Consideraciones previas a la retribución, cotización y fiscalidad de los administradores y socios

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Fiscal
  • Fecha última revisión: 08/06/2022

La principal problemática que presenta el estudio de la retribución de administradores y socios es el no ser capaces de entender y apreciar que cada una de las labores que realizan los socios y administradores supone un estudio separado, tanto de su cotización como de su tributación.

 

Introducción a la fiscalidad de los socios y administradores

Antes de comenzar con el desarrollo de esta temática se hace necesario hacer una serie de aclaraciones. Por un lado, sobre cuál es el fin que se pretende alcanzar con este análisis y, por otro, de una serie de cuestiones de técnica legislativa que nos permitirán comprender de manera sencilla algo tan complejo como es la retribución, cotización y fiscalidad de los administradores y socios de las sociedades mercantiles.

El centro del debate: las sociedades no cotizadas y las personas físicas

En primer lugar, debemos realizar una limitación al análisis que va a realizarse y debemos tratar, de manera expresa, la problemática que se genera en función del tipo de sociedad que nos encontremos analizando y los cargos que ostenten los socios dentro de estas.

Es necesaria esta primera acotación del contenido de esta materia ya que, en las sociedades no cotizadas, sin entrar en ningún tipo de análisis puesto que esto son simplemente unos pequeños y breves apuntes preliminares, el cargo de administrador se entiende no retribuido conforme al artículo 217 de la misma LSC, es decir, tiene el carácter de gratuito. La problemática de estas posibles retribuciones se centra en las sociedades no cotizadas ya que, en estas, como consecuencia de su escaso tamaño, los socios realizan, de manera habitual, funciones de administración y/o gerencia lo que implica acumular en una única persona varios posibles rendimientos —de ser todos ellos retribuidos— e incompatibilidades o simultaneidad entre regímenes de cotización. 

Paradigmático es el caso de la sociedad que cuenta con un único socio y administrador, siendo este el encargado de fijarse sus retribuciones como administrador. De este modo, el análisis se complica ya que entran en juego diferentes impuestos y diferentes tipos de retención. Así, nos encontramos con la incidencia del IVA que puede devengarse por la prestación de servicios retribuidos por el socio a la sociedad, para lo cual hay que diferenciar si la retribución se percibe por los servicios prestados a la sociedad o por el ejercicio de las funciones de administrador.

De igual modo, debemos tener claro que se va a desarrollar esta materia considerando exclusivamente como socios o administradores a personas físicas. Creemos que carece de interés afrontar el análisis de lo que supone el ejercicio de funciones de administración, gerencia o la simple tenencia de participaciones entre personas jurídicas ya que su fiscalidad se encasilla exclusivamente dentro de la tributación de los beneficios, cuyo mayor interés reside en la contabilidad de este tipo de operaciones, y está sumamente clara la regulación y fiscalidad de estas operaciones. Así, la complejidad reside en la determinación de la fiscalidad en el IRPF de las retribuciones percibidas de manera personal por los socios y administradores personas físicas quedando como una anécdota residual, no por su importancia económica sino por la poca litigiosidad que se ha generado al respecto, las cuestiones relativas a la no consideración como gasto deducible en el IS de dichas retribuciones y a su sujeción o no al IVA.

El quid de la cuestión: no es lo mismo cotización que tributación

En segundo lugar, debemos hacer un breve repaso a una cuestión que, una vez expuesta, va a resultar sumamente obvia, pero que, en el imaginario común, incluso en el de los profesionales dedicados al sector tributario, no es tan clara.

Así las cosas, el quid de la cuestión reside en comprender que el régimen de cotización no determina el régimen de tributación.

Como decimos, esto es sumamente obvio, pero a todos, al escuchar hablar de cotización al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, se nos viene a la cabeza el concepto de «actividad económica».

Esta es una idea a desterrar a la hora de hablar de las retribuciones de administradores y socios porque parte de la idea errónea de que la naturaleza de la relación entre estos y la sociedad es la única cuestión determinante de su tributación. Eso es así en los restantes casos que podemos pensar, pero en el particular y específico caso de los socios que realizan funciones de administración, esta idea induce a errores en el análisis y en la determinación de la correcta naturaleza de los rendimientos.

A modo de ejemplo, el administrador de una sociedad, por las funciones de administración, obtiene exclusivamente rendimientos del trabajo conforme a lo establecido en el artículo 17.2.e) de la LIRPF:

«2. En todo caso, tendrán la consideración de rendimientos del trabajo:

(...)

e) Las retribuciones de los administradores y miembros de los Consejos de Administración, de las Juntas que hagan sus veces y demás miembros de otros órganos representativos».

No obstante, tanto la Administración como los órganos judiciales han dejado claro que la relación que existe entre ambas partes es exclusivamente mercantil por las funciones encomendadas de administración y gerencia. Esto tiene una incidencia directa en su cotización ya que, tal y como dispone el artículo 305 de la LGSS, los ejercientes de «funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad de capital, a título lucrativo y de forma habitual, personal y directa, siempre que posean el control efectivo, directo o indirecto, de aquella» se entenderán comprendidos dentro del Régimen Especial para Trabajadores Autónomos (RETA).

El problema surge a la hora de trasladar a la vertiente impositiva directa del socio estas retribuciones. Si atendemos a la regla general de «cotizante por RETA realiza una actividad económica en el IRPF», estaríamos cometiendo un error muy grave en la calificación de la naturaleza de la renta obtenida por el administrador, como se desprende del estudio conjunto del ahora citado artículo 305 de la LGSS y el artículo 17.2.e) de la LIRPF.

Este problema solo puede solventarse de una manera: cada rendimiento obtenido por un socio o administrador ha de ser analizado, en primer lugar, independientemente de su régimen de cotización a la Seguridad Social y, en segundo lugar, de manera separada en función de cada una de las fuentes de renta que los generan —cargo de administrador, cargo de consejero (el que sea), retribuciones por trabajos en la empresa, retribuciones por trabajos para la empresa y retribuciones obtenidas por la condición de socio trabajador o profesional—.

Diferentes fuentes de renta: ¿un único rendimiento?

Esta, de nuevo, es otra cuestión palmaria, pero que puede llegar a pasarse por alto y confundir al lector, experto o no en estos temas.

Siendo sumamente claro el legislador al establecer en el artículo 2 de la LIRPF que «el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es un tributo de carácter personal y directo que grava, según los principios de igualdad, generalidad y progresividad, la renta de las personas físicas de acuerdo con su naturaleza y sus circunstancias personales y familiares», puede llegar a suponer una dificultad en el análisis cuando concurran distintas fuentes de renta en una misma persona. Especialmente relevante es el hecho de que cada uno de los rendimientos obtenidos por el contribuyente tiene que valorarse y adaptarse en función de su propia naturaleza.

¿Cuál es el problema con los socios y administradores de sociedades no cotizadas? El problema reside en la acumulación de cargos en una misma persona, enlazando con el problema anterior, donde pueden subsistir, por un lado, diferentes regímenes de cotización para una misma persona y, por otro lado, diferentes fuentes de renta según su naturaleza.

Veámoslo con un ejemplo. Una socia de una sociedad limitada que, además, ejerce las funciones de administración y gerencia por decisión del resto de socios; si la socia es la supervisora del área de clientes, por lo que se le retribuye una nómina y, además, se le retribuye por sus funciones de administración y gerencia porque así lo establecen los estatutos:

  • ¿Cómo cotiza a la Seguridad Social?
  • ¿Cuántos rendimientos obtiene?
  • ¿Tienen todos los rendimientos la misma calificación en el IRPF de la socia?

Es al responder estas preguntas donde se ve claramente la problemática que genera la concurrencia en una misma persona de diferentes puestos de responsabilidad.

Respondiendo a las preguntas, la socia-administradora tendría dos cotizaciones diferentes. En particular, podría tener hasta tres si la socia cumple los requisitos para tener que cotizar en el régimen general asimilado. Ahora bien, independientemente de cuál sea la vía para la cotización o si existe simultaneidad entre diferentes regímenes, existe una acumulación de regímenes de cotización y de rendimientos diferentes en la vertiente tributaria, lo que nos sitúa en el siguiente esquema:

  1. La socia-administradora cotizará, de manera simultánea, al régimen general y al RETA. Teniendo obligación de darse de alta en este último tanto en la Seguridad Social como en Hacienda.
  2. La socia-administradora tributará por cada uno de los rendimientos obtenidos en función de la diferente naturaleza de cada uno.

En palabras sencillas, la socia-administradora tiene dos trabajos. Uno por el que obtiene rendimientos del trabajo y cotiza al régimen general —socia trabajadora que realiza la supervisión del área de clientes, lo que se corresponde con una actividad laboral ordinaria, es decir, es como cualquier otro trabajador— y, además, obtiene rendimientos del trabajo por las funciones de administración y gerencia retribuidas que realiza, pero por las que cotiza al RETA.

Podría complicarse más el supuesto, ¿qué ocurre si, además de esto, realiza trabajos para la empresa como un profesional «independiente» que factura por sus honorarios?

En este caso, habría que añadir un nuevo rendimiento de la actividad económica por dichos trabajos, por los que también cotizaría en el RETA en tanto supone la ordenación de medios propios, es decir, una actividad por cuenta propia, un verdadero autónomo.

En conclusión

La principal problemática que presenta el estudio de la retribución de administradores y socios es el no ser capaces de entender y apreciar que cada una de las labores que realizan los socios y administradores supone un estudio separado, tanto de su cotización como de su tributación, y esta es la idea que ha de predominar a lo largo del desarrollo de estos temas.

Una vez se tenga claro esto, la calificación de los rendimientos en el IRPF del socio y su cotización no supondrán ningún problema, quedando únicamente la problemática empresarial y de imposición indirecta: ¿es un gasto deducible para la sociedad la retribución pagada al socio o administrador? ¿Llevan IVA las facturas que remite el socio a la sociedad por los servicios prestados?

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Socios y administradores
Persona física
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Gasto deducible Impuesto sobre Sociedades
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Condición de socio
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Sociedad de responsabilidad limitada
Recibo de salarios
Actividad laboral
Gastos deducibles

Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital. VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 161 Fecha de Publicación: 03/07/2010 Fecha de entrada en vigor: 01/09/2010 Órgano Emisor: Ministerio De La Presidencia

RDLeg. 8/2015 de 30 de Oct (TR. Ley General de la Seguridad Social -LGSS-) VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 261 Fecha de Publicación: 31/10/2015 Fecha de entrada en vigor: 02/01/2016 Órgano Emisor: Ministerio De Empleo Y Seguridad Social

LEY 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio. VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 285 Fecha de Publicación: 29/11/2006 Fecha de entrada en vigor: 01/01/2007 Órgano Emisor: Jefatura Del Estado

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