2 Res. de 8 de julio de ...Digno 2026

2. Res. de 8 de julio de 2026, Plan Anual para el Fomento del Empleo Digno 2026

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2. Análisis de contexto: situación actual del mercado de trabajo

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El año 2025 ha venido marcado por la incertidumbre tanto en términos económicos como geopolíticos, debido principalmente a las políticas llevadas a cabo por parte del gobierno de EE. UU. desde la llegada al poder de la Administración Trump. No obstante, el crecimiento de la economía española en 2025, en términos del PIB, según el avance del cuarto trimestre de la Contabilidad Nacional Trimestral, fue del 2,8 %, dato que supera las previsiones establecidas a lo largo del año. Se consolida así la robustez de su comportamiento, con una tasa superior a la registrada en el mismo período por las principales economías de la Unión Europea.

El valor del PIB a precios corrientes para el conjunto del año 2025 se situó en 1.685.783 millones de euros, un 5,7 % superior al de 2024.

Este crecimiento se basó principalmente, en tres variables. Por un lado, en la contribución de la demanda interna, cuya aportación de 3,6 puntos es superior en 0,6 puntos porcentuales a la de 2024; por otro, gracias a la moderación de la tasa de inflación que, aunque todavía se sitúa por encima del objetivo, continua en descenso con respecto a ejercicios precedentes, y en la reducción de los tipos de interés que, tras alcanzar su pico más alto en 2023, han ido descendiendo paulatinamente una vez moderada la subida del IPC, lo que ha conducido a una evolución positiva del poder adquisitivo de los hogares y a un buen comportamiento del mercado laboral.

Por su parte, la demanda externa presentó una aportación de -0,8 puntos, lo que supuso un punto menos que 2024.

El mercado laboral continua en la senda del crecimiento de ejercicios precedentes y vuelve a batir las mayores cifras de la serie histórica. Según los datos de la Encuesta de Población Activa, el número de personas ocupadas en el cuarto trimestre de 2025 ascendió a 22.463.300, tras haberse incrementado respecto al mismo trimestre del año anterior en 605.400 personas (de las cuales 555.300 corresponden al sector privado y 50.200 al público), lo que constituye un aumento del 2,78 %.

Este incremento también se refleja en el resto de indicadores: la población activa cerró el año con un total de 487.100 personas activas más, un 1,99 % interanual; la población parada se redujo en 118.400 personas y desciende, en términos interanuales, el número de hogares con todos los miembros en paro. La tasa de paro se redujo en más de medio punto, hasta el 9,93 %, la más baja desde 2008. En el promedio anual la tasa de paro se situó en el 10,51 % frente al 11,35 % de 2024.

Conforme a los resultados mostrados por la Contabilidad Nacional Trimestral del INE para los ocupados, el número de horas trabajadas aumentó en términos interanuales un 2,10 %, y los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo se incrementaron en un 3,09 % respecto a 2024, lo que consolida la recuperación respecto a los valores anteriores a la pandemia.

La EPA también refleja que el incremento del empleo se concentró en el asalariado, tanto en el empleo público como en el del empleo privado, ambos con valores superiores a los que presentaban en el cuarto trimestre de 2019. Se mantienen los efectos positivos de la reforma laboral al concentrarse este incremento en el número de personas ocupadas con contrato indefinido, frente al descenso porcentual registrado por las personas asalariadas con contrato temporal.

El aumento interanual del empleo se produjo en mayor medida entre las mujeres que en los hombres, lo que supone un cambio en la tendencia y contribuye a la reducción de la brecha de género; presentó mayor intensidad entre las personas mayores de 60 años, con una variación muy significativa con respecto al año anterior y las personas menores de 30 años, que sigue la tendencia creciente y de forma más moderada en las edades intermedias de 30 a 60 años, que se mantiene estable. Subió la población ocupada de nacionalidad extranjera un 7,77 % frente al 1,97 % que lo hizo la población ocupada española.

Las personas con problemas de salud mental o discapacidad psicosocial continúan enfrentando importantes dificultades de acceso y mantenimiento en el empleo especialmente en aquellas personas con discapacidad psicosocial que destacan además por la elevada incidencia del desempleo de larga duración.

En este sentido resulta necesario tener en cuenta el impacto que las situaciones de desempleo y precariedad laboral pueden tener sobre la salud mental de la población, especialmente en contextos de desempleo prolongado. La evidencia disponible ha puesto de manifiesto la existencia de una relación bidireccional entre empleo y bienestar psicológico, de modo que la falta de empleo no solo limita las oportunidades de inclusión social, sino que también puede contribuir al agravamiento de problemas de salud mental.

2.1 Balance del mercado laboral 2025.

Tal y como ha sucedido en los últimos cuatro años, en el conjunto del año 2025 se ha producido un incremento de la población activa y de la ocupación; además, una reducción del paro con un descenso del número de hogares con todos los miembros en paro; y la estabilidad de los datos de contratación tras el descenso del número de contrataciones registradas como consecuencia de la reforma laboral, que supuso la drástica reducción de la contratación temporal. No obstante, en el año 2025 se produce un leve repunte de la contratación temporal, mientras que la contratación indefinida pierde algo de impulso, aunque su variación sigue siendo positiva.

De igual manera, el número medio de personas afiliadas a la Seguridad Social se ha incrementado en 506.451, lo que supone un aumento del 2,37 % en los últimos doce meses, alcanzándose durante este año las mayores cifras de afiliados de la serie histórica, que se encuentran en cifras cercanas a los 22 millones de afiliados.

La tasa de actividad se situó en el 58,94 %, se reduce la brecha entre hombres (63,84 %) y mujeres (54,29 %) con respecto al año anterior, aunque sigue siendo significativa.

Territorialmente, la ocupación creció, respecto al IV trimestre de 2024, en todas las comunidades autónomas, excepto en Melilla. En términos absolutos, las comunidades donde más empleo se generó fueron Andalucía (138.300 personas ocupadas más); Comunitat Valenciana 98.800) y Madrid (78.800).

En cuanto al comportamiento de las ocupaciones, la población ocupada se incrementó en nueve de los diez grandes grupos, especialmente en las personas trabajadoras cualificadas en el sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero (5,30 %); personas técnicas y profesionales científicas e intelectuales (5,23 %) y el personal operador de instalaciones y maquinaria (4,32 %).

Personas activas, ocupadas y paradas

Personas (en miles) 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023 2024 2025
Activas. 22.745,9 22.765,0 22.868,8 23.158,8 23.064,1 23.423,5 23.722,3 24.250,6 24.453,3 24.940,4
Ocupadas. 18.508,1 18.998,4 19.564,6 19.966,9 19.344,3 20.274,8 20.640,7 21.389,7 21.857,9 22.463,3
Paradas. 4.237,8 3.766,7 3.304,3 3.191,9 3.719,8 3.148,7 3.081,6 2.860,8 2.595,5 2.477,1
Tasa de paro (%). 18,63 16,55 14,45 13,78 16,13 13,44 12,99 11,80 10,61 9,93

Fuente: Elaboración propia partir de los datos del INE. Encuesta de Población Activa. IV trimestre de cada año.

La tasa de empleo creció en mayor medida que en 2024 y se sitúa en el 53,09 %, con un comportamiento positivo en todos los grupos de edad. En las personas menores de 25 años la tasa de empleo ha sido del 28,04 %, con un incremento de 0,8 puntos porcentuales, en el tramo de personas entre 25 a 54 años la tasa de empleo fue del 80,25 % con un incremento de 0,96 puntos porcentuales y en mayores de 55 la tasa de empleo se situó en el 28,48 % con un aumento de 0,97 puntos.

Por sectores económicos, el número de personas ocupadas había aumentado con respecto al cuarto trimestre de 2024 en todos ellos, con incrementos comprendidos entre el 2,2 % de los servicios al 5,9 % en que lo hizo la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca que invierte la tendencia de retroceso del año anterior.

Personas ocupadas por sector económico

Fuente: Elaboración propia partir de los datos del INE. Encuesta de Población Activa. IV trimestre de cada año.

En relación con la trayectoria del empleo según el tipo de contrato, las variaciones interanuales se han moderado respecto al año anterior. La población ocupada con contrato indefinido ha subido un 3,48 % respecto al cuarto trimestre de 2024, pasando de 15.712.500 en 2024 a 16.260.000 empleos en 2025 de carácter indefinido. Por otra parte, los ocupados asalariados con empleo temporal aumentaron apenas un 0,78 % y suben a 2.899.100 ocupados.

Empleo total, indefinido y temporal (Variación interanual)

Fuente: Elaboración propia en base a EPA, INE.

A finales de 2025, la tasa de paro continua con la tendencia descendente observada en la última década solo interrumpida por el incremento producido en 2020 con motivo de la pandemia. La tasa de paro en el cuatro trimestre se situó en 9,93 %. La brecha de género entre hombres y mujeres se mantiene en niveles similares, aunque este año aumenta un poco, hasta situarse en el cuarto trimestre en el 2,48 %. Estos datos, junto con los de la tasa actividad donde la brecha de genero este año se reduce, pero ligeramente con respecto a años anteriores, muestran que uno de los principales retos de nuestro mercado de trabajo sigue siendo la reducción de la brecha de género.

Evolución de la tasa de paro por sexo

Fuente: Elaboración propia partir de los datos del INE. Encuesta de Población Activa. IV trimestre de cada año.

Por grupo de edad, la tasa de paro sigue una tendencia parecida a la anterior en todos los grupos de edad, aunque los de mayor edad han aguantado mejor los embates de las dos últimas crisis que los de menor edad, sobre todo las personas menores de 25 años, que han sido los más castigados. Este grupo registró una tasa de paro que en el cuarto trimestre de 2025 se situó en un 23,01 %, más del doble que para el resto de grupos de edad. Aunque ha experimentado mejora significativa con respecto a años anteriores, con un descenso del 7,59 %, estos valores siguen situándose muy por encima de la media comunitaria.

Evolución de la tasa de paro por grupo de edad

Fuente: Elaboración propia partir de los datos del INE. Encuesta de Población Activa. IV trimestre de cada año.

Hay que hacer una mención especial para describir al grupo de personas jóvenes entre 16 y 29 años que no se encuentran en una situación de empleo, educación o formación, los conocidos como «NiNis» (NEET, por sus siglas en inglés). Tras un máximo de 1.097.000 personas en 2020, año de la pandemia, su número disminuyó significativamente situándose en el cuarto trimestre de 2025 en 901.400 personas, pero experimenta un ascenso del 1,36 % con respecto al mismo trimestre de 2024, debido especialmente al aumento de las personas inactivas. La distribución por sexo está igualada, aunque los hombres con 51,16 %, superan en 2,32 puntos porcentuales al peso de las mujeres.

Por último, el número total de personas paradas por sectores económicos de actividad se mueven en valores inferiores a los que se alcanzaban antes de la pandemia. Respecto al cuarto trimestre de 2024 se ha reducido la cifra de personas paradas de manera significativa tanto en el sector servicios, con una bajada del 4,25 %, como en el grupo de las personas paradas que buscan su primer empleo o han dejado su último empleo hace más de un año, los conocidos como personas paradas de larga duración, los cuales han bajado de un 1.227.700 en 2024 a 1.150.400, según datos de la EPA correspondientes al último trimestre de 2025. Los sectores de industria y construcción son los que experimentan un peor comportamiento en el año 2025, con un incremento en la tasa de paro de 3,49 % y 2,52 % respectivamente.

Atendiendo a la evolución de las personas trabajadoras afiliadas en alta en la Seguridad Social, y a los últimos datos de movimiento laboral registrado en los servicios públicos de empleo, relativos al mes de diciembre de 2025, reflejan el dinamismo del empleo en el último año y la consolidación de la recuperación.

En este sentido, el número de personas trabajadoras afiliadas medias en diciembre de 2025 presentaba un incremento del 2,37 % respecto al mismo mes de año anterior, 506.451 afiliados medios más. Este incremento fue mayor en las mujeres, las personas jóvenes menores de 25 años y en los contratos indefinidos. Prácticamente la totalidad de este incremento se debe al Régimen General que engloba el 79,39 % de la afiliación. De las personas afiliadas, el 52,60 % son hombres y presentan valores más altos en todos los regímenes de cotización, excepto el régimen de Empleadas de Hogar, siendo el Régimen General el más equilibrado. Se da un crecimiento en la afiliación en todos los grupos de edad, a excepción del tramo de 40 a 49 años. En cuanto a la edad, se mantiene la tendencia, que se viene dando durante la última década, de progresivo envejecimiento de las personas afiliadas. A finales de este año, el 50,79 % de la afiliación tenía 45 años o más.

En relación con los contratos registrados, en 2025 se consolida la contratación indefinida, se firmaron 6.443.446 nuevos contratos estables en el marco de la reforma laboral, situándose la tasa de estabilidad en el 41,18 %. Las personas extranjeras y jóvenes han sido los colectivos más beneficiados.

A lo largo del año se registraron 15.645.243 contratos, un 1,46 % más que en 2024. La contratación indefinida, después del espectacular incremento del 2022, este año sigue con la tendencia descendente iniciada en 2023, con un retroceso del 0,59 %, y la temporal continua la senda ascendente iniciada en 2024 y aumenta el 2,95 % en 2025. Entre los contratos indefinidos destaca la modalidad de indefinido ordinario que, con el 93,37 % del total de los contratos indefinidos, registró una bajada del 0,09 %.

Los contratos a jornada completa constituyeron el 56,20 % del total, seguidos por los contratos a jornada parcial con el 30,03 %. El 13,76 % restante fueron contratos fijos discontinuos. Nuestro mercado de trabajo sigue teniendo como reto reducir la brecha de género en el uso de la jornada parcial: el 39,97 % de los contratos celebrados por mujeres lo fueron a tiempo parcial, mientras que entre los hombres este porcentaje desciende a 21,28 %.

Por lo que se refiere al paro registrado en los servicios públicos de empleo, ha descendido un 5,94 % respecto al último mes de 2024, lo que supone que a 31 de diciembre la cifra se situase en 2.408.670. Descendió en mayor medida entre los hombres, lo que eleva la brecha de género en la composición del paro registrado a 19,90 puntos de diferencia.

También disminuyó en todos los sectores económicos, especialmente en agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y construcción, en línea con años anteriores.

El perfil de la persona parada es el de una mujer con una edad igual o superior a 45 años, con estudios de educación secundaria, que su último empleo fue en el sector servicios y lleva más de seis meses desempleada.

En los últimos cinco años (2021 2025) el paro de larga duración ha mostrado una tendencia descendente de forma continuada, con un descenso especialmente intenso tras la pandemia. Aun así, el desempleo de larga duración continúa siendo un fenómeno estructural que afecta a 1.104.955 personas en 2025.

Las personas paradas de larga duración, alcanzan el 45,87 % del total del paro registrado lo que supone un ligero descenso con respecto al año anterior, y su incidencia continúa siendo mayor en las mujeres y mayores de 45 años. La cifra asciende en 2025 a 711.313, el 64,37 % del total. Esta cifra supera en más de 30 puntos a la de los hombres. La brecha de género continúa siendo un reto muy notable también en este ámbito.

Por otro lado, 2025 concluyó con 1.013.848 personas mayores o iguales a 52 años en paro registrado, inscritas como demandantes en los servicios públicos de empleo.

Atendiendo a sus niveles formativos, se encuentran en esta situación personas con niveles muy básicos de escolarización o que no tienen completada la Educación Secundaria Obligatoria (un 39,30 %), pero también personas con estudios secundarios y superiores.

La distribución por edades muestra que el 17,42 % de las personas paradas de larga duración son personas menores de 30 años, el 38,40 % tienen una edad comprendida entre los 30 y los 50, y el 44,17 % restante son mayores de 50 años. El subgrupo más numeroso lo constituyen las personas mayores de 50 años que llevan más de dos años en paro: 280.000 personas (EPA, 4T 2025).

2.2 Sectores y actividades económicas.

La Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2025 refleja un incremento interanual de la población ocupada en todos los grandes sectores de actividad; destaca el crecimiento interanual del 5,94 % del sector agricultura, ganadería, silvicultura y pesca seguido del 5,37 % en el sector construcción, el 3,84 % en industria y por último el 2,21 % del sector servicios.

En el nivel de actividades económicas las variaciones son más heterogéneas. Con respecto al cuarto trimestre de 2024, los mayores incrementos de población ocupada se producen en actividades relacionadas con los servicios de mercado, especialmente las intensivas en tecnología e innovación tales como las actividades de las sedes centrales, las actividades profesionales, científicas y técnicas, así como las administrativas de oficina y otras auxiliares a las empresas y las actividades sanitarias y de servicios sociales.

En el sector industrial, la industria manufacturera se ha reactivado durante 2024 y se convierte en el mayor motor de crecimiento del empleo en 2025. Las actividades con mejor comportamiento en el empleo se producen en la industria agroalimentaria y en la fabricación de maquinaria y equipos. Una vez superadas las dificultades en las cadenas de valor y el incremento de los costes de producción, tal y como estaba previsto en años anteriores continúan las tendencias positivas en la generación de empleo, manteniendo su peso relevante dentro del sistema productivo y generando oportunidades de empleo.

Igualmente, se produce un crecimiento en las actividades relacionadas con el ciclo del agua (captación, depuración y suministro), en las actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación, mientras que, en las ligadas al suministro de energía eléctrica, donde el año anterior se produjo un aumento significativo, en 2025 se produce un retroceso del empleo hasta el nivel de 2023.

Tras el importante crecimiento en las actividades inmobiliarias en el año 2024, dentro del sector de la construcción, que gracias al descenso de los tipos de interés y a la reactivación del mercado de la vivienda se ven impulsadas por el menor coste de la financiación, por la necesidad de cubrir el desajuste entre oferta y demanda en el mercado residencial y por el despliegue de fondos NGEU, de los que el mayor volumen se destina al desarrollo de infraestructuras de movilidad, en 2025 los mayores incrementos en el empleo se producen en las actividades de construcción de edificios e ingeniería civil. Por el contrario, las actividades inmobiliarias registran un descenso significativo, lo que puede estar ligado a la dificultad de acceso a la vivienda por los elevados precios de venta y alquiler.

El sector turismo, una vez superado el efecto de la recuperación tras la pandemia, que sigue batiendo récords de visitas año tras año, así como la inmersión en la digitalización y la sostenibilidad, continúa impulsado en 2025 por la recuperación económica de los tradicionales mercados turísticos, lo que permite que las actividades ligadas a la Hostelería y Alojamiento se mantengan entre las principales actividades económicas tanto por volumen de empleo ocupado como por valor económico.

Las actividades ligadas al transporte, almacenamiento y distribución, impulsadas por las perspectivas de un incremento de la demanda interna y un consumo creciente, a pesar de la disminución de la capacidad adquisitiva de las familias, por los efectos de la inflación, se presentan también como actividades de tendencia positiva para su crecimiento y creación de empleo y, en relación con ellas, el comercio minorista recupera impulso triplicando su crecimiento con respecto al año anterior mientras que el mayorista retrocede hasta niveles de 2023.

2.3 Perspectivas para el año 2026.

Tras cerrar el año 2025 con una previsión de crecimiento del PIB del 2,8 %, que lo sitúa en el umbral más alto de la horquilla de crecimiento prevista inicialmente del 2,5 %-3%, los diversos expertos económicos estiman que el crecimiento del PIB para el 2026 será del 2,2 %. En ambos casos, por encima de lo previsto en la eurozona, gracias a la mejora de la demanda interna, con el consumo privado y las inversiones como principales motores de crecimiento.

Aunque la economía española se ha visto menos afectada por la nueva política arancelaria de EE. UU., debido a su menor exposición al mercado estadounidense, el menor crecimiento previsto en las principales economías europeas o las incertidumbres geopolíticas existentes, puede volver a tensionar los mercados de la energía y de materias primas y a las cadenas de suministro. A pesar de la aportación negativa de la demanda externa el dinamismo de las exportaciones de servicios no turísticos ha contribuido también de forma positiva.

La inflación, que se ha mantenido en niveles superiores al 2,7 %, probablemente continuará moderándose, y aunque subirá más de lo previsto inicialmente por los mayores precios de la energía, a lo largo de los próximos meses tenderá al objetivo del 2 % marcado por el BCE. Todo ello traza un 2026 de crecimiento más moderado, pero de menos a más y en el que la economía española probablemente continuará creciendo por encima del promedio de la eurozona.

En este contexto, el mercado laboral seguirá reflejando la evolución positiva, y se prevé, aun cuando la tasa de desempleo se mantenga en tasas similares a las de 2025, que se pueda mantener su crecimiento al menos de manera moderada, dada la capacidad mostrada de poder crear empleo incluso con bajas tasas de crecimiento económico. De todas formas, las previsiones indican una reducción de la tasa de desempleo hasta el 10 % en 2026, y al 9,6 % en 2027, lo que confirma la robustez del mercado de trabajo.

Los sectores y actividades económicas con mejores perspectivas de crecimiento de empleo siguen estando determinadas, en buena parte, por el desarrollo y evolución de las inversiones y reformas ya comprometidas de los fondos NGEU así como por el despliegue y desarrollo de los de PERTE ya aprobados.

Nos encontramos en un momento complejo y de grandes desafíos que van a condicionar la evolución del mercado de trabajo, así como el crecimiento y desarrollo de las actividades económicas, debido a las transiciones que está experimentando el sistema productivo.

Por un lado, en buena parte de los sectores, la transformación digital ya está modificando las competencias necesarias para mantenerse en el mercado laboral, circunstancia que se aceleró como consecuencia de la crisis sanitaria. En entornos laborales cada vez más tecnológicos, un buen número de personas trabajadoras están afrontando la transformación de sus puestos de trabajo como consecuencia de la automatización y la digitalización, razón por la cual es necesario avanzar en el desarrollo de los mecanismos para una adaptación en estas habilidades digitales. El avance de la Inteligencia Artificial generativa se confirma como uno de los grandes desafíos del mercado laboral, cuyo impacto en las ocupaciones y actividades económicas se configura como motor de una profunda transformación del mismo.

Otra de las transiciones que está afectando al mercado de trabajo es la ecológica. Los pilares en los que se sustenta este reto son principalmente dos: la mitigación y adaptación al cambio climático y la conservación y la gestión de la biodiversidad. Energías renovables, rehabilitación energética de edificios, bioeconomía, explotación agropecuaria y forestal sostenibles, economía circular, renaturalización urbana y restauración ecológica son algunos de los sectores prioritarios con potencial transformador, de reconversión y de generación de empleo. Los mayores esfuerzos en inversión se centran en mejorar los conocimientos y las capacidades en los sectores vinculados a esta transición. El mercado laboral deberá responder con la creación de nuevos empleos y la reconversión o adaptación de los ya existentes.

Un tercer desafío en el mercado laboral está relacionado con el envejecimiento de la población. El número de personas mayores aumenta más rápido que el de la población joven. Esta transformación demográfica está influyendo de manera directa en el tejido productivo generando, por un lado, nuevas actividades y puestos de trabajo en función del cambio de necesidades de la población y, por otro, problemas para el necesario relevo generacional en determinadas ocupaciones y sectores.

En esta situación los mayores esfuerzos se deben realizar en mejorar los conocimientos de la población en los sectores vinculados a dichas transiciones. En este momento, cobran especial importancia los procesos de capacitación profesional, ya que para lograr una transformación del mercado laboral también es necesaria una transición en la educación y formación.

El sistema debe facilitar la conexión entre la formación académica, universitaria y profesional con el sistema productivo, y anticiparse a las necesidades del tejido productivo y constituir un apoyo a la capacidad innovadora y competitiva de la empresa a partir de unos recursos humanos de calidad.

El mercado laboral español, a pesar de tener una de las menores tasas de puestos de trabajo vacantes de Europa –según los datos de Eurostat, en el tercer trimestre de 2025 en España era del 0,9 %, frente al 2,0 % de en el ámbito de la UE (27) o el 2% de la eurozona–, también presenta dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo. Factores como la reducción del desempleo, el menor tamaño de las cohortes de personas jóvenes, la jubilación de la generación del baby boom, la emigración de talento al exterior o los desajustes formativos requieren una respuesta coordinada y estratégica. La colaboración entre empresas, instituciones educativas y la administración es esencial para abordar este problema y mantener un mercado laboral dinámico y competitivo.

Para superar el desajuste entre cualificación y empleo y para la mejora de competencias, se requiere de un diagnóstico de las necesidades de formación. Éste se convierte en una herramienta indispensable para que la planificación de la formación para el trabajo responda a la realidad y a las necesidades actuales y futuras de empresas y personas trabajadoras.

La generación y retención del talento son también aspectos que se deben de abordar para el incremento de la productividad y la competitividad de las empresas.

Por otro lado, para garantizar el mantenimiento de las tasas de actividad y disponibilidad de personas trabajadoras, has sido imprescindible la aportación de personas procedentes de otros países, cuya participación ha sido fundamental para superar los efectos del envejecimiento de la población y de la falta de relevo generacional de determinados sectores, gracias a su contribución en el incremento de la población y su complementariedad con la población nacional en el mercado laboral. Este reto sigue vigente y sigue siendo determinante para el mercado laboral en 2026.

2.4 Evolución del paro.

Una de las principales novedades incorporadas por la Estrategia Española de Apoyo Activo al Empleo 2025-2028 fue la definición de metas cuantificadas de evolución del mercado de trabajo asociadas a la actuación de las políticas activas de empleo y, en particular, a la capacidad de intermediación de los Servicios Públicos de Empleo. La Estrategia establece que el conjunto de objetivos y medidas previstos deberá contribuir a reducir la tasa de paro hasta situarla en el 8,5 % al finalizar el periodo de vigencia, en línea con las previsiones recogidas en el plan fiscal estructural de medio plazo.

Asimismo, la Estrategia incorpora una relación entre la mejora de la intermediación de los Servicios Públicos de Empleo y la reducción del desempleo, analizando esta contribución por grupos de edad. La introducción de estas metas permite disponer de una senda de referencia frente a la que evaluar durante el periodo de vigencia de la EEAAE el grado de avance de las políticas desplegadas y su contribución efectiva a los objetivos estratégicos.

En este contexto, es necesario realizar un breve ejercicio de seguimiento de la situación observada en 2025 respecto de las trayectorias objetivo definidas en la Estrategia. Los datos disponibles muestran una evolución agregada alineada con las previsiones inicialmente establecidas. La tasa de paro observada en 2025 se situó en el 10,5 %, frente al 10,4 % previsto en la senda objetivo, lo que refleja una desviación reducida y compatible con la trayectoria de convergencia hacia el objetivo del 8,5 % en 2028.

Gráfico 1. Distribución de la tasa de paro por grupos de edad: proyección y situación observada en 2025

Fuente: EPA.

Por otro lado, la evolución de la tasa de paro por grupos de edad refleja igualmente una elevada correspondencia con las metas intermedias fijadas para 2025. La tasa de paro observada entre las personas menores de 30 años se situó en el 18,6 %, frente al 18,3 % previsto; en el grupo de 30 a 45 años alcanzó el 9,0 %, prácticamente coincidente con el 8,9 % objetivo; y entre las personas mayores de 45 años se situó en el 8,8 %, exactamente en línea con la previsión establecida.

Gráfico 1. Distribución de la tasa de paro por grupos de edad: proyección y situación observada en 2025

Fuente: EPA.

En conjunto, los resultados observados durante 2025 permiten concluir que la evolución del mercado de trabajo mantiene, hasta el momento, una trayectoria coherente con las metas fijadas en la Estrategia Española de Apoyo Activo al Empleo 2025-2028, si bien resulta necesario continuar reforzando las actuaciones de intermediación y apoyo activo al empleo, especialmente en aquellos colectivos con mayores dificultades de inserción laboral.