Formas de participación en el delito: inducción, complicidad necesaria, complicidad no necesaria y complicidad por omisión

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Penal

La participación en un delito penal es un comportamiento delictivo y como tal ha de ser castigado por el Derecho penal, pero aún con ello, la actuación material del partícipe siendo delito, carece de autonomía como infracción, ya que dependerá, en todo caso, del hecho principal. Esto no significa que no haya tipicidad en la participación, ya que sí existe y además está sometida a los mismos principios interpretativos comunes que la autoría. En nuestro ordenamiento jurídico, desde la promulgación del Código Penal de 1995, las formas de participación son la inducción, la complicidad necesaria y la complicidad no necesaria.

 

Inducción

La inducción es la actuación consistente en convencer o determinar intencionalmente a otra persona para que cometa un delito, pero sin que el inductor participe en la ejecución del delito. La regulación normativa de la inducción la encontramos en la letra b) del párrafo 2º del Art. 28 ,Código Penal, donde se castiga al inductor con la misma pena que al autor a los que "...cooperan a su ejecución con un acto sin el cual no se habría efectuado".

La igualdad de la pena es motivada porque se quiere castigar tanto la conducta del que hace nacer en otro la decisión de delinquir mediante la persuasión (inductor en sentido estricto), como la de quien renuncia a persuadir con la palabra y pasa directamente a la amenaza física (un arma, por ejemplo) o moral (mal físico futuro o mal de otra clase, como, por ejemplo, el despido del trabajo); en suma: constreñimiento de la voluntad.

La inducción en sentido estricto, tiene una serie de requisitos elaborados por doctrina y jurisprudencia y sobre los que existe acuerdo generalizado:

- La inducción tendrá que ser concreta y estar orientada a un hecho delictivo determinado y no a cualquiera o simplemente a delinquir en general. Además, la inducción tendrá que ser realizada sobre una persona concreta, sin que la incitación general entre dentro de esta institución, ya que sería un caso de los del Art. 18 ,Código Penal.

- La inducción tendrá que ser eficaz, es decir, que su punibilidad dependerá de que el inducido comience, al menos, la comisión del delito, ya que sin ese comienzo, la actuación del inductor no será punible (derivado del principio de accesoriedad de la inducción).

- La inducción ha de ser también, determinante, de modo que no podrá apreciarse si el sujeto estuviera ya decidido a realizar el delito. Es necesario que la decisión del sujeto nazca de la actuación del inductor.

- Por último, es necesario que la inducción sea dolosa. El dolo a su vez, deberá estar orientado a conseguir que el inducido realice un determinado tipo de delito. El inductor no puede responder más que por aquello que dolosamente hubiera deseado, y nada más que por eso. Al contrario, si el inducido realiza menos de lo deseado por el inductor, la delimitación impuesta por la accesoriedad reducirá la pena de éste.

La complicidad: complicidad necesaria y no necesaria

La complicidad es la contribución o auxilio al hecho, de modo anterior o simultáneo, para la ejecución del plan del autor. Como las demás formas de participación, caracteriza a la complicidad su naturaleza basada en los principios de accesoriedad y asimismo, requiere un comportamiento doloso para que la complicidad pueda ser punible.

Los límites mínimos de la complicidad son los siguientes:

- La complicidad no puede llegar al punto de incluir el acto ejecutivo típico, pues tal caso constituiría un supuesto de coejecución. Los actos contributivos no típicos son aquellos actos que, suponiendo una actividad material del que los hace, no pueden subsumirse en parte de los elementos de un tipo delictivo. Es importante recordar que un acto de esa clase puede, de todos modos, acarrear la misma pena si se considera que fue necesario para la ejecución.

- La aportación ha de ser de alguna utilidad para el plan del autor, pues si es irrelevante no puede tenerse como auxilio a la ejecución.

La llamada complicidad por omisión

Algunos autores entienden la posibilidad de que exista complicidad por omisión, bajo algunas condiciones, como es la que exige que el supuesto cómplice ocupe una posición de garante. Para otros autores, es necesario que además la pasividad de una persona se traduzca en algo equiparable a la actividad y por lo tanto debe dejar una impronta en el hecho.

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Cómplice
Inducción al delito
Participación delictiva
Tipicidad
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