Régimen general del trabajador autónomo económicamente dependiente

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 16/09/2016

Se considera trabajador autónomo económicamente dependiente la persona física que realiza una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa y predominante para un cliente del que percibe, al menos, el 75 por 100 de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales y en el que concurren las restantes condiciones establecidas para los autónomos "ordinarios" (realizar una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa) - Art. 11 ,Ley 20/2007, de 11 de julio y Art. 1 ,Real Decreto 197/2009, de 23 de febrero -.

Desde el 10/10/2015, el requisito de que el TAED no tenga a su cargo trabajadores por cuenta ajena ni pueda contratar o subcontratar parte o toda la actividad con terceros, tanto respecto de la actividad contratada con el cliente del que depende económicamente como de las actividades que pudiera contratar con otros clientes, no será de aplicación en los siguientes supuestos y situaciones, en los que se permitirá la contratación de un único trabajador (letra a) , apdo. 2, Art. 11 ,LETA, en redacción aportada a partir del 10/10/15, por la Ley 31/2015, de 9 de septiembre):

  • Supuestos de riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural de un menor de nueve meses.
  • Períodos de descanso por maternidad, paternidad, adopción o acogimiento, preadoptivo o permanente.
  • Por cuidado de menores de siete años que tengan a su cargo.
  • Por tener a su cargo un familiar, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive, en situación de dependencia, debidamente acreditada.
  • Por tener a su cargo un familiar, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive, con una discapacidad igual o superior al 33 por ciento, debidamente acreditada.

Adquirirán esta consideración aquellos trabajadores en los cuales se reúnan simultáneamente las siguientes condiciones apdo. 2, Art. 11 ,LETA y Art. 1-2 ,Real Decreto 197/2009, de 23 de febrero):

  1. Percibir de un único cliente al menos el 75 por 100 de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales.
  2. No tener a su cargo trabajadores por cuenta ajena ni contratar o subcontratar parte o toda la actividad con terceros, tanto respecto de la actividad contratada con el cliente del que depende económicamente como de las actividades que pudiera contratar con otros clientes (VIGENTE HASTA 10/10/2015).
  3. No ejecutar su actividad de manera indiferenciada con los trabajadores que presten servicios bajo cualquier modalidad de contratación laboral por cuenta del cliente.
  4. Disponer de infraestructura productiva y material propios, necesarios para el ejercicio de la actividad e independientes de los de su cliente, cuando en dicha actividad sean relevantes económicamente.
  5. Desarrollar su actividad con criterios organizativos propios, sin perjuicio de las indicaciones técnicas que pudiese recibir de su cliente.
  6. Percibir una contraprestación económica en función del resultado de su actividad, de acuerdo con lo pactado con el cliente y asumiendo riesgo y ventura de aquélla. 

Los titulares de establecimientos comerciales o industriales, de oficinas o despachos y los profesionales que ejerzan su profesión en régimen societario (u otra forma jurídica) no podrán considerarse TAED. Por el contrario, dentro de esta figura podrán quedar encuadradas, por aplicación directa de la nueva norma, relaciones mercantiles habituales en las empresas, como la de los transportistas, los agentes comerciales, comisionistas, consultores externos habituales, etc. Ver sentencia  TSJ Cataluña, de 19/07/1999

Según la Sentencia TSJ Madrid, Sala de lo Social, nº 829/2010, de 02/12/2010, Rec. 3714/2010, el trabajador económicamente dependiente es el que presta los servicios de modo personalísimo y exclusivo para un solo empresario, si bien carece de dependencia, y que tiene su propia infraestructura y material propio, y carece también de ajenidad, es decir que percibe una contraprestación económica en función del resultado de su actividad, de lo pactado con el cliente y asumiendo el riesgo y ventura de aquélla.

Ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales

A estos efectos se entenderán como ingresos percibidos por el trabajador autónomo del cliente con quien tiene dicha relación, los rendimientos íntegros, de naturaleza dineraria o en especie, que procedan de la actividad económica o profesional realizada por aquél a título lucrativo como trabajador por cuenta propia.

Continuidad, coordinación y carácter prevalentemente personal de la relación del trabajador autónomo económicamente dependiente con su cliente

La Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del trabajo autónomo, reconoce y regula la figura del trabajador autónomo económicamente dependiente. Su regulación obedece a la necesidad de dar cobertura legal a una realidad social: la existencia de un colectivo de trabajadores autónomos que, no obstante su autonomía funcional, desarrollan su actividad con una fuerte y casi exclusiva dependencia económica del empresario o cliente que los contrata. La Ley contempla el supuesto en que este empresario es su principal cliente y de él proviene, al menos, el 75 % de los ingresos del trabajador.

A la vista de la realidad anteriormente descrita, la introducción de la figura del trabajador autónomo económicamente dependiente ha planteado la necesidad de prevenir la posible utilización indebida de dicha figura, de ahí que la LETA, al definir el trabajador autónomo económicamente dependiente sea muy restrictivo, delimitando conforme a criterios objetivos los supuestos en que la actividad se ejecuta fuera del ámbito de organización y dirección del cliente que contrata al autónomo.

El resto del Capítulo III de la LETA establece una regulación garantista para el trabajador autónomo económicamente dependiente, en virtud de esa situación de dependencia económica, sin perjuicio de que opere como norma general en las relaciones entre éste y su cliente el principio de autonomía de la voluntad. Atendiendo a lo anterior para definir la existencia de la relación laboral del trabajador autónomo económicamente dependiente

CLIENTE

Persona física o jurídica para la que se realiza la actividad económica o profesional a que se refieren los apartados anteriores.

CONTINUIDAD

La falta de continuidad excluye de esta figura aquellas relaciones esporádicas, ocasionales o de carácter marginal. En el caso de que la prestación lo sea de servicios, es clara la posible apreciación de la concurrencia de esta nota. En el caso de que nos encontremos ante una ejecución de obra, por lo limitado en el tiempo de la misma, es más difícil detectar cuando estamos, realmente, en presencia de esta característica tipificadora. Aplicando la lógica debemos pensar que nos encontramos ante una relación dotada de continuidad cuando exista una pluralidad de obras realizadas sucesivamente para el mismo empresario.

COORDINACIÓN

Este requisito, ha de entenderse como la perfecta individualización y delimitación dentro del plan empresarial de las actividades realizadas por el TAED. De esta manera el empresario, al diseñar el desarrollo de su producción, reservaría para esta categoría de trabajadores determinadas parcelas de actividad.

CARÁCTER PERSONAL DE LA PRESTACIÓN

Este tercer requisito hace referencia a la naturaleza o carácter «prevalentemente personal» de la colaboración. La actividad debe ser llevada a cabo personalmente por la persona del trabajador, pero sin caer en los requisitos que el Art. 1 ,ET establece para la configuración de una relación laboral.

CONTRATO DEL TRABAJADOR AUTÓNOMO ECONÓMICAMENTE DEPENDIENTE

El contrato tiene por objeto la realización de la actividad económica o profesional del trabajador autónomo económicamente dependiente pudiendo celebrarse para la ejecución de una obra o serie de ellas o para la prestación de uno o más servicios.

El contrato que celebre un trabajador autónomo económicamente dependiente con su cliente con el objeto de que el primero ejecute una actividad económica o profesional a favor del segundo a cambio de una contraprestación económica, ya sea su naturaleza civil, mercantil o administrativa se regirá por las disposiciones contenidas en este epígrafe, en lo que no se oponga a la normativa aplicable a la actividad.

Los trabajadores autónomos económicamente dependientes (TRADE) presentan peculiaridades que se desarrollan en los siguientes comentarios:

  1. Forma y contenido del contrato del trabajador autónomo económicamente dependiente
  2. Aspectos del contrato del trabajador autónomo económicamente dependiente
  3. Extinción e indemnización del contrato del trabajador autónomo económicamente dependiente
  4. Contratación de un trabajador autónomo económicamente dependiente
  5. Especificaciones
  6. Registro de los contratos celebrados por trabajadores autónomos económicamente dependientes
  1. Los agentes de seguros como modalidad de trabajadores autónomos económicamente dependientes
  2. Los agentes comerciales como modalidad de trabajadores autónomos económicamente dependientes
  3. Trabajadores autónomos económicamente dependientes dedicados al servicio de transporte

 

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Autónomo económicamente dependiente
Actividades económicas
Rendimientos del trabajo
Trabajador por cuenta ajena
Consanguinidad
Persona física
Contraprestación económica
Situación de dependencia
Acogimiento
Riesgo durante el embarazo
Lactancia natural
Permiso de maternidad
Riesgo durante la lactancia
Paternidad
Cuidado de hijos
Grado de incapacidad
Contratación laboral
Transportista
Comisionista
Ajenidad
Rendimientos íntegros
Autonomía de la voluntad
Ejecuciones de obras
Encuadramiento en la seguridad social
Agentes de seguro
Acuerdo de interés profesional