Sentencia Penal Nº 299/20...re de 2019

Última revisión
17/09/2017

Sentencia Penal Nº 299/2019, Audiencia Provincial de Burgos, Sección 1, Rec 95/2019 de 07 de Octubre de 2019

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Orden: Penal

Fecha: 07 de Octubre de 2019

Tribunal: AP - Burgos

Ponente: CARBALLERA SIMON, LUIS ANTONIO

Nº de sentencia: 299/2019

Núm. Cendoj: 09059370012019100302

Núm. Ecli: ES:APBU:2019:907

Núm. Roj: SAP BU 907/2019

Resumen:
QUEBRANT.CONDENA O MED.CAUTELAR (TOD.SUPUESTOS)

Encabezamiento


AUD.PROVINCIAL SECCION N. 1
BURGOS
ROLLO DE APELACION NUM. 95/19
PROCEDIMIENTO PENAL NUM. 138/18
JUZGADO DE LO PENAL NUM. 1 DE BURGOS.
S E N T E N C I A NUM. 00299/2019
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Ilmos. Sres. Magistrados:
D. LUIS ANTONIO CARBALLERA SIMÓN (Ponente)
D. ROGER REDONDO ARGÜELLES
Dª MARÍA TERESA MUÑOZ QUINTANA
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Burgos, a siete de octubre de dos mil diecinueve.
La Sección Primera de esta Audiencia Provincial, compuesta por los Magistrados expresados, ha visto
en segunda instancia la causa procedente del Juzgado de lo Penal n.º 1 de Burgos, seguida por un delito de
quebrantamiento de medida cautelar, contra
Luis Pedro , cuyas circunstancias y datos requeridos constan
ya en la sentencia impugnada, en virtud de recurso de apelación interpuesto por el anteriormente mencionado,
representado por el Procurador de los Tribunales D. Eduardo Gutiérrez Arribas y asistido por la Letrada Dª
Angelica Herrero Iñíguez, y siendo parte apelada, el Ministerio Fiscal, por vía de impugnación del recurso,
habiendo sido designado Ponente el Magistrado ilmo. Sr. Don LUIS ANTONIO CARBALLERA SIMÓN, quien
expresa el parecer de la Sala.

Antecedentes


PRIMERO. - En las diligencias del Procedimiento Abreviado de referencia, por el Juzgado de lo Penal núm. 1 de Burgos, se dictó sentencia de fecha 7 de junio de 2019, cuya declaración de Hechos Probados es del tenor literal siguiente: - HECHOS PROBADOS- 'ÚNICO. Son hechos probados que por auto de 28 de diciembre de 2017 del Juzgado de Instrucción n.º 1 de Miranda de Ebro (Burgos) se impuso a Luis Pedro la prohibición de comunicación y la prohibición de aproximarse a Coro , a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro en el que ella se encuentre a una distancia inferior a 200 metros.

Resulta probado que Luis Pedro tenía pleno conocimiento de la existencia de la orden de alejamiento, de la vigencia y de los términos de la misma.

Ha quedado acreditado que Luis Pedro el día 9 de enero de 2018, a sabiendas de la prohibición impuesta y de las consecuencias de su incumplimiento, acudió al Instituto Técnico sito en la calle Carmen de Miranda de Ebro, a sabiendas de que era el lugar el que Coro cursaba sus estudios y se quedó con unos amigos a una distancia inferior a 200 metros de dicho centro.

Resulta probado que el día 9 de enero de 2018 Coro se encontraba dentro del Instituto Técnico '.



SEGUNDO . - La parte dispositiva de la referida sentencia recaída en la primera instancia, dice literalmente lo que sigue: 'FALLO: Que debo condenar y condeno a Luis Pedro como autor penalmente responsable de un delito de quebrantamiento de medida cautelar, sin que concurran circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de NUEVE MESES DE PRISIÓN con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, con el pago de las costas procesales incluidas las de la acusación particular' .



TERCERO.- Por el inculpado citado, con la representación y defensa aludidas, frente a dicha Sentencia, se interpuso recurso de apelación en el que se alegaron los fundamentos que se estimaron convenientes, contra lo estimado por el Juzgador de instancia y, admitido en virtud de providencia en la que se dispuso el traslado del escrito de recurso al Ministerio Fiscal, por término de diez días, para que alegara lo que estimaran oportuno, remitiéndose seguidamente lo actuado a esta Sección Primera; dándose por recibidos, y turnándose al Ilmo. Sr. Ponente, señalándose para Examen los autos, y quedando pendientes para resolución.

II.- HECHOS PROBADOS Se aceptan los hechos probados de la sentencia recurrida, que se dan por reproducidos en esta resolución.

Fundamentos

Se aceptan los fundamentos de derecho y el fallo de la sentencia de Instancia, que también se dan por reproducidos en esta resolución.


PRIMERO. - Frente a la sentencia de instancia -que condenaba al recurrente como autor de un delito de quebrantamiento de medida cautelar-, se alega por su defensa, como único motivo impugnatorio, que se ha producido indebida aplicación del 468 del Código Penal , en cuanto que -según se dice-, de las pruebas practicadas en el plenario, y en aplicación del principio 'in dubio pro reo' no ha quedado acreditada la concurrencia de los elementos del tipo aplicado, por lo que solicita que, con revocación de la sentencia recurrida, se absuelva al acusado del delito objeto de condena, con todos los pronunciamientos favorables.



SEGUNDO. - Así las cosas, para dirimir la cuestión jurídica suscitada se considera imprescindible señalar las bases en que debe asentarse la resolución del presente recurso. Así: I.- La Sentencia del Tribunal Constitucional de 16 de enero de 2016 señala que, ' según ha declarado este Tribunal en otras ocasiones, en ningún caso el derecho a la presunción de inocencia tolera que alguno de los elementos constitutivos del delito se presuma en contra del acusado, sea con una presunción iuris tantum sea con una presunción iuris et de iure' (por todas, STC 87/2001, de 2 de abril , FJ 8). De tal afirmación se desprende inequívocamente que no cabe condenar a una persona sin que tanto el elemento objetivo como el elemento subjetivo del delito cuya comisión se le atribuye hayan quedado suficientemente probados, por más que la prueba de este último sea dificultosa y que, en la mayoría de los casos, no quepa contar para ello más que con la existencia de prueba indiciaria.

Pues si bien 'el objeto de la prueba han de ser los hechos y no normas o elementos de derecho' ( STC 51/1985, de 10 de abril , FJ 9), y la presunción de inocencia 'es una presunción que versa sobre los hechos, pues sólo los hechos pueden ser objeto de prueba' ( SSTC 150/1989, de 25 de septiembre, FJ 2.b ; 120/1998, de 15 de junio , FJ 6), y no sobre su calificación jurídica ( STC 273/1993, de 27 de septiembre , FJ 3), ello no obstante, en la medida en que la actividad probatoria que requiere el art. 24.2 CE ha de ponerse en relación con el delito objeto de condena, resulta necesario que la prueba de cargo se refiera al sustrato fáctico de todos los 'elementos objetivos del delito y a los elementos subjetivos del tipo en cuanto sean determinantes de la culpabilidad' ( SSTC 127/1990, de 5 de julio, FJ 4 ; 93/1994, de 21 de marzo, FJ 2 ; 87/2001, de 2 de abril , FJ 8).

De manera que únicamente cabe considerar prueba de cargo suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia 'aquélla encaminada a fijar el hecho incriminado que en tal aspecto constituye el delito, así como las circunstancias concurrentes en el mismo ... por una parte, y, por la otra, la participación del acusado, incluso la relación de causalidad, con las demás características subjetivas y la imputabilidad' ( SSTC 33/2000, de 14 de febrero, FJ 4 ; 171/2000, de 26 de junio , FJ 3 ); características subjetivas que, a su vez, únicamente pueden considerarse suficientemente acreditadas cuando 'el engarce entre los hechos directamente probados y la intención que persigue el acusado con esta acción se deduce de una serie de datos objetivos que han posibilitado extraer el elemento subjetivo del delito a través de un razonamiento lógico, no arbitrario y plasmado motivadamente en las resoluciones recurridas' ( STC 91/1999, de 26 de mayo , FJ 4).

En suma, la jurisprudencia del TS considera que el control jurisdiccional respecto al derecho a la presunción de inocencia autoriza al Tribunal de Alzada a valorar, de una parte, la existencia de prueba de cargo adecuada y, de otra, su suficiencia. La prueba es adecuada cuando ha sido obtenida con respeto a los principios estructurales que informan el desarrollo de la actividad probatoria ante los órganos jurisdiccionales.

Y la prueba es bastante cuando su contenido es netamente incriminatorio. Además, la Sala de instancia ha de construir el juicio de autoría con arreglo a un discurso argumental lógico, coherente, expresivo del grado de certeza exigido para fundamentar cualquier condena en el ámbito de la jurisdicción penal. Está también fuera de dudas que el control s de racionalidad de la inferencia no implica sustitución del criterio valorativo del Tribunal sentenciador por el del Tribunal de Apelación, ya que el juicio de inferencia del Tribunal 'a quo' solo puede ser impugnado si fuese contrario a las reglas de la lógica o las máximas de la experiencia ( STS nº 70/2.011, de 9 de febrero, y 13/7/2.015).

II.- Por otro lado, esta Sala de Apelación tiene manifestado que la doctrina jurisprudencial sobre el error en la apreciación de la prueba puede ser sintetizada indicando que en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo se establece que para enervar la presunción de inocencia es preciso, no solo la existencia de una mínima actividad probatoria legalmente obtenida, sino que su contenido tenga entidad suficiente para construir enlace racional y ajustado a las reglas de la lógica deductiva entre el contenido del elemento probatorio seleccionado para sustentar el Fallo condenatorio y la convicción a la que llega el órgano sentenciador. La convicción de éste debe asentarse sobre una firme y sólida base fáctica y un lógico proceso argumental para obtener, aun por las vías indirectas de la deducción valorativa de los hechos, un juicio fundado que no rompa con la necesaria armonía que debe presidir todo proceso deductivo ( sentencia del Tribunal Supremo de 19 de septiembre de 2.010).

Pues bien, una vez producida la actividad probatoria de cargo ante el Tribunal Juzgador en términos de corrección procesal, su valoración corresponde al mismo, conforme al artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal; dar más credibilidad a un testigo que a otro o decidir sobre la radical oposición entre denunciante y denunciado, es tarea del Juzgador de instancia que puede ver y oír a quiénes ante él declaran ( sentencia del Tribunal Supremo de 26 de Marzo de 1.986), si bien la estimación en conciencia no ha de entenderse o hacerse equivalente a cerrado e inabordable criterio personal e íntimo del juez, sino a una apreciación lógica de la prueba, no exenta de pautas y directrices de rango objetivo.

Por todo ello, la credibilidad de cuantos se manifiestan en el Juicio Oral, incluso con un contenido distinto a lo que se expuso durante la instrucción, es función jurisdiccional que solo compete al órgano juzgador ( sentencia del Tribunal Supremo de 3 de noviembre y de 27 de octubre de 2.005). Y como se ha expuesto de forma constante constituye doctrina jurisprudencial reiterada la que señala que, cuando la cuestión debatida por la vía del recurso de apelación como en el presente caso es la valoración de la prueba llevada a cabo por el juez a quo en uso de las facultades que le confieren los artículos 741 y 973 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y sobre la base de la actividad desarrollada en el juicio, debe partirse, como principio y por regla general, de la singular autoridad de la que goza la apreciación probatoria realizada por el juez ante el que se ha celebrado el juicio, núcleo del proceso penal, y en el que adquieren plena efectividad los principios de inmediación, contradicción y oralidad, a través de los cuales se satisface la exigencia constitucional de que el acusado sea sometido a un proceso público con todas las garantías ( artículo 24.2 de la Constitución Española), pudiendo el juzgador de instancia, desde su privilegiada y exclusiva posición, intervenir de modo directo en la actividad probatoria y apreciar personalmente sus resultados, así como la forma de expresarse y conducirse las personas que en él declaran en su narración de los hechos y la razón del conocimiento de éstos, ventajas de las que, en cambio, carece el Tribunal llamado a revisar dicha valoración en segunda instancia.

De ahí que el uso que haya hecho el juez de su facultad de libre apreciación o apreciación en conciencia de las pruebas practicadas en el juicio (reconocida en los artículos 741 y 973 citados) y plenamente compatible con el derecho a la presunción de inocencia y a la tutela judicial efectiva, siempre que tal proceso valorativo se motive o razone adecuadamente en la sentencia (sentencia del Tribunal Constitucional de 17 de Diciembre de 1.985, 23 de Junio de 1.986, 13 de Mayo de 1.987, y 2 de Julio de 1.990, entre otras), únicamente debe ser rectificado, bien cuando en realidad sea ficticio por no existir el correspondiente soporte probatorio, vulnerándose entonces incluso la presunción de inocencia, o bien cuando un ponderado y detenido examen de las actuaciones ponga de relieve un manifiesto y claro error del juzgador a quo de tal magnitud y diafanidad que haga necesaria, con criterios objetivos y sin el riesgo de incurrir en discutibles y subjetivas interpretaciones del componente probatorio existente en los autos, una modificación de la realidad fáctica establecida en la resolución apelada.

En definitiva, la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha venido exigiendo, a fin de acoger el error en la apreciación de las pruebas, que exista en la narración descriptiva supuestos inexactos, que el error sea evidente, notorio y de importancia ( sentencia de 11 de febrero de 2004), que haya existido en la prueba un error de significación suficiente para modificar el sentido del fallo ( sentencia de 5 de febrero de 2009).

Es decir, que, rige en nuestro derecho procesal penal el sistema de libre valoración de la prueba, así consagrado por el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que autoriza al Juez o Tribunal a formar su íntima convicción, sin otro límite que el de los hechos probados en el juicio oral, a los que ha de hacer aplicación de las normas pertinentes, siguiendo sus mandatos, así como con el empleo de las normas de la lógica y de la experiencia. Este principio de la libre valoración de la prueba ha sido reconocido y complementado por la doctrina del Tribunal Constitucional, al socaire sobre todo de la interpretación y aplicación de la presunción de inocencia, integrada en el artículo 24 de la Constitución, como derecho fundamental, en relación con el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Pueden considerarse como requisitos esenciales de aquella doctrina que: a) la prueba que haya de apreciarse ha de ser practicada en el juicio oral (principio de inmediación), salvo los supuestos admitidos de prueba anticipada; b) la carga probatoria incumbe a las partes acusadoras y no a la defensa, por corresponder al acusado el beneficio de la presunción de inocencia; y c) dicha prueba ha de ser de cargo, suficiente para desvirtuar aquella presunción ( STC. de 23 de mayo de 2010).

Para que pueda ser acogido el error en la apreciación de las pruebas es necesario que aparezca de modo palmario y evidente que los hechos en que se haya fundamentado la condena carezcan de todo soporte probatorio, o que en manera alguna pueden derivarse lógicamente del resultado de tales pruebas, no pudiendo equipararse a tal error la mera discrepancia en cuanto a la valoración de tales pruebas que ha hecho el juzgador de instancia en aplicación de lo prevenido en el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.



TERCERO. - Las alegaciones de la defensa, como parte recurrente, sobre la presunción de inocencia, en su modalidad de 'in dubio pro reo' nos obligan a verificar si se han practicado en la instancia, con contradicción de partes, pruebas de cargo válidas y con un significado incriminatorio suficiente (más allá de toda duda razonable) para estimar acreditados los hechos integrantes del delito y la intervención del acusado en su ejecución, pruebas que, además, tienen que haber sido valoradas con arreglo a las máximas de la experiencia y a las reglas de la lógica, constando siempre en la resolución debidamente motivado el resultado de esa valoración; todo ello conforme a las exigencias que viene imponiendo de forma reiterada la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, entre otras SSTC 25/2.011.

En aplicación de la referida doctrina jurisprudencial, procede comprobar la racionalidad de las pruebas e indicios que llevaron a sostener una sentencia condenatoria por parte de la juzgadora de instancia, considerándose en este caso, como principales pruebas incriminatorias, las que siguen: 1ª/ La propia declaración del acusado, quien manifestó en el plenario que conocía la resolución judicial por la que se le imponía la prohibición de acercarse a Coro , a su domicilio o cualquier otro lugar en el que estuviese e indica que el día 9 de enero de 2018 fue al Instituto Técnico porque había quedado a la hora del recreo con unos amigos para tomar el almuerzo, que era algo que hacían de forma habitual, que sabía que Coro iba a ese centro pero que ese día no se acordaba de que tenía una orden de alejamiento y no fue consciente de que pudiera estar incumpliendo una orden judicial' .

2ª/ La declaración de la denunciante, al señalar que acudía a dicho instituto desde hacía año y medio y que el acusado sabía que acudía todos los días lectivos y que conocía su horario ya que cuando estaban juntos iba a verla a la hora del almuerzo.

3ª/ Por otro lado, frente a las declaraciones del acusado afirmando que no se acordaba de la orden de alejamiento, también tiene en cuenta que el Agente de Policía NUM000 señaló en el juicio que ' el acusado reconoció la existencia de la orden de alejamiento y manifestó que sabía que su pareja estaba allí'.

Pues bien, se considera que se trata de pruebas válidas y practicadas conforme a los principios de contradicción, audiencia y defensa que inspiran el proceso penal, sin que se haya producido lesión alguna del derecho a la presunción de inocencia porque el Tribunal de instancia ha valorado y ponderado racionalmente las pruebas practicadas, sin separarse de la lógica, los conocimientos científicos o las máximas de experiencia para afirmar que el recurrente cometió los hechos compendiados en el factum de la sentencia recurrida.

La Sentencia de esta Sala, de fecha 4 de mayo de 2.010, dictada en el rollo de Apelación n.º 4/10 , y que se remite a otra del Tribunal Supremo de 29 de septiembre de 2005, al señalar que '...el artículo 468 del Código Penal , según la redacción introducida por la LO 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, incluye, bajo la denominación común de quebrantamiento de condena, dos tipos de infracciones penales. Las primeras constituyen auténticos quebrantamientos de condena, al suponer la vulneración de penas o de medidas de seguridad impuestas en sentencia firme que se encuentran en trámite de ejecución y las segundas que no tienen la naturaleza de pena, sino de medida cautelar.

Precisando para su nacimiento los siguientes elementos: a) El normativo, representado por la exigencia de que la condena o medida cautelar haya sido impuesta por Juez competente y sea ejecutiva; b) El objetivo, constituido por el acto material de incumplir la pena o medida cautelar impuesta; c) El subjetivo, integrado no por un dolo de tendencia, sino por un simple dolo natural limitado al conocimiento y voluntad de los elementos del tipo objetivo. Estando ante un delito doloso de manera que el incumplimiento de la medida ha de serlo de forma consciente y voluntaria, lo que excluirá, en consecuencia, los supuestos de encuentros puramente fortuitos o los producidos por fuerza mayor, así como cuando pueda el Tribunal apreciar error de prohibición en el obligado, por creer éste que la medida ha quedado judicialmente sin efecto o no alcance a entenderla.

La reforma operada por LO. 1/4 ha añadido además la agravación específica en el supuesto de que quebrantado la pena o la medida cautelar de seguridad de la misma naturaleza hubiera sido impuesta en proceso criminal en el que el ofendido sea alguna de las personas a que se refiere el art. 173.2 del C. Penal , entre las que se encuentra el cónyuge o persona que esta o haya estado ligada al autor por una análoga relación de afectividad aún sin convivencia.

El referido ilícito está incluido en el título XX del libro II del Código Penal vigente bajo la denominación 'delito contra la administración de la Justicia'. Siendo el bien jurídico protegido el recto funcionamiento de la Justicia y especialmente la efectividad y el obligado acatamiento de las resoluciones que emanan de los Tribunales de Justicia ( art. 118 CE y 17.2 de la LOPJ ) -precepto que ha sido mantenido por las reformas operadas en el Código Penal por LO 5/2010 y por LO 1/ 2.015-.

Pues bien, aplicando dicha jurisprudencia al caso ahora examinado, y frente a las alegaciones del recurrente, debemos concluir en lo siguiente: 1/. Concurre el elemento objetivo del tipo penal aplicado , constituido por el acto material de incumplir la pena o medida cautelar impuesta, pues no puede obviarse que, en el caso, ésta viene integrada en el hecho de que la orden de alejamiento impuesta consistía en que el acusado no podía acercarse a una distancia no inferior a 200 metros del domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por la víctima.

Y, no puede obviarse, que la juzgadora de instancia resalta en la sentencia recurrida que ' No hay dudas de que el acusado el día 9 de enero de 2018 acudió al instituto técnico de Miranda de Ebro en el que estudiaba Coro y que estuvo con unos amigos en unos soportales que se encuentran a menos de 200 metros del instituto. Es un hecho que ha sido reconocido por el acusado e igualmente, el Policía NUM000 declara que localizaron al acusado a unos quince pasos de Centro, durante el momento de recreo del instituto, que el acusado se encontraba fumando con unos amigos, que dijo que se iba a ir pronto y que sabía que tenía una orden de alejamiento de su ex pareja y que ésta estudiaba allí'.

2/. También queda acreditado el elemento subjetivo del tipo penal aplicado , integrado por una conciencia y voluntad del denunciado de incumplir el mandato contenido en la orden de alejamiento precedente, que, en el caso, y tal y como señala la juzgadora de instancia ' vulneró de forma consciente e intencionada la orden impuesta y a la vista de la prueba practicada, esta Juzgadora considera que concurre el elemento subjetivo del tipo penal, siendo meramente exculpatorias la manifestaciones del acusado afirmando que no se acordaba de la orden de alejamiento que se le había impuesto'.

De hecho, las alegaciones del recurrente son rebatidas de forma suficiente en la sentencia recurrida, cuando se señala que ' El acusado fue requerido para el cumplimiento de la prohibición de acercarse a Coro el día 28 de diciembre de 2017 y los hechos ocurren el día 9 de enero de 2018, pocos días después de haber sido requerido, requerimiento hecho de forma expresa y siendo apercibido de que en el caso de no respetar dicha prohibición incurriría en un delito de quebrantamiento de condena, por lo que no resulta creíble la mera afirmación de que no se acordaba de que tenía una orden de alejamiento'.

No cabe duda de que, como señala la juzgadora de instancia 'El acusado era consciente de que no podía acercarse a Coro , a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro en el que ésta se encontrarse, de manera que los términos de la prohibición eran claros y precisos, sin posibilidad de inducir a error al acusado o generarle dudas sobre la vigencia y límites de la orden. El acusado se encontraba en un lugar frecuentado de forma asidua y habitual por Coro , teniendo pleno conocimiento de que la víctima estudiaba allí.

Como señalamos en nuestra sentencia de 15 de septiembre de 2018: '...el principio ' in dubio pro reo' no resulta confundible con el artículo 24.2 de la Constitución , que crea a favor de los ciudadanos el derecho a ser considerados inocentes mientras no se presente prueba bastante para destruir dicha presunción.

El ' in dubio pro reo'se dirige al Juzgador como norma de interpretación para establecer que en aquellos casos en los que se ha desarrollado una actividad probatoria normal, si las pruebas dejaren duda en el ánimo del Juzgador sobre la existencia de la culpabilidad del acusado, deberá por humanidad y justicia absolvérsele; con lo cual, mientras el principio de presunción de inocencia se refiere a la existencia o no de prueba que lo desvirtúe, el 'in dubio pro reo' envuelve un problema subjetivo de valoración probatoria, pues, en definitiva, la 'duda' es un estado psicológico en que puede encontrarse el juzgador, ante el que este principio le aconseja como regla moral, debe llevar por humanidad y justicia, a resolver a favor del reo'.

Por tanto, la prueba practicada permite, de forma categórica, concluyente y terminante, afirmar más allá de toda duda razonable que, en la actuación del acusado sí concurre el dolo definitorio del delito de quebrantamiento objeto de condena, pues, en atención a las circunstancias antedichas, esta Sala llega a la convicción de que la prueba practicada no introduce abstracción alguna que genere una duda razonable con virtualidad eficiente como para proclamar la plena vigencia del derecho reconocido en el art. 24 de la Constitución, ya que, en contra de loa alegado por la defensa, sí ha quedado acreditada la concurrencia de los elementos del tipo aplicado.

En consecuencia, no existen razones para modificar la valoración probatoria realizada por la Juzgadora al amparo de lo dispuesto en el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por lo que procede la desestimación del recurso y la confirmación de la sentencia de instancia en su integridad.



CUARTO. - Se imponen al apelante cuyo recurso se desestima, las costas procesales causadas en esta instancia, de conformidad con lo dispuesto en los arts. 123 y concordante del Código Penal.

Conforme a los preceptos citados y a las demás disposiciones de general y pertinente aplicación, administrando justicia en nombre del Rey.

Fallo

DESESTIMAREL RECURSO DE APELACIÓN interpuesto por Luis Pedro , representado por el Procurador de los Tribunales D. Eduardo Gutiérrez Arribas , contra la sentencia dictada por la Ilma. Sra.

Magistrado-Juez del Juzgado de lo Penal n.º 1 de Burgos, en el procedimiento penal n.º 138/19, de fecha 7 de junio de 2019, del que dimana este rollo de apelación, y CONFIRMAR la misma en su integridad, imponiendo al apelante las costas procesales causadas en esta instancia.

Notifíquese esta sentencia al Ministerio Fiscal y demás partes personadas en el modo y forma previsto en la ley, haciéndoles saber que la misma no es firme y contra la que cabe interponer los recursos extraordinarios de CASACION, por infracción de ley y por quebrantamiento de forma, con arreglo a lo previsto en el art. 792. 4º y 847 de la LECR., ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo dentro de los CINCO DÍAS siguientes a la última notificación de la misma, conforme al artículo 847 b) y por infracción de Ley conforme al artículo 849 1° ambos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y de la que se unirá testimonio literal al rollo de apelación y otro al procedimiento de origen para su remisión y cumplimiento al Juzgado de procedencia, de no haberse formulado el mencionado recurso, que acusará recibo para constancia, y el de REVISIÓN.

Líbrese testimonio de la presente sentencia, el cual se llevará a los autos de su razón, quedando el original en el presente libro y remítase otro al Juzgado de procedencia a los efectos oportunos.

Así por esta sentencia lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

E/ PUBLICACIÓN. - Leída y publicada fue la anterior sentencia por el Magistrado Ilmo. Sr. D. LUIS ANTONIO CARBALLERA SIMÓN, Ponente que ha sido en esta causa, habiendo celebrado sesión pública la Sección Primera de la Audiencia Provincial de esta capital en el día de su fecha. Doy fe.

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