Reclamaciones judiciales relacionadas con la excedencia laboral

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 16/11/2022

De conformidad con el artículo 46.5 del Estatuto de los Trabajadores «el trabajador en excedencia voluntaria conserva solo un derecho preferente al reingreso en las vacantes de igual o similar categoría a la suya que hubiera o se produjeran en la empresa». 

RER
Reclamación de derecho a reingreso tras una excedencia voluntaria

De conformidad con el artículo 46.5 del Estatuto de los Trabajadores «el trabajador en excedencia voluntaria conserva solo un derecho preferente al reingreso en las vacantes de igual o similar categoría a la suya que hubiera o se produjeran en la empresa». 

En este precepto interesa destacar el énfasis que ha puesto el legislador en precisar que el excedente voluntario «solo» conserva un derecho «preferente» para reingresar en las vacantes que pudieren existir en la empresa de igual o similar categoría a la suya. De lo que se desprende (como hemos reiterado a lo largo de la obra) que no ha venido a reconocer un derecho automático e incondicionado al reingreso, ni tan siquiera un derecho a secas y sin otro calificativo, sino un derecho al que de forma expresa asigna el adjetivo «preferente», para significar con ello que se trata de reconocer simplemente una preferencia, primacía o ventaja sobre otra persona, a la hora de ocupar cualquier vacante de igual o similar categoría que pudiere existir en la empresa.

Todas estas circunstancias son las que delimitan el marco jurídico sobre el que opera la institución, tanto durante la vigencia del periodo de excedencia, como en el momento en el que el trabajador pretende ejercitar su preferencia al solicitar el reingreso en la empresa. (SJS - Albacete n.º 280/2018, de 23 de julio de 2018, ECLI:ES:JSO:2018:3822).

Como se deriva de la múltiple doctrina analizada hasta el momento es preciso recordar que la decisión de la empresa de denegar la reincorporación no constituye una decisión que frustre el derecho expectante que goza el trabajador, siendo por ello que frente a tal negativa la parte puede someter al control judicial la legalidad de su readmisión, dándose en la práctica dos supuestos (STS, rec. 3405/1999, de 30 de junio de 2000, ECLI:ES:TS:2000:5370):

  • Cuando la empresa no niega la existencia de relación entre las partes ni el derecho al reingreso, pero rechaza por el momento la reincorporación, bajo el pretexto de que no existen vacantes, donde procedería interponer una demanda declarativa de reconocimiento de existencia de vacante.
  • Cuando la negativa al reingreso manifieste la voluntad inequívoca de tener por extinguido la relación laboral, el trabajador deberá interponer una demanda por despido ante la negativa a reincorporación.

La utilización equivocada de una u otra vía, al margen de las consecuencias negativas que pueda llevar consigo, desde un punto de vista procesal, dificulta, en todo caso, la viabilidad de la pretensión, pues mal podrá calificarse como nulo o improcedente un despido que no ha existido, y mal podría accederse al reconocimiento del derecho a reingreso, con respecto a la relación laboral extinguida por despido no impugnado. (STS n.º 818/2022, de 7 de octubre de 2022, ECLI:ES:TS:2022:3830).

A TENER EN CUENTA. La doctrina ha fijado un criterio claro entre despido y negativa al reingreso en la excedencia, afirmando que cuando el trabajador solicita el reingreso y la empresa no contesta a su petición o la rechaza, pretextando falta de vacante o circunstancias análogas que no suponen el desconocimiento del vínculo existente entre las partes, el trabajador podrá ejercitar la acción de reingreso, mientras que cuando se produce una negativa rotunda e inequívoca, que implica el rechazo de la existencia de algún vínculo existente entre las partes, la acción que debe ser ejercitada frente a ella es la de despido, en cuyo caso, existe una clara constancia y evidencia de la oposición empresarial a la continuidad de la relación laboral.

JURISPRUDENCIA

STS, rec. 2043/2012, de 23 de septiembre de 2013, ECLI: y STS, rec. 134/2019, de 31 de mayo de 2022, ECLI:

Cuando un trabajador en situación de excedencia voluntaria solicita su reingreso y la empresa se limita a denegar el reingreso en el momento de la solicitud por inexistencia de vacante, en caso de que se ejercite la acción de despido, reiterados pronunciamientos de este tribunal han argumentado que la inexistencia de despido comporta la desestimación de la demanda.

STS, rec. 3340/2011, de 24 de abril de 2012, ECLI:

Enjuicia la falta de llamamiento de un trabajador fijo-discontinuo y llega a la conclusión de que no había habido voluntad resolutoria del empresario, por lo que declaró que no existía despido, sin perjuicio de que el trabajador pudiera reclamar por la falta de llamamiento.

STS, rec. 2507/1995, de 23 de enero de 1996, ECLI:ES:TS:1996:307

«(...) "ante la negativa empresarial a la petición de reingreso desde la situación de excedencia voluntaria quedan abiertas al trabajador dos vías, alternativas y no optativas, para impugnar tal decisión: el proceso de despido cuando dicha negativa, por las circunstancias en que se produce, manifiesta no el mero rechazo del derecho a la reincorporación, sino voluntad inequívoca, aunque se produzca tácitamente, de tener por extinguido el vínculo laboral hasta entonces en suspenso; y el proceso ordinario en aquellos otros supuestos en que la negativa denota simple desconocimiento del mencionado derecho, pero sin negar la persistencia de la relación de trabajo, aunque con voluntad de que se conserve en suspenso" y que, sigue diciendo esta sentencia, "la utilización en uno y otro caso de las mencionadas vías no queda al arbitrio del trabajador al que se niega su eventual derecho al reingreso; para que su pretensión alcance éxito, resulta obligado seguir la procedente, pues son distintas las reglas aplicables y las consecuencias que derivan de la diferente postura adoptada por la empresa al responder, expresa o tácitamente, a la petición efectuada por el excedente voluntario en orden a su reingreso. Así, si de dicha respuesta cabe deducir voluntad extintiva, media plazo de caducidad para el ejercicio de acción y tales consecuencias son, en su caso, las que la Ley anuda al despido que deba calificarse como improcedente o nulo. Por el contrario, cuando la respuesta simplemente desconozca el eventual derecho al reingreso, sin permitir deducir voluntad extintiva, ni el plazo de caducidad es aplicable, conforme declara la citada Sentencia de 19 octubre 1994 , ni las consecuencias son las expuestas, ya que el éxito de la pretensión determina el reconocimiento del derecho al reingreso , con posible condena, de ser pedida, a resarcir los perjuicios sufridos, normalmente equivalentes al valor de los salarios dejados de percibir, pero no desde que la negativa se produjo, sino desde la fecha de presentación de la papeleta de conciliación, tal como declara nuestra Sentencia de 14 marzo 1995. Consiguientemente, si en este último supuesto se formula demanda por despido, la inexistencia de éste llevará aparejada la desestimación de la demanda por falta de acción, cuando en la demanda se hubiera partido erróneamente de que aquél se produjo, o la inadecuación de procedimiento, si en dicha demanda se alegaran hechos que reflejaran su inexistencia"».

STS, rec. 1397/1991, de 21 de febrero de 1992, ECLI:ES:TS:1992:1401

El Tribunal Supremo indicaba en términos tajantes:

«Nuestra doctrina entiende que en tales circunstancias es al empresario a quien hay que exigir una respuesta explícita e inequívoca, sin que pueda pedirse al trabajador –que está fuera de la empresa, por su condición de excedente– un proceso de investigación, difícil y complicado, sobre la realidad y situación de las plantillas. De todo ello ha de seguirse la conclusión que ya se adelantó: que el comienzo del cómputo del plazo de prescripción ha de situarse en el momento en que el trabajador tenga conocimiento de la existencia de vacante».

SENTENCIA SRELEVANTE

STSJ Castilla y León n.º 3811/2019, de 30 de septiembre de 2019, ECLI:ES:TSJCL:2019:3811

El TSJ Castilla y León desestima demanda contra despido disciplinario validando la pérdida del derecho a la reincorporación tras excedencia si no se respeta el plazo establecido por convenio para la solicitud de reincorporación.

STSJ Madrid, rec. 494/2011, de 4 de noviembre de 2011, ECLI:ES:TSJM:2011:11773, donde se cita la STS, rec. 3876/2004, de 6 de octubre de 2005, ECLI:ES:TS:2005:5946

Carga probatoria de la existencia de vacante en excedencia voluntaria. Corresponde a la empresa, y no a la persona trabajadora demostrar la existencia o inexistencia de determinada vacante en un momento concreto.

«(...) Esta Sala ha tenido ya ocasión de ocuparse del problema relativo a la atribución de la carga probatoria sobre algunos aspectos de la relación laboral, ya bajo la vigencia de la actual Ley de Enjuiciamiento Civil, cuyo art. 217 ha venido a sustituir la regulación que en la materia se contenía anteriormente en el citado art. 1.214 del Código Civil. Nuestra Sentencia de 25 de enero de 2005, refiriéndose a un supuesto de falta de liquidez de la empresa, pero siendo su doctrina perfectamente extensible a la situación que aquí nos ocupa –existencia o inexistencia de vacante a efectos de reingreso de un excedente voluntario–, razonaba en los siguientes términos: "(...) En evitación de los inconvenientes a que acabamos de aludir, parece lo más acertado acudir al criterio doctrinalmente conocido de la proximidad o de la facilidad probatoria, ya consagrado por nuestra jurisprudencia bajo la vigencia del art. 1.214 del Código Civil, siendo de citar a este respecto, entre otras, las Sentencias de la Sala 1ª de este Tribunal Supremo de 15 de julio de 1988, 17 de julio de 1989 y23 de septiembre de 1989, conforme a las cuales la norma distributiva de la carga de la prueba no responde a unos principios inflexibles, sino que se deben adaptar a cada caso según la naturaleza de los hechos afirmados o negados y la disponibilidad o facilidad para probar que tenga cada parte. Criterio éste que en la actualidad ya viene legalmente consagrado, al establecer el apartado 6 del tan citado art. 217 de la LECiv. vigente, tras haber suministrado determinadas reglas concretas acerca de la carga probatoria, que "para la aplicación de lo dispuesto en los apartados anteriores de este artículo, el tribunal deberá tener presente la disponibilidad y facilidad probatoria que corresponde a cada una de las partes en litigio'', añadiendo, a continuación, que: "(...) Pues bien: no cabe duda de que es la empresa, y no el trabajador, quien tiene la mayor disponibilidad de los elementos probatorios acerca de la existencia o inexistencia de determinada vacante en un momento concreto, no sólo porque a su alcance se encuentra la pertinente documentación, sino además porque la posible inexistencia, pese a tratarse de un hecho negativo, puede perfectamente probarla, en el caso de ser cierta, por cualquiera de los demás medios admitidos en derecho (...)"».

STSJ Comunidad Valenciana n.º 2263/2012, de 19 de septiembre de 2012, ECLI:ES:TSJCV:2012:6010

Analizando la compatibilidad entre el ejercicio de la acción extintiva y la excedencia:

«(...) en primer lugar, debe señalarse que las causas que pueden dar lugar a la extinción del contrato de trabajo se encuentran especificadas expresamente en el art. 49.1 del Estatuto de los trabajadores, no encontrándose entre las mismas la excedencia voluntaria, institución esta que si bien no es considerada en el art. 45.1 como causa de suspensión del contrato de trabajo que solo prevé como tal en su apartado k) la excedencia forzosa, se encuentra regulada en el art. 46. E.T, dentro de la Sección tercera del capítulo III del E.T, dedicada a la "suspensión del contrato de trabajo"; en segundo lugar, aun cuando se admitiese que las causas señaladas en el art. 49.1 E.T no son taxativas y que pueden admitirse otras causas de extinción no contempladas en el mismo, lo cierto es que, dados sus efectos, la excedencia voluntaria 'per se' no extingue el contrato de trabajo, sino que simplemente hace que, como en los casos de suspensión del contrato mientras dure la misma las partes se hayan dispensadas de sus obligaciones recíprocas de prestar servicios y de remunerar los mismos, entendiendo la Sala que perviven aquellos derechos y obligaciones derivados de los arts. 4 y 5 de ET, no relacionados con la efectiva prestación y remuneración de los servicios (v.gr. el deber recíproco de buena fe), de ahí que la Sala entienda que las partes se hayan legitimadas bien para extinguir por su cuenta quien para ello está facultado (el empresario por despido), o bien el trabajador sin necesidad de acudir a los tribunales (por dimisión posterior a la excedencia) o ejercitando la acción resolutoria para obtener la extinción indemnizada cuando proceda; finalmente, hemos de considerar que existiendo vínculo contractual, aun cuando el cumplimiento de las principales obligaciones dimanantes del vínculo no sea exigible entre las partes mientras dure la situación de excedencia voluntaria, las partes han de tener acción bien para extinguirlo, bien para impugnar la decisión extintiva de una de las partes, como se ha admitido por la jurisprudencia al conceder al trabajador excedente acción de despido para impugnar aquellos actos expresos o tácitos del empresario de los que se infiera una voluntad de romper la relación contractual con el trabajador».

STSJ Asturias n.º 884/2020, de 12 de junio de 2020, ECLI:ES:TSJAS:2020:1377

«(...) en los casos de alegación empresarial de inexistencia de vacantes, el plazo de prescripción de la acción del trabajador excedente para la reincorporación no corre hasta que la empresa le comunique la existencia de vacante o el trabajador excedente conozca tal circunstancia por otro medio».

CUESTIÓN

La falta de respuesta a la solicitud de reincorporación, ¿se considera despido tácito? ¿Cómo saber si he de accionar contra el despido o reconocimiento del derecho a la ocupación efectiva?

El despido tácito es el que se realiza sin comunicación expresa al trabajador por el empresario de su voluntad de extinguir el contrato, pero existiendo actos concluyentes por parte de este que evidencian tal voluntad.

El Tribunal Supremo ha establecido que la falta de respuesta a la solicitud de reincorporación formulada por un trabajador excedente hay que interpretarla como una imposibilidad de reincorporación por falta de vacantes en ese momento; y en ningún caso adquiriría la condición de despido tácito ya que no se considera probada la voluntad empresarial de extinguir el vínculo laboral. Para existir despido, por tanto, ha de apreciarse la voluntad empresarial de extinguir el contrato de trabajo de forma incuestionable. Sólo puede apreciarse la existencia de un despido tácito a partir de «hechos suficientemente concluyentes a partir de los cuales pueda establecerse la voluntad extintiva del empresario».

A modo de ejemplo, no se aprecia voluntad extintiva en la frase «no es posible dicha reincorporación puesto que a la fecha no existe vacante de su categoría o grupo profesional; antes al contrario, del texto de esta negativa empresarial a la reincorporación del excedente es deducible que no se niega la reincorporación en sí misma, sino su posibilidad actual; lo que no es extinguir el contrato de trabajo». (STSJ Logroño n.º 272/2018, de 5 de noviembre de 2018, ECLI:ES:JSO:2018:6629).

Las acciones ejercitables frente a la negativa empresarial a reincorporar al trabajador tras la excedencia suscitan siempre dudas, incluso para el TS pasando de entender que el trabajador excedente puede ejercitar la acción de despido (si el empresario se niega rotunda e incondicionadamente al reingreso) y en su caso la de reconocimiento del derecho a la ocupación efectiva (si el empresario pospone la reincorporación demorándola injustificadamente) hasta la STS, rec. 2364/2006, de 22 noviembre de 2007, ECLI:ES:TS:2007:8365, donde se argumenta:

«(...) un criterio claro de diferenciación entre despido y negativa al reingreso en la excedencia, declarando que cuando el trabajador solicita el reingreso y la empresa no contesta su petición o la rechaza pretextando falta de vacantes o circunstancias análogas que no suponen el desconocimiento del vínculo existente entre las partes, el trabajador podrá ejercitar la acción de reingreso, mientras que cuando se produce una negativa rotunda e inequívoca que implica el rechazo de la existencia de la relación entre las partes, esta negativa no es ya únicamente un desconocimiento del derecho a la reincorporación, sino un rechazo de la existencia de algún vínculo entre las partes, y la acción que debe ser ejercitada frente a ella es la de despido» (en unificación de doctrina, SSTS 19/10/94, Rud 790/94; 22/05/96, Rud 3602/1995; 30/06/00, rcud 3405/1999; y 22/11/07. rcud 2364/2006). Añadiéndose que tales vías son alternativas y no optativas, pues «la utilización en uno y otro caso de las mencionadas vías no queda al arbitrio del trabajador al que se niega su eventual derecho al reingreso; para que su pretensión alcance éxito, resulta obligado seguir la procedente, pues son distintas las reglas aplicables y las consecuencias que derivan de la diferente postura adoptada por la empresa al responder, expresa o tácitamente, a la petición efectuada por el excedente voluntario en orden a su reingreso (SSTS 23/01/96, rcud 2507/95; y 21/12/00, rcud 856/2000)».

1. Demanda por despido ante la negativa a reincorporación

Cuando a la petición de reincorporación, el empresario se opone de manera abierta, clara y terminante, y lo hace en términos que, en realidad, equivalen a un rechazo del derecho básico del trabajador excedente, a una actual o futura reinserción, y con ello, lo está excluyendo o extrañando de la plantilla, esta actitud supone despido; entrando en juego el plazo de veinte días, señalado por el art. 59.3 ET para la reclamación al efecto.

Una vez celebrado o intentado el acto de conciliación sin avenencia, el trabajador deberá presentar la correspondiente demanda ante el Juzgado de lo Social. Allí aportará el justificante del resultado del acto de conciliación (acta de conciliación), o la copia de la reclamación previa en su caso.

La persona trabajadora solicitará el reconocimiento de la improcedencia del despido siguiendo los requisitos, forma y contenido, regulados para el proceso ordinario de despido, conforme a los artículos 103 a 113 de la LJS, de los que serán de aplicación supletoria los artículos 80 a 101 de la misma norma.

Pese a las peculiaridades que presenta la excedencia (no olvidemos que se interrumpe la prestación de servicios, el pago de salarios y el cómputo de la antigüedad), supone según la STS, rec. 2757/2002, de 12 de marzo de 2003, ECLI:ES:TS:2003:1698, la necesaria valoración de dos fases a la hora de fijar la base reguladora de la posible indemnización por despido:

  1. Dependiente de una condición, hasta que se haya materializado la expectativa nominada como derecho preferente a una vacante, etapa en la que el trabajador no genera derecho alguno en materia de salarios, prestación de servicios y antigüedad. 
  2. A partir del momento en que dicha materialización se produce. A partir de ese momento no hay diferencia en cuanto a tales aspectos entre un trabajador excedente y otro que se encuentra en plantilla y de ahí que las consecuencias deban ser idénticas entre ambos.

Dado que el despido se origina desde el momento en que la empresa no reincorpora al trabajador haciendo inoperante el artículo 46.5 del Estatuto de los Trabajadores, para el cálculo de la indemnización por despido se utilizará como módulo el salario vigente en la fecha en que debió producirse la reincorporación «y no la que rigiera en el pasado».

JURISPRUDENCIA

STS n.º 818/2022, de 7 de octubre de 2022, ECLI:ES:TS:2022:3830

Cuando se demanda por despido (y no derecho a reingreso) la reconducción procedimental no es posible:

«(...) la reconducción de la demanda, conforme a lo dispuesto en el art. 102 LRJS, no es viable, porque nunca reclamó su derecho a la ocupación efectiva, ni solicitó la condena al empresario al reingreso en su puesto de trabajo tan pronto como hubiera una vacante. Por ello, la reconducción procedimental, solicitada por la parte recurrente requeriría una modificación del escrito de demanda, a fin de que se suprimiese la solicitud de que se declare la improcedente del despido con las consecuencias legales y que constase en él la petición de que se condenase a la empresa a readmitir a la trabajadora tan pronto como hubiera una vacante, so pena de causar indefensión a la parte contraria».

2. Demanda declarativa de reconocimiento de existencia de vacante

Otra situación posible aparece cuando el empresario da por supuesto o sobrentendido el derecho del trabajador, que como dependiente suyo sigue tratando, pero niega de momento la reincorporación, so pretexto de que no existe vacante, hecho a que aquella se condiciona por el art. 45.6 del ET; en este caso, sería la producción de vacante, conocida además por el trabajador, la que pondría en marcha el tracto prescriptivo, cuyo plazo pasa a ser ahora el de un año que, con carácter general, establece el art. 59.2 ET.

La persona trabajadora solicitará que se declare su derecho a reincorporarse a la empresa demanda en un puesto de igual o similar categoría al que venía ostentando antes de la situación de excedencia voluntaria, con condena de la demanda a reincorporarla de forma inmediata, con abono de una indemnización en concepto de daños y perjuicios derivados de su no reincorporación (nuevamente mediante el procedimiento ordinario regulado en los arts. 80-82 y 103-113 de la LJS).

CUESTIÓN

¿Es posible el descuento de la prestación por desempleo o de los salarios percibidos por cuenta de otras empresas en caso de reincorporación extemporánea?

Es frecuente, en los casos de reincorporación tardía del trabajador excedente voluntario, que este perciba prestación por desempleo o preste servicios en otra empresa durante el tiempo en que estuvo sin reincorporar.

Como hemos visto esquemáticamente, el daño o perjuicio a indemnizar se presume por la mera constatación de que el trabajador no obtuvo «ganancias por su trabajo», y debe ser compensado con los salarios correspondientes «desde que se reclamó judicialmente el derecho a la citada reincorporación»; pero admite prueba en contrario, de tal forma que si la empresa demuestra que el trabajador encontró un nuevo empleo (tanto por cuenta ajena como propia) en fecha anterior a la sentencia podrá descontar de los salarios de tramitación lo percibido por el trabajador en otro empleo, pudiendo tomar como referencia, a nuestro entender, la doctrina contenida en las STS, rec. 1042/2012, de 12 de marzo de 2013, ECLI:ES:TS:2013:1891; y STS, rec. 1254/2006, de 18 de abril de 2007, ECLI:ES:TS:2007:3361 relacionada con los salarios de tramitación en caso de despido improcedente:

- Cuando el trabajador obtiene un nuevo empleo procede efectuar el descuento por períodos trabajados en los salarios de tramitación pendientes de abono, pero no por cantidades totales percibidas en el nuevo empleo, pues ello llevaría a que la empresa que le despidió ilícitamente pueda verse beneficiada cuando la retribución sea superior a la que percibía.

- Si la empresa no acredita la cuantía de lo percibido por el trabajador despedido, se presume que cobra el SMI, salvo que por el propio trabajador se pruebe que su retribución fue inferior a dicho salario mínimo.

- Si en el nuevo empleo, la retribución es inferior a la que corresponde por salarios de tramitación, el trabajador tendrá derecho a la diferencia.

- La afiliación al Régimen de Trabajadores Autónomos por parte de la persona despedida con anterioridad a la fecha del despido y también a la sentencia de improcedencia no determina la necesidad de llevar a cabo descuento alguno en los salarios de tramitación, ha de acreditarse la percepción de cantidad.

JURISPRUDENCIA

STS, rec. 1300/1994, de 14 de marzo de 1995, ECLI:ES:TS:1995:1506

Condensó la doctrina jurisprudencial sobre la cuestión objeto de estudio en los siguientes términos:

«1) se presume que la reincorporación tardía del trabajador excedente da lugar a una indemnización de daños y perjuicios;

2) la cuantía de la indemnización se cifra en principio en los salarios dejados de percibir a causa de la conducta de incumplimiento de la empresa desde la conciliación o reclamación administrativa previas a la reclamación judicial, o desde este última si por una u otra razón se ha interpuesto antes;

3) corresponde al trabajador la acreditación de daños y perjuicios superiores que considere se han producido, y

4) corresponde al empresario la acreditación de los hechos impeditivos de las indemnizaciones reclamadas».

STS, rec. 148/2014, de 4 de febrero de 2015, ECLI:ES:TS:2015:1374

«(...) A partir del derecho que todo trabajador en situación de excedencia voluntaria tiene a la readmisión posterior a aquélla, cuando exista plaza de igual o similar categoría a la suya de conformidad con las previsiones que en tal sentido se contienen en el art. 46.5 del Estatuto de los Trabajadores, esta Sala se ha manifestado de forma reiterada en el sentido de estimar que una readmisión tardía por parte de la empresa da derecho al trabajador a reclamar por el concepto de daños y perjuicios los salarios devengados durante el tiempo que duró aquel retraso (u otros superiores si así los acreditara), en base a la previsión que en tal sentido se contiene en el art. 1101 del Código Civil».

3. Indemnización de daños y perjuicios por falta de reincorporación tras excedencia

Junto con la demanda declarativa de reincorporación, el excedente voluntario cuya reincorporación se produzca de forma no acorde con la normativa reglamentaria tiene derecho a una indemnización de daños y perjuicios (normalmente limitada al salario que hubiese correspondido desde la solicitud de reingreso hasta su efectiva reincorporación). Es reiterada la doctrina unificada por la cual (STS, rec. 148/2014, de 4 de febrero de 2015, ECLI:ES:TS:2015:1374):

Como recuerda entre otras la STSJ  Baleares n.º 164/2017, de 16 de mayo de 2017, ECLI:ES:TSJBAL:2017:345, la Sala IV del Tribunal Supremo abordó el derecho a indemnización por reincorporación tardía del trabajador excedente a plazas vacantes de su categoría o similar ya desde la sentencia de 19 de abril de 1986 aplicando la doctrina general sobre la acción resarcitoria que, aplicando al mismo el art. 1101 CC, declara de la incumbencia del acreedor la prueba y cuantificación de los posibles perjuicios causados «puesto que la obligación del incumplimiento por uno de los contratantes, para que nazca y sea exigible precisa se demuestre la realidad de haberse producido aquéllos, sin que pueda derivarse la misma de supuestos meramente posibles pero de resultados inseguros y desprovistos de certidumbre, pues en tal caso perdería la indemnización su natural carácter, adquiriendo el de una sanción». En la misma línea, la sentencia de 24 de enero de 1987 reafirmó que el trabajador puede exigir «la reparación de los perjuicios que el retraso en la reincorporación haya podido provocarle siempre que aquéllos sean imputables al empresario y se pruebe su existencia», añadiendo que dichos perjuicios pueden cifrarse en la cuantía de los salarios dejados de percibir como consecuencia de la tardanza en la reincorporación.

En estos casos, el daño o perjuicio a indemnizar se presume por la mera constatación de que el trabajador no obtuvo «ganancias por su trabajo», y debe ser compensado con los salarios correspondientes «desde que se reclamó judicialmente el derecho a la citada reincorporación»; esta fijación de la indemnización por vía de presunción (continúa la misma sentencia) admitiría la prueba en contrario de la existencia del daño si la empresa demostrare el hecho impeditivo de la obtención por parte del trabajador de «ganancias por su trabajo por cuantía equivalente al salario que hubiera percibido de haberse producido la reincorporación de manera tempestiva». Este sistema de fijación de la indemnización fue luego aceptado en la sentencia de 26 de junio de 1990, con la matización de que el dies a quo para el cálculo de la indemnización por ganancias dejadas de percibir se adelanta, en su caso, desde el momento de la reclamación judicial al momento anterior de iniciación del trámite preceptivo de evitación del proceso (conciliación o reclamación administrativa previa) y podemos supeditarlo a una serie de reglas (FES Murcia. Excedencia Voluntaria. Sector seguridad privada y afines. Abril 2009):

  • STS, rec. 1076/1997, de 13 de febrero de 1998, ECLI:ES:TS:1998:949: el dies a quo para el cómputo de la indemnización (salarios devengados) es la fecha de terminación del período de excedencia.
  • STS, rec. 2004/1996, de 21 de enero de 1997, ECLI:ES:TS:1997:242: de existir vacante en la fecha en que se pidió el reingreso o con posterioridad, el resarcimiento ha de computarse desde el momento en que se presenta la papeleta de conciliación.
  • STS, rec. 2469/1999, de 5 de junio de 2000, ECLI:ES:TS:2000:4584: para la configuración del salario regulador pueden tenerse en cuenta «otros criterios que puedan hacerse valer según las peculiaridades o circunstancias de cada caso y sin perjuicio, asimismo, de la prueba contraria».
  • STS, rec. 2438/1998, de 22 de marzo de 1999, ECLI:ES:TS:1999:1988: los daños que se reclaman no se derivan solo de la decisión de la empresa de no reincorporar a la persona trabajadora en su puesto de trabajo si no que se producen por la situación de encontrase sin empleo, situación que causa los daños durante un determinado lapso temporal, y por ello los daños producidos no pueden cuantificarse hasta que concluye la situación que los produce. Es decir, el dies a quo a partir del cual se computa la posibilidad de reclamar los perjuicios causados al trabajador por una mora en la reincorporación tras una excedencia será un año a partir de la sentencia judicial en la que se declara ilegal el no reingreso. Este aspecto es de suma relevancia en el caso de que se opte por reclamar la indemnización de forma separada a la acción declarativa de derecho a reingreso.

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Prueba en contrario
Cálculo de la indemnización por despido
Dies a quo
Acta de conciliación
Régimen especial de trabajadores autónomos

LEY 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 7 Fecha de Publicación: 08/01/2000 Fecha de entrada en vigor: 08/01/2001 Órgano Emisor: Jefatura Del Estado

Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social. VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 245 Fecha de Publicación: 11/10/2011 Fecha de entrada en vigor: 11/12/2011 Órgano Emisor: Jefatura Del Estado

Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores. VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 255 Fecha de Publicación: 24/10/2015 Fecha de entrada en vigor: 13/11/2015 Órgano Emisor: Ministerio De Empleo Y Seguridad Social

RDLeg. 1/1995 de 24 de Mar (Estatuto de los Trabajadores) DEROGADO

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 75 Fecha de Publicación: 29/03/1995 Fecha de entrada en vigor: 01/05/1995 Órgano Emisor: Ministerio De Trabajo Y Seguridad Social

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