Orden 9/2019, de 25 de enero, de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, por la que se aprueba el Plan de Gestión de la Trucha Común en Castilla-La Mancha. [2019/999], - Diario Oficial de Castilla La-Mancha, de 31-01-2019
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Ambito: Castilla-La Mancha
Órgano emisor: CONSEJERIA DE AGRICULTURA, MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO RURAL
Boletín: Diario Oficial de Castilla La-Mancha Número 22
F. Publicación: 31/01/2019
En base a su elevado valor deportivo y la sensibilidad al aprovechamiento, la trucha común (Salmo trutta, L) fue declarada especie de interés preferente en Castilla-La Mancha por Orden de 14 de noviembre de 1994, que además actualizaba las aguas trucheras en la región, definidas en 1970
De acuerdo al artículo 17 de la Ley 1/1992, de 7 de mayo, de pesca fluvial, la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural elaborará Planes de Gestión de ámbito regional para la conservación y aprovechamiento de las especies de la fauna acuática de interés preferente. Los Planes deberán contener como mínimo una zonificación y clasificación de las corrientes, tramos de las mismas y masas de agua que constituyan el hábitat para la especie que se trate, niveles de protección y criterios para determinar en cada zona las bases de su aprovechamiento.
La sección segunda, del capítulo III, del Título II, del Decreto 91/1994, de 13 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento que desarrolla los títulos I, II IV, V, VI y parcialmente el Título VII de la Ley 1/992, establece para los Planes de Gestión de especies de interés preferente el objetivo, su elaboración y revisión, el contenido y los aspectos particulares del mismo. El artículo 21 del Decreto determina que el Plan se aprobará mediante Orden del Consejero de Agricultura, Medio Ambiente (actualmente Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural) a propuesta de la Dirección General de Montes y Medio Ambiente Natural (actualmente Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales), de acuerdo con sus competencias según el Decreto 84/2015, de 14/07/2015, por el que se establece la estructura orgánica y las competencias de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural
El objetivo principal del Plan de Gestión de la Trucha Común en Castilla-La Mancha es garantizar la conservación de las poblaciones salvajes y nativas de la especie en la región, estableciendo un modelo de gestión de la pesca deportiva compatible con dicha conservación.
El contenido principal del Plan de Gestión es la definición, a escala regional, de las líneas estratégicas, directrices y medidas, para el correcto manejo de la especie en Castilla-La Mancha, incluyendo: las bases, directrices y criterios para un aprovechamiento deportivo sostenible y compatible con la conservación de la especie; las pautas para la protección de la diversidad genética propia de las poblaciones; la actualización de la relación de aguas habitadas por la especie y su zonificación para la gestión
En su virtud, y de las competencias atribuidas a esta Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural por el Decreto 84/2015, de 14 de julio, por el que se establece la estructura orgánica y las competencias de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural y en ejercicio de las facultades atribuidas a este órgano por el artículo 23 de la Ley 11/2003, de 25 de septiembre, del Gobierno y del Consejo Consultivo de Castilla-La Mancha, dispongo:
Artículo único. Aprobación del Plan de Gestión de la Trucha Común en Castilla-La Mancha.
Se aprueba el Plan de Gestión de la Trucha Común en Castilla-La Mancha, que se incluye como Anexo de la presente orden.
Disposición adicional única. Duración y revisión del Plan.
Conforme al artículo 21, del Decreto 91/1994, de 13 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento que desarrolla los Títulos I, II, IV, V, VI y parcialmente el Título VII de la Ley 1/1992, de 7 de mayo de Pesca Fluvial, el Plan de Gestión tiene una vigencia de diez años.
No obstante, en caso de que durante su vigencia tengan lugar significativas alteraciones de las condiciones naturales que incidan directamente sobre el planeamiento de los recursos piscícolas, se podrá revisar el Plan de Gestión antes de finalizar su periodo de vigencia.
Disposición derogatoria. Derogación.
Quedan derogados:
1. Los anexos I y II de la Orden de 14 de noviembre de 1994, por la que se declara la trucha común especie de interés preferente y se establecía la delimitación de las aguas trucheras.
2. La Orden de 8 de abril de 2002, de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, por la que se modifica la Orden de 14 de noviembre de 1994, por la que se declaraba la trucha común especie de interés preferente y se establecía la delimitación de las aguas trucheras.
3. La Orden de 19 de enero de 2010, de la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural, por las que se modifica la Orden de 14 de noviembre de 1994, por la que se declaraba la trucha común especie de interés preferente y se establecía la delimitación de las aguas trucheras.
Disposición final única. Entrada en vigor.
La presente orden entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
Toledo, 25 de enero de 2019
El Consejero de Agricultura,
Medio Ambiente y Desarrollo Rural
FRANCISCO MARTÍNEZ ARROYO
Anexo. Plan de Gestión de la Trucha Común en Castilla-La Mancha
Índice
1. Parte I: Introducción y objetivos ............................................................................................ 3
1.1. Antecedentes ......................................................................................................................... 3
1.2. Objetivos ........................................................................................................................ 3
2. Parte II: Situación actual de la especie ................................................................................. 4
2.1. Descripción y distribución de la especie ....................................................................... 4
2.2. El hábitat de la trucha común ........................................................................................ 6
2.3. Delimitación de las aguas trucheras ............................................................................. 7
2.4. Delimitación de las aguas de alta y baja montaña ...................................................... 10
2.5. Caracterización de las poblaciones de trucha ............................................................ 12
2.5.1. Principales problemas de las poblaciones .................................................................. 44
2.5.2. Identificación de las poblaciones originarias de trucha .............................................. 47
2.5.3. Carencias de información............................................................................................ 48
2.5.4. Líneas principales o linajes evolutivos existentes en la región. .................................. 49
2.6. Evolución temporal de las poblaciones de trucha ....................................................... 52
2.7. Demanda y presión de pesca ...................................................................................... 56
2.7.1. Demanda de pesca ..................................................................................................... 56
2.7.2. Presión de pesca ......................................................................................................... 58
2.8. Vigilancia ..................................................................................................................... 59
2.9. Valoración económica de la pesca de la trucha común .............................................. 60
2.9.1. Balance de ingresos-gastos por parte de la Administración ....................................... 60
2.9.1.1. Ingresos ....................................................................................................... 60
2.9.1.2. Gastos ......................................................................................................... 61
2.9.1.3. Balance ingresos-gastos ........................................................................................... 63
2.9.1.4. Medidas de mejora del balance ingresos-gastos ...................................................... 64
2.9.2. Impacto económico en los municipios ribereños ...................................................... 64
2.9.3. Valor de uso de la pesca de la trucha común en Castilla-La Mancha ...................... 65
2.9.4. Conclusiones .............................................................................................................. 66
3. Parte III: Planificación y directrices para la gestión .................................................... 66
3.1. Clasificación funcional de cursos y masas de agua .................................................... 66
3.2. Modelos de gestión ..................................................................................................... 68
3.3. Directrices para la regulación de la pesca deportiva .................................................. 71
3.3.1. Temporada hábil de pesca de la trucha común ........................................................... 72
3.3.2. Cebos y modalidades ................................................................................................... 72
3.4. Red de Seguimiento de las poblaciones ..................................................................... 73
3.4.1. Bases para la reintroducción de trucha común en el medio natural ................... 81
3.4.2. Producción de trucha común orientada a reintroducciones ................................ 82
3.4.3. Obtención de reproductores y de material reproductivo ..................................... 83
3.4.4. Educación ambiental en la Piscifactoría del Rincón de Uña ............................... 83
4. Parte IV: Líneas de actuación complementarias................................................. 84
4.1. Conservación y restauración del hábitat fluvial .................................................... 84
4.1.1. Adaptación local al cambio climático ................................................................... 84
4.1.2. Caudales ecológicos ........................................................................................... 84
4.1.3. Obstáculos artificiales en el cauce ...................................................................... 88
4.2. Promoción de la pesca como actividad turística ................................................ 89
4.3. Educación Ambiental .......................................................................................... 90
4.4. Infraestructuras complementarias ...................................................................... 91
4.4.1. Escuela Regional de Pesca Fluvial ..................................................................... 91
4.4.2. Centros de interpretación .................................................................................... 91
4.5. Coordinación entre administraciones públicas .................................................... 92
4.6. Normas, recomendaciones y orientaciones sectoriales ...................................... 93
4.6.1. Limitaciones en actuaciones selvícolas e hidrológicas ....................................... 95
4.6.2. Desinfección de equipos y embarcaciones ......................................................... 96
4.7. Protocolo de actuación en caso de fuerte estiaje ................................................ 97
4.8. Protocolo de actuación en caso de mortandades ................................................ 98
4.9. Mejora del conocimiento e investigación ............................................................. 98
4.10. Transparencia e información al público .............................................................. 101
5. Parte V: Seguimiento del Plan, indicadores y presupuesto ............................... 101
6. Bibliografía ......................................................................................................................... 111
Anexo I: Evolución temporal de las poblaciones de trucha ...................................................... 116
Anexo II: Delimitación de los tramos de máxima protección .................................................... 132
Anexo III: Delimitación de los tramos de conservación ............................................................ 135
Anexo IV: Delimitación de los tramos de restauración.............................................................. 138
Anexo V: Delimitación de los tramos degradados .................................................................... 141
Anexo VI: Delimitación de los tramos de ubicación de los cotos intensivos incluidos en las
aguas trucheras. ........................................................................................................................ 142
Anexo VII: Planos ...................................................................................................................... 143
1. Parte I: Introducción y objetivos
1.1. Antecedentes
La trucha común (Salmo trutta) es una de las especies cuya pesca deportiva es más
demandada, lo que ha motivado un importante desarrollo normativo orientado a asegurar una
correcta regulación de la actividad pesquera. Debido a su elevado valor ecológico, deportivo y
económico fue declarada especie de interés preferente en Castilla-La Mancha (Orden de 14 de
noviembre de 1994 de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente por la que se declara la
trucha común especie de interés preferente y se establece la delimitación de las aguas
trucheras). La Ley 1/1992 de 7 de mayo de Pesca Fluvial, establece la necesidad de elaborar
Planes de Gestión para las especies declaradas de interés preferente, lo cual ha derivado en la
confección del presente documento.
El contenido principal del Plan de Gestión es la definición, a escala regional, de las líneas
estratégicas, directrices y medidas, para el correcto manejo de la especie en Castilla-La
Mancha, incluyendo: las bases, directrices y criterios para un aprovechamiento deportivo
sostenible y compatible con la conservación de la especie; las pautas para la protección de la
diversidad genética propia de las poblaciones; la actualización de la relación de aguas
habitadas por la especie y su zonificación para la gestión.
El presente Plan de Gestión estará subordinado a los Planes de Ordenación de Recursos
Naturales, así como a los Planes de Recuperación, Conservación o Manejo de especies
amenazadas. El Plan de Gestión tendrá una vigencia de 10 años, tras lo cual deberá realizarse
la Revisión del mismo. La Revisión del Plan de Gestión incluirá la evaluación del grado de
consecución de los objetivos del Plan, así como la revisión y corrección en su caso de las
directrices y el planteamiento de nuevos objetivos. El ámbito de aplicación del plan es la red de
aguas trucheras de Castilla-La Mancha, que se define en el apartado 2.3.
1.2. Objetivos
El objetivo principal del Plan de Gestión de la trucha Común en Castilla-La Mancha es
garantizar la conservación de las poblaciones salvajes y nativas de la especie en la región,
estableciendo un modelo de gestión de la pesca deportiva compatible con dicha conservación.
Para cumplir esta meta, el Plan de Gestión persigue el cumplimiento de los siguientes objetivos
concretos:
- Garantizar la continuidad en el tiempo de las poblaciones de trucha común, primando el
carácter de poblaciones salvajes y nativas, y manteniendo o recuperando su
abundancia y su estructura poblacional.
- Preservar el acervo genético de la trucha común y su estructura geográfica,
recuperándolo en aquellos casos en que haya sufrido erosión.
- Asegurar el aprovechamiento sostenible de las poblaciones de trucha común,
condicionado a su conservación y subordinado a los dos objetivos anteriores.
- Desarrollar una gestión de la pesca y de las poblaciones que se sustente en
conocimientos científicos y técnicos.
- Obtener de una forma sistemática y regular datos de la abundancia y estructura de las
diferentes poblaciones de trucha común, así como de la presión de pesca y de las
capturas realizadas.
- Mejorar la formación, información y participación pública de los pescadores.
- Incrementar la intensidad y eficacia de la vigilancia de los tramos trucheros a los
niveles requeridos para garantizar que la pesca se realiza en las condiciones
establecidas en las Órdenes de Vedas.
- Revalorizar la pesca recreativa de la trucha común salvaje como actividad turística de
calidad en las zonas de montaña de la región que constituyen su hábitat.
- Integrar las demandas derivadas de la gestión de la pesca de la trucha en la
planificación hidrológica y otros planes sectoriales.
- Recuperar el hábitat potencial que pueda ocupar la trucha común, o mejorar el estado
de éste en aquellos lugares en que se haya deteriorado.
- Controlar la introducción de especies exóticas en las aguas trucheras y evaluar sus
efectos negativos cuando éstas se hayan producido.
- Mantener la red pública de piscifactorías ampliando sus objetivos de gestión a la
divulgación, y la recuperación de especies amenazadas cuando exista compatibilidad.
- Adecuar la gestión de la trucha común a medio y largo plazo a la evolución de los
ecosistemas fluviales debida al calentamiento climático global.
- Adecuar los medios de la Administración a las exigencias que se derivan de una mayor
necesidad y disponibilidad de información, nuevas técnicas de gestión y de la
obligación de atender las demandas sociales que presionan en favor de asegurar la
conservación de la biodiversidad.
- Ordenar la pesca recreativa de la especie de forma que su práctica no produzca
efectos negativos sobre el resto de especies nativas y los medios acuáticos en que
habita, y especialmente los incluidos dentro de la Red Natura 2000 y con los planes de
conservación o recuperación de otras especies del medio fluvial.
- Prohibición total de la comercialización de la especie.
- Publicar estadísticas fiables de pesca de trucha común.
- Sensibilizar al conjunto de la sociedad civil de la región de las problemáticas ligadas a
la especie y la conservación de su hábitat.
2. Parte II: Situación actual de la especie
2.1. Descripción y distribución de la especie
La trucha común (Salmo trutta) es una de las dos especies de salmónidos autóctonos
presentes en la Península Ibérica. El área de distribución natural de esta especie se extiende
por Europa, norte de África y Asia occidental, habitando principalmente tramos de aguas
limpias, frescas y bien oxigenadas. La trucha común habita las cabeceras de la mayoría de los
ríos ibéricos, con la excepción de algunos ríos del litoral levantino y el sur de la península, así
como de la cuenca del río Guadiana (Doadrio 2001). Esta especie ha tenido históricamente un
importante valor socioeconómico en la Península Ibérica debido a su importancia como fuente
de alimento en aguas interiores y, más recientemente, por su interés como especie objeto de
pesca deportiva. En la actualidad, el estado de conservación de las poblaciones de trucha
común está condicionado principalmente por las presiones e impactos de la actividad humana
sobre el hábitat fluvial en el que vive, así como por la intensa pesca recreativa que soporta. Las
principales alteraciones del hábitat de la trucha son causadas por la presencia de grandes
embalses, la existencia de obstáculos artificiales en el cauce, la detracción, regulación y
oscilación de caudales, las extracciones de agua para usos agrícolas, urbanos o industriales, la
contaminación de las aguas, las extracciones de áridos en los cauces, las modificaciones del
cauce, y la destrucción de la vegetación de ribera.
Asimismo, la actual tendencia de calentamiento global de origen antrópico se traduce en
predicciones tanto de aumento de las temperaturas como de disminución de las
precipitaciones, lo cual redunda en el régimen de caudales, en el incremento progresivo del
régimen de temperaturas de las aguas, y por tanto en la capacidad de carga de los ríos. Es
decir, el cambio climático puede afectar negativamente al hábitat disponible de la trucha común
y a su calidad, especialmente en el extremo sur de la zona de distribución natural, como
sucede en Castilla-La Mancha. Respecto a la pesca deportiva, existen diversos factores que
repercuten de una forma directa sobre las poblaciones de trucha común, destacando la
sobreexplotación, la introgresión genética, la introducción de especies exóticas, la pesca
furtiva, la falta de información sobre el estado de poblaciones y su gestión, y la pesca intensiva.
Las aguas habitadas por la trucha común en Castilla-La Mancha ascienden a unos 3.200
kilómetros de cursos de agua permanentes, lo que supone aproximadamente un 25 % de la red
fluvial permanente de la región. Más concretamente, la especie se distribuye geográficamente
en dos núcleos principales discontinuos: el primero de ellos alrededor de los sistemas Ibérico y
Central, en las cabeceras de los ríos Tajo y sus afluentes incluyendo la cuenca del Jarama
(vertiente atlántica), Júcar, Cabriel, Turia y Piedra (vertiente mediterránea). El segundo núcleo
alrededor de las sierras de Alcaraz y Segura, en las cabeceras de los ríos Mundo y Segura
(mediterráneos) y afluentes del Guadalmena (atlántico). Además, una población aislada se
localiza en los Montes de Toledo, en la cuenca del Tajo, siendo esta la única existente en la
provincia de Toledo. La especie se encuentra ausente en la provincia de Ciudad Real, estando
la práctica totalidad de las poblaciones de la región situadas en las provincias de Guadalajara,
Cuenca y Albacete.
Por otra parte, las poblaciones de trucha común de Castilla-La Mancha se enmarcan en el
borde meridional de su área de distribución. Las poblaciones periféricas tienden a ocupar
hábitats menos favorables y a encontrarse en densidades más bajas y variables que las
poblaciones ubicadas en áreas centrales de la distribución natural (Lawton 1993; Channell &
Lomolino 2000; Vucetich & Waite 2003). Asimismo, la reducción de la superficie o extensión
ocupada por una especie tiende a producirse principalmente en las áreas periféricas de su
distribución, quedando en los bordes del rango poblaciones marginales que ocupan pequeños
parches aislados de hábitat dentro de una zona de escasa idoneidad para la especie (Hampe &
Petit 2005). De esta forma, las poblaciones aisladas o periféricas pueden ver reducida su
resiliencia para afrontar eventos estocásticos, especialmente cuando la capacidad de carga es
baja (Morita & Yokota 2002). Como consecuencia de lo anterior, estas poblaciones periféricas
son más propensas a sufrir una extinción local que las situadas en el centro del rango de
distribución (Lawton 1993; Vucetich & Waite 2003). Además, los factores denso-independientes
pueden tener una mayor influencia en los parámetros demográficos y producir mayores
fluctuaciones en poblaciones periféricas que en aquellas situadas en las áreas centrales
(Mehlman 1997; Williams et al. 2003; Giralt & Valera 2006; Thingstad et al. 2006). De hecho, el
régimen hidrológico es considerado como el principal factor de regulación del tamaño
poblacional de la trucha común ibérica (Lobón-Cerviá 2003, 2004, 2007, 2009; AlonsoGonzález et al. 2008; Nicola et al. 2009). En este sentido, las poblaciones ibéricas de trucha
común, concretamente las situadas en Castilla-La Mancha, son más vulnerables y se muestran
más dependientes de unas condiciones ambientales adversas, que aquellas emplazadas en
latitudes superiores.
Por otro lado, el pequeño tamaño y el aislamiento histórico prolongado de las poblaciones
periféricas de trucha común han producido una baja diversidad genética dentro de dichas
poblaciones (Castric & Bernatchez 2003; Petit et al. 2003), así como una alta diferenciación
genética entre estas poblaciones, incluso entre las más cercanas (Castric & Bernatchez 2003;
Petit et al. 2003; Martin & McKay 2004). La adaptación local y la deriva genética son los
procesos dominantes en la dinámica de estas poblaciones periféricas (Hampe & Petit 2005),
por lo que pueden estar mejor adaptadas a condiciones más o menos desfavorables (Hoffmann
& Blows 1994). En estas condiciones, la selección natural debería favorecer las adaptaciones
locales más que el generalismo (Dynesius & Jansson 2000), lo que puede llevar a la aparición
de distintos ecotipos (Castric & Bernatchez 2003; Snoj et al. 2011) e incluso al comienzo de
procesos de especiación (Martin & McKay 2004). Además, la mayoría de estas poblaciones
relictas no han sido el origen de importantes recolonizaciones postglaciales y por tanto
albergan una importante parte de la diversidad genética de la especie (Lesica & Allendorf 1995;
Petit et al. 2003; Hewitt 2004).
En consecuencia, las poblaciones que habitan los márgenes meridionales de los rangos de
distribución de la especie, como es el caso de la trucha común en Castilla-La Mancha, tienen
un importantísimo valor para la conservación a largo plazo de la diversidad genética, la historia
filogenética y el potencial evolutivo de la especie, de manera que su investigación y
conservación merecen una alta prioridad (Hampe & Petit 2005).
2.2. El hábitat de la trucha común
El hábitat potencial de la trucha común son aquellas masas de agua que, debido a sus
características de temperatura, régimen hidrológico o calidad del agua, entre otras, pueden
albergar poblaciones de la especie. El hábitat real o realizado serían aquellas masas de agua
en las que realmente habitan poblaciones de trucha común.
En la práctica en Castilla-La Mancha, el hábitat potencial de la trucha coincide con su hábitat
real o realizado, excepto cuando se producen extinciones locales en determinados tramos. En
estos casos, es posible una recolonización posterior de los tramos afectados, ya sea de
manera natural por individuos procedentes de tramos cercanos, o bien mediante
reintroducciones hechas por la Administración.
En tiempos recientes el hábitat potencial de la trucha común ha aumentado en determinados
tramos fluviales de la región de manera artificial, debido a la construcción de grandes presas y
embalses. En estos embalses se produce una estratificación del agua, principalmente en
verano, quedando el agua más fría en el fondo. Como estas presas suelen tener suelta de
fondo, en el tramo situado aguas abajo de la presa las temperaturas del agua resultan ser
menores que las que habría en el río en condiciones naturales. Esta reducción de la
temperatura es más marcada en verano, la época más limitante, de manera que se incrementa
la longitud fluvial en la que la temperatura del agua es suficientemente fría para la trucha
común, y por tanto aumenta artificialmente su hábitat potencial.
Por otra parte, el hábitat de la trucha común no es estable en el tiempo a largo plazo, sino que
está sometido actualmente a un proceso de reducción debido al cambio climático (Hari et al.
2006; Almodóvar et al. 2012; Santiago et al. 2016; Santiago Sáez 2017). Existen evidencias de
la disminución del rango de distribución de la trucha común en España desde el siglo XIX
(Clavero et al. 2017). En las últimas décadas, la distribución de la trucha se ha visto reducida
en la Península Ibérica (Alonso et al. 2014; Alonso & Gortázar 2014) y más concretamente en
algunos de sus territorios como Navarra (GAN S.A. 2014), Andalucía (Egmasa 2010; Sáez
Gómez 2010; Larios-López et al. 2015a) o Castilla-La Mancha (Gómez Nicola et al. 2015).
Las predicciones acerca de la evolución futura del cambio climático en la Península Ibérica,
estiman que a lo largo del siglo XXI la precipitación disminuirá y la temperatura media
aumentará, junto con un aumento de la variabilidad interanual de la temperatura, y todos estos
cambios serán más pronunciados en verano (Giorgi & Lionello 2008; Pérez & Boscolo 2010;
IPCC 2013). Es importante destacar que los efectos del cambio climático no se limitarán sólo a
la temperatura, sino que afectarán también a otros elementos clave para los ecosistemas
fluviales, como la precipitación y el régimen de caudales (Wenger et al. 2011).
Como se ha explicado anteriormente, las poblaciones de trucha en la región mediterránea se
encuentran cerca del límite de su distribución natural, y tienen que enfrentarse en esta zona a
fuertes estiajes, junto con temperaturas más elevadas y variaciones de caudal más marcadas
que en los ríos del centro de Europa, en los que pueden encontrar condiciones más estables y
adecuadas (Gortázar Rubial 2015). Por lo tanto, las condiciones a las que se enfrenta la trucha
común en estos hábitats meridionales, si ya en la actualidad no son las óptimas para la
especie, se espera que empeoren en el futuro próximo a causa del cambio climático, y se han
realizado algunas predicciones acerca de las implicaciones de estos cambios: Lo más probable
es que, debido al aumento de la temperatura del agua, las poblaciones de trucha se retiren
progresivamente hacia altitudes mayores (Ficke et al. 2007; Matulla et al. 2007; Filipe et al.
2013) y hacia regiones más septentrionales, junto con extinciones locales en el límite sur de la
distribución (Buisson et al. 2008; Jonsson & Jonsson 2009). El riesgo de extinción local será
mayor en poblaciones que ocupen hábitats fragmentados o en zonas con sistemas montañosos
orientados de este a oeste, como la Península Ibérica (Ficke et al. 2007). Además, el
calentamiento global puede aumentar en estas poblaciones el riesgo de padecer enfermedades
y parásitos (Ficke et al. 2007; Jonsson & Jonsson 2009). También puede producir cambios en
varios parámetros poblacionales: retraso de la época de freza, aumento de las tasas de
crecimiento individual o reducción de la edad de madurez sexual (Jonsson & Jonsson 2009).
2.3. Delimitación de las aguas trucheras
El hábitat potencial de la trucha común coincide con las aguas trucheras que se determinan en
el presente Plan de Gestión. Las aguas trucheras se definen como la parte de la red fluvial de
Castilla-La Mancha que soporta algún tipo de hábitat apto para albergar poblaciones de trucha
común, excluyendo aquellos tramos bajos que únicamente son ocupados de forma esporádica
por algunos individuos de la especie.
Se han delimitado las aguas trucheras de manera que estas masas de agua formen un
continuo, sin existir parches separados dentro del mismo río, salvo que sea debido a la
presencia de embalses u otras situaciones excepcionales. Como regla general, si se establece
que un determinado tramo es aguas trucheras, lo serán también todos los cursos de agua que
vierten a dicho tramo.
Para establecer las aguas trucheras se ha empleado un criterio basado en los muestreos e
inventarios de peces disponibles, así como en los datos de capturas por parte de pescadores, y
en la caracterización del hábitat de la especie. Dado que estos datos son muy heterogéneos,
incluyendo puntos y fechas muy diferentes y distintos tipos de muestreos, se ha elegido un
criterio sencillo que sea aplicable con estos datos, así como con los que se obtengan en el
futuro. En cada río se ha considerado el punto más bajo donde haya sido detectada la
presencia no esporádica de trucha común, y se ha situado el límite inferior de las aguas
trucheras aguas abajo de este punto, eligiendo como límite algún lugar significativo, tal como
un puente, una presa, una confluencia de ríos o un límite administrativo.
Tendrán la consideración de aguas trucheras en Castilla-La Mancha las que se relacionan en la
Tabla 1. Todas las coordenadas UTM que se muestran en el presente Plan de Gestión están
referidas al huso 30 en el sistema de referencia ETRS89.
Tabla 1. Delimitación de las aguas trucheras de Castilla-La Mancha.
Provincia Cuenca Subcuenca Tramo
Río Cabriel, desde su entrada en la provincia hasta
el puente de Villatoya, en la carretera nacional N322 de Córdoba a Valencia.
Río Jardín, desde su nacimiento hasta la
piscifactoría junto a la Casa del Zarzalejo (X:
562590, Y: 4296640, unos 7 km aguas abajo de las
Jardín
juntas con el río Arquillo), y todas las aguas que
Júcar
afluyen a este tramo, excepto la Laguna Ojos de
Villaverde.
Río Montemayor o de Casas de Lázaro, desde su
nacimiento hasta la Presa de la Quéjola en el
Casas de
término municipal de San Pedro (X: 567480, Y:
Lázaro
4293880), y todas las aguas que afluyen a este
tramo.
Río Segura y afluentes, desde su entrada en la
provincia hasta el puente de Híjar en el término
municipal de Férez, y todas las aguas que afluyen
a este tramo, a excepción del embalse de la
Albacete
Fuensanta.
Segura
Río Mundo, desde su nacimiento hasta el puente
de la carretera A-3 en Liétor (puente de arriba, X:
Mundo
590270, Y: 4266490), y todas las aguas que
afluyen a este tramo.
Río Guadalimar, desde su nacimiento hasta su
salida de la provincia de Albacete, y todas las
aguas que afluyen a este tramo.
Río Salobre o Crucetas, desde su nacimiento hasta
el puente de la carretera nacional N-322 de
Córdoba a Valencia, en el término municipal de El
Guadalquivir
Salobre, y todas las aguas que afluyen a este
tramo.
Guadalmena
Río del Escorial (o río de Alcaraz), desde su
nacimiento hasta su desembocadura en el río
Guadalmena, y todas las aguas que afluyen a este
tramo.
Río Tajo, a lo largo de su recorrido por la provincia
hasta su salida de la misma en la desembocadura
Tajo
del Arroyo del Horcajo, y todas las aguas que
afluyen a este tramo.
Tajo
Río Guadiela, desde su nacimiento hasta la presa
de La Sartenilla, en el término municipal de Villar
Guadiela
del Infantado, y todas las aguas que afluyen a este
tramo.
Cuenca
Río Júcar, desde su nacimiento hasta la
desembocadura del Arroyo de la Hoz o de la
Júcar
Tórtola (X: 564140, Y: 4418550) incluido, y todas
las aguas que afluyen a este tramo.
Júcar
Río Cabriel, desde su entrada en la provincia hasta
el puente de la carretera de Enguídanos a Mira (X:
620805, Y: 4392705), y todas las aguas que
afluyen a este tramo.
Rio Cabriel, desde el contraembalse de ContrerasMirasol hasta su salida de la provincia.
Río Ojos de Moya (o río Algarra o río Mira), desde
su nacimiento hasta su desembocadura en el
embalse de Contreras, y todas las aguas afluentes
a este tramo, excepto los ríos Narboneta y San
Martín.
Río Guadazaón, desde su nacimiento hasta su
desembocadura en el río Cabriel, y todas las aguas
que afluyen a este tramo.
Río Turia, desde su entrada hasta su salida de la
provincia de Cuenca, y todas las aguas que afluyen
Turia Turia
a este tramo, incluyendo el río Arcos desde su
entrada en la provincia.
Tabla 1 (continuación). Delimitación de las aguas trucheras de Castilla-La Mancha.
Provincia Cuenca Subcuenca Tramo
Río Tajo, desde su entrada en la provincia, hasta el
azud de la Central Nuclear de Trillo (X: 532910, Y:
4504640), y todas las aguas que afluyen a este tramo.
Arroyo de la Solana desde su nacimiento hasta su
desembocadura en el embalse de Entrepeñas.
Ompólveda Arroyo de Ompólveda desde su nacimiento hasta su
desembocadura en el embalse de Pareja.
Río Tajuña, desde su nacimiento hasta su salida de la
Tajo
provincia en el término municipal de Mondéjar, y todas
Guadalajara
las aguas que afluyen a este tramo.
Río Jarama, desde su nacimiento hasta su salida de la
provincia en el término municipal de Uceda, y todas las
aguas que afluyen a este tramo.
Río Henares, desde su nacimiento hasta el Puente
Árabe en la localidad de Guadalajara, y todas las aguas
que afluyen a este tramo.
Río Mesa, desde su nacimiento hasta su salida de la
Ebro Mesa
provincia, y todas las aguas que afluyen a este tramo.
Río Pusa, desde su nacimiento hasta la presa de Los
Navalucillos, en el término municipal de Los
Toledo Tajo Pusa
Navalucillos, y todas las aguas que afluyen a este
tramo.
En las futuras Revisiones del Plan de Gestión, en los casos en que el cambio de las
condiciones ambientales (aumento de la temperatura del agua, principalmente) produzca que
determinados tramos no sean habitables por la trucha, se considerará la exclusión de estos
tramos del hábitat potencial de la especie. En el caso de que algunos tramos hayan perdido la
capacidad de albergar poblaciones de trucha común, únicamente dejarán de tener la figura de
aguas trucheras cuando los factores que hayan producido esta situación sean irreversibles.
2.4. Delimitación de las aguas de alta y baja montaña
La clasificación de las aguas trucheras en alta montaña y baja montaña sirve para adecuar la
gestión de la pesca deportiva a las características particulares de cada tramo. Principalmente,
esta división permite establecer el periodo hábil de pesca en cada zona, de manera que no se
perjudique a las poblaciones de trucha común en la época de menor crecimiento somático ni
durante su reproducción, protegiendo todas sus fases: la freza propiamente dicha, el periodo
en que los huevos están enterrados en los frezaderos, y el periodo en que los alevines
permanecen enterrados bajo la grava, tras la eclosión, alimentándose de las reservas de su
saco vitelino. En principio, el periodo hábil de pesca debe comenzar una vez que los alevines
hayan emergido ya de los frezaderos y hayan comenzado a nadar en la columna de agua.
El momento en que se produce la emergencia de los alevines depende de varios factores,
siendo los principales la época de freza de los adultos reproductores y la temperatura del agua,
de manera que a mayor temperatura antes se producirá la eclosión y la emergencia. Por este
motivo, en las aguas con temperaturas más bajas (alta montaña), la emergencia de los
alevines suele producirse más tarde y por tanto es conveniente retrasar el comienzo de la
temporada hábil de pesca, respecto a las aguas con temperaturas más altas (baja montaña).
Para realizar este estudio se ha dispuesto de los datos de temperatura del agua obtenidos
mediante la colocación de una serie de termógrafos repartidos por la red fluvial. Estos
termógrafos se instalan sumergidos dentro del río y registran la temperatura del agua a
intervalos regulares. Se ha dispuesto de un total de 51 puntos repartidos por los ríos trucheros
de la región, en los que se ha medido y registrado la temperatura del agua cada 2 horas.
Para clasificar las aguas trucheras de Castilla-La Mancha en alta y baja montaña se ha
empleado la combinación de varios criterios, que se relacionan a continuación:
- Temperatura acumulada del agua (grados-día) durante los meses de invierno. Se han
evaluado dos periodos temporales de los que se dispone de datos para los tramos
estudiados de la red fluvial, considerando los siguientes umbrales:
- Entre el 16 de diciembre y el 28 de febrero: cuando la temperatura acumulada
en este periodo es menor de 300 grados-día (equivalente a una temperatura
media diaria de 4 ºC), se ha considerado siempre como alta montaña.
- Entre el 16 de diciembre y el 31 de enero: cuando la temperatura acumulada
en este periodo es menor de 200 grados-día, generalmente se ha considerado
como alta montaña, ya que esto supone, para las características medias de los
ríos de la región, un periodo de desarrollo de los huevos y alevines de unos
cuatro meses.
- Fecha de emergencia de los alevines estimada a partir de la temperatura acumulada
del agua y de la fecha de freza, en los casos en que se dispone de una estimación de
la fecha de reproducción. Para realizar esta estimación se ha considerado que desde la
fecundación hasta la eclosión son necesarios 444 grados-día y otros 222 grados-día
adicionales hasta la emergencia (Santiago Sáez 2017), aunque los grados-día
necesarios para el desarrollo embrionario pueden aumentar con la temperatura
(Grande & Andersen 1990).
- Temperatura media diaria del agua durante el invierno: media, mínima y máxima,
durante el periodo en que se dispone de datos para todos los tramos estudiados (del 9
de enero al 24 de abril).
- Altitud de los tramos fluviales.
Para cada punto con datos de temperatura, se han considerado conjuntamente todos los
criterios expuestos para evaluar si corresponde a alta o a baja montaña.
Al igual que al establecer las aguas trucheras, se han delimitado las aguas de alta montaña de
manera que formen un continuo, sin existir parches separados dentro del mismo río. Como
regla general, si se establece que un determinado tramo son aguas de alta montaña, lo serán
también todos los cursos de agua que vierten a dicho tramo.
Tendrán la consideración de aguas trucheras de alta montaña las que se relacionan en la Tabla
2. El resto de tramos comprendidos dentro de las aguas trucheras tendrán la consideración de
aguas trucheras de baja montaña.
Tabla 2. Delimitación de las aguas trucheras de alta montaña de Castilla-La Mancha.
Provincia Cuenca Subcuenca Tramo
Río Mundo, desde su nacimiento hasta el puente de Los
Alejos (X: 566030, Y: 4263120), y todas las aguas que
afluyen a este tramo.
Albacete Segura Mundo
Río Endrinales, desde su nacimiento hasta la confluencia
con el arroyo de las Hoyas (en Batán del Puerto, X:
558450, Y: 4269665), incluido, y todas las aguas que
afluyen a este tramo.
Río Tajo, a lo largo de su recorrido por la provincia hasta su
salida de la misma en la desembocadura del Arroyo del
Horcajo, y todas las aguas que afluyen a este tramo.
Río Guadiela, desde su nacimiento hasta la confluencia
con el río Cuervo, incluido, y todas las aguas que afluyen a
este tramo.
Guadiela
Río Escabas, desde su nacimiento hasta la confluencia con
el arroyo del Peral, incluido, y todas las aguas que afluyen
a este tramo.
Río Júcar, desde su nacimiento hasta la cola del embalse
Júcar
de La Toba, y todas las aguas que afluyen a este tramo.
Río Ojos de Moya, desde su nacimiento hasta el puente de
La Losa en la carretera de Garaballa a Talayuelas (X:
640400, Y: 4410870), y todas las aguas que afluyen a este
tramo.
Júcar
Río Cabriel, desde su entrada en la provincia hasta el
puente de la carretera a Teruel N-420, y todas las aguas
que afluyen a este tramo.
Río Mayor, desde su nacimiento, hasta la Laguna del
Marquesado, incluida.
Río Tajo, desde su entrada en la provincia hasta el límite
de términos municipales de Peralejos de las Truchas y
Taravilla, y todas las aguas que afluyen a este tramo.
Tajo
Río Cabrillas, desde su nacimiento hasta el puente en la
pista que sale junto al km 76 de la carretera CM-210. (X:
587340, Y:4503750).
Río Jarama, desde su entrada en la provincia hasta la
confluencia con el Arroyo del Soto (X: 472600, Y:
4544330), y todas las aguas que afluyen a este tramo.
Río Sorbe, desde su nacimiento hasta la confluencia con el
Arroyo de la Chorrera (X: 483810, Y: 4551450), incluido, y
todas las aguas que afluyen a este tramo.
Henares
Río Bornova, desde su nacimiento hasta la confluencia con
el río Riatillo o San Cristóbal (X: 497860, Y: 4547350),
incluido, y todas las aguas que afluyen a este tramo.
2.5. Caracterización de las poblaciones de trucha
Una población de trucha común es el conjunto de individuos de esta especie que coexisten en
las mismas masas de agua y que se reproducen entre sí, y que está separada de otras
poblaciones por algún tipo de barrera impermeable (es decir, que no puede ser franqueada en
ninguno de los dos sentidos). Estas barreras pueden ser obstáculos transversales
impermeables, tales como presas o saltos de aguas (tanto naturales como artificiales), que no
pueden ser franqueadas por las truchas ni hacia aguas arriba ni hacia aguas abajo, o bien
pueden ser tramos de la red fluvial que no son adecuados como hábitat para la especie. Por
tanto, en principio no existe intercambio de material genético entre las distintas poblaciones, al
menos de manera natural.
Excepcionalmente, estas barreras pueden ser franqueadas por algunos individuos, con lo que
sí existiría un cierto intercambio genético entre poblaciones, que constituirían una
metapoblación. Por lo tanto una metapoblación de trucha es un grupo de poblaciones de la
especie separadas por barreras impermeables pero que interactúan entre sí a cierto nivel. Por
ejemplo, en el caso de que una determinada población se extinga localmente, podría ser
recolonizada de manera natural por individuos procedentes de otra población vecina
perteneciente a la misma metapoblación.
Para identificar y delimitar las poblaciones de trucha común que habitan en Castilla-La Mancha
se ha empleado la información relativa al hábitat potencial de la especie (las aguas trucheras),
y todos los datos que se han podido recopilar acerca de obstáculos transversales al
movimiento de los peces: el Inventario de Presas y Embalses, los inventarios de presas y de
azudes de la AGE, así como los inventarios de obstáculos elaborados por la Consejería de
Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural en las provincias de Cuenca y Guadalajara, y
los inventarios de obstáculos y de azudes obtenidos de las Confederaciones Hidrográficas del
Tajo, Ebro, Júcar, Segura y Guadalquivir. A partir de esta información, se ha delimitado la
ubicación y la extensión de cada población, a partir de la localización de los obstáculos
impermeables para la trucha.
Se han caracterizado las poblaciones de trucha común que habitan en los ríos de Castilla-La
Mancha, mediante la evaluación de los principales elementos de las poblaciones y de su
hábitat:
La extensión de red fluvial de que dispone la población (Tabla 4). Por su importancia para la
resistencia de la población, se considera la extensión real que ocupa la población y no sólo la
parte que está dentro de Castilla-La Mancha. En principio, cuanto mayor tamaño tenga una
población más resistente será ante sucesos extremos que puedan poner en peligro su
viabilidad poblacional.
La abundancia de la población y su evolución histórica (Tabla 5). Se considera la media
histórica de la densidad y de la biomasa de la población en el periodo del que se dispone de
datos procedentes de muestreos con pesca eléctrica (1987-2017). Como aproximación a la
tendencia histórica, se consideran también las abundancias medias en dos periodos, uno más
antiguo (1987-2006) y otro más moderno (2007-2017).
Para la caracterización de las poblaciones de trucha, se han recopilado los datos de todos los
muestreos de pesca eléctrica disponibles, tanto cuantitativos, como cualitativos o semicuantitativos, realizados en Castilla-La Mancha. Se han tenido en cuenta también los
muestreos de peces cualitativos realizados mediante buceo y observación subacuática.
Asimismo, se han empleado datos de muestreos realizados en otras comunidades autónomas
y proporcionados por ellas, sobre poblaciones de trucha compartidas con Aragón (Alto Mesa) y
Andalucía (Alto Zumeta, Alto Segura-Tus y Alto Guadalimar).
Los valores de densidad y de biomasa se han clasificado en cinco categorías de abundancia,
empleando para ello los percentiles de la distribución de cada variable en el conjunto de todos
los datos disponibles de Castilla-La Mancha (Tabla 3).
Tabla 3. Límites de las categorías de abundancia empleadas.
Biomasa
Percentiles
(g/m2)
Muy alta 80-100% >1407 >9,4
Alta 60-80% 800 - 1407 5,3 - 9,4
Media 40-60% 419 - 800 2,8 - 5,3
Baja 20-40% 184 - 419 1,0 - 2,8
Muy baja 0-20% <184 <1,0
La tendencia de la abundancia poblacional (Tabla 5). En aquellas poblaciones en las que se
dispone de estaciones de muestreo con al menos 6 muestreos de pesca eléctrica, se ha
analizado la tendencia temporal de la densidad y de la biomasa.
La introgresión genética detectada en la población (Tabla 6), así como su evolución desde que
se dispone de análisis genéticos (1993-2014), a partir de los trabajos de Boronat & Alonso
(1996), García Marín (2003), Morán (2014) y Almodóvar et al. (2015). Se han considerado
también los análisis genéticos realizados en Andalucía sobre truchas de las poblaciones Alto
Zumeta, Alto Segura-Tus y Alto Guadalimar (Egmasa 2010).
El estado ecológico de los cursos de agua en que habita la población (Tabla 7). Se ha
considerado el estado ecológico establecido en los planes hidrológicos de cuenca en el primer
y segundo ciclo de planificación, correspondientes a los años 2009 y 2015, respectivamente.
En los casos en que el estado ecológico es peor que bueno se han identificado los elementos
biológicos, hidromorfológicos o físico-químicos responsables de ello, a partir de los datos de las
redes de control de las aguas superficiales. Los datos han sido obtenidos de la AGE
(confederaciones hidrográficas). Debido a que algunos indicadores del estado ecológico tienen
deficiencias, en parte por su escala de trabajo, esta información se ha modificado y/o
completado puntualmente en las restantes columnas de las tablas 7 y 8 a partir del
conocimiento local disponible.
Las principales presiones e impactos sobre los ríos (Tabla 7). Se han considerado las
afecciones identificadas en los planes hidrológicos de cuenca, según las metodologías
establecidas para la aplicación de la Directiva Marco del Agua (Directiva 2000/60/CE del
Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000 por la que se establece un
marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas), con los siguientes
códigos:
- Punt: Presiones de tipo fuentes puntuales (EDAR, plantas industriales, etc.)
- Difu: Presiones de tipo fuentes difusas (escorrentía urbana, agricultura, transporte e
infraestructuras, etc.)
- Extr: Presiones de tipo extracción de agua .
- Regu: Presiones de tipo regulación de caudal y alteraciones morfológicas (presas,
azudes, regulación de caudal, desvíos de cauces, etc.)
- Rios: Presiones de tipo gestión de ríos (alteraciones físicas de cauces, dragados, etc.)
- Otras_pres: Presiones de tipo otras presiones (basura, vertidos, usos recreativos,
pesca, piscifactorías, especies introducidas, etc.)
- Nutri: Impactos de tipo enriquecimiento en nutrientes .
- Organi: Impactos de tipo enriquecimiento orgánico .
- Sedim: Impactos de tipo sedimentos contaminados .
- Habit: Impactos de tipo hábitats alterados .
- Otros_imp: Impactos de tipo otros impactos significativos .
También se han tenido en cuenta otras alteraciones de las masas de agua, que son conocidas
por la administración, aunque no están reflejadas en los planes hidrológicos, debido su escala
de trabajo.
El régimen hidrológico de los cursos de agua (Tabla 7). A partir de los datos de la Red Oficial
de Estaciones de Aforo (ROEA), se ha evaluado el régimen de caudales medios mensuales,
identificando las principales alteraciones del mismo, principalmente la regulación y la extracción
de agua. Se han considerado también (aunque no quedan reflejados en los datos medios
mensuales) los casos en los que se conoce que existen grandes fluctuaciones del caudal en
cuestión de horas, lo que se conoce como hidropuntas o puntas de caudal ( hydropeaking en
inglés).
La fragmentación del hábitat. Se han considerado los obstáculos semipermeables
(infranqueables para la trucha hacia aguas arriba, pero franqueables hacia aguas abajo) que se
conocen dentro de cada población, debido a que dificultan el movimiento de los individuos, lo
que tiene un impacto sobre la dinámica poblacional e incluso puede aumentar la probabilidad
de que se produzcan extinciones locales. Se ha relacionado el número de obstáculos con la
longitud de red fluvial disponible por la población. Se debe señalar que la información acerca
de estos obstáculos es bastante heterogénea entre las distintas provincias y demarcaciones
hidrográficas, lo que debe corregirse en el futuro mediante la actualización de los inventarios de
obstáculos.
Como síntesis de todos los elementos considerados en la caracterización, se ha evaluado, para
cada población, su estado de conservación como Bueno, Regular o Malo, reseñándose
también sus principales problemas y las carencias de información (Tabla 8).
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Un total de 12 poblaciones tienen un estado de conservación Bueno, debido a que presentan
unas abundancias medias o altas, introgresión genética nula o leve y un hábitat en buenas
condiciones, sin alteraciones graves. Estas poblaciones en buen estado son: Alto Bornova, Alto
Jarama, Alto Hoz Seca, Solana, Ompólveda, Alto Pusa, Alto Júcar, Júcar-AlmagreroValdemeca, Ojos de Moya-Contreras, Turia, Alto Mundo y Alto Taibilla.
En Castilla-La Mancha hay 13 poblaciones que tienen un estado de conservación Regular
debido a la introgresión genética que presentan, y cuyo estado sería Bueno si atendiéramos
únicamente al resto de factores: abundancia, viabilidad poblacional, hábitat, etc. Estas
poblaciones son: Alto Tajuña, Alto Tajo, Tajo-Cabrillas-Gallo, Alto Guadiela, Guadiela-Hoz de
Beteta, Alto Cuervo, Alto Escabas, Alto Mesa, Alto Cabriel, Alto Zumeta, Alto Segura-Tus, Alto
Guadalimar y Escorial.
En 4 poblaciones el estado de conservación es Malo: Sorbe-Beleña, Guadiela-Molino de
Chincha, Guadiela-Trabaque y Cabriel-Hoces. Se trata de poblaciones con abundancias
escasas, con problemas de hábitat y con una importante regulación hidrológica y en el caso de
Guadiela-Molino de Chincha también con introgresión severa (en las otras tres no hay estudios
genéticos).
En 4 poblaciones no se ha podido evaluar el estado de conservación, ya que no se dispone de
ningún muestreo de peces en ellas. Entre estas poblaciones, hay 2 con buenas condiciones de
hábitat por lo que es probable que exista en ellas una población en buen estado de
conservación: Alto Salado y Alto Cañamares. Las otras 2 poblaciones disponen de muy poca
longitud fluvial, se encuentran constreñidas entre dos embalses cercanos, y en ellas el hábitat
está fuertemente alterado, principalmente debido a la regulación hidrológica de la presa de
aguas arriba: Cabriel-Víllora y Taibilla-Turrilla.
Finalmente, en las restantes 14 poblaciones se ha evaluado el estado de conservación como
Regular, debido a problemas diversos, tales como la abundancia baja, la introgresión genética
o las alteraciones del hábitat: Alto Sorbe, Henares-Dulce, Medio Jarama, Medio Tajuña, TajoPeralejos, Tajo-Ablanquejo, Guadiela-Santa Cristina, Guadiela-Alcantud-Vindel, Júcar-VillalbaCuenca, Guadazaón, Casas de Lázaro, Alto Jardín, Medio Segura y Salobre.
Las poblaciones de pequeño tamaño (por disponer de poca longitud de red fluvial y tener
abundancias bajas), son en principio menos resistentes ante sucesos extremos y más
susceptibles de sufrir extinciones locales. Las poblaciones de trucha experimentan, de manera
natural, fluctuaciones demográficas que pueden ser muy importantes. Cuanto menor sea el
tamaño de una población, mayor será la probabilidad de que un suceso extremo (crecida,
sequía, etc.) reduzca su abundancia por debajo del umbral de viabilidad poblacional y se
produzca la extinción local. Por este motivo, debe cuidarse el seguimiento y la vigilancia de las
poblaciones de pequeño tamaño, especialmente aquellas que tienen un buen estado de
conservación o que se encuentran en cabecera, como Ompólveda, Alto Guadiela, Alto Pusa y
Alto Júcar.
Existen otras poblaciones de pequeño tamaño, pero cuya problemática actual es muy grave y
no permite realizar ninguna medida de recuperación mientras no se corrijan los problemas de
fondo. Se trata de las poblaciones Sorbe-Beleña, Cabriel-Víllora y Taibilla-Turrilla, cada una de
las cuales se encuentra constreñida entre dos embalses cercanos, sometida a fuertes
fluctuaciones del caudal y con muy poca longitud fluvial disponible como hábitat. En estos
casos la regulación hidrológica condiciona completamente cualquier planteamiento de gestión.
Por otra parte, existen algunas poblaciones de trucha común muy sensibles, debido a su
vulnerabilidad o a su carácter particular o incluso único. En estas poblaciones, que se
relacionan a continuación, debe extremarse el seguimiento y la vigilancia para asegurar su
conservación.
- La población del río Ompólveda, que tiene una cierta vulnerabilidad al disponer tan sólo
de unos 15 km de red fluvial, presenta un carácter único: Se trata de la única población
genéticamente pura de la región que no se localiza en cabecera, sino que de hecho se
encuentra en la parte más baja de las aguas trucheras.
- La población del Alto Pusa, que es la única población de trucha en la provincia de
Toledo, tiene un Buen estado de conservación y no presenta introgresión genética,
aunque su origen no está claro, ya que podría tratarse de una población relicta o bien
haber sido introducida antiguamente a partir de otra población del Tajo (Morán 2014).
- La población del Alto Júcar habita en los 2 km de la cabecera, separada del resto del
río por un obstáculo natural (las cascadas del molino), lo que hace que sea muy
vulnerable. Esta población es, junto con la del río Arquillo, la única de la cuenca del
Júcar que no tiene introgresión genética, aunque existen otros ríos en esta cuenca
donde la introgresión es sólo leve.
- La población del Alto Jardín presenta abundancias escasas (aunque se dispone de
pocos datos cuantitativos) y tiene algunos problemas de hábitat, pero destaca por su
carácter nativo sin introgresión genética, al menos la parte de la población que habita
en el río Arquillo. No obstante, hay que tener en cuenta que sólo se pudo disponer de
un ejemplar de este río para el análisis genético.
- En el río Arcos, afluente del Turia, existe una población nativa de gran pureza genética
y sin introgresión nuclear. Estas truchas pertenecen a la población del Turia, la cual
tiene una pequeña parte de su red fluvial en la provincia de Cuenca, estando el resto
fuera de Castilla-La Mancha (en Aragón y Valencia). Esta población debe ser protegida
y conservada por su carácter único en la región, al tratarse de una población
mediterránea genéticamente pura.
- La población del Alto Taibilla es la más meridional de Castilla-La Mancha (junto con la
del Alto Zumeta), tiene un buen estado de conservación y una introgresión nuclear
leve, lo cual no es frecuente en la cuenca del Segura, cuyas poblaciones están en
general muy alteradas genéticamente. Estas poblaciones tan meridionales son de gran
valor para la conservación del acervo genético de la especie ya que, debido a su
prolongado aislamiento, presentan una alta diferenciación genética y el potencial de
desarrollar adaptaciones locales. Por otra parte, el Alto Taibilla presenta abundancias
medias o bajas (lo cual es frecuente en poblaciones sureñas) y una extensión de red
fluvial no muy grande. Por todos estos motivos debe extremarse su protección.
- Dentro de la población Júcar-Almagrero-Valdemeca, existe una subpoblación en la
cabecera del Arroyo Almagrero, separada del resto de la población por un obstáculo
natural semipermeable (franqueable hacia aguas abajo pero no hacia aguas arriba).
Esta subpoblación se considera también muy sensible por su pequeño tamaño y su
pureza genética.
- Dentro de la población del Alto Mundo, las truchas que habitan en el río Endrinales
presentan una gran pureza genética, con introgresión nuclear y mitocondrial nula. Esta
parte de la población (el río Endrinales) se considera también muy sensible, por su
singularidad dentro de la cuenca del Segura y de la zona más meridional de la región.
2.5.1. Principales problemas de las poblaciones
Los principales problemas que afectan a las poblaciones de trucha común de Castilla-La
Mancha son la introgresión genética, la regulación de caudales, las extracciones de agua, las
alteraciones del hábitat físico, la destrucción de la vegetación de ribera, la contaminación de las
aguas, principalmente de tipo orgánico, la introducción de especies exóticas y la fragmentación
del hábitat. Asimismo, los cambios en las condiciones ambientales (descenso de las
precipitaciones y aumento de las temperaturas), están ejerciendo efectos negativos sobre las
poblaciones de trucha común ibéricas (Almodóvar et al. 2012).
La introgresión genética de genes alóctonos es uno de los problemas más frecuentes que
presentan las poblaciones de trucha común. La preservación de la diversidad genética y su
potencialidad para producir cambios evolutivos dentro de las poblaciones, es fundamental para
la conservación de las mismas, por lo que la pérdida o deterioro de esta diversidad puede
limitar la capacidad de adaptación de los organismos ante las variaciones ambientales
(Almodóvar et al. 2015). Además, la posición geográfica de la Península Ibérica es clave para
la conservación de la diversidad genética de la trucha común (Almodóvar et al. 2006), ya que
se encuentra en el límite meridional de la distribución natural de la especie y las variedades
que habitan estos ríos pueden constituir adaptaciones locales. En el extremo sur de la
distribución de la especie existe un importante grado de diferenciación genética entre las
poblaciones, reflejado en la elevada diversidad de líneas evolutivas (Machordom et al. 2000;
Sanz et al. 2000; Suárez et al. 2001). Sin embargo, la singularidad genética de estas
poblaciones está amenazada por la introgresión de genes alóctonos, que ha sido causada por
repetidas repoblaciones realizadas antiguamente (hasta los años 90), principalmente con
truchas de origen centroeuropeo, que se han cruzado con ejemplares de linajes nativos,
comprometiendo la integridad del acervo genético autóctono (Elvira 1996; Machordom et al.
1999; Almodóvar et al. 2001, 2006; Elvira & Almodóvar 2001).
La introducción de especies exóticas es otro problema, ya que pueden ejercer depredación o
competencia sobre las poblaciones de trucha común nativas, o bien alterar su hábitat. En este
sentido, en los tramos altos propios del hábitat de la trucha común, la propia temperatura del
agua y el carácter lótico de los hábitats (aguas corrientes) limitan el acceso de especies
exóticas, que generalmente se desarrollan mejor en aguas más cálidas y lentas. En cambio, las
partes bajas de las aguas trucheras, así como las aguas embalsadas, son más adecuadas para
la presencia de exóticas. Entre los peces exóticos que pueden habitar las aguas trucheras
destacan el lucio (Esox lucius), el gobio (Gobio lozanoi), la trucha arcoíris (Oncorhynchus
mykiss), el alburno (Alburnus alburnus) o el cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus). También
especies no exóticas como la boga de río (Pseudochondrostoma polylepis) y el calandino
(Squalius alburnoides) en las cuencas mediterráneas, ya que estas especies no son nativas en
éstas. Menos frecuentes son el black-bass (Micropterus salmoides), el percasol (Lepomis
gibbosus) o la carpa (Cyprinus carpio), aunque también pueden encontrarse en aguas
trucheras, principalmente en embalses.
En concreto, la trucha arcoíris ha sido producida abundantemente en las piscifactorías de la
región en los últimos tiempos, tanto para el suministro a cotos intensivos como para su
consumo alimentario. Este hecho ha favorecido la presencia de este salmónido en numerosos
tramos de las aguas trucheras, debido a liberaciones en cotos intensivos o a escapes de
piscifactorías. En algunos casos las truchas arcoíris pueden llegar a reproducirse en el medio
natural y a aclimatarse como poblaciones autosostenibles, algo que ocurre, por ejemplo, en
regiones cercanas como la Comunidad Valenciana (Vaersa 2013) o Andalucía (Egmasa 2010).
En Castilla-La Mancha, hasta el momento se ha constatado la existencia de tres poblaciones
naturalizadas de trucha arcoíris: una en la provincia de Cuenca, en la cuenca del Cabriel, en el
río Tejadillos desde la presa de toma de agua de la piscifactoría de Cañete, descendiendo por
la desembocadura en el río Mayor hasta la localidad de Cañete, probablemente procedente de
la antigua piscifactoría; y dos poblaciones en la provincia de Albacete, una en el río Casas de
Lázaro (JCCM 2017) y otra en el embalse de Arroyofrío (cuenca del Guadalimar), que pueden
tener su origen en antiguas repoblaciones.
Los cotos intensivos, debido a las repoblaciones sistemáticas y frecuentes, y a la elevada
presión de pesca que se ejerce en ellos, tienen un importante impacto sobre la trucha común,
que es desplazada de estos tramos. Sin embargo no está claro hasta qué punto las
poblaciones naturalizadas de trucha arcoíris afectan negativamente a la trucha común nativa.
En este sentido, recientemente se ha investigado la existencia de poblaciones de trucha
arcoíris en los tramos cercanos a las piscifactorías de la región, para encontrar posibles
poblaciones escapadas de estos centros y aclimatadas, pero no se ha detectado ninguna
población naturalizada en los tramos muestreados inicialmente (DNOTA 2017). No obstante,
como ya se ha dicho se tiene constancia de la presencia de poblaciones de trucha arcoíris
aclimatadas en los ríos Tejadillos-Mayor y Casas de Lázaro y en el embalse de Arroyofrío. Por
ello, deberá llevarse a cabo un estudio para comprobar los impactos que estas poblaciones
puedan ocasionar a la trucha común o a su hábitat.
La extracción de agua y la regulación del régimen de caudales, son problemas que pueden
impactar gravemente sobre las poblaciones de trucha común. Las extracciones de agua en
ocasiones llegan a secar casi por completo algunos tramos fluviales, por lo que es
imprescindible establecer y respetar un régimen de caudales ecológicos que permita que, a
pesar de que exista una cierta extracción de agua, el río mantenga el caudal suficiente para
conservar la estructura y el funcionamiento del ecosistema fluvial. Estas extracciones de agua
pueden ser especialmente graves en pequeños cursos de agua de la zona mediterránea, que
pueden llegar a secarse a raíz de éstas en la época de mayor estiaje.
La regulación hidrológica puede alterar completamente el funcionamiento de los ecosistemas
fluviales. En algunos casos, la regulación que ejerce una presa altera completamente el
régimen de caudales anual, como por ejemplo la presa de Contreras en el río Cabriel, que
desembalsa caudales más altos en verano que en invierno, exactamente al contrario que el
régimen natural. Un caso especial de alteración hidrológica, destacable por su impacto y
relativamente frecuente en las aguas trucheras, es la derivación para producción hidroeléctrica
a un salto situado en otro río a varios kilómetros de la toma, con extracción casi total del
caudal, como ocurre por ejemplo en el Júcar en La Toba, el Guadiela en la Hoz de Beteta o el
Cabriel en Las Chorreras. En otros casos, la regulación de las centrales hidroeléctricas produce
cambios muy bruscos del caudal circulante en cuestión de horas, lo que dificulta muy
gravemente el desarrollo de las poblaciones de peces y de especies acuáticas. Por ejemplo, el
tramo del río Júcar aguas abajo de la presa de La Torre (en la provincia de Cuenca), está
sometido a fluctuaciones de este tipo (hidropuntas), que dificultan enormemente el desarrollo
de una población de trucha. Otro ejemplo de esto es el río Guadiela, que en su mayor parte
está fragmentado por presas hidroeléctricas, que aíslan a unas poblaciones de otras y que a su
vez producen una fuerte regulación de caudales. Para corregir los impactos de la regulación
hidrológica habría que establecer y respetar un régimen de caudales ecológicos que definiera
caudales mínimos, máximos y tasas de cambio.
Otro grave problema al que son vulnerables las poblaciones de trucha común son las
alteraciones de su hábitat físico. Éstas se pueden producir, por ejemplo, por la destrucción de
la vegetación de ribera, que es muy acusada en determinadas zonas agrícolas. Los dragados o
extracciones de áridos en los cauces destruyen el hábitat físico de la trucha, principalmente las
zonas de reproducción y el hábitat de juveniles. Las modificaciones físicas de los cauces, tales
como la rectificación, canalización, protección de márgenes con escollera o gaviones, etc., son
muy perjudiciales para la trucha común, ya que simplifican los hábitats disminuyendo su
heterogeneidad y diversidad, y reducen también la disponibilidad de refugio para los peces.
Además, producen graves alteraciones en la dinámica fluvial del cauce con consecuencias
sobre el hábitat de la especie. Un ejemplo de esto es la cabecera del río Henares tras su
canalización por concentración parcelaria.
La contaminación de las aguas puede estar ocasionada por vertidos de origen urbano,
industrial o agrario. Los vertidos urbanos suelen aumentar su gravedad en verano, ya que
entonces se combina el aumento de la población en los municipios rurales, con el periodo de
mayor estiaje y menor caudal circulante, incrementándose así el impacto sobre la calidad del
agua. Los vertidos de origen agrario pueden incorporarse a las aguas de una forma difusa, y
están generalizados en amplias zonas de las aguas trucheras, principalmente donde existen
usos agrícolas de las riberas. Todos estos vertidos aportan materia orgánica a las aguas, pero
también pueden llevar otros compuestos como medicamentos, detergentes, tensoactivos,
biocidas, etc. Entre los vertidos de origen industrial, destacan los generados por la minería,
existiendo por ejemplo, varias explotaciones mineras de caolín en la zona del alto Tajo, que
pueden ocasionar aportes de sedimentos a los ríos (Zapico et al. 2017).
2.5.2. Identificación de las poblaciones originarias de trucha
Actualmente en Castilla-La Mancha existen hasta 47 poblaciones, aisladas unas de otras por
barreras impermeables, pero en condiciones naturales las poblaciones de trucha serían
muchas menos y de mayor tamaño, teniendo por tanto mayor resiliencia. Se ha realizado una
estimación de cómo estarían estructuradas las poblaciones de trucha común en ausencia de
alteraciones antrópicas. Para ello, se han considerado como condiciones originarias la
situación de la especie a mediados del siglo XIX, por dos motivos principales: (1) en esa época
prácticamente la totalidad de las presas actuales no existían, estando los hábitats fluviales
mucho menos fragmentados por barreras impermeables, y (2) existe una fuente bibliográfica
que permite conocer al menos los lugares donde había presencia de la especie entonces
(Madoz 1845-1850, digitalizada en lo relativo a presencia de trucha por Clavero et al. 2017). En
la Tabla 9 se muestran las poblaciones originarias de trucha común en la región, estimadas a
partir de la información histórica recopilada por Madoz (1845-1850), y considerando también
los resultados más recientes acerca de la diversidad y estructura genética de las poblaciones
de Castilla-La Mancha (Almodóvar et al. 2015).
Tabla 9. Poblaciones originarias de trucha común en Castilla-La Mancha. Se indican las
metapoblaciones que conformarían y las poblaciones actuales que engloban.
Población
N Población actual
originaria
1 Alto Salado
2 Alto Cañamares
3 Alto Bornova
4 Alto Sorbe
Jarama-Henares
5 Sorbe-Beleña
6 Henares-Dulce
7 Alto Jarama
8 Medio Jarama
9 Alto Tajuña
Tajuña
10 Medio Tajuña
11 Alto Hoz Seca
12 Alto Tajo
13 Tajo-Peralejos
Tajo Tajo
14 Tajo-Cabrillas-Gallo
15 Tajo-Ablanquejo
16 Solana
17 Ompólveda
18 Alto Guadiela
Tajo
19 Guadiela-Hoz de
Beteta
20 Alto Cuervo
21 Guadiela-Molino de
Chincha
22 Guadiela-Santa Cristina
23 Guadiela-AlcantudVindel
24 Alto Escabas
25 Guadiela-Trabaque
Pusa Pusa 26 Alto Pusa
Ebro Ebro Jalón 27 Alto Mesa
28 Alto Júcar
29 Júcar-AlmagreroValdemeca
30 Júcar-Villalba-Cuenca
31 Alto Cabriel
Júcar
32 Cabriel-Víllora
Júcar
33 Ojos de MoyaContreras
34 Guadazaón
35 Cabriel-Hoces
36 Casas de Lázaro
Jardín Jardín
37 Alto Jardín
Turia Turia Turia 38 Turia
Mundo 39 Alto Mundo
40 Alto Zumeta
41 Alto Taibilla
Segura Segura-Mundo
42 Taibilla-Turrilla
43 Alto Segura-Tus
44 Medio Segura
45 Alto Guadalimar
46 Salobre
47 Escorial
Como se muestra en la tabla 9, debieron existir 12 poblaciones originarias, que en general
abarcarían extensiones mucho mayores que las poblaciones actuales. Esto supone que en la
actualidad hay casi cuatro veces más poblaciones que originalmente, con la correspondiente
reducción en el hábitat disponible por cada población. Por ejemplo, en ausencia de barreras
artificiales de origen antrópico, en el Tajo habitaría una gran metapoblación que estaría
conformada por tres poblaciones, Jarama-Henares, Tajuña y Tajo, existiendo un cierto
intercambio de individuos y genes entre ellas, a través de los tramos más bajos. Debido a la
construcción de obstáculos impermeables, actualmente la población originaria Jarama-Henares
está fragmentada en 8 poblaciones, la del Tajuña en 2 y la del Tajo en 15.
Esta comparación entre la situación estimada como originaria y la estructura de poblaciones
actual, muestra la importante fragmentación que sufren los hábitats fluviales. Esta
fragmentación reduce la resiliencia de las poblaciones y su resistencia ante posibles eventos
catastróficos, y aumenta por tanto las probabilidades de que se produzcan extinciones locales,
por lo que es un problema de primera magnitud para la conservación de la especie en la
región.
2.5.3. Carencias de información
En la caracterización se reseñan también las principales carencias de información acerca de
las poblaciones de trucha común de la región (Tabla 8). Hay cuatro poblaciones de las que no
se dispone de ninguna información, al no existir muestreos en ellas, principalmente Alto Salado
y Alto Cañamares. Es importante realizar próximamente muestreos con pesca eléctrica en
estos ríos para tener una primera idea de las características de estas poblaciones, o bien llevar
a cabo el Estudio Hidrobiológico de la cuenca del Henares, dentro del cual se estudiarían estas
dos poblaciones.
Por otra parte, hay varias poblaciones de las que se dispone de datos de su abundancia pero
no así en determinados ríos importantes dentro de ellas, como son los ríos Aliendre y Badiel
(población Henares-Dulce), Berbellido y Jaramilla (población Alto Jarama), Cifuentes (población
Tajo-Ablanquejo), Pusa y demás arroyos de cabecera (población Alto Pusa), Bogarra
(población Alto Mundo) y Taibilla, Arroyo de Letur y Arroyo de Elche (población Medio Segura).
Es conveniente completar el conocimiento de las características genéticas de las poblaciones
de trucha común de Castilla-La Mancha, tanto de su diversidad y estructura genética como de
la introgresión existente. Para ello, se deben realizar análisis genéticos en aquellas poblaciones
que todavía carecen de ellos, dando prioridad al estudio de las poblaciones de cabecera (Alto
Salado, Alto Cañamares, Solana, Casas de Lázaro y Salobre), seguido de las poblaciones
Medio Jarama, Guadiela-Alcantud-Vindel, Guadiela-Trabaque, Cabriel-Hoces y Medio Segura.
La ausencia de estudios genéticos en estas poblaciones generalmente se debe, o bien al
conocimiento de que se trata de zonas históricas de repoblación por lo que no se espera
encontrar truchas nativas, o bien a la dificultad de capturar un número suficiente de ejemplares
para los análisis.
En cualquier caso, la principal carencia de información es sobre las tendencias poblacionales,
es decir la evolución temporal de las abundancias de trucha. Tan sólo en 11 poblaciones de las
47 que se han identificado en la región, se dispone de alguna estación de muestreo con al
menos 6 años de datos, con lo que se puede comenzar a analizar la tendencia poblacional.
Estas 11 poblaciones suponen el 21 % de las aguas trucheras de la región. Para corregir este
problema sería necesario llevar a cabo periódicamente el muestreo de todos los puntos de la
Red de Seguimiento (apartado 3.4) de la trucha común establecida en Castilla-La Mancha.
2.5.4. Líneas principales o linajes evolutivos existentes en la región.
La conservación de la Trucha Común como especie no es suficiente, ya que su potencial
evolutivo está representado por su variabilidad genética entre las distintas poblaciones.
Castilla-La Mancha es una región privilegiada por la alta diversidad que presentan las
poblaciones de Trucha Común que habitan sus ríos. En su territorio están presentes tres líneas
claramente diferenciadas, denominadas Atlántica-Tajo, Adriática-Suribérica y MediterráneaIbérica. Estas líneas deben considerarse como Unidades de Conservación separadas y
además contienen una elevada diferenciación entre sus poblaciones que permite establecer
diversas Unidades de Gestión.
Dentro de la línea Atlántica-Tajo se diferencian cuatro grupos principales: (1) cuencas del
Jarama y Bornova (2) ríos del Alto Tajo salvo el río Ompolveda, (3) cuencas del Guadiela y
Ompolveda, (4) cuencas del Tajuña y Henares salvo el río Bornova.
La línea Adriática-Suribérica incluye los ríos Segura, Zumeta y Tus de la cuenca del Segura y
la cuenca del Turia.
En la línea Mediterránea-Ibérica se diferencian cinco grupos: (1) cuenca del Ebro, (2) cuenca
del Cabriel (3) cuenca del Júcar, (4) ríos Tus, Mundo y Taibilla, (5) río Endrinales de la cuenca
del Segura.
La diversidad existente en los ríos de Castilla-La Mancha es el resultado de una compleja
historia evolutiva, consecuencia de la historia paleogeográfica y climática de la península
Ibérica, junto con procesos de expansión postglaciales, fuertes cuellos de botella y procesos de
deriva genética pasados y actuales. Todo ello ha favorecido la presencia de diferentes linajes
evolutivos y la aparición de grandes divergencias a escala tanto macro como microgeográfica.
Esta alta diversidad, que incluye la presencia de hasta 33 alelos microsatélites y 13 haplotipos
mitocondriales exclusivos de la región, proporciona un valor añadido a la práctica de la pesca
recreativa, ya que se convierte en una experiencia de alta calidad donde el pescador tiene la
oportunidad de disfrutar de una actividad con ejemplares genéticamente singulares que no se
encuentran en el resto de Europa.
Figura 1. Posición geográfica y frecuencias de los diferentes haplotipos nativos en la cuenca
del Júcar.
Figura 2. Posición geográfica y frecuencias de los diferentes haplotipos nativos en la cuenca
del Segura.
Figura 3. Posición geográfica y frecuencias de los diferentes haplotipos nativos en la cuenca
del Tajo.
Figura 4. Posición geográfica y frecuencias de los diferentes haplotipos nativos en la cuenca
del Jarama y Henares.
Figura 5. Posición geográfica y frecuencias de los diferentes haplotipos nativos en la cuenca
del Tajuña.
Figura 6. Posición geográfica y frecuencias de los diferentes haplotipos nativos en la cuenca
del Alto Tajo.
2.6. Evolución temporal de las poblaciones de trucha
La Figura 7 muestra la evolución de la abundancia media de las poblaciones de trucha común
en el conjunto de Castilla-La Mancha, desde 1989 hasta 2016. Para cada año se muestra la
densidad media y la biomasa media de todas las estaciones de muestreo que tienen datos
disponibles ese año. Este resultado está sujeto a la heterogeneidad de los datos históricos
disponibles, ya que la densidad y biomasa observadas en cada año es el promedio de las
estaciones muestreadas ese año, que no son las mismas en todas las ocasiones. Se han
empleado únicamente los años en los que había datos de al menos 16 estaciones de
muestreo.
Es importante señalar que las variables de abundancia (densidad y biomasa) que se presentan
en este apartado, tienen una gran variabilidad de manera natural, tanto espacialmente (entre
ríos y también entre tramos dentro del mismo río) como temporalmente. Por lo tanto, debe
tenerse en cuenta que en estos gráficos se muestran valores puntuales de estas variables,
sujetos a grandes fluctuaciones. En consecuencia, es necesario disponer de una gran cantidad
de valores (datos) para poder comenzar a observar pautas, patrones o tendencias, así como
para obtener conclusiones robustas. Esto subraya una vez más la importancia de muestrear
periódicamente todos los puntos de la Red de Seguimiento (apartado 3.4).
Figura 7. Evolución de la abundancia media de trucha común en Castilla-La Mancha en el
periodo 1989-2016.
En todas las gráficas de este apartado se muestra la tendencia temporal de la densidad (y de la
biomasa), expresada como la regresión lineal de la densidad (y biomasa) respecto al tiempo.
Se muestra también el coeficiente de determinación (R2) de estas regresiones y su significación
estadística: ** si es significativa al 95% y * si es significativa al 90%.
En términos generales, la tendencia media de toda la región ha sido descendente durante las
últimas tres décadas. Hay un periodo de cinco años (1999-2003) sin datos, debido a la escasez
de muestreos suficientes. Se observa que las abundancias antes de ese periodo eran
considerablemente mayores que después del mismo. Asimismo, en el periodo anterior a 1999
la tendencia descendente es más acusada, especialmente en cuanto a la densidad, que
después de 2003.
La evolución observada en la abundancia de trucha común es diferente en los dos grandes
grupos geográficos que existen en Castilla-La Mancha. Por una parte, las poblaciones de los
Sistemas Ibérico y Central (provincias de Guadalajara y Cuenca) muestran una tendencia
descendente muy similar a la observada para el conjunto de la región (Figura 8), mientras que
en el grupo de las Sierras de Segura y Alcaraz (provincia de Albacete) no se observa una
tendencia definida, ni ascendente ni descendente (Figura 9). Este análisis por zonas
geográficas está también sujeto a la heterogeneidad de los datos históricos disponibles, al igual
que se ha explicado antes, ya que no todos los años se han muestreado las mismas
estaciones.
Figura 8. Evolución de la abundancia media de trucha común en las poblaciones de los
Sistemas Ibérico y Central en el periodo 1989-2016.
Figura 9. Evolución de la abundancia media de trucha común en las poblaciones de las Sierras
de Segura y Alcaraz (Albacete) en el periodo 1989-2016.
A continuación se analizan las tendencias observadas para cada una de las tres cuencas
principales de la zona truchera de la región: Tajo, Júcar y Segura. En estos análisis se han
considerado aquellas estaciones en las que se dispone de al menos cinco años de datos
(Figura 10).
Figura 10. Evolución de la abundancia de trucha común en las cuencas del Tajo, Júcar y
Segura.
Los resultados del análisis por cuencas, que también están sujetos a la heterogeneidad de los
datos históricos disponibles, son similares a los que arrojan los dos grandes grupos
geográficos: En las cuencas del Tajo y Júcar (que corresponden principalmente a los sistemas
Ibérico y Central) se observa una tendencia decreciente, mientras que en la cuenca del Segura
(que se corresponde principalmente con la Sierra de Albacete) no hay una tendencia clara.
En casi todos los puntos existen fuertes fluctuaciones inter-anuales en la abundancia, lo cual es
común en poblaciones de trucha (Elliott 1994). Por este motivo, para poder detectar tendencias
en la abundancia es necesario disponer de una serie larga de datos. En el Anexo I se incluyen
las gráficas de la evolución de las abundancias de trucha común, para cada estación de
muestreo.
2.7. Demanda y presión de pesca
2.7.1. Demanda de pesca
La escasez de datos ligados a la pesca deportiva de la trucha común en la región, entre ellos la
imposibilidad de diferenciar qué porcentaje de licencias de pesca están orientadas a la pesca
de salmónidos, limita considerablemente determinar con exactitud cuál es la demanda
pesquera de la especie. No obstante, en el Plan de Conservación del Medio Natural de CastillaLa Mancha se estimó que el 58% de las licencias expedidas en la región estaban destinadas a
la pesca de salmónidos (JCCM 1999). Este porcentaje de pescadores de trucha es muy
superior al obtenido recientemente para otras CCAA como Andalucía - 21,7% (Junta de
Andalucía 2017) - o Extremadura - 11,1% (Junta de Extremadura 2017) - , lo que podría
deberse a la mayor extensión de la red de aguas trucheras de Castilla-La Mancha. No
obstante, resulta probable que el actual porcentaje de pescadores de salmónidos en la región
haya descendido respecto al 58% estimado hace casi dos décadas. En todo caso, este valor se
ha empleado como referencia para estimar la actual demanda pesquera de salmónidos en la
región, aunque deberá ser actualizado en un futuro mediante la recolección de nuevos datos.
Así, en el año 2015 un total de 106.329 pescadores obtuvieron su licencia en Castilla- La
Mancha (Tabla 10), de los que 61.671, un 58%, habrían destinado su actividad a la pesca de
salmónidos Sin embargo, esta estimación no diferencia cuántos de estos pescadores se
centraron en la pesca de la trucha común y cuántos a la pesca intensiva de salmónidos, ya que
en la mayoría de los casos se trata de diferentes perfiles de pescador. En este sentido, en el
año 2015 fueron expedidos un total de 21.057 permisos para cotos intensivos de salmónidos
en Castilla-La Mancha (trucha arcoíris), de los que una parte no determinada son pescadores
potenciales practicantes de la pesca sin muerte de la trucha común. Así, aplicando las 3,5
jornadas/pescador año estimadas por Vallejo (2010) en cotos intensivos de trucha, el número
de estos pescadores en la región ascendería a unos 6.016, un 5,7% de las 106.329 licencias
expedidas en el año 2015 (Tabla 10). Se utiliza el año 2015 para estimar el porcentaje de
licencias orientadas a cotos intensivos, ya que debido a los cambios normativos del año 2016,
que prohibieron las liberaciones de trucha arcoíris, se hubiera generado sesgo de hacerlo con
datos más recientes. Por tanto, se estima que los 55.655 pescadores de salmónidos restantes,
un 52,3% del total de licencias anuales, centrarían su actividad en la trucha común. Finalmente,
si aplicamos el porcentaje estimado de pescadores de trucha común en Castilla-La Mancha en
el año 2015 (un 52,3%) al número de licencias expedidas en 2016 (Tabla 10), obtendríamos un
total de 46.575 potenciales pescadores de trucha común. Respecto al lugar de residencia de
los pescadores, las licencias expedidas anualmente en Castilla-La Mancha para pescadores de
otras comunidades autónomas suponen un 27,2% en el periodo 2014-2016.
Por otro lado, desde el año 2009 el número de licencias expedidas en Castilla-La Mancha ha
estado experimentando un descenso constante. Dicho declive se ha agudizado en los últimos
años, llegando a descender un 30% en el periodo 2011-2015 (Figura 11). Esta reducción
resulta similar a la experimentada en el mismo periodo en otras comunidades autónomas con
alta vocación truchera y con figuras de gestión heterogéneas, como Asturias -22% (SADEI
2017), Euskadi -35% (EGV 2017) o la Rioja -31% (IELR 2017). Es decir, independientemente
del modelo de gestión y del territorio, el descenso del número de pescadores de trucha parece
ser un fenómeno generalizado que respondería a: (1) la menor abundancia de trucha común,
(2) la falta de relevo generacional, (3) la reciente pérdida de poder adquisitivo de la ciudadanía
y (4) la existencia de otras ofertas de ocio más atractivas para la población.
Respecto a la falta de relevo generacional, en la Figura 12 puede observarse cómo en el tramo
de edad comprendido entre 18 y 35 años existe un marcado abandono de la actividad
pesquera frente a edades superiores. Esto último denota la importancia de las problemáticas o
limitaciones propias de los pescadores más jóvenes de la región, señaladas más arriba, en el
descenso del número de licencias. En todo caso, deberá llevarse a cabo una recogida de datos
adecuada que permita conocer con precisión tanto el número de pescadores de trucha común
activos en la región y su evolución interanual como las causas directas e indirectas del
abandono de la actividad.
Tabla 10. Evolución del número de licencias de pesca expedidas en las provincias trucheras de
Castilla-La Mancha en el periodo 2000-2016.
CastillaCuenca Albacete
La Mancha
2000 30.244 21.388 18.207 126.483
2001 27.029 21.722 17.512 120.789
2002 26.007 24.078 19.356 123.900
2003 26.296 26.297 20.879 130.527
2004 22.179 28.650 21.314 138.006
2005 20.911 27.503 21.206 134.512
2006 20.151 25.390 20.487 131.628
2007 20.135 20.129 20.230 141.980
2008 18.913 19.665 20.726 145.437
2009 18.891 20.595 22.637 160.631
2010 18.328 19.528 20.771 155.386
2011 21.305 18.548 20.290 151.520
2012 20.349 16.208 17.645 132.003
2013 19.351 15.341 16.571 125.785
2014 18.220 14.050 15.170 117.323
2015 15.752 13.862 12.899 106.329
2016 12.332 9.353 9.485 89.054
35.000
Guadalajara
Cuenca
30.000
Albacete
25.000
ias
nc
20.000
ce
li
de
o
15.000
er
úm
N
10.000
5.000
0
200020022004200620082010201220142016
Figura 11. Evolución del número de licencias de pesca expedidas en el periodo 2000-2016 en
las provincias de Guadalajara, Cuenca y Albacete.
Figura 12. Evolución del número de licencias de pesca expedidas por tramos de edad en el
periodo 2007-2016 en Castilla-La Mancha.
2.7.2. Presión de pesca
El actual modelo de gestión pesquera de la trucha común en Castilla-La Mancha sólo permite
con carácter general, su pesca en la modalidad de captura y suelta. Este hecho implica asumir
que la extracción de trucha común en los ríos castellano-manchegos mediante la pesca
legalmente practicada es igual a cero. No obstante, esta modalidad de pesca no es totalmente
inocua para las truchas, existiendo tasas de mortalidad en los ejemplares devueltos al río que
varían en función de la talla de los peces, la temperatura del agua, el tipo de señuelo, el tipo y
tamaño del anzuelo utilizado, o el manejo del pez por parte del pescador. Así, en el caso de la
trucha común las cifras de mortalidad en su pesca con cebos artificiales (únicos permitidos
para la especie en la región) han sido estimadas en valores que oscilan entre 3-5% para las
cucharillas y entre 0-1% para las moscas (Hühn & Arlinghaus 2011; Leunda & Ardaiz 2016). Es
decir, una mayor afluencia de pescadores a un tramo o río determinado supondría una mayor
presión pesquera sobre las poblaciones de trucha, aunque la actual escasez de datos en este
sentido, impide identificar las diferencias existentes a lo largo de la red de aguas trucheras de
la región. No obstante, la tendencia general es que los ríos o tramos con mayor abundancia de
trucha sean los que reúnan a un mayor número de pescadores, mientras que en las aguas con
menor abundancia ocurra lo contrario, y esto favorece una distribución de la presión de pesca
directamente proporcional a la abundancia de la especie. En todo caso, aunque la tasa de
mortalidad en la pesca sin muerte es prácticamente nula comparada con la originada por la
pesca extractiva (Leunda & Ardaiz 2016), deberá ser tenida en cuenta de cara a la
conservación de poblaciones de alto valor ecológico, especialmente sensibles o vulnerables,
recurriendo a figuras como los tramos de máxima protección.
Por otro lado, existe una actividad de pesca ilegal o furtiva de trucha común difícilmente
cuantificable por la ausencia de datos (Gigliotti & Taylor 1990). Actualmente, la disuasión de
esta actividad ilegal se encuentra condicionada a los medios de vigilancia disponibles en las
aguas trucheras por parte de la Administración.
2.8. Vigilancia
La vigilancia de la red de aguas trucheras está encomendada al cuerpo de Agentes
Medioambientales de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, con la
colaboración de la Guardia Civil, y se organiza en los términos indicados en su Reglamento.
A partir de un estudio realizado en Castilla y León (Roy 2003), es posible cifrar las necesidades
mínimas para una adecuada gestión y vigilancia de las aguas trucheras en una pareja de
vigilantes por cada 100 km de río. Considerando que la red de aguas trucheras de Castilla-La
Mancha comprende unos 3.200 km, según este criterio serían necesarias 32 parejas de
Agentes dedicadas a vigilancia.
Actualmente, las múltiples atribuciones de los Agentes Medioambientales limitan la capacidad
de vigilancia de los ríos.
En un informe acerca de la tipología de las denuncias en la actividad pesquera (Consejería de
Agricultura y Medio Ambiente 2010), se muestra cómo la mayor parte de las denuncias
realizadas en Castilla-La Mancha (89,3%) se habían producido en aguas no trucheras,
principalmente en grandes embalses, ricos en especies exóticas y de escaso valor desde el
punto de vista de la conservación. Además, del 10,7% restante realizadas en aguas trucheras
sólo una parte muy reducida correspondía a infracciones vinculadas a extracciones ilegales de
peces, una de las conductas más dañinas en términos de conservación. Esto pone de
manifiesto una importante limitación de los cuerpos de vigilancia para interceptar este tipo de
infracciones con el actual modelo organizativo de trabajo. Esta situación crea además una
sensación de impunidad que favorece la existencia de extracciones ilegales de truchas
comunes (furtivismo).
Se hace necesario una reorganización de las labores de vigilancia de los Agentes
Medioambientales en la región para que la custodia de los ríos pueda ser llevada a cabo
correctamente. Mientras esta reorganización de la programación de los trabajos no se
materialice, resulta esencial el establecimiento de protocolos disuasorios del furtivismo que
visibilicen la presencia de Agentes en las aguas trucheras, al menos durante la temporada hábil
de pesca de la trucha.
Asimismo, los Agentes Medioambientales ligados a zonas trucheras recibirán formación en
materia de artes legales e ilegales de pesca, de cara a llevar a cabo una vigilancia más
eficiente de la actividad pesquera. Esta formación se desarrollaría mediante la realización de
cursos impartidos por expertos en la lucha contra el furtivismo.
2.9. Valoración económica de la pesca de la trucha común
Las poblaciones de trucha común autóctona generan una actividad económica a través de su
pesca deportiva, y parte de esta actividad tiene una repercusión socioeconómica sobre los
municipios ribereños, la cual resulta de especial importancia debido a las dificultades para la
generación de empleo en zonas rurales. En este apartado se desglosan las cifras asociadas a
la valoración económica de la pesca de la trucha común en Castilla-La Mancha, diferenciadas
en los siguientes apartados:
- Balance de ingresos y gastos derivados de la gestión por parte de la Administración
pública regional.
- Impacto económico de la actividad pesquera sobre los municipios ribereños.
- Valor de uso de la pesca de la trucha común.
2.9.1. Balance de ingresos-gastos por parte de la Administración
2.9.1.1. Ingresos
Los ingresos generados anualmente en la Administración regional derivados de la gestión de la
pesca de la trucha común proceden del pago de licencias de pesca y la expedición de permisos
para cotos especiales.
Licencias de pesca
La mayor parte de los ingresos generados en la Administración pública por la pesca de la
trucha común proceden de la expedición de licencias de pesca. Debido a la existencia de una
licencia única de pesca para toda Castilla-La Mancha, que no aplica ningún tipo de recargo o
diferenciación para la pesca de la trucha, resulta difícil conocer con exactitud el número de
licencias obtenidas como resultado de la pesca de esta especie. No obstante, se ha estimado
el porcentaje de licencias de pesca orientadas a salmónidos en Castilla-La Mancha en un 58%
del total (JCCM 1999). Este porcentaje es probablemente superior al actual debido al descenso
de pescadores de salmónidos en los últimos años frente a otras modalidades aparentemente
en mayor apogeo. Además, existen pescadores que practican diferentes modalidades, lo cual
dificulta identificar expresamente el porcentaje de pescadores asociados a cada modalidad. Sin
embargo este dato sirve como aproximación de máximos para la valoración económica.
Asimismo, estos porcentajes de licencias no responden a la demanda real de pesca de trucha
común, ya que una parte de las licencias estaban orientadas a la pesca de la trucha arcoíris en
cotos intensivos. Asumiendo que un 5,7% de las licencias de pesca expedidas por pescadores
de salmónidos estaban orientadas a la pesca de la trucha arcoíris (ver apartado 2.7.1), solo un
52,3% de las licencias de Castilla-La Mancha estarían vinculadas con la pesca de la trucha
común. Por tanto, el número de licencias expedidas anualmente en Castilla-La Mancha
orientadas a la pesca de la trucha común podría oscilar alrededor de las 46.575 anuales (año
2016). Lo que supone que, para el actual importe de 8,84 € /licencia anual, los ingresos por
licencias de pesca ascenderían a unos 411.723 € /año.
Cotos especiales
La otra fuente de ingresos son los permisos diarios que autorizan la pesca en los cotos
especiales de la región. Concretamente, los cotos especiales orientados a la pesca de la trucha
común han supuesto un promedio de ingresos anuales de 38.288,64 € , derivados de 3.068
permisos expedidos cada año en la región a un coste individual de 12,48 € (Tabla 11).
Tabla 11. Ingresos (€ ) por permisos en cotos especiales en el periodo 2011-2016.
Año Albacete Cuenca Guadalajara TOTAL
2011 4.705 25.846 21.179 51.730
2012 3.544 25.060 18.246 46.850
2013 3.232 18.945 14.427 36.604
2014 2.484 16.436 12.018 30.938
2015 2.908 17.559 12.854 33.321
2016 3.232 14.814 12.243 30.289
Por tanto, la suma de ingresos derivados de las licencias y la expedición de permisos de pesca
en cotos especiales asciende a un total de 450.011 € /año.
2.9.1.2. Gastos
Los gastos generados anualmente en la administración regional derivados de la gestión de la
pesca de la trucha común son fruto de la suma de gastos de personal y gastos corrientes e
inversiones.
Gastos ligados a personal
El número de horas de trabajo dedicadas a la gestión de la trucha común en Castilla-La
Mancha por parte de los funcionarios y empleados públicos es un gasto de su conservación y
manejo. Este gasto se refleja en un porcentaje de los salarios directamente proporcional a las
horas de dedicación por parte de cada trabajador/a. Respecto a los gastos derivados de la
vigilancia del recurso pequero, se ha considerado únicamente la labor de los Agentes
Medioambientes. Sólo han sido tenidos en cuenta los Agentes vinculados a comarcas con
aguas trucheras, es decir, 31 comarcas y un total de 279 Agentes (Figura 13, Tabla 12).
También han sido incluidos los salarios de los trabajadores/as ligados a la Piscifactoría de Uña,
única de titularidad pública que está activa en la producción de trucha común en Castilla-La
Mancha. Así, como puede observarse en la Tabla 12, el coste total asociado al conjunto de
salarios asciende a 619.469 € /año.
Figura 13. Delimitación de las comarcas ligadas a las aguas trucheras.
Tabla 12. Porcentaje de los salarios asociados a la gestión y conservación de la trucha común
en Castilla la Mancha, dividido por provincias y categorías laborales.
Dedicación
Importe (€ )
(%)
A NIVEL TÉCNICO
Coordinación de pesca a nivel regional
Jefe de Servicio de Caza y
25 14.048,90
Pesca
Jefe de Sección de Pesca 100 47.833,00
Gestión técnica a nivel provincial
Albacete: 1 técnico 100 45.159,80
Cuenca: 1 jefe de sección 100 46.469,00
Cuenca: 1 técnico superior 100 46.469,00
Guadalajara: 1 jefe de
100 46.469,00
sección
A NIVEL ADMINISTRATIVO
Coordinación de pesca a nivel regional
1 administrativo 20 6.065,50
1 auxiliar administrativo 20 5.807,60
Gestión administrativa a nivel provincial
Albacete: 1 auxiliar
20 5.807,60
administrativo
Cuenca: 1 auxiliar 20 5.807,60
administrativo
Guadalajara: 1 auxiliar
50 14.519,00
administrativo
A NIVEL DE VIGILANCIA
279 Agentes Medioambientales 2 202.554,00
PERSONAL PISCIFACTORÍA UÑA
5 Peones 100 107.045,40
1 Encargado 100 25.414,00
Total gastos personal 619.469,40
Gastos corrientes e inversiones
Una parte sustancial del presupuesto para pesca está destinado a gastos anuales fijos,
especialmente al mantenimiento de piscifactorías. En la Tabla 13 pueden observarse los gastos
estimados para los últimos 6 años, los cuales varían sustancialmente entre años dependiendo
de la existencia o no de gastos e inversiones excepcionales ligados a la gestión de la trucha
común (p.ej. año 2015). El promedio anual de gastos corrientes e inversiones ligado al periodo
2011-2016 fue de 185.716 € , valor que será utilizado como referencia.
Así, la suma de gastos corrientes, ligados a personal e inversiones asciende a 805.185 € /año.
Es importante destacar que una parte sustancial del presupuesto en inversiones dedicadas a la
gestión de la trucha común ha sido financiada gracias a programas europeos de desarrollo
rural, sin los cuales estas inversiones no hubieran podido ser realizadas.
Tabla 13. Gastos corrientes e inversiones en el periodo 2011-2016 (€ ).
Promedio
20112016
Impresos 20.600 8.994 8.827 - - - 6.404
Alimentación
30.888 6.494 4.279 31.187 23.850 17.197 18.983
centros piscícolas
Mantenimiento
9.312 29.976 25.000 32.434 83.865
centros piscícolas 341.845 64.624
Canon vertido
3.326 3.326 1.318 - - - 1.328
centros piscícolas
Folleto de pesca 2.440 - 14.658 14.657 14.657 10.880 9.549
Gestión trucha
42.852 - 24.682 61.641 138.469 10.379 46.337
común
Ayudas
12.423 - - - - - 2.070
de pescadores
Ayudas
- 3.180 2.574 - 97.327 - 17.180
acuicultura
Total 454.375 86.618 65.650 137.461 299.303 70.890 185.716
2.9.1.3. Balance ingresos-gastos
La gestión de la trucha común en Castilla-La Mancha genera a la administración pública
regional mayores gastos que ingresos, concretamente un saldo negativo anual de 355.174 €
(450.011 - 805.185). Este balance es una aproximación al actual régimen de dedicación laboral
de los empleados públicos, teniendo en cuenta que en conjunto, la disponibilidad de personal
es insuficiente, principalmente en lo que se refiere a la vigilancia de la actividad pesquera. Es
decir, con una dedicación de recursos mejor adaptada a las necesidades de gestión de la
especie el balance de ingresos-gastos sería más deficitario.
2.9.1.4. Medidas de mejora del balance ingresos-gastos
La reducción del actual balance negativo pasa por un aumento de los ingresos derivados de la
gestión de la trucha común. Dichos ingresos podrían incrementarse a través de un aumento del
precio de la licencia de pesca y/o la creación de nuevos acotados, lo que además aumentaría
sustancialmente la información y control sobre la presión pesquera en dichos cauces (ver
apartado 2.7.2).
2.9.2. Impacto económico en los municipios ribereños
El impacto económico de la pesca de la trucha común en las áreas rurales de Castilla-La
Mancha se traduce principalmente en los gastos realizados por los pescadores en el sector de
la hostelería y turismo en los municipios ribereños y aledaños. Dicho impacto económico está
estrechamente ligado al número de pescadores que practican esta actividad cada año en la
región, especialmente en el caso de los foráneos. Estos últimos tienen un mayor grado de
dependencia de alojamientos y restauración local, lo que se traduce en mayores gastos
(Southwick Associates 2012). Las licencias expedidas anualmente en Castilla-La Mancha para
pescadores de otras comunidades autónomas suponen un 27,2% del total. Aplicando este
porcentaje al número de licencias ligadas a la trucha común (46.575 en el año 2016, apartado
2.7.1), el número de pescadores de trucha común procedentes de otras CCAA sería de unos
12.668, mientras que los pescadores locales ascenderían a 33.907. A esta aproximación
numérica cabe añadir que en algunos casos pescadores de Castilla-La Mancha pueden llegar a
recorrer mayores distancias entre su provincia de origen y la provincia de pesca, que aquellos
pescadores procedentes de CCAA limítrofes. Esto deberá tenerse en cuenta en futuras
valoraciones o recolecciones de datos que aspiren a una mayor exactitud al respecto.
Estimar con exactitud la actual repercusión económica de la pesca de la trucha común en
Castilla-La Mancha exigiría de un estudio económico específico, ya que no existen datos al
respecto. No obstante, según un informe sobre el impacto económico de la pesca en Estados
Unidos (Southwick Associates 2012) el promedio de gastos por día de pesca por parte de los
pescadores estadounidenses foráneos asciende como promedio a 116,90 € , siendo de 75,10 €
en el caso de los pescadores residentes. Es decir, el gasto de un pescador foráneo supone un
incremento del 55,7% respecto al desembolsado por un residente. En el caso particular de la
trucha común en España, el gasto generado por día de pesca por residentes fue estimado en
35,72 € (Vallejo 2010). Adaptando los datos de USA a los obtenidos en Segovia para los
pescadores locales, podemos inferir que el gasto por día de pesca para los pescadores
foráneos de trucha en Castilla-La Mancha ascendería a unos 55,60 € . Asimismo, se estiman un
total de 3,9 jornadas de pesca anuales de trucha común por parte de los pescadores residentes
(Vallejo 2010), y al menos una jornada al año en el caso de los pescadores foráneos. En base
a estos datos, el montante económico generado anualmente por la pesca de la trucha en la
región ascendería a 4.723.516 € (33.907 licencias x 35,72 € x 3,9 jornadas/año) por parte de
los residentes y a un mínimo de 704.341 € (12.668 licencias x 55,60 € x 1 jornada/año) en el
caso de los pescadores foráneos. Es decir, una actividad económica anual de 5.427.857 € .
Más concretamente, la modalidad de pesca de la trucha común es menos exigente en material
y logística que otras modalidades de pesca, de forma que se estima que el 60% de los gastos
están vinculados a alimentación y alojamiento (Southwick Associates 2012). Aplicando este
porcentaje, y a falta de estudios específicos, una cantidad anual de 3.256.714 € repercutiría de
forma directa sobre el sector hostelero de los municipios ribereños de la región.
2.9.3. Valor de uso de la pesca de la trucha común en Castilla-La Mancha
El valor de uso de un determinado bien es definido como el grado de aptitud que éste posee
para satisfacer una necesidad. Los servicios recreacionales, como la pesca deportiva, se han
ido incrementando en los últimos años, representando una parte significativa del valor de uso
de los recursos naturales (Tabla 14). La pesca deportiva es considerada como una forma de
turismo, además de ser una importante actividad al aire libre para los propios residentes. La
valoración económica de un recurso natural de estas características implica asumir multitud de
particularidades ligadas al caso de estudio, lo que en lo referente a la pesca de la trucha común
en Castilla-La Mancha exige numerosa información no disponible. No obstante, al igual que en
apartados anteriores, la existencia de experiencias de valoración similares tanto en España
como en otros países permite hacer una aproximación al valor de uso de la pesca de la trucha
común en la región.
Para valorar económicamente los usos que no disponen de mercados se tiene que recurrir a
mercados simulados y a otros métodos de valoración. Las metodologías más empleadas a este
respecto son el método de valoración contingente (MVC) y el método de costo de viaje (MCV),
los cuales recogen valores directos asociados a mercados simulados y sustitutivos,
respectivamente (Cabrera Gómez & Ivanova Boncheva 2013). Un estudio llevado a cabo en
Castilla y León (Vallejo 2010) cifró el valor medio de la trucha común obtenido mediante el
MCV en 25,67 € /trucha, siendo de 55,13 € /trucha mediante el MVC. Asimismo, se estimó en
4,9 el número de truchas que como promedio eran pescadas anualmente por cada pescador.
Asumiendo las similitudes de nuestra región y Castilla y León, el valor total del recurso truchero
en Castilla-La Mancha sería el resultado del número de pescadores de trucha común (46.575)
multiplicado por el número de truchas pescadas anualmente por cada pescador (4,91) y el
MVC (55,13 € /trucha), es decir, un valor de uso anual de 12.607.307 € .
Tabla 14. Valores asociados a la pesca de la trucha común. Adaptado de Pérez-Gil et al.
(1996) y Cabrera Gómez & Ivanova Boncheva (2013).
VALOR DE USO
Directo Indirecto De opción
Productos de consumo
Beneficios funcionales Uso directo o indirecto
futuro
Ecoturismo:
Conservación y
alojamiento,
fomento
restauración y
de la especie
transporte
Recurso alimenticio
de emergencia
Custodia y
Incremento del
conocimiento
biológico de la especie
pescadores
Vínculo de la sociedad
rural
Conservación de
cultura
popular ligada a la
pesca
No obstante, es importante destacar que en el caso de la pesca sin muerte, el valor contingente
del ejemplar pescado puede diferir de las experiencias en las que estos sí son extraídos (Milon
et al. 1994). Así, la posibilidad de disfrutar de más lances (picadas) y con ejemplares de mayor
tamaño propia de la pesca sin muerte (Anderson & Nehring 1984), hace que el valor de la
jornada de pesca se ajuste menos al número de ejemplares extraídos, y más a los parámetros
anteriores. Por tanto, futuras valoraciones económicas deberán contemplar esta cuestión y
desarrollar nuevas tomas de datos que tengan en cuenta estos matices.
2.9.4. Conclusiones
La información descrita anteriormente muestra cómo la gestión de la trucha común por parte de
la Administración regional arroja un balance de ingresos-gastos negativo. Sin embargo, el valor
de uso de la actividad pesquera, así como su impacto económico en el sector hostelero de los
municipios ribereños, convierte al gasto de gestión de la pesca en una inversión con
importantes retornos socioeconómicos. De esta forma, dicho déficit se ve compensado por los
beneficios que la pesca genera en las áreas rurales trucheras, y es esencial para la
conservación de un recurso pesquero valorado en más de doce millones de euros anuales. Así,
una inversión estimada de 355.174 € /año (gastos menos ingresos) permite tanto la
conservación como el incremento del conocimiento y el aprovechamiento ordenado de un
recurso pesquero altamente valorado (12.607.307 € ), además de sustentar una importante
actividad económica en las áreas rurales ribereñas que asciende a unos 3.256.714 € /año.
3. Parte III: Planificación y directrices para la gestión
3.1. Clasificación funcional de cursos y masas de agua
El presente Plan de Gestión de la trucha clasifica el hábitat potencial en cuatro tipos de tramos
funcionales:
- Tramos de máxima protección: Son aquellos tramos que contienen poblaciones de
trucha común de significado valor ecológico, científico o para la gestión, cuya viabilidad
es incompatible con una extracción significativa de ejemplares por pesca.
- Tramos de conservación: Son aquellos tramos en los que existen poblaciones de
trucha común en las que es viable la explotación por pesca sin afectar a su
conservación. En todo caso, la explotación por pesca estará condicionada a la
conservación y mejora de la población y del tramo.
- Tramos en restauración: Son aquellos tramos en los que las poblaciones se encuentran
afectadas de forma reversible por alguna circunstancia que no afecta la viabilidad
reproductiva, siendo factible su recuperación, o bien aquellos tramos que forman parte
del hábitat potencial pero no se encuentran poblados de forma natural. En estos
tramos, la gestión de la pesca estará encaminada a la restauración de la población o al
establecimiento de la especie. En el caso de introducirse la especie, se evaluará
previamente el impacto que pudiera tener sobre otras especies y hábitats nativos.
- Tramos degradados: En el Reglamento de pesca fluvial de Castilla-La Mancha son
llamados tramos de creación de oferta artificial de pesca. Son aquellos tramos en los
que las poblaciones se encuentran afectadas de forma irreversible por alteraciones
significativas del medio que afectan a su viabilidad reproductiva. En ellos la gestión de
la pesca puede enfocarse en favorecer la creación de oportunidades artificiales de
pesca, mediante repoblaciones y sueltas.
Para realizar esta clasificación funcional de las aguas trucheras se han considerado, además
de las definiciones anteriores, los siguientes elementos:
- El grado de introgresión genética de las poblaciones de trucha común y su evolución al
ser objeto de pesca.
- La capacidad de la trucha común para reproducirse en el tramo o en zonas próximas
que no estén separadas por obstáculos infranqueables para la trucha.
- El estado de conservación del tramo, las presiones e impactos a que está sometido y la
reversibilidad de las alteraciones que sufre, especialmente aquellas relativas a la
capacidad de reproducción de la trucha común.
Finalmente, se han aplicado los siguientes criterios concretos para hacer la clasificación
funcional de las aguas trucheras:
- Tramos de máxima protección: En términos generales, los tramos de máxima
protección se ubican en las cabeceras de las cuencas, con el objeto de mantener unas
condiciones lo más naturales y prístinas posible. Se aplica esta figura a los tramos en
los que la población de trucha común tiene una introgresión genética nula o leve
actualmente (Morán 2014; Almodóvar et al. 2015), o bien que tuvo una introgresión
genética nula en algún momento anterior (Boronat & Alonso 1996; García Marín 2003)
por la posibilidad de recuperación de su carácter nativo. El estado ecológico en estos
ríos es bueno o muy bueno . En estos tramos habitan poblaciones de trucha común
autosostenibles, aunque sus abundancias pueden ser tanto escasas como medias o
elevadas. Los tramos que se han declarado o propuesto como Reserva Natural Fluvial,
así como los Refugios de Pesca ya existentes en la actualidad, se asignan a esta figura
de máxima protección .
- Tramos de conservación: Se aplica esta figura a los tramos en los que habitan
poblaciones de trucha común autosostenibles, con abundancias tanto escasas como
medias o elevadas, y que no cumplen las condiciones para entrar en ninguna de las
otras categorías.
- Tramos de restauración: Se aplica esta figura a los tramos con estado ecológico peor
que bueno , a los tramos que sufren alteraciones importantes, a las masas de agua
muy modificadas y a los tramos embalsados, así como a algunos tramos fluviales que
se encuentran en la cola de un embalse y por debajo de la cota del máximo nivel
normal del mismo y que por tanto pueden verse embalsados en algún momento.
También se aplica esta figura a las poblaciones de trucha que se encuentran aisladas
entre embalses con muy poca longitud de red fluvial disponible. Las abundancias de
trucha común en estos tramos son en general bajas.
- Tramos degradados: Se aplica esta figura únicamente a determinados tramos muy
alterados dentro de las aguas trucheras, con estado ecológico peor que bueno , o bien
que sufren impactos o presiones importantes que alteran gravemente su capacidad
para albergar poblaciones de trucha autosostenibles y en particular que afectan a la
viabilidad reproductiva de la especie, o bien tramos que se encuentran por debajo de la
cota del máximo nivel normal de un embalse y en los que la población de trucha común
es muy escasa o incluso testimonial.
De manera general, se han establecido los tramos de máxima protección y de conservación de
forma que tengan una continuidad a lo largo de la red fluvial, situándose en cabecera los
tramos de máxima protección y por debajo de ellos los tramos de conservación. Los tramos de
restauración y los degradados pueden ubicarse a cualquier altura.
Tendrán la consideración de tramos de máxima protección, tramos de conservación, tramos de
restauración y tramos degradados los que se relacionan respectivamente en los Anexos II, III
IV y V.
Las aguas trucheras cuyo tramo funcional pudiera no estar establecido expresamente en
alguno de los anexos anteriores tendrán la consideración como tramos de conservación.
3.2. Modelos de gestión
La asignación de modelos de gestión concretos a los tramos funcionales requiere de una
información a una escala más detallada que la disponible para el presente Plan de Gestión. Por
tanto, esta asignación de modelos de gestión deberá llevarse a cabo tras la elaboración de los
Estudios Hidrobiológicos que se deben realizar en las cuencas que aún no disponen del
mismo. Estos Estudios Hidrobiológicos trabajarán a una escala más detallada y recopilarán una
información más minuciosa, de manera que sus resultados permitirán una toma de decisiones
más fundamentada acerca de los modelos de gestión a aplicar en cada tramo.
No obstante, en el presente Plan de Gestión se establecen los criterios que deberán aplicarse
para la asignación de modelos de gestión a los tramos funcionales.
La Administración debe velar por la protección y conservación de las poblaciones de trucha
común y por la preservación de su pureza genética, y debe garantizar que el aprovechamiento
de la especie se produce de forma sostenible, primando el mantenimiento y la mejora de las
poblaciones naturales existentes y de su hábitat, sobre las técnicas de refuerzos poblacionales,
repoblaciones o reintroducciones. Los modelos de gestión se asignarán a las aguas trucheras
en función de la clasificación funcional de las masas de agua (Tabla 15):
En los tramos de máxima protección únicamente podrán establecerse Refugios de Pesca,
vedados, cotos y tramos libres en modalidades sin muerte. Cuando se autorice la pesca sin
muerte en tramos de máxima protección, el único señuelo permitido será la mosca artificial con
anzuelo simple desprovisto de arponcillo, y deberá regularse la pesca en aguas libres de forma
que se asegure su conservación.
En los tramos de conservación podrán establecerse vedados, cotos y tramos libres en
modalidades sin muerte, y deberá regularse la pesca de manera que se asegure su
conservación.
En los tramos de restauración podrán establecerse vedados, cotos y tramos libres en
modalidades sin muerte, y deberán arbitrarse las regulaciones que permitan su recuperación.
En los tramos degradados podrán establecerse vedados, cotos, tramos libres en modalidades
sin muerte.
La Ley 7/2018, de 20 de julio, de modificación de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del
Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, añade el artículo 64 ter que en su apartado 4
establece sueltas con la especie trucha arcoíris:
«Con el fin de restar presión de pesca a las poblaciones de la especie trucha común (Salmo
trutta), las comunidades autónomas podrán permitir, previa autorización administrativa, las
sueltas con la especie trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) exclusivamente en las masas de
agua en las que estas sueltas se hayan autorizado antes de la entrada en vigor de la presente
ley. La relación de estas aguas deberá hacerse pública por las comunidades y ciudades
autónomas. Las sueltas de la especie trucha arcoíris sólo podrán realizarse con ejemplares
criados en cautividad, procedentes de cultivos monosexo y sometidos a tratamiento de
esterilidad.»
De acuerdo con lo anterior, podrán tener actividad los cotos intensivos recogidos en el Anexo
VI, con las condiciones que establezcan sus respectivas resoluciones de concesión.
En los tramos de conservación sólo podrá utilizarse mosca artificial y cucharilla, siempre con
anzuelo simple desprovisto de arponcillo. En los tramos de restauración y, degradados, así
como en los cotos intensivos podrá utilizarse mosca artificial, cucharilla y señuelos artificiales,
con anzuelo simple desprovisto de arponcillo. De todas maneras, en las Órdenes de Vedas se
podrán establecer otras regulaciones además de las establecidas en el presente Plan de
Gestión.
En los tramos definidos como de máxima protección y de conservación se establecerán las
medidas y actuaciones que sean necesarias para mantenerlos dentro de sus niveles actuales
de calidad. En los tramos definidos como de restauración se adoptarán prioritariamente
medidas tendentes a elevar su nivel de calidad a alguna de las categorías anteriores.
Tabla 15. Modelos de gestión y condicionantes a aplicar en las aguas trucheras.
Cebos y
Objetivos
Modalidades
Mantener su
Sólo mosca artificial.
nivel
Modalidades sin
actual de
muerte
calidad
Mantener su
Vedado
nivel
Coto
actual de
Tramo libre
calidad
Aumentar su
Mosca artificial,
nivel
cucharilla y señuelos
de calidad a
artificiales.
alguna
Modalidades sin
categoría
muerte
superior
Señuelos artificiales.
muerte
Por otra parte, en el presente Plan de Gestión se asigna la figura de Refugio de Pesca a
determinados tramos, como se expone a continuación.
En los tramos de máxima protección en los que la introgresión genética actual es nula (o
prácticamente nula), se aplicará la figura de Refugio de Pesca, salvo en aquellos tramos en
que la abundancia y estructura de la población permite una cierta presión de pesca, que se
permitirá en todo caso de acuerdo a los condicionantes de máxima protección (sin muerte y
con mosca artificial). Por tanto, se establecen como Refugios de Pesca los siguientes tramos:
Pelagallinas, Jaramilla, Berbellido, Ompólveda, Arroyo del Chorro (Alto Pusa), Alto Júcar
(Tragacete) y Endrinales. También se establecen como Refugios de Pesca el Arroyo Almagrero
y Los Chorros del río Mundo. En estos dos tramos existe actualmente cierta introgresión
genética, aunque ésta fue nula en el pasado, y se considera que deben protegerse y mejorarse
con el objetivo, entre otros, de que se reduzca la introgresión genética de estas poblaciones
(Almodóvar et al. 2001, 2006). De todos éstos, los únicos que están declarados actualmente
como Refugios de Pesca son Los Chorros del Río Mundo , Arroyo Almagrero o de la Herrería
de los Chorros , Río Endrinales y Río Pelagallinas (Decretos 9/1999, 10/1999, 11/1999 y
12/1999, respectivamente, todos ellos de 9 de febrero de 1999, publicados en el DOCM de 12
de marzo de 1999). Por lo tanto, deben declararse Refugios de Pesca en los ríos Jaramilla,
Berbellido, Ompólveda, Arroyo del Chorro y Júcar, en los tramos que se detallan en la Tabla
16.
Tabla 16. Refugios de Pesca en las aguas trucheras de Castilla-La Mancha.
Refugio
Extensión Observaciones
de Pesca
Desde su nacimiento hasta su
desembocadura en el río Bornova,
Ya declarado
junto con las aguas vertientes a este
tramo
Tajo Guadalajara
Desde su nacimiento hasta la
confluencia del Arroyo del Cañamar,
incluido, junto con las aguas
vertientes a este tramo
Desde su nacimiento hasta su
desembocadura en el río Jarama,
junto con las aguas vertientes a este
tramo
Desde su nacimiento hasta el
puente de la carretera N-204 en
Pareja, junto con las aguas
vertientes a este tramo
Desde su nacimiento hasta su
desembocadura en el río Pusa,
junto con las aguas vertientes a este
tramo
Desde su nacimiento hasta 1 km
aguas arriba del puente de la
Cabecera del río
Júcar
junto con las aguas vertientes a este
tramo
Desde el nacimiento del Arroyo
Arroyo Almagrero
Almagrero hasta su desembocadura
Ya declarado
en el río Júcar, junto con las aguas
de los Chorros
vertientes a este tramo
Desde su nacimiento hasta el
Ya declarado
415
Segura Albacete
Desde el nacimiento del río Mundo
Los Chorros del
Ya declarado
Río Mundo
del Molino
En las futuras Revisiones del Plan de Gestión se podrá revisar la delimitación de las aguas
trucheras así como la separación entre alta y baja montaña, la clasificación funcional de las
masas de agua y los modelos de gestión.
3.3. Directrices para la regulación de la pesca deportiva
La situación actual de las poblaciones de trucha común en la región, el declive que se ha
observado en sus abundancias durante las últimas décadas y las previsiones de evolución de
las mismas como consecuencia del cambio climático, hacen que se deba extremar la
protección de las poblaciones de esta especie de interés preferente. Por lo tanto, con carácter
general la pesca de la trucha común en Castilla-La Mancha se realizará en la modalidad de
captura y suelta. En la futura revisión del Plan de Gestión se evaluará de nuevo si es posible
desarrollar pesca con extracción en algunos tramos de Castilla-La Mancha.
Las regulaciones concretas de pesca deportiva en cada masa de agua de la red de aguas
trucheras, se establecerán anualmente en la Orden de Vedas, siguiendo las normas y
directrices que se establecen en el presente Plan de Gestión. Para ello, es necesario realizar
un Estudio Hidrobiológico (o proyecto de ordenación de la pesca) en aquellas cuencas que
todavía no disponen de él.
Los Estudios Hidrobiológicos tendrán como objetivos: conocer el estado, la abundancia y la
estructura de cada población de la cuenca, así como su funcionamiento y dinámica poblacional
en la medida de lo posible; conocer el estado del hábitat, así como las presiones e impactos a
que está sometido; regular y cuantificar la forma e intensidad del aprovechamiento que puede
soportar de forma sostenible cada población de trucha; y designar las medidas concretas de
mejora o restauración a realizar sobre las poblaciones o sobre su hábitat. Los Estudios
Hidrobiológicos permitirán asignar modelos de gestión a los tramos funcionales y también
elaborar los Planes Técnicos de Pesca de los cotos y tramos que así lo requieran.
En los tramos de aguas trucheras que sean colindantes con otra comunidad autónoma, deberá
coordinarse con sus responsables de pesca el establecimiento de las regulaciones de pesca de
la trucha común, de manera que sean las mismas en las Órdenes de Vedas de ambas
autonomías.
3.3.1. Temporada hábil de pesca de la trucha común
Con el objetivo de proteger a las poblaciones de trucha común de la región, se establece la
época de veda durante el periodo de reproducción de la especie, en sentido amplio: desde las
migraciones pre-reproductivas hasta la emergencia de los alevines de la grava.
Por lo tanto, con carácter general los periodos hábiles para la pesca de la trucha común en
Castilla-La Mancha serán los siguientes:
- Aguas de baja montaña: Desde el primer domingo de abril hasta el 30 de septiembre.
- Aguas de alta montaña: Desde el primer domingo de mayo hasta el 15 de octubre.
Fuera de estos periodos hábiles queda prohibida la pesca de todas las especies en las aguas
trucheras.
Los periodos hábiles que se han establecido con carácter general, podrán ser modificados en
tramos concretos, con el objeto de proteger a las poblaciones de trucha común. De esta
manera, podrán aplicarse excepciones a las fechas de apertura y/o cierre de la temporada
hábil, para evitar la pesca durante las épocas del año en que las condiciones del medio sean
más desfavorables para la especie, o bien su captura sea menos deportiva.
Los periodos hábiles establecidos con carácter general, podrán también ser modificados en
tramos concretos, mediante la Orden de Vedas anual, por motivos de conservación. Por
ejemplo, podrán modificarse con el objeto de proteger determinados valores naturales que
sean especialmente sensibles o vulnerables, como las zonas de cría de especies vulnerables o
protegidas, o bien para evitar que la pesca se realice con un caudal circulante muy escaso en
tramos que sufren fuertes estiajes.
En la Revisión del Plan de Gestión podrán modificarse los periodos hábiles con carácter
general. En la Orden de Vedas anual, podrán añadirse excepciones a los periodos hábiles o
modificar las ya existentes.
En los tramos de aguas trucheras que sean colindantes con otra comunidad autónoma, deberá
coordinarse con sus responsables de pesca las fechas de apertura y cierre de la temporada
hábil de pesca, así como el resto de las regulaciones de pesca de la trucha.
3.3.2. Cebos y modalidades
La pesca de la trucha solo estará permitida con caña. Para pescar en las aguas trucheras de la
región sólo se podrán utilizar anzuelos simples desprovistos de arponcillo. Quedará prohibido el
uso de cebos naturales de origen animal en toda la red de aguas trucheras. Con carácter
general, podrá ser autorizado el uso de cebo natural de origen vegetal para la pesca de
ciprínidos en la red de aguas trucheras, pero fuera de los tramos de máxima protección.
Respecto a los cebos artificiales, en los tramos de máxima protección sólo podrá utilizarse
mosca artificial, mientras que en los tramos de conservación podrá emplearse mosca artificial y
cucharilla. En los tramos de restauración, tramos degradados y en los cotos intensivos podrán
utilizarse, además de mosca artificial y cucharilla, señuelos artificiales provistos de anzuelos
simples. Asimismo, con el fin de adaptar la regulación a cada situación particular, se podrán
establecer límites a las dimensiones de los anzuelos y aparejos en cada caso.
En las aguas trucheras no se permitirá la pesca desde embarcación, pero sí se podrán emplear
flotadores individuales adaptados al cuerpo, conocidos como patos o float tube en embalses
o en lagunas. Dentro de la zona de aguas trucheras no se permitirá la pesca en los canales,
conducciones o cauces de derivación. En las aguas trucheras no se permitirá la pesca en todo
tipo de obras o estructuras utilizadas como pasos o escalas de peces, instalados en presas,
diques o azudes. Tampoco se permitirá la pesca a una distancia de menos de 50 metros de la
entrada o salida de estas estructuras.
3.4. Red de Seguimiento de las poblaciones
Una parte fundamental de la gestión de la trucha común, es el seguimiento del estado de sus
poblaciones: de su abundancia, estructura y funcionamiento. Para ello es necesario disponer
de una serie temporal de datos lo más extensa posible, en un conjunto de puntos fijos
muestreados anualmente. De esta manera se constituye la Red de Seguimiento de las
poblaciones de trucha común de Castilla-La Mancha, que está compuesta por un conjunto de
estaciones de muestreo, en las que se realizarán periódicamente inventarios de peces (Tabla
17).
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Las estaciones de la Red de Seguimiento se han elegido de manera que sean representativas
de las poblaciones de trucha de la región. En muchos casos son puntos que se han
muestreado varios años y por tanto ya disponen de una serie larga de datos históricos.
En los casos de las estaciones de muestreo que están por definir, deberá visitarse la zona
indicada y localizar dentro de ella un tramo de río de unos 100 m de longitud, que sea
representativo del hábitat fluvial en esa zona. Además, el tramo elegido como estación de
muestreo deberá ser vadeable y accesible. Tras el primer muestreo de la nueva estación, se
comprobará si permite representar adecuadamente la población de trucha común del río o su
reclutamiento.
Se han establecido una serie de estaciones de muestreo como prioritarias, por lo que deben
ser muestreadas a ser posible anualmente. Las estaciones clasificadas como complementarias
serán muestreadas adicionalmente en función de las posibilidades de la Administración (Tabla
18).
Tabla 18. Número de estaciones de muestreo de la Red de Seguimiento.
Número de estaciones
Provincia
Prioritarias Complementarias Total
Guadalajara 31 15 46
Toledo 1 0 1
Cuenca 32 12 44
Albacete 16 5 21
Castilla-La Mancha 80 32 112
Todas las estaciones que componen la Red de Seguimiento deben ser muestreadas, siempre
en la misma época y con condiciones de caudal similares. La época de muestreo más
apropiada es en los meses de septiembre y octubre, aunque en caso de ser necesario puede
muestrearse también durante los meses de julio y agosto.
Los muestreos se realizarán mediante pesca eléctrica vadeando. En principio se empleará el
método cuantitativo de varias pasadas (capturas) sucesivas sin devolución, que permite la
estimación de la abundancia aplicando un método de máxima probabilidad ponderada (Carle &
Strub 1978). No obstante, se tratará de desarrollar métodos más eficientes o mejor adaptados
a las necesidades de gestión, tal y como se explica en el apartado 4.9 Mejora del conocimiento
e investigación . En caso de lograrse el desarrollo de métodos de muestreo más eficientes,
podrán emplearse éstos en el futuro, de manera que con el mismo esfuerzo, sea posible
muestrear una mayor cantidad de tramos.
Los datos obtenidos en los muestreos de la Red de Seguimiento se almacenarán en una base
de datos adecuada. Se elaborará un informe anual con los resultados del muestreo de la Red,
poniéndolos en contexto con la evolución temporal de las poblaciones.
3.4.1. Bases para la reintroducción de trucha común en el medio natural
Las repoblaciones con trucha común dentro de las aguas trucheras de Castilla-La Mancha (a
excepción de los tramos degradados), tendrán el objetivo de recuperar poblaciones concretas
que hayan sufrido extinciones locales o para colonizar tramos de hábitat potencial que no estén
ocupados por la trucha. Las reintroducciones también podrán llevarse a cabo en poblaciones
donde la densidad de trucha sea muy reducida en aquellos casos en los que: (1) los problemas
del hábitat que hayan provocado el descenso numérico hayan sido corregidos, y (2) los
ejemplares repoblados tengan la capacidad de desarrollarse, reproducirse y restablecer hasta
alcanzar la capacidad de carga la población objeto de refuerzo sin necesidad de reiterativas
liberaciones.
Los ejemplares a repoblar serán de origen autóctono, con introgresión genética nula o muy leve
(sólo en caso de no existir material sin introgresión) (Almodóvar et al. 2015), y pertenecientes a
la misma línea genética que la población receptora. Asimismo, serán tenidas en cuenta las
particularidades genéticas propias de cada río o subcuenca donde se encuentre la población a
reforzar, de manera que los ejemplares reintroducidos incorporen las especifidades genéticas
locales.
Las reintroducciones se llevarán a cabo generalmente, o bien con huevos o bien con alevines,
eligiendo la fase o el estado de crecimiento que, en cada caso, implique una mayor
supervivencia final o que mejor se adapte a las particularidades del río. Asimismo, las
reintroducciones tendrán unos objetivos fijados de antemano, concretos y medibles, y deberán
ir acompañadas de un plan de monitoreo con el objetivo de evaluar individualmente el éxito de
las mismas. Este seguimiento consistirá en un muestreo previo a las reintroducciones en los
tramos objetivo, y de un posterior seguimiento anual que evalúe tanto la abundancia como la
estructura de edades en dichas poblaciones. A través de estos datos se analizará el éxito de
cada acción de repoblación, realizándose un análisis de sus consecuencias biológicas, su
relación coste/beneficio y las causas del cumplimiento/incumplimiento de los objetivos
buscados. Cuando las acciones de repoblación se produzcan en condiciones ambientales
idóneas y no deriven en un reclutamiento capaz por sí solo de sostener una población natural,
deberán considerarse como fallidas y se prescindirá de ellas como método de recuperación de
la población. Asimismo, los ejemplares introducidos podrán incorporar algún sistema de
marcaje que permita su diferenciación de los ejemplares propios del río en los sucesivos
muestreos.
Las acciones de reintroducción de trucha común deberán integrarse en el plan de divulgación
de la problemática de la especie y de las medidas desarrolladas para su corrección (apartado
4.3). Así, junto a las visitas a la piscifactoría, la fase de liberación de alevines podrá ser
convenientemente publicitada entre la población local, de modo que tanto escolares como
adultos de los municipios ribereños sean involucrados en los eventos de liberación. Durante
estas actuaciones es importante destacar el carácter excepcional de las liberaciones, para
recuperar poblaciones en ríos donde previamente se ha restaurado el hábitat para la trucha. De
esta manera, debe transmitirse que las repoblaciones no son una herramienta para reforzar las
poblaciones de manera periódica o sistemática, sino que el objetivo de la gestión es conservar
poblaciones autosostenibles y de carácter natural. De esta forma se fomentará la valoración y
conservación del patrimonio natural por parte de la población local, transmitiéndoles la
importancia de los criterios que rigen las reintroducciones (genética, hábitat, etc.) y las
principales problemáticas ligadas a la trucha común y a la conservación de su hábitat.
3.4.2. Producción de trucha común orientada a reintroducciones
El proceso de producción de trucha común orientado a su posterior liberación en los cauces
fluviales de la región estará directamente gestionado por la Administración y sus técnicos en
instalaciones públicas. La piscifactoría pública del Rincón de Uña (Cuenca) es la única de
Castilla-La Mancha que por sus características permiten una producción relevante de trucha
común adaptada a los criterios establecidos, lo que supedita las acciones de repoblación y/o
refuerzos poblacionales a los ejemplares criados en este centro.
La producción de trucha común en la piscifactoría de Uña estará principalmente enfocada al
suministro de ejemplares inmaduros (alevines) para las reintroducciones y refuerzos
poblacionales en las aguas trucheras de la región. Estos alevines serán de características
genéticas similares a las de los cauces objeto de reintroducción. En este sentido, la producción
de ejemplares de un linaje genético concreto cuyo objeto es ser liberados al medio natural
requiere de un alto grado de seguridad, ya que cualquier fuga o confusión con ejemplares de
otras características genéticas podría derivar en futura introgresión genética en poblaciones
naturales. Esta sensibilidad del proceso desaconseja la producción simultánea de más de una
línea genética, de manera que la piscifactoría de Uña se enfocará preferentemente como
productora de ejemplares de un linaje específico.
3.4.3. Obtención de reproductores y de material reproductivo
Tras la selección de los tramos a reforzar o recolonizar, se buscarán ejemplares de trucha
común sexualmente maduros de la misma población o de ríos con características genéticas
similares. Se aplicarán las medidas necesarias para asegurar que no se pone en peligro la
viabilidad de la población de la que se obtienen los reproductores. Es posible muestrear, con
un aparato de pesca eléctrica, en las áreas de frezaderos del río en la época de reproducción,
con el objeto de capturar ejemplares maduros que se hayan aproximado a estas zonas para el
desove, y obtener de ellos los gametos (huevos y esperma). También es posible capturar con
pesca eléctrica algunos reproductores poco antes de la época de freza, trasladarlos a la
piscifactoría y mantenerlos en ella hasta que completen su madurez, para obtener entonces los
gametos. En cualquier caso, tanto los huevos como el esperma se obtendrán mediante un
masaje abdominal de las truchas. Para la fecundación de los huevos se recurrirá
preferentemente al método seco , consistente en depositar el desove de la trucha hembra en
un recipiente seco y desinfectado, para inmediatamente después verter sobre ellos el esperma
de los ejemplares macho. Una vez que se dispone de huevos fecundados, es posible tanto
colocarlos enterrados bajo las gravas empleando cajas Vibert o dispositivos similares, como
desarrollarlos en piscifactoría hasta obtener alevines adecuados para la reintroducción.
3.4.4. Educación ambiental en la Piscifactoría del Rincón de Uña
Complementariamente a las medidas que aseguren la conservación de la trucha común,
resulta de especial interés divulgar cuales son las causas que han provocado su declive
poblacional en las últimas décadas, así como las medidas de gestión encaminadas a su
recuperación. En particular, se prestará especial interés a la divulgación de las principales
presiones e impactos derivados de la actividad humana causantes del deterioro del hábitat
fluvial en el que vive la trucha común: grandes embalses, obstáculos artificiales en el cauce,
regulación de caudales, derivaciones para regadío y abastecimiento, contaminación de las
aguas, extracción de áridos o modificación del cauce. Asimismo, resulta importante transmitir a
escolares y adultos los efectos que el aumento de la temperatura global, como consecuencia
del cambio climático, tendrán en las poblaciones de trucha común, o cómo una incorrecta
gestión pesquera (introgresión genética, sobreexplotación, etc.) puede tener una incidencia
negativa en la conservación de la especie.
Más genéricamente, se orientará sobre la pesca sin muerte de las especies autóctonas y el
sacrificio indoloro de especies exóticas, de acuerdo con criterios relativos al bienestar animal.
La piscifactoría pública del Rincón de Uña es un escenario idóneo para la divulgación tanto de
las problemáticas ligadas a la conservación de la especie como de los principios inspiradores
del presente Plan de Gestión. Así, la actividad de acuicultura propia de las instalaciones de
este centro será complementada con actividades de educación ambiental (talleres/visitas
guiadas) que sirvan para divulgar entre los escolares y adultos de la región las principales
problemáticas de la trucha común y los ecosistemas fluviales que habita, así como el proceso
de producción y reintroducción de alevines. Dichas actividades de educación ambiental
contarán con recursos propios y serán desarrolladas por personal educativo independiente de
la piscifactoría, en la medida que lo permita la disponibilidad de financiación. El contenido de
estas actividades educativas se enmarcará en el plan de divulgación, que también será
desarrollado en la Escuela Regional de Pesca Fluvial y en los Centros de Interpretación
Ambiental (CIA) situados en las áreas trucheras de la región (ver apartado 4.3).
4. Parte IV: Líneas de actuación complementarias
4.1. Conservación y restauración del hábitat fluvial
La Administración responsable de la gestión de la pesca en Castilla-La Mancha impulsará la
conservación del hábitat de la trucha común y su restauración en aquellos tramos en que sea
posible eliminar o corregir los impactos a que está sometido. Las actuaciones sobre el hábitat
se englobarán preferentemente dentro de planes estratégicos para la mejora del hábitat a nivel
de cuenca hidrográfica, potenciando su enfoque multidisciplinar. Estas actuaciones se
coordinarán con las previstas en los planes hidrológicos de las demarcaciones hidrográficas y
con los instrumentos de gestión de la red Natura 2000.
Las actuaciones de restauración del hábitat fluvial deberán realizarse de acuerdo con criterios
científicos y técnicos, y después de una evaluación específica de los tramos a restaurar, en la
que se identifique la problemática a corregir. Las actuaciones de restauración deberán
implementar un sistema de seguimiento que permita evaluar y cuantificar el éxito de la
restauración y de las medidas aplicadas.
Entre las actuaciones de restauración del hábitat fluvial destaca en primer lugar la
implementación de un régimen de caudales ecológicos. Dada la importancia del régimen
hidrológico como elemento clave para el funcionamiento del ecosistema fluvial, esta condición
es básica e imprescindible para lograr un hábitat adecuado. Además, se consideran las
siguientes actuaciones y medidas: revegetación de las orillas y de las riberas, restauración del
cauce de acuerdo con criterios geomorfológicos (corrección de la incisión y el encajonamiento
del cauce, aumento de la sinuosidad en tramos rectificados, etc.), ampliación en anchura del
espacio ripario, mejora de la conectividad transversal del cauce con las riberas, retirada de
defensas de las márgenes (canalizaciones, escolleras, motas, etc.), permeabilización de
obstáculos transversales (eliminación del obstáculo o instalación de dispositivos de paso).
4.1.1. Adaptación local al cambio climático
El cambio climático global, que supone un aumento de la temperatura y una reducción de las
precipitaciones en la red de aguas trucheras, previsiblemente afectará de manera significativa a
la distribución y abundancia de la trucha común en Castilla-La Mancha (Almodóvar et al. 2012).
Es probable que estas afecciones no sean uniformes en todas las poblaciones, de forma que
unas se enfrenten a mayores riesgos que otras. En este sentido, el efecto del calentamiento
global sobre la reducción de caudales y aumento de la temperatura del agua, deberá ser
considerado en la definición y actualización de los regímenes de caudales ecológicos de los
ríos habitados por la trucha. Asimismo, en aquellos cursos fluviales en los que los caudales
hayan sufrido un mayor descenso, sería conveniente restringir las extracciones de agua para
riego, de manera que la explotación del recurso esté supeditada a la protección del hábitat de
la trucha y adaptada al régimen hidrológico natural.
Por otra parte, se prestará especial atención a la conservación y protección de la vegetación de
ribera en los márgenes de los ríos, debido a sus importantes funciones en el ecosistema fluvial,
destacando el sombreado del cauce que evita la insolación directa del agua controlando así su
temperatura.
4.1.2. Caudales ecológicos
Los Planes Hidrológicos de las demarcaciones hidrográficas, establecen los regímenes de
caudales ecológicos para las masas de aguas superficiales de tipo río. En estos regímenes se
definen al menos los caudales mínimos (generalmente caudales medios mensuales) que deben
circular por cada masa de agua. En algunas ocasiones se establecen también las tasas de
cambio máximas que pueden experimentar los caudales circulantes. Estos caudales ecológicos
han sido elaborados mediante las metodologías que se establecen en la Instrucción de
Planificación Hidrológica (IPH, Orden ARM/2656/2008, de 10 de septiembre, por la que se
aprueba la instrucción de planificación hidrológica), y han sido sometidos en general a un
proceso de concertación posterior. No obstante, en ocasiones estos regímenes pueden resultar
insuficientes para la conservación del hábitat de la trucha común.
El proceso de evaluación de la adecuación de estos regímenes ecológicos, es un trabajo
exhaustivo que se escapa del alcance del presente Plan. No obstante, se identifican a
continuación los puntos críticos en este ámbito, y se proporcionan unas pautas para desarrollar
los estudios específicos que pudieran ser necesarios.
El Plan Hidrológico del Tajo establece una distribución de caudales mínimos trimestrales, en
una serie de tramos estratégicos, entre los que se encuentran el río Bornova aguas abajo de la
presa de Alcorlo, el Cañamares aguas abajo de Pálmaces, el Sorbe bajo Beleña, el Jarama
bajo El Vado, el Tajuña bajo La Tajera, el río Cuervo bajo La Tosca, y el Guadiela aguas abajo
de Molino de Chincha. En el resto de las aguas trucheras no hay establecido un régimen
ecológico, siendo exigible por tanto el 10 % del caudal medio anual en virtud de la Ley 1/1992,
de 7 de mayo, de Pesca Fluvial (DOCM de 24 de julio de 1992). Además, esta definición
trimestral de los caudales mínimos no es adecuada para garantizar la protección del
ecosistema fluvial, ya que dentro de cada trimestre puede haber fluctuaciones muy
importantes.
En el caso del río Tajuña aguas abajo de la presa de La Tajera, es posible evaluar la
adecuación del régimen ecológico establecido en el Plan Hidrológico del Tajo, comparándolo
con los caudales ecológicos que se definieron (según las metodologías de la IPH) en el Estudio
Hidrobiológico realizado en la cuenca del Tajuña (Ecohidráulica 2009). En el Plan Hidrológico
se establece para este tramo un caudal mínimo de 0,36 m3/s, que es el mismo para los cuatro
trimestres, mientras que en el Hidrobiológico se definen para el mismo tramo unos caudales
mínimos mensuales, siendo el más pequeño en septiembre (0,515 m3/s) y definiendo caudales
considerablemente mayores para los meses de invierno y primavera (Tabla 19). Estos
resultados muestran que el régimen ecológico establecido para este tramo es insuficiente para
la conservación de la población de trucha común y de su hábitat. No obstante, en los tramos en
los que hay establecido un régimen de caudales ecológicos, debe asegurarse como mínimo el
cumplimiento de ese régimen.
Tabla 19. Régimen de caudales mínimos ecológicos (m3/s) en el río Tajuña aguas abajo de la
presa de La Tajera, establecidos en el Plan Hidrológico del Tajo y en el Estudio Hidrobiológico
del Tajuña.
Plan
Oct-Dic Ene-Mar Abr-Jun Jul-Sep
Hidrológico
0,36 0,36 0,36 0,36
del Tajo
Estudio
Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep
Hidrobioló
0,51
g.
5
del Tajuña
Por otra parte, en los datos de la Red Oficial de Estaciones de Aforo (ROEA), se observa que
hay una serie de presas que alteran el régimen de caudales invirtiéndolo, de manera que
circula más agua en algunos meses de verano que en invierno: son las presas de El Atance
(río Salado), Pálmaces (Cañamares), Alcorlo (Bornova) y La Tajera (Tajuña). En cambio, las
presas de Beleña y El Vado desembalsan un régimen de caudales bastante similar al que
reciben, al menos en valores de caudal medio mensual.
El Alto Tajo es una zona crítica, debido a que tiene varias presas que regulan el régimen de
caudales: Hoz Seca, Peralejos, Salto de Poveda, la Rocha; y alberga varias poblaciones de
trucha común con buen estado de conservación. Por otra parte, la cuenca del Guadiela es
también un punto crítico, ya que tiene numerosas presas que, además de fragmentar el hábitat
de la trucha, regulan y alteran el régimen de caudales desde la cabecera del río Guadiela hasta
el embalse de Buendía: Las Librerías, Los Tilos, Molino de Chincha, Santa Cristina, Toriles; así
como La Tosca en el río Cuervo.
Se consideran tramos críticos en este sentido, aquellos en los que la alteración del régimen
hidrológico puede ser un problema grave para la conservación de las poblaciones de trucha
común. En estos tramos críticos resulta conveniente vigilar el régimen de caudales circulantes,
y es muy importante establecer y aplicar un régimen de caudales ecológicos que defina, al
menos, unos caudales mínimos con base mensual y unas tasas de cambio diario máximas.
Por su parte, el Plan Hidrológico del Júcar establece, para las masas de agua superficial de
tipo río, un caudal mínimo y unas tasas de cambio horario máximas (ascendente y
descendente), y también unos caudales máximos en algunos tramos. En el caso de la cuenca
del Cabriel, es posible evaluar la adecuación de los caudales ecológicos establecidos en el
Plan Hidrológico, comparándolos con los que se definieron (según las metodologías de la IPH)
en el Estudio Hidrobiológico realizado en la cuenca del Cabriel (Ecohidráulica 2008). En el Plan
Hidrológico se establecen en estas masas de agua unos caudales mínimos insuficientes a la
vista de los resultados del Hidrobiológico, salvo en el río Guadazaón (Tabla 20). Además,
establecer un caudal mínimo único para todo el año no fomenta que se imite el régimen natural
(con caudales mayores en invierno y primavera). No obstante, en los tramos en los que hay
establecido un régimen de caudales ecológicos, debe asegurarse como mínimo el
cumplimiento de ese régimen.
Tabla 20. Caudales ecológicos en la cuenca del río Cabriel: caudal mínimo (m3/s) establecido
en el Plan Hidrológico del Júcar y caudales mínimos mensuales (m3/s) definidos en el Estudio
Hidrobiológico del Cabriel.
Río Cabriel Ojos de Moya Guadazaón
Huércemes
Camporrobles
ROEA
ROEA 8092
8140
Plan
Q
0,83 0,83 0,8 0,14 0,42
mínimo
del Júcar
Oct 1,630 2,656 1,986 0,529 0,409
Nov 1,938 2,875 2,289 0,735 0,574
Dic 3,633 5,417 4,039 0,919 0,817
Ene 5,239 7,552 6,275 1,068 1,090
Feb 4,445 6,904 5,315 0,989 1,141
Estudio
Mar 4,078 4,828 4,315 0,908 1,065
Hidrobiológico
Abr 4,404 5,337 4,828 1,008 1,164
del Cabriel
May 4,190 6,340 4,343 0,851 1,000
Jun 3,045 5,339 3,135 0,701 0,743
Jul 1,838 3,017 2,011 0,363 0,459
Ago 1,372 2,552 1,803 0,278 0,388
Sep 1,382 2,581 1,810 0,354 0,388
Según los datos de caudales medios mensuales de la ROEA, la presa de Contreras invierte el
régimen hidrológico estacionalmente, soltando mayores caudales en verano que en invierno.
La población de trucha común tiene en este tramo una densidad baja y su origen es
probablemente artificial, posterior a la construcción de la presa. Sin embargo, los valores de las
variables que componen el estado ecológico arrojan en conjunto un valor de bueno o mejor, y
de hecho vive en él una importante población de loina (Parachondrostoma arrigonis) (especie
declarada En peligro ) y otra muy extensa de blenio (Salaria fluviatilis), quizás la mayor de toda
la Península, por lo que se considera que la calificación más adecuada para este tramo es la
de restauración . También debe indicarse que la gestión de este tramo de río es compartida, al
tratarse de un tramo colindante con la Comunidad Valenciana.
En cuanto al río Júcar, el tramo situado bajo el embalse de la Toba está sometido una
importante detracción de caudales, que en el tramo de cañón situado entre Uña y Villalba de la
Sierra está compensado en parte por las surgencias existentes. A partir del retorno de los
caudales de La Toba en la localidad de Villalba de la Sierra, y especialmente desde la presa de
La Torre a la ciudad de Cuenca (tramo en el que se encadenan cuatro centrales
hidroeléctricas) el régimen hidrológico queda gravemente alterado no tanto por la detracción de
caudal, sino por las fuertes variaciones horarias, motivo por el cual se ha declarado como
tramo degradado en el presente Plan de Gestión. Los indicadores biológicos en el tramo se
sitúan con frecuencia en estado peor que bueno y los hidromorfológicos que emplea
actualmente la CHJ no responden a las oscilaciones horarias de caudal. La única manera de
recuperar este tramo como hábitat de trucha sería aplicar un régimen ecológico en el que se
respetasen unos caudales mínimos y sobre todo unas tasas de cambio adecuadas, para evitar
la grave afección que suponen las citadas fluctuaciones (hidropuntas) en las que se basa el
funcionamiento de las centrales.
El Plan Hidrológico de la cuenca del Segura establece, para todas las masas de agua, unos
caudales ecológicos mínimos trimestrales lo que no resulta adecuado para garantizar la
protección del ecosistema fluvial, ya que dentro de cada trimestre puede haber fluctuaciones
muy importantes. Dentro de esta demarcación, los puntos críticos en cuanto a la regulación
hidrológica se encuentran en el río Segura, aguas abajo de la central hidroeléctrica de
Anchuricas (o Miller, situada en la provincia de Jaén) y aguas abajo de la presa de la
Fuensanta, también hidroeléctrica. En estos puntos debe vigilarse el cumplimiento de los
caudales mínimos establecidos, principalmente en el tramo superior (aguas abajo de
Anchuricas), ya que la población de aguas abajo de la Fuensanta (Medio Segura) es
considerablemente más escasa porque se encuentra en un hábitat menos adecuado para la
trucha (más extremo). En el río Taibilla también es conveniente vigilar el cumplimiento del
régimen ecológico aguas abajo de la presa de Turrilla, e investigar además la existencia y
estado de la trucha común en este tramo.
Por otra parte, en el Plan Hidrológico del Segura se muestran unas tasas de cambio, pero no
tienen carácter normativo sino que, según dice el propio Plan, son preliminares y únicamente
informativas. El cumplimiento de unas tasas de cambio diarias adecuadas, que limiten las
fluctuaciones del caudal a escala diaria u horaria, es fundamental para mitigar el impacto de las
hidropuntas. Por tanto, es importante hacer un seguimiento de los caudales, sus fluctuaciones
y los efectos sobre la población de truchas en estos tramos, principalmente aguas abajo de las
presas de Anchuricas y Turrilla.
En conclusión, los tramos más críticos en cuanto a las consecuencias que pueda tener sobre la
trucha la alteración del régimen de caudales, son aquellos que están aguas abajo de un
embalse con capacidad de regulación o de una central hidroeléctrica, y que albergan una
población de trucha común en buen estado. En estos tramos debe aplicarse el régimen de
caudales ecológicos establecido, y evaluarse su adecuación. En caso de no existir o de ser
insuficiente, deberá diseñarse y aplicarse un régimen ecológico siguiendo las metodologías
definidas por la IPH. Este régimen ecológico especificará al menos, unos caudales mínimos
mensuales y unas tasas de cambio máximas. Los estudios sobre la adecuación de los
regímenes de caudales ecológicos establecidos, así como el diseño de estos regímenes
ecológicos en caso de no existir, son trabajos que se deben llevar a cabo dentro de los
Estudios Hidrobiológicos de cuenca que faltan por desarrollar. Asimismo, los nuevos regímenes
ecológicos que puedan definirse para garantizar la conservación de las poblaciones de trucha,
serán comunicados oficialmente a los organismos de cuenca para que sean tenidos en cuenta
en la próxima revisión de los planes hidrológicos.
4.1.3. Obstáculos artificiales en el cauce
La presencia de obstáculos artificiales en los cursos fluviales supone un impacto negativo
sobre las poblaciones de trucha común y su hábitat. Dicho impacto se traduce en una pérdida
de conectividad longitudinal que genera el fraccionamiento de las poblaciones. A su vez, estas
segregaciones disminuyen el intercambio de genes y la necesaria movilidad reproductiva de los
peces a lo largo del curso fluvial. Con objeto de corregir o mitigar los impactos generados por
estos obstáculos, se procederá a la identificación detallada de sus localizaciones en la red de
aguas trucheras, así como a las actuaciones necesarias para mitigar su impacto.
Se completará el inventario de los obstáculos artificiales presentes en la red de aguas
trucheras de la región. El registro de los obstáculos artificiales se solicitará a las
confederaciones hidrográficas de las cuencas asociadas a los ríos trucheros, incluyendo
información sobre su grado de actividad (activo o inactivo) y sobre su franqueabilidad.
Posteriormente se realizará una comprobación mediante ortofoto actualizada de las
coordenadas de localización de los obstáculos descritos por las confederaciones. Finalmente,
se comprobará in situ la información disponible sobre cada obstáculo, incluyendo su grado de
franqueabilidad y llevando a cabo un registro fotográfico individual. Asimismo, se comprobará la
inexistencia de obstáculos no registrados por las propias confederaciones.
Una vez completado el inventario de obstáculos, se tratará de llevar a cabo la corrección de
sus impactos mediante su permeabilización. Siempre que sea posible es preferible la
eliminación del obstáculo, porque así desaparecen todos los impactos que estuviera
ocasionando. Pero si no fuera posible su eliminación, deberá al menos instalarse un dispositivo
de paso para peces, que al menos mitigue el efecto barrera del obstáculo. A la hora de
permeabilizar obstáculos, se dará prioridad a aquellos que se encuentren inactivos y que
impliquen un impacto más grave sobre la conectividad longitudinal de las poblaciones de trucha
común o cuya desaparición suponga mayores aumentos de esta conectividad.
El protocolo de actuación en relación a los obstáculos seleccionados se detalla a continuación:
1. Comprobar la realidad concesional del obstáculo.
1.1. Si cuenta con concesión: comprobar si la cumple. La inexistencia de escala para peces
eficaz o el incumplimiento del régimen de caudales es causa de extinción, al igual que
si no supera el régimen de seguridad de presas y embalses. Si no la cumple, se
precisa que el organismo de cuenca declare la extinción y la inscriba en el Registro de
Aguas. Se aplica una vez extinta el artículo 101 de la Ley 33/2003, de 3 de noviembre,
del Patrimonio de las Administraciones Públicas (LPAP), la cual obliga a eliminar lo
construido en Dominio Público Hidráulico (DPH) a costa del concesionario: lo más
práctico es que el organismo de cuenca ejecute la eliminación del obstáculo por
ejecución subsidiaria.
1.2. Si carece de concesión: Aplicar el artículo 101 de la LPAP, con independencia de las
posibles infracciones por usurpación de bienes públicos.
1.3. Si ha pasado el plazo concesional: Ha de acordarse e inscribirse la extinción
concesional. Una vez hecho esto, se aplica el artículo 101 de la LPAP.
2. Necesidad de declaración de impacto ambiental (DIA) o evaluación de efectos sobre la Red
Natura 2000: Generalmente no es necesaria por sus beneficios ambientales, pero se
actuará según lo dispuesto en cada caso cuando nos encontremos en un espacio natural
protegido, Red Natura 2000 o existan sedimentos contaminados, por ejemplo.
3. En todo caso, se deben adoptar las medidas provisionales o cautelares para garantizar el
respeto de los bienes demaniales o ambientales protegidos, dado que el plazo que se tarde
en ejecutar la restauración puede ser grande: precinto de la toma, abrir las compuertas,
etc.
4. La eliminación del obstáculo la puede ejecutar una Administración distinta del organismo de
cuenca, en el ejercicio de sus competencias. En este supuesto, habrá de recibir la
autorización de la confederación hidrográfica. El reparto del gasto puede hacerse mediante
convenios interadministrativos o encomiendas de gestión (Barreira López et al. 2009)
En el caso de que no sea posible la eliminación del obstáculo, puede plantearse la mitigación
del efecto barrera mediante la instalación de un dispositivo de paso para peces. El tipo de
dispositivo deberá elegirse, con criterios técnicos, en función de las características del
obstáculo: escala de artesas o de deflectores, canal naturalizado o by-pass, rampa de piedras,
ascensor, esclusa, etc.
En aquellos casos en los que pudiera producirse la muerte de peces por entrada en turbinas o
cauces de derivación asociados a obstáculos artificiales, se establecerán a costa del
concesionario los dispositivos o barreras necesarias para evitar la mortalidad de peces.
Para promover los trabajos de permeabilización de barreras en los cauces fluviales de la región
se realizará, una vez que se haya completado el inventario de obstáculos, un estudio general
sobre esta problemática. En este estudio deberá elaborarse un listado de los principales
obstáculos conocidos, con evaluación de su grado de franqueabilidad en ambos sentidos, su
impacto sobre el ecosistema fluvial y evaluación de la eficacia de su dispositivo de paso (en
caso de tenerlo). Se evaluará también su estado concesional, su utilización, y el coste,
viabilidad y beneficios ecológicos de su posible eliminación o permeabilización. Con esta
información se realizará una priorización de los obstáculos sobre los que actuar.
4.2. Promoción de la pesca como actividad turística
La pesca es una actividad a integrar en el desarrollo y promoción del turismo de naturaleza. La
mayoría de aguas trucheras de Castilla-La Mancha, casi 4.000 km, transcurren por parajes
naturales de alto valor ecológico y paisajístico, lo que además facilita que las jornadas de
pesca puedan formar parte de ofertas turísticas más amplias. Aunque la oferta de pesca en la
región, en relación a la extensión de las aguas trucheras y capacidad de carga de los ríos, es
menor que en comunidades autónomas más septentrionales, los cursos fluviales trucheros son
capaces de acoger una oferta turística suficientemente atractiva y amplia para el pescador
visitante. Actualmente la pesca de la trucha común en la región es un recurso turístico
escasamente explotado. Por tanto, se debe estudiar la posibilidad de revertir esta situación
mediante la promoción turística de la pesca recreativa de la trucha en Castilla-La Mancha,
orientada a fomentar un turismo que genere rentas en las zonas rurales de montaña donde se
encuentra el hábitat de la especie. Durante el periodo de vigencia del Plan de Gestión se
evaluarán las posibilidades en este sentido. Una posible oferta de pesca turística tendría como
objetivo a los pescadores de trucha común tanto nacionales como internacionales, y
potenciaría el vínculo de la pesca con el disfrute de escenarios de alto valor paisajístico y
ecológico por los que transcurren las aguas trucheras. También se estudiará la manera de ligar
el ejercicio de la pesca de la trucha con la visita y disfrute de los municipios ribereños y sus
valores culturales e históricos.
En la elaboración y difusión de la oferta turística se destacarán las particularidades genéticas y
fenotípicas de las truchas de la región, su carácter nativo y salvaje, así como las peculiaridades
y heterogeneidad de los paisajes por los que transcurren los ríos trucheros. La oferta de pesca
de trucha común orientada al turismo puede concretarse en la selección y promoción pesquera
de una serie de tramos fluviales ubicados en las áreas de montaña de la región. La selección
de los tramos estaría preferentemente ligada a zonas con abundancia de trucha, recurriendo a
las figuras de gestión apropiadas que, en cada caso, favorezcan que las jornadas de pesca
sean satisfactorias para el visitante. Asimismo, se valorará la posibilidad de fomentar, en
tramos medios y bajos de las aguas trucheras, la pesca de otras especies autóctonas de
singular valor como los ciprínidos y en particular los barbos.
Se estudiará la posibilidad de promocionar tramos de pesca recreativa vinculados a una red de
puntos de hospedaje y restauración propios de los municipios ribereños en los que se ubican
los cursos fluviales, de manera que puedan existir establecimientos hosteleros adheridos a las
acciones o campañas de promoción turística. Asimismo, se evaluará la viabilidad de formar
guías de pesca de cara a la existencia de un servicio de acompañamiento a los pescadores
foráneos como iniciativa generadora de empleo en las áreas de montaña de la región.
La oferta turística pesquera sería divulgada y promocionada a través de los centros de
interpretación de espacios naturales protegidos, ferias de turismo, web institucional de CastillaLa Mancha y podría publicitarse también por otros canales como radio y televisión. El contenido
de la oferta turística de pesca se concretará en material divulgativo físico (trípticos y folletos) y
contenido digital disponible en las páginas web institucionales habilitadas para dicha función.
Los centros de interpretación ubicados en áreas trucheras de la región (Tabla 20), así como la
Escuela Regional de Pesca Fluvial, podrían ser utilizados para la difusión y promoción de la
pesca recreativa como actividad turística de calidad en las zonas de montaña de la región. Así,
estos centros facilitarían información detallada al visitante sobre la oferta turística de la pesca
de salmónidos en los espacios protegidos ubicados en las aguas trucheras de Castilla-La
Mancha, facilitando el material informativo disponible a los visitantes.
4.3. Educación Ambiental
Con objeto de sensibilizar a la ciudadanía sobre las principales conclusiones del Plan de
Gestión, se llevarán a cabo una serie de acciones de educación ambiental centradas en
divulgar el estado de conservación de la trucha, sus principales problemáticas y la gestión
regional de su pesca. Dichas acciones consistirán en actividades y material divulgativo (visitas
guiadas, talleres, paneles divulgativos, trípticos, etc.), en las infraestructuras de la Castilla-La
Mancha adaptadas a este cometido (centros de interpretación ubicados en áreas trucheras,
Escuela Regional de Pesca de Uña y Piscifactoría Regional Rincón de Uña ). Las acciones de
educación ambiental también podrán desarrollarse en trabajos de reintroducción, congresos,
actividades en centros escolares o cualquier evento temático con potencial divulgativo. Las
acciones o material educativo, cuyo formato estará adaptado en cada caso al colectivo o grupo
de edad al que van dirigidos, podrán incorporar el siguiente contenido:
- Distribución y tipo de ríos en los que habita la trucha común en la Península Ibérica y
en Castilla-La Mancha.
- Ciclo vital, hábitat, reproducción y dieta.
- Aprovechamiento pesquero y gastronómico. Importancia y contexto histórico.
- Particularidades de las poblaciones de Castilla-La Mancha: carácter periférico
(meridional) y mediterráneo, fenotipo/coloración/librea, diversidad genética, etc.
- Evolución de las abundancias de las poblaciones de trucha común en Castilla-La
Mancha en las últimas décadas.
- Principales problemas de las poblaciones de trucha: presas, azudes y otros obstáculos,
regulación de caudales, contaminación de las aguas, reducción del caudal por
extracciones de agua, modificaciones del cauce, extracciones de áridos, destrucción de
la vegetación de ribera, sobreexplotación, pesca furtiva, introducción de especies
exóticas, introgresión genética.
- Introgresión genética en las poblaciones castellano-manchegas: causas,
consecuencias y medidas para su corrección.
- Actual modelo de gestión de la pesca en Castilla-La Mancha y compatibilidad con su
conservación: periodos hábiles, pesca sin muerte, artes permitidas, figuras de gestión
(aguas libres, cotos, vedados, etc.)
- Actividad turística asociada a la pesca de la trucha común.
- Perspectivas de futuro para la conservación de la especie.
- Efectos del calentamiento global: aumento de las temperaturas, disminución de las
precipitaciones, mayor variabilidad. Efectos sobre las poblaciones de trucha común.
La mayor parte de los centros de interpretación de la región ubicados en áreas trucheras (Tabla
20) disponen de exposiciones permanentes y visitas guiadas, acumulando miles de visitas
anuales. Por tanto, resultan de gran utilidad de cara a visibilizar la problemática asociada a la
conservación de la trucha común y las medidas de gestión encaminadas a su recuperación en
Castilla-La Mancha. Así, las acciones de educación ambiental señaladas arriba se
desarrollarán en esta red de centros. Dicho desarrollo se concretará en la creación y exposición
pública de paneles educativos donde se transmitirán las principales conclusiones del Plan de
Gestión de una forma sencilla y accesible para la ciudadanía. Estos paneles serán ubicados en
las exposiciones permanentes de los centros. Del mismo modo, el contenido divulgativo podrá
ser incorporado en las diferentes actividades de estos centros, tales como visitas guiadas,
talleres o contenidos audiovisuales. Del mismo modo, la Escuela Regional de Pesca Fluvial,
ubicada en la localidad de Uña, resulta un excepcional espacio de educación ambiental en el
que divulgar las problemáticas y estado de conservación de la trucha común, de manera que el
contenido divulgativo del presente Plan también será desarrollado en este centro a través de
paneles, vistas guiadas o talleres.
4.4. Infraestructuras complementarias
A continuación se describen las infraestructuras complementarias al servicio de la gestión de la
pesca de trucha común en la región, así como su grado de utilización y funcionalidad para los
objetivos del presente Plan de Gestión.
4.4.1. Escuela Regional de Pesca Fluvial
La Escuela Regional de Pesca Fluvial, situada en Uña, es un centro donde se llevan a cabo
diferentes cursos y actividades ligados a la pesca recreativa, con el objetivo de fomentar una
actividad pesquera compatible con la conservación de las poblaciones de peces. La Escuela
Regional ha alcanzado las 1.000-1.500 visitas anuales. La Escuela Regional de Pesca Fluvial
podrá ser utilizada como espacio de divulgación y sensibilización de las problemáticas y estado
de conservación de la trucha común, así como para la difusión de la propuesta de pesca
recreativa como actividad turística de calidad en las zonas de montaña de la región.
4.4.2. Centros de interpretación
Actualmente existen en las áreas trucheras de la región al menos 17 espacios operativos, entre
centros de interpretación e infraestructuras similares, ligados a la divulgación de los valores
naturales de los territorios en que se ubican (Tabla 21). El grado de utilización de los centros de
interpretación localizados en zonas trucheras ha variado sustancialmente en los últimos años.
Así, en el periodo 2011-2016 la mayor parte de estos centros permanecieron cerrados. En la
actualidad la mayoría de ellos vuelven a estar abiertos, con un periodo de actividad establecido
entre los meses de abril y octubre, concretamente durante los fines de semana y días festivos.
En algunos centros las visitas se amplían a días entre semana e incluso a noviembre. El
número de visitantes de estos centros durante el año 2016 fue de 16.601 en aquellos situados
en el Parque Natural del Alto Tajo, y de 21.496 en el caso de los dos centros ubicados en el
Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Si a estas visitas sumamos las de los
centros ubicados en otras importantes zonas turísticas, como el Parque Natural Los Calares del
Mundo y de la Sima, el Parque Natural Serranía de Cuenca, y el Monumento Natural
Nacimiento del Río Cuervo, el número de visitantes anuales de estos espacios de divulgación
ambiental se encontraría entre 50.000 y 75.000 turistas.
Tabla 21. Centros de interpretación de la naturaleza e infraestructuras ligadas a la
divulgaciónde los valores naturales de las áreas con ríos trucheros de Castilla-La Mancha.
Centro Localidad Provincia Espacio protegido
C. I. del P. N. del Hayedo de
Cantalojas Guadalajara P. N. Sierra Norte de
Guadalajara
Negra
El Cardoso de la
Guadalajara P. N. Sierra Norte de
Guadalajara
Dehesa de
Guadalajara P. N. del Alto Tajo
Corduente
C. I. del P. N. del Alto Tajo Sequero de Orea Guadalajara P. N. del Alto Tajo
C. I. del Río Tajo Zaorejas Guadalajara P. N. del Alto Tajo
C. I. Museo de la Ganadería
Checa Guadalajara P. N. del Alto Tajo
en el P. N. del Alto Tajo
C. I. del P. N. del Barranco del
Mandayona Guadalajara P. N. Barranco del Río
Dulce
C. I. del P. N. del Barranco del
Pelegrina Guadalajara P. N. Barranco del Río
Dulce
M. N. Nacimiento del Río
C. I. Casa de las Herrerías Vega del Codorno Cuenca
Cuervo
C. I. del P. N. de la Serranía de
Uña Cuenca P. N. Serranía de Cuenca
Cuenca
C. I. del P. N. de la Serranía de
Valdemeca Cuenca P. N. Serranía de Cuenca
Cuenca
C. I. del P. N. de la Serranía de
Tragacete Cuenca P. N. Serranía de Cuenca
Cuenca
C. I. de El Hosquillo Las Majadas Cuenca P. N. Serranía de Cuenca
P. N. Los Calares del
Mundo y
de la Sima
P. N. Los Calares del
Aula de la Naturaleza - Centro de
Mundo y
Recepción de visitantes (Riópar) Riópar
de la Sima
P. N. Los Calares del
Villaverde de
Mundo y
Guadalimar
de la Sima
Escuela Regional de Pesca Uña Cuenca P. N. Serranía de Cuenca
Los centros de interpretación señalados en la Tabla 21 podrán ser utilizados como espacios de
divulgación y sensibilización de las problemáticas y estado de conservación de la trucha
común, así como para la difusión de la propuesta de pesca recreativa como actividad turística
de calidad en las zonas de montaña de la región.
4.5. Coordinación entre administraciones públicas
La Consejería competente en materia de pesca trasladará a los organismos de cuenca el
presente Plan de Gestión, para que su contenido sea tomado en consideración en la
planificación hidrológica, con el objetivo de lograr una mayor coordinación de objetivos e
intereses, que repercuta en una mejora del medio acuático.
Las acciones y medidas que estén encaminadas a la difusión y/o promoción de la pesca como
actividad turística en la región, se llevarán a cabo de forma coordinada entre el órgano gestor
de la pesca y la Consejería de Turismo, Comercio y Artesanía.
Cualquier decisión o actuación por parte de los organismos de cuenca (confederaciones
hidrográficas) u otros, que pudiera afectar negativamente a la conservación de la trucha común
o de su hábitat (calidad físico-química del agua, derivación de caudales, regulación de
caudales, alteraciones físicas de los cauces o las riberas, etc.), deberá someterse a informe
previo del organismo gestor de la pesca en Castilla-La Mancha. La ejecución de las
actuaciones previstas no deberá realizarse hasta su valoración positiva por parte del organismo
regional gestor de la pesca, en virtud del artículo 25 de la Ley de Aguas (Real Decreto
Legislativo 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas).
También en virtud del citado artículo, el organismo gestor de la pesca en Castilla-La Mancha
deberá requerir informe previo del correspondiente organismo de cuenca, para el desarrollo de
actuaciones que afecten al régimen y aprovechamiento de las aguas continentales o al dominio
público hidráulico y sus zonas de servidumbre y policía.
Con arreglo a la Directiva 2006/44/CE (del Parlamento Europeo y del Consejo, de 6 de
septiembre de 2006, relativa a la calidad de las aguas continentales que requieren protección o
mejora para ser aptas para la vida de los peces), se tramitará la declaración de aguas
salmonícolas para toda la red de aguas trucheras establecida en el presente Plan de Gestión,
excepto los tramos declarados como degradados. De esta manera, todos los tramos de
máxima protección, de conservación y de restauración de las aguas trucheras de Castilla-La
Mancha, deberán cumplir los requerimientos de calidad que se establecen en la citada
directiva, respetando los valores definidos para los diferentes parámetros físico-químicos. Para
ello, el organismo responsable de la gestión de la pesca en Castilla-La Mancha trasladará a los
correspondientes órganos de cuenca, responsables de la cumplimentación de esta información
a nivel estatal, los datos sobre la delimitación de las aguas trucheras en cada demarcación, e
instará a que el órgano competente a nivel estatal tramite la declaración de estos tramos como
aguas salmonícolas.
Las normas y restricciones que se establecen en el presente Plan de Gestión con el objeto de
proteger y conservar a las poblaciones de trucha común, deberán incluirse en los planes de
gestión de aquellos espacios protegidos que incluyan tramos de la red de aguas trucheras de
Castilla-La Mancha.
En los cursos fluviales pertenecientes en la red de aguas trucheras de Castilla-La Mancha, que
sean colindantes (o fronterizos) con otra comunidad autónoma, se llevará a cabo una gestión
de la pesca coordinada con la autonomía vecina correspondiente. En particular, se tratará de
que ambas normativas autonómicas establezcan las mismas regulaciones de la pesca en estos
tramos colindantes, en lo que se refiere a periodos hábiles de pesca, figuras de gestión, cebos
y modalidades permitidas, así como cupos y tallas mínimas de captura, en su caso.
Asimismo, de acuerdo con la Ley 1/1992, de 7 de mayo, de pesca fluvial de la Comunidad
Autónoma de Castilla-La Mancha, se podrá practicar la pesca en los cursos de agua
colindantes con otras comunidades autónomas empleando la licencia expedida por la
comunidad autónoma vecina, siempre que por parte de ésta exista reciprocidad para los
pescadores con licencia expedida por Castilla-La Mancha.
Por último, se establecerán relaciones de colaboración en materia de investigación y gestión
con otras Comunidades Autónomas, con el objeto de optimizar recursos y potenciar una
gestión basada el conocimiento científico y colaborativo.
4.6. Normas, recomendaciones y orientaciones sectoriales
Las actividades, distintas de la pesca, que se desarrollen en los cauces fluviales de la red de
aguas trucheras de Castilla-La Mancha, así como en sus riberas y cuenca vertiente, se
clasifican según su nivel de impacto sobre las poblaciones de trucha común en dos categorías:
actividades incompatibles, son aquellas que comprometan gravemente la continuidad de las
poblaciones de la especie; y actividades a regular, son aquellas que, sin poner en peligro la
continuidad de las poblaciones de la especie, puedan afectar a su normal desarrollo. El nivel de
impacto de estas actividades se evalúa individualmente en base a parámetros específicos,
según se especifica a continuación.
Respecto a las actividades que son competencia de la Consejería de Agricultura, Medio
Ambiente y Desarrollo Rural, se establecen las siguientes normas:
Acuicultura: Actividad a regular en la que los mayores impactos sobre las poblaciones de
trucha están relacionados con los escapes de ejemplares que se pueden naturalizar en el
medio fluvial, competir con las poblaciones autóctonas e incluso hibridarse con ellas alterando
su acervo genético. Otros posibles impactos de esta actividad son la contaminación de las
aguas con materia orgánica y la transmisión de enfermedades. Para controlar estos riesgos, se
prohíbe que las instalaciones de acuicultura (piscifactorías, astacifactorias) de nueva creación
se emplacen en los tramos de las aguas trucheras declarados como de máxima protección o
de conservación.
Cotos intensivos: Actividad a regular cuyo mayor impacto, aunque localizado, es la
competencia con las poblaciones autóctonas de trucha común. En todo caso se prohíbe la
suelta de ejemplares fértiles.
Actividades selvícolas: Actividad a regular en la que el mayor impacto sobre las poblaciones de
trucha está relacionado con la pérdida de cobertura vegetal sobre el cauce, lo que puede
causar otras alteraciones, tales como el incremento de la temperatura del agua, el aumento de
sedimentos finos en las aguas, la pérdida de heterogeneidad del hábitat, etc. Las actuaciones
selvícolas e hidrológicas en las zonas de ribera deberán asegurar la continuidad de la
vegetación riparia y su naturalidad, así como la presencia de restos leñosos que puedan
proporcionar refugio a la fauna acuática.
Vertidos de explotaciones agropecuarias: Actividad a regular en la que el mayor impacto sobre
las poblaciones de trucha está relacionado con el deterioro químico de las aguas. Esta
actividad será considerada incompatible cuando suponga unos niveles de amonio total
, de nitritos
3
. Asimismo, se considerará
2
incompatible cuando se produzca un descenso del nivel de oxígeno disuelto por debajo de 7
(Directiva 2006/44/CE). La vulneración de cualquiera de estos valores supondrá la
2
catalogación de la actividad como incompatible.
Respecto a las actividades que quedan fuera de las competencias de la Consejería de
Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, se establecen las siguientes recomendaciones
y orientaciones:
Centrales hidroeléctricas: Actividad a regular en la que el mayor impacto sobre las poblaciones
de trucha está relacionado con los fuertes contrastes en el caudal circulante provocados por su
actividad hidroeléctrica (hidropuntas o hydropeaking ). Como orientación, se indica que esta
actividad podría considerarse incompatible cuando la altura del agua varíe diariamente más de
un metro y/o más de 10 cm por minuto. En todo caso, este tipo de explotaciones deben
someterse a un régimen caudales ecológicos que establezca, conforme a criterios científicos, al
menos unos caudales mínimos y unas tasas de cambio máximas.
Extracción de agua para riego: Actividad a regular en la que el mayor impacto sobre las
poblaciones de trucha está relacionado con la reducción del caudal circulante durante el
periodo de estiaje. Como orientación, se indica que esta actividad podría considerarse
incompatible cuando los rápidos tengan un calado menor de 15 cm, o cuando la extracción
derive en la disminución del calado por debajo de dicha cota.
Minas a cielo abierto: Actividad a regular en la que el mayor impacto sobre las poblaciones de
trucha está relacionado con la cantidad de sedimentos vertidos sobre el cauce fluvial. Como
orientación, se indica que esta actividad podría considerarse incompatible cuando su desarrollo
suponga una concentración de sólidos en suspensión en los cauces fluviales afectados mayor
de 25 mg/l (Directiva 2006/44/CE). Las explotaciones mineras activas deben incorporar
estructuras de control de la erosión y la sedimentación, como son los sistemas conectados y
mantenidos de balsas para la retención de sedimentos (Zapico 2017). Respecto a las minas
inactivas, debe procederse a su restauración geomorfológica para que la superficie restaurada
no emita más sedimentos de los liberados por laderas similares en condiciones naturales.
Alteraciones morfológicas del cauce: Actividad a regular en la que el mayor impacto sobre las
poblaciones de trucha está relacionado con el deterioro de la estructura del hábitat físico, y
también de la calidad físico-química del agua. Esta actividad incluye la rectificación del cauce, y
la protección de las márgenes mediante hormigón, escollera o gaviones. Como orientación, se
indica que este tipo de actividades deberían desarrollarse únicamente en casos justificados y
estar limitadas a áreas urbanas y periurbanas.
Dragados: Actividad en la que el mayor impacto sobre las poblaciones de trucha está
relacionado con el deterioro de la estructura del hábitat físico, y también de la calidad físicoquímica del agua. Como orientación, se indica que esta actividad puede considerarse en la
mayoría de los casos incompatible con la conservación de las poblaciones de trucha común.
Refrigeración de actividades industriales: Actividad cuyo impacto sobre las poblaciones de
trucha común está relacionado con el incremento de la temperatura del agua, que es un
elemento crítico del nicho ecológico de esta especie. Como orientación, se indica que esta
actividad puede considerarse incompatible con la conservación de las poblaciones de trucha
común.
4.6.1. Limitaciones en actuaciones selvícolas e hidrológicas
La vegetación riparia es un elemento fundamental del hábitat de la trucha común. Así, su
presencia genera: refugio para los peces, aportes de materia orgánica al cauce, fuente de
energía para las cadenas tróficas del medio acuático, presencia de grupos de
macroinvertebrados que son alimento de la trucha o sombreado que controla y disminuye la
temperatura del agua, mejorando también el contenido de oxígeno disuelto (González del
Tánago & García de Jalón 2007).
Debido a la importancia de la vegetación riparia, especialmente la situada en los márgenes del
cauce, aquellos trabajos selvícolas o de índole hidrológica que se lleven a cabo en las riberas
de las aguas trucheras, deberán ceñirse a una serie de limitaciones cuyo objeto es la
protección del hábitat de la trucha común. Dichas limitaciones serán incluidas en los pliegos de
condiciones de los trabajos y actuaciones que puedan afectar a las riberas de aguas trucheras,
y se exponen a continuación:
- En los trabajos que impliquen la retirada de restos de vegetación del lecho se dejará
representación suficiente de restos de madera de grandes dimensiones (tocones,
restos de troncos) para su utilización como refugio por las especies de peces y
macroinvertebrados presentes en el tramo, siempre que no supongan una obstrucción
a la circulación de las aguas por el cauce.
- Los tratamientos deberán respetar la estructura y abundancia de la vegetación en el
interior de la galería fluvial a unos niveles que garanticen la provisión de refugio
indirecto, defensa y alimento de origen terrestre a la fauna fluvial, tanto terrestre como
acuática. De forma orientativa, por encima de la cota de la avenida ordinaria anual, no
se superará una distancia de dos veces la anchura media del cauce entre ramas que lo
crucen una vez finalizado el tratamiento. Del mismo modo, la sombra proyectada sobre
el cauce por la galería fluvial se mantendrá por encima del 80% cuando originalmente
superara esta fracción, al menos dentro del dominio público hidráulico y su zona de
servidumbre.
- En los tramos fluviales en los que existan frezaderos de trucha común, no podrán
desarrollarse actividades selvícolas en sus márgenes mientras haya adultos frezando
sobre ellos, ni se deberá molestar o ahuyentar a los reproductores. Una vez que la
freza haya terminado, se deberá extremar el cuidado durante los trabajos, para no pisar
las gravas de los frezaderos ni afectar negativamente a los huevos que quedan
enterrados.
4.6.2. Desinfección de equipos y embarcaciones
Es necesario eliminar o reducir al mínimo posible, los riesgos de transmitir parásitos,
enfermedades, agentes patógenos o especies alóctonas (tales como el mejillón cebra,
Dreissena polymorpha, diatomeas invasoras como Didymosphenia geminata, etc.), entre unas
masas de agua y otras. Por lo tanto, se aplicarán una serie de medidas de prevención de su
transporte accidental y expansión entre diferentes masas de agua. Para ello, serán
previamente desinfectados tanto los equipos como las embarcaciones y el material utilizados
en las diferentes actividades pesqueras y no pesqueras llevadas a cabo en la red fluvial de la
región, y que hayan tenido contacto previo con otras masas de agua. En el caso concreto de la
pesca recreativa, serán desinfectados vadeadores, botas, flotadores tipo pato y todo el
material que haya estado en contacto con el agua.
Siempre que se vaya a cambiar de masa de agua, se desinfectarán apropiadamente todos los
materiales y equipos que hayan tenido contacto con el primer tramo, antes de comenzar a
utilizarlos en la nueva masa de agua. Cuando el siguiente tramo se encuentre en el mismo río y
aguas abajo del primer tramo, en general no es necesario desinfectar el material. Pero siempre
es necesario realizar la desinfección cuando la siguiente acción de pesca se vaya a realizar en
un río de una cuenca o subcuenca diferente. Todo el material que haya estado en contacto con
el agua debe ser desinfectado: vadeadores, botas, sacadera, caña, sedal, señuelos, cesta, etc.
La limpieza y desinfección se realizará en tres fases:
Vaciado de aguas, inspección visual y eliminación de restos: En primer lugar, se vaciarán
minuciosamente los restos de agua que pueda haber en el material. Se inspeccionará
visualmente todo el material para eliminar restos de vegetación acuática, algas, organismos y
otros residuos que hayan quedado adheridos.
Limpieza y desinfección: A continuación, todo el material será desinfectado por remojo,
inmersión o fumigación con una solución desinfectante de 5 mg/l de cloro libre. Esta
concentración se puede obtener añadiendo lejía al agua en las siguientes cantidades (Tabla
22).
Tabla 22. Cantidad de lejía a añadir al agua para obtener una concentración de 5 mg/l de cloro
libre.
Volumen de agua tratada Volumen de lejía
10 litros 1,25 ml o 25 gotas de lejía
100 litros 12,5 ml o medio vaso de lejía
1 m3 = 1000 litros 125 ml o 5 vasos de lejía
Tanto el agua que se vacíe de los equipos como el agua usada para la limpieza descrita no
deben ir a los cursos de agua ni a redes de alcantarillado. Se recogerán en depósitos o se
verterán directamente sobre el terreno filtrante.
Secado: Finalmente el material se secará manualmente en la medida de lo posible. En el caso
de que el material no vaya a utilizarse en un tiempo, se debe dejar secar al sol durante al
menos 10 días, lo que se ampliará a 20 días si las condiciones de temperatura y humedad del
lugar lo aconsejan.
4.7. Protocolo de actuación en caso de fuerte estiaje
Los fenómenos de desecación estival de determinados tramos fluviales pueden provocar la
muerte de importantes cantidades de trucha común atrapadas en charcas o pozas, debido a
niveles de oxígeno insuficientes. En estos casos, siempre que sea posible se procederá a la
extracción de las truchas que se encuentren en esta situación, para ser liberadas
inmediatamente en tramos pertenecientes a la misma población, donde la disponibilidad de
hábitat permita la supervivencia durante el periodo de estiaje. Generalmente, los tramos o
puntos de suelta estarán situados aguas abajo, y se ubicarán lo más próximos posibles al
punto de extracción. Dentro de lo posible, se evitará que haya obstáculos semipermeables
(infranqueables para la trucha hacia aguas arriba, pero franqueables hacia aguas abajo) entre
el punto de captura y el punto de liberación. Todas las traslocaciones de peces que se realicen,
serán registradas adecuadamente, recogiendo al menos la fecha y el motivo de la actuación,
las coordenadas de los puntos de extracción y de liberación, el número de ejemplares
transportados de cada especie y la biomasa total de cada especie.
Por otra parte, se realizará un inventario de los tramos que históricamente han sido más
susceptibles a su desecación estival, así como de aquellos que con mayor frecuencia no llevan
el suficiente caudal durante el estiaje para asegurar la supervivencia de las truchas. Estos
tramos serán revisados periódicamente durante el periodo estival, con el objeto de detectar y
prever con la antelación suficiente, posibles episodios de fuerte estiaje y poder evitar
mortandades de truchas. Cada uno de estos tramos tendrá asociados puntos predeterminados
para la liberación de los peces, en el caso de que haya que realizar la translocación.
Estas translocaciones de truchas serán realizadas por el cuerpo de Agentes Medioambientales
de Castilla-La Mancha, junto a los técnicos coordinadores de pesca. La extracción de los peces
se podrá llevar a cabo mediante un equipo de pesca eléctrica, requiriéndose un mínimo de tres
personas para realizar esta labor. Para la translocación de los peces es necesario disponer de
cubas adaptadas a dicha función y dotadas de oxigenadores, que aseguren el buen estado de
las truchas durante el transporte. Asimismo, se necesitará al menos un vehículo 4x4 con
posibilidades de transportar estas cubas de manera adecuada. Las cubas deberán limpiarse y
desinfectarse antes y después de cada transporte de ejemplares. También se dispondrá de
Equipos de Protección Individual (EPIs) adecuados.
Por otra parte, en los tramos de ríos que sufran fuertes estiajes, podrán establecerse
excepciones a los periodos hábiles de pesca establecidos con carácter general (por ejemplo,
adelantando el cierre de la temporada hábil), con el objeto de evitar que la pesca se realice con
un caudal circulante muy escaso.
4.8. Protocolo de actuación en caso de mortandades
La existencia de vertidos tóxicos puntuales procedentes de depuradoras, actividades
industriales u otras, puede generar importantes mortandades de trucha. Cuando se produzcan
estos episodios, los ejemplares muertos serán retirados inmediatamente del cauce fluvial y
transportados a un centro autorizado. Deberán registrarse las características de la mortandad,
recogiendo al menos la siguiente información: fecha, río y coordenadas del tramo en que se
produjo la mortandad, número de ejemplares de cada especie y su biomasa, estado de los
peces (muertos, agonizantes, desorientados, boqueando, etc.), grado de descomposición,
presencia de úlceras, heridas, manchas, lesiones en las branquias u otras características
inusuales, afecciones a otras especies de fauna.
En todos los casos se tomarán muestras, tanto de agua como de los peces muertos, que serán
trasladados para su posterior análisis y necropsia al laboratorio o centro de análisis regional
designado por la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La
Mancha, con el objeto de determinar la causa de la mortandad. En cada evento de estas
características se elaborará un informe sobre las causas y características de las muertes de los
peces. Asimismo, cada 5 años se realizará un informe detallado sobre las mortandades de
trucha común que se hayan producido en las aguas trucheras de Castilla-La Mancha, indicando
las zonas, causas e impacto cualitativo y cuantitativo de dichas mortandades.
La gestión, evaluación y registro de estas mortandades será realizada por los técnicos
coordinadores de la pesca a nivel provincial o regional, apoyados por los Agentes
Medioambientales, sin perjuicio de las competencias de otros cuerpos (servicios de
emergencias, control epidemiológico, fauna silvestre, Guardia Civil, etc.)
Para la retirada de los peces será necesario al menos un vehículo 4x4 para el transporte de los
ejemplares muertos. Asimismo, para aquellos puntos o tramos de mayor profundidad o no
vadeables se dispondrá de una embarcación que posibilite la recogida de los individuos
muertos. También se dispondrá de los Equipos de Protección Individual (EPIs) requeridos para
hacer esta labor de forma segura, así como de recipientes herméticos para la recogida tanto de
muestras de agua como de los ejemplares muertos.
4.9. Mejora del conocimiento e investigación
A continuación se relacionan las principales líneas de investigación que deben seguirse y las
actividades que deben realizarse, para mejorar y completar el conocimiento sobre el estado y
funcionamiento de las poblaciones de trucha común en Castilla-La Mancha, así como sobre su
pesca y su problemática, con el objetivo de realizar una gestión adecuada.
En primer lugar, es fundamental realizar el seguimiento de las poblaciones, tal y como se
define en la Red de Seguimiento (apartado 3.4), muestreando todas la estaciones de la Red
periódicamente. Con esta información podrá estudiarse en el futuro la dinámica de las
poblaciones de trucha y principalmente su regulación poblacional, identificando los factores
responsables de que la abundancia aumente o disminuya. Estos datos también permitirán
conocer los posibles cambios en el estado de conservación de las poblaciones, así como las
fluctuaciones de la abundancia, de manera que se pueda reaccionar rápidamente ante
situaciones extraordinarias.
Dado que la realización de muestreos cuantitativos en todas las estaciones de la Red de
Seguimiento es una actividad que requiere bastante tiempo, es conveniente investigar posibles
maneras de reducir el esfuerzo o el tiempo necesario para la toma de datos. En este sentido,
se debe investigar la relación entre los resultados que proporcionan diferentes metodologías
(muestreos cuantitativos, cualitativos y semi-cuantitativos), estudiando la precisión en la
medida de las variables de interés, el error, y transferibilidad de los resultados entre ríos
diferentes. El objetivo es desarrollar una metodología más eficiente y adaptada a las
necesidades de la gestión, que simplifique y facilite la toma de datos periódica en las
estaciones de la Red de Seguimiento.
Para profundizar en el conocimiento de las poblaciones de trucha común de la región y poder
establecer los modelos de gestión en cada tramo con mayor robustez científica y técnica,
deberán realizarse los Estudios Hidrobiológicos en aquellas cuencas que carezcan de él. Estos
Estudios Hidrobiológicos tendrán como objetivos: conocer el estado, la abundancia y la
estructura de cada población de la cuenca, así como su funcionamiento y dinámica poblacional;
conocer el estado del hábitat, así como las presiones e impactos a que está sometido,
incluyendo un conocimiento completo de los obstáculos existentes con evaluación de su
franqueabilidad, tanto hacia aguas arriba como hacia aguas abajo; regular y cuantificar la forma
e intensidad del aprovechamiento que puede soportar de forma sostenible cada población de
trucha; y designar las medidas concretas de mejora o restauración a realizar sobre las
poblaciones o sobre su hábitat. Los Estudios Hidrobiológicos permitirán asignar modelos de
gestión a los tramos funcionales y también elaborar los Planes Técnicos de Pesca de los cotos
y tramos que así lo requieran.
La abundancia de las poblaciones de trucha común en la Península Ibérica parece estar
regulada principalmente por factores ambientales, en particular el caudal (Alonso & Gortázar
2014). Es conveniente diseñar y realizar estudios específicos, a nivel de Castilla-La Mancha,
que permitan identificar los factores ambientales concretos que regulan la densidad y la
biomasa en las poblaciones de trucha de la región.
Para completar el conocimiento preliminar y la caracterización de las poblaciones de trucha
común de la región, deberán realizarse muestreos en las poblaciones de las que no se dispone
todavía de ninguna información, principalmente Alto Salado y Alto Cañamares. En función de
los resultados de estos muestreos preliminares, se valorará la inclusión de estas poblaciones
en la Red de Seguimiento regional. Cuando se elabore el estudio hidrobiológico de la cuenca
del río Henares, estas poblaciones serán muestreadas en el marco de este estudio.
Por otra parte, para mejorar la caracterización de algunas poblaciones de trucha, es
conveniente realizar muestreos en los siguientes ríos, en los que no se dispone de datos de
peces: Aliendre y Badiel (población Henares-Dulce), Berbellido y Jaramilla (población Alto
Jarama), Cifuentes (población Tajo-Ablanquejo), Pusa y demás arroyos de cabecera (población
Alto Pusa), Bogarra (población Alto Mundo) y Taibilla, Arroyo de Letur y Arroyo de Elche
(población Medio Segura).
Para completar el conocimiento de las características genéticas de las poblaciones de trucha
común de Castilla-La Mancha, tanto de su diversidad y estructura genética como de la
introgresión existente, se deberán realizar análisis genéticos en las poblaciones de cabecera
que todavía carecen de ellos: Alto Salado, Alto Cañamares, Solana, Casas de Lázaro y
Salobre. Si es posible, sería conveniente analizar también la genética de las poblaciones Medio
Jarama, Guadiela-Alcantud-Vindel, Guadiela-Trabaque, Cabriel-Hoces y Medio Segura. En
este sentido, existen datos genéticos antiguos (Boronat & Alonso 1996) de las truchas del río
Alcantud (población Guadiela-Alcantud-Vindel) y del Arroyo Pozuelo (población Guadiela-Santa
Cristina), que muestran una introgresión nuclear bastante leve (7,5 % y 10 % respectivamente),
dentro de una zona (la cuenca del río Guadiela) en la que todos los tramos arrojan actualmente
una introgresión muy elevada. Sería conveniente muestrear de nuevo estos ríos para
comprobar si se conserva en ellos una cierta pureza genética. Por otra parte, en el plazo de 10
años se deberán repetir los análisis genéticos a nivel regional, para comprobar la evolución de
la introgresión genética en las poblaciones.
Las poblaciones meridionales de trucha común, en general tienen una época de reproducción
más tardía que las poblaciones del centro o del norte de la distribución natural de la especie
(Klemetsen et al. 2003; Gortázar et al. 2007). En este sentido, se ha observado en poblaciones
andaluzas, geográficamente cercanas a las de Castilla-La Mancha, épocas de freza muy
prolongadas y retrasadas: entre los meses de octubre y marzo, incluso abril (Gortázar et al.
2007; Larios-López et al. 2015b). En Castilla-La Mancha no existen datos sobre la época de
freza de todas las poblaciones de trucha, y es probable que algunas de ellas tengan una
reproducción tardía debido a su situación meridional. Una freza tardía implicaría que todo el
desarrollo de los huevos y alevines iría más retrasado, y podría ocurrir que la temporada hábil
de pesca comenzara antes de haberse completado la emergencia de los alevines. Esto podría
perjudicar al reclutamiento anual de la población y por tanto a su conservación, por lo que debe
evitarse. En este sentido, se hace necesario realizar una investigación específica para conocer
con mayor precisión la época de freza de las poblaciones de trucha común de la región. En
caso de que haya que priorizar algunos tramos, deberá estudiarse la época de reproducción
principalmente en los ríos de las Sierras de Segura y Alcaraz, en la provincia de Albacete, por
su situación tan meridional; y también en el alto Tajo y afluentes, porque existen referencias
acerca de una posible freza tardía en esta zona.
En la actualidad no se dispone de ningún tipo de información acerca del posible furtivismo que
pueda existir en la red de aguas trucheras de Castilla-La Mancha. Por este motivo, deberá
diseñarse y llevarse a cabo un estudio que permita estimar de alguna manera el grado de
furtivismo que puedan estar soportando las poblaciones de trucha común. Por otra parte, si las
necesidades de gestión así lo aconsejan, podrán realizarse, tras un diseño adecuado,
encuestas a pescadores o partes de capturas, para obtener información acerca de aspectos
relevantes de la demanda o presión de pesca.
Es necesario completar el inventario de obstáculos transversales al movimiento de los peces
en las zonas en las que aún no está disponible. El inventario de obstáculos debe incluir, para
cada barrera, la evaluación de su franqueabilidad para la trucha, tanto hacia aguas arriba como
hacia aguas abajo, y también la eficacia del dispositivo de paso (escalas, rampas, pasos
naturalizados, etc.) en el caso de tenerlo. Para esto, no siempre será necesario recorrer toda la
red fluvial, sino que en muchos casos bastará con recopilar el conocimiento de los Agentes
Medioambientales de las comarcas trucheras acerca de los obstáculos y barreras que existen
en estos ríos, organizando y almacenando ordenadamente esta información en una base de
datos.
En los tramos habitados por poblaciones de trucha común y que están o pueden estar
sometidos a regulación hidrológica o a extracciones significativas de agua, es importante
comprobar la adecuación del régimen de caudales ecológicos establecido para la conservación
de estas poblaciones. En los casos en los que no exista un régimen de caudales ecológicos o
que simplemente esté establecido un caudal ecológico único para todo el año (generalmente el
10% del caudal medio anual), deberá diseñarse un régimen ecológico adecuado de acuerdo a
las metodologías establecidas en la IPH. El régimen ecológico constará al menos de un
régimen de caudales mínimos mensuales y de unas tasas de cambio máximas. En este
sentido, las tasas de cambio tienen el objetivo de suavizar las fluctuaciones de caudal fuertes y
rápidas (hidropuntas), para reducir sus impactos negativos. Para estudiar las hidropuntas hay
que disponer de datos horarios (o más precisos) de caudal, los cuales no son siempre
fácilmente accesibles.
Actualmente existen en Castilla-La Mancha poblaciones naturalizadas de trucha arcoíris, al
menos en el embalse de Arroyofrío (Albacete) y en los ríos Casas de Lázaro (Albacete) y
Mayor (afluente del Cabriel, Cuenca). Deberán disponerse los medios necesarios para tratar de
localizar otras posibles poblaciones de trucha arcoíris que se hayan naturalizado en los ríos de
la región. Asimismo, se llevará a cabo un estudio para identificar y evaluar los impactos que
puedan estar ocasionando sobre las poblaciones de trucha común o sobre su hábitat.
Todos estos trabajos podrán ser desarrollados por equipos integrados por técnicos del
organismo gestor de la pesca y Agentes Medioambientales. En el caso de que los trabajos
previstos requieran recursos no disponibles en la Administración, o bien cuando se trate del
desarrollo de líneas de investigación específicas, se podrá contar con la colaboración de
grupos de investigación, tanto de universidades como de empresas, especializadas en la
dinámica de la trucha común.
4.10. Transparencia e información al público
Periódicamente se publicará un resumen de la información generada en Castilla-La Mancha
acerca de la gestión de la pesca de la trucha común, incluyendo: el número de licencias de
pesca expedidas, el número de permisos vendidos en cotos, y la abundancia y evolución de las
poblaciones de trucha común. Los datos referidos a las poblaciones de trucha, podrán
publicarse como los resultados de cada estación de muestreo o bien agrupados por población.
También se harán públicos los estudios científicos y técnicos coordinados por el órgano gestor
de pesca, así como la información y material disponible sobre la educación ambiental y oferta
de pesca turística ligada a la trucha común. Únicamente se excluirá de su publicación, aquella
información cuya especial sensibilidad para la conservación de especies o valores naturales,
desaconseje su divulgación. Toda la información señalada estará a disposición del público en
la parte de pesca de la página web oficial de la Junta de Castilla-La Mancha. En el caso de la
oferta turística pesquera, también se incluirá en los espacios web dedicados a la promoción del
turismo en la región.
5. Parte V: Seguimiento del Plan, indicadores y presupuesto
Se realizará un seguimiento del grado de implementación del Plan de Gestión, mediante la
evaluación: (1) del grado de consecución de los objetivos planteados, y (2) del grado de
ejecución de las medidas propuestas y su eficacia.
Para evaluar el grado de consecución de los objetivos del Plan, se establecen una serie de
indicadores medibles (Tabla 23).
Tabla 23. Objetivos del Plan de Gestión e indicadores propuestos para evaluar el grado de
consecución de los mismos.
Objetivo Indicadores
Garantizar la continuidad en
el tiempo de las poblaciones
de trucha común, primando el
Densidad y biomasa de las poblaciones de trucha común.
carácter de poblaciones
Estructura poblacional.
salvajes y nativas, y
Evolución temporal de la densidad y la biomasa.
manteniendo o recuperando
su abundancia y su
estructura poblacional.
Preservar el acervo genético
Mantenimiento o reducción de la introgresión genética de las
poblaciones.
Conservación de alelos o haplotipos específicos de las
poblaciones.
erosión.
Asegurar el aprovechamiento
sostenible de las poblaciones
Aprovechamiento según lo establecido en el Plan de Gestión:
captura y suelta y cebos en función del tramo funcional.
conservación y subordinado
a los dos objetivos anteriores.
Desarrollar una gestión de la
Existencia de datos de cada año en la base de datos de trucha
pesca y de las poblaciones
común.
que se sustente en
Existencia de estimaciones fiables sobre: furtivismo; presión de
conocimientos científicos y
pesca.
técnicos.
Obtener de una forma
sistemática y regular datos
Muestreo periódico de la Red de Seguimiento (existencia de
de la abundancia y estructura
datos periódicos en la base de datos).
de las diferentes poblaciones
Existencia de estimaciones fiables sobre: furtivismo; presión de
de trucha común, así como
pesca.
de la presión de pesca y de
las capturas realizadas.
Número de participantes en los cursos de pesca de la Escuela
Regional de
Pesca de Uña.
Publicación en la web de la JCCM de:
- El Plan de Gestión;
- Estudios científicos y/o técnicos coordinados por el órgano
gestor de pesca;
- Estadísticas sobre presión y demanda de pesca;
- Abundancia y evolución de las poblaciones de trucha
(resultados anuales de
la Red de Seguimiento);
- Información y material sobre educación ambiental y oferta de
pesca turística ligada a la trucha común.
Incrementar la intensidad y
Incremento del número de denuncias realizadas en aguas
trucheras.
% denuncias en aguas trucheras / denuncias totales.
% denuncias en ríos / denuncias totales (ríos + embalses).
Número de jornadas de AAMM dedicadas a dispositivos de
vigilancia estival.
de vedas.
Tabla 23 (continuación). Objetivos del Plan de Gestión e indicadores propuestos para evaluar
el grado de consecución de los mismos.
Objetivo Indicadores
Revalorizar la pesca
recreativa de la trucha común
Incremento del número de permisos expedidos en cotos
especiales de las aguas trucheras, para pescadores de otras
CCAA o de otros países.
región que constituyen su
hábitat.
Número de casos en los que, a propuesta del órgano gestor de
la pesca, el organismo de cuenca:
Integrar las demandas
- Ha modificado una actuación prevista sobre tramos trucheros
derivadas de la gestión de la
o;
pesca de la trucha en la
- Ha incrementado los caudales mínimos del régimen ecológico.
planificación hidrológica y
Número de casos en los que, a propuesta del órgano gestor de
otros planes sectoriales.
la pesca, otros organismos han modificado actuaciones
previstas sobre tramos trucheros.
Recuperar el hábitat
Número de actuaciones realizadas sobre el hábitat de la trucha
(permeabilización de obstáculos, restauraciones, etc.)
Aumento de la densidad y biomasa de trucha en los tramos
recuperados.
deteriorado.
Controlar la introducción de
Densidad y biomasa de especies exóticas obtenida en los
especies exóticas en las
muestreos de la Red de Seguimiento.
aguas trucheras y evaluar
Existencia de estudios sobre impactos causados por especies
sus efectos negativos cuando
exóticas.
éstas se hayan producido.
Funcionamiento de la piscifactoría Rincón de Uña para la
recuperación de poblaciones concretas.
Existencia de paneles divulgativos sobre la trucha común en la
piscifactoría.
Número anual de personas que participan en talleres, visitas o
acciones divulgativas en la piscifactoría de Uña.
Adecuar la gestión de la
Número de actuaciones realizadas de recuperación de la
vegetación de ribera.
Número de tramos donde se han aumentado los caudales
mínimos ecológicos.
global.
Adecuar los medios de la
Administración a las
exigencias que se derivan de
una mayor necesidad y
disponibilidad de información,
Todos los indicadores del Plan.
de la obligación de atender
las demandas sociales que
presionan en favor de
asegurar la conservación de
la biodiversidad.
Ordenar la pesca recreativa
de la especie de forma que
su práctica no produzca
Variables que se registran y analizan en los Estudios
efectos negativos sobre el
Hidrobiológicos de
resto de especies nativas y
cuenca:
los medios acuáticos en que
- Densidad y abundancia de otras especies de peces y
habita, y especialmente los
cangrejos.
incluidos dentro de la Red
- Variables del hábitat que evalúan el estado de conservación
Natura 2000 y con los planes
de los ecosistemas fluviales.
de conservación o
recuperación de otras
especies del medio fluvial.
Prohibición total de la
Existencia de la prohibición de comercializar la especie.
especie.
Publicación en la web de la JCCM de estadísticas fiables sobre
presión y demanda de pesca de trucha común.
Sensibilizar al conjunto de la
Existencia de paneles divulgativos sobre la trucha en los CIA de
sociedad civil de la región de
las zonas trucheras.
las problemáticas ligadas a la
Número anual de personas que participan en talleres, visitas o
especie y la conservación de
acciones divulgativas sobre la trucha.
su hábitat.
Por otra parte, se realizará un seguimiento de la aplicación y el éxito de las medidas
propuestas en el Plan de Gestión. Para ello se establecen una serie de indicadores medibles,
que permitan conocer si las medidas aplicadas están siendo efectivas para la consecución de
sus correspondientes objetivos (Tabla 24). Cada medida se acompaña también de una
estimación de su coste económico. Estos costes son orientativos y están calculados
suponiendo que las medidas son subcontratadas, aunque en algunos casos éstas pueden ser
realizadas directamente por personal de la Administración.
Como se ha dicho, el Plan de Gestión tendrá una vigencia de 10 años, tras lo cual deberá
realizarse la Revisión del mismo. A continuación se establece una planificación de los trabajos
a realizar. En la Tabla 25 se muestra la síntesis de las inversiones a realizar durante los 10
años de vigencia del Plan, así como su periodicidad y su distribución en el tiempo.
En caso de que durante la vigencia del Plan tengan lugar significativas alteraciones de las
condiciones naturales que incidan directamente sobre el planeamiento previsto, se podrá
revisar antes de finalizar su periodo de vigencia.
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Anexo I: Evolución temporal de las poblaciones de trucha
A continuación se muestran las tendencias observadas en la abundancia (densidad y biomasa)
a escala de estación de muestreo. Para ello se han considerado aquellas estaciones en las que
se dispone de al menos seis años de datos. Los resultados se exponen agrupados por la
población de trucha a la que corresponden.
En todas gráficas de este apartado se muestra la tendencia temporal de la densidad (y de la
biomasa), expresada como la regresión lineal de la densidad (y biomasa) respecto al tiempo.
Se muestra también el coeficiente de determinación (R2) de estas regresiones y su significación
estadística: ** si es significativa al 95% y * si es significativa al 90%.
Población Alto Tajo
Evolución de la abundancia de trucha común en la estación de muestreo Tajo_015 (población
Alto Tajo).
En la estación de muestreo Tajo_015, situada en el Puente de las Tres Provincias, se observa
un aumento de la abundancia, aunque esto puede ser engañoso ya que se dispone de datos
bastante dispersos y hay muchos años sin muestreo. Este aumento es debido principalmente a
los dos últimos muestreos realizados en este punto, en 2013 y 2016, que arrojaron
abundancias elevadas.
Población Alto Cuervo
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Cuervo_06,
Cuervo_10 y Cuervo_11 (población Alto Cuervo).
En la población de trucha del Alto Cuervo se observa una tendencia descendente desde finales
de los años 80 hasta la actualidad. Hay que notar que en las estaciones Cuervo_06 y
Cuervo_10 sólo hay datos de antes de 1999 y en ellas el descenso de la densidad es más
acusado que en la estación Cuervo_11. En esta última existen también muestreos a partir del
año 2005, en los cuales se han observado unas abundancias que suavizan la tendencia
descendente.
Población Alto Escabas
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Escabas_09,
Escabas_11 y Escabas_13 (población Alto Escabas).
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Escabas_14,
Escabas_16 y Escabas_46 (población Alto Escabas).
En la población Alto Escabas las abundancias siguen en general unas tendencias ligeramente
decrecientes. De todas maneras no existen muestreos recientes en varias de las estaciones.
Población Guadiela-Trabaque
Evolución de la abundancia de trucha común en la estación de muestreo Escabas_53
(población Guadiela-Trabaque).
En la población Guadiela-Trabaque no se observa una tendencia clara.
Población Júcar-Almagrero-Valdemeca
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Júcar_13,
Júcar_17 y Júcar_19 (población Júcar-Almagrero-Valdemeca).
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Júcar_21,
Júcar_23 y Júcar_24 (población Júcar-Almagrero-Valdemeca).
En la población Júcar-Almagrero-Valdemeca las abundancias siguen unas tendencias
ligeramente decrecientes, observándose los mayores valores en los años 90.
Población Júcar-Villalba-Cuenca
Evolución de la abundancia de trucha común en la estación de muestreo Júcar_59 (población
Júcar-Villalba-Cuenca).
La población Júcar-Villalba-Cuenca parece haber seguido una tendencia ligeramente
descendente, principalmente en su biomasa, aunque hay que tener en cuenta que se trata de
una población muy extensa geográficamente, de la que sólo se dispone de datos en una
estación, y además estos datos son bastante puntuales y dispersos en el tiempo. Por otra
parte, se trata de una población en la que se han realizado repoblaciones de trucha
históricamente.
Población Alto Mundo
Evolución de la abundancia de trucha común en la estación de muestreo Endrinales_10
(población Alto Mundo).
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Mundo_02,
Mundo_07, Mundo_10 y Mundo_11 (población Alto Mundo).
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Mundo_12,
Mundo_20, Mundo_20_2 y Mundo_22 (población Alto Mundo).
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Mundo_23,
Mundo_24 y Mundo_25 (población Alto Mundo).
Dentro de la población de trucha Alto Mundo, se observa un descenso en la abundancia en el
río Endrinales, pero no así en el río Mundo, donde no se aprecia una tendencia clara, lo cual
puede deberse en parte a la heterogeneidad de los datos.
Es posible apreciar una cierta sincronía entre las estaciones de muestreo de la población Alto
Mundo: De manera general las abundancias aumentan a finales de los años 90, se mantienen
en valores más o menos altos durante la primera década del siglo XXI, descienden a finales de
esa década, y en los años posteriores se mantienen en valores moderados. Esta pauta se
aprecia en casi todos los puntos, existiendo por supuesto diferencias locales.
Población Alto Zumeta
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Zumeta_16 y
Zumeta_18 (población Alto Zumeta).
La población del Alto Zumeta parece haberse recuperado en los últimos muestreos
(principalmente en 2012) después de haber estado varios años (2007-2010) con abundancias
muy bajas.
Población Alto Segura-Tus
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Tus_07, Tus_09 y
Tus_17 (población Alto Segura-Tus).
Dentro de la población Alto Segura-Tus, sólo se dispone de datos suficientes para analizar
tendencias poblacionales en el río Tus. No se observa una tendencia clara, aunque la densidad
desciende ligeramente a partir del año 2005 en las estaciones Tus_07 y Tus_09.
Población Alto Guadalimar
Evolución de la abundancia de trucha común en las estaciones de muestreo Guadalimar_10 y
Riofrio_1 (población Alto Guadalimar).
En la estación Guadalimar_10, situada en la resinera de Villaverde de Guadalimar, la población
parece haberse recuperado en los últimos años, arrojando en el último muestreo (2016) una
importante densidad de trucha, después de las bajísimas abundancias observadas en los años
2007-2009. Por su parte, en la estación Riofrio_1, situada justo aguas abajo del embalse de
Río Frío, se observa que la abundancia aumentó considerablemente a finales de los años 90,
pero que en el muestreo de 2007 era muy escasa y en 2008 y 2009 fue nula.
Población Salobre
Evolución de la abundancia de trucha común en la estación de muestreo Salobre_3 (población
Salobre).
En la población de trucha del río Salobre no se observa ningún tipo de tendencia.
Por supuesto, en casi todos los puntos existen fuertes fluctuaciones inter-anuales en la
abundancia, lo cual es común en poblaciones de trucha (Elliott 1994). Por este motivo, para
poder detectar tendencias en la abundancia es necesario disponer de una serie larga de datos.
En un periodo de al menos diez años, ya comienza a ser posible detectar tendencias de una
manera más robusta.
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