Lesiones derivadas de la manipulación manual de cargas y Prevención de Riesgos Laborales
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Lesiones derivadas de la manipulación manual de cargas y Prevención de Riesgos Laborales

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Estado: VIGENTE

Orden: laboral

Fecha última revisión: 25/03/2021

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La manipulación manual de cargas es responsable, en muchos casos, de la aparición de fatiga física, o bien de lesiones, que se pueden producir de una forma inmediata o por la acumulación de pequeños traumatismos aparentemente sin importancia.

 

Lesiones comunes en el trabajador a consecuencia de la manipulación manual de cargas

La manipulación manual de cargas es responsable, en muchos casos, de la aparición de fatiga física, o bien de lesiones, que se pueden producir de una forma inmediata o por la acumulación de pequeños traumatismos aparentemente sin importancia.

Pueden lesionarse tanto los trabajadores que manipulan cargas regularmente como los trabajadores ocasionales.

Las lesiones más frecuentes son entre otras: contusiones, cortes, heridas, fracturas y sobre todo lesiones músculoesqueléticas. Se pueden producir en cualquier zona del cuerpo, pero son más sensibles los miembros superiores, y la espalda, en especial en la zona dorsolumbar.

Las lesiones dorsolumbares pueden ir desde un lumbago a alteraciones de los discos intervertebrales (hernias discales) o incluso fracturas vertebrales por sobreesfuerzo.

También se pueden producir: lesiones en los miembros superiores (hombros, brazos y manos); quemaduras producidas por encontrase las cargas a altas temperaturas; heridas o arañazos producidos por esquinas demasiado afiladas, astillamientos de la carga, superficies demasiado rugosas, clavos, etc.; contusiones por caídas de la carga debido a superficies resbaladizas (por aceites, grasas u otras sustancias); problemas circulatorios o hernias inguinales, y otros daños producidos por derramamiento de sustancias peligrosas.

La OIT afirma que la manipulación manual es una de las causas más frecuentes de accidentes laborales. En España, la mayor causa de accidentes de trabajo en el período 1994-95 fue debida a los sobreesfuerzos, muchos de ellos debidos probablemente a la manipulación manual de cargas.

Estas lesiones, aunque no son mortales, pueden tener larga y difícil curación, y en muchos casos requieren un largo período de rehabilitación, originando grandes costes económicos y humanos, ya que el trabajador queda muchas veces incapacitado para realizar su trabajo habitual y su calidad de vida puede quedar deteriorada.

A TENER EN CUENTA. El INSST dispone de un «Checklliist para la identificación de las posturas de trabajo forzadas» basado en las normas UNE-EN 1005-4:2005+A1:2009 e ISO 11226:2000 que puede ser de utilidad para una primera valoración en caso de presencia de este riesgo. 

Relacionados con las posibles lesiones encontramos dos factores de interés para su análisis, las posturas forzadas y los movimientos bruscos o inesperados de las cargas.

Posturas forzadas durante la actividad laboral

Durante la actividad laboral, se adoptan distintas posturas de trabajo. Dependiendo de las características de estas posturas de trabajo podrán ser un factor de riesgo a la hora de determinar la probabilidad de sufrir algún tipo de trastorno musculoesquelético (TME).

Tanto una postura que se mantenga durante un tiempo prolongado, postura estática o mantenida, como aquella que se aleje de una posición neutral, postura forzada, se van a considerar situaciones de riesgo que requerirán un estudio en detenimiento pues existe cierta probabilidad de que generen TME.

CUESTIÓN

¿Qué son las posturas forzadas?

Según el INSST, en Ergonomía, se entiende por postura de trabajo la posición relativa de los segmentos corporales y no, meramente, si se trabaja de pie o sentado. Las posturas de trabajo son uno de los factores asociados a los trastornos musculoesqueléticos, cuya aparición depende de varios aspectos: en primer lugar de lo forzada que sea la postura, pero también, del tiempo que se mantenga de modo continuado, de la frecuencia con que ello se haga, o de la duración de la exposición a posturas similares a lo largo de la jornada.

El principal factor de riesgo es la postura propiamente dicha. Pero se deben analizar también:

  • El tiempo de mantenimiento de dicha postura: su duración.
  • La repetitividad de la postura.
  • Los periodos de recuperación tanto en número como en su distribución. La falta de períodos de recuperación es uno de los factores de riesgo más importantes.
  • La aplicación de fuerza a la hora de realizar la tarea.
  • Otros factores: carga mental, transmisión de la vibración, condiciones ambientales, etc.
  • Aspectos individuales: Falta de formación y entrenamiento, malos hábitos de salud, edad, lesiones previas, etc.
  • Puesto que el principal factor es la propia postura de trabajo, se deberá analizar: Postura del tronco, de la cabeza de las extremidades superiores (tanto del brazo, codo y muñeca) y de las extremidades inferiores de manera independiente, pues dependiendo de la postura se verán más o menos afectadas las distintas zonas corporales.

1. Evaluación de los riesgos derivados de las posturas de trabajo

Los métodos existentes para la medición de los factores de la carga física de trabajo pueden categorizarse en un espectro que va desde mediciones directas, hasta observaciones, entrevistas, diarios y cuestionarios. La elección de un método específico depende de los recursos disponibles y de la exactitud requerida de los datos. Encontramos los siguientes: 

UNE-EN 1005-4:2005+A1:2009 Seguridad de las máquinas. Comportamiento físico del ser humano. Parte 4: Evaluación de las posturas y movimientos de trabajo en relación con las máquinas

La norma UNE-EN 1005-4:2005+A1:2009 Seguridad de las máquinas. Comportamiento físico del ser humano. Parte 4: Evaluación de las posturas y movimientos de trabajo en relación con las máquinas, presenta orientaciones válidas durante el diseño de máquinas o sus partes componentes, para la evaluación de los riesgos debidos a las posturas y movimientos en relación con las máquinas, es decir, los riesgos asociados al montaje, instalación, operación, ajuste, mantenimiento, limpieza, reparación, transporte y desguace. Asimismo, especifica los requisitos para la adopción de posturas y realización de movimientos ejerciendo una fuerza externa mínima o nula.

Los requisitos contenidos en esta norma se aplican formalmente a todas las acciones relacionadas con máquinas. Puede ocurrir que la evaluación de cada acción individual no sea posible, por tanto, aquellas acciones que se realizan frecuentemente o que no son habituales, pero pueden contribuir a aumentar el riesgo de dolor, fatiga o trastorno deben incluirse en la evaluación del riesgo. Sin embargo, los requisitos de esta norma no deben ser empleados para pautar la organización del trabajo.

Adopta un enfoque por etapas para la evaluación del riesgo aplicada a las posturas y movimientos como parte del proceso de diseño de la máquina. El enfoque detallado que se emplea en esta norma establece una distinción entre:

  • Evaluación sin operadores: cuando no se dispone de un modelo o prototipo a escala real de la máquina o de sus partes.
  • Evaluación con operadores: si se dispone de un modelo o prototipo a escala real de la máquina o de sus partes (es la que nos interesa).

La evaluación se realiza en dos etapas en función de la aceptabilidad o no de las posturas o movimientos observados en la primera etapa.

1. ISO 11226: 2000. Cor-1: 2006

Por otro lado, la norma técnica ISO 11226: 2000. Cor-1: 2006, propone un procedimiento para determinar si una postura estática es aceptable o no. Especifica los límites recomendados para posturas estáticas que no requieran de la aplicación de fuerzas externas, o que ésta sea mínima, teniendo en consideración los ángulos corporales y el tiempo de mantenimiento.

Este procedimiento analiza por separado varios segmentos corporales y articulaciones en uno o dos pasos. En el primero, se consideran sólo los ángulos articulares, para los que se recomiendan valores basados principalmente en el riesgo de sobrecarga de las estructuras pasivas del cuerpo como ligamentos, cartílagos y discos intervertebrales. El resultado de esta evaluación puede llevar al paso 2, en el que se considera el tiempo de mantenimiento de la postura.

2. Método OWAS (Ovako Working Analysis System)

Es un método observacional que tiene en cuenta los siguientes factores:

La postura de varios segmentos corporales (tronco, brazos y extremidades inferiores) y,

el esfuerzo o la carga manipulada.

Asimismo, requiere un análisis de la tarea para establecer las fases de observación, el número de observaciones y cada cuánto tiempo se realiza. Cada postura registrada queda identificada por un código de 6 dígitos, tres de ellos se corresponden con la postura de tronco y extremidades, otro con la carga o fuerza realizada y otros dos complementarios que corresponden a la fase de trabajo en que se realiza la observación. A cada código se le asigna una categoría de acción (mediante una tabla), que se corresponde con un nivel de riesgo:

Categoría de acción 1: No se requieren medidas correctoras.

Categoría de acción 2: Se requieren medidas correctoras en un futuro cercano.

Categoría de acción 3: Se requieren medidas correctoras tan pronto como sea posible.

Categoría de acción 4: se requieren medidas correctoras inmediatamente.

3. Método RULA (Rapid Upper Limb Assessment)

El método usa diversos diagramas para registrar las posturas del cuerpo y tres tablas que sirven para evaluar la exposición a los siguientes factores de riesgo: número de movimientos, trabajo estático, fuerza aplicada, postura de trabajo y tiempo de trabajo sin pausa. Divide el cuerpo en segmentos clasificados en dos grupos. El grupo A incluye brazo, antebrazo y muñeca y, el grupo B incluye cuello, tronco y piernas. A cada postura registrada se le asigna un código mediante una tabla. Las puntuaciones obtenidas de los grupos A y B, se corrigen ahora teniendo en cuenta el factor de uso muscular y de aplicación de fuerzas, obteniéndose las puntuaciones C y D. El uso muscular penaliza tanto el estatismo de la postura (mantenimiento superior a 1 min) como la repetitividad (frecuencia mayor de 4 veces/min). En cuanto a la aplicación de fuerzas, se penaliza tanto el peso de la carga como el mantenimiento de la misma (estatismo, repetitividad, sacudidas, etc.).

El último paso consiste en obtener una única puntuación a partir de las puntuaciones C y D mediante una tabla que nos indica la puntuación total que estará comprendida entre 1 y 7.

Puntuación 1-2: posturas aceptables si no se mantienen o repiten durante largos periodos de tiempo.

Puntuación 3-4: Pueden requerir análisis complementarios y posibles cambios.

Puntuación 5-6: se precisan investigaciones y cambios a corto plazo.

Puntuación 7: se requieren investigaciones y cambios inmediatos.

4. Método REBA (Rapid Entire Body Assessment)

Es un método observacional que incorpora factores de carga postural estática y dinámica, en el que se separan distintos segmentos corporales en dos grupos. Agrupa el cuerpo en segmentos, el grupo A incluye tronco, cuello y piernas y, el grupo B está formado por brazos, antebrazos y muñecas. Para cada uno de estos segmentos, se asigna un valor en función de la postura.

Con los datos obtenidos y mediante tablas, se asigna una puntuación al grupo A (comprendida entre 1 y 9) a la que se añade una puntuación resultante de la carga o fuerza (con un rango entre 0 y 3). A la puntuación del grupo B (comprendida entre 0 y 9) se le añade la obtenida en relación con el tipo de agarre o acoplamiento (entre 0 y 3). Los resultados obtenidos por ambas vías se combinan en una nueva tabla que nos dará un valor, al que se le añade el resultado de la actividad (estatismo, repetitividad, rápidos cambios posturales o inestabilidad), con lo que se obtiene un resultado final REBA que indica el nivel de riesgo:

Puntuación REBA 1: Riesgo insignificante. Nivel de acción 0: no se requieren acciones.

Puntuación REBA 2-3: Riesgo bajo. Nivel de acción 1: puede ser necesario realizar acciones.

Puntuación REBA 4-7: Riesgo medio. Nivel de acción 2: es necesario realizar acciones.

Puntuación REBA 8-10: Riesgo alto. Nivel de acción 3: es necesario realizar acciones pronto.

Puntuación REBA 11-15: Riesgo muy alto. Nivel de acción 4: se requiere actuación inmediata.

A TENER EN CUENTA. El INSST dispone de una herramienta de cálculo en base a este análisis de posturas forzadas, siguiendo la «NTP 601: Evaluación de las condiciones de trabajo: carga postural. Método REBA (Rapid Entire Body Assessment). INSST. Año 2001».

5. Medidas preventivas

  • Realizar tareas y operaciones que proporcionen suficiente variación tanto física como mental.
  • Todo trabajo deberá tener suficiente variedad de tareas, suficiente autonomía y posibilidades para la comunicación, la información y el aprendizaje.
  • Alternar, en la medida de lo posible entre las posiciones sentada, de pie y andando.
  • Evitar las posturas forzadas como es arrodillado o en cuclillas.

Movimientos bruscos o inesperados de las cargas

Los movimientos bruscos o inesperados de las cargas son un factor a tener en cuenta a la hora de realizar la evaluación de riesgos derivados de la manipulación de cargas.

Hay cargas que pueden moverse de forma brusca o inesperada como, por ejemplo, los objetos que se encuentran encajonados o atrapados por alguna causa, los cuales pueden liberarse bruscamente al tratar de manipularlos, dando origen a un riesgo de lesión dorsolumbar importante.

Cuando se manejan enfermos o se transportan animales vivos también existirán estos riesgos, ya que pueden realizar movimientos que no se puedan predecir, variando bruscamente su centro de gravedad por esta razón.

El manejo de cargas que puedan moverse bruscamente o de forma inesperada puede aumentar el riesgo de lesión. Si se manipulan cargas de estas características, se deberá:

  • Acondicionar la carga de forma que se impidan los movimientos del contenido.
  • Usar ayudas mecánicas (como las grúas para el transporte de enfermos, por ejemplo).
  • Utilizar las técnicas de manipulación de enfermos.
  • Manipular en equipo.
  • En los casos de urgente necesidad, en emergencias o rescates de personas, evidentemente primará la rapidez de actuación, por tanto es posible que el uso de ayudas o el esperar a un compañero para que colabore en las tareas de manipulación puede demorar la actuación. Por ello, es importante que los trabajadores que realizan este tipo de tareas estén suficientemente entrenados e informados de los posibles riesgos que puedan producirse.

¿Cómo realizar el levantamiento manual de una carga?

Como norma general, es preferible manipular las cargas cerca del cuerpo, a una altura comprendida entre la altura de los codos y los nudillos, ya que de esta forma disminuye la tensión en la zona lumbar.

Si las cargas que se van a manipular se encuentran en el suelo o cerca del mismo, se utilizarán las técnicas de manejo de cargas que permitan utilizar los músculos de las piernas más que los de la espalda.

Para levantar una carga se pueden seguir los siguientes pasos, si bien hay que tener en cuenta que no todas las cargas se pueden manipular siguiendo estas instrucciones (hay situaciones, como manipulación de barriles o enfermos, que tienen sus técnicas específicas).

1. Planificar el levantamiento:

  • Utilizar las ayudas mecánicas precisas. Siempre que sea posible se deberán utilizar ayudas mecánicas.
  • Seguir las indicaciones que aparezcan en el embalaje acerca de los posibles riesgos de la carga, como pueden ser un centro de gravedad inestable, materiales corrosivos, etc.
  • Si no aparecen indicaciones en el embalaje, observar bien la carga, prestando especial atención a su forma y tamaño, posible peso, zonas de agarre, posibles puntos peligrosos, etc. Probar a alzar primero un lado, ya que no siempre el tamaño de la carga ofrece una idea exacta de su peso real.
  • Solicitar ayuda de otras personas si el peso de la carga es excesivo o se deben adoptar posturas incómodas durante el levantamiento y no se puede resolver por medio de la utilización de ayudas mecánicas.
  • Tener prevista la ruta de transporte y el punto de destino final del levantamiento, retirando los materiales que entorpezcan el paso.
  • Usar la vestimenta, el calzado y los equipos adecuados.
  • Colocar los pies separados los pies para proporcionar una postura estable y equilibrada para el levantamiento, colocando un pie más adelantado que el otro en la dirección del movimiento.

2. Adoptar la postura de levantamiento:

  • Doblar las piernas manteniendo en todo momento la espalda derecha, y mantener el mentón metido. No flexionar demasiado las rodillas.
  • No girar el tronco ni adoptar posturas forzadas.
  • Agarre firme de la carga, sujetarla empleando ambas manos y pegarla al cuerpo. El mejor tipo de agarre sería un agarre en gancho, pero también puede depender de las preferencias individuales, lo importante es que sea seguro. Cuando sea necesario cambiar el agarre, hacerlo suavemente o apoyando la carga, ya que incrementa los riesgos.
  • Levantamiento suave, por extensión de las piernas, manteniendo la espalda derecha. No dar tirones a la carga ni moverla de forma rápida o brusca.
  • Evitar giros, es preferible mover los pies para colocarse en la posición adecuada.
  • Mantener la carga pegada al cuerpo durante todo el levantamiento.

3. Depositar la carga:

  • Si el levantamiento es desde el suelo hasta una altura importante, por ejemplo, la altura de los hombros o más, apoyar la carga a medio camino para poder cambiar el agarre.
  • Depositar la carga y después ajustarla si es necesario.
  • Realizar levantamientos espaciados.

DOCUMENTACIÓN DE INTERÉS

«Infografía. Manipulación manual de cargas. INSST»

NTP 847: Evaluación de posturas estáticas: El método WR. INSST. Año 2009.

NTP 819: Evaluación de posturas de trabajo estáticas: el método de la posición de la mano. INSST. Año 2008.

NTP 674: Evaluación de la carga postural: método de la Universidad de Lovaina; método LUBA. INSST. Año 2004.

NTP 601: Evaluación de las condiciones de trabajo: carga postural. Método REBA (Rapid Entire Body Assessment). INSST. Año 2001.

NTP 452: Evaluación de las condiciones de trabajo: carga postural. INSST. Año 1997.

NTP 323: Determinación del metabolismo energético. INSST. Año 1993.

NTP 295: Valoración de la carga física mediante la monitorización de la frecuencia cardiaca. INSST. Año 1991.

Manual para la evaluación y prevención de riesgos ergonómicos y psicosociales en la PYME. Método para la evaluación del riesgo por la postura o la repetitividad. INSST. Año 2003.

Documento elaborado por el Grupo de trabajo sobre TME de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. INSST.

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