Anexo 5 relativa a la vigilancia y la resiliencia del suelo -Directiva de vigilancia del suelo-
ANEXO V
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FASES Y PRINCIPIOS PARA LA EVALUACIÓN DE LOS RIESGOS ESPECÍFICOS DE CADA TERRENO
1. La caracterización de la contaminación exige la identificación de la naturaleza de los contaminantes (por ejemplo, metales pesados, contaminantes orgánicos, etc.) presentes en el terreno y la determinación de su fuente, concentración, forma química y distribución en el suelo, el material geológico parental y el agua subterránea. La presencia y concentración de contaminantes en los distintos medios se determina mediante muestreo e investigación en el terreno específico y fuera de él, en caso de sospecha de una transferencia de contaminantes. Los contaminantes conexos a actividades potencialmente contaminantes se muestrearán en los medios pertinentes en función del contexto medioambiental y de las propiedades fisicoquímicas de los contaminantes que influyan en su comportamiento en el medio ambiente. Se tendrán en cuenta los niveles de fondo naturales y antropogénicos.
2. La evaluación de la exposición requiere la identificación de la vía por la que los contaminantes del suelo pueden llegar a los receptores. Entre las vías de exposición se pueden encontrar la inhalación, la ingestión, el contacto con la piel, la absorción a través de plantas, la migración al agua subterránea y otras. Las concentraciones de contaminantes en los medios de exposición se combinan con parámetros de exposición (por ejemplo, la frecuencia y la duración de la exposición, la tasa de ingesta del suelo, etc.) y las características del receptor, como la edad, el sexo y el estado de salud, para estimar la dosis de exposición diaria. Las relaciones fuente-vía-receptor se resumen en una representación gráfica, esquemática y simplificada («modelo conceptual del terreno»). La exposición podrá evaluarse con análisis directos en el punto de exposición o modelizando la transferencia de un contaminante al medio de exposición.
3. La valoración de la toxicidad o del peligro implica la evaluación de los posibles efectos adversos de los contaminantes para la salud humana y el medio ambiente, en función de la dosis y la duración de la exposición. La valoración de la toxicidad o del peligro tiene en cuenta la toxicidad inherente de los contaminantes y la susceptibilidad de los distintos receptores expuestos (seres humanos y ecosistemas), como animales, microorganismos, plantas, niños, mujeres embarazadas, personas de edad avanzada, etc. La información toxicológica se utiliza para calcular dosis o concentraciones de referencia, que se usan para la caracterización del riesgo.
4. La caracterización del riesgo exige la integración de la información de los pasos anteriores para calcular la magnitud y la probabilidad de los efectos adversos del terreno contaminado para la salud humana y para el medio ambiente, incluso los derivados de la migración de la contaminación a otros medios naturales. La caracterización del riesgo ayuda a evaluar y priorizar la necesidad de adoptar medidas de reducción del riesgo y medidas de saneamiento y a asegurarse de que el estado del suelo sea compatible con el uso actual y previsto de la tierra. También puede ayudar a establecer los objetivos de saneamiento del suelo o de gestión para un terreno, por ejemplo, alcanzar los límites máximos aceptables o los valores de detección basados en los riesgos específicos de cada terreno. La evaluación de riesgos entraña gran número de hipótesis e incertidumbres. Por lo tanto, es fundamental evaluar dichas hipótesis e incertidumbres para comprender plenamente la importancia de los resultados obtenidos y tomar decisiones con conocimiento.
