después) y por las declaraciones testificales de Martina (amiga de la acusada) y de Serafin (amigo del marido fallecido de la acusada).
Asi, Martina manifestó que, a pesar de que se había decretado estado de alarma por el COVID, tenía permiso para salir a la calle para cuidar a su madre y para ir a su negocio. Que acudió a "la Panadería" porque la acusada se lo pidió. Que vio el folio con el carnet del marido en la parte de arriba. Que el marido le dictaba y ella escribía y lo firmó él. Que había una mesa alta en el lugar. Por su parte, Serafin afirmó que acudió a la cafetería-panadería donde su amigo le dijo si podía estar. Que el documento lo dictó y lo firmó el marido; que la mujer lo escribió. Que no sabe con exactitud el contenido del documento, pero le suena que era una autorización, orden, o algo similar para alguna gestión. Que su amigo estaba en perfectas condiciones. Que tenía muy mala relación con sus hijos desde hacía muchos años; y que no recordaba si le dijo que iba a ver a su hija Carolina.
Ambas declaraciones testificales han resultado verosímiles y creíbles. Los dos testigos han afirmado que no se conocían. No se ha apreciado en sus declaraciones factores que hagan dudar de su credibilidad. Sus manifestaciones han sido mantenidas sin contradicciones esenciales respecto a lo que declararon en la fase de instrucción. Puede haber existido alguna imprecisión u olvido, divergencias de matices o confusión en algún punto en concreto, pero hay que tener en cuenta el tiempo transcurrido ya que los hechos ocurrieron hace más de cuatro años y las declaraciones en el Juzgado de Instrucción fueron realizadas hace casi dos años (ac. 58)
Las demás declaraciones testificales practicadas, aunque han resultado creibles y verosímiles, no han aportado datos corroboradores de los hechos objeto de acusación.
Los
Las
La
No se duda de la credibilidad de tal testigo, pero su declaración no aporta nada en cuanto a los hechos por los que se ha formulado acusación. Se trata de una declaración de carácter genérico ante la situación existente por el COVID y porque la testigo no conocía a la acusada, que no aporta ningún dado concreto. Tal declaración se considera lógica dado el tiempo transcurrido y la falta de relación con la acusada
Tampoco la
Los informes periciales aportados fueron ratificados en el acto del juicio oral y sometidos a contradicción. La Sra. Bibiana, perito que emitió el informe a instancias de la acusación particular afirmó que no se puede concluir que la firma del documento privado de autorización de fecha 16 de marzo de 2.020 sea de Heraclio. Por el contrario, la perito emitió el informe a instancias de la defensa (Sra. Edurne) afirmó que la firma del documento mencionado había sido realizada por Heraclio.
Ambos informes periciales parecen elaborados con rigor, aunque los mismos se enfrentaron a la dificultad que supone el carecer del documento original de fecha 16 de marzo de 2.020 (ac. 50) puesto en cuestión por las partes acusadoras; sin que ello determine la invalidez de tales pruebas. En este sentido hay que reseñar que tal y como tiene establecido el
La Sra. Bibiana, que emitió el informe a instancias de la acusación particular, declaró que como documentos indubitados para la elaboración de su informe había utilizado documentos originales privados; constando en su informe la advertencia de que no trabajar con el original limita el análisis de la prueba. Por su parte, la Sra. Edurne, perito que emitió el informe a instancias de la defensa, afirmó que como documentos indubitados para la elaboración de su informe había utilizado un cuerpo de escritura de un procedimiento penal; constando en su informe que se advierte de la imposibilidad de análisis de la presión gráfica al haberse facilitado una copia del documento.
De lo anterior, asi como de las declaraciones realizadas en el acto del juicio oral, resulta que el informe pericial calígrafo aportado por la acusación particular no es lo suficientemente concluyente como para poder afirmar, más allá de toda duda razonable, que no fue Heraclio quien estampó su firma en el documento de autorización a la acusada de fecha 16 de marzo de 2.020; esto es, que la firma en cuestión es falsa.
Asimismo, ha resultado acreditado que el día 17 de marzo de 2.020, el marido de la acusada ingresó en el Hospital Miguel Servet de esta ciudad; constando en el informe de urgencias que se trata de un varón de 68 años que acude por
Tampoco se cuestiona que el marido fallecido de la acusada tenía tres hijos de un matrimonio anterior que fueron declarados herederos del mismo al no haber dejado testamento; y que, cuando se hizo el reparto y aceptación de la herencia no fueron incluidos los 370.000 euros que la acusada había extraído en vida de su marido de una cuenta bancaria del mismo (ac. 12 de índice electrónico)
No ha quedado probado, por el contrario, que el traspaso de dinero lo realizara la acusada mediante alguna acción engañosa ni tampoco que lo efectuara sin consentimiento ni conocimiento de su marido. No se ha acreditado que el mismo tuviera anuladas sus facultades volitivas e intelectivas cuando firmó el documento de autorización. Esto es, no ha quedado acreditado el delito de estafa ni el delito de apropiación indebida.
Por lo que se refiere al delito de administración desleal no existe en el escrito de acusación presentado por el Ministerio Fiscal ningún hecho concreto relacionado con el delito de administración desleal por el que se ha formulado acusación de forma alternativa en el trámite de conclusiones definitivas, pero sin variar la conclusión Primera. En dicha conclusión no existe relato alguno respecto a que la acusada se excediera de las facultades que, en su caso, le hubiera otorgado su marido para administrar su patrimonio. No se hace mención alguna al documento de autorización de fecha 16 de marzo de 2.020 y, además, se dice que la acusada no figuraba como autorizada en una de las cuentas de Heraclio; que la única persona que figuraba como tal era Violeta (madre de Heraclio). De todas formas, la acusada dispuso del dinero con carácter definitivo; de ahí que no comunicara nada de los traspasos a los herederos de su marido, por lo que la conducta no tendría encaje en dicho delito.
En consecuencia, no habiendo quedado acreditados los hechos sobre los que las acusaciones sustentan la comisión de los delitos de estafa o apropiación indebida o administración desleal, procede la absolución de la acusada; procediendo, asimismo, la devolución del dinero consignado y aval depositado una vez que sea firme la presente resolución.
Vistos los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación,
Fallo
Que debemos de absolver y absolvemos libremente a Benita del delito de estafa, del delito de apropiación indebida y del delito de administración desleal por los que venía siendo acusada en la presente causa, bien de manera principal o bien de manera alternativa; declarando de oficio las costas procesales.
La presente resolución no es firme, y contra ella puede interponerse recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, preparándolo ante esta Audiencia en el plazo de cinco días a partir de su notificación / recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, anunciado ante esta Sección Tercera de la Audiencia Provincial dentro del plazo de diez días.
Firme que sea la presente resolución, procedase a devolver a la acusada la cantidad de 370.000 euros consignada y a la entidad bancaria BBVA el aval depositado.
Así por esta nuestra Sentencia, de la que se unirá testimonio a la causa, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
La difusión del texto de esta resolución a partes no interesadas en el proceso en el que ha sido dictada sólo podrá llevarse a cabo previa disociación de los datos de carácter personal que los mismos contuvieran y con pleno respeto al derecho a la intimidad, a los derechos de las personas que requieran un especial deber de tutela o la garantía del anonimato de las víctimas o perjudicados, cuando proceda. Los datos personales incluidos en esta resolución no podrán ser cedidos, ni comunicados con fines contrarios a las leyes.
