Es válida como prueba la grabación de una cámara de videovigilancia durante el atraco a una joyería

TIEMPO DE LECTURA:

Así lo afirma el Tribunal Supremo en una reciente sentencia en la que expresa que no supone una vulneración del derecho a la intimidad y a la propia imagen del acusado.

  • Materias: Penal
  • Fecha: 21/01/2020

videovigilancia

 

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo acepta como prueba el uso de las grabaciones realizadas por las cámaras de videovigilancia instaladas en el exterior de una joyería para confirmar la condena a 12 años de prisión impuesta a un hombre que en un atraco a dicho comercio robó joyas por valor de más de 600.000 euros y dejó malherido al joyero después de darle una paliza. También ha confirmado la condena a tres años y medio de prisión impuesta a su pareja que, además de ser grabada por las cámaras realizando labores de vigilancia, vendió algunas de las joyas robadas en dos establecimientos de Las Palmas de Gran Canaria.

Una de las pruebas utilizadas en la investigación policial fueron las grabaciones de las cámaras de vigilancia existentes en la joyería y otros adyacentes que tomaron imágenes de los condenados en las inmediaciones del comercio para preparar el atraco.

El TS considera que la existencia de cámaras de videovigilancia instaladas en el entorno seguro de comercios o establecimientos que den a la vía pública y capten imágenes de un hecho que es delito, no suponen una vulneración del derecho a la intimidad y a la propia imagen.

“en ningún caso invade espacios o entornos privados por lo que no se vulnera ni el derecho a la inviolabilidad del domicilio ni el derecho a la intimidad, sin que dichos derechos puedan considerarse afectados cuando la grabación de la cámara colocada en la puerta comprende el espacio circundante imprescindible para los fines de vigilancia”.

Entiende que si estas filmaciones se realizan de forma regular pueden tener el mismo valor probatorio o incluso más que el del testigo humano. "Su valor como elemento acreditativo de lo acaecido sitúa la grabación videográfica del suceso más cerca de la prueba directa que de la consideración de mero factor indiciario, en cuanto que, no cuestionada su autenticidad, la filmación se revela como una suerte de testimonio mecánico y objetivo de un suceso, con entidad probatoria similar -o incluso, superior, al quedar excluida la subjetividad, el error o la mendacidad del testimonio personal- a la del testigo humano").

Además, el tribunal señala que el derecho de acceso a estas imágenes se referirá con respecto al que precisen las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los jueces y tribunales. Por ello, afirma que no puede alegarse una desproporción en el uso del contenido de las imágenes obtenidas en las cámaras de grabación instaladas con arreglo a la protección de datos y a la regulación específica en la materia, y, como se ha expuesto, por razones de prevención del delito.

“No existe, por ello, una invasión de un derecho constitucional como el de la propia imagen capaz de conseguir una nulidad de la prueba obtenida por el simple hecho de que la imagen de una persona encausada o investigada en una fase previa de investigación policial, y, luego, en el proceso penal se ha obtenido con el tratamiento de los datos realizados a instancia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en una cámara de grabación instalada con arreglo a la Ley de protección de datos. Precisamente, el tratamiento de sus datos es legítimo y correcto su uso adecuado por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y, en consecuencia, ello no provoca una injerencia en el derecho fundamental a la propia imagen capaz de afectar a la materia probatoria del proceso penal”.

La sentencia recuerda que la videovigilancia en las zonas comunes de los llamados espacios intermedios, como cafeterías, comercios, zonas de tránsito público de las urbanizaciones, puede considerarse constitucionalmente legítima. No se trata de una invasión privada, según la sentencia, sino de zonas abiertas al público con radio de acción de la cámara “en el núcleo de acceso al comercio con objetivo de seguridad y preventivo. Evidentemente, el perjuicio a la imagen no existe si no se comete un delito, como en este caso ocurre y se precisa por las Fuerzas y Cuerpos y seguridad del Estado la visualización de imágenes de personas sospechosas de la participación en el delito cometido, que es lo que en este caso ocurrió”.

La sentencia explica que la posibilidad de instalar las cámaras de seguridad y vigilancia en comercios que den lo indispensable en el arco de la seguridad de acceso al establecimiento está avalado en un estudio de la Agencia de Protección de Datos - informe Guía sobre el uso de videocámaras para seguridad y otras finalidades-, que respalda que “será posible la captación de la vía pública en una extensión superior cuando fuese necesario para garantizar la seguridad de bienes o instalaciones estratégicas o de infraestructuras vinculadas al transporte. Gran parte de la actividad de los ciudadanos se desarrolla en espacios que admiten el acceso al público en general, como centros comerciales, restaurantes, lugares de ocio o aparcamientos. Nos referimos a lugares a los que los ciudadanos pueden tener libre acceso aunque sean de propiedad privada, en los que sus titulares utilizan los sistemas de videovigilancia para garantizar la seguridad de las personas e instalaciones”.

La Sala indica que resulta evidente “el interés público de la seguridad ante el que no se puede pretender alegar el propio de la imagen cuando se ha participado en un hecho delictivo, como aquí consta probado, y la imagen de las personas que han intervenido se ha captado por la cámara de un comercio instalada en razones de prevención del delito en su núcleo de acción”.

 

Grabación
Derecho a la intimidad
Cuerpos y fuerzas de seguridad
Protección de datos
Robo
Derecho a la inviolabilidad del domicilio
Fuerza probatoria
Nulidad de los medios de prueba
Tratamiento de datos personales
Derechos fundamentales
Zonas comunes
Participación delictiva
Interés publico
Hecho delictivo
Propiedad privada
Documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
  • Videovigilancia y grabación de sonidos en el trabajo

    Orden: Laboral Fecha última revisión: 03/02/2020

    El art. 89 de la LOPDGDD, regula el derecho a la intimidad frente al uso de dispositivos de videovigilancia y de grabación de sonidos en el lugar de trabajo. Videovigilancia en el trabajo.                            1. Co...

  • Tratamiento de datos con fines de videovigilancia

    Orden: Administrativo Fecha última revisión: 12/02/2019

    En el caso de la videovigilancia, la licitud del tratamiento proviene de la existencia de un interés público, en los términos establecidos en el artículo 6.1.e) del RGPD.El tratamiento con fines de videovigilancia se encuentra regulado en la LOPD...

  • La interceptación de las comunicaciones telefónicas y telemáticas dentro del proceso penal

    Orden: Penal Fecha última revisión: 16/08/2019

    Una vez termina la interceptación de las comunicaciones y es levantado el secreto sumarial, la parte intervenida tiene derecho a conocer esas escuchas y a que se pongan a su disposición la integridad de las conversaciones grabadas. La sección pri...

  • Regulación de las intromisiones ilegítimas

    Orden: Civil Fecha última revisión: 02/06/2016

    Los Art. 7,Art. 8 ,Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo recogen aquellas conductas consideradas como intromisiones ilegítimas (y por tanto, habilitantes de los oportunos mecanismos de protección de la norma) así como las excepciones o supuestos que ...

  • La nueva regulación penal de las medidas de investigación tecnológica

    Orden: Penal Fecha última revisión: 16/08/2019

    La Ley orgánica 13/2015 ha dividido el Título VIII del Libro II de la Ley de enjuiciamiento criminal en diez capítulos. En esta reforma introducida en 2015, se distingue entre comunicaciones telefónicas y telemáticas de manera que las telemátic...

Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados

Libros Relacionados