Sentencia Penal Nº 324/20...yo de 2011

Última revisión
10/01/2013

Sentencia Penal Nº 324/2011, Audiencia Provincial de Vizcaya, Sección 1, Rec 206/2011 de 27 de Mayo de 2011

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Orden: Penal

Fecha: 27 de Mayo de 2011

Tribunal: AP - Vizcaya

Ponente: MORA SANCHEZ, JUAN MIGUEL

Nº de sentencia: 324/2011

Núm. Cendoj: 48020370012011100149


Encabezamiento

OFICINA COMUN DE TRAMITACION PENAL

AUDIENCIA PROVINCIAL DE BIZKAIA

Sección 1ª

BARROETA ALDAMAR 10 3ª planta

Tfno.: 94 401.66.68 Fax: 94 401.69.92

RECURSO: Rollo ape.abrev. 206/11-

Proc.Origen: Proced.abreviado 444/10

Jdo. de lo Penal nº 5 (Bilbao)

Atestado nº: NUM000

Apelante: Evelio

Abogado: FELIX USUNAGA BELTRAN DE GUEVARA

Procurador: IGNACIO HIJON GONZALEZ

Apelante: Gumersindo

Abogado: FELIX USUNAGA BELTRAN DE GUEVARA

Procurador: JACOBO BELMONTE GARCIA

ILMOS. SRES.

Presidente Dña. REYES GOENAGA OLAIZOLA

Magistrado D. JUAN MANUEL IRURETAGOYENA SANZ

Magistrado D. JUAN MIGUEL MORA SÁNCHEZ

SENTENCIA Nº 324/2011

En la Villa de Bilbao, a 27 de mayo de 2011.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Bilbao ha visto el recurso de apelación nº 206/11, interpuesto por el Procurador D. Ignacio Hijón González en nombre y representación de D. Gumersindo y D. Evelio , asistidos por el Letrado D. Félix Usunaga Beltrán de Guevara, contra la sentencia dictada con fecha de 2 de marzo de 2011 por la Ilma. Sra. Magistrado Juez del Juzgado de lo Penal nº 5 de Bilbao y correspondiente a la causa nº. 444/10, por presunto delito de robo con fuerza en las cosas en grado de tentativa. Actúa como ponente de la presente el Ilmo. Sr. Magistrado D. JUAN MIGUEL MORA SÁNCHEZ, quien expresa el parecer de la Sala.

Antecedentes

PRIMERO.- Por el Juzgado de lo Penal nº 5 de los de dicha clase de Bilbao, se dictó con fecha de 2 de marzo de 2011 sentencia en la que se declaran expresamente probados los siguientes hechos: "Que Evelio , nacido en Rumanía, mayor de edad y sin antecedentes penales y Gumersindo , nacido en Rumanía, mayor de edad y con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia , sobre las 00:25 horas del día 16 de junio de 2010, puestos de común acuerdo y con ánimo de ilícito enriquecimiento, mientras Gumersindo vigilaba la zona para propiciar la acción de Evelio éste se dirigió al vehículo Seat Ibiza matrícula ....-PQN que su propietaria Patricia había dejado estacionado cerrado en la calle Virgen de Begoña de Bilbao e introdujo por la parte superior de la puerta delantera un cordón de una zapatilla deportiva provisto de dos nudos corredizos y lo deslizó por el interior hasta el pestillo de seguridad con la intención de rodear éste y alzarlo, no consiguiendo su objetivo al ser sorprendidos ambos en esos momentos por agentes de la Policía Municipal de Bilbao".

La parte dispositiva o Fallo de la indicada sentencia, así mismo, dice textualmente: "Debo CONDENAR Y CONDENO a Evelio como autor de un DELITO DE ROBO CON FUERZA EN LAS COSAS en grado de TENTATIVA, sin circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de SIETE MESES DE PRISIÓN, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por el tiempo de la condena y abono de la mitad de las costas.

Debo CONDENAR Y CONDENO a Gumersindo como autor de un DELITO DE ROBO CON FUERZA EN LAS COSAS en grado de TENTATIVA, sin circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de SIETE MESES DE PRISIÓN, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por el tiempo de la condena y abono de la mitad de las costas.

Se decreta el comiso del cordón ocupado".

SEGUNDO.- Contra dicha resolución se interpuso, en tiempo y forma, recurso de apelación por el Procurador D. Ignacio Hijón González en nombre y representación de D. Gumersindo y D. Evelio , en base a los motivos que en el correspondiente escrito se indican y que serán objeto del fondo del recurso.

TERCERO.- De dicha impugnación se dio traslado a las demás partes personadas a fin de que pudieran formular sus alegaciones. Remitidas las actuaciones a este Tribunal y habiendo tenido entrada los autos en esta Sala no se estimó precisa la celebración de la vista, fijándose el día 26 de mayo de 2011 como fecha para la deliberación.

Hechos

ÚNICO.- Se mantienen y se aceptan los hechos probados de la sentencia recurrida, que se dan por reproducidos.

Fundamentos

PRIMERO.- Se tienen por reproducidos los argumentos invocados en la resolución impugnada, que se comparten en lo sustancial y coincidente.

SEGUNDO.- Se alzan los ahora recurrentes solicitando la revocación de la sentencia apelada y se dicte otra en la que resulte absuelto el apelante D. Gumersindo , o subsidiariamente se les rebaje en dos grados la pena a ambos acusados dado el grado de ejecución alcanzado. Para ello, al margen de unas consideraciones acerca de los antecedentes penales de uno de los acusados, del Sr. Gumersindo , realizan una paralela y parcial valoración de la prueba practicada en el Juicio Oral, principalmente de la testifical de los Agentes de la policía Municipal de Bilbao actuantes, señalando que no existen pruebas de cargo suficientes que acrediten que D. Gumersindo es el autor de los hechos que se le imputan. Por lo que la conclusión a la que llega el Juzgador de Instancia en lo que respecta al relato de los hechos probados y a los fundamentos de derecho respecto a este acusado no resulta acomodada a la prueba practicada en el Plenario. Considerando que no existe prueba de cargo suficiente para emitir también un fallo condenatorio contra el mismo, por lo que ha sido vulnerado el principio de presunción de inocencia y el principio "in dubio pro reo".

Por su parte, el Ministerio Fiscal, impugna el recurso de apelación interpuesto e interesa la confirmación de la resolución recurrida.

TERCERO.- Respecto a lo alegado en el primer motivo de recurso en relación a que no constan en las actuaciones los antecedentes penales de D. Gumersindo , cabe únicamente señalar, además de que si que obran los mismos a los folios 56 y 57 de las actuaciones, que aunque no constaran en nada influiría en los hechos que han resultado probados, en su calificación, ni en las consecuencias jurídicas de los mismos.

Por otro lado, la invocada presunción de inocencia entraña el derecho a no ser condenado sin pruebas de cargo válidas y que, por lo tanto, toda sentencia condenatoria debe expresar las pruebas en que se sustenta la declaración de responsabilidad penal, debiendo apoyarse tal sustento en verdaderos actos de prueba conformes a la Ley y a la Constitución, practicados normalmente en el acto del juicio oral, salvo las excepciones constitucionalmente admisibles, valorados conforme a las reglas de la lógica y la experiencia y expresado ello en la motivación oportuna. En este sentido, tiene declarado el Tribunal Constitucional, en doctrina que recoge la Sentencia 135/2003, de 30 de junio , que el derecho a la presunción de inocencia se configura como el derecho a no ser condenado sin pruebas de cargo válidas. Por tanto, "sólo cabrá constatar la vulneración del derecho a la presunción de inocencia cuando no haya pruebas de cargo válidas, es decir, cuando los órganos judiciales hayan valorado una actividad probatoria lesiva de otros derechos fundamentales o carentes de garantías, o cuando no se motive el resultado de dicha valoración, o, finalmente, cuando por ilógico o insuficiente no sea razonable el iter discursivo que conduce de la prueba al hecho probado" ( STC 189/1998, de 28 de septiembre , citándola, entre otras muchas, SSTC 120/1999, de 28 de junio ; 249/2000, de 30 de octubre ; 155/2002, de 22 de julio ; 209/2002, de 11 de noviembre). Tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constituciónvienen reiterando que cuando se alega vulneración del citado principio, corresponde comprobar laexistencia de prueba de cargo que sea objetivamente lícita practicada con observancia de losrequisitos legales condicionantes de su validez procesal y bajo los principios de contradicción einmediación, y de contenido incriminador como prueba de cargo. En consecuencia la vulneracióndel derecho a la presunción de inocencia debe desestimarse cuando se constate la existencia en elproceso de esa prueba de cargo, susceptible de proporcionar la base probatoria necesaria para unpronunciamiento de condena, es decir, cuando se da el presupuesto necesario para que el órganode instancia pueda formar su convicción sobre lo acaecido. La ponderación del resultado probatorioobtenido, valorándolo y sopesando la credibilidad de las distintas pruebas contradictoriascorresponde únicamente alenjuiciador que presenció la prueba de cargo, a través delcorrespondiente juicio valorativo, revisando en la alzada que se haya observado por el Juez a quo las reglas de la lógica, principios de experiencia o los conocimientos científicos.

No debiendo olvidarse en orden a la valoración probatoria, que nos encontramos ante un recurso de apelación, es decir, un recurso de naturaleza devolutiva y que, por tanto, es el órgano jurisdiccional que ha dictado la sentencia ahora objeto de recurso el que ha practicado de manera directa y personal la prueba en el acto del Plenario sin que este Tribunal haya intervenido en la misma. A estos efectos la doctrina jurisprudencial de nuestros Tribunales Constitucional y Supremo es clara cuando establece que dado que en nuestro Derecho procesal penal rige el principio general de que la consideración como prueba exclusivamente es la que se practica en el Plenario y se somete a los principios de contradicción e inmediación, cuando un Tribunal diferente al que la practica debe revisar los hechos declarados probados, el Tribunal ad quem se encuentra ante una serie de limitaciones que vienen determinadas por la propia naturaleza de recursos plenos, como es el de apelación, en el que tan sólo cuando la convicción del Juez a quo se encuentre totalmente desenfocada, o no exista, o sea manifiesto su error en la apreciación del material probatorio, puede y debe revisarse la fijación que de los hechos haya efectuado y por consiguiente, rectificar o invalidar las consecuencias jurídicas que haya extraído, y porque el Tribunal ad quem deberá analizar la apreciación de las pruebas y elementos de conocimiento y convicción, que frente a la fijación fáctica haya hecho al Juzgador a quo la rigurosa aplicación de la inmediación de que ha gozado en el juicio. No siendo por ese motivo ajustado a derecho pretender sustituir la valoración de la prueba realizada en instancia por el Juzgador a quo , conforme al artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , desde la privilegiada perspectiva de la inmediación judicial. De lo contrario, si se entra a revisar y corregir la valoración y ponderación de los medios de prueba practicados por el tribunal a quo , no respetando los tan mencionados, por importantes, principios de inmediación y contradicción, sería cuando no se respetaría y quedaría vulnerado el derecho a un proceso con todas las garantías constitucionales establecidas en el artículo 24.2 de la Constitución Española. Es por ello que la valoración de la prueba practicada en este procedimiento es valorada por el Juez de Instancia, y el tribunal ad quem no puede llegar nunca, respecto al enjuiciamiento de la base probatoria, a sustituir sin más el criterio valorativo del Juez a quo, ya que no se puede prescindir de la convicción y estado de conciencia de aquél ante quien se ha celebrado el juicio, y es por ello por lo que únicamente cuando se justifique de algún modo que ha existido error notorio en la apreciación de algún elemento probatorio, proceda revisar aquella valoración, lo que, adelantamos, no sucede en este procedimiento seguido contra los ahora apelantes D. Gumersindo y D. Evelio .

En este caso, de lo que se trata es de determinar si la Magistrado Juez de lo Penal ha incurrido en error en cuanto a la estructuración del mínimo probatorio exigido para que pueda dictarse sentencia condenatoria sin infringir el derecho fundamental a la presunción de inocencia, así como examinarse si en la valoración de la prueba llevada a cabo por el mismo y que le llevó a declarar también la condena de D. Gumersindo como autor responsable de un delito de robo con fuerza en las cosas en grado de tentativa, se ha incurrido por su parte en manifiesto error y esta conclusión es imposible como se explicará seguidamente, cuando, como ocurre en este caso, la sentencia motiva y fundamenta con claridad y precisión las razones por las cuales los distintos medios probatorios son valorados en la forma en que lo lleva a efecto y éstos hacen referencia a la convicción a que ha llegado a consecuencia de la apreciación directa e inmediata de la prueba practicada.

CUARTO.- En el presenta caso, si revisamos el conjunto de las actuaciones y tras el visionado del CD de grabación del Juicio Oral, se comprueba como el Juzgador a quo ha contado con una importante prueba testifical consistente, entre otras, en las declaraciones de los Agentes de la Policía Municipal de Bilbao actuantes con carné profesionales 544 y 818. Así declararon de forma firme, objetiva y coincidente con lo recogido en el atestado, de como recibieron una llamada acerca de que dos individuos se encontraban robando en un vehículo, les facilitaron las características de los mismos, al llegar sorprendieron a uno de ellos vigilando mientras el otro se encontraba forzando el marco de la puerta del conductor para abrir un hueco por donde había introducido un cordón de una zapatilla para enganchar el seguro de la puerta, quitarlo y así abrir la puerta del vehículo y poder robar en su interior. No teniendo duda alguna ninguno de los dos agentes que declararon en el Plenario que Gumersindo se encontraba vigilando mientras el otro acusado abría el vehículo (véanse sus declaraciones a partir del minuto 4:20 y 10:20, respectivamente, del CD de grabación del Juicio Oral. Un acusado en el ejercicio de su derecho constitucional a no declararse culpable puede faltar a la verdad, mientras los agentes prestan declaración bajo juramento de decir verdad y previa advertencia de que caso de faltar a la verdad cometen un delito de falso testimonio en causa penal. La parte apelante ningún interés abyecto ha probado para que esta Sala tache los testimonios prestados por los agentes actuantes en el Juicio Oral celebrado en la Instancia. No siendo alternativa seria que oponer las cuestiones que plantea la parte recurrente a tan contundente relato. Sin que los acusados acudieran al Juicio Oral, a pesar de estar debidamente citados, a ofrecer su versión de los hechos, así podría haber explicado el Sr. Gumersindo que hacía una noche de lluvia a las 00:25 horas en medio de una acera de una calle de Bilbao, mientras otro individuo, de su misma nacionalidad, a escasos metros forzaba la puerta de un vehículo que se encontraba estacionado. Por lo que ninguna duda existe acerca de que también Gumersindo fue autor de los hechos que se le imputan.

Todo ello ha llevado al Juzgador a quo en el ejercicio de la facultad que le reconoce el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal a determinar también la participación de D. Gumersindo en los hechos que se le imputan, exponiendo de forma coherente, clara, lógica y suficiente en el fundamento jurídico primero de la resolución impugnada los motivos que le llevan a determinar la autoría y participación en los hechos del acusado D. Gumersindo . Las reglas del saber humano que autorizan las presunciones judiciales nacen en un mecanismo inductivo, de la generalización por acopio de supuestos idénticos, del conocimiento de la naturaleza humana, del modo de comportarse habitual del hombre en sus relaciones con otros miembros de la sociedad, y de la índole misma de las cosas "in re ipsa loquitur" ( STS de 26 de noviembre de 1996 ).

Considerando esta Sala que los hechos consignados como probados en la instancia responden a la adecuada interpretación realizada de la prueba practicada, y por el mentado acierto de la misma, la cual ha de mantenerse. No pudiendo pretender la parte ahora recurrente que su valoración sobre los hechos, sobre las circunstancias que los rodearon y sobre el conjunto de la prueba practicada en el acto del Juicio Oral, prevalezca sobre la que hizo el Juzgador a quo desde su imparcial perspectiva. A lo que debe añadirse a lo anterior que el proceso crítico seguido por el Juzgador de Instancia en la apreciación de las pruebas ha sido detalladamente expuesto por el mismo, sin que sea dable encontrar en él quebranto alguno de las reglas de la lógica ni inferencia que sea contradictoria, siendo plenamente aceptables las consecuencias de índole jurídica que liga a los hechos previamente aceptados como probados, tal y como en ella misma se desarrolla, por lo que no queda sino mantener el relato de los hechos consignados como probados en la sentencia apelada, donde queda recogido lo acaecido y la intervención del recurrente en su producción. Lo que pretende la parte recurrente no es sino una nueva y distinta valoración de la prueba realizada por el Juzgador de Instancia, de forma que ahora se conceda sólo credibilidad a su versión exculpatoria y no al resto de la prueba practicada que acredita su culpabilidad, y por ende el acierto de la resolución recurrida.

Coincidiendo esta Sala con lo manifestado por el Juzgador de Instancia, ha sido acertada la condena de D. Gumersindo y D. Evelio como autores responsables de un delito de robo con fuerza en las cosas en grado de tentativa, con una prueba, contrariamente a lo sostenido por la apelante, suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia, no apreciándose error manifiesto en las conclusiones extraídas por la Juzgadora de Instancia ni infracción del principio "in dubio pro reo".

QUINTO.- Idéntica suerte, adelantamos, va a cosechar lo solicitado en relación a la rebaja de la pena impuesta, al entender que dadas las circunstancias concurrentes y por el grado de ejecución alcanzado, deben rebajarse dos grados la misma. Atendiendo a la pena establecida en abstracto para el delito por el que ha sido condenado (delito de robo con fuerza del artículo 240 del Código Penal ), que va de 1 a 3 años de prisión, el Juzgador de Instancia en el Fundamento Jurídico Tercero determina la pena que finalmente le impone (naturaleza del delito, y grado de ejecución, que efectivamente estaríamos ante una tentativa idónea y acabada), rebaja, acertadamente, en un grado la pena prevista por el imperfecto grado de ejecución (tentativa), situándola en siete meses, muy próxima al mínimo previsto de seis meses de prisión. Extensión que esta Sala considera proporcionada y conforme a Derecho, teniendo presente, como más arriba se ha señalado, el grado de ejecución alcanzado. Donde los ahora recurrentes han practicado todos los actos que objetivamente debían haber producido el resultado perseguido, si bien éste no se ha producido por causas independientes de la voluntad de los autores. Mientras uno de ellos vigilaba el otro forzó la puerta del conductor del vehículo, consiguiendo abrir un hueco entre el marco y la puerta, por donde introdujo un cordón de una zapatilla provisto de un nudo corredizo deslizándolo por el interior hasta llegar al pestillo de seguridad para quitarlo, si bien no lo consiguió ni se apoderó de los objetos que allí se hallaban en el interior del vehículo porque de forma sorpresiva apareció una patrulla de agentes de la Policía Municipal de Bilbao que se lo impidieron.

Por consiguiente, las razones alegadas por la parte ahora recurrente no desvirtúan los fundamentos contenidos en la sentencia de referencia, los cuales deben ser confirmados en todos sus extremos. Por lo que siendo plenamente ajustada a Derecho la resolución recurrida, procede la entera confirmación de la misma.

En consecuencia, se desestima el recurso interpuesto.

SEXTO.- En atención a lo previsto en los artículos 239 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , y habiendo sido desestimado el recurso de apelación, se imponen a los apelantes las costas causadas en esta alzada.

Vistos los preceptos citados y demás de aplicación y en virtud de la potestad jurisdiccional que nos viene conferida por la Soberanía Popular y en nombre de S.M el Rey.

Fallo

Que desestimando el recurso de apelación interpuesto en nombre y representación de D. Gumersindo y D. Evelio contra la sentencia de 2 de marzo de 2011 dictada por la Ilma. Sra. Magistrado Juez del Juzgado de lo Penal nº 5 de Bilbao en esta causa. En consecuencia, debemos confirmar y confirmamos íntegramente dicha resolución, y condenamos a los apelantes a las costas originadas en esta instancia.

Notifíquese la presente resolución al Ministerio Fiscal y a las demás partes procesales. Devuélvanse los autos al Juzgado del que proceden, con testimonio de esta sentencia, para su conocimiento y cumplimiento.

Contra esta sentencia no cabe ulterior recurso.

Así por esta, nuestra sentencia, cuya certificación se unirá al rollo, definitivamente juzgado, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACIÓN.- Dada y pronunciada fue la anterior sentencia por los Ilmos. Sres. Magistrados que la firman y leída por el Ilmo Sr. Magistrado Ponente en el mismo día de su fecha, de lo que yo, el Secretario, certifico.

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