Última revisión
02/05/2025
Sentencia Penal 323/2025 Tribunal Supremo. Sala de lo Penal, Rec. 6721/2022 de 04 de abril del 2025
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Orden: Penal
Fecha: 04 de Abril de 2025
Tribunal: Tribunal Supremo
Ponente: MANUEL MARCHENA GOMEZ
Nº de sentencia: 323/2025
Núm. Cendoj: 28079120012025100328
Núm. Ecli: ES:TS:2025:1490
Núm. Roj: STS 1490:2025
Encabezamiento
Fecha de sentencia: 04/04/2025
Tipo de procedimiento: RECURSO CASACION
Número del procedimiento: 6721/2022
Fallo/Acuerdo:
Fecha de Votación y Fallo: 02/04/2025
Ponente: Excmo. Sr. D. Manuel Marchena Gómez
Procedencia: AUDIENCIA PROVINCIAL DE VALENCIA, SECCIÓN SEGUNDA.
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. María del Carmen Calvo Velasco
Transcrito por: ICR
Nota:
RECURSO CASACION núm.: 6721/2022
Ponente: Excmo. Sr. D. Manuel Marchena Gómez
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. María del Carmen Calvo Velasco
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Juan Ramón Berdugo Gómez de la Torre
D. Manuel Marchena Gómez
D. Pablo Llarena Conde
D.ª Susana Polo García
D. Javier Hernández García
En Madrid, a 4 de abril de 2025.
Esta sala ha visto el recurso de casación por quebrantamiento de forma e infracción de ley, interpuesto por la mercantil
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Manuel Marchena Gómez.
Antecedentes
"Resulta probado y así se declara que:
1. Constantino es el propietario y administrador de la mercantil JUST E BUSINESS, habiendo registrado en la Biblioteca de Cataluña el 27 de octubre de 2.004 el software Xkiosk (ADMINISTRATOR más RUNTIME), creado y desarrollado por aquella.
2. La Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana suscribió el 18 de enero de 2.005 con la mercantil STERIA IBÉRICA S.A,U (en la actualidad GLOBAL ROSETTA, S.L.U) un contrato de prestación de servicios para la creación y subsiguiente gestión continuada del Sistema de Información Poblacional (SIP).
En el marco de ese proyecto global se incluía el desarrollo de un subproyecto piloto específico denominado "PUNT SALUT", el cual estaba regulado en el apartado 6 del Pliego de Prescripciones Técnicas, bajo la denominación
Por otro lado, en el
La Conselleria y STERIA suscriben el 1 de julio de 2.010 un nuevo
En dicho pliego se reproduce la condición relativa a la propiedad intelectual en los mismos términos.
El jefe del Proyecto PUNT SALUT designado por STERIA era Don Augusto.
3. STERIA subcontrató, a su vez, el desarrollo tecnológico del citado subproyecto PUNT SALUT con la mercantil ACCESUM TECNOLOGÍA y CONOCIMIENTO S.L, de la que eran socios y administradores Pura y Martin mediante los siguientes contratos:
a) Contrato de prestación de suministro y prestación de servicios informáticos, de 7 de abril de 2.005.
b) Contrato de realización de proyecto cerrado (a Precio Fijo) con subrogación de responsabilidad (Back to Back) suscrito el día 9 de marzo de 2.006.
c) Contrato de realización de proyecto cerrado (a Precio Fijo), con subrogación de responsabilidad (Back to Back), suscrito el día 3 de abril de 2.006, prorrogado mediante contrato de 28 de marzo de 2.007.
d) Contrato de prestación de suministro y prestación de servicios informáticos de 2 de abril de 2.007.
En virtud de dichos contratos ACCESUM
4. En el año 2.005 Constantino, como administrador de JUST E BUSINESS, remitió a ACCESUM TECNOLOGÍA y CONOCIMIENTO S.L, un borrador de "contrato de licencia de software" y un borrador de "contrato de desarrollo de licencia", en virtud de los cuales facturó a partir de 2.005 a esta mercantil por la utilización de la licencia del programa Xkiosk, desarrollos del mismo para la Conselleria de Sanitat y por el mantenimiento del mismo.
Dichos borradores no fueron, no obstante, firmado por los administradores de ACCESUM.
En la cláusula 5ª del llamado
5. JUST E BUSINESS desplazó desde Barcelona a la sede de ACCESUM en Valencia a uno de sus programadores, el acusado Alfredo, para que desarrollara su trabajo relacionado con el proyecto PUNT SALUT, si bien dicho trabajador era retribuido por JUST E BUSINESS.
6. Alfredo había firmado con JUST E BUSINESS cláusulas de confidencialidad, de secreto y de no concurrencia por las que se obligaba a pagar a aquella 600.000 euros en caso de incumplimiento de dichas obligaciones, percibiendo a su vez una prima mensual de 300 euros como contraprestación.
7. En fecha no determinada del tercer trimestre del año 2.008, pero en torno al mes de octubre, se comunica a Constantino por parte de ACCESUM, que la Conselleria de Sanitat había cancelado el proyecto PUNT SALUT, circunstancia que no fue comprobada por el querellante y que no era cierta pues los citados quioscos continuaban en funcionamiento.
8. Cuando se le comunica en el año 2008 a Constantino que la Conselleria prescindía del programa PUNT SALUT aquel procedió a despedir a Alfredo, el cual aproximadamente un mes después pasó a trabajar primero para la mercantil ACCESUM, de la que eran socios Pura y Martin y luego para mercantil CONVERGE INTEGRACIÓN Y SERVICIOS S.L que tenía el mismo objeto social y
9. Todos los programadores de JUST E BUSINESS conocían y tenían acceso al código fuente del software Xkiosk sin que por parte de dicha mercantil se adoptara medida alguna de seguridad para preservar su secreto, más allá de la firma de las cláusulas de confidencialidad y secreto por parte de aquellos.
10. No ha resultado acreditado que, aprovechando sus conocimientos del código fuente del software Xkiosk y con la intención de obtener algún beneficio económico, Alfredo, una vez despedido de JUST E BUSINESS y desde octubre de 2.008, fuera adaptando y desarrollando dicho software sin la autorización de JUST E BUSINESS a fin de que ACCESUM o CONVERGE pudieran seguir prestando sus servicios a STERIA y esta, a su vez, a la Conselleria de Sanitat.
11. El 15 de abril de 2.010, Constantino realizó una llamada telefónica a Don Augusto, identificándose como el Administrador y propietario de la mercantil JUST E BUSINESS, comunicándole que él era el titular del software Xkiosk y que los Kioskos de la Conselleria de Sanitat estaban funcionando con un software posiblemente fruto de un plagio, a lo que el acusado le dijo que desconocía dicha circunstancia pero que lo pondría en conocimiento de sus superiores.
El día 27 de abril de 2.010 Constantino volvió a contactar telefónicamente con Augusto el cual le dijo que se dirigiera al director financiero y al departamento legal de STERIA a quienes había puesto en antecedentes de la llamada del Sr. Constantino.
Ni antes ni después de dichas llamadas Constantino remitió al acusado documento alguno justificativo de ser el titular de las licencias en cuestión.
Tampoco hizo tal cosa con la dirección de STERIA.
12. Igualmente, Constantino contactó con la Conselleria de Sanitat para manifestarles que el software que se estaba utilizando en los quioscos de la Conselleria de Sanitat podía ser un plagio del software de su propiedad Xkiosk, cosa que hizo mediante diversas llamadas telefónicas y correos electrónicos, siendo su interlocutora Doña Dolores, remitiendo igualmente a la Conselleria un burofax el día 13 de septiembre de 2.010 donde relacionaba hasta 21 centros en que se estaba utilizando el programa en cuestión.
13. El 24 de mayo de 2.010, el acusado que no se encuentra a disposición de este Tribunal presentó para su inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Oficina de Valencia (Asiento Registral 09/2011/104) el software
14. Tanto STERIA como la propia Conselleria de Sanitat desconocían completamente los pactos llevados a cabo entre ACCESUM y JUST E BUSINESS.
15. El 25 de febrero de 2.013, la Conselleria decide suprimir el PUNT SALUT con efectos desde el 1 de marzo de 2.013, lo que hizo que STERIA informara de esta circunstancia a ACCESUM el día 14 de marzo de 2.013, extinguiéndose la relación contractual entre ambas el 31 de marzo de 2.013.
16. La querella que da origen al presente procedimiento se presenta el día 20 de mayo de 2.014, acordándose por el Juzgado de Instrucción 19 de Valencia la incoación de las Diligencias Previas 69/2014 por medio de Auto de 9 de julio de 2.014." (sic)
"
Igualmente debemos absolver a GLOBAL ROSETTA, a ACCESUM y a la Conselleria de Sanitat de los pedimentos formulados en su contra.
Se imponen las costas correspondientes a Augusto y a STERIA a la acusación particular, declarándose de oficio las correspondientes a Alfredo.
Notifíquese la presente resolución al Ministerio Fiscal y demás partes, personadas, haciéndoles saber que contra la misma cabe interponer RECURSO DE CASACIÓN." (sic)
Primero.- Por infracción de ley, según lo dispuesto en los arts. 847.1.A) y 849.1 de la LECrim. , por inaplicación de los arts. 131 y 132, en relación con los arts. 270, 271, 279 y 392 del CP, concretado en la inaplicación de las normas que regulan el instituto de la prescripción.
Segundo.- Por infracción de ley, al amparo del art. 849.2 LECrim. por error en la apreciación de la prueba basado en documentos que obran en autos y demuestran la equivocación del juzgador sin resultar contradichos con otros medios probatorios.
Tercero.- Por infracción de ley, según lo dispuesto en los arts. 847.1.A) y 849.1º de la LECrim. , por inaplicación de los arts. 270.1 y 271 del CP concretado el presente motivo de casación en la inaplicación de los citados preceptos sustantivos.
Cuarto.- Por infracción de ley, según lo dispuesto en los arts. 847.1.A) y 849.1 de la LECrim. , por inaplicación del art. 279 del CP, concretado en la inaplicación de los citados preceptos sustantivos.
Quinto.- Por infracción de ley, según lo dispuesto en los arts. 847.1.A) y 849.1 de la LECrim. , por inaplicación del art. 392 del CP, en relación con el art. 390 CP, concretado en la inaplicación de los citados preceptos sustantivos.
Sexto.- Por quebrantamiento de forma, según lo dispuesto en los arts. 847.1.A) y 850.1º de la LECrim. concretada en la indebida denegación de la prueba solicitada en el correspondiente trámite procesal, protestada según las formalidades de la ley.
Fundamentos
Contra esta resolución se interpone recurso de casación por la acusación particular, ejercida por la representación legal de la entidad mercantil Just-E- Business.
Se formalizan seis motivos que van a ser reordenados con el fin de dar respuesta a todos ellos de la forma más adecuada, teniendo en cuenta las limitadas posibilidades que ofrece la casación de una sentencia absolutoria.
El Fiscal del Tribunal Supremo y las partes recurridas interesan la desestimación del recurso.
La sentencia recurrida -sigue razonando el recurrente- ha considerado que "...los delitos se habrían cometido en octubre de 2008 o antes, de manera que habiéndose presentado la querella en el año 2014 se habría cumplido el plazo de 5 años para la prescripción".
La omisión de los documentos que cita la defensa habría determinado que la Audiencia no haya valorado correctamente la fecha de inicio del cómputo de la prescripción, al no distinguir entre la copia del ejecutable y la copia del código fuente de los programas
Conforme a esta idea, el
a) El
b) El
c) El
El
El motivo no es viable.
Esta línea de razonamiento es correcta. La determinación del momento a partir del cual el delito se encuentra consumado y, por tanto, comienza a correr el plazo prescriptivo dependerá, siempre y en todo caso, de la estructura típica de cada uno de los tipos penales por los que se ha formulado acusación.
Sin embargo, la vía impugnativa mediante la cual se pretende llevar a la convicción de esta Sala la indebida aplicación del plazo prescriptivo no es la acertada, en la medida en que desborda el cauce que autoriza el art. 849.1 de la LECrim. Conforme a una reiteradísima jurisprudencia de innecesaria cita, el error de derecho que puede ser denunciado al amparo de este precepto exige como indeclinable presupuesto metodológico la aceptación del hecho probado. El error en el cómputo de los plazos de la prescripción tiene que argumentarse a partir de lo que el juicio histórico ha declarado como probado, no a partir de lo que el recurrente considera que debió haber proclamado como probado.
De ahí que esta Sala no pueda reordenar el cómputo del plazo extintivo valorando anticipadamente los documentos que se citan en el recurso. Ha de limitarse a valorar si con arreglo a la secuencia fáctica que ha sido fijada en la instancia, los hechos pueden declararse prescritos.
La cuestión suscitada es objeto de controversia entre las distintas Audiencia Provinciales. Es mayoritaria, sin embargo, la tesis de quienes sostienen que se trata de un delito de consumación instantánea. El art. 270 del CP exige que la acción se ejecute "en perjuicio de tercero", no "con perjuicio de terceros". Exigir una actuación "en perjuicio" refleja sólo la exigencia de un ánimo tendencial que filtra la acción ejecutada. Y a esa idea se adscribe la literalidad del art. 270 del CP. La ulterior causación de perjuicios efectivos formaría parte del agotamiento del delito, sin que sea necesaria para su consumación.
Este criterio ha sido también postulado por la Fiscalía General del Estado. En su Circular 2/1989,
La misma tesis era defendida en la Circular 1/2006,
La Circular 8/2015
La acción delictiva, por tanto, se consuma desde el momento mismo en que el autor hace suya la creación intelectual que no le pertenece, con independencia de que, a partir de ese momento, obtenga o no un beneficio económico. El perjuicio de tercero no es propiamente el resultado del delito, sino un elemento de su tipo subjetivo, relativo al ánimo de lucro. El delito del art. 270 del CP aparece así como un delito de tendencia que nace y se consuma al margen de la percepción efectiva de un beneficio económico. Su obtención, de producirse, formará ya parte del agotamiento del delito.
Esta es la tesis a la que se adscribe la sentencia cuestionada. Y esta es la solución acorde con el relato de hechos probados, en el que se puntualiza que la conducta típica por la que se dirigió acusación contra Augusto y Alfredo habría tenido lugar con anterioridad a octubre del año 2008 por lo que, habiéndose presentado querella en el año 2014, y a la vista de la normativa aplicable esas fechas, el transcurso del plazo de 5 años conduciría de forma indeclinable a la prescripción del hecho imputado.
Conforme se desprende del factum, el delito se habría consumado, en su caso, con anterioridad a la fecha en la que Alfredo fue contratado y empezó a trabajar para Acessum -octubre de 2008- por lo que la puesta en conocimiento judicial de esos hechos mediante la querella formalizada por Just-E-Business, en el ejercicio de la acusación particular, habría tenido lugar en un periodo superior a los 5 años establecidos para la prescripción por el art. 131.1 del CP.
El mismo cómputo permite declarar extinguida la responsabilidad criminal imputada a Augusto, designado por Steria Ibérica -en la actualidad Global Roseta SLU- como jefe del proyecto Punt-Salut y quien a pesar de haber recibido varias llamadas telefónicas por parte del Sr. Constantino, propietario y administrador de Just-E-Business S.L poniendo en su conocimiento la supuesta vulneración que se estaba llevando a cabo, sin embargo, no recibió documentación alguna acreditativa de esa reclamación. Tampoco se puso en contacto el reclamante con el Director Financiero ni el departamento legal de Steria al que se le había remitido, desconociendo, en definitiva, tanto Steria como la propia Conselleria los acuerdos a los que hubieran podido llegar Just-E-Business y Acessun que recordemos, había sido subcontratada por Steria a estos efectos.
Esta esa la secuencia cronológica que ha quedado incorporada al juicio histórico que, como ya hemos apuntado, constituye el inamovible punto de partida sobre el que ha de ser desarrollado el discurso impugnativo que autoriza el art. 849.1 de la LECrim. Y es sobre esa franja temporal sobre la que hemos de verificar si el tiempo transcurrido ha provocado la prescripción como causa extintiva de la responsabilidad criminal. No podemos, en ningún caso, introducir grietas en el relato de hechos probados acogiendo la propuesta probatoria que ofrece el recurrente en el desarrollo del motivo. Lo impide el art. 884.3 y 4 de la LECrim, preceptos que conducen a la desestimación del motivo.
A juicio del recurrente, la denegación por la Audiencia Provincial del visionado de los vídeos grabados con ocasión del desarrollo del procedimiento civil P.O 774/2011, cuya incorporación a la causa había sido declarada pertinente, ha vulnerado el derecho de defensa. El injustificado rechazo de esta prueba ha condicionado la valoración probatoria de la Audiencia, que no ha podido tomar contacto con una fuente de prueba que habría desmentido algunos de los hechos que se han declarado probados.
El motivo no es viable.
No toda denegación probatoria, desde luego, tiene la virtualidad indispensable para apreciar la nulidad de un procedimiento por infracción del derecho constitucional a la prueba ( art. 24.2 de la CE) . Carece de interés reiterar la cita de consolidada jurisprudencia del Tribunal Supremo que, al perfilar el significado de la impugnación casacional por la vía del art. 850.1 de la LECrim, distingue entre pertinencia y necesariedad de la prueba. Y la misma jurisprudencia recuerda que no se produce la vulneración del derecho fundamental cuando la prueba es rechazada, aun siendo pertinente, porque su contenido carece de capacidad para alterar el resultado de la resolución final (cfr. SSTS 587/2009, 22 de mayo, 395/2009, 16 de abril, 1724/2000, 9 de noviembre y 1209/99, 12 de julio).
En el presente caso, además, se da la circunstancia de que la sentencia recurrida ofrece un argumento que excluye cualquier asomo de arbitrariedad en la decisión adoptada por la Audiencia: "...la mayoría de las personas que habían declarado en aquel proceso civil estaban citadas para este juicio, bien como acusados, bien como testigos siendo la prueba que se practica en el acto del juicio oral la única con virtualidad suficiente para enervar, en su caso, la presunción de inocencia de los acusados".
Es cierto que el Tribunal de instancia no pudo contar con la valoración de la declaración del acusado rebelde - Martin- que sí había declarado en ese procedimiento civil. Sin embargo, parece lógico entender que ese testimonio no puede convertir la ausencia física del acusado rebelde en presencia jurídica, para así valorar un testimonio prestado en un proceso civil con arreglo a un estatuto jurídico distinto del que singulariza la condición de acusado en un proceso penal.
Por si fuera poco, como añade la sentencia cuestionada, "...no cabía, por otro lado, la introducción de dichas declaraciones para, por vía del artículo 714 de la Lecrim, poner de manifiesto posibles contradicciones con lo declarado en este juicio por quienes fueron parte o depusieron como testigos en aquel proceso civil, algo permitido tan solo para las declaraciones prestadas durante la fase de instrucción, como señala, entre otras muchas resoluciones, el ATS 5/2021 de 17 de diciembre de 2.020. (...) Cabría añadir, por último, que en dicho proceso civil la posición procesal de los ahora acusados, Sres. Alfredo y Augusto, era la de testigos, así como que no intervinieron en los interrogatorios llevados a cabo en el seno del citado Procedimiento Civil sus Defensas".
La Sala no detecta, por consiguiente, la vulneración del derecho a la prueba que se dice infringido. El visionado de esos vídeos no habría sido determinante de una reevaluación de las conclusiones probatorias alcanzadas en la instancia.
La inviabilidad de la queja formalizada por el Letrado de la acusación particular se deriva de dos datos ineludibles, íntimamente conectados entre sí, y que impiden convertir una sentencia absolutoria dictada en apelación por la Audiencia Provincial en una resolución de condena.
Sin adentrarnos en la ya superada controversia dogmática acerca de la naturaleza procesal o sustantiva del instituto de la prescripción, lo cierto es que en aquellas ocasiones en que la responsabilidad criminal ha sido declarada extinguida conforme al art. 130.6 del CP, la fijación de un relato de hechos probados que declare la inocencia de los acusados, con independencia del efecto extintivo del paso del tiempo, puede formar parte del interés de quienes han ocupado la parte pasiva del procedimiento y reivindican la irrelevancia delictiva de los hechos inicialmente imputados.
La jurisprudencia de esta Sala conoce precedentes en los que así se ha entendido y así se ha resuelto. Así, por ejemplo, se admitió ese interés en el caso del absuelto por un delito de apropiación indebida que promovió la impugnación casacional con el fin de acreditar que, aun si se admitiera que los hechos no estaban prescritos, éstos no podrían nunca considerarse constitutivos del delito que la Audiencia Provincial daba como probado, aunque no perseguible (cfr. STS 8 julio 1997, rec. 3356/1997). En la misma línea se pronunció la STS 48/2011, 2 de febrero, que conoció el supuesto de un recurso de casación promovido por el acusado absuelto por prescripción de los delitos de prevaricación y cohecho. También la STS 1136/2010, 21 de diciembre, abordó el recurso contra una sentencia absolutoria por prescripción. En efecto, la Audiencia Provincial había declarado la existencia del delito de información privilegiada en el mercado de valores ( art. 285 CP) que el Fiscal imputaba a los dos acusados. Sin embargo, por efecto de la prescripción dictó una sentencia absolutoria. El recurso de casación fue promovido, de una parte, por el Ministerio Fiscal, que aspiraba a la condena; de otra, por los dos acusados absueltos, que buscaban dejar sin efecto la declaración de que los hechos eran constitutivos de delito, aunque no sancionables por virtud de la prescripción.
La Sala reconoció la legitimidad de la impugnación casacional por el acusado absuelto en los casos en los que se aprecie un interés frente al gravamen representado por la resolución combatida. En este supuesto la tesis defensiva aspiraba a que se dictara una segunda sentencia por medio de la cual "...sean suprimidas todas las amplias partes de la sentencia de instancia que pretenden, mediante supuesta valoración probatoria y pretendida subsunción" que los acusados no han participado en el hecho imputado, concluyendo de lo mismo que no han cometido un delito de uso de información privilegiada".
Aunque referida a otro supuesto de extinción de la responsabilidad criminal, la STC 79/1987, 27 de mayo, otorgó el amparo al acusado, que pese al indulto, intentó recurrir en casación para demostrar su inocencia.
En efecto, discutir el período de prescripción es una cuestión estrictamente jurídica. Y así ha sido entendido por la defensa de la acusación particular ejercida por
La desestimación del primero de los motivos formalizados por el recurrente, esto es, la confirmación de que los hechos, tal y como entendió la Audiencia, están prescritos cierra la puerta a cualquier impugnación dirigida a pedir de esta Sala la condena de los acusados cuya responsabilidad criminal ha sido ya declarada extinguida.
Por si fuera poco, la pretensión del recurrente choca con un segundo escollo que condena toda posibilidad de estimación de los motivos formulados con carácter subsidiario. Nos referimos a la más reciente doctrina emanada de la jurisprudencia constitucional que, en el ámbito funcional que le es propio, ha redefinido los términos del debate que, hasta ahora, giraba en torno a los límites de esta Sala al abordar en casación un recurso de la acusación particular contra una sentencia absolutoria revocatoria de una previa resolución de condena dictada en la instancia.
La jurisprudencia constitucional ha culminado así una evolución que no es ajena a algunos precedentes en los que esta Sala -quizás sin la deseable uniformidad- admitía una restricción de las potestades revocatorias a nuestro alcance y apuntaban la necesidad de arbitrar dos planos valorativos distintos, en función de que el recurso de apelación o casación aspiren a anular una sentencia condenatoria o un pronunciamiento absolutorio para restablecer la condena dictada en la instancia (cfr. SSTS 1044/2024, 18 de noviembre; 136/2022, 17 de febrero; 341/2023, 10 de mayo; 417/2033, 28 de abril)
En efecto, la reciente STC 80/2024, 3 de junio, en línea con lo que ya proclamara la anterior STC 72/2024, 7 de mayo, ha recordado "...
Esa asimetría entre la impugnación de una sentencia condenatoria y aquella otra que a lo que aspira es a sustituir el pronunciamiento absolutorio dictado en la apelación por un nuevo fallo que restituya la condena impuesta en la instancia, es la que justifica un tratamiento singularizado para cada uno de los casos. Y lo explica la STS 80/2024 en los siguientes términos: "... en nuestra doctrina hemos insistido en que el imputado y acusado gozan de unas garantías constitucionales, procesales y sustantivas, diferentes y mayores que las de otros participantes en el proceso, asimetría plenamente justificada por la trascendencia de sus intereses en juego, pues al proceso penal se acude postulando la actuación del poder del Estado en su forma más extrema -la pena criminal- que implica una profunda injerencia en la libertad del imputado y en el núcleo más sagrado de sus derechos fundamentales y que encuentra plasmación, entre otros, en el derecho a la revisión de la condena, por lo que la obligación de que el debate procesal se desarrolle en condiciones de igualdad, y de que se asegure tanto al acusador como al acusado plena capacidad de alegación y prueba, no comporta que sean iguales en garantías, pues ni son iguales los intereses que arriesgan en el proceso penal ni el mismo es prioritariamente un mecanismo de solución de un conflicto entre ambos, sino un mecanismo para la administración del ius puniendi del Estado, en el que el ejercicio de la potestad punitiva constituye el objeto mismo del proceso. ( STC 141/2006, de 8 de mayo, FJ 3; asimismo, SSTC 41/1997, de 10 de marzo, FJ 5; 88/2003, de 19 de mayo, FJ 7; 285/2005, de 7 de noviembre, FJ 4)".
Para volcar ese cuerpo de doctrina a las limitaciones que son propias no ya del recurso de apelación, sino del recurso de casación, aclara el Tribunal Constitucional que "...
(...) En síntesis, un renovado juicio de culpabilidad efectuado por el tribunal de casación que pretenda fundarse en la apreciación de la prueba efectuada por el tribunal de primera instancia resultará inconciliable con las exigencias del proceso justo y la proscripción de la indefensión, ex art. 24.1 y 2 CE, al ser la apreciación de la prueba, la audiencia del acusado y la ulterior formación del juicio de culpabilidad, momentos del desempeño de la función jurisdiccional subjetivamente indisociables".
Es el caso del segundo de los motivos, al amparo del art. 849.2 de la LECrim, que denuncia el error en la valoración de la prueba que se acreditaría a la vista de los once documentos que se mencionan. Lo mismo acontece con el tercero que, pese a estar anunciado con la cobertura propia del art. 849.1 de la LECrim y denunciar la indebida aplicación de los arts. 270.1 y 271 del CP, vuelve a insistir en consideraciones probatorias que desbordan los límites que son propios a esa vía impugnativa. También es de obligado rechazo el motivo cuarto que sostiene el error de derecho que implicaría no calificar los hechos como constitutivos de un delito del art. 279 del CP y, sin embargo, vuelve a reiterar valoraciones probatorias sobre la posible comisión de un delito de revelación de secretos contra Alfredo que no tienen adecuado reflejo en el juicio histórico. Tampoco existe presupuesto fáctico alguno para calificar los hechos como constitutivos de un delito de falsedad del art. 390 del CP, tal y como se postula en el quinto de los motivos que, además, prescinde de la prescripción declarada en la instancia y confirmada en el FJ 2º de esta misma resolución.
Fallo
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido
Que debemos declarar y declaramos
Condenamos al recurrente al pago de las costas causadas y a la pérdida del depósito si hubiera llegado a constituirse.
Notifíquese esta resolución a las partes haciéndoles saber que contra la misma no cabe recurso alguno e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.
