Sentencia Penal Nº 279/2011, Audiencia Provincial de Almeria, Sección 3, Rec 477/2010 de 30 de Septiembre de 2011

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  • Fecha: 30 de Septiembre de 2011
  • Tribunal: AP - Almeria
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  • Núm. Sentencia: 279/2011
  • Núm. Recurso: 477/2010
  • Núm. Cendoj: 04013370032011100364

Encabezamiento

AUDIENCIA PROVINCIAL DE ALMERÍA

SECCIÓN TERCERA

ROLLO APELACIÓN PENAL Nº 477/10

SENTENCIA NUMERO 279/11

ILMOS. SRES.

PRESIDENTE:

Dª. TÁRSILA MARTÍNEZ RUIZ

MAGISTRADOS:

Dº. JESUS MARTINEZ ABAD

Dª. SOLEDAD JIMÉNEZ DE CISNEROS CID

En la Ciudad de Almería, a 30 de Septiembre de 2011.

La Sección Tercera de esta Audiencia Provincial ha visto en grado de apelación, Rollo número 477/10, el Procedimiento Abreviado número 535/10, procedente del Juzgado de lo Penal nº 2 de Almería, por delito de Contra la seguridad del trafico y otro, siendo APELANTE Carlos José , representado por el Procurador D. Eloisa Alabarce Sanchez y defendido por el Letrado D. Abraham de la Vega Moron, y siendo parte el Ministerio Fiscal y Ponente la Ilma. Sra. Magistrado Dª. SOLEDAD JIMÉNEZ DE CISNEROS CID.

Antecedentes

PRIMERO .- Se aceptan los de la sentencia apelada como relación de trámites y antecedentes del procedimiento.

SEGUNDO .- Por el Ilmo. Sr. Magistrado Juez del Juzgado de lo Penal nº 2 de Almería, en la referida causa se dictó sentencia de 8 DE Octubre de 2010 , cuyos hechos probados son del tenor literal siguiente:

Se declara probado que, sobre las 03:20 horas del día 17 de Septiembre de 2010, el acusado Carlos José , mayor de edad y con antecedentes penales cancelables, conducía el ciclomotor matrícula X-....-XHD por la Avenida Federico García Lorca de esta ciudad, con sus facultades psicofísicas disminuidas por la previa ingesta de bebidas alcohólicas, hasta el punto de circular en continuo zig-zag. Requerido para la práctica de las pruebas de impregnación alcohólica, el acusado se negó a la misma. Presentaba el acusado como signos externos comportamiento arrogante, habla titubeante, rostro congestionado, ojos enrojecidos, halitosis alcohólica notoria a distancia y deambulación vacilante.

TERCERO .- En el Fallo de dicha sentencia se recoge el siguiente tenor literal:

Que debo CONDENAR Y CONDENO como responsable de: a) un delito contra la seguridad vial; y b) un delito contra la seguridad vial por desobediencia, con la atenuante de embriaguez respecto del delito b), a Carlos José , a las penas , por el delito a) multa de 6 meses con una cuota diaria de 6 euros, 33 días de trabajo en beneficio de la comunidad, privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante 1 año y 1 día y por el delito b) 6 meses de prisión, inhabilitación especial par5a el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante 1 año y 1 día y al pago de las costas.

CUARTO.- Por la representación procesal del condenado se interpuso en tiempo y forma recurso de apelación, mediante escrito en el que se solicitó se dicte nueva sentencia en sentido de ser absuelto de los delitos imputados, por las razones expuestas en dicho escrito.

QUINTO .- El recurso deducido fue admitido en ambos efectos, dándose traslado del mismo a las otras partes personadas, interesando el Ministerio Fiscal la confirmacion de la resolucion impugnada

SEXTO.- A continuación, se elevaron las actuaciones a este Tribunal, donde se han observado las prescripciones del trámite, señalándose el día 30 de Septiembre de 2011 para votación y fallo.

Hechos

Se aceptan los así declarados en la resolución recurrida.

Fundamentos

PRIMERO .- Recurre la sentencia que le condenaba por dos delitos, contra la seguridad del trafico por conducir bajo influencia de alcohol asi como por desobediencia, alegando erronea apreciacion de la prueba.

Constituye doctrina jurisprudencial reiterada la que señala que, cuando la cuestión debatida por la vía del recurso de apelación, como en el presente caso, es la valoración de la prueba llevada a cabo por el juez a quo en uso de las facultades que le confieren los arts. 741 y 973 de la LECrim . y sobre la base de la actividad desarrollada en el juicio, debe partirse, como principio y por regla general, de la singular autoridad de la que goza la apreciación probatoria realizada por el juez ante el que se ha celebrado el juicio, núcleo del proceso penal, y en el que adquieren plena efectividad los principios de inmediación, contradicción y oralidad, a través de los cuales se satisface la exigencia constitucional de que el acusado sea sometido a un proceso público con todas las garantías (art. 24.2 de la Constitución), pudiendo el juzgador de instancia, desde su privilegiada y exclusiva posición, intervenir de modo directo en la actividad probatoria y apreciar personalmente sus resultados, así como la forma de expresarse y conducirse las personas que en él declaran en su narración de los hechos y la razón del conocimiento de éstos, ventajas de las que, en cambio, carece el Tribunal llamado a revisar dicha valoración en segunda instancia. De ahí que el uso que haya hecho el juez de su facultad de libre apreciación o apreciación en conciencia de las pruebas practicadas en el juicio (reconocida en el art. 741 citado) y plenamente compatible con el derecho a la presunción de inocencia y a la tutela judicial efectiva, siempre que tal proceso valorativo se motive o razone adecuadamente en la sentencia ( S.T.C. de 17 de diciembre de 1.985 , 23 de junio de 1.986 , 13 de mayo de 1.987 , y 2 de julio de 1.990 , entre otras), únicamente debe ser rectificado, bien cuando en realidad sea ficticio por no existir el correspondiente soporte probatorio, vulnerándose entonces incluso la presunción de inocencia, o bien cuando un ponderado y detenido examen de las actuaciones ponga de relieve un manifiesto y claro error del juzgador a quo de tal magnitud y diafanidad que haga necesaria, con criterios objetivos y sin el riesgo de incurrir en discutibles y subjetivas interpretaciones del componente probatorio existente en los autos, una modificación de la realidad fáctica establecida en la resolución apelada.

Más concretamente, la jurisprudencia del T.S. ha venido exigiendo, a fin de acoger el error en la apreciación de las pruebas, que exista en la narración descriptiva supuestos inexactos, que el error sea evidente, notorio y de importancia ( S.T.S. de 11 de febrero de 1.994 ), que haya existido en la prueba un error de significación suficiente para modificar el sentido del fallo ( S.T.S. de 5 de febrero de 1.994 ).

En el presente caso, por parte del juzgador de instancia se han razonado correctamente los motivos que le han llevado a considerar desvirtuada la presunción de inocencia en relación con los dos delitos de los que es penalmente responsable Carlos José . Todo ello a través de un examen detallado del conjunto de la prueba practicada en el acto de juicio, consistente en las declaraciones del acusado, y de los agentes de la Policía Local, comparecientes como testigos al acto de juicio, lo que le lleva a considerar acreditado, por una parte, que el acusado condujo su vehículo, el día y hora de que se le acusa, bajo los efectos de bebidas alcohólicas; y por otro lado, que el mismo voluntariamente decidió no realizar las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia.

En su declaración el acusado reconoció haber bebido dos copas de whisky tras cerrar su local si bien negaba encontrarse bajo influencia de dicha ingesta. Por el contrario los policías manifestaron como ante la circulación anómala del motorista, zigzagueaba, detuvieron al mismo percatándose de aliento a alcohol, ojos rojos deambulacion vacilante y otros síntomas recogidos en el atestado por lo que decidieron hacerle la prueba de alcoholemia a lo que este se negó, exigiendo de inmediato un habeas hábeas. El policía local nº NUM000 fue contundente al afirmar que tenia sintomatología de haber ingerido alcohol, insistiendo en que a pesar de haber sido requerido para someterse a la prueba de alcoholemia con apercibimiento de las consecuencias de su negativa, sin embargo no acepto. El juzgador ha dado absoluta credibilidad al testimonio de los agentes sobre las manifestaciones del acusado, que no olvidemos, como imputado, tiene derecho a mentir, a diferencia de los testigos, véase lo indicado por el Tribunal Supremo en sentencia de fecha 5 de febrero 1.999 , "El art. 297 L.E.Cr reafirma el carácter testifical de las declaraciones prestadas por los funcionarios de la Policía en cuanto se refieren a hechos de conocimiento propio.

SEGUNDO.- Siendo, por ello tales hechos que se consideran probados encuadrables, por una parte, en el tipo penal del art. 379.2 del Código Penal en la redacción conferida por la Ley Orgánica 15/2007, de 30 de Noviembre, en vigor desde el día 2 de diciembre de 2007 , disponiendo: "Con las mismas penas será castigado el que condujere vehículo a motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o bebidas alcohólicas. En todo caso, será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro". De modo que en la actualidad es susceptible de condena, como consecuencia de la reforma operada, a quien condujere con una tasa de alcohol superior en aire espirado de 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro. Y cuando la tasa de alcohol no sea superior a tales cantidades, cabe entender que sigue vigente la jurisprudencia que ha reiterado que lo que ha de probarse no es la tasa de alcohol en sangre (o aire espirado), sino la influencia de las bebidas alcohólicas en la conducción, doctrina que ha sido tajante al mantener que "la conducta delictiva del artículo 379 no consiste en un determinado grado de impregnación alcohólica, sino en la conducción de un vehículo de motor bajo su influencia" ( SSTC 145/85 , 22/88 y 5/89 ), y que "la influencia de bebidas alcohólicas constituye un elemento normativo del tipo penal que, consecuentemente, requiere una valoración del Juez, en la que éste deberá comprobar si en el caso concreto el conductor se encontraba afectado por el alcohol, ponderando todos los medios de prueba que reúnan las garantías procesales" ( STC 148/85 ). Y es claro que así lo ha considerado al acreditarse que el motivo de su detención fue la conducción en zigzag que llevaba el acusado para descubrir a posteriori su impregnación alcohólica.

Así como teniendo, igualmente, en cuenta en lo que respecta al presente caso, que el acusado pese haber sido informado de la normativa de alcoholemia correspondiente se negó a llevarlas a cabo, sin causa justificativa alguna que se lo impidiese, subsumiéndose esta segunda conducta en el art 383 Cp .

Resultando en este supuesto acreditada la impregnación alcohólica del acusado, a través de las declaraciones de los anteriores agentes de la Policía Local, haciendo referencia a los síntomas que observaron en el acusado, (reflejados en la también citada diligencia de síntomas externos) asi como la negativa a sometrse al control de alcoholemia, dicha actividad probatoria es suficiente para enervar el Principio de Presunción de Inocencia del art. 24.2º de la Constitución Española, respecto a ambos delitos.

TERCERO.- Se declaran las costas de oficio.

VISTAS las disposiciones citadas y demás de pertinente y general aplicación.

Fallo

Que con DESESTIMACION del recurso de apelación deducido por la representación procesal de Carlos José contra la sentencia dictada con fecha 8 de Octubre de 2010 por el Ilmo. Sr. Magistrado del Juzgado de lo Penal nº 2 de Almería , en las actuaciones de las que deriva la presente alzada, debemos CONFIRMAR Y CONFIRMAMOS dicha resolucion declarando las costas de oficio.

Devuélvanse los autos originales al Juzgado de procedencia acompañándose de certificación literal de la presente resolución a efectos de ejecución y cumplimiento, de lo que se acusará recibo para constancia en el Rollo de Sala.

Así por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Bebida alcohólica
Valoración de la prueba
Presunción de inocencia
Práctica de la prueba
Derecho a la tutela judicial efectiva
Tasa de alcohol en sangre
Responsabilidad
Tipo penal
Atestado
Apercibimiento
Drogas tóxicas
Estupefacientes
Psicotrópicos
Consumo de drogas
Hecho delictivo
Medios de prueba
Consumo de bebidas alcohólicas
Principio de presunción de inocencia