Regulación legal de la figura del becario

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  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Laboral
  • Fecha última revisión: 03/06/2020

La figura del becario está representada por alumnos que están interesados en compatibilizar sus estudios con un proceso de aprendizaje en las empresas que después puede abrirles las puertas al mercado laboral. La beca no se considera propiamente una relación laboral, ya que no existe un contrato de trabajo, ni se estipula un salario.

Relación del Becario con la empresa

Se regula por medio de los Convenios de colaboración que firman las empresas con las Universidades. Las Universidades proporcionan alumnos que están interesados en compatibilizar sus estudios con un proceso de aprendizaje en las empresas que después puede abrirles las puertas al mercado laboral. En el convenio se regulan las pautas de la relación del alumno con la empresa como:

  • Horario
  • Importe de la beca
  • Tareas que va a desempeñar
  • Tutor
  • Duración máxima de la beca
  • Entrega del certificado de aprovechamiento a su finalización
  • Cobertura de accidentes que va a tener con la propia Universidad.

Una vez finalizado el convenio de colaboración, la empresa puede darlo por finalizado y volver a contactar con el centro para firmar uno nuevo con otro estudiante, o bien, hablar con el centro para estudiar la posibilidad de prorrogar el convenio. 

Regulación legal de la figura de Becario

Salvo en el supuesto del denominado “becario de investigación”, no existe regulación legal alguna de la figura del becario, cuya delimitación se ha ido realizando por la jurisprudencia. Cuando la actividad encomendada al becario no está dirigida a su propia formación, sino a satisfacer otras necesidades del empresario, según la jurisprudencia, se entiende que pierde el carácter de liberalidad, por lo que la relación entre becario y empresa podría entenderse que es una relación laboral encubierta.

En este sentido distintas sentencias, entre muchas STSJ Galicia 6 de Julio de 2016 (R. 1266/2016) y STSJ Madrid de 23 de Junio de 2017 (R. 379/2017), han manifestado que la diferencia entre las becas y las relaciones laborales es absolutamente difusa promovida por la falta de definición normativa de las mismas.

Los Tribunales (STSJ Castilla-La Mancha de 13 de Diciembre de 1.999) han considerado que existe relación laboral y no beca, porque la finalidad formativa no aparece, cuando el "becario" desarrolle su actividad en solitario sin que ninguna persona dirigiese y coordinase su trabajo. TSJ Castilla-La Mancha, de 13/12/1999

Conceptualmente "las becas son en general retribuciones dinerarias o en especie orientadas a posibilitar el estudio y formación del becario, aunque también es cierto que este estudio y formación puede en no pocas ocasiones fructificar en la realización de una obra, y así no son escasas las becas que se otorgan para la producción de determinados estudios o para el avance en concretos campos de la investigación científica, pero siempre sin olvidar que estas producciones o la formación conseguida, en los becarios, nunca se incorpora a la ordenación productiva de la institución que otorga la beca. Por ello, si bien el perceptor de una beca realiza una actividad que podría ser entendida como trabajo y percibe una remuneración en atención a la misma, por el contrario aquel que concede la beca y la hace efectiva no puede confundirse nunca con la condición propia del empresario ya que no incorpora el trabajo del becario a su patrimonio, circunstancia esencial a la figura del empresario, cuya actividad si bien puede carecer de ánimo de lucro, lo que siempre es subjetivo, no carece nunca de lo que en este aspecto puede denominarse sentido de lucro en la actividad que ejerce".

La beca se configura por tanto como una donación modal (artículo 619 del Código Civil) en virtud de la cual el becado recibe un estipendio comprometiéndose a la realización de algún tipo de trabajo o estudio que redunda en su formación y en su propio beneficio. Es fundamental la finalidad formativa de la beca, mientras que si prevalece el interés de la entidad en la obtención de la prestación del servicio, y si la entidad hace suyos los frutos del trabajo del becado, se tratará de un contrato de trabajo y no de una beca.

Así, como ya había manifestado el Tribunal Supremo en sentencia del 13-06-1988 «el rasgo diferencial de la beca como percepción es su finalidad primaria de facilitar el estudio y formación del becario, y no la de incorporar los resultados o frutos del estudio o del trabajo de formación realizado, al patrimonio de la persona que la otorga». Es decir, no podremos hablar de la existencia de una beca cuando los servicios del becario cubran o satisfagan necesidades que, de no llevarse a cabo por aquél, tendrían que encomendarse a un tercero, o cuando el supuesto becario se limita a realizar los contenidos propios de la esfera de actividad de la entidad. En este sentido, la doctrina se han venido refiriendo reiteradamente a la relación de becario, tratando de deslindar la misma respecto a la relación laboral, pudiéndose extraer de esa doctrina y jurisprudencia ciertos parámetros definidores de una y otra figura en términos generales:

  • cuando se realicen funciones propias de un empleado.
  • cuando se realicen funciones propias de un empleado.
  • cuando no exista la figura de tutor durante el proceso formativo.
  • Cuando la contratación se realiza por periodos de tiempo demasiado largos.

Las labores encomendadas al becario deben estar en consonancia con la finalidad de la beca y, si no es así y las tareas que se le ordena realizar integran los cometidos propios de una categoría profesional, la relación entre las partes será laboral (STS 4 de abril de 2006 (R. 856/2005))

Cuando quien concede la beca es una Entidad de carácter público la doctrina establece que al tratarse de una Entidad pública, la relación, es de carácter administrativo, sin que las posibles irregularidades que en su desarrollo se hayan podido cometer puedan convertirla en una relación laboral. TS, nº  483/2004, de 09/06/2004, Rec.  2094/1998; TSJ Madrid, de 27/01/2000TSJ Andalucia, de 19/10/1999TSJ Galicia, Sala de lo Social, nº 58/2010, de 20/01/2010, Rec. 2254/2007 y TS, Sala de lo Social, de 29/05/2008, Rec. 4247/2006)

Remuneración del becario

La esencia de la beca de formación es conceder una ayuda económica de cualquier tipo al becario para hacer posible una formación adecuada al título que pretende o que ya ostenta, bien en centro de trabajo de la entidad que concede la beca, bien en centro de estudios ajeno al concedente. El importe de la beca no constituye una retribución de servicios. Por el contrario, la relación laboral común no contempla ese aspecto formativo y retribuye, en los términos fijados en convenios colectivos o contratos individuales, los servicios prestados por cuenta y a las órdenes del empleador, con independencia de que la realización de los trabajos encomendados puedan tener un efecto de formación por la experiencia.

Finalidad de la beca. Presunción de laboralidad.

Las labores encomendadas al becario deben estar con la finalidad de la beca y, si no es así y las tareas que se le ordena realizar integran los cometidos propios de una categoría profesional, la relación entre las partes será laboral. Ciertamente que el hecho de que en ambos casos se realice un trabajo y se perciba una retribución puede hacer difícil la distinción en supuestos límite. Disfrazar una relación laboral con el ropaje de una beca constituye una actuación en fraude de ley que lleva como consecuencia la nulidad del acto constitutivo del fraude y la producción de efectos del acto que se trata de encubrir. Recordemos que el art. 6.4 del Código civil dispone que "los actos realizados al amparo del texto de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrario a él, se considerarán ejecutados en fraude de ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir". Y este efecto se produce tanto si el beneficiario de la actuación fraudulenta es persona privada como si es la Administración, sujeta al ordenamiento jurídico por mandato constitucional. STS, Sala de lo Social, de 22/11/2005, Rec. 4752/2004

Si un Juez de lo Social concluye que la beca es un medio fraudulento de contratación, nos encontraremos en presencia de una relación laboral, en los términos previstos en el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores, al darse las notas de ajenidad, dependencia y retribución y no de beca, que debe ser calificada como indefinida (indefinida no fija en caso de la Administración Pública). En estos caso ha de reconocerse la antigüedad correspondiente y los salarios establecidos para su grupo profesional por convenio. Igualmente la ITSS sancionará a la empresas con una multa de hasta 6.250 euros y reclamará las cotizaciones sociales con recargo (art. 40, LISOS)

Diferenciación entre alumnos de Escuelas-Taller en periodo formativo y becarios

La Orden Ministerial de 29 de marzo de 1988, que regula los programas de las Escuelas-Taller y Casas de Oficios, dispone en su artículo 1 que “Las Escuelas Taller y las Casas de Oficios son programas públicos de empleo-formación que tienen como finalidad cualificar a desempleados, preferentemente jóvenes menores de veinticinco años, en alternancia con el trabajo y la práctica profesional, favoreciendo sus oportunidades de empleo las ocupaciones relacionadas con la ocupación o promoción del patrimonio artístico, histórico, cultural o natural, así como con la rehabilitación de entornos urbanos o del medio ambiente y la mejora de las condiciones de vida en las ciudades”.

Después establece el artículo 2 de la Orden cuáles son las Entidades promotoras de los proyectos de Escuelas-Taller y Casas de Oficios, dispone en su último párrafo que “los alumnos trabajadores serán contratados, siempre que estuvieren disponibles y no se perjudicara el plan formativo, en ocupaciones relacionadas con los oficios y técnicas profesionales aprendidas en la Escuela-Taller o en las Casas de Oficios, debiendo haber superado, al menos, la primera fase formativa”.

El artículo 4.2 dispone que “Los proyectos formativos en Casas de Oficios constarán de una primera fase de formación ocupacional en una especialidad formativa o en un oficio y otra segunda donde dicha formación se imparte en alternancia con el trabajo o la práctica profesional: La duración de ambas etapas nunca será superior a un año ni inferior a seis meses”. El artículo 5 describe el contenido de las dos etapas en los programas de Escuelas-Taller y Casas de Oficios en estos términos:

Al amparo de la normativa citada se distinguen dos etapas en los programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios; una primera en la que los alumnos, que reciben formación profesional ocupacional, tienen derecho a percibir becas y ayudas económicas, incluídas las relativas a transporte y manutención; y una segunda en la que los alumnos de Escuelas Taller y Casas de Oficios son contratados bajo la modalidad que según la normativa vigente resulte más idónea para la inserción profesional de los jóvenes, percibiendo las retribuciones salariales que les correspondan de conformidad con lo previsto en la normativa vigente; con las correspondientes cuotas empresariales previstas en la legislación de Seguridad Social. Becas en la primera etapa y retribuciones salariales derivadas de los contratos que se suscriban, en la segunda.

Tanto la doctrina científica, como la jurisprudencia, tienen declarado que las becas están desprovistas de las notas configuradoras de la relación laboral. Que el becario adquiere una formación mediante la realización de una actividad que tiene un coste económico que soporta la institución o quien la financie. El régimen de becas es inoperante en los ámbitos de la enseñanza; no se caracteriza por la liberalidad, que es propia de la donación, y el becario, que ha de cumplir ciertas tareas, no las realiza en línea de contraprestación, sino de aportación de un mérito para hacerse acreedor de la beca y disminuir así la carga de onerosidad que la beca representa. Se materializa con la beca un compromiso que adquiere el becario, que no desvirtúa la naturaleza extralaboral de la relación existente. La finalidad perseguida en la concesión de becas no estriba en beneficiarse de la actividad del becario, sino en la ayuda que se presta en la formación profesional.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha declarado que el rasgo diferencial de la beca como percepción es su finalidad primaria de facilitar el estudio y la incorporación del becario y no la de incorporar los resultados o frutos del estudio o trabajo de formación realizados al patrimonio de la persona que la otorga, la cual no adquiere la posición de empleador o empresario jurídico-laboral respecto del becario (STS 13-6-1988).

En el caso de alumnos de Escuelas-Taller en periodo formativo se está ante una ordenación jurídico laboral en que los trabajadores perciben no ya una beca, ayuda o estipendio, sino una retribución salarial por tratarse de alumnos de Escuela-Taller o Casa de Oficios en la segunda etapa del proyecto formativo, contratados bajo las modalidades contractuales vigentes, que perciben la retribución salarial que les corresponde, en proporción a la jornada de trabajo efectiva y con un contrato sujeto a las cuotas de la Seguridad Social.  STS, de 07/07/1998).

 

 

Competencia de la jurisdicción social. 

ATS, Sala de lo Social, Sección 1, Rec 4809/2005 de 07 de Noviembre de 2006

 

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Becas
Convenio de colaboración
Contrato de Trabajo
Frutos
Categoría profesional
Relación laboral encubierta
Fraude de ley
Ánimo de lucro
Donación modal
Tutor
Centro de trabajo
Convenio colectivo
Fraude
Mandato
Contrato indefinido no fijo
Ajenidad
Grupo profesional
Formación profesional
Inspección de trabajo y Seguridad Social
Desempleo
Donación
Contraprestación
Jornada laboral
Competencia de la jurisdicción
Cuotas de cotización

RDLeg. 2/2015 de 23 de Oct (Estatuto de los Trabajadores) VIGENTE

Boletín: Boletín Oficial del Estado Número: 255 Fecha de Publicación: 24/10/2015 Fecha de entrada en vigor: 13/11/2015 Órgano Emisor: Ministerio De Empleo Y Seguridad Social

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