Sociedades Civiles

Pertenece al Grupo
Documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
  • Regulación del contrato de sociedad

    Órden: Civil Fecha última revisión: 16/04/2016

    El contrato de sociedad es aquel que surge como una asociación de personas reunidas con el mismo fin. Se diferencian de las sociedades mercantiles principalmente por su objeto, que no es comercial, aunque puede darse el caso de que a pesar de no ser...

  • Contribuyentes (I. Sociedades)

    Órden: Fiscal Fecha última revisión: 01/12/2016

    Serán contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades, cuando tengan su residencia en territorio español, los sujetos enumerados en el Art. 7 ,Ley 27/2014, de 27 de noviembre.  A tenor del Art. 7 ,Ley 27/2014, de 27 de noviembre serán contribuyentes...

  • Ventajas e inconvenientes de las formas jurídicas más utilizadas

    Órden: Mercantil Fecha última revisión: 25/01/2016

     FORMA JURÍDICAVENTAJASINCONVENIENTESE. INDIVIDUAL• Simplicidad en la tramitación• No es obligatorio inscribirse en el Registro Mercantil.• No exige capital mínimo inicial.• Asumen con sus bienes personales los riesgos del negocio, con re...

  • Los delitos societarios

    Órden: Penal Fecha última revisión: 27/12/2012

    Los delitos societarios se regulan en el Capítulo XIII del Título XIII del Código Penal. Este tipo de delitos, se producen en el ámbito de las sociedades, relacionado con el mundo financiero. Con respecto a este Capítulo, en el Art. 297 ,CP...

  • Concepto y características de la sociedad anónima

    Órden: Mercantil Fecha última revisión: 26/01/2016

    En nuestra legislación no podemos encontrar un concepto sobre lo que debemos entender por sociedades anónimas, no obstante, el 1.3 ,LSC dispone que en la sociedad anónima el capital, que estará dividido en acciones, se integrará por las aportaci...

Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Ver más documentos relacionados
Libros Relacionados
  • Estado: Redacción actual VIGENTE
  • Orden: Mercantil
  • Fecha última revisión: 22/11/2017

La sociedad civil viene definida en el Art. 1665 del Código Civil como un contrato por el cual dos o mas personas se obligan a poner en común dinero, bienes o industria, con ánimo de partir entre si las ganancias. Se caracteriza este contrato por el fin perseguido (ánimo de lucro) y la creación de una organización donde los socios diseñan un sistema de toma de decisiones

La naturaleza especial de este tipo de contratos hace que no se le apliquen ciertos principios que figuran en el derecho contractual de nuestro ordenamiento jurídico. Así pues no resulta de aplicación la excepción de contrato no cumplido, la condición resolutoria tácita o la nulidad del contrato por vicios en el consentimiento de uno de los contratantes.

Personalidad jurídica.

Uno de los puntos más controvertidos en relación a este tipo de sociedades, es la cuestión relativa a su personalidad jurídica. Es cierto que no existe ningún precepto en el Código Civil que otorgue personalidad jurídica a este tipo de sociedades, no obstante, en virtud del Art. 1669 del Código Civil establece que las sociedades civiles que reúnan los requisitos que aparecen allí explicitados, carecen de personalidad jurídica. Esto puede interpretarse como un reconocimiento indirecto de la personalidad jurídica de aquellas sociedades civiles que no cumplan esos requisitos. Como cuestión controvertida, se han formulado sobre ella una serie de opiniones doctrinales y jurisprudenciales sobre la misma.

Opiniones doctrinales y jurisprudenciales contrarias al reconocimiento de la personalidad:

- DGRN 31-3-97: en virtud del apartado 2º del Art. 35 del Código Civil dispone que son personas jurídicas las asociaciones de interés particular, sean civiles, mercantiles o industriales, a las que la ley conceda personalidad propia, independiente de la de cada uno de los asociados. De este precepto puede deducirse que para que una sociedad civil tenga personalidad jurídica es preciso que se la atribuya expresamente la ley.

Además, de la interpretación conjunta de Art. 1669 y Art. 1670 del Código Civil se desprende que la sociedad civil solo puede tener personalidad jurídica cuando sus pactos puedan ser conocidos por terceros y que, a falta de un registro específico para este tipo de sociedades, solo tienen personalidad jurídica las sociedades civiles que revistan una de las formas reconocidas en el Código de Comercio y se inscriban en el RM. Este argumento puede verse respaldado por el Art. 119 del Código de Comercio, del que se deduce que los pactos dejan de ser reservados cuando constan en la escritura social.

- STS 27-5-93: la sociedad civil no inscrita en el RM ha de calificarse como irregular o de hecho, válida en la esfera interna, pero no en sus relaciones con terceros, y por lo tanto, no dotada de personalidad jurídica.

Opiniones doctrinales y jurisprudenciales a favor del reconocimiento de la personalidad:

- STS 10-11-78/ 9-10-87/ 31-5-94: el contrato de sociedad civil se perfecciona por el mero consentimiento, sin que la aportación de inmuebles altere su eficacia. Por su parte, la ausencia de escritura pública ha de entenderse que opera frente a terceros y no ínter-partes, por lo que hay que estimar que el ente societario es válido y operante entre las partes que lo estipularon (STS 21-6-90/ 9-10-95)

- La opinión doctrinal mayoritaria (Castán, Girón, Lacruz, Menéndez…) coincide en que para reconocer personalidad jurídica a las sociedades civiles con forma civil basta la mera publicidad del hecho, que existe cuando comienzan a ejercitarse actividades sociales en nombre de la sociedad. La sociedad externa, estructurada contractualmente por los socios para actuar en el tráfico unificadamente con el nombre de la sociedad, como si fuera sujeto de derecho, está dotada de la personalidad jurídica básica que define el Art. 38 del Código Civil.

Clasificación de la sociedad civil.

Podemos clasificar a las sociedades civiles en universales o particulares.

- Universales: Pueden ser de todos los bienes presentes (las partes ponen en común todos los bienes que actualmente poseen, así como todas las ganancias que adquieran con ellos) o de todas las ganancias (las partes ponen en común todo lo que adquieran por su industria o trabajo mientras dure la sociedad). Los bienes de cada socio continúan siendo de dominio particular, pasando solo a la sociedad en usufructo.

- Particulares: Tienen por objeto cosas determinadas, su uso o sus frutos, una empresa señalada o el ejercicio de una profesión o arte.

Constitución de la sociedad civil.

La constitución de una sociedad civil no presenta requisitos específicos de forma, por lo que queda válidamente constituida una sociedad acordada de forma oral o por escrito. Como no se requiere requisito formal alguno, la escritura pública que se otorgue no tendrá efectos constitutivos, si no solamente declarativos, siendo un eficaz medio de prueba del contrato de la sociedad. No obstante cuando se aporten bienes inmuebles o derechos reales es necesaria la constitución por escritura pública. En la razón social de la sociedad ha de constar su calificación de civil, que se expresa a través de las siglas S.C.P. (Sociedad Civil Particular) o simplemente añadiendo al final la expresión Sociedad Civil.

En cuanto a su inscripción en el Registro Mercantil, el Tribunal Supremo ha declarado nula la Disposición Adicional Única del Real Decreto 1867/1998 de 4 de Sep (modifica el Reglamento Hipotecario) que introducía la posibilidad de que las sociedades civiles pudieran ser objeto de inscripción en el Registro Mercantil por lo que, actualmente, dichas sociedades tienen prohibida su inscripción en el citado Registro.

La constitución de la sociedad prevé la creación de un fondo común, generalmente conocido como capital. El fondo común que crean los socios que forman la sociedad con sus respectivas aportaciones, siendo este el medio que permite conseguir los fines de la sociedad. No existe un capital mínimo para su constitución, pudiendo los socios aportar tanto dinero o bienes como trabajo. El tipo de aportación que se realice determinará la calificación de los socios, tal y como veremos más adelante, como socios capitalistas (también llamados comunes) o como socios industriales.

Cabe la posibilidad de que se constituya una sociedad donde todas las aportaciones de los socios sean trabajo o industria. Cuando, además de trabajo, se aporten bienes a la sociedad, puede hacerse de diferentes modos:

- A título de propiedad: ha de transmitirse a la sociedad la titularidad plena del derecho que se aporta. Es posible la aportación de la nuda propiedad, conservando el transmitente el usufructo del bien.

- A título de uso: ha de transmitirse un derecho real limitado o un derecho de crédito.

El riesgo del bien aportado se transmite con la entrega del mismo. Esto implica que la pérdida de la cosa por caso fortuito antes de su entrega permite a cualquier socio provocar la disolución de la sociedad, mediante denuncia unilateral. En el caso de las cesiones de uso, también podrá provocarse la disolución aunque el bien ya se hubiera entregado. Una vez que el objeto haya sido entregado a titulo de propiedad, la pérdida del mismo la soportara la sociedad.

Los socios.

La sociedad civil está formada por dos o mas personas o socios puesto que, como contrato que es, se presupone la pluralidad de partes y no cabe la posibilidad de que exista una sociedad civil con un solo socio. Para poder formar parte de la sociedad, ha de tratarse de una persona mayor de edad o menor emancipado, menores de edad no emancipados e incapacitados que actúen por medio de representante legal, persona jurídica. La falta de capacidad determina la nulidad del consentimiento de quien la padece pero, como mencionamos antes, la validez del contrato persiste respecto del resto de contratantes. Las partes que formalicen el contrato en la forma antes indicada formaran la sociedad civil.

Existen dos tipos de socios:

- Los socios comunes o capitalistas los cuales aportan dinero o bienes; y

- los socios industriales que sólo aportan a la sociedad industria o trabajo y deben a la sociedad las ganancias que durante ella haya obtenido en el ramo de industria que sirve de objeto a la misma.

En su condición de socios, estos deben a la sociedad todo aquello que hayan prometido aportar a la misma, siendo responsables de evicción por los bienes aportados, debiendo pagar los intereses devengados por la aportación de dinero prometida y no realizada. Además los socios responden ante la sociedad por los daños y perjuicios que ésta haya sufrido por su culpa.

Por otra parte, la sociedad responde frente a todos los socios de las cantidades desembolsadas por estos y del interés correspondiente, así como de las obligaciones que, de buena fe, haya contraído para los negocios sociales. La sociedad quedará obligada con terceros por actos que realice uno de los socios cuando éste obre como tal por cuenta de la sociedad, tenga poder para obligar a la sociedad u obre dentro de los límites de su poder o mandato.

Los socios participarán de las pérdidas y ganancias de la sociedad de acuerdo a los pactos que se hubieran establecido. En defecto de pacto, su participación en estos términos se realizará en proporción a lo que hubieran aportado, en cambio, si existiera pacto, pero este solo hiciese referencia a las ganancias, se entenderá que responden de las pérdidas en la misma medida. Por otro lado, en virtud del Art. 1691 del Código Civil, es nulo el pacto que excluye a uno o más socios de toda parte en las ganancias o en las pérdidas.

La responsabilidad de los socios es personal e ilimitada, no obstante se trata de una responsabilidad subsidiaria de la de la sociedad. Es decir, antes de dirigirse contra los propios socios, habrá que entablar acciones legales contra la sociedad. La responsabilidad entre los socios es además mancomunada, se reparte la deuda entre todos los socios que formen parte de la sociedad, si bien esta responsabilidad puede transformarse en solidaria en el trámite de liquidación de la sociedad.

Administración y representación.

El ámbito de los poderes de administración y representación vienen determinados en el contrato de sociedad, donde los administradores pueden estar facultados para realizar todas las actividades instrumentales necesarias para la consecución del fin común, siendo éste mismo fin el límite de su actuación. Salvo pacto expreso entre los socios el poder es ilimitado y todas estas actividades deben ser realizadas por los administradores personalmente, sin que esté permitido delegar en otra persona la dirección de los negocios sociales.

Los administradores deberán rendir cuentas de su gestión y deberán desempeñar su cargo observando las diligencias de un buen padre de familia ( Art. 1104 del Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil. ), respondiendo frente a los socios y los terceros por los daños que su actuación hubiera causado a la sociedad. Tanto los derechos como los deberes de los administradores se rigen a falta de normas específicas por las reglas del mandato ( Art. 1709 al Art. 1739 del Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil. ), siempre y cuando resulten compatibles con la naturaleza societaria del vínculo.

Podemos distinguir tres formas diferentes de administración:

Administrador único: Puede ejercer todos los actos administrativos a pesar de la oposición de sus compañeros, a no ser que proceda de mala fe. Si fue nombrado en el contrato social, su poder es irrevocable salvo que concurra causa legítima. En el caso de que hubiera sido nombrado con posterioridad el nombramiento podrá revocarse en cualquier momento.

Administradores mancomunados: La administración es llevada a cabo por dos o más administradores, los cuales no pueden actuar sin el consentimiento de los demás, es necesario el concurso de todos para la validez de los actos.

Administradores solidarios: La administración es llevada a cabo por dos o más socios y cada uno puede ejercer todos los actos de administración separadamente sin necesidad de que los demás presten su consentimiento, pero cualquiera de ellos puede oponerse a las operaciones del otro antes de que éstas hayan producido efecto legal.

Si, por el contrario, en el contrato social no se ha estipulado ninguna forma concreta de administración, han de observarse las siguientes normas:

• Todos los socios se consideran apoderados y lo que cada uno haga por sí solo obliga a la sociedad, pero cada uno puede oponerse a las operaciones de los demás antes de que produzcan efecto legal alguno.

• Cada socio puede servirse de las cosas que componen el fondo social, según la costumbre del lugar, siempre que no lo haga contra el interés de la sociedad o impidiendo el derecho de uso de los demás socios.

• Todo socio puede obligar a los demás a sufragar con él los gastos necesarios para la conservación de los bienes comunes.

• Ningún socio puede sin consentimiento de los demás, modificar los inmuebles en común.

Duración y extinción.

La sociedad civil nace desde el momento mismo de la celebración del contrato salvo pacto en contrario y quedando determinada su duración por decisión de las partes. Cuando se haya señalado una duración determinada no existe la facultad de libre desistimiento sin mediar justa causa. Si no se ha señalado tiempo de duración y, si de la naturaleza de la empresa, no resulta una duración determinada, la sociedad durará lo que dure el negocio objeto de la sociedad o bien toda la vida de los socios, sin perjuicio de su extinción anterior por las causas establecidas.

El lo relativo a la extinción de la sociedad, existen una serie de causas que vienen legalmente establecidas en el Art. 1700 del Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil.:

• Expiración del término por el que se constituyó la sociedad (posibilidad de prórroga acordada por todos los socios para las sociedades constituidas con una duración determinada)

• Pérdida de la cosa o la conclusión del negocio objeto de la sociedad.

• Muerte o insolvencia de cualquiera de los socios o por el embargo de bienes sociales a causa de las deudas de un socio.

• Voluntad de cualquiera de los socios, siempre que medie justa causa o que no haya sido fijado un plazo de duración de la sociedad.

• Cuando habiéndose prometido aportar a la sociedad una cosa específica, ésta perece antes de ser entregada; si se aporta el uso o goce de la cosa y ésta perece.

Liquidación.

La liquidación de la sociedad civil se produce con arreglo a las normas de la partición de herencia ( Art. 1780 del Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil. ). Como esta normativa es derecho dispositivo, puede ser sustituida por pactos entre los socios. Si, con posterioridad a la liquidación, aparecieran deudas que no fueron saldadas, la sociedad ha de reputarse subsistente hasta que no se hayan liquidado todas las relaciones jurídicas. Si no hubiera patrimonio en el momento de la disolución, la liquidación carece de presupuesto.

No hay versiones para este comentario

Sociedad civil
Personalidad jurídica
Escritura pública
Denominación social
Persona jurídica
Inscripción registral
Usufructo
Registro Mercantil
Ánimo de lucro
Exceptio non adimpleti contractus
Nulidad del contrato
Título de propiedad
Socio industrial
Asociaciones de interés particular
Condición resolutoria
Contrato de sociedad civil
Bienes inmuebles
Medios de prueba
Derechos reales
Frutos
Aportaciones de socios o propietarios
Caso fortuito
Aportaciones sociales
Pluralidad de partes
Derecho real limitado
Nuda propiedad
Constitución de sociedades
Derecho de crédito
Socio capitalista
Representación legal
Menor de edad
Buena fe
Daños y perjuicios
Intereses devengados
Falta de capacidad
Validez del contrato
Contrato social
Responsabilidad de los socios
Evicción
Emancipado