El establecimiento mercantil como objeto de negocios jurídicos: transmisión plena, transmisión a título limitado, transmisión a título de garantía y transmisión mortis causa

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Mercantil

Teniendo en cuenta que la empresa se configura como una organización de capital y de trabajo empleada como un instrumento por parte del empresario para llevar a cabo una actividad económica en el mercado, la misma puede ser objeto de transmisión, ya inter vivos, ya mortis causa, de modo que el empresario (propietario de la empresa) la transmite a un tercero, adquiriendo éste la condición de empresario.

 

 

Vemos por tanto, cómo la empresa puede ser objeto de negocios jurídicos, ya que la misma puede ser  vendida, arrendada, dada en garantía, ser objeto del negocio de usufructos, etc. En estos casos, existe unidad negocial; pues la empresa se considera como una unidad a pesar de estar formada por múltiples elementos. No obstante, por otro lado existe pluralidad obligacional, pues se trata normalmente de negocios complejos, en los cuales existe único contrato, pero en los que surgen multitud de obligaciones, ya que puede ser necesario emplear medios diferentes para ejecutar la transmisión de cada uno de los elementos, atendiendo al régimen de transmisión de los mismos y su propia ley de circulación. 

A lo expuesto anteriormente, podemos añadir que existen diversos tipos de transmisión de la empresa: transmisión plena, transmisión a título limitado y transmisión a título de garantía, y la transmisión hecha por causa de muerte. 

Transmisión plena

En virtud de esta modalidad de transmisión, la más frecuente en la práctica, se establece un contrato mediante el cual un particular, el empresario vendedor, acuerda con otro (empresario comprador), a cambio de un precio, la transmisión de la propiedad de la empresa. Este es el caso de la compraventa de la empresa, que ha de ser distinguido de supuestos afines, como pueden ser la compraventa de acciones y contratos pendientes o la prohibición de la competencia.

En relación con el contenido del contrato de compraventa del establecimiento comercial, ha de decirse que las principales obligaciones del empresario vendedor son las siguientes: entregar el establecimiento en los términos que se hayan pactado en el contrato, atendiendo a la ley de circulación de cada uno de los elementos que forman parte de la empresa; cumplir con la obligación de saneamiento (para que no existan vicios; por ejemplo: no dar falsa información a cerca de la existencia de una determinada clientela, valor de la empresa, etc; para ello existen procedimientos como la Due Dilligence). Por otra parte, la clientela y las expectativas se entregan de forma especial; así, el vendedor normalmente se obliga a remitir cartas anunciando que a partir de determinada fecha, la empresa ha sido transmitida. Además, forma parte del contrato de compraventa una obligación negativa, de no competencia durante un determinado plazo de tiempo (el necesario para que el comprador del establecimiento mercantil se afiance en el mercado, aproximadamente 5 años), lo cual se encuentra en relación con la transmisión de las expectativas.

Cesión de créditos, deudas y contratos pendientes

En el ordenamiento jurídico español no existe un régimen de transmisión de empresa, con lo que es necesario recurrir a las normas generales del Código civil y del Código de Comercio.

Cesión de créditos

Atendiendo a lo establecido por la jurisprudencia, los créditos no se transmiten de forma automática, sino que es necesario el consentimiento del adquirente y del trasmitente; no siendo necesario el consentimiento del deudor cedido, al que sí habrá que notificarle dicha cesión para que se produzcan los efectos previstos; Art. 347 ,Código de Comercio.

Cesión de deudas

Las deudas tampoco se transmiten de forma automática, sino que es necesario el consentimiento del transmitente y del adquirente de la empresa, que se notifique al acreedor, y que éste consienta dicha cesión; Art. 1205 ,Código Civil en relación con la novación. La jurisprudencia considera además que si el tercero o adquirente no consiente, la jurisprudencia, dicha cesión de deuda no será relevante para el acreedor.

Cesión de contratos pendientes

La cesión de contratos pendientes no se encuentra regulada por nuestro Código Civil, por lo que es necesario acudir al principio de autonomía de la voluntad de las partes; es decir, se requiere el consentimiento de adquirente, transmitente, de la otra parte contratante o de terceros, salvo que la ley o el régimen del contrato digan lo contrario.

Prohibición de competencia

Dicha obligación negativa se establece en relación con la transmisión de las expectativas de ganancia empresariales, las cuales se transmiten con el conjunto de la empresa. De este modo, el vendedor no podrá dedicarse a la misma actividad, en la misma zona geográfica que el comprador del establecimiento mercantil, debiendo reflejarse esta prohibición en el contrato de compraventa. En caso de que no se delimite en dicho contrato la duración de la prohibición y la delimitación del lugar, ello se dejará al criterio del vendedor (Art. 1205 ,Código Civil y Art. 57 ,Código de Comercio en relación con el deber de buena fe). No pueden ser establecidas prohibiciones de competencia indefinidas o absolutas, pues con ello podría verse vulnerado el derecho de competencia (del Art. 1 ,Ley de Defensa de la Competencia al Art. 6 ,Ley de Defensa de la Competencia de la Ley de Defensa de la Competencia).

Transmisión a título limitado

Tanto el arrendamiento del establecimiento mercantil, como el usufructo del mismo, constituyen formas de transmisión a título limitado de este tipo de establecimiento.

a) Arrendamiento:

En relación con este punto, es necesario establecer la diferencia entre el arrendamiento del establecimiento mercantil y el del local de negocio.

Los criterios que la jurisprudencia establece para reconocer que nos encontramos ante un supuesto de arrendamiento de empresa son:

  • el objeto arrendado debe ser una empresa.
  • que el objeto del arrendamiento constituya una unida.
  • que el arrendatario adquiera la empresa para continuar con la actividad de la entidad. Para este tercer elemento se exige que la empresa ya esté en activo, que el arrendatario continúe con la actividad, no inicie un negocio nuevo.

En virtud del contrato de arrendamiento del establecimiento mercantil se transmite el uso de la empresa a una persona arrendataria, que se obliga a pagar la renta correspondiente. Dicho contrato se regula de forma parcial en la Ley de Arrendamientos Urbanos, que incluye el arrendamiento de empresa en el Art. 3 ,Ley de Arrendamientos Urbanos, en el que se regulan los arrendamientos para uso (igual que el de vivienda).

El régimen jurídico al cual se debe acudir en relación con el negocio jurídico de arrendamiento de establecimiento mercantil, se encuentra establecido en el Título III  de la Ley de Arrendamientos Urbanos, así:

-autonomía de la voluntad de las partes, lo dispuesto en el contrato.

-Título III de la LAU.

-Disposiciones del Código Civil previstas para los arrendamientos.

El contenido del contrato de arrendamiento de establecimiento comercial, en relación con las obligaciones del arrendador, es el siguiente: entregar la cosa; hacer las reparaciones necesarias; asegurar el goce pacífico de la cosa; informar y proporcionar  asistencia técnica al arrendatario; prohibición de competencia mientras dure el contrato. Por otra parte, las obligaciones del arrendatario son: pagar la renta; explotar la empresa (pues la inactividad en la explotación deprecia la empresa, la cual ha de ser restituida en las condiciones en las que se comenzó a arrendar; de modo que el arrendador podría incluso solicitar un desahucio en caso de que exista inactividad empresarial); explotar la empresa como un buen comerciante; restituir la cosa objeto del arrendamiento al término del contrato; devolver un tanto de los elementos consumibles o una cuantía similar.

En aquellos casos en los que la empresa se devuelve con más valor del que tenía al inicio del arrendamiento, es de aplicación el Art. 1573 ,Código Civil, en virtud del cual el arrendatario puede percibir una indemnización. Por el contrario, si se devuelve una empresa depreciada, puede haber indemnización a favor del arrendador.

El contrato de arrendamiento de establecimiento mercantil puede verse extinguido por las siguientes razones:

- transcurso del plazo establecido.

- incumplimiento de las obligaciones de las partes (la más frecuente es el impago de la renta).

- no se configura como causa de extinción del contrato el fallecimiento del arrendatario, pues el Art. 33 ,Ley de Arrendamientos Urbanos dispone que así sea, salvo que las partes pacten lo contrario. Además, el Art. 34 ,Ley de Arrendamientos Urbanos prevé una especie de indemnización para el arrendatario, por clientela, para los supuestos en los que los contratos tengan una duración superior a 5 años y expiren por el transcurso del plazo, si el arrendador no quiere prorrogar el contrato y el arrendatario está dispuesto a ello.

b) Usufructo

En este caso, el nudo propietario sería el propietario, y el usufructuario sería la persona sobre la que se constituye el derecho real, en virtud del cual tiene la facultad de disfrutar del establecimiento mercantil conservando su forma y su sustancia (Art. 467 ,Código Civil y siguientes).

En relación con el usufructo de empresa existe discusión doctrinal, pues un sector de la misma afirma que es imposible constituir el usufructo sobre la empresa, porque ésta es un conjunto de cosas (de modo que en realidad habría tantos usufructos como bienes hubiese en la empresa). Sin embargo, el otro sector admite que cabe constituir el usufructo sobre la empresa. Siguiendo la doctrina del primer sector, pueden diferenciarse distintos usufructos:

- usufructo propio, sobre bienes inmuebles.

- usufructo sobre cosas consumibles (Art. 482 ,Código Civil).

- usufructo de disposición sobre cosas que deben enajenarse.

- usufructo de derechos, también recogido por el Art. 469 ,Código Civil.

Atendiendo al origen del usufructo constituido sobre la empresa, el mismo puede ser:

- origen legal: el usufructo se constituye cuando así lo establezca la ley (por ejemplo, cuando fallezca el empresario, el usufructo de la empresa es para el heredero supérstite; Art. 834 ,Código Civil).

- origen convencional: en virtud de pacto entre las partes (contrato) oneroso o gratuito, o en virtud de testamento.

En virtud de lo dispuesto por el Art. 480 ,Código Civil, cuando no se hubiese pactado nada en el título constitutivo del usufructo, el usufructuario será quien posea la explotación personal de la empresa, por lo que será él quien adquiera la condición de empresario en perjuicio del nudo propietario (que la perdería), pues al usufructuario corresponde la posesión y gestión del bien usufructuado.

Transmisión a título de garantía

Un ejemplo de la transmisión del establecimiento mercantil a título de garantía es la hipoteca de establecimiento mercantil, regulada por la Ley de Hipoteca Mobiliaria y prenda sin desplazamiento, que dispone que no hay gravamen sobre toda la empresa, sino sobre algunos de sus elementos. 

La Ley de Hipoteca Mobiliaria y prenda sin desplazamiento, en relación con los bienes que forman parte de la empresa y son susceptibles de ser hipotecados, establece:

  • la extensión necesaria: se hipoteca el inmueble, de forma que si la empresa tiene distintas sucursales, habrá tantas hipotecas como sucursales.
  • la extensión normal: la hipoteca de empresa se extiende también al nombre comercial y demás derechos de la propiedad industrial, maquinaria, mobiliario, etc. salvo que se pacte lo contrario y salvo que se excluya.                               
  • la extensión convencional: si se establece expresamente, la hipoteca puede extenderse además a las materias primas. En ningún caso puede ser objeto de hipoteca la clientela, ni la organización de la empresa.

Transmisión mortis causa

La empresa se coloca en una posición singular en el momento en el que fallece su titular, cuando se trata de un empresario individual, pues la misma pierde valor, desde ese momento hasta que se recupera la actividad (que puede ser retomada por el sucesor, sucesores o sus representantes; Art. 5 ,Código de Comercio), y además existe el riesgo de que los herederos reclamen la liquidación, disolución o disgregación de la empresa, al atribuir sus distintas partes a una pluralidad de sucesores.

El Código de Comercio trata de dar solución a estos dos riesgos. Así, el Art. 290 ,Código de Comercio establece que si el titular de la empresa fallece, pero el mismo ha nombrado antes de su muerte un factor (colaborador dependiente con poder general), puede lograrse la continuidad en la administración, ya que dicho factor va a continuar gestionando la empresa hasta que se resuelva la herencia. También la doctrina civilista ha considerado que, cuando no exista gestor, tienen que asumir la gestión los albaceas de la herencia o el llamado a la herencia (Art. 901,Art. 902 ,Código de Comercio), de modo que éstos continuarán con la actividad empresarial hasta que se declare quién es el titular de la empresa.

Si son varios los llamados a suceder al empresario fallecido, deberán ocuparse de la administración de la empresa formando una comunidad hereditaria; administración que si se realiza con carácter provisional no supone la aceptación tácita de la herencia (Art. 999 ,Código Civil). En estos casos en los que concurren varios herederos puede generarse una comunidad incidental para la explotación de la misma de modo transitorio, pero de subsistir esa situación surgiría entre ellos una relación que cabría calificar de sociedad irregular, a no ser que formalizaran la aportación de sus derechos hereditarios a otro tipo específico de sociedad, mediante escritura pública y posterior inscripción en el Registro Mercantil.

A fin de resolver algunos de los problemas que surgen en relación con la continuación de la actividad empresarial tras la muerte del empresario, la Ley 7/2003, de 1 de abril, de la Sociedad Limitada Nueva Empresa, modifica entre otros, la redacción del 1056.2 ,Código Civil. Además, otra de las novedades introducidas al respecto es que se permite un aplazamiento en el pago (bien por el testador, bien por el contador-partidor) siempre que no se superen los cinco años desde el fallecimiento del testador; lo que facilitará las operaciones de “apalancamiento” destinadas a satisfacer, en este casi la legítima con los propios rendimientos de la empresa.

 

 

 

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