V.Dictamen del Comité Europeo de las Regiones - Adaptación al cambio climático en las ciudades y regiones: elaborar un plan europeo de adaptación al cambio climático
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»V. PLANIFICACIÓN - PREVENCIÓN, PREPARACIÓN, PLANIFICACIÓN Y GESTIÓN DE LAS EMERGENCIAS
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38. recuerda la necesidad de integrar claramente el papel de la gestión de emergencias en la planificación de la adaptación y de tener presente la información derivada de las proyecciones climáticas en la planificación de las emergencias, delimitando las responsabilidades correspondientes a cada una de las fases, es decir, la prevención, la preparación, la respuesta y la recuperación, en plena sinergia con la Estrategia de Preparación de la Unión. Reforzar la coordinación entre todos los niveles de gobernanza es esencial para garantizar una acción oportuna y eficaz;
39. reconoce que la movilización de voluntarios -también desde otros países- en caso de catástrofes climáticas representa un recurso social muy valioso que debe sustentarse en mecanismos reguladores y de coordinación adecuados, a fin de garantizar la seguridad, la eficacia y la plena integración de los voluntarios en los sistemas de respuesta a emergencias;
40. subraya la importancia de sensibilizar al entorno empresarial sobre los riesgos relacionados con el cambio climático, así como la necesidad de planificar la continuidad operativa, para aumentar la resiliencia y mejorar la capacidad de pronta recuperación de las empresas tras fenómenos extremos;
41. pide a la Comisión y a los Estados miembros que refuercen la coordinación entre las operaciones de emergencia después de una catástrofe y las actividades de recuperación financiadas por la UE, para promover un sistema europeo de apoyo rápido entre los Estados miembros y garantizar la plena observancia del principio de «reconstruir para mejorar»;
42. considera esencial replantearse los modelos de desarrollo territorial e integrar la adaptación en las estrategias de desarrollo regional. La ordenación del territorio debe ser un pilar de la iniciativa y debe prestar atención a la colaboración entre instituciones especializadas, agencias locales y regionales de medioambiente, energía y clima, y centros de capacitación regionales; pide a los Estados miembros que, a través de sus estructuras nacionales de coordinación, revisen con celeridad los principios de urbanismo y edificación que puedan obstaculizar la adaptación; en este sentido, insta a la Comisión a que proponga directrices sobre la integración sistemática de la adaptación en la ordenación urbana y del territorio, y a que exija a los Estados miembros que revisen sus legislaciones respectivas al respecto, teniendo en cuenta dichas directrices cuando sea necesario;
43. pide la integración de los principios de las ciudades esponja y las infraestructuras ecológicas, como los parques inundables, las cubiertas verdes y los corredores ecológicos en la planificación urbana, con el fin de gestionar las aguas pluviales, reducir los riesgos de inundación fluvial y mareal por la subida del nivel del mar, promover los refugios climáticos en las ciudades, reducir los riesgos de inundación, introducir mejoras en relación con los microclimas locales y aumentar la resiliencia, complementando así la ordenación del territorio en sentido amplio y las soluciones basadas en la naturaleza;
44. destaca que, junto con la ordenación territorial y el urbanismo, las estrategias de adaptación deben garantizar la resiliencia de las infraestructuras críticas, en particular de los sistemas alimentarios y de energía, las redes eléctricas, las energías renovables descentralizadas y las redes de transporte público, ferroviario y por carretera, de modo que sigan funcionando durante las olas de calor, las inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos; recuerda que estas medidas también mejoran la resiliencia de las infraestructuras críticas frente a las amenazas para la seguridad;
45. enfatiza la necesidad de dotar a los territorios, particularmente a las zonas urbanas, de una red de refugios climáticos que ofrezcan protección frente a condiciones climáticas extremas, sobre todo a los grupos vulnerables;
46. recuerda que la divulgación de soluciones basadas en la naturaleza y de sus múltiples beneficios es esencial para luchar contra el cambio climático, mejorar la salud y la seguridad, garantizar el abastecimiento de alimentos y agua y fomentar la equidad social. La iniciativa debe dar prioridad a dichas soluciones, promoviendo la recuperación de bosques, suelos, marismas, meandros, ciclos hidrológicos naturales y humedales como defensas naturales y evitando nuevas construcciones en zonas de riesgo, la escasez de recursos y el abandono del territorio;
47. destaca que la adaptación al cambio climático también requiere una transformación fundamental de los sistemas de movilidad; pide una mayor transferencia modal del transporte de pasajeros y, en particular, del transporte de mercancías, a modos de transporte respetuosos con el medio ambiente y resilientes frente al cambio climático, en los que un ferrocarril eficiente desde el punto de vista energético desempeñe un papel clave; señala que unas infraestructuras de movilidad resilientes y sostenibles no solo contribuyen a reducir las emisiones, sino que también refuerzan la capacidad de adaptación de las ciudades y regiones a los fenómenos meteorológicos extremos;
48. subraya la necesidad de coordinar las iniciativas de la UE en materia de infraestructuras, de modo que los proyectos sean climáticamente neutros e incorporen criterios de adaptación y mitigación «desde el diseño», también en el ámbito de la movilidad militar, para lo cual deben adoptarse metodologías científicas internacionales, como la del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), para evaluar el riesgo climático;
39. reconoce que la movilización de voluntarios -también desde otros países- en caso de catástrofes climáticas representa un recurso social muy valioso que debe sustentarse en mecanismos reguladores y de coordinación adecuados, a fin de garantizar la seguridad, la eficacia y la plena integración de los voluntarios en los sistemas de respuesta a emergencias;
40. subraya la importancia de sensibilizar al entorno empresarial sobre los riesgos relacionados con el cambio climático, así como la necesidad de planificar la continuidad operativa, para aumentar la resiliencia y mejorar la capacidad de pronta recuperación de las empresas tras fenómenos extremos;
41. pide a la Comisión y a los Estados miembros que refuercen la coordinación entre las operaciones de emergencia después de una catástrofe y las actividades de recuperación financiadas por la UE, para promover un sistema europeo de apoyo rápido entre los Estados miembros y garantizar la plena observancia del principio de «reconstruir para mejorar»;
42. considera esencial replantearse los modelos de desarrollo territorial e integrar la adaptación en las estrategias de desarrollo regional. La ordenación del territorio debe ser un pilar de la iniciativa y debe prestar atención a la colaboración entre instituciones especializadas, agencias locales y regionales de medioambiente, energía y clima, y centros de capacitación regionales; pide a los Estados miembros que, a través de sus estructuras nacionales de coordinación, revisen con celeridad los principios de urbanismo y edificación que puedan obstaculizar la adaptación; en este sentido, insta a la Comisión a que proponga directrices sobre la integración sistemática de la adaptación en la ordenación urbana y del territorio, y a que exija a los Estados miembros que revisen sus legislaciones respectivas al respecto, teniendo en cuenta dichas directrices cuando sea necesario;
43. pide la integración de los principios de las ciudades esponja y las infraestructuras ecológicas, como los parques inundables, las cubiertas verdes y los corredores ecológicos en la planificación urbana, con el fin de gestionar las aguas pluviales, reducir los riesgos de inundación fluvial y mareal por la subida del nivel del mar, promover los refugios climáticos en las ciudades, reducir los riesgos de inundación, introducir mejoras en relación con los microclimas locales y aumentar la resiliencia, complementando así la ordenación del territorio en sentido amplio y las soluciones basadas en la naturaleza;
44. destaca que, junto con la ordenación territorial y el urbanismo, las estrategias de adaptación deben garantizar la resiliencia de las infraestructuras críticas, en particular de los sistemas alimentarios y de energía, las redes eléctricas, las energías renovables descentralizadas y las redes de transporte público, ferroviario y por carretera, de modo que sigan funcionando durante las olas de calor, las inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos; recuerda que estas medidas también mejoran la resiliencia de las infraestructuras críticas frente a las amenazas para la seguridad;
45. enfatiza la necesidad de dotar a los territorios, particularmente a las zonas urbanas, de una red de refugios climáticos que ofrezcan protección frente a condiciones climáticas extremas, sobre todo a los grupos vulnerables;
46. recuerda que la divulgación de soluciones basadas en la naturaleza y de sus múltiples beneficios es esencial para luchar contra el cambio climático, mejorar la salud y la seguridad, garantizar el abastecimiento de alimentos y agua y fomentar la equidad social. La iniciativa debe dar prioridad a dichas soluciones, promoviendo la recuperación de bosques, suelos, marismas, meandros, ciclos hidrológicos naturales y humedales como defensas naturales y evitando nuevas construcciones en zonas de riesgo, la escasez de recursos y el abandono del territorio;
47. destaca que la adaptación al cambio climático también requiere una transformación fundamental de los sistemas de movilidad; pide una mayor transferencia modal del transporte de pasajeros y, en particular, del transporte de mercancías, a modos de transporte respetuosos con el medio ambiente y resilientes frente al cambio climático, en los que un ferrocarril eficiente desde el punto de vista energético desempeñe un papel clave; señala que unas infraestructuras de movilidad resilientes y sostenibles no solo contribuyen a reducir las emisiones, sino que también refuerzan la capacidad de adaptación de las ciudades y regiones a los fenómenos meteorológicos extremos;
48. subraya la necesidad de coordinar las iniciativas de la UE en materia de infraestructuras, de modo que los proyectos sean climáticamente neutros e incorporen criterios de adaptación y mitigación «desde el diseño», también en el ámbito de la movilidad militar, para lo cual deben adoptarse metodologías científicas internacionales, como la del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), para evaluar el riesgo climático;
