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Última revisión
24/04/2026

TRIBUNA: Hacia una Unión Europea con acento español

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Tiempo de lectura: 4 min

Autor: Alfonso Ortega Giménez

Titular de Derecho internacional privado de la Universidad Miguel Hernández de Elche

Materia: opinion

Fecha: 24/04/2026

Resumen:

La tribuna elaborada por Alfonso Ortega Giménez, Catedrático de Derecho internacional privado, examina la adhesión de España a las Comunidades Europeas en 1985, su evolución en 40 años y su papel actual en la Unión Europea.


TRIBUNA: Hacia una Unión Europea con acento español

 

 Alfonso Ortega Giménez

Catedrático de Derecho internacional privado

en la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante)

alfonso.ortega@umh.es

ORCID: 0000-0002-8313-2070 

 

El 12 de junio de 1985, el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid no solo albergaba una ceremonia diplomática, era el escenario de un exorcismo colectivo. España, que durante casi medio siglo había arrastrado el estigma del aislamiento y la excepcionalidad autoritaria, firmaba su Acta de Adhesión a las Comunidades Europeas; aquella tarde, mientras Felipe González estampaba su firma bajo la mirada de los líderes de una Europa que todavía hablaba de “los Diez”, el país no solo ingresaba en un club económico sino que recuperaba su lugar en la historia.

Para la España de la Transición, Europa no era una opción, era una necesidad existencial, como bien documenta Cristina Senante Berendes en su cronología sobre la integración, el camino hacia Bruselas fue un camino de espinas que comenzó mucho antes de que se recuperaran las libertades, el régimen de Franco intentó en 1962 un acercamiento que fue respondido con el famoso Informe Birkelbach, que establecía una premisa innegociable: solo las democracias podían ser parte del proyecto europeo.

Al echar la vista atrás y contemplar el arco histórico que se abre desde aquel junio de 1985, la conclusión es tan nítida como profunda: la adhesión a la Unión Europea no fue un evento administrativo, sino el renacimiento de una nación. Lo que comenzó como un anhelo de libertad frente al invierno de la dictadura, se ha consolidado cuatro décadas después, en una de las metamorfosis más exitosas del proyecto comunitario. Demostrando que la convergencia no es solo una meta aritmética del Producto Interior Bruto (PIB), sino una voluntad política de compartir soberanía para plantarse ante el futuro.

El balance de estos 40 años desmiente a quienes, en los albores de la democracia, veían en la integración una amenaza a la identidad nacional o una aventura económica arriesgada. La pertenencia al club europeo ha sido el mayor multiplicador de bienestar de nuestra historia contemporánea; sin embargo, la verdadera victoria no reside solo en las infraestructuras que vertebran el país o en la estabilidad que aporta el euro, sino en el cambio de mentalidad de una sociedad que hoy se siente arquitecta y dueña de su propio destino.

Mirando hacia el horizonte, los desafíos que recoge la Estrategia de Acción Exterior 2025-2028 nos sitúan ante una España que ya no pide permiso para entrar, sino que ayuda a definir las reglas de juego. En un mundo fragmentado por el auge de los populismos, la emergencia climática y la reconfiguración de la autonomía estratégica, España se erige como un baluarte de la ortodoxia comunitaria con identidad propia  plenamente capaz de liderar debates sobre la transición energética o la solidaridad fiscal postpandemia, lo que demuestra que el país ha alcanzado su mayoría de edad diplomática.

A 40 años de aquel histórico apretón de manos en el Palacio Real, la lección es clara: España ya no se entiende sin Europa, pero, de forma creciente, la Unión Europea es incapaz de entenderse sin el impulso, la resiliencia y la vocación integradora la nación española. El viaje que comenzó desterrando el aislamiento ha culminado situándonos en el corazón de un proyecto que, a pesar de sus grietas, sigue siendo la mayor quimera de paz y progreso de la humanidad. La historia de España en la UE es en última instancia, la crónica de una ambición cumplida que ahora vislumbra nuevos horizontes.

 

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