Resolución de Tribunal Económico-Administrativo Foral de Bizkaia, 11788 de 19 de Diciembre de 2007

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  • Órgano: Tribunal Económico-Administrativo Foral de Bizkaia
  • Fecha: 19 de Diciembre de 2007

Normativa

Arts. 92, 94, 95 y 108 de la Norma Foral 7/1994, de 9 de noviembre.

Arts. 25, 26, 27 y 28 de la Norma Foral 6/2006, de 29 de diciembre.

Arts. 10 y 11 de la Norma Foral 3/1996, de 26 de junio.

Art. 17 del Decreto Foral 207/2007, de 20 de noviembre.

Resumen

Arquitecto que adquiere un local, mobiliario, equipos informáticos y un vehículo para sus desplazamientos

Cuestión

El consultante es un arquitecto que viene prestando sus servicios como profesional autónomo. Próximamente, va a comprar una oficina en Vitoria en la que tendrá que realizar una serie de obras para adaptarla a sus necesidades. Asimismo, va a adquirir el mobiliario y los equipos informáticos necesarios para equipar la citada oficina. Además, tiene intención de comprar un turismo nuevo con el que realizar los desplazamientos diarios hasta Vitoria. Prevé no obtener ingresos en los primeros ejercicios de actividad, o que éstos sean de reducida cuantía.

Desea saber:

1) En relación con el Impuesto sobre el Valor Añadido, si puede deducir las cuotas soportadas por la adquisición del local, por la realización de obras en el mismo, y por la compra del mobiliario, de los equipos informáticos y del turismo.

2) En relación con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, si son deducibles los importes abonados por iguales conceptos (adquisición del local, ejecución de las obras y compra del mobiliario, los equipos informáticos y el vehículo).

Descripción

1) En relación con la primera de las cuestiones planteadas en el escrito de consulta, es de aplicación la Norma Foral 7/1994, de 9 de noviembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido (NFIVA), cuyo artículo 92 indica que: 'Uno. Los sujetos pasivos podrán deducir de las cuotas del Impuesto sobre el Valor Añadido devengadas por las operaciones gravadas que realicen en el interior del país las que, devengadas en el mismo territorio, hayan soportado por repercusión directa o satisfecho por las siguientes operaciones: 1.º Las entregas de bienes y prestaciones de servicios efectuadas por otro sujeto pasivo del Impuesto. (...) Dos. El derecho a la deducción establecido en el apartado anterior sólo procederá en la medida en que los bienes y servicios adquiridos se utilicen en la realización de las operaciones comprendidas en el artículo 94, apartado uno de esta Norma Foral'. Por su parte, el mencionado artículo 94 de la NFIVA preceptúa que: 'Uno. Los sujetos pasivos a que se refiere el apartado uno del artículo anterior podrán deducir las cuotas del Impuesto sobre el Valor Añadido comprendidas en el artículo 92 en la medida en que los bienes o servicios, cuya adquisición o importación determinen el derecho a la deducción, se utilicen por el sujeto pasivo en la realización de las siguientes operaciones: 1. Las efectuadas en el ámbito espacial de aplicación del Impuesto que se indican a continuación: a) Las entregas de bienes y prestaciones de ser-vicios sujetas y no exentas del Impuesto sobre el Valor Añadido. (...)'. 

 

No obstante, el artículo 95 de la misma NFIVA regula las limitaciones del derecho a deducir cuotas soportadas, estableciendo que: 'Uno. Los empresarios o profesionales no podrán deducir las cuotas soportadas o satisfechas por las adquisiciones o importaciones de bienes o servicios que no se afecten, directa y exclusivamente, a su actividad empresarial o profesional. Dos. No se entenderán afectos directa y exclusivamente a la actividad empresarial o profesional, entre otros: 1. Los bienes que se destinen habitualmente a dicha actividad y a otras de naturaleza no empresarial ni profesional por períodos de tiempo alternativos. 2. Los bienes o servicios que se utilicen simultáneamente para actividades empresariales o profesionales y para necesidades privadas. 3. Los bienes o derechos que no figuren en la contabilidad o registros oficiales de la actividad empresarial o profesional del sujeto pasivo. 4. Los bienes y derechos adquiridos por el sujeto pasivo que no se integren en su patrimonio empresarial o profesional. 5. Los bienes destinados a ser utilizados en la satisfacción de necesidades personales o particulares de los empresarios o profesionales, de sus familiares o del personal dependiente de los mismos, con excepción de los destinados al alojamiento gratuito en los locales o instalaciones de la empresa del personal encargado de la vigilancia y seguridad de los mismos, y a los servicios económicos y socioculturales del personal al servicio de la actividad. Tres. No obstante lo dispuesto en los apartados anteriores, las cuotas soportadas por la adquisición, importación, arrendamiento o cesión de uso por otro título de los bienes de inversión que se empleen en todo o en parte en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional podrán deducirse de acuerdo con las siguientes reglas: 1.ª Cuando se trate de bienes de inversión distintos de los comprendidos en la regla siguiente, en la medida en que dichos bienes vayan a utilizarse previsiblemente, de acuerdo con criterios fundados, en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional. 2.ª Cuando se trate de vehículos automóviles de turismo y sus remolques, ciclomotores y motocicletas, se presumirán afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en la proporción del 50 por 100. A estos efectos, se considerarán automóviles de turismo, remolques, ciclomotores y motocicletas los definidos como tales en el Anexo del Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, así como los definidos como vehículos mixtos en dicho Anexo y, en todo caso, los denominados vehículos todo terreno o tipo «jeep». No obstante lo dispuesto en esta regla 2. a, los vehículos que se relacionan a continuación se presumirán afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en la proporción del 100 por 100: a) Los vehículos mixtos utilizados en el transporte de mercancías. b) Los utilizados en la prestación de servicios de transporte de viajeros mediante contraprestación. c) Los utilizados en la prestación de servicios de enseñanza de conductores o pilotos mediante contraprestación. d) Los utilizados por sus fabricantes en la realización de pruebas, ensayos, demostraciones o en la promoción de ventas. e) Los utilizados en los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales. f) Los utilizados en servicios de vigilancia. 3.ª Las deducciones a que se refieren las reglas anteriores deberán regularizarse cuando se acredite que el grado efectivo de utilización de los bienes en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional es diferente del que se haya aplicado inicialmente. La mencionada regularización se ajustará al procedimiento establecido en el capítulo I del título VIII de esta Norma Foral para la deducción y regularización de las cuotas soportadas por la adquisición de los bienes de inversión, sustituyendo el porcentaje de operaciones que originan derecho a la deducción respecto del total por el porcentaje que represente el grado de utilización en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional. 4.ª El grado de utilización en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional deberá acreditarse por el sujeto pasivo por cualquier medio de prueba admitido en derecho. No será medio de prueba suficiente la declaración-liquidación presentada por el sujeto pasivo ni la contabilización o inclusión de los correspondientes bienes de inversión en los registros oficiales de la actividad empresarial o profesional. 5.ª A efectos de lo dispuesto en este apartado, no se entenderán afectos en ninguna proporción a una actividad empresarial o profesional los bienes que se encuentren en los supuestos previstos en los número 3.º y 4.º del apartado Dos de este artículo. Cuatro. Lo dispuesto en el apartado anterior será también de aplicación a los cuotas soportadas o satisfechas por la adquisición o importación de los siguientes bienes y servicios directamente relacionados con los bienes a que se refiere dicho apartado: 1.º Accesorios y piezas de recambio para los mencionados bienes. 2.º Combustibles, carburantes, lubrificantes y productos energéticos necesarios para su funcionamiento. 3.º Servicios de aparcamiento y utilización de vías de peaje. 4.º Rehabilitación, renovación y reparación de los mismos'.

 

En consecuencia, los empresarios o profesionales sólo pueden deducir las cuotas soportadas por las adquisiciones e importaciones de bienes o servicios que se afecten, directa y exclusivamente, a su actividad empresarial, entendiéndose que no se encuentran afectos directa y exclusivamente aquéllos en que se den las circunstancias previstas en el apartado Dos del artículo 95 de la NFIVA. A estos efectos, tratándose de bienes de inversión, el propio artículo 95 de la NFIVA permite que la afectación sea parcial. Por bienes de inversión se entienden los definidos en el artículo 108 de la NFIVA, el cual determina que: 'Uno. A los efectos de este Impuesto se considerarán de inversión los bienes corporales, muebles, semovientes o inmuebles que, por su naturaleza y función estén normalmente destinados a ser utilizados por un período de tiempo superior a un año como instrumentos de trabajo o medios de explotación. Dos. No tendrán la consideración de bienes de inversión: 1. Los accesorios y piezas de recambio adquiridos para la reparación de los bienes de inversión utilizados por el sujeto pasivo. 2. Las ejecuciones de obra para la reparación de otros bienes de inversión. 3. Los envases y embalajes, aunque sean susceptibles de reutilización. 4. Las ropas utilizadas para el trabajo por los sujetos pasivos o el personal dependiente. 5. Cualquier otro bien cuyo valor de adquisición sea inferior a 3.005,06 euros'.

 

Teniendo en cuenta lo expuesto en los párrafos anteriores, se hace preciso diferenciar la posible deducibilidad de las cuotas soportadas en la adquisición de los distintos bienes objeto de consulta.

 

En el caso de las cuotas soportadas por la adquisición y adaptación del local que va a constituir la oficina de trabajo del consultante, al tratarse de un bien de inversión, podrán ser deducidas en la medida en que dicho local se utilice en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional del compareciente, es decir, en la medida en que se afecte como bien de inversión a la misma. En todo caso, será necesario que el referido local esté integrado en el patrimonio empresarial o profesional del sujeto pasivo, debidamente contabilizado, e incluido en los registros oficiales de la actividad. Las cuotas deducidas por este motivo se deberán regularizar en el supuesto de que varíe el grado de utilización de la oficina que se determine inicialmente, atendiendo para ello a las normas de regularización de los bienes de inversión recogidas en la NFIVA.  

 

En relación con el mobiliario y los equipos informáticos adquiridos, las cuotas soportadas por su adquisición resultarán deducibles siempre y cuando estos elementos estén afectos directa y exclusivamente a la actividad empresarial o profesional del consultante. Requisito éste que, como ya se ha indicado más arriba, no se cumplirá en el supuesto de que se dé alguna de las circunstancias previstas en el apartado Dos del artículo 95 de la NFIVA. No obstante, cabe la posibilidad de que estos elementos tengan la consideración de bienes de inversión a efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido, por tener un valor de adquisición superior a 3.005,06 euros y estar destinados a ser utilizados por el consultante durante un período de tiempo superior a un año como instrumentos de trabajo o medios de explotación. Si así fuera, también cabría con respecto a estos bienes la afectación parcial al desarrollo de la actividad y, por lo tanto, la deducción parcial de las cuotas soportadas como consecuencia de su adquisición. En cualquier supuesto, resulta necesario que los bienes en cuestión estén integrados en el patrimonio empresarial o profesional del contribuyente y debidamente contabilizados e incluidos en los registros oficiales de la actividad desarrollada. 

 

Por último, en lo que al vehículo de turismo respecta, cabe señalar que el artículo 95 de la NFIVA establece una presunción de afectación del 50% para los turismos que se empleen en todo o en parte en el desarrollo de una actividad empresarial o profesional, salvo en lo que se refiere a los vehículos relacionados en el párrafo tercero de la regla 2ª de su apartado Tres, para los que la presunción de afectación es del 100%. En cualquier caso, resulta necesario, como se ha indicado, que los automóviles sean empleados, al menos en parte, en el desarrollo de la actividad de que se trate (recayendo sobre el contribuyente la carga de probar este extremo), así como que estén integrados en el patrimonio empresarial o profesional del sujeto pasivo, y debidamente contabilizados e incluidos en los registros oficiales. Cuando se acredite un grado efectivo de utilización del vehículo en el desarrollo de la actividad diferente del previsto según la citada presunción legal, procede regularizar las deducciones que se hayan practicado inicialmente. A estos efectos, una vez acreditado por parte del contribuyente que un vehículo se encuentra afecto a la actividad, corresponde a la Administración probar que su grado de afectación a la misma es inferior al que legalmente se presume. Por el contrario, si el contribuyente afirmase que el grado de afectación es superior al que presume la NFIVA, recaería sobre él la carga de acreditar no sólo que el vehículo está afecto a la actividad, sino que su porcentaje de afectación es superior al 50%.

 

Por todo ello, esta Dirección General considera que la cuota soportada por la adquisición del vehículo será deducible siempre que el consultante acredite que el mismo se encuentra afecto al desarrollo de su actividad, al menos de forma parcial. Si así fuera, podrá practicar la deducción que corresponda a un grado de utilización del 50 por 100. Si pretendiera hacer valer un grado de afectación superior, deberá poder acreditarlo por cualquier medio de prueba admitido en derecho, correspondiendo la valoración de las evidencias, en su caso, aportadas a los órganos de gestión e inspección competentes. A estos efectos, cabe afirmar que no se entiende que un vehículo se encuentre afecto al desarrollo de una actividad por el mero hecho de que el contribuyente lo emplee para desplazarse desde su domicilio al lugar de trabajo.

 

 

2) En relación con la segunda cuestión planteada en el escrito de consulta, la Norma Foral 6/2006, de 29 de diciembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (NFIRPF), señala en su artículo 25 que: '1. El cálculo del rendimiento neto se efectuará aplicando las reglas establecidas para cada uno de los siguientes métodos: a) Estimación directa. b) Estimación objetiva. 2. El método de estimación directa, que se aplicará como régimen general, tendrá las siguientes modalidades: a) Normal. b) Simplificada. (...)'. 

 

En lo que al cálculo del rendimiento neto de las actividades económicas según el método de estimación directa se refiere, el artículo 27 de la NFIRPF establece que: 'En la determinación del rendimiento neto mediante la modalidad normal del método de estimación directa serán de aplicación las reglas generales establecidas en el artículo 25 de esta Norma Foral y lo dispuesto en la Norma Foral del Impuesto sobre Sociedades, (...)'. Mientras que el artículo 28 de la misma NFIRPF recoge las reglas de determinación del rendimiento neto por la modalidad simplificada del método de estimación directa, disponiendo  que: '1. Para la determinación del rendimiento neto mediante la modalidad simplificada del método de estimación directa, se operará de la siguiente forma: a) Se calificarán y cuantificarán los ingresos y gastos, a excepción de las provisiones, las amortizaciones y las ganancias y pérdidas derivadas de los elementos patrimoniales afectos a la actividad, de conformidad con lo dispuesto en la Norma Foral del Impuesto sobre Sociedades y en las reglas del artículo anterior. b) Se calculará la diferencia entre los ingresos y los gastos mencionados en la letra anterior y la cantidad resultante se minorará en un 10 por 100, en concepto de amortizaciones, provisiones y gastos de difícil justificación. (...)'.

 

En el escrito presentado no se aporta ningún dato sobre la modalidad del método de estimación directa que emplea el consultante para determinar el rendimiento neto de su actividad, lo cual resulta de gran relevancia para un caso como el planteado, toda vez que en la modalidad normal de dicho método se permite la deducción de los gastos por amortización del inmovilizado, mientras que en la modalidad simplificada del mismo las amortizaciones no resultan directamente deducibles (compensándose este hecho con la posibilidad de aplicar una deducción igual al 10 por 100 del rendimiento neto previo, en concepto de amortizaciones, provisiones y gastos de difícil justificación). En los períodos impositivos en que el contribuyente aplique esta última modalidad, no podrá deducir importe alguno en concepto de amortización de las inversiones por las que pregunta. Por lo que todo lo que sigue se elabora partiendo de que el compareciente aplicará la modalidad normal del método de estimación directa.   

 

Si la modalidad del método de estimación directa empleada por el consultante es la normal, procede atender a lo previsto en el artículo 10.3 de la Norma Foral 3/1996, de 26 de junio, del Impuesto sobre Sociedades (NFIS), a la que, específicamente, se remite el artículo 27 de la NFIRPF, parcialmente transcrito más arriba. En concreto, el citado artículo 10.3 de la NFIS prevé que: '3. En el régimen de estimación directa la base imponible se calculará corrigiendo, mediante la aplicación de los preceptos establecidos en la presente Norma Foral, el resultado contable determinado de acuerdo con las normas previstas en el Código de Comercio, en las demás leyes relativas a dicha determinación y en las disposiciones que se dicten en desarrollo de las citadas normas'. En relación con las amortizaciones que resultan fiscalmente deducibles, el artículo 11 de la citada NFIS regula que: '1. Serán deducibles las cantidades que, en concepto de amortización del inmovilizado material o inmaterial, correspondan a la depreciación efectiva que sufran los distintos elementos por funcionamiento, uso, disfrute u obsolescencia. 2. Se considerará que la depreciación del inmovilizado material es efectiva cuando: a) Sea el resultado de aplicar los coeficientes y métodos de amortización que se aprueben reglamentariamente. b) Se ajuste a un plan formulado por el sujeto pasivo y aceptado por la Administración tributaria. c) El sujeto pasivo justifique su importe. 3. Reglamentariamente podrán establecerse reglas especiales del cálculo de la amortización. (...)'. No obstante, el apartado 4 del mismo artículo 11 de la NFIS permite la amortización libre de los elementos del inmovilizado material o inmaterial cuyo valor unitario de adquisición no exceda de 600 ?. Mientras que el artículo 50 de la citada NFIS autoriza la amortización libre de los elementos del inmovilizado material nuevos, excluidos los edificios, adquiridos por las pequeñas empresas. Tratándose de medianas empresas, estos mismos elementos patrimoniales pueden amortizarse de forma acelerada.   

 

De acuerdo con la clasificación contenida en el Plan General de Contabilidad, aprobado por Real Decreto 1643/1990, de 20 de diciembre (PGC), tienen la naturaleza de inmovilizado material todos aquellos elementos a los que se refiere el subgrupo 22, dentro del cual se incluyen, además de los inmuebles, otros bienes, tales como maquinaria, enseres, vehículos, equipos para procesos de información, etc. En cuanto a los gastos derivados de las obras de acondicionamiento del local afecto a la actividad, debe atenderse a lo previsto en la Norma de Valoración 2ª del citado PGC, donde se recoge, en relación con el inmovilizado material, que: '2. El precio de adquisición incluye, además del importe facturado por el vendedor, todos los gastos adicionales que se produzcan hasta su puesta en condiciones de funcionamiento: gastos de explanación y derribo, seguros, instalación, montaje y otros similares. (...)'. A la vista de esta definición, cabe afirmar que los gastos en los que incurra la consultante con anterioridad a la puesta en condiciones de funcionamiento del local con objeto de adecuarlo a las necesidades de su actividad, deberán ser considerados como mayor valor del inmueble en cuestión. 
 

Por su parte, el artículo 26 de la NFIRPF señala que: '1. Se considerarán elementos patrimoniales afectos a una actividad económica: a) Los bienes inmuebles en los que se desarrolla la actividad del contribuyente. b) Los bienes destinados a los servicios económicos y socioculturales del personal al servicio de la actividad, no considerándose afectos los bienes de esparcimiento y recreo o, en general, de uso particular del titular de la actividad económica. c) Cualesquiera otros elementos patrimoniales que sean necesarios para la obtención de los respectivos rendimientos. En ningún caso tendrán esta consideración los activos representativos de la participación en fondos propios de una entidad y de la cesión de capitales a terceros. 2. Cuando se trate de elementos patrimoniales que sirvan sólo parcialmente al objeto de la actividad económica, la afectación se entenderá limitada a aquella parte de los mismos que realmente se utilice en la actividad de que se trate. En ningún caso serán susceptibles de afectación parcial elementos patrimoniales indivisibles. Reglamentariamente podrán determinarse las condiciones en que, no obstante su utilización para necesidades privadas de forma accesoria y notoriamente irrelevante, determinados elementos patrimoniales podrán considerarse afectos a una actividad económica. (...)'.

 

Este precepto se encuentra desarrollado en el artículo 17 del RIRPF, aprobado mediante Decreto Foral 207/2007, de 20 de noviembre, de conformidad con el cual: '1. Se considerarán elementos patrimoniales afectos a una actividad económica desarrollada por el contribuyente, con independencia de que su titularidad, en su caso, resulte común a ambos cónyuges o miembros de la pareja de hecho, los siguientes: a) Los bienes inmuebles en los que se desarrolle la actividad del contribuyente. b) Los bienes destinados a los servicios económicos y socioculturales del personal al servicio de la actividad, no considerándose afectos los bienes de esparcimiento y recreo o, en general, de uso particular del titular de la actividad económica. c) Cualesquiera otros elementos patrimoniales que sean necesarios para la obtención de los respectivos rendimientos. En ningún caso tendrán esta consideración los activos representativos de la participación en fondos propios de una entidad y de la cesión de capitales a terceros. 2. Sólo se considerarán elementos patrimoniales afectos a una actividad económica aquéllos que el contribuyente utilice para los fines de la misma. No se entenderán afectos: 1º. Aquéllos que se utilicen simultáneamente para actividades económicas y para necesidades privadas, salvo que la utilización para estas últimas sea accesoria y notoriamente irrelevante de acuerdo con lo previsto en el apartado 4 de este artículo. 2º. Aquéllos que, siendo de la titularidad del contribuyente, no figuren en la contabilidad o registros oficiales de la actividad económica que esté obligado a llevar el contribuyente, salvo prueba en contrario. 3º. Cuando se trate de elementos patrimoniales que sirvan sólo parcialmente al objeto de la actividad, la afectación se entenderá limitada a aquella parte de los mismos que realmente se utilice en la actividad de que se trate. En este sentido, sólo se considerarán afectas aquellas partes de los elementos patrimoniales que sean susceptibles de un aprovechamiento separado e independiente del resto. En ningún caso serán susceptibles de afectación parcial elementos patrimoniales indivisibles. 4º. Se considerarán utilizados para necesidades privadas de forma accesoria y notoriamente irrelevante los bienes del inmovilizado adquiridos y utilizados para el desarrollo de la actividad económica que se destinen al uso personal del contribuyente en días u horas inhábiles durante los cuales se interrumpa el ejercicio de dicha actividad. Lo dispuesto en el párrafo anterior no será de aplicación a los automóviles de turismo y sus remolques, ciclomotores, motocicletas, aeronaves o embarcaciones deportivas o de recreo, salvo los siguientes supuestos: a) Los vehículos mixtos destinados al transporte de mercancías. b) Los destinados a la prestación de servicios de transporte de viajeros mediante contraprestación. c) Los destinados a la prestación de servicios de enseñanza de conductores o pilotos mediante contraprestación. d) Los destinados a los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales. e) Los destinados a ser objeto de cesión de uso con habitualidad y onerosidad. f) Los utilizados en servicios de vigilancia. A estos efectos, se considerarán automóviles de turismo, remolques, ciclomotores y motocicletas los definidos como tales en el Anexo I del Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, así como los definidos como vehículos mixtos en dicho Anexo y, en todo caso, los denominados vehículos todo terreno o tipo «jeep»'.

 

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la deducibilidad de la inversión efectuada en la compra y adecuación del local que va ser utilizado por el consultante como oficina se encuentra condicionada a que ésta tenga la consideración de elemento patrimonial afecto al desarrollo de la actividad. Para ello, como regla general, se requiere que se trate de un bien empleado única y exclusivamente para los fines empresariales. No obstante, también se considera que un inmueble está afecto a la actividad, cuando su uso para las necesidades privadas del contribuyente sea accesorio y notoriamente irrelevante, de acuerdo con lo establecido en la normativa anteriormente transcrita. Si sólo sirviera parcialmente al objeto de la actividad, la afectación se entendería limitada a aquella parte que se emplee para los fines de la misma (siempre y cuando esta parte sea susceptible de un aprovechamiento separado e independiente del resto). La deducibilidad por la que se consulta se llevará a cabo mediante la amortización del bien, para lo cual se tomará como valor de adquisición el importe facturado por el vendedor junto con todos los gastos en que incurra el contribuyente hasta su puesta en condiciones de funcionamiento, excluido el valor del suelo. Como ya se ha indicado más arriba, sobre este elemento patrimonial, el contribuyente no podrá aplicar la libertad de amortización de las pequeñas empresas al tratarse de un edificio.  

 

En relación con las inversiones en mobiliario y equipos informáticos, podrá ser deducida la amortización que corresponda a su depreciación efectiva, en la medida en que se trate de elementos patrimoniales adquiridos para el desarrollo de la actividad que cumplan los requisitos previstos en el artículo 17 del RIRPF para tener la consideración de afectos. A diferencia de lo indicado en el párrafo anterior, el contribuyente podrá acogerse con respecto a estos bienes a la libertad de amortización regulada, tanto en el artículo 11.4 de la NFIS (si se trata de activos con un valor unitario inferior a 600 ?) como en el artículo 50 de la misma NFIS (si se trata de activos fijos materiales nuevos, salvo las edificaciones). De conformidad con lo previsto en el artículo 50 de la NFIS (y en el artículo 3 del Decreto Foral 81/1997, de 10 de junio, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades), la libertad de amortización podrá aplicarse a partir de la entrada en funcionamiento de los elementos de que se trate.

 

Por último, respecto al vehículo que se pretende adquirir, dado que la actividad que realiza el consultante no se encuentra entre las contempladas en el artículo 17.2.4º del RIRPF, sólo se entendería afecto si se utilizara única y exclusivamente para su desarrollo. Lo cual no se cumple en el supuesto planteado, en el que el compareciente manifiesta que empleará el vehículo en cuestión para desplazarse desde su domicilio al lugar de trabajo. De manera que el referido vehículo no se podrá entender afecto a la actividad y, consecuentemente, su amortización no resultará deducible de los rendimientos íntegros que se obtengan en ella.

 

Actividades empresariales
Bienes de inversión
Automóviles de turismo
Importaciones de bienes
Motocicletas
Impuesto sobre el Valor Añadido
Estimación directa
Prestación de servicios
Patrimonio empresarial
Cuota del IVA
Elementos patrimoniales
Actividades económicas
Rendimientos netos
Medios de prueba
Contraprestación
Entrega de bienes
Inmovilizado material
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
Valor de adquisición
Impuesto sobre sociedades
Realización de obras
Afectación de elementos patrimoniales
Servicio de vigilancia
Vigilancia y seguridad
Derecho adquirido
Transporte de mercancías
Transporte de viajeros
Actividades empresariales y profesionales
Circulación de vehículos
Estimación directa simplificada
Declaraciones-autoliquidaciones
Modelo 564. Impuesto sobre Hidrocarburos
Ejecuciones de obras
Bienes inmuebles
Presunción legal
Rendimientos netos de actividades económicas
Inversiones
Fondos propios
Estimación objetiva
Libertad de amortización

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