Auto Contencioso-Administ...o del 2026

Última revisión
13/07/2026

Auto Contencioso-Administrativo Tribunal Supremo. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Primera, Rec. 1623/2023 de 29 de mayo del 2026

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Orden: Administrativo

Fecha: 29 de Mayo de 2026

Tribunal: Tribunal Supremo. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Primera 1

Ponente: SANDRA MARIA GONZALEZ DE LARA MINGO

Núm. Cendoj: 28079130012026201269

Núm. Ecli: ES:TS:2026:5352A

Núm. Roj: ATS 5352:2026

Resumen:
Admisión de recurso de casación. Tarifa Exterior-Comunidad. Derechos antidumping. Régimen de ventas sucesivas. Principio de confianza legítima. Contracción a posteriori.

Encabezamiento

TRIBUNAL SUPREMO

SALA DE LO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO

SECCIÓN: PRIMERA

A U T O

Fecha del auto: 29/05/2026

Tipo de procedimiento: R. CASACION

Número del procedimiento: 1623/2023

Materia: OTROS TRIBUTOS

Submateria:

Fallo/Acuerdo: Auto Admisión

Ponente: Excma. Sra. D.ª Sandra María González de Lara Mingo

Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. María Jesús Rincón Llorente

Secretaría de Sala Destino: 002

Transcrito por: RMG

Nota:

R. CASACION núm.: 1623/2023

Ponente: Excma. Sra. D.ª Sandra María González de Lara Mingo

Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. María Jesús Rincón Llorente

TRIBUNAL SUPREMO

SALA DE LO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO

SECCIÓN: PRIMERA

A U T O

Excmos. Sres. y Excmas. Sras.

D. Pablo Lucas Murillo de la Cueva, presidente

D. José Luis Requero Ibáñez

D.ª Ángeles Huet De Sande

D.ª Sandra María González de Lara Mingo

D.ª Pilar Cancer Minchot

En Madrid, a 29 de mayo de 2026.

PRIMERO.- Proceso de instancia y resolución judicial recurrida.

1.La entidad Zara Home España, S.A., representada por el procurador D. Argimiro Vázquez Guillén y asistida del letrado D. Enrique Muñoz Lagarón, interpuso el recurso contencioso-administrativo tramitado como procedimiento ordinario n.º 1714/2019, contra la resolución dictada el 20 de febrero de 2019 por el Tribunal Económico-Administrativo Central, por la que se estimó la reclamación económico-administrativa número 00/02826/2016 interpuesta contra el acuerdo de liquidación de 18 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72646936, correspondiente al ejercicio 2013 y por importe de 58.964,73 euros, que regulariza el Impuesto al Valor Añadido (en adelante, IVA) devengado por las importaciones realizadas en el citado periodo.

Esta misma resolución desestimó las reclamaciones económico-administrativas n.º 00/02720/2016, 00/02809/2016, 00/02981/2016 y 00/01985/2018, acumuladas, interpuestas contra el acuerdo de liquidación de 14 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72646920, correspondiente al ejercicio 2013, por importe de 231.747,31; Acuerdo de liquidación de 22 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72648302 por el concepto de Antidumping-Unión Europea, correspondiente al ejercicio 2013, por importe de 21.577,56 euros, en ambos casos por entender que no procede la aplicación del régimen de ventas sucesivas en relación con los productos procedentes de la República Popular de China; y la resolución de 5 de marzo de 2018, por la que se acuerda la denegación de la solicitud de condonación presentada en relación con los derechos de importación y antidumping correspondientes al ejercicio 2013, por considerar que no cabe apreciar la existencia de error en la conducta de las autoridades aduaneras ni que la Compañía se encontrase en alguna de las situaciones especiales de las contempladas en el artículo 239 del Código Aduanero.

2.La sentencia de 26 de julio de 2022, dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional desestimó el recurso contencioso-administrativo, tramitado como procedimiento ordinario n.º 1714/2019.

SEGUNDO. - Preparación del recurso de casación.

1.La entidad Zara Home representada por el procurador D. Argimiro Vázquez Guillén y asistida del letrado D. Enrique Muñoz Lagarón, preparó recurso de casación contra la mencionada sentencia en el que, tras justificar la concurrencia de los requisitos reglados de plazo, legitimación y recurribilidad de la resolución impugnada, identifica como infringidos:

1.1.Principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

1.2.Doctrina de los actos propios desarrollada por el Tribunal Supremo y el principio de buena administración implícito en la Constitución Española [« CE»] en los artículos 9.3, 103 y 106 CE y positivizado en el artículo 3.1 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público.

1.3.El artículo 147 del Reglamento (CEE) núm. 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo por el que se establece el Código Aduanero Comunitario [«CAC»].

1.4.Los artículos 220.2.b) y 236 CAC y de la jurisprudencia del TJUE en relación con dicho precepto ( SSTJUE 27-6-1991, Mecanarte, C-348/89; 19-10-2000 C-15/99; 18-10-2007, C-173/2006; 14-11- 2002, Ilumitrónica, C-251/00; y 20-12-2017, C-47/2016).

1.5.El artículo 267 del Tratado de funcionamiento de la Unión Europea [«TFUE»].

1.6.El artículo 24 de la Constitución Española, en relación con los artículos 10.2 y 6.1 -derecho al proceso debido- del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

2.Razona que tales infracciones han sido relevantes y determinantes de la decisión adoptada en la resolución recurrida, y, subraya que las normas que entiende vulneradas forman parte del Derecho estatal o del de la Unión Europea.

3.Considera que concurre interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia porque se dan las circunstancias contempladas en las letras c) y f) del artículo 88.2 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa [«LJCA»], así como la presunción contenida en el artículo 88.3, letra a) LJCA.

4.Por todo lo expuesto reputa conveniente un pronunciamiento del Tribunal Supremo, que esclarezca:

«a) si, a la luz de los principios de confianza legítima y seguridad jurídica puede aplicar la Administración con carácter retroactivo un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

b) si, conforme al principio de buena administración, la vinculación de los actos propios de la Administración alcanza a una entidad del grupo distinta de las previamente comprobadas en actuaciones de alcance general de forma que no se permita que se regularice con carácter retroactivo a la primera elementos del hecho imponible que, pudiendo y debiendo haber sido comprobados en las actuaciones precedentes -por estar dentro de su alcance- respeto de otras entidades del grupo, no lo fueron.

c) si la correcta interpretación del artículo 29 del CAC -análogo en este extremo al artículo 70.2 de su versión refundida, denominada Código Aduanero de la Unión ( CAU) - y del artículo 147 del DACAC, exige para entender que una venta se realiza con vistas a la exportación al territorio aduanero de la UE la mera introducción de la mercancía en dicho territorio en virtud de un título de contraventa, con independencia del régimen aduanero en el que posteriormente se incluya y cualquiera que sea el fin al que se destinen, sin que en ningún caso se exija la comercialización de las mercancías dentro del territorio de la UE.

d) si procede excluir la contracción a posteriori conforme al art. 220.b) CAC en aquellos casos en los que, cumplidos los requisitos normativos de las declaraciones aduaneras, la Administración determina que el valor en aduana es incorrecto conforme a circunstancias ajenas a dichas declaraciones que, sin embargo, la misma Administración no tomó en consideración en actuaciones precedentes por su propia voluntad.

e) si la nueva regulación del recurso de casación contencioso-administrativo, que condiciona la admisión a la existencia de interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, puede convertir al tribunal cuyas sentencias solo sean susceptibles de este recurso, en última instancia a los efectos del artículo 267 TFUE.

f) Si, en caso de existencia de un voto particular discrepante que sostiene la infracción por la sentencia del Derecho de la UE aplicable al caso, el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva exige que en la sentencia se motive explícitamente por qué no se considera necesario elevar cuestión prejudicial al TJUE».

TERCERO.- Auto teniendo por preparado el recurso de casación y personación de las partes ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo.

1.La Sala a quotuvo por preparado el recurso de casación por medio de auto de 28 de febrero de 2023, habiendo comparecido el Procurador D. Argimiro Vázquez Guillén, en representación de la entidad Zara Home -como parte recurrente-, ante esta Sala Tercera del Tribunal Supremo, dentro del plazo de 15 días señalado en el artículo 89.5 LJCA.

2.De igual modo lo ha hecho como parte recurrida el Abogado del Estado en la representación que le es propia, quien se ha opuesto a la admisión del recurso.

CUARTO.- Suspensión del trámite de admisión del recurso.

Visto que en el presente recurso se suscitaba una cuestión jurídica sustancialmente igual a la contenida en el auto de admisión dictado por la Sección Primera el 5 de julio de 2023 en el recurso de casación n.º 9077/2022, se acordó, mediante providencia de 18 de octubre de 2023, de conformidad con lo previsto en el artículo 94.1 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, la suspensión del trámite de este recurso hasta que se dictara sentencia en el mencionado recurso.

QUINTO.- Alzamiento de la suspensión y escrito de alegaciones.

Una vez dictada sentencia el 4 de marzo de 2026 en el recurso de casación n.º 9077/2022, se acordó, mediante providencia de 26 de marzo de 2026, alzar la suspensión que venía acordada y, de conformidad con lo establecido por el artículo 94.2 LJCA, traer copia de la sentencia extraída de la base de datos del CENDOJ a las presentes actuaciones y notificarla a las partes, concediendo a la parte recurrente el plazo de diez días para alegaciones a fin de que pudiera interesar la continuación del trámite de su recurso de casación, con valoración en ese caso de la incidencia que la sentencia tenía sobre su recurso, o bien desistir del mismo.

La entidad Zara Home, representada por el Procurador D. Argimiro Vázquez Guillén y asistida del Letrado D. Maximino Linares Gil, presentó escrito el 14 de abril de 2026 solicitando la continuación del procedimiento y la admisión del recurso de casación respecto de las siguientes cuestiones planteadas en el escrito de preparación del recurso y no abordadas en la sentencia de 4 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 9077/2022) ni en las posteriores sentencias de 18 de marzo de 2026 y 24 de marzo de 2026 que resuelven, respectivamente, los recursos de casación nº 397/2023 y 7198/2022:

«2.1. Principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (en adelante, TJUE) que los desarrolla al considerar que la actuación de la AEAT precedente respecto de ZARA HOME y del resto de compañías del Grupo INDITEX no podía generar la confianza en dicha entidad de que era correcta la aplicación del régimen de ventas sucesivas pudiendo modificar la Administración su criterio con carácter retroactivo.

[...]

2.4. Art. 220.2.b) y 236 CAC y de la jurisprudencia del TJUE en relación con dicho precepto ( SSTJUE 27-6-1991, Mecanarte, C-348/89; 19-10-2000 C-15/99; 18-10-2007, C-173/2006; 14-11-2002, Ilumitrónica, C-251/00; y 20-12-2017, C-47/2016) por permitir la contracción a posteriori y denegar la condonación instada».

Es Magistrado Ponente la Excma. Sra. D.ª Sandra María González de Lara Mingo, Magistrada de la Sección.

PRIMERO. - Requisitos formales del escrito de preparación.

1.En primer lugar, desde un punto de vista formal, debe señalarse que el escrito de preparación ha sido presentado en plazo ( artículo 89.1 LJCA) , contra sentencia susceptible de recurso de casación ( artículo 86 LJCA, apartados 1 y 2) y por quien está legitimado, al haber sido parte en el proceso de instancia ( artículo 89.1 LJCA) , habiéndose justificado tales extremos y los demás requisitos exigidos en el artículo 89.2 LJCA.

2.De otro lado, se han identificado debidamente las normas cuya infracción se imputa a la resolución de instancia, cumpliéndose con la carga procesal de justificar la necesidad de su debida observancia en el proceso de instancia, así como su relevancia en el sentido del fallo.

SEGUNDO.- Hechos relevantes a efectos del trámite de admisión del presente recurso de casación.

Un análisis del expediente administrativo y de las actuaciones judiciales nos lleva a destacar como datos importantes para decidir sobre la admisión a trámite del recurso de casación los siguientes:

1. Inicio actuaciones inspectoras de comprobación e investigación.

El 3 de febrero de 2015 se iniciaron actuaciones de comprobación e inspección correspondientes al ejercicio 2013 respecto de la entidad Zara Home en concepto de Tarifa Exterior-Comunidad [«TEC»] e Impuesto sobre el Valor Añadido [«IVA»].

Asimismo, el 15 de junio de 2015 la Inspección comunicó a Zara Home el inicio de un procedimiento inspector por el concepto de derechos antidumping en relación con las importaciones realizadas e inspeccionadas en los procedimientos de comprobación descritos anteriormente.

En esta misma fecha, se comunicó a la referida entidad el inicio de un procedimiento inspector por el concepto de IVA sobre derechos antidumping en relación con las importaciones realizadas e inspeccionadas en los referidos procedimientos de comprobación.

2. Incoación actas de disconformidad.

Derivado de dichos procedimientos inspectores se incoaron las siguientes actas firmadas en disconformidad:

- Acta A02-72646920, de 22 de febrero de 2016, por el concepto TEC, ejercicio 2013.

- Actas A02-72646936, de 22 de febrero de 2016, por el concepto IVA, ejercicio 2013.

- Acta A02-72648302 de 22 de febrero de 2016 en relación con los derechos antidumping, ejercicio 2013.

- Acta A02-72648336 de 22 de febrero de 2016 por el concepto de IVA sobre los derechos antidumping, ejercicio 2013.

3. Acuerdos de Liquidación.

La Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes de la AEAT dictó los correspondientes acuerdos de liquidación, en el 14 de abril de 2016 (en relación con el TEC), 18 de abril de 2016 (en relación con el IVA), 22 de abril de 2016 (en relación con los derechos antidumping) y 25 de abril de 2016 (en relación con el IVA sobre los derechos antidumping).

4. Solicitud de condonación respecto de la deuda por el concepto de TEC y los derechos antidumping.

El 6 de abril de 2017 la entidad Zara Home solicitó la condonación de los acuerdos de liquidación dictados por el concepto tributario TEC y derechos antidumping sobre la base de lo dispuesto en los artículos 119 y 120 del Reglamento (UE) 952/2013, de 9 de octubre de 2013, por el que se establece el Código Aduanero de la Unión -CAU- y los artículos 236 y 239 del Reglamento (CEE) 2913/1992, de 12 de octubre de 1992.

El 5 de marzo de 2018 la Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación de Grandes contribuyentes dictó resolución por la que denegó dicha solicitud.

5. Interposición de reclamaciones económico-administrativas.

Contra los anteriores acuerdos de liquidación y contra la resolución por la que se denegó la solicitud de condonación, la entidad Zara Home interpuso las correspondientes reclamaciones económico-administrativas ante el Tribunal Económico Administrativo Central, que fueron registradas con números de R.G.00/02720/2016, 00/02981/2016, 00/02809/2016 y 00/02826/2016, que fueron acumuladas a efectos de su tramitación y resolución.

El 20 de febrero de 2019 el Tribunal Central dictó resolución por la que estima la reclamación económico-administrativa número 00/02826/2016 interpuesta contra el acuerdo de liquidación de 18 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72646936, correspondiente al ejercicio 2013, que regularizó el Impuesto al Valor Añadido devengado por las importaciones realizadas en el citado periodo.

El Tribunal Central desestimó el resto de las reclamaciones económico-administrativas.

6. Interposición del recurso contencioso-administrativo.

Zara Home interpuso recurso contencioso-administrativo contra la mencionada resolución, que se tramitó con el n.º 1714/2019 ante la Sección Séptima de Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

La ratio decidendide la sentencia sobre este particular se contiene en los Fundamentos de Derecho Cuarto y Quinto con el siguiente tenor literal:

«Sobre la aplicación del principio de confianza legítima y doctrina de los actos propios e improcedente aplicación retroactiva de un cambio de criterio de la Administración.

CUARTO. - La entidad demandante invoca la aplicación del principio de confianza legitima, la existencia de actos propios de la Administración Tributaria y la improcedente aplicación retroactiva del cambio de criterio de la Administración, que se van a examinar conjuntamente, dada la íntima conexión entre los motivos alegados.

En el análisis de estos motivos resulta oportuno comenzar con la doctrina de la

Sala III del Tribunal Supremo sobre el principio de protección de la confianza legítima y el principio que impide ir contra los propios actos.

Sobre el principio de protección de la confianza legítima, la doctrina la encontramos entre otras, en la STS núm. 1006 de 13 de junio de 2018 dictada en el recurso de casación núm. 2800/2017, invocada por la Abogacía del Estado en el escrito de contestación, y reiterada en la Sentencia núm. 116 de 2 de junio de 2021 dictada en el recurso número 1478/2018.

El Tribunal Supremo ha declarado que el principio de confianza legítima " (i) no puede amparar creencias subjetivas de los administrados, (ii) ni descansar en meras expectativas de invariabilidad de circunstancias fácticas o jurídicas, ni, en fin, (iii) puede aplicarse con eficacia anulatoria sin actos o signos externos lo suficientemente concluyentes como para generar una razonable convicción en el ciudadano de que existe una voluntad inequívoca de la Administración en el sentido correspondiente".

Igualmente, el Tribunal Supremo ha declarado que son las características concretas del asunto las que permiten determinar si se ha producido o no la infracción de la confianza legítima.

Los hechos que la parte reitera al invocar la infracción del principio de confianza legitima y la doctrina de los actos propios son los siguientes:

1) En fecha de 6 de septiembre de 2005 obtuvo autorización del Departamento de Aduanas para acogerse al sistema de ventas sucesivas.

2) Durante el procedimiento para la obtención del certificado de Operador Comunitario Autorizado se presentó ante la Administración Aduanera documentación donde constaba la operativa desarrollada por la entidad para la distribución de sus mercancías por todo el mundo.

3) En las actuaciones de comprobación de TEMPE (TEC ejercicio 2009) -empresa del grupo Inditex del que forma parte la demandada-, consta que la Administración conocía cuales eran las especificaciones del etiquetado del Grupo Inditex y que en las mismas figuraban referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

4) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a Inditex por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2010 en el año 2012 no se opone reparo alguno al régimen de ventas sucesivas.

5) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a ZARA HOME ESPAÑA, S.A, por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2010 en el año 2013 no se opone reparo alguno al régimen de ventas sucesivas.

6) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a OYSHO y STRADIVARIUS ESPAÑA por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2013, en el año 2015 no se pone repara alguno al régimen de ventas sucesivas.

En este punto, compartimos íntegramente el criterio de la Administración recogido, en el acta de disconformidad, liquidación, resolución del TEAC y en el escrito de contestación a la demanda:

- no consta que, en el procedimiento para la obtención de la autorización de 6 de septiembre de 2005 del Departamento de Aduanas, para acogerse al sistema de ventas sucesivas y en el procedimiento para obtener el Certificado OEA, la Administración comprobase que la entidad aplicaba correctamente este régimen.

Con la autorización de 6 de septiembre de 2005, la Administración se limitó a comunicar a la entidad demandante que podía aplicar dicho régimen siempre que cumpliera con las condiciones previstas para ello en la normativa aplicable.

En el escrito de 6 de julio de 2005, no se mencionaba que las mercancías iban a ser comercializadas no sólo en la UE sino también en terceros países por parte de las empresas del grupo. Y el informe de la Dependencia Provincial de Aduanas de La Coruña, se limitaba a explicar, cómo se configuraba el valor en Aduanas hasta ese momento, sin entrar a analizar el tema de las ventas sucesivas. Y ha quedado acreditado que una parte muy importante de las mercancías se vinculan al régimen de depósito aduanero y con posterioridad se reenvían a terceros países. Así en el Acta de disconformidad se dice "En los casos en que las mercancías se vinculan previamente a depósitos aduaneros, estas se venden y se transportan con destino a los depósitos aduaneros utilizados por la entidad inspeccionada, y allí, unas van a la UE y se despachan de importación y otras van fuera de la UE, luego no se da el requisito de que las mercancías se exporten a la UE, sino que unas sí y otras no y aún las que se despachan de importación, en algunos casos llegan posteriormente a exportarse como se ha podido comprobar en el curso de la Inspección."

- En relación a los procedimientos de inspección realizados a otras empresas del grupo, en los que no se formuló reparo alguno, tampoco consta que fuera comprobado, y que se aplicaba correctamente el régimen de ventas sucesivas, a la vista de la documentación requerida ( sistema de etiquetado- ver apartado 2.2.1 de la diligencia de fecha 27 de enero de 2017-ponen de manifiesto, que las prendas de vestir son susceptibles de venderse en países no pertenecientes a la Comunidad Europea (USA y México) y control de calidad de los productos importados desde Asia).

No existiendo un pronunciamiento sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, no cabe invocar la infracción del principio de confianza legítima. Además, no puede descansar la aplicación de tal principio, en la mera expectativa de una invariabilidad de las circunstancias, pues ni este, ni el de seguridad jurídica, garantizan que las situaciones de ventaja económica que comportan un enriquecimiento que se estima injusto, deban mantenerse irreversibles. La circunstancia de que no se haya activado la regularización de la situación tributaria en otros ejercicios anteriores, no es causa obstativa a que, constatada por la Administración la práctica irregular llevada a cabo, se proceda a su regularización a partir de entonces ( STS de 22 de junio de 2016 (casación 2218/2015).

Desde otro enfoque, defiende la parte recurrente la existencia de la doctrina del acto propio susceptible de generar una razonable convicción sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas: la parte recurrente se refiere a las actuaciones de comprobación respecto de la compañía Tempe correspondiente al ejercicio 2008 y que se inician el 2 de junio de 2011; a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Inditex por el conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2010 y que se inician con la comunicación de 14 de mayo de 2012; a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Zara Home España SA por los conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2010 y que se inician con comunicación de 10 de agosto de 2012; finalmente se refieren a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Oysho y Stradivarius España por los conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2013 y que se inician en fecha 23 de febrero de 2015.

El acto propio de la Administración no sólo se manifiesta expresamente, sino incluso puede mostrarse mediante actos tácitos o presuntos, con tal que sean concluyentes e inequívocos en relación con la evidencia de la conducta de la Administración reflejada en ellos, y en este sentido, el Tribunal Supremo, en la sentencia de 11 de octubre de 2017, rec. 1714/2016 ha precisado que «De esa doctrina se obtiene que, como todo sujeto de derecho, la Administración puede quedar obligada a observar hacia el futuro la conducta que ha seguido en actos anteriores, inequívocos y definitivos, creando, definiendo, estableciendo, fijando, modificando o extinguiendo una determinada relación jurídica. Esos actos pueden ser expresos, mediante los que la voluntad se manifiesta explícitamente, presuntos, cuando funciona la ficción del silencio en los casos previstos por el legislador, o tácitos, en los que la declaración de voluntad se encuentra implícita en la actuación administrativa de que se trate».

En el presente caso, nos encontramos con una regularización por los conceptos TEC e IVA de los ejercicios 2013.

No consta que, en las actuaciones de comprobación realizadas a las compañías del grupo, la Administración analizase esta concreta cuestión ni dispusiera de la documentación suficiente para constatar la irregularidad detectada después. Pese al esfuerzo del recurrente en describir actuaciones previas que, en su opinión, fueron idénticas a las ahora enjuiciadas, lo cierto es que no es así.

Los acuerdos de liquidación traen causa de las propuestas formuladas por la Inspección en las Actas de disconformidad formalizadas el 22 de febrero de 2016: se describe el sistema de compra utilizado por la entidad inspeccionada- la sociedad importadora tramitaba, en su mayor parte, las importaciones a través de su sociedad filial ITX Trading, quien realizaba los pedidos a los fabricantes asiáticos según lo estipulado en el contrato de aprovisionamiento concluido entre ambas sociedades de fecha 1 de junio de 2006 y existían dos facturas, una emitida por los fabricantes asiáticos a ITX y otra emitida por esta última a la entidad demandante y era la primera la que la entidad demandante utilizaba para configurar el valor en aduana.-. La Inspección alcanza sus conclusiones basándose en la documentación aportada en relación con el etiquetado de las mercancías y los controles de calidad seguidos por la entidad para la distribución de sus prendas. Elementos que ponen de manifiesto el uso incorrecto del sistema de ventas sucesivas.

Supuesto de hecho que no nos consta que se produjese en los ejercicios anteriores y respecto de las operaciones que cita la recurrente, y cuyas conclusiones se alcanzaron sobre la base del contrato de aprovisionamiento o los DUA de importación.

Lo contrario supondría congelar una determinada situación jurídica y proyectar sus efectos sobre cualesquiera otras situaciones futuras.

La vinculación a la conducta anterior que la entidad demandante predica, no rige ante actos realizados en contravención de una norma positiva de carácter imperativo que te indica claramente que las mercancías tienen que venir destinadas inequívocamente a la Unión Europea.

No hay pues infracción del principio de confianza legítima, ni existe acto propio de la Administración respecto de la demandante Uterqüe, ni muchos menos un cambio de criterio que se aplique retroactivamente.

Como esta misma Sala y Sección ha recordado, entre otras, Sentencia de 4 de octubre de 2010 dictada en el recurso núm 395/2008 "no se vulnera la seguridad jurídica ni la confianza legítima del importador, aun en el caso de que hubiera actuado de buena fe, pues la aplicación de las normas vigentes a las que han de someterse tanto los particulares como la Administración, haciéndolo con arreglo y observancia del procedimiento establecido para ello, no puede entenderse en ningún caso como vulneradora de la seguridad jurídica, sino que, por el contrario, viene a garantizar tal principio....".

Sobre la contracción a posteriori ex art. 220.2.b CAC. Condonación art. 236 CAC.

QUINTO. - La entidad demandante sostiene que concurren los requisitos para la aplicación del artículo 220.2.b) del Código Aduanero, puesto que se produjo un error por parte de las autoridades aduaneras, error que no podía ser conocido por la demandante que actuó de buena fe y cumplió todas las disposiciones establecidas en la normativa vigente en relación con la declaración en aduana.

En primer lugar, las autoridades aduaneras están facultadas para la revisión de las declaraciones presentadas ante la Aduana, como así resulta del art. 78 del CAC (actual art. 48 del Código Aduanero de la Unión) .

Como resulta del expediente, la actuación de la Inspección ha consistido en revisar los DUA presentados por el interesado durante el ejercicio 2013 en uso de la facultad recogida en el art. 78 del Código Aduanero.

Como ha dicho esta Sección, entre otras, en la Sentencia de 30 de enero de 2017 dictada en el recurso núm. 241/2016 "El sistema de importación, se ha reducido a un control formal de la documentación que acompaña y ampara la mercancía que se importa, y que está sometida al cumplimiento de una serie de requisitos formales, de manera que cuando aparentemente la documentación es auténtica, y comprobada que la mercadería documentada es la que realmente se importa, no existe motivo alguno para denegar el levante de los bienes importados.

Por tanto, cuando aparece que se aportan los DUAS, los conocimientos de embarque correspondientes, las facturas y los certificados internacionales que justifican el origen de la mercancía, no existe impedimento aparente para permitir la entrada de la mercancía en el país.

De todas formas, como las formalidades exigidas deben coincidir con la realidad, se reserva a la autoridad aduanera el derecho a revisar la declaración tras el levante, bien de oficio, bien a instancia del declarante, y es entonces, cuando de la revisión de la declaración o de los controles a posteriori resulte que las disposiciones que regulan el régimen aduanero de que se trate han sido aplicadas sobre la base de elementos inexactos o incompletos las autoridades aduaneras, dentro del respecto de las disposiciones que pudieran estar establecidas adoptarán las medidas necesarias para regularizar la situación teniendo en cuenta los nuevos datos de que dispongan.

Con la actuación de las autoridades aduaneras al realizar las comprobaciones a posteriori, no se está conculcando el principio de seguridad jurídica, si no que se está ejerciendo el derecho que le reconoce el citado artículo 78 del Código Aduanero Comunitario , pues no puede alegarse la existencia de tal infracción, cuando se pretende amparar una situación ilegal o antijurídica, pues aún en estos casos, se llega a proteger tal situación, cuando se dejan prescribir las acciones para exigir el cumplimiento de las obligaciones aduaneras."

La Sentencia de 23 de septiembre de 2019 dictada en el recurso núm. 277/2018 señala "únicamente aquellos errores que sean imputables a una conducta activa de las autoridades competentes le darán derecho a que no se efectúe la recaudación a posteriori de los derechos de aduana, no pudiendo considerarse que se dé este requisito cuando se induce a las autoridades competentes a error mediante declaraciones inexactas"

En el presente caso, ocurre que la Administración no ha incurrido en ningún error.

Hay que partir de la base de que el recurrente está obligado a presentar declaraciones completas y exactas. Si bien es cierto que la Administración tributaria conocía la existencia de unas ventas sucesivas en las importaciones realizadas por la sociedad, lo que no consta es que conociera la circunstancia de que la venta anterior a la última que originaba la entrada en el territorio aduanero de la Unión, no era una venta concluida con vistas a la exportación de dicho territorio. La entidad demandante ha utilizado los procedimientos que han dado lugar a la regularización, no por el resultado de las actuaciones inspectoras anteriores, sino más bien porque entendía que los mismos se ajustaban a lo dispuesto en la norma.

Como dice el TEAC "la aplicación del sistema de ventas sucesivas por parte de la interesada cuando no se cumplen los requisitos necesarios para ello revela una mala praxis de la interesada, que no puede considerarse error de las autoridades aduaneras ya que éstas solamente podían conocer de la correcta aplicación de aquel mediante el examen de la documentación adicional, no incorporada a la declaración de importación.".

La ausencia de este primer requisito para evitar la contracción a posteriori hace innecesario el examen de los otros dos, puesto que ya hemos dicho que eran acumulativos y que se precisa la concurrencia de los tres.

Finalmente, la entidad demandante formuló solicitud de condonación al amparo de los arts. 119 y 120 del Reglamento (UE) 953/2013 de 9 de octubre, por el que se establece el Código Aduanero de la Unión- error de las autoridades aduaneras que habían admitida el sistema de ventas sucesivas- y en los arts. 236 y 239 del Reglamento (CEE) 2913/1992, de 12 de octubre, por el que se aprueba el Condigo Aduanero Comunitario- existencia de una situación especial-.

Como ha declaro el TJUE, la devolución o la condonación constituyen una excepción al régimen normal de las importaciones y exportaciones y por tanto, deben ser objeto de interpretación restrictiva ( STJUE de 3 de febrero de 2021 asunto C-92/20).

Por lo que se refiere al artículo 239 del código aduanero, se trata, según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, de una cláusula general de equidad que implica la condonación de los derechos de importación siempre que se cumplan dos requisitos, a saber, la existencia de una situación especial y la inexistencia de negligencia manifiesta o intento de fraude por parte del deudor ( sentencia de 25 de julio de 2018, Comisión/Combaro, C-574/17). Para acreditar que existe una situación especial en el sentido del artículo 239 del código aduanero, el solicitante debe demostrar que «se halla en una situación excepcional con relación a los demás operadores que ejercen la misma actividad y [que], de no haber mediado tales circunstancias, no habría sufrido el perjuicio ocasionado por la contracción a posteriori de los derechos de aduana». (47) Por tanto, la carga de la prueba recae sobre el solicitante ( sentencia de 29 de julio de 2019, C-589/17).

La Administración en la Resolución de 5 de marzo de 2018, examina las circunstancias alegadas por la entidad demandante y que justificarían la existencia de una situación especial: la Administración rebate cada una de las circunstancias alegadas, folios 21 a 23, que esta Sala comparte, y que no han quedado desvirtuadas en el recurso.

Finalmente, no resulte procedente el planteamiento de cuestión prejudicial alguna, al resultar clara la interpretación de la norma de derecho europeo de aplicación. Además, no cabe olvidar que el planteamiento sólo resultaría obligado si esta sentencia no fuese susceptible de ulterior recurso judicial, y sin embargo frente a ella cabe recurso de casación».

La sentencia cuenta con un voto particular en el que el Magistrado discrepante considera que concurren los presupuestos del art. 220.2 b) del Reglamento 2113/1992, para entender que no era posible una contracción a posterioride las declaraciones aduaneras efectuadas, con el siguiente razonamiento:

«CUARTO. - Por otro lado, entiendo que hay que rechazar la eficacia invalidatoria de una posible vulneración del principio de confianza legítima, y del principio del respeto a los actos propios, por sí solos, dado que su ámbito propio es el sancionador y el de la responsabilidad patrimonial, como se indica en las sentencias de fecha 24.6.2019, recurso 310/2016 o 29.4.2021, recurso 1007/2010 de la sección 2ª. Y sin perjuicio de lo indicado, lo cierto es que, dejando a un lado, un principio tan genérico como el de buena Administración, necesitado de una concreción ad casum,entiendo que existe una vulneración del art. 220.2. b del Reglamento del CAC 2113/1992, en el que la invocación de aquellos principios tiene expreso reconocimiento ( STJUE 18.10.2007, asunto C-173/2006 o 20.12.2017, asunto C- 47/2016). Y ello por lo que expondré a continuación:

En la sentencia de fecha 7.7.2017, recurso 183/2014, de esta Sección indicábamos:

"Y en relación con la exégesis del citado art.220.2.b la mencionada sentencia de 15.12.2016 consideró que del precepto mencionado se deduce la obligada concurrencia y acumulativa de los tres requisitos para que no opera la contracción de la deuda: error de las autoridades aduaneras de un tercer país que no puede ser conocido por el operador; exigencia de buena fe de éste y observancia de la normativa vigente en materia de declaración en aduana ( STJUE de 18.10.2007, asunto C-173/06 y 15.12.2011, asunto C-409/10 )".

En el supuesto de autos nos encontramos ante una práctica que se ha venido admitiendo por la Agencia Tributaria desde la autorización concedida a la actora en 2.006, y a la vista del Informe del Departamento de Aduanas de 6.9.2005. Y que a partir de los ejercicios ahora regularizados se ha producido un legítimo, pero injustificado cambio de criterio. Y lo cierto es que no se ha demostrado la existencia de error en las declaraciones aduaneras, como tampoco ningún cambio en las declaraciones efectuadas, en los pedidos y fichas técnicas de productos, en relación con otros ejercicios que pudieron ser comprobados pero no regularizados, respecto de distintas empresas del grupo. En ellos se ha utilizado un mismo Manual de procedimiento de gestión aduanero sin que conste lo contrario ni se deduzca de las liquidaciones y resolución del TEAC impugnada. También es ineludible la buena fe de la actora que la demandada no ha desvirtuado, la cual obtuvo la certificación de operador económico autorizado de la Agencia Tributaria.

A la vista de ello no era posible una contracción a posteriori de los derechos aduaneros, por no concurrir los presupuestos contemplados en dicho precepto.

Ello debe motivar la anulación de la liquidación practicada y la consiguiente estimación del recurso contencioso-administrativo en todas sus pretensiones, y devolución de los ingresos que hayan podido ser ingresados en la cuantía procedente, junto con los intereses legales correspondientes, lo que alcanza también a la solicitud de condonación, sin necesidad de plantear cuestión prejudicial alguna».

La citada sentencia constituye el objeto del presente recurso de casación.

TERCERO.- Marco jurídico.

1.A estos efectos, el recurrente plantea la necesidad de interpretar el artículo 220.2.b) del Reglamento CEE núm 2913/92, del Consejo de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código Aduanero Comunitario, que dispone:

«2. Con la salvedad de los casos mencionados en los párrafos segundo y tercero del apartado 1 del artículo 217, no se procederá a la contracción a posteriori cuando:

[...]

b) el importe legalmente adeudado de derechos no se haya contraído como consecuencia de un error de las propias autoridades aduaneras que razonablemente no pudiera ser conocido por el deudor, siempre que éste, por su parte, haya actuado de buena fe y haya observado todas las disposiciones establecidas por la normativa vigente en relación con la declaración en aduana».

2.2.También será preciso interpretar el artículo 236 del mismo texto legal que señala:

«1. Se procederá a la devolución de los derechos de importación o de los derechos de exportación siempre que se compruebe que en el momento en que se pagaron su importe no era legalmente debido o que fue contraído en contra de lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 220.

Se procederá a la condonación de los derechos de importación o de los derechos de exportación siempre que se compruebe que en el momento en que se contrajeron su importe no era legalmente debido o que fue contraído en contra de lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 220.

No se concederá ninguna devolución ni condonación cuando los hechos que hayan dado lugar al pago o a la contracción de un importe que no era legalmente debido, sean el resultado de una maniobra del interesado.

2. La devolución o la condonación de los derechos de importación o de los derechos de exportación se concederá, previa petición presentada ante la aduana correspondiente antes de la expiración de un plazo de tres años a partir de la fecha de comunicación de dichos derechos al deudor.

Este plazo se prorrogará si el interesado aporta la prueba de que no pudo presentar su solicitud en dicho plazo por caso fortuito o de fuerza mayor.

Las autoridades aduaneras procederán de oficio a la devolución o a la condonación cuando comprueben por sí mismas, durante este plazo, la existencia de cualquiera de los casos descritos en los párrafos primero y segundo del apartado 1».

2.3Asimismo, deberá tomarse en consideración el principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

CUARTO. - Verificación de la concurrencia de interés casacional objetivo en el recurso.

1.Este recurso presenta interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, porque en la sentencia recurrida se han aplicado normas que sustentan la razón de decidir sobre las que no existe jurisprudencia del Tribunal Supremo [ artículo 88.3.a) LJCA], y porque la cuestión planteada afecta a un gran número de situaciones [ artículo 88.2.c) LJCA], sin que deba descartarse una aplicación incorrecta del criterio interpretativo del TJUE por la Sala de instancia ni que pueda ser exigible la intervención de este a título prejudicial [ artículo 88.2.f) LJCA], lo que hace conveniente un pronunciamiento del Tribunal Supremo que las esclarezca, en beneficio de la seguridad jurídica y de la consecución de la igualdad en la aplicación judicial del Derecho ( artículos 9.3 y 14 CE) .

2.La apreciación del interés casacional objetivo en este recurso ha de tomar como punto de partida el recurso de casación nº 9077/2022 preparado por el Grupo Massimo Dutti, S.A. en cuyo escrito de preparación se suscitaban las mismas cuestiones que la parte aquí recurrente, también perteneciente al Grupo Inditex-, reitera en este recurso de casación.

En el auto de admisión dictado en aquel recurso el 5 de julio de 2023 se consideró que el recurso presentaba interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia respecto de la siguiente cuestión:

«Si la correcta interpretación del artículo 29 del CAC - artículo 70.2 de su versión refundida, denominada Código Aduanero de la Unión ( CAU) - y del artículo 128 del Reglamento de Ejecución (UE) 2015/2447 exige, para entender que una venta se realiza con vistas a la exportación al territorio aduanero de la UE, la mera introducción de la mercancía en dicho territorio en virtud de un título de compraventa, con independencia del régimen aduanero en el que posteriormente se incluya y cualquiera que sea el fin al que se destinen, sin que en ningún caso se exija la comercialización de las mercancías dentro del territorio de la UE».

En dicho auto de admisión no se hizo mención del resto de las cuestiones planteadas por el recurrente en el escrito de preparación para admitirlas o rechazarlas expresamente, y, en el debate posterior en casación no fueron tratadas.

La Sección de Enjuiciamiento decidió plantear al Tribunal de Justicia de la Unión Europea cuestión prejudicial, mediante auto de 16 de julio de 2024, sobre el régimen de ventas sucesivas objeto de la cuestión de interés casacional.

El TJUE resolvió la cuestión [asunto C-500/24 Grupo Massimo Dutti], mediante Sentencia de fecha 30 de octubre de 2025, en la que respondiendo al planteamiento de la cuestión prejudicial concluye que:

«El artículo 29 del Reglamento (CEE) n.° 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el código aduanero comunitario, y el artículo 147 del Reglamento (CEE) n.° 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) n.° 2913/92 del Consejo por el que se establece el código aduanero comunitario, en su versión modifica a por el Reglamento (CE) n.° 1762/95 de la Comisión, de 19 de julio de 1995, deben interpretarse en el sentido de que, cuando unas mercancías han sido objeto de dos ventas antes de su introducción en el territorio aduanero de la Unión Europea, para una vez allí o bien ser incluidas en el régimen de depósito aduanero, o bien ser despachadas a libre práctica, no es posible estimar que la primera venta ha sido concluida para la exportación de esas mercancías con destino al territorio aduanero de la Unión si, en el momento de esa primera venta, lo único acreditado era que dichas mercancías estaban destinadas a ser introducidas en ese territorio, sin que se hubiera determinado aún el lugar de comercialización final de aquellas».

Tras ello, la Sección Segunda de esta Sala dictó sentencia en el referido recurso, el 4 de marzo de 2026, en la que fijó la siguiente doctrina:

«De conformidad con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de fecha 30 de octubre de 2025, Grupo Massimo Dutti, C-500/24 y en interpretación del artículo 29 del Reglamento (CEE) n.º 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el código aduanero comunitario, y el artículo 147 del Reglamento (CEE) n.º 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) n.º 2913/92 del Consejo por el que se establece el código aduanero comunitario, en su versión modificada por el Reglamento (CE) n.º 1762/95 de la Comisión, de 19 de julio de 1995, en un régimen de ventas sucesivas para entender que una venta anterior a aquella por la cual se han introducido las mercancías en el territorio de la Unión se ha efectuado con vistas a la exportación es necesario acreditar, más allá de toda duda razonable, que en el momento en que se formaliza la primera venta las mercancías estaban destinadas a ser comercializadas dentro del territorio de la Unión Europea.

En consecuencia, los citados artículos de la normativa aduanera exigen que la venta cuyo valor de transacción quiere tenerse en cuenta debe tener el territorio aduanero de la Unión por destino comercial y no solo físico, atendidas las circunstancias concurrentes en esa primera venta».

Posteriormente, se dictaron las sentencias de 18 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 397/2023) y 24 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 7198/2022) en relación con otras entidades del Grupo Inditex, en el mismo sentido.

3.La parte recurrente en su escrito de alegaciones manifiesta que, a la vista de dicho criterio, no procede mantener en presente recurso de casación la pretensión de infracción del régimen de ventas sucesivas, pero procede que esta Sala se pronuncie sobre las infracciones incluidas en el escrito de preparación relativas al principio de confianza legítima y a la exclusión de la contracción a posteriori y condonación, recogidas en los artículos 220.2.b) y 236 del CAC que no han sido todavía abordadas por el Tribunal Supremo.

El grupo Inditex ha sostenido la procedencia del planteamiento de estas dos cuestiones en los escritos presentados en los recursos de casación n.º 2434/2023, 3343/2023, 8498/2023 y 1886/2024 en los que se han regularizado actuaciones anteriores al cambio de criterio de la administración tributaria; mientras que, en los recursos de casación n.º 8817/2022 y 842/2023, entre otros, ha desistido de la continuación de los recursos de casación, al tratarse de regularizaciones de periodos posteriores al cambio de criterio de la administración lo que evidencia una indudable buena fe procesal y lealtad hacía el Tribunal Supremo.

4.La pretensión relativa a la infracción del principio de confianza legítima la sustenta en el hecho de que la Administración concedió autorización en el año 2005 a todo el Grupo Inditex para acogerse al régimen de ventas sucesivas y en posteriores actuaciones (incluidas comprobaciones realizadas entre 2010 y 2015), la Administración tuvo conocimiento de la operativa logística y del método de valoración aduanera, sin cuestionarla. Posteriormente, sin cambios normativos ni en la operativa empresarial, la Administración modifica su criterio y exige ahora requisitos adicionales, a fin de acreditar que ya desde la primera venta las mercancías estaban destinadas a ser comercializadas en el territorio de la Unión.

A estos efectos, discrepa de la sentencia de instancia cuando afirma que «no existiendo un pronunciamiento sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, no cabe invocar la infracción del principio de confianza legítima», manifestando que la actuación administrativa generadora de confianza no requiere un pronunciamiento expreso y puede consistir en un silencio persistente o la propia inactividad de la Administración ( Sentencias de 27/03/1990, Asunto Chomel vs. Comisión, C-212/89 y de 12/11/1987, Ferreire San Carlo/Comisión, asunto C-344/85); y señala que el cambio de criterio de la Administración solo puede tener un efecto prospectivo desde que puede ser razonablemente conocido por el obligado tributario, quedando vedada su eficacia retroactiva no matizada ( STS 13/06/2018, recurso de casación n.º 1006/2018).

5.Este Tribunal Supremo ha recordado en jurisprudencia reiterada que el principio de confianza legítima implica la exigencia de un deber de comportamiento de la Administración que consiste en la necesidad de observar en el futuro la conducta que sus actos anteriores hacían prever y aceptar las consecuencias vinculantes que se desprenden de esos propios actos [ STS de 18 de junio de 2018 (recurso de casación n.º 2800/2017)]. Ello implica que la Administración tributaria no podrá exigir el tributo en relación con ciertas operaciones (o, en general, hechos imponibles), respecto de períodos anteriores no prescritos, cuando se puedan identificar actos externos de esa misma Administración lo suficientemente concluyentes como para entender que el tributo en cuestión no debía ser exigido. Y si bien ha considerado que es imprescindible que el comportamiento esperado de la Administración -valga la expresión- derive de actos o signos externos lo suficientemente concluyentes como para generar una razonable convicción en el ciudadano - más allá de aquellas insuficientes creencias subjetivas o expectativas no fundadas- de que existe una voluntad inequívoca de la Administración de ajustar su comportamiento a un determinado modo de proceder, de modo que la circunstancia de que no se haya activado la regularización de la situación tributaria en otros ejercicios anteriores no es causa obstativa per se para que, constatada por la Administración la práctica irregular llevada a cabo, se proceda a su regularización a partir de entonces [ STS de 26 de junio de 2016 (recurso de casación n.º 2218/2015)]; también ha precisado que serán las características del asunto las que permitirán determinar si se ha producido, o no, la infracción de la confianza legítima, en el bien entendido que ésta no es más que una consecuencia de la buena fe que, necesariamente, debe presidir las relaciones entre las Administraciones Públicas y los ciudadanos. En todo caso, ha matizado que, aunque la existencia de un criterio administrativo anterior favorable no impide, por si misma, el cambio de criterio de la Administración es preciso que «lo razone suficientemente, con expresa referencia al criterio del que se aparta, y bajo el ulterior y definitivo control judicial y sin perjuicio de la aplicación de la doctrina de los propios actos en los casos en que sea de aplicación» [ STS de 1 de marzo de 2022 (recurso de casación n.º 3942/2020)].

6.Asimismo, los principios de protección de la confianza legítima y de seguridad jurídica forman parte del ordenamiento jurídico comunitario. Por esta razón, deben ser respetados por las instituciones comunitarias y también por los Estados miembros en el ejercicios de los poderes que les confieren las directivas comunitarias [ SSTJUE de 3 de diciembre de 1998 ( «Belgocodex», C-381/97, Rec. p. I-8153, apartado 26), y de abril de 2005, «Goed Wonen», C.376/02, Rec. p. I-3445, apartado 32)]. De ello resulta que las autoridades nacionales están obligadas a respetar el principio de protección de la confianza legítima de los operadores económicos.

En concreto, como remarca la STJUE de 14 de septiembre de 2006 (C-181/04 a C-183/04, asunto Elmeka), por lo que respecta al principio de protección de la confianza legítima del beneficiario de un acto favorable, procede, en un primer momento, determinar si los actos de las autoridades administrativas generaron, en un operador económico prudente y diligente, una confianza razonable [véanse, en este sentido, las sentencias de 10 de diciembre de 1975, Union Nationale des Coopératices Agricoles de Céréales y otros/Comisión y Consejo, 95/74 a 98/74, 15/75 y 100/75, Rec. p. 1615, apartados 43 a 45, y de 1 de febrero de 1978, Lührs, 78/77, Rec. p. 169, apartado 6], y si la respuesta a esta cuestión fuese positiva, procedería, en una segunda fase, determinar el carácter legítimo de esta confianza. Aspectos que corresponde comprobar al órgano jurisdiccional en las circunstancias de cada caso concreto.

7.Por tanto, si bien la cuestión suscitada no es nueva, se considera conveniente que este Tribunal Supremo profundice sobre los elementos configuradores del principio de confianza legítima en un caso como el presente a fin de determinar si puede aplicar la Administración con carácter retroactivo un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

8.Por lo que se refiere a la exclusión de la contracción a posterioriregulada en el artículo 220.2 b) CAC, este precepto supedita dicha prohibición a la concurrencia de tres requisitos: 1. Que los derechos no hayan sido percibidos como consecuencia de un error de las propias autoridades competentes; 2. Que el error cometido debe ser de tal naturaleza que razonablemente no pudiera ser conocido por el deudor de buena fe, a pesar de su experiencia profesional y de la diligencia con la que debe actuar; 3. Finalmente, que el deudor debe haber observado todas las disposiciones establecidas por la normativa en vigor en lo que respecta a su declaración en aduana.

Sobre estos requisitos se ha pronunciado la jurisprudencia del TJUE, y en particular sobre el primero de ellos, esto es, el error de las autoridades aduaneras, se ha considerado que se produce cuando estas no hayan formulado objeción alguna acerca de la clasificación de las mercancías en las declaraciones de aduanas del sujeto pasivo, si estas contenían todos los datos fácticos necesarios para la aplicación de la normativa controvertida de modo que un control posterior que pudieran efectuar las autoridades competentes no puede revelar un elemento nuevo [entre otras, la STJUE de 1 de abril de 1993, Hewlett Packard France, C-250/91, párrafos 19, 20 y 21].

La sentencia impugnada afirma que la actuación de la Inspección ha consistido en revisar los DUA presentados por el interesado durante el ejercicio 2013, para lo que está facultada por el art. 78 del Código Aduanero de la Unión, sin que concurran los requisitos del artículo 220.2 b) CAC puesto que la Administración no ha incurrido en error alguno, pues si bien es cierto que la Administración tributaria conocía la existencia de unas ventas sucesivas en las importaciones realizadas por la sociedad, lo que no consta es que conociera la circunstancia de que la venta anterior a la última que originaba la entrada en el territorio aduanero de la Unión, no era una venta concluida con vistas a la exportación de dicho territorio.

El voto particular entiende, por el contrario, que existe una vulneración del art. 220.2 b) CAC, toda vez que nos encontramos ante una práctica que se ha venido admitiendo por la Agencia Tributaria desde la autorización concedida a la actora, y que a partir de los ejercicios ahora regularizados se ha producido un legítimo, pero injustificado cambio de criterio. Y lo cierto es que no se ha demostrado la existencia de error en las declaraciones aduaneras, como tampoco ningún cambio en las declaraciones efectuadas, en los pedidos y fichas técnicas de productos, en relación con otros ejercicios que pudieron ser comprobados, pero no regularizados, respecto de distintas empresas del grupo. También es ineludible la buena fe de la actora que la demandada no ha desvirtuado, la cual obtuvo la certificación de operador económico autorizado de la Agencia Tributaria.

En estas circunstancias, y a la vista de los términos en los que se ha desarrollado el debate jurídico, se considera conveniente, asimismo, que este Tribunal Supremo aclare si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario (actualmente, 119.1 CAU) ; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

9.Este Tribunal Supremo ya ha examinado algunos aspectos referidos a la no contracción a posteriori. Así, en las SSTS de 8 de marzo de 2000 (recurso 3623/1995), 6 de febrero de 2022 (rec. 8072/1996) y 23 de julio de 2002 (rec. 5799/1997), procedió a interpretar el artículo 5.2 Reglamento CE/1697/1979, de contenido análogo al artículo 220 CAC. Este último precepto, fue también objeto de análisis en la STS de 5 de diciembre de 2013 (recurso de casación n.º 5564/2011). No obstante, tales sentencias se refieren a aspectos distintos a los que aquí se suscitan y, además, se dictaron antes de que estuviera vigente el actual modelo de recurso de casación.

Por su parte, las SSSTS de 26 de noviembre de 2020 (recurso de casación n.º 1981/2019), 29 de septiembre de 2021 (recurso de casación n.º 3826/2019) o 25 de mayo de 2022 (recurso de casación n.º 5195/2020) abordaron los efectos del incumplimiento de los plazos establecidos en el artículo 220.1 CAC.

Pero el aspecto atinente a los requisitos para excluir la contracción a posteriori, aquí controvertido, no ha sido objeto de análisis previo por este Tribunal Supremo, por lo que concurre la presunción prevista en el artículo 88.3.a) LJCA.

QUINTO. - Admisión del recurso de casación. Normas objeto de interpretación.

1.Conforme a lo indicado anteriormente, y de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 88.1 LJCA, en relación con el artículo 90.4 de la misma norma, esta Sección Primera aprecia que este recurso presenta interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, respecto de las siguientes cuestiones:

1.1.Determinar si el principio de protección de la confianza legítima impide a la Administración aplicar un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

1.2Aclarar si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

2.Las normas que, en principio, serán objeto de interpretación son los artículos 220.2.b) y 236 del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario (actualmente, 119.1 CAU) .

Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso, ex artículo 90.4 de la LJCA.

SEXTO. - Publicación en la página web del Tribunal Supremo.

Conforme a lo dispuesto por el artículo 90.7 LJCA, este auto se publicará íntegramente en la página web del Tribunal Supremo.

SÉPTIMO. - Comunicación y remisión.

Procede comunicar inmediatamente a la Sala de instancia la decisión adoptada en este auto, como dispone el artículo 90.6 LJCA, y conferir a las actuaciones el trámite previsto en los artículos 92 y 93 LJCA, remitiéndolas a la Sección Segunda de esta Sala, competente para su sustanciación y decisión de conformidad con las reglas de reparto.

Por todo lo anterior,

1.º)Admitir el recurso de casación n.º 1623/2023, preparado por la representación procesal de la entidad Zara Home España, S.A contra la sentencia de 26 de julio de 2022 dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional en el recurso n.º 1714/2019

2.º)Declarar que la cuestión que presenta interés casacional objetivo para la formación de la jurisprudencia consiste en:

2.1.Determinar si el principio de protección de la confianza legítima impide a la Administración aplicar un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

2.2Aclarar si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo por el que se establece el Código Aduanero Comunitario; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

3º)Identificar como normas jurídicas que, en principio, habrán de ser objeto de interpretación:

3.1.Los artículos 220.2.b) y 236 del Reglamento CEE núm. 2913/92, del Consejo de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código Aduanero Comunitario.

3.2.Asimismo, deberá tomarse en consideración el principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso, ex artículo 90.4 de la LJCA.

4º)Ordenar la publicación de este auto en la página web del Tribunal Supremo.

5º)Comunicar inmediatamente a la Sala de instancia la decisión adoptada en este auto.

6º)Remitir las actuaciones para su tramitación y decisión a la Sección Segunda de esta Sala, competente de conformidad con las normas de reparto.

El presente auto, contra el que no cabe recurso alguno, es firme ( artículo 90.5 de la LJCA) .

Así lo acuerdan y firman.

Antecedentes

PRIMERO.- Proceso de instancia y resolución judicial recurrida.

1.La entidad Zara Home España, S.A., representada por el procurador D. Argimiro Vázquez Guillén y asistida del letrado D. Enrique Muñoz Lagarón, interpuso el recurso contencioso-administrativo tramitado como procedimiento ordinario n.º 1714/2019, contra la resolución dictada el 20 de febrero de 2019 por el Tribunal Económico-Administrativo Central, por la que se estimó la reclamación económico-administrativa número 00/02826/2016 interpuesta contra el acuerdo de liquidación de 18 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72646936, correspondiente al ejercicio 2013 y por importe de 58.964,73 euros, que regulariza el Impuesto al Valor Añadido (en adelante, IVA) devengado por las importaciones realizadas en el citado periodo.

Esta misma resolución desestimó las reclamaciones económico-administrativas n.º 00/02720/2016, 00/02809/2016, 00/02981/2016 y 00/01985/2018, acumuladas, interpuestas contra el acuerdo de liquidación de 14 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72646920, correspondiente al ejercicio 2013, por importe de 231.747,31; Acuerdo de liquidación de 22 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72648302 por el concepto de Antidumping-Unión Europea, correspondiente al ejercicio 2013, por importe de 21.577,56 euros, en ambos casos por entender que no procede la aplicación del régimen de ventas sucesivas en relación con los productos procedentes de la República Popular de China; y la resolución de 5 de marzo de 2018, por la que se acuerda la denegación de la solicitud de condonación presentada en relación con los derechos de importación y antidumping correspondientes al ejercicio 2013, por considerar que no cabe apreciar la existencia de error en la conducta de las autoridades aduaneras ni que la Compañía se encontrase en alguna de las situaciones especiales de las contempladas en el artículo 239 del Código Aduanero.

2.La sentencia de 26 de julio de 2022, dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional desestimó el recurso contencioso-administrativo, tramitado como procedimiento ordinario n.º 1714/2019.

SEGUNDO. - Preparación del recurso de casación.

1.La entidad Zara Home representada por el procurador D. Argimiro Vázquez Guillén y asistida del letrado D. Enrique Muñoz Lagarón, preparó recurso de casación contra la mencionada sentencia en el que, tras justificar la concurrencia de los requisitos reglados de plazo, legitimación y recurribilidad de la resolución impugnada, identifica como infringidos:

1.1.Principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

1.2.Doctrina de los actos propios desarrollada por el Tribunal Supremo y el principio de buena administración implícito en la Constitución Española [« CE»] en los artículos 9.3, 103 y 106 CE y positivizado en el artículo 3.1 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público.

1.3.El artículo 147 del Reglamento (CEE) núm. 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo por el que se establece el Código Aduanero Comunitario [«CAC»].

1.4.Los artículos 220.2.b) y 236 CAC y de la jurisprudencia del TJUE en relación con dicho precepto ( SSTJUE 27-6-1991, Mecanarte, C-348/89; 19-10-2000 C-15/99; 18-10-2007, C-173/2006; 14-11- 2002, Ilumitrónica, C-251/00; y 20-12-2017, C-47/2016).

1.5.El artículo 267 del Tratado de funcionamiento de la Unión Europea [«TFUE»].

1.6.El artículo 24 de la Constitución Española, en relación con los artículos 10.2 y 6.1 -derecho al proceso debido- del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

2.Razona que tales infracciones han sido relevantes y determinantes de la decisión adoptada en la resolución recurrida, y, subraya que las normas que entiende vulneradas forman parte del Derecho estatal o del de la Unión Europea.

3.Considera que concurre interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia porque se dan las circunstancias contempladas en las letras c) y f) del artículo 88.2 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa [«LJCA»], así como la presunción contenida en el artículo 88.3, letra a) LJCA.

4.Por todo lo expuesto reputa conveniente un pronunciamiento del Tribunal Supremo, que esclarezca:

«a) si, a la luz de los principios de confianza legítima y seguridad jurídica puede aplicar la Administración con carácter retroactivo un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

b) si, conforme al principio de buena administración, la vinculación de los actos propios de la Administración alcanza a una entidad del grupo distinta de las previamente comprobadas en actuaciones de alcance general de forma que no se permita que se regularice con carácter retroactivo a la primera elementos del hecho imponible que, pudiendo y debiendo haber sido comprobados en las actuaciones precedentes -por estar dentro de su alcance- respeto de otras entidades del grupo, no lo fueron.

c) si la correcta interpretación del artículo 29 del CAC -análogo en este extremo al artículo 70.2 de su versión refundida, denominada Código Aduanero de la Unión ( CAU) - y del artículo 147 del DACAC, exige para entender que una venta se realiza con vistas a la exportación al territorio aduanero de la UE la mera introducción de la mercancía en dicho territorio en virtud de un título de contraventa, con independencia del régimen aduanero en el que posteriormente se incluya y cualquiera que sea el fin al que se destinen, sin que en ningún caso se exija la comercialización de las mercancías dentro del territorio de la UE.

d) si procede excluir la contracción a posteriori conforme al art. 220.b) CAC en aquellos casos en los que, cumplidos los requisitos normativos de las declaraciones aduaneras, la Administración determina que el valor en aduana es incorrecto conforme a circunstancias ajenas a dichas declaraciones que, sin embargo, la misma Administración no tomó en consideración en actuaciones precedentes por su propia voluntad.

e) si la nueva regulación del recurso de casación contencioso-administrativo, que condiciona la admisión a la existencia de interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, puede convertir al tribunal cuyas sentencias solo sean susceptibles de este recurso, en última instancia a los efectos del artículo 267 TFUE.

f) Si, en caso de existencia de un voto particular discrepante que sostiene la infracción por la sentencia del Derecho de la UE aplicable al caso, el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva exige que en la sentencia se motive explícitamente por qué no se considera necesario elevar cuestión prejudicial al TJUE».

TERCERO.- Auto teniendo por preparado el recurso de casación y personación de las partes ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo.

1.La Sala a quotuvo por preparado el recurso de casación por medio de auto de 28 de febrero de 2023, habiendo comparecido el Procurador D. Argimiro Vázquez Guillén, en representación de la entidad Zara Home -como parte recurrente-, ante esta Sala Tercera del Tribunal Supremo, dentro del plazo de 15 días señalado en el artículo 89.5 LJCA.

2.De igual modo lo ha hecho como parte recurrida el Abogado del Estado en la representación que le es propia, quien se ha opuesto a la admisión del recurso.

CUARTO.- Suspensión del trámite de admisión del recurso.

Visto que en el presente recurso se suscitaba una cuestión jurídica sustancialmente igual a la contenida en el auto de admisión dictado por la Sección Primera el 5 de julio de 2023 en el recurso de casación n.º 9077/2022, se acordó, mediante providencia de 18 de octubre de 2023, de conformidad con lo previsto en el artículo 94.1 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, la suspensión del trámite de este recurso hasta que se dictara sentencia en el mencionado recurso.

QUINTO.- Alzamiento de la suspensión y escrito de alegaciones.

Una vez dictada sentencia el 4 de marzo de 2026 en el recurso de casación n.º 9077/2022, se acordó, mediante providencia de 26 de marzo de 2026, alzar la suspensión que venía acordada y, de conformidad con lo establecido por el artículo 94.2 LJCA, traer copia de la sentencia extraída de la base de datos del CENDOJ a las presentes actuaciones y notificarla a las partes, concediendo a la parte recurrente el plazo de diez días para alegaciones a fin de que pudiera interesar la continuación del trámite de su recurso de casación, con valoración en ese caso de la incidencia que la sentencia tenía sobre su recurso, o bien desistir del mismo.

La entidad Zara Home, representada por el Procurador D. Argimiro Vázquez Guillén y asistida del Letrado D. Maximino Linares Gil, presentó escrito el 14 de abril de 2026 solicitando la continuación del procedimiento y la admisión del recurso de casación respecto de las siguientes cuestiones planteadas en el escrito de preparación del recurso y no abordadas en la sentencia de 4 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 9077/2022) ni en las posteriores sentencias de 18 de marzo de 2026 y 24 de marzo de 2026 que resuelven, respectivamente, los recursos de casación nº 397/2023 y 7198/2022:

«2.1. Principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (en adelante, TJUE) que los desarrolla al considerar que la actuación de la AEAT precedente respecto de ZARA HOME y del resto de compañías del Grupo INDITEX no podía generar la confianza en dicha entidad de que era correcta la aplicación del régimen de ventas sucesivas pudiendo modificar la Administración su criterio con carácter retroactivo.

[...]

2.4. Art. 220.2.b) y 236 CAC y de la jurisprudencia del TJUE en relación con dicho precepto ( SSTJUE 27-6-1991, Mecanarte, C-348/89; 19-10-2000 C-15/99; 18-10-2007, C-173/2006; 14-11-2002, Ilumitrónica, C-251/00; y 20-12-2017, C-47/2016) por permitir la contracción a posteriori y denegar la condonación instada».

Es Magistrado Ponente la Excma. Sra. D.ª Sandra María González de Lara Mingo, Magistrada de la Sección.

PRIMERO. - Requisitos formales del escrito de preparación.

1.En primer lugar, desde un punto de vista formal, debe señalarse que el escrito de preparación ha sido presentado en plazo ( artículo 89.1 LJCA) , contra sentencia susceptible de recurso de casación ( artículo 86 LJCA, apartados 1 y 2) y por quien está legitimado, al haber sido parte en el proceso de instancia ( artículo 89.1 LJCA) , habiéndose justificado tales extremos y los demás requisitos exigidos en el artículo 89.2 LJCA.

2.De otro lado, se han identificado debidamente las normas cuya infracción se imputa a la resolución de instancia, cumpliéndose con la carga procesal de justificar la necesidad de su debida observancia en el proceso de instancia, así como su relevancia en el sentido del fallo.

SEGUNDO.- Hechos relevantes a efectos del trámite de admisión del presente recurso de casación.

Un análisis del expediente administrativo y de las actuaciones judiciales nos lleva a destacar como datos importantes para decidir sobre la admisión a trámite del recurso de casación los siguientes:

1. Inicio actuaciones inspectoras de comprobación e investigación.

El 3 de febrero de 2015 se iniciaron actuaciones de comprobación e inspección correspondientes al ejercicio 2013 respecto de la entidad Zara Home en concepto de Tarifa Exterior-Comunidad [«TEC»] e Impuesto sobre el Valor Añadido [«IVA»].

Asimismo, el 15 de junio de 2015 la Inspección comunicó a Zara Home el inicio de un procedimiento inspector por el concepto de derechos antidumping en relación con las importaciones realizadas e inspeccionadas en los procedimientos de comprobación descritos anteriormente.

En esta misma fecha, se comunicó a la referida entidad el inicio de un procedimiento inspector por el concepto de IVA sobre derechos antidumping en relación con las importaciones realizadas e inspeccionadas en los referidos procedimientos de comprobación.

2. Incoación actas de disconformidad.

Derivado de dichos procedimientos inspectores se incoaron las siguientes actas firmadas en disconformidad:

- Acta A02-72646920, de 22 de febrero de 2016, por el concepto TEC, ejercicio 2013.

- Actas A02-72646936, de 22 de febrero de 2016, por el concepto IVA, ejercicio 2013.

- Acta A02-72648302 de 22 de febrero de 2016 en relación con los derechos antidumping, ejercicio 2013.

- Acta A02-72648336 de 22 de febrero de 2016 por el concepto de IVA sobre los derechos antidumping, ejercicio 2013.

3. Acuerdos de Liquidación.

La Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes de la AEAT dictó los correspondientes acuerdos de liquidación, en el 14 de abril de 2016 (en relación con el TEC), 18 de abril de 2016 (en relación con el IVA), 22 de abril de 2016 (en relación con los derechos antidumping) y 25 de abril de 2016 (en relación con el IVA sobre los derechos antidumping).

4. Solicitud de condonación respecto de la deuda por el concepto de TEC y los derechos antidumping.

El 6 de abril de 2017 la entidad Zara Home solicitó la condonación de los acuerdos de liquidación dictados por el concepto tributario TEC y derechos antidumping sobre la base de lo dispuesto en los artículos 119 y 120 del Reglamento (UE) 952/2013, de 9 de octubre de 2013, por el que se establece el Código Aduanero de la Unión -CAU- y los artículos 236 y 239 del Reglamento (CEE) 2913/1992, de 12 de octubre de 1992.

El 5 de marzo de 2018 la Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación de Grandes contribuyentes dictó resolución por la que denegó dicha solicitud.

5. Interposición de reclamaciones económico-administrativas.

Contra los anteriores acuerdos de liquidación y contra la resolución por la que se denegó la solicitud de condonación, la entidad Zara Home interpuso las correspondientes reclamaciones económico-administrativas ante el Tribunal Económico Administrativo Central, que fueron registradas con números de R.G.00/02720/2016, 00/02981/2016, 00/02809/2016 y 00/02826/2016, que fueron acumuladas a efectos de su tramitación y resolución.

El 20 de febrero de 2019 el Tribunal Central dictó resolución por la que estima la reclamación económico-administrativa número 00/02826/2016 interpuesta contra el acuerdo de liquidación de 18 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72646936, correspondiente al ejercicio 2013, que regularizó el Impuesto al Valor Añadido devengado por las importaciones realizadas en el citado periodo.

El Tribunal Central desestimó el resto de las reclamaciones económico-administrativas.

6. Interposición del recurso contencioso-administrativo.

Zara Home interpuso recurso contencioso-administrativo contra la mencionada resolución, que se tramitó con el n.º 1714/2019 ante la Sección Séptima de Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

La ratio decidendide la sentencia sobre este particular se contiene en los Fundamentos de Derecho Cuarto y Quinto con el siguiente tenor literal:

«Sobre la aplicación del principio de confianza legítima y doctrina de los actos propios e improcedente aplicación retroactiva de un cambio de criterio de la Administración.

CUARTO. - La entidad demandante invoca la aplicación del principio de confianza legitima, la existencia de actos propios de la Administración Tributaria y la improcedente aplicación retroactiva del cambio de criterio de la Administración, que se van a examinar conjuntamente, dada la íntima conexión entre los motivos alegados.

En el análisis de estos motivos resulta oportuno comenzar con la doctrina de la

Sala III del Tribunal Supremo sobre el principio de protección de la confianza legítima y el principio que impide ir contra los propios actos.

Sobre el principio de protección de la confianza legítima, la doctrina la encontramos entre otras, en la STS núm. 1006 de 13 de junio de 2018 dictada en el recurso de casación núm. 2800/2017, invocada por la Abogacía del Estado en el escrito de contestación, y reiterada en la Sentencia núm. 116 de 2 de junio de 2021 dictada en el recurso número 1478/2018.

El Tribunal Supremo ha declarado que el principio de confianza legítima " (i) no puede amparar creencias subjetivas de los administrados, (ii) ni descansar en meras expectativas de invariabilidad de circunstancias fácticas o jurídicas, ni, en fin, (iii) puede aplicarse con eficacia anulatoria sin actos o signos externos lo suficientemente concluyentes como para generar una razonable convicción en el ciudadano de que existe una voluntad inequívoca de la Administración en el sentido correspondiente".

Igualmente, el Tribunal Supremo ha declarado que son las características concretas del asunto las que permiten determinar si se ha producido o no la infracción de la confianza legítima.

Los hechos que la parte reitera al invocar la infracción del principio de confianza legitima y la doctrina de los actos propios son los siguientes:

1) En fecha de 6 de septiembre de 2005 obtuvo autorización del Departamento de Aduanas para acogerse al sistema de ventas sucesivas.

2) Durante el procedimiento para la obtención del certificado de Operador Comunitario Autorizado se presentó ante la Administración Aduanera documentación donde constaba la operativa desarrollada por la entidad para la distribución de sus mercancías por todo el mundo.

3) En las actuaciones de comprobación de TEMPE (TEC ejercicio 2009) -empresa del grupo Inditex del que forma parte la demandada-, consta que la Administración conocía cuales eran las especificaciones del etiquetado del Grupo Inditex y que en las mismas figuraban referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

4) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a Inditex por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2010 en el año 2012 no se opone reparo alguno al régimen de ventas sucesivas.

5) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a ZARA HOME ESPAÑA, S.A, por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2010 en el año 2013 no se opone reparo alguno al régimen de ventas sucesivas.

6) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a OYSHO y STRADIVARIUS ESPAÑA por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2013, en el año 2015 no se pone repara alguno al régimen de ventas sucesivas.

En este punto, compartimos íntegramente el criterio de la Administración recogido, en el acta de disconformidad, liquidación, resolución del TEAC y en el escrito de contestación a la demanda:

- no consta que, en el procedimiento para la obtención de la autorización de 6 de septiembre de 2005 del Departamento de Aduanas, para acogerse al sistema de ventas sucesivas y en el procedimiento para obtener el Certificado OEA, la Administración comprobase que la entidad aplicaba correctamente este régimen.

Con la autorización de 6 de septiembre de 2005, la Administración se limitó a comunicar a la entidad demandante que podía aplicar dicho régimen siempre que cumpliera con las condiciones previstas para ello en la normativa aplicable.

En el escrito de 6 de julio de 2005, no se mencionaba que las mercancías iban a ser comercializadas no sólo en la UE sino también en terceros países por parte de las empresas del grupo. Y el informe de la Dependencia Provincial de Aduanas de La Coruña, se limitaba a explicar, cómo se configuraba el valor en Aduanas hasta ese momento, sin entrar a analizar el tema de las ventas sucesivas. Y ha quedado acreditado que una parte muy importante de las mercancías se vinculan al régimen de depósito aduanero y con posterioridad se reenvían a terceros países. Así en el Acta de disconformidad se dice "En los casos en que las mercancías se vinculan previamente a depósitos aduaneros, estas se venden y se transportan con destino a los depósitos aduaneros utilizados por la entidad inspeccionada, y allí, unas van a la UE y se despachan de importación y otras van fuera de la UE, luego no se da el requisito de que las mercancías se exporten a la UE, sino que unas sí y otras no y aún las que se despachan de importación, en algunos casos llegan posteriormente a exportarse como se ha podido comprobar en el curso de la Inspección."

- En relación a los procedimientos de inspección realizados a otras empresas del grupo, en los que no se formuló reparo alguno, tampoco consta que fuera comprobado, y que se aplicaba correctamente el régimen de ventas sucesivas, a la vista de la documentación requerida ( sistema de etiquetado- ver apartado 2.2.1 de la diligencia de fecha 27 de enero de 2017-ponen de manifiesto, que las prendas de vestir son susceptibles de venderse en países no pertenecientes a la Comunidad Europea (USA y México) y control de calidad de los productos importados desde Asia).

No existiendo un pronunciamiento sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, no cabe invocar la infracción del principio de confianza legítima. Además, no puede descansar la aplicación de tal principio, en la mera expectativa de una invariabilidad de las circunstancias, pues ni este, ni el de seguridad jurídica, garantizan que las situaciones de ventaja económica que comportan un enriquecimiento que se estima injusto, deban mantenerse irreversibles. La circunstancia de que no se haya activado la regularización de la situación tributaria en otros ejercicios anteriores, no es causa obstativa a que, constatada por la Administración la práctica irregular llevada a cabo, se proceda a su regularización a partir de entonces ( STS de 22 de junio de 2016 (casación 2218/2015).

Desde otro enfoque, defiende la parte recurrente la existencia de la doctrina del acto propio susceptible de generar una razonable convicción sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas: la parte recurrente se refiere a las actuaciones de comprobación respecto de la compañía Tempe correspondiente al ejercicio 2008 y que se inician el 2 de junio de 2011; a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Inditex por el conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2010 y que se inician con la comunicación de 14 de mayo de 2012; a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Zara Home España SA por los conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2010 y que se inician con comunicación de 10 de agosto de 2012; finalmente se refieren a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Oysho y Stradivarius España por los conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2013 y que se inician en fecha 23 de febrero de 2015.

El acto propio de la Administración no sólo se manifiesta expresamente, sino incluso puede mostrarse mediante actos tácitos o presuntos, con tal que sean concluyentes e inequívocos en relación con la evidencia de la conducta de la Administración reflejada en ellos, y en este sentido, el Tribunal Supremo, en la sentencia de 11 de octubre de 2017, rec. 1714/2016 ha precisado que «De esa doctrina se obtiene que, como todo sujeto de derecho, la Administración puede quedar obligada a observar hacia el futuro la conducta que ha seguido en actos anteriores, inequívocos y definitivos, creando, definiendo, estableciendo, fijando, modificando o extinguiendo una determinada relación jurídica. Esos actos pueden ser expresos, mediante los que la voluntad se manifiesta explícitamente, presuntos, cuando funciona la ficción del silencio en los casos previstos por el legislador, o tácitos, en los que la declaración de voluntad se encuentra implícita en la actuación administrativa de que se trate».

En el presente caso, nos encontramos con una regularización por los conceptos TEC e IVA de los ejercicios 2013.

No consta que, en las actuaciones de comprobación realizadas a las compañías del grupo, la Administración analizase esta concreta cuestión ni dispusiera de la documentación suficiente para constatar la irregularidad detectada después. Pese al esfuerzo del recurrente en describir actuaciones previas que, en su opinión, fueron idénticas a las ahora enjuiciadas, lo cierto es que no es así.

Los acuerdos de liquidación traen causa de las propuestas formuladas por la Inspección en las Actas de disconformidad formalizadas el 22 de febrero de 2016: se describe el sistema de compra utilizado por la entidad inspeccionada- la sociedad importadora tramitaba, en su mayor parte, las importaciones a través de su sociedad filial ITX Trading, quien realizaba los pedidos a los fabricantes asiáticos según lo estipulado en el contrato de aprovisionamiento concluido entre ambas sociedades de fecha 1 de junio de 2006 y existían dos facturas, una emitida por los fabricantes asiáticos a ITX y otra emitida por esta última a la entidad demandante y era la primera la que la entidad demandante utilizaba para configurar el valor en aduana.-. La Inspección alcanza sus conclusiones basándose en la documentación aportada en relación con el etiquetado de las mercancías y los controles de calidad seguidos por la entidad para la distribución de sus prendas. Elementos que ponen de manifiesto el uso incorrecto del sistema de ventas sucesivas.

Supuesto de hecho que no nos consta que se produjese en los ejercicios anteriores y respecto de las operaciones que cita la recurrente, y cuyas conclusiones se alcanzaron sobre la base del contrato de aprovisionamiento o los DUA de importación.

Lo contrario supondría congelar una determinada situación jurídica y proyectar sus efectos sobre cualesquiera otras situaciones futuras.

La vinculación a la conducta anterior que la entidad demandante predica, no rige ante actos realizados en contravención de una norma positiva de carácter imperativo que te indica claramente que las mercancías tienen que venir destinadas inequívocamente a la Unión Europea.

No hay pues infracción del principio de confianza legítima, ni existe acto propio de la Administración respecto de la demandante Uterqüe, ni muchos menos un cambio de criterio que se aplique retroactivamente.

Como esta misma Sala y Sección ha recordado, entre otras, Sentencia de 4 de octubre de 2010 dictada en el recurso núm 395/2008 "no se vulnera la seguridad jurídica ni la confianza legítima del importador, aun en el caso de que hubiera actuado de buena fe, pues la aplicación de las normas vigentes a las que han de someterse tanto los particulares como la Administración, haciéndolo con arreglo y observancia del procedimiento establecido para ello, no puede entenderse en ningún caso como vulneradora de la seguridad jurídica, sino que, por el contrario, viene a garantizar tal principio....".

Sobre la contracción a posteriori ex art. 220.2.b CAC. Condonación art. 236 CAC.

QUINTO. - La entidad demandante sostiene que concurren los requisitos para la aplicación del artículo 220.2.b) del Código Aduanero, puesto que se produjo un error por parte de las autoridades aduaneras, error que no podía ser conocido por la demandante que actuó de buena fe y cumplió todas las disposiciones establecidas en la normativa vigente en relación con la declaración en aduana.

En primer lugar, las autoridades aduaneras están facultadas para la revisión de las declaraciones presentadas ante la Aduana, como así resulta del art. 78 del CAC (actual art. 48 del Código Aduanero de la Unión) .

Como resulta del expediente, la actuación de la Inspección ha consistido en revisar los DUA presentados por el interesado durante el ejercicio 2013 en uso de la facultad recogida en el art. 78 del Código Aduanero.

Como ha dicho esta Sección, entre otras, en la Sentencia de 30 de enero de 2017 dictada en el recurso núm. 241/2016 "El sistema de importación, se ha reducido a un control formal de la documentación que acompaña y ampara la mercancía que se importa, y que está sometida al cumplimiento de una serie de requisitos formales, de manera que cuando aparentemente la documentación es auténtica, y comprobada que la mercadería documentada es la que realmente se importa, no existe motivo alguno para denegar el levante de los bienes importados.

Por tanto, cuando aparece que se aportan los DUAS, los conocimientos de embarque correspondientes, las facturas y los certificados internacionales que justifican el origen de la mercancía, no existe impedimento aparente para permitir la entrada de la mercancía en el país.

De todas formas, como las formalidades exigidas deben coincidir con la realidad, se reserva a la autoridad aduanera el derecho a revisar la declaración tras el levante, bien de oficio, bien a instancia del declarante, y es entonces, cuando de la revisión de la declaración o de los controles a posteriori resulte que las disposiciones que regulan el régimen aduanero de que se trate han sido aplicadas sobre la base de elementos inexactos o incompletos las autoridades aduaneras, dentro del respecto de las disposiciones que pudieran estar establecidas adoptarán las medidas necesarias para regularizar la situación teniendo en cuenta los nuevos datos de que dispongan.

Con la actuación de las autoridades aduaneras al realizar las comprobaciones a posteriori, no se está conculcando el principio de seguridad jurídica, si no que se está ejerciendo el derecho que le reconoce el citado artículo 78 del Código Aduanero Comunitario , pues no puede alegarse la existencia de tal infracción, cuando se pretende amparar una situación ilegal o antijurídica, pues aún en estos casos, se llega a proteger tal situación, cuando se dejan prescribir las acciones para exigir el cumplimiento de las obligaciones aduaneras."

La Sentencia de 23 de septiembre de 2019 dictada en el recurso núm. 277/2018 señala "únicamente aquellos errores que sean imputables a una conducta activa de las autoridades competentes le darán derecho a que no se efectúe la recaudación a posteriori de los derechos de aduana, no pudiendo considerarse que se dé este requisito cuando se induce a las autoridades competentes a error mediante declaraciones inexactas"

En el presente caso, ocurre que la Administración no ha incurrido en ningún error.

Hay que partir de la base de que el recurrente está obligado a presentar declaraciones completas y exactas. Si bien es cierto que la Administración tributaria conocía la existencia de unas ventas sucesivas en las importaciones realizadas por la sociedad, lo que no consta es que conociera la circunstancia de que la venta anterior a la última que originaba la entrada en el territorio aduanero de la Unión, no era una venta concluida con vistas a la exportación de dicho territorio. La entidad demandante ha utilizado los procedimientos que han dado lugar a la regularización, no por el resultado de las actuaciones inspectoras anteriores, sino más bien porque entendía que los mismos se ajustaban a lo dispuesto en la norma.

Como dice el TEAC "la aplicación del sistema de ventas sucesivas por parte de la interesada cuando no se cumplen los requisitos necesarios para ello revela una mala praxis de la interesada, que no puede considerarse error de las autoridades aduaneras ya que éstas solamente podían conocer de la correcta aplicación de aquel mediante el examen de la documentación adicional, no incorporada a la declaración de importación.".

La ausencia de este primer requisito para evitar la contracción a posteriori hace innecesario el examen de los otros dos, puesto que ya hemos dicho que eran acumulativos y que se precisa la concurrencia de los tres.

Finalmente, la entidad demandante formuló solicitud de condonación al amparo de los arts. 119 y 120 del Reglamento (UE) 953/2013 de 9 de octubre, por el que se establece el Código Aduanero de la Unión- error de las autoridades aduaneras que habían admitida el sistema de ventas sucesivas- y en los arts. 236 y 239 del Reglamento (CEE) 2913/1992, de 12 de octubre, por el que se aprueba el Condigo Aduanero Comunitario- existencia de una situación especial-.

Como ha declaro el TJUE, la devolución o la condonación constituyen una excepción al régimen normal de las importaciones y exportaciones y por tanto, deben ser objeto de interpretación restrictiva ( STJUE de 3 de febrero de 2021 asunto C-92/20).

Por lo que se refiere al artículo 239 del código aduanero, se trata, según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, de una cláusula general de equidad que implica la condonación de los derechos de importación siempre que se cumplan dos requisitos, a saber, la existencia de una situación especial y la inexistencia de negligencia manifiesta o intento de fraude por parte del deudor ( sentencia de 25 de julio de 2018, Comisión/Combaro, C-574/17). Para acreditar que existe una situación especial en el sentido del artículo 239 del código aduanero, el solicitante debe demostrar que «se halla en una situación excepcional con relación a los demás operadores que ejercen la misma actividad y [que], de no haber mediado tales circunstancias, no habría sufrido el perjuicio ocasionado por la contracción a posteriori de los derechos de aduana». (47) Por tanto, la carga de la prueba recae sobre el solicitante ( sentencia de 29 de julio de 2019, C-589/17).

La Administración en la Resolución de 5 de marzo de 2018, examina las circunstancias alegadas por la entidad demandante y que justificarían la existencia de una situación especial: la Administración rebate cada una de las circunstancias alegadas, folios 21 a 23, que esta Sala comparte, y que no han quedado desvirtuadas en el recurso.

Finalmente, no resulte procedente el planteamiento de cuestión prejudicial alguna, al resultar clara la interpretación de la norma de derecho europeo de aplicación. Además, no cabe olvidar que el planteamiento sólo resultaría obligado si esta sentencia no fuese susceptible de ulterior recurso judicial, y sin embargo frente a ella cabe recurso de casación».

La sentencia cuenta con un voto particular en el que el Magistrado discrepante considera que concurren los presupuestos del art. 220.2 b) del Reglamento 2113/1992, para entender que no era posible una contracción a posterioride las declaraciones aduaneras efectuadas, con el siguiente razonamiento:

«CUARTO. - Por otro lado, entiendo que hay que rechazar la eficacia invalidatoria de una posible vulneración del principio de confianza legítima, y del principio del respeto a los actos propios, por sí solos, dado que su ámbito propio es el sancionador y el de la responsabilidad patrimonial, como se indica en las sentencias de fecha 24.6.2019, recurso 310/2016 o 29.4.2021, recurso 1007/2010 de la sección 2ª. Y sin perjuicio de lo indicado, lo cierto es que, dejando a un lado, un principio tan genérico como el de buena Administración, necesitado de una concreción ad casum,entiendo que existe una vulneración del art. 220.2. b del Reglamento del CAC 2113/1992, en el que la invocación de aquellos principios tiene expreso reconocimiento ( STJUE 18.10.2007, asunto C-173/2006 o 20.12.2017, asunto C- 47/2016). Y ello por lo que expondré a continuación:

En la sentencia de fecha 7.7.2017, recurso 183/2014, de esta Sección indicábamos:

"Y en relación con la exégesis del citado art.220.2.b la mencionada sentencia de 15.12.2016 consideró que del precepto mencionado se deduce la obligada concurrencia y acumulativa de los tres requisitos para que no opera la contracción de la deuda: error de las autoridades aduaneras de un tercer país que no puede ser conocido por el operador; exigencia de buena fe de éste y observancia de la normativa vigente en materia de declaración en aduana ( STJUE de 18.10.2007, asunto C-173/06 y 15.12.2011, asunto C-409/10 )".

En el supuesto de autos nos encontramos ante una práctica que se ha venido admitiendo por la Agencia Tributaria desde la autorización concedida a la actora en 2.006, y a la vista del Informe del Departamento de Aduanas de 6.9.2005. Y que a partir de los ejercicios ahora regularizados se ha producido un legítimo, pero injustificado cambio de criterio. Y lo cierto es que no se ha demostrado la existencia de error en las declaraciones aduaneras, como tampoco ningún cambio en las declaraciones efectuadas, en los pedidos y fichas técnicas de productos, en relación con otros ejercicios que pudieron ser comprobados pero no regularizados, respecto de distintas empresas del grupo. En ellos se ha utilizado un mismo Manual de procedimiento de gestión aduanero sin que conste lo contrario ni se deduzca de las liquidaciones y resolución del TEAC impugnada. También es ineludible la buena fe de la actora que la demandada no ha desvirtuado, la cual obtuvo la certificación de operador económico autorizado de la Agencia Tributaria.

A la vista de ello no era posible una contracción a posteriori de los derechos aduaneros, por no concurrir los presupuestos contemplados en dicho precepto.

Ello debe motivar la anulación de la liquidación practicada y la consiguiente estimación del recurso contencioso-administrativo en todas sus pretensiones, y devolución de los ingresos que hayan podido ser ingresados en la cuantía procedente, junto con los intereses legales correspondientes, lo que alcanza también a la solicitud de condonación, sin necesidad de plantear cuestión prejudicial alguna».

La citada sentencia constituye el objeto del presente recurso de casación.

TERCERO.- Marco jurídico.

1.A estos efectos, el recurrente plantea la necesidad de interpretar el artículo 220.2.b) del Reglamento CEE núm 2913/92, del Consejo de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código Aduanero Comunitario, que dispone:

«2. Con la salvedad de los casos mencionados en los párrafos segundo y tercero del apartado 1 del artículo 217, no se procederá a la contracción a posteriori cuando:

[...]

b) el importe legalmente adeudado de derechos no se haya contraído como consecuencia de un error de las propias autoridades aduaneras que razonablemente no pudiera ser conocido por el deudor, siempre que éste, por su parte, haya actuado de buena fe y haya observado todas las disposiciones establecidas por la normativa vigente en relación con la declaración en aduana».

2.2.También será preciso interpretar el artículo 236 del mismo texto legal que señala:

«1. Se procederá a la devolución de los derechos de importación o de los derechos de exportación siempre que se compruebe que en el momento en que se pagaron su importe no era legalmente debido o que fue contraído en contra de lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 220.

Se procederá a la condonación de los derechos de importación o de los derechos de exportación siempre que se compruebe que en el momento en que se contrajeron su importe no era legalmente debido o que fue contraído en contra de lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 220.

No se concederá ninguna devolución ni condonación cuando los hechos que hayan dado lugar al pago o a la contracción de un importe que no era legalmente debido, sean el resultado de una maniobra del interesado.

2. La devolución o la condonación de los derechos de importación o de los derechos de exportación se concederá, previa petición presentada ante la aduana correspondiente antes de la expiración de un plazo de tres años a partir de la fecha de comunicación de dichos derechos al deudor.

Este plazo se prorrogará si el interesado aporta la prueba de que no pudo presentar su solicitud en dicho plazo por caso fortuito o de fuerza mayor.

Las autoridades aduaneras procederán de oficio a la devolución o a la condonación cuando comprueben por sí mismas, durante este plazo, la existencia de cualquiera de los casos descritos en los párrafos primero y segundo del apartado 1».

2.3Asimismo, deberá tomarse en consideración el principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

CUARTO. - Verificación de la concurrencia de interés casacional objetivo en el recurso.

1.Este recurso presenta interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, porque en la sentencia recurrida se han aplicado normas que sustentan la razón de decidir sobre las que no existe jurisprudencia del Tribunal Supremo [ artículo 88.3.a) LJCA], y porque la cuestión planteada afecta a un gran número de situaciones [ artículo 88.2.c) LJCA], sin que deba descartarse una aplicación incorrecta del criterio interpretativo del TJUE por la Sala de instancia ni que pueda ser exigible la intervención de este a título prejudicial [ artículo 88.2.f) LJCA], lo que hace conveniente un pronunciamiento del Tribunal Supremo que las esclarezca, en beneficio de la seguridad jurídica y de la consecución de la igualdad en la aplicación judicial del Derecho ( artículos 9.3 y 14 CE) .

2.La apreciación del interés casacional objetivo en este recurso ha de tomar como punto de partida el recurso de casación nº 9077/2022 preparado por el Grupo Massimo Dutti, S.A. en cuyo escrito de preparación se suscitaban las mismas cuestiones que la parte aquí recurrente, también perteneciente al Grupo Inditex-, reitera en este recurso de casación.

En el auto de admisión dictado en aquel recurso el 5 de julio de 2023 se consideró que el recurso presentaba interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia respecto de la siguiente cuestión:

«Si la correcta interpretación del artículo 29 del CAC - artículo 70.2 de su versión refundida, denominada Código Aduanero de la Unión ( CAU) - y del artículo 128 del Reglamento de Ejecución (UE) 2015/2447 exige, para entender que una venta se realiza con vistas a la exportación al territorio aduanero de la UE, la mera introducción de la mercancía en dicho territorio en virtud de un título de compraventa, con independencia del régimen aduanero en el que posteriormente se incluya y cualquiera que sea el fin al que se destinen, sin que en ningún caso se exija la comercialización de las mercancías dentro del territorio de la UE».

En dicho auto de admisión no se hizo mención del resto de las cuestiones planteadas por el recurrente en el escrito de preparación para admitirlas o rechazarlas expresamente, y, en el debate posterior en casación no fueron tratadas.

La Sección de Enjuiciamiento decidió plantear al Tribunal de Justicia de la Unión Europea cuestión prejudicial, mediante auto de 16 de julio de 2024, sobre el régimen de ventas sucesivas objeto de la cuestión de interés casacional.

El TJUE resolvió la cuestión [asunto C-500/24 Grupo Massimo Dutti], mediante Sentencia de fecha 30 de octubre de 2025, en la que respondiendo al planteamiento de la cuestión prejudicial concluye que:

«El artículo 29 del Reglamento (CEE) n.° 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el código aduanero comunitario, y el artículo 147 del Reglamento (CEE) n.° 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) n.° 2913/92 del Consejo por el que se establece el código aduanero comunitario, en su versión modifica a por el Reglamento (CE) n.° 1762/95 de la Comisión, de 19 de julio de 1995, deben interpretarse en el sentido de que, cuando unas mercancías han sido objeto de dos ventas antes de su introducción en el territorio aduanero de la Unión Europea, para una vez allí o bien ser incluidas en el régimen de depósito aduanero, o bien ser despachadas a libre práctica, no es posible estimar que la primera venta ha sido concluida para la exportación de esas mercancías con destino al territorio aduanero de la Unión si, en el momento de esa primera venta, lo único acreditado era que dichas mercancías estaban destinadas a ser introducidas en ese territorio, sin que se hubiera determinado aún el lugar de comercialización final de aquellas».

Tras ello, la Sección Segunda de esta Sala dictó sentencia en el referido recurso, el 4 de marzo de 2026, en la que fijó la siguiente doctrina:

«De conformidad con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de fecha 30 de octubre de 2025, Grupo Massimo Dutti, C-500/24 y en interpretación del artículo 29 del Reglamento (CEE) n.º 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el código aduanero comunitario, y el artículo 147 del Reglamento (CEE) n.º 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) n.º 2913/92 del Consejo por el que se establece el código aduanero comunitario, en su versión modificada por el Reglamento (CE) n.º 1762/95 de la Comisión, de 19 de julio de 1995, en un régimen de ventas sucesivas para entender que una venta anterior a aquella por la cual se han introducido las mercancías en el territorio de la Unión se ha efectuado con vistas a la exportación es necesario acreditar, más allá de toda duda razonable, que en el momento en que se formaliza la primera venta las mercancías estaban destinadas a ser comercializadas dentro del territorio de la Unión Europea.

En consecuencia, los citados artículos de la normativa aduanera exigen que la venta cuyo valor de transacción quiere tenerse en cuenta debe tener el territorio aduanero de la Unión por destino comercial y no solo físico, atendidas las circunstancias concurrentes en esa primera venta».

Posteriormente, se dictaron las sentencias de 18 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 397/2023) y 24 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 7198/2022) en relación con otras entidades del Grupo Inditex, en el mismo sentido.

3.La parte recurrente en su escrito de alegaciones manifiesta que, a la vista de dicho criterio, no procede mantener en presente recurso de casación la pretensión de infracción del régimen de ventas sucesivas, pero procede que esta Sala se pronuncie sobre las infracciones incluidas en el escrito de preparación relativas al principio de confianza legítima y a la exclusión de la contracción a posteriori y condonación, recogidas en los artículos 220.2.b) y 236 del CAC que no han sido todavía abordadas por el Tribunal Supremo.

El grupo Inditex ha sostenido la procedencia del planteamiento de estas dos cuestiones en los escritos presentados en los recursos de casación n.º 2434/2023, 3343/2023, 8498/2023 y 1886/2024 en los que se han regularizado actuaciones anteriores al cambio de criterio de la administración tributaria; mientras que, en los recursos de casación n.º 8817/2022 y 842/2023, entre otros, ha desistido de la continuación de los recursos de casación, al tratarse de regularizaciones de periodos posteriores al cambio de criterio de la administración lo que evidencia una indudable buena fe procesal y lealtad hacía el Tribunal Supremo.

4.La pretensión relativa a la infracción del principio de confianza legítima la sustenta en el hecho de que la Administración concedió autorización en el año 2005 a todo el Grupo Inditex para acogerse al régimen de ventas sucesivas y en posteriores actuaciones (incluidas comprobaciones realizadas entre 2010 y 2015), la Administración tuvo conocimiento de la operativa logística y del método de valoración aduanera, sin cuestionarla. Posteriormente, sin cambios normativos ni en la operativa empresarial, la Administración modifica su criterio y exige ahora requisitos adicionales, a fin de acreditar que ya desde la primera venta las mercancías estaban destinadas a ser comercializadas en el territorio de la Unión.

A estos efectos, discrepa de la sentencia de instancia cuando afirma que «no existiendo un pronunciamiento sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, no cabe invocar la infracción del principio de confianza legítima», manifestando que la actuación administrativa generadora de confianza no requiere un pronunciamiento expreso y puede consistir en un silencio persistente o la propia inactividad de la Administración ( Sentencias de 27/03/1990, Asunto Chomel vs. Comisión, C-212/89 y de 12/11/1987, Ferreire San Carlo/Comisión, asunto C-344/85); y señala que el cambio de criterio de la Administración solo puede tener un efecto prospectivo desde que puede ser razonablemente conocido por el obligado tributario, quedando vedada su eficacia retroactiva no matizada ( STS 13/06/2018, recurso de casación n.º 1006/2018).

5.Este Tribunal Supremo ha recordado en jurisprudencia reiterada que el principio de confianza legítima implica la exigencia de un deber de comportamiento de la Administración que consiste en la necesidad de observar en el futuro la conducta que sus actos anteriores hacían prever y aceptar las consecuencias vinculantes que se desprenden de esos propios actos [ STS de 18 de junio de 2018 (recurso de casación n.º 2800/2017)]. Ello implica que la Administración tributaria no podrá exigir el tributo en relación con ciertas operaciones (o, en general, hechos imponibles), respecto de períodos anteriores no prescritos, cuando se puedan identificar actos externos de esa misma Administración lo suficientemente concluyentes como para entender que el tributo en cuestión no debía ser exigido. Y si bien ha considerado que es imprescindible que el comportamiento esperado de la Administración -valga la expresión- derive de actos o signos externos lo suficientemente concluyentes como para generar una razonable convicción en el ciudadano - más allá de aquellas insuficientes creencias subjetivas o expectativas no fundadas- de que existe una voluntad inequívoca de la Administración de ajustar su comportamiento a un determinado modo de proceder, de modo que la circunstancia de que no se haya activado la regularización de la situación tributaria en otros ejercicios anteriores no es causa obstativa per se para que, constatada por la Administración la práctica irregular llevada a cabo, se proceda a su regularización a partir de entonces [ STS de 26 de junio de 2016 (recurso de casación n.º 2218/2015)]; también ha precisado que serán las características del asunto las que permitirán determinar si se ha producido, o no, la infracción de la confianza legítima, en el bien entendido que ésta no es más que una consecuencia de la buena fe que, necesariamente, debe presidir las relaciones entre las Administraciones Públicas y los ciudadanos. En todo caso, ha matizado que, aunque la existencia de un criterio administrativo anterior favorable no impide, por si misma, el cambio de criterio de la Administración es preciso que «lo razone suficientemente, con expresa referencia al criterio del que se aparta, y bajo el ulterior y definitivo control judicial y sin perjuicio de la aplicación de la doctrina de los propios actos en los casos en que sea de aplicación» [ STS de 1 de marzo de 2022 (recurso de casación n.º 3942/2020)].

6.Asimismo, los principios de protección de la confianza legítima y de seguridad jurídica forman parte del ordenamiento jurídico comunitario. Por esta razón, deben ser respetados por las instituciones comunitarias y también por los Estados miembros en el ejercicios de los poderes que les confieren las directivas comunitarias [ SSTJUE de 3 de diciembre de 1998 ( «Belgocodex», C-381/97, Rec. p. I-8153, apartado 26), y de abril de 2005, «Goed Wonen», C.376/02, Rec. p. I-3445, apartado 32)]. De ello resulta que las autoridades nacionales están obligadas a respetar el principio de protección de la confianza legítima de los operadores económicos.

En concreto, como remarca la STJUE de 14 de septiembre de 2006 (C-181/04 a C-183/04, asunto Elmeka), por lo que respecta al principio de protección de la confianza legítima del beneficiario de un acto favorable, procede, en un primer momento, determinar si los actos de las autoridades administrativas generaron, en un operador económico prudente y diligente, una confianza razonable [véanse, en este sentido, las sentencias de 10 de diciembre de 1975, Union Nationale des Coopératices Agricoles de Céréales y otros/Comisión y Consejo, 95/74 a 98/74, 15/75 y 100/75, Rec. p. 1615, apartados 43 a 45, y de 1 de febrero de 1978, Lührs, 78/77, Rec. p. 169, apartado 6], y si la respuesta a esta cuestión fuese positiva, procedería, en una segunda fase, determinar el carácter legítimo de esta confianza. Aspectos que corresponde comprobar al órgano jurisdiccional en las circunstancias de cada caso concreto.

7.Por tanto, si bien la cuestión suscitada no es nueva, se considera conveniente que este Tribunal Supremo profundice sobre los elementos configuradores del principio de confianza legítima en un caso como el presente a fin de determinar si puede aplicar la Administración con carácter retroactivo un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

8.Por lo que se refiere a la exclusión de la contracción a posterioriregulada en el artículo 220.2 b) CAC, este precepto supedita dicha prohibición a la concurrencia de tres requisitos: 1. Que los derechos no hayan sido percibidos como consecuencia de un error de las propias autoridades competentes; 2. Que el error cometido debe ser de tal naturaleza que razonablemente no pudiera ser conocido por el deudor de buena fe, a pesar de su experiencia profesional y de la diligencia con la que debe actuar; 3. Finalmente, que el deudor debe haber observado todas las disposiciones establecidas por la normativa en vigor en lo que respecta a su declaración en aduana.

Sobre estos requisitos se ha pronunciado la jurisprudencia del TJUE, y en particular sobre el primero de ellos, esto es, el error de las autoridades aduaneras, se ha considerado que se produce cuando estas no hayan formulado objeción alguna acerca de la clasificación de las mercancías en las declaraciones de aduanas del sujeto pasivo, si estas contenían todos los datos fácticos necesarios para la aplicación de la normativa controvertida de modo que un control posterior que pudieran efectuar las autoridades competentes no puede revelar un elemento nuevo [entre otras, la STJUE de 1 de abril de 1993, Hewlett Packard France, C-250/91, párrafos 19, 20 y 21].

La sentencia impugnada afirma que la actuación de la Inspección ha consistido en revisar los DUA presentados por el interesado durante el ejercicio 2013, para lo que está facultada por el art. 78 del Código Aduanero de la Unión, sin que concurran los requisitos del artículo 220.2 b) CAC puesto que la Administración no ha incurrido en error alguno, pues si bien es cierto que la Administración tributaria conocía la existencia de unas ventas sucesivas en las importaciones realizadas por la sociedad, lo que no consta es que conociera la circunstancia de que la venta anterior a la última que originaba la entrada en el territorio aduanero de la Unión, no era una venta concluida con vistas a la exportación de dicho territorio.

El voto particular entiende, por el contrario, que existe una vulneración del art. 220.2 b) CAC, toda vez que nos encontramos ante una práctica que se ha venido admitiendo por la Agencia Tributaria desde la autorización concedida a la actora, y que a partir de los ejercicios ahora regularizados se ha producido un legítimo, pero injustificado cambio de criterio. Y lo cierto es que no se ha demostrado la existencia de error en las declaraciones aduaneras, como tampoco ningún cambio en las declaraciones efectuadas, en los pedidos y fichas técnicas de productos, en relación con otros ejercicios que pudieron ser comprobados, pero no regularizados, respecto de distintas empresas del grupo. También es ineludible la buena fe de la actora que la demandada no ha desvirtuado, la cual obtuvo la certificación de operador económico autorizado de la Agencia Tributaria.

En estas circunstancias, y a la vista de los términos en los que se ha desarrollado el debate jurídico, se considera conveniente, asimismo, que este Tribunal Supremo aclare si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario (actualmente, 119.1 CAU) ; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

9.Este Tribunal Supremo ya ha examinado algunos aspectos referidos a la no contracción a posteriori. Así, en las SSTS de 8 de marzo de 2000 (recurso 3623/1995), 6 de febrero de 2022 (rec. 8072/1996) y 23 de julio de 2002 (rec. 5799/1997), procedió a interpretar el artículo 5.2 Reglamento CE/1697/1979, de contenido análogo al artículo 220 CAC. Este último precepto, fue también objeto de análisis en la STS de 5 de diciembre de 2013 (recurso de casación n.º 5564/2011). No obstante, tales sentencias se refieren a aspectos distintos a los que aquí se suscitan y, además, se dictaron antes de que estuviera vigente el actual modelo de recurso de casación.

Por su parte, las SSSTS de 26 de noviembre de 2020 (recurso de casación n.º 1981/2019), 29 de septiembre de 2021 (recurso de casación n.º 3826/2019) o 25 de mayo de 2022 (recurso de casación n.º 5195/2020) abordaron los efectos del incumplimiento de los plazos establecidos en el artículo 220.1 CAC.

Pero el aspecto atinente a los requisitos para excluir la contracción a posteriori, aquí controvertido, no ha sido objeto de análisis previo por este Tribunal Supremo, por lo que concurre la presunción prevista en el artículo 88.3.a) LJCA.

QUINTO. - Admisión del recurso de casación. Normas objeto de interpretación.

1.Conforme a lo indicado anteriormente, y de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 88.1 LJCA, en relación con el artículo 90.4 de la misma norma, esta Sección Primera aprecia que este recurso presenta interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, respecto de las siguientes cuestiones:

1.1.Determinar si el principio de protección de la confianza legítima impide a la Administración aplicar un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

1.2Aclarar si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

2.Las normas que, en principio, serán objeto de interpretación son los artículos 220.2.b) y 236 del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario (actualmente, 119.1 CAU) .

Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso, ex artículo 90.4 de la LJCA.

SEXTO. - Publicación en la página web del Tribunal Supremo.

Conforme a lo dispuesto por el artículo 90.7 LJCA, este auto se publicará íntegramente en la página web del Tribunal Supremo.

SÉPTIMO. - Comunicación y remisión.

Procede comunicar inmediatamente a la Sala de instancia la decisión adoptada en este auto, como dispone el artículo 90.6 LJCA, y conferir a las actuaciones el trámite previsto en los artículos 92 y 93 LJCA, remitiéndolas a la Sección Segunda de esta Sala, competente para su sustanciación y decisión de conformidad con las reglas de reparto.

Por todo lo anterior,

1.º)Admitir el recurso de casación n.º 1623/2023, preparado por la representación procesal de la entidad Zara Home España, S.A contra la sentencia de 26 de julio de 2022 dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional en el recurso n.º 1714/2019

2.º)Declarar que la cuestión que presenta interés casacional objetivo para la formación de la jurisprudencia consiste en:

2.1.Determinar si el principio de protección de la confianza legítima impide a la Administración aplicar un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

2.2Aclarar si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo por el que se establece el Código Aduanero Comunitario; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

3º)Identificar como normas jurídicas que, en principio, habrán de ser objeto de interpretación:

3.1.Los artículos 220.2.b) y 236 del Reglamento CEE núm. 2913/92, del Consejo de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código Aduanero Comunitario.

3.2.Asimismo, deberá tomarse en consideración el principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso, ex artículo 90.4 de la LJCA.

4º)Ordenar la publicación de este auto en la página web del Tribunal Supremo.

5º)Comunicar inmediatamente a la Sala de instancia la decisión adoptada en este auto.

6º)Remitir las actuaciones para su tramitación y decisión a la Sección Segunda de esta Sala, competente de conformidad con las normas de reparto.

El presente auto, contra el que no cabe recurso alguno, es firme ( artículo 90.5 de la LJCA) .

Así lo acuerdan y firman.

Fundamentos

PRIMERO. - Requisitos formales del escrito de preparación.

1.En primer lugar, desde un punto de vista formal, debe señalarse que el escrito de preparación ha sido presentado en plazo ( artículo 89.1 LJCA), contra sentencia susceptible de recurso de casación ( artículo 86 LJCA, apartados 1 y 2) y por quien está legitimado, al haber sido parte en el proceso de instancia ( artículo 89.1 LJCA), habiéndose justificado tales extremos y los demás requisitos exigidos en el artículo 89.2 LJCA.

2.De otro lado, se han identificado debidamente las normas cuya infracción se imputa a la resolución de instancia, cumpliéndose con la carga procesal de justificar la necesidad de su debida observancia en el proceso de instancia, así como su relevancia en el sentido del fallo.

SEGUNDO.- Hechos relevantes a efectos del trámite de admisión del presente recurso de casación.

Un análisis del expediente administrativo y de las actuaciones judiciales nos lleva a destacar como datos importantes para decidir sobre la admisión a trámite del recurso de casación los siguientes:

1. Inicio actuaciones inspectoras de comprobación e investigación.

El 3 de febrero de 2015 se iniciaron actuaciones de comprobación e inspección correspondientes al ejercicio 2013 respecto de la entidad Zara Home en concepto de Tarifa Exterior-Comunidad [«TEC»] e Impuesto sobre el Valor Añadido [«IVA»].

Asimismo, el 15 de junio de 2015 la Inspección comunicó a Zara Home el inicio de un procedimiento inspector por el concepto de derechos antidumping en relación con las importaciones realizadas e inspeccionadas en los procedimientos de comprobación descritos anteriormente.

En esta misma fecha, se comunicó a la referida entidad el inicio de un procedimiento inspector por el concepto de IVA sobre derechos antidumping en relación con las importaciones realizadas e inspeccionadas en los referidos procedimientos de comprobación.

2. Incoación actas de disconformidad.

Derivado de dichos procedimientos inspectores se incoaron las siguientes actas firmadas en disconformidad:

- Acta A02-72646920, de 22 de febrero de 2016, por el concepto TEC, ejercicio 2013.

- Actas A02-72646936, de 22 de febrero de 2016, por el concepto IVA, ejercicio 2013.

- Acta A02-72648302 de 22 de febrero de 2016 en relación con los derechos antidumping, ejercicio 2013.

- Acta A02-72648336 de 22 de febrero de 2016 por el concepto de IVA sobre los derechos antidumping, ejercicio 2013.

3. Acuerdos de Liquidación.

La Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes de la AEAT dictó los correspondientes acuerdos de liquidación, en el 14 de abril de 2016 (en relación con el TEC), 18 de abril de 2016 (en relación con el IVA), 22 de abril de 2016 (en relación con los derechos antidumping) y 25 de abril de 2016 (en relación con el IVA sobre los derechos antidumping).

4. Solicitud de condonación respecto de la deuda por el concepto de TEC y los derechos antidumping.

El 6 de abril de 2017 la entidad Zara Home solicitó la condonación de los acuerdos de liquidación dictados por el concepto tributario TEC y derechos antidumping sobre la base de lo dispuesto en los artículos 119 y 120 del Reglamento (UE) 952/2013, de 9 de octubre de 2013, por el que se establece el Código Aduanero de la Unión - CAU- y los artículos 236 y 239 del Reglamento (CEE) 2913/1992, de 12 de octubre de 1992.

El 5 de marzo de 2018 la Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación de Grandes contribuyentes dictó resolución por la que denegó dicha solicitud.

5. Interposición de reclamaciones económico-administrativas.

Contra los anteriores acuerdos de liquidación y contra la resolución por la que se denegó la solicitud de condonación, la entidad Zara Home interpuso las correspondientes reclamaciones económico-administrativas ante el Tribunal Económico Administrativo Central, que fueron registradas con números de R.G.00/02720/2016, 00/02981/2016, 00/02809/2016 y 00/02826/2016, que fueron acumuladas a efectos de su tramitación y resolución.

El 20 de febrero de 2019 el Tribunal Central dictó resolución por la que estima la reclamación económico-administrativa número 00/02826/2016 interpuesta contra el acuerdo de liquidación de 18 de abril de 2016, derivado del Acta de disconformidad A02-72646936, correspondiente al ejercicio 2013, que regularizó el Impuesto al Valor Añadido devengado por las importaciones realizadas en el citado periodo.

El Tribunal Central desestimó el resto de las reclamaciones económico-administrativas.

6. Interposición del recurso contencioso-administrativo.

Zara Home interpuso recurso contencioso-administrativo contra la mencionada resolución, que se tramitó con el n.º 1714/2019 ante la Sección Séptima de Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

La ratio decidendide la sentencia sobre este particular se contiene en los Fundamentos de Derecho Cuarto y Quinto con el siguiente tenor literal:

«Sobre la aplicación del principio de confianza legítima y doctrina de los actos propios e improcedente aplicación retroactiva de un cambio de criterio de la Administración.

CUARTO. - La entidad demandante invoca la aplicación del principio de confianza legitima, la existencia de actos propios de la Administración Tributaria y la improcedente aplicación retroactiva del cambio de criterio de la Administración, que se van a examinar conjuntamente, dada la íntima conexión entre los motivos alegados.

En el análisis de estos motivos resulta oportuno comenzar con la doctrina de la

Sala III del Tribunal Supremo sobre el principio de protección de la confianza legítima y el principio que impide ir contra los propios actos.

Sobre el principio de protección de la confianza legítima, la doctrina la encontramos entre otras, en la STS núm. 1006 de 13 de junio de 2018 dictada en el recurso de casación núm. 2800/2017, invocada por la Abogacía del Estado en el escrito de contestación, y reiterada en la Sentencia núm. 116 de 2 de junio de 2021 dictada en el recurso número 1478/2018.

El Tribunal Supremo ha declarado que el principio de confianza legítima " (i) no puede amparar creencias subjetivas de los administrados, (ii) ni descansar en meras expectativas de invariabilidad de circunstancias fácticas o jurídicas, ni, en fin, (iii) puede aplicarse con eficacia anulatoria sin actos o signos externos lo suficientemente concluyentes como para generar una razonable convicción en el ciudadano de que existe una voluntad inequívoca de la Administración en el sentido correspondiente".

Igualmente, el Tribunal Supremo ha declarado que son las características concretas del asunto las que permiten determinar si se ha producido o no la infracción de la confianza legítima.

Los hechos que la parte reitera al invocar la infracción del principio de confianza legitima y la doctrina de los actos propios son los siguientes:

1) En fecha de 6 de septiembre de 2005 obtuvo autorización del Departamento de Aduanas para acogerse al sistema de ventas sucesivas.

2) Durante el procedimiento para la obtención del certificado de Operador Comunitario Autorizado se presentó ante la Administración Aduanera documentación donde constaba la operativa desarrollada por la entidad para la distribución de sus mercancías por todo el mundo.

3) En las actuaciones de comprobación de TEMPE (TEC ejercicio 2009) -empresa del grupo Inditex del que forma parte la demandada-, consta que la Administración conocía cuales eran las especificaciones del etiquetado del Grupo Inditex y que en las mismas figuraban referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

4) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a Inditex por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2010 en el año 2012 no se opone reparo alguno al régimen de ventas sucesivas.

5) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a ZARA HOME ESPAÑA, S.A, por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2010 en el año 2013 no se opone reparo alguno al régimen de ventas sucesivas.

6) En las actuaciones de comprobación seguidas frente a OYSHO y STRADIVARIUS ESPAÑA por los conceptos TEC e IVA, respecto del ejercicio 2013, en el año 2015 no se pone repara alguno al régimen de ventas sucesivas.

En este punto, compartimos íntegramente el criterio de la Administración recogido, en el acta de disconformidad, liquidación, resolución del TEAC y en el escrito de contestación a la demanda:

- no consta que, en el procedimiento para la obtención de la autorización de 6 de septiembre de 2005 del Departamento de Aduanas, para acogerse al sistema de ventas sucesivas y en el procedimiento para obtener el Certificado OEA, la Administración comprobase que la entidad aplicaba correctamente este régimen.

Con la autorización de 6 de septiembre de 2005, la Administración se limitó a comunicar a la entidad demandante que podía aplicar dicho régimen siempre que cumpliera con las condiciones previstas para ello en la normativa aplicable.

En el escrito de 6 de julio de 2005, no se mencionaba que las mercancías iban a ser comercializadas no sólo en la UE sino también en terceros países por parte de las empresas del grupo. Y el informe de la Dependencia Provincial de Aduanas de La Coruña, se limitaba a explicar, cómo se configuraba el valor en Aduanas hasta ese momento, sin entrar a analizar el tema de las ventas sucesivas. Y ha quedado acreditado que una parte muy importante de las mercancías se vinculan al régimen de depósito aduanero y con posterioridad se reenvían a terceros países. Así en el Acta de disconformidad se dice "En los casos en que las mercancías se vinculan previamente a depósitos aduaneros, estas se venden y se transportan con destino a los depósitos aduaneros utilizados por la entidad inspeccionada, y allí, unas van a la UE y se despachan de importación y otras van fuera de la UE, luego no se da el requisito de que las mercancías se exporten a la UE, sino que unas sí y otras no y aún las que se despachan de importación, en algunos casos llegan posteriormente a exportarse como se ha podido comprobar en el curso de la Inspección."

- En relación a los procedimientos de inspección realizados a otras empresas del grupo, en los que no se formuló reparo alguno, tampoco consta que fuera comprobado, y que se aplicaba correctamente el régimen de ventas sucesivas, a la vista de la documentación requerida ( sistema de etiquetado- ver apartado 2.2.1 de la diligencia de fecha 27 de enero de 2017-ponen de manifiesto, que las prendas de vestir son susceptibles de venderse en países no pertenecientes a la Comunidad Europea (USA y México) y control de calidad de los productos importados desde Asia).

No existiendo un pronunciamiento sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, no cabe invocar la infracción del principio de confianza legítima. Además, no puede descansar la aplicación de tal principio, en la mera expectativa de una invariabilidad de las circunstancias, pues ni este, ni el de seguridad jurídica, garantizan que las situaciones de ventaja económica que comportan un enriquecimiento que se estima injusto, deban mantenerse irreversibles. La circunstancia de que no se haya activado la regularización de la situación tributaria en otros ejercicios anteriores, no es causa obstativa a que, constatada por la Administración la práctica irregular llevada a cabo, se proceda a su regularización a partir de entonces ( STS de 22 de junio de 2016 (casación 2218/2015).

Desde otro enfoque, defiende la parte recurrente la existencia de la doctrina del acto propio susceptible de generar una razonable convicción sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas: la parte recurrente se refiere a las actuaciones de comprobación respecto de la compañía Tempe correspondiente al ejercicio 2008 y que se inician el 2 de junio de 2011; a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Inditex por el conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2010 y que se inician con la comunicación de 14 de mayo de 2012; a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Zara Home España SA por los conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2010 y que se inician con comunicación de 10 de agosto de 2012; finalmente se refieren a las actuaciones de comprobación seguidas frente a Oysho y Stradivarius España por los conceptos TEC e IVA respecto del ejercicio 2013 y que se inician en fecha 23 de febrero de 2015.

El acto propio de la Administración no sólo se manifiesta expresamente, sino incluso puede mostrarse mediante actos tácitos o presuntos, con tal que sean concluyentes e inequívocos en relación con la evidencia de la conducta de la Administración reflejada en ellos, y en este sentido, el Tribunal Supremo, en la sentencia de 11 de octubre de 2017, rec. 1714/2016 ha precisado que «De esa doctrina se obtiene que, como todo sujeto de derecho, la Administración puede quedar obligada a observar hacia el futuro la conducta que ha seguido en actos anteriores, inequívocos y definitivos, creando, definiendo, estableciendo, fijando, modificando o extinguiendo una determinada relación jurídica. Esos actos pueden ser expresos, mediante los que la voluntad se manifiesta explícitamente, presuntos, cuando funciona la ficción del silencio en los casos previstos por el legislador, o tácitos, en los que la declaración de voluntad se encuentra implícita en la actuación administrativa de que se trate».

En el presente caso, nos encontramos con una regularización por los conceptos TEC e IVA de los ejercicios 2013.

No consta que, en las actuaciones de comprobación realizadas a las compañías del grupo, la Administración analizase esta concreta cuestión ni dispusiera de la documentación suficiente para constatar la irregularidad detectada después. Pese al esfuerzo del recurrente en describir actuaciones previas que, en su opinión, fueron idénticas a las ahora enjuiciadas, lo cierto es que no es así.

Los acuerdos de liquidación traen causa de las propuestas formuladas por la Inspección en las Actas de disconformidad formalizadas el 22 de febrero de 2016: se describe el sistema de compra utilizado por la entidad inspeccionada- la sociedad importadora tramitaba, en su mayor parte, las importaciones a través de su sociedad filial ITX Trading, quien realizaba los pedidos a los fabricantes asiáticos según lo estipulado en el contrato de aprovisionamiento concluido entre ambas sociedades de fecha 1 de junio de 2006 y existían dos facturas, una emitida por los fabricantes asiáticos a ITX y otra emitida por esta última a la entidad demandante y era la primera la que la entidad demandante utilizaba para configurar el valor en aduana.-. La Inspección alcanza sus conclusiones basándose en la documentación aportada en relación con el etiquetado de las mercancías y los controles de calidad seguidos por la entidad para la distribución de sus prendas. Elementos que ponen de manifiesto el uso incorrecto del sistema de ventas sucesivas.

Supuesto de hecho que no nos consta que se produjese en los ejercicios anteriores y respecto de las operaciones que cita la recurrente, y cuyas conclusiones se alcanzaron sobre la base del contrato de aprovisionamiento o los DUA de importación.

Lo contrario supondría congelar una determinada situación jurídica y proyectar sus efectos sobre cualesquiera otras situaciones futuras.

La vinculación a la conducta anterior que la entidad demandante predica, no rige ante actos realizados en contravención de una norma positiva de carácter imperativo que te indica claramente que las mercancías tienen que venir destinadas inequívocamente a la Unión Europea.

No hay pues infracción del principio de confianza legítima, ni existe acto propio de la Administración respecto de la demandante Uterqüe, ni muchos menos un cambio de criterio que se aplique retroactivamente.

Como esta misma Sala y Sección ha recordado, entre otras, Sentencia de 4 de octubre de 2010 dictada en el recurso núm 395/2008 "no se vulnera la seguridad jurídica ni la confianza legítima del importador, aun en el caso de que hubiera actuado de buena fe, pues la aplicación de las normas vigentes a las que han de someterse tanto los particulares como la Administración, haciéndolo con arreglo y observancia del procedimiento establecido para ello, no puede entenderse en ningún caso como vulneradora de la seguridad jurídica, sino que, por el contrario, viene a garantizar tal principio....".

Sobre la contracción a posteriori ex art. 220.2.b CAC. Condonación art. 236 CAC.

QUINTO. - La entidad demandante sostiene que concurren los requisitos para la aplicación del artículo 220.2.b) del Código Aduanero, puesto que se produjo un error por parte de las autoridades aduaneras, error que no podía ser conocido por la demandante que actuó de buena fe y cumplió todas las disposiciones establecidas en la normativa vigente en relación con la declaración en aduana.

En primer lugar, las autoridades aduaneras están facultadas para la revisión de las declaraciones presentadas ante la Aduana, como así resulta del art. 78 del CAC (actual art. 48 del Código Aduanero de la Unión) .

Como resulta del expediente, la actuación de la Inspección ha consistido en revisar los DUA presentados por el interesado durante el ejercicio 2013 en uso de la facultad recogida en el art. 78 del Código Aduanero.

Como ha dicho esta Sección, entre otras, en la Sentencia de 30 de enero de 2017 dictada en el recurso núm. 241/2016 "El sistema de importación, se ha reducido a un control formal de la documentación que acompaña y ampara la mercancía que se importa, y que está sometida al cumplimiento de una serie de requisitos formales, de manera que cuando aparentemente la documentación es auténtica, y comprobada que la mercadería documentada es la que realmente se importa, no existe motivo alguno para denegar el levante de los bienes importados.

Por tanto, cuando aparece que se aportan los DUAS, los conocimientos de embarque correspondientes, las facturas y los certificados internacionales que justifican el origen de la mercancía, no existe impedimento aparente para permitir la entrada de la mercancía en el país.

De todas formas, como las formalidades exigidas deben coincidir con la realidad, se reserva a la autoridad aduanera el derecho a revisar la declaración tras el levante, bien de oficio, bien a instancia del declarante, y es entonces, cuando de la revisión de la declaración o de los controles a posteriori resulte que las disposiciones que regulan el régimen aduanero de que se trate han sido aplicadas sobre la base de elementos inexactos o incompletos las autoridades aduaneras, dentro del respecto de las disposiciones que pudieran estar establecidas adoptarán las medidas necesarias para regularizar la situación teniendo en cuenta los nuevos datos de que dispongan.

Con la actuación de las autoridades aduaneras al realizar las comprobaciones a posteriori, no se está conculcando el principio de seguridad jurídica, si no que se está ejerciendo el derecho que le reconoce el citado artículo 78 del Código Aduanero Comunitario , pues no puede alegarse la existencia de tal infracción, cuando se pretende amparar una situación ilegal o antijurídica, pues aún en estos casos, se llega a proteger tal situación, cuando se dejan prescribir las acciones para exigir el cumplimiento de las obligaciones aduaneras."

La Sentencia de 23 de septiembre de 2019 dictada en el recurso núm. 277/2018 señala "únicamente aquellos errores que sean imputables a una conducta activa de las autoridades competentes le darán derecho a que no se efectúe la recaudación a posteriori de los derechos de aduana, no pudiendo considerarse que se dé este requisito cuando se induce a las autoridades competentes a error mediante declaraciones inexactas"

En el presente caso, ocurre que la Administración no ha incurrido en ningún error.

Hay que partir de la base de que el recurrente está obligado a presentar declaraciones completas y exactas. Si bien es cierto que la Administración tributaria conocía la existencia de unas ventas sucesivas en las importaciones realizadas por la sociedad, lo que no consta es que conociera la circunstancia de que la venta anterior a la última que originaba la entrada en el territorio aduanero de la Unión, no era una venta concluida con vistas a la exportación de dicho territorio. La entidad demandante ha utilizado los procedimientos que han dado lugar a la regularización, no por el resultado de las actuaciones inspectoras anteriores, sino más bien porque entendía que los mismos se ajustaban a lo dispuesto en la norma.

Como dice el TEAC "la aplicación del sistema de ventas sucesivas por parte de la interesada cuando no se cumplen los requisitos necesarios para ello revela una mala praxis de la interesada, que no puede considerarse error de las autoridades aduaneras ya que éstas solamente podían conocer de la correcta aplicación de aquel mediante el examen de la documentación adicional, no incorporada a la declaración de importación.".

La ausencia de este primer requisito para evitar la contracción a posteriori hace innecesario el examen de los otros dos, puesto que ya hemos dicho que eran acumulativos y que se precisa la concurrencia de los tres.

Finalmente, la entidad demandante formuló solicitud de condonación al amparo de los arts. 119 y 120 del Reglamento (UE) 953/2013 de 9 de octubre, por el que se establece el Código Aduanero de la Unión- error de las autoridades aduaneras que habían admitida el sistema de ventas sucesivas- y en los arts. 236 y 239 del Reglamento (CEE) 2913/1992, de 12 de octubre, por el que se aprueba el Condigo Aduanero Comunitario- existencia de una situación especial-.

Como ha declaro el TJUE, la devolución o la condonación constituyen una excepción al régimen normal de las importaciones y exportaciones y por tanto, deben ser objeto de interpretación restrictiva ( STJUE de 3 de febrero de 2021 asunto C-92/20).

Por lo que se refiere al artículo 239 del código aduanero, se trata, según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, de una cláusula general de equidad que implica la condonación de los derechos de importación siempre que se cumplan dos requisitos, a saber, la existencia de una situación especial y la inexistencia de negligencia manifiesta o intento de fraude por parte del deudor ( sentencia de 25 de julio de 2018, Comisión/Combaro, C-574/17). Para acreditar que existe una situación especial en el sentido del artículo 239 del código aduanero, el solicitante debe demostrar que «se halla en una situación excepcional con relación a los demás operadores que ejercen la misma actividad y [que], de no haber mediado tales circunstancias, no habría sufrido el perjuicio ocasionado por la contracción a posteriori de los derechos de aduana». (47) Por tanto, la carga de la prueba recae sobre el solicitante ( sentencia de 29 de julio de 2019, C-589/17).

La Administración en la Resolución de 5 de marzo de 2018, examina las circunstancias alegadas por la entidad demandante y que justificarían la existencia de una situación especial: la Administración rebate cada una de las circunstancias alegadas, folios 21 a 23, que esta Sala comparte, y que no han quedado desvirtuadas en el recurso.

Finalmente, no resulte procedente el planteamiento de cuestión prejudicial alguna, al resultar clara la interpretación de la norma de derecho europeo de aplicación. Además, no cabe olvidar que el planteamiento sólo resultaría obligado si esta sentencia no fuese susceptible de ulterior recurso judicial, y sin embargo frente a ella cabe recurso de casación».

La sentencia cuenta con un voto particular en el que el Magistrado discrepante considera que concurren los presupuestos del art. 220.2 b) del Reglamento 2113/1992, para entender que no era posible una contracción a posterioride las declaraciones aduaneras efectuadas, con el siguiente razonamiento:

«CUARTO. - Por otro lado, entiendo que hay que rechazar la eficacia invalidatoria de una posible vulneración del principio de confianza legítima, y del principio del respeto a los actos propios, por sí solos, dado que su ámbito propio es el sancionador y el de la responsabilidad patrimonial, como se indica en las sentencias de fecha 24.6.2019, recurso 310/2016 o 29.4.2021, recurso 1007/2010 de la sección 2ª. Y sin perjuicio de lo indicado, lo cierto es que, dejando a un lado, un principio tan genérico como el de buena Administración, necesitado de una concreción ad casum,entiendo que existe una vulneración del art. 220.2. b del Reglamento del CAC 2113/1992, en el que la invocación de aquellos principios tiene expreso reconocimiento ( STJUE 18.10.2007, asunto C-173/2006 o 20.12.2017, asunto C- 47/2016). Y ello por lo que expondré a continuación:

En la sentencia de fecha 7.7.2017, recurso 183/2014, de esta Sección indicábamos:

"Y en relación con la exégesis del citado art.220.2.b la mencionada sentencia de 15.12.2016 consideró que del precepto mencionado se deduce la obligada concurrencia y acumulativa de los tres requisitos para que no opera la contracción de la deuda: error de las autoridades aduaneras de un tercer país que no puede ser conocido por el operador; exigencia de buena fe de éste y observancia de la normativa vigente en materia de declaración en aduana ( STJUE de 18.10.2007, asunto C-173/06 y 15.12.2011, asunto C-409/10 )".

En el supuesto de autos nos encontramos ante una práctica que se ha venido admitiendo por la Agencia Tributaria desde la autorización concedida a la actora en 2.006, y a la vista del Informe del Departamento de Aduanas de 6.9.2005. Y que a partir de los ejercicios ahora regularizados se ha producido un legítimo, pero injustificado cambio de criterio. Y lo cierto es que no se ha demostrado la existencia de error en las declaraciones aduaneras, como tampoco ningún cambio en las declaraciones efectuadas, en los pedidos y fichas técnicas de productos, en relación con otros ejercicios que pudieron ser comprobados pero no regularizados, respecto de distintas empresas del grupo. En ellos se ha utilizado un mismo Manual de procedimiento de gestión aduanero sin que conste lo contrario ni se deduzca de las liquidaciones y resolución del TEAC impugnada. También es ineludible la buena fe de la actora que la demandada no ha desvirtuado, la cual obtuvo la certificación de operador económico autorizado de la Agencia Tributaria.

A la vista de ello no era posible una contracción a posteriori de los derechos aduaneros, por no concurrir los presupuestos contemplados en dicho precepto.

Ello debe motivar la anulación de la liquidación practicada y la consiguiente estimación del recurso contencioso-administrativo en todas sus pretensiones, y devolución de los ingresos que hayan podido ser ingresados en la cuantía procedente, junto con los intereses legales correspondientes, lo que alcanza también a la solicitud de condonación, sin necesidad de plantear cuestión prejudicial alguna».

La citada sentencia constituye el objeto del presente recurso de casación.

TERCERO.- Marco jurídico.

1.A estos efectos, el recurrente plantea la necesidad de interpretar el artículo 220.2.b) del Reglamento CEE núm 2913/92, del Consejo de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código Aduanero Comunitario, que dispone:

«2. Con la salvedad de los casos mencionados en los párrafos segundo y tercero del apartado 1 del artículo 217, no se procederá a la contracción a posteriori cuando:

[...]

b) el importe legalmente adeudado de derechos no se haya contraído como consecuencia de un error de las propias autoridades aduaneras que razonablemente no pudiera ser conocido por el deudor, siempre que éste, por su parte, haya actuado de buena fe y haya observado todas las disposiciones establecidas por la normativa vigente en relación con la declaración en aduana».

2.2.También será preciso interpretar el artículo 236 del mismo texto legal que señala:

«1. Se procederá a la devolución de los derechos de importación o de los derechos de exportación siempre que se compruebe que en el momento en que se pagaron su importe no era legalmente debido o que fue contraído en contra de lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 220.

Se procederá a la condonación de los derechos de importación o de los derechos de exportación siempre que se compruebe que en el momento en que se contrajeron su importe no era legalmente debido o que fue contraído en contra de lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 220.

No se concederá ninguna devolución ni condonación cuando los hechos que hayan dado lugar al pago o a la contracción de un importe que no era legalmente debido, sean el resultado de una maniobra del interesado.

2. La devolución o la condonación de los derechos de importación o de los derechos de exportación se concederá, previa petición presentada ante la aduana correspondiente antes de la expiración de un plazo de tres años a partir de la fecha de comunicación de dichos derechos al deudor.

Este plazo se prorrogará si el interesado aporta la prueba de que no pudo presentar su solicitud en dicho plazo por caso fortuito o de fuerza mayor.

Las autoridades aduaneras procederán de oficio a la devolución o a la condonación cuando comprueben por sí mismas, durante este plazo, la existencia de cualquiera de los casos descritos en los párrafos primero y segundo del apartado 1».

2.3Asimismo, deberá tomarse en consideración el principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

CUARTO. - Verificación de la concurrencia de interés casacional objetivo en el recurso.

1.Este recurso presenta interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, porque en la sentencia recurrida se han aplicado normas que sustentan la razón de decidir sobre las que no existe jurisprudencia del Tribunal Supremo [ artículo 88.3.a) LJCA], y porque la cuestión planteada afecta a un gran número de situaciones [ artículo 88.2.c) LJCA], sin que deba descartarse una aplicación incorrecta del criterio interpretativo del TJUE por la Sala de instancia ni que pueda ser exigible la intervención de este a título prejudicial [ artículo 88.2.f) LJCA], lo que hace conveniente un pronunciamiento del Tribunal Supremo que las esclarezca, en beneficio de la seguridad jurídica y de la consecución de la igualdad en la aplicación judicial del Derecho ( artículos 9.3 y 14 CE).

2.La apreciación del interés casacional objetivo en este recurso ha de tomar como punto de partida el recurso de casación nº 9077/2022 preparado por el Grupo Massimo Dutti, S.A. en cuyo escrito de preparación se suscitaban las mismas cuestiones que la parte aquí recurrente, también perteneciente al Grupo Inditex-, reitera en este recurso de casación.

En el auto de admisión dictado en aquel recurso el 5 de julio de 2023 se consideró que el recurso presentaba interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia respecto de la siguiente cuestión:

«Si la correcta interpretación del artículo 29 del CAC - artículo 70.2 de su versión refundida, denominada Código Aduanero de la Unión (CAU)- y del artículo 128 del Reglamento de Ejecución (UE) 2015/2447 exige, para entender que una venta se realiza con vistas a la exportación al territorio aduanero de la UE, la mera introducción de la mercancía en dicho territorio en virtud de un título de compraventa, con independencia del régimen aduanero en el que posteriormente se incluya y cualquiera que sea el fin al que se destinen, sin que en ningún caso se exija la comercialización de las mercancías dentro del territorio de la UE».

En dicho auto de admisión no se hizo mención del resto de las cuestiones planteadas por el recurrente en el escrito de preparación para admitirlas o rechazarlas expresamente, y, en el debate posterior en casación no fueron tratadas.

La Sección de Enjuiciamiento decidió plantear al Tribunal de Justicia de la Unión Europea cuestión prejudicial, mediante auto de 16 de julio de 2024, sobre el régimen de ventas sucesivas objeto de la cuestión de interés casacional.

El TJUE resolvió la cuestión [asunto C-500/24 Grupo Massimo Dutti], mediante Sentencia de fecha 30 de octubre de 2025, en la que respondiendo al planteamiento de la cuestión prejudicial concluye que:

«El artículo 29 del Reglamento (CEE) n.° 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el código aduanero comunitario, y el artículo 147 del Reglamento (CEE) n.° 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) n.° 2913/92 del Consejo por el que se establece el código aduanero comunitario, en su versión modifica a por el Reglamento (CE) n.° 1762/95 de la Comisión, de 19 de julio de 1995, deben interpretarse en el sentido de que, cuando unas mercancías han sido objeto de dos ventas antes de su introducción en el territorio aduanero de la Unión Europea, para una vez allí o bien ser incluidas en el régimen de depósito aduanero, o bien ser despachadas a libre práctica, no es posible estimar que la primera venta ha sido concluida para la exportación de esas mercancías con destino al territorio aduanero de la Unión si, en el momento de esa primera venta, lo único acreditado era que dichas mercancías estaban destinadas a ser introducidas en ese territorio, sin que se hubiera determinado aún el lugar de comercialización final de aquellas».

Tras ello, la Sección Segunda de esta Sala dictó sentencia en el referido recurso, el 4 de marzo de 2026, en la que fijó la siguiente doctrina:

«De conformidad con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de fecha 30 de octubre de 2025, Grupo Massimo Dutti, C-500/24 y en interpretación del artículo 29 del Reglamento (CEE) n.º 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el código aduanero comunitario, y el artículo 147 del Reglamento (CEE) n.º 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) n.º 2913/92 del Consejo por el que se establece el código aduanero comunitario, en su versión modificada por el Reglamento (CE) n.º 1762/95 de la Comisión, de 19 de julio de 1995, en un régimen de ventas sucesivas para entender que una venta anterior a aquella por la cual se han introducido las mercancías en el territorio de la Unión se ha efectuado con vistas a la exportación es necesario acreditar, más allá de toda duda razonable, que en el momento en que se formaliza la primera venta las mercancías estaban destinadas a ser comercializadas dentro del territorio de la Unión Europea.

En consecuencia, los citados artículos de la normativa aduanera exigen que la venta cuyo valor de transacción quiere tenerse en cuenta debe tener el territorio aduanero de la Unión por destino comercial y no solo físico, atendidas las circunstancias concurrentes en esa primera venta».

Posteriormente, se dictaron las sentencias de 18 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 397/2023) y 24 de marzo de 2026 (recurso de casación n.º 7198/2022) en relación con otras entidades del Grupo Inditex, en el mismo sentido.

3.La parte recurrente en su escrito de alegaciones manifiesta que, a la vista de dicho criterio, no procede mantener en presente recurso de casación la pretensión de infracción del régimen de ventas sucesivas, pero procede que esta Sala se pronuncie sobre las infracciones incluidas en el escrito de preparación relativas al principio de confianza legítima y a la exclusión de la contracción a posteriori y condonación, recogidas en los artículos 220.2.b) y 236 del CAC que no han sido todavía abordadas por el Tribunal Supremo.

El grupo Inditex ha sostenido la procedencia del planteamiento de estas dos cuestiones en los escritos presentados en los recursos de casación n.º 2434/2023, 3343/2023, 8498/2023 y 1886/2024 en los que se han regularizado actuaciones anteriores al cambio de criterio de la administración tributaria; mientras que, en los recursos de casación n.º 8817/2022 y 842/2023, entre otros, ha desistido de la continuación de los recursos de casación, al tratarse de regularizaciones de periodos posteriores al cambio de criterio de la administración lo que evidencia una indudable buena fe procesal y lealtad hacía el Tribunal Supremo.

4.La pretensión relativa a la infracción del principio de confianza legítima la sustenta en el hecho de que la Administración concedió autorización en el año 2005 a todo el Grupo Inditex para acogerse al régimen de ventas sucesivas y en posteriores actuaciones (incluidas comprobaciones realizadas entre 2010 y 2015), la Administración tuvo conocimiento de la operativa logística y del método de valoración aduanera, sin cuestionarla. Posteriormente, sin cambios normativos ni en la operativa empresarial, la Administración modifica su criterio y exige ahora requisitos adicionales, a fin de acreditar que ya desde la primera venta las mercancías estaban destinadas a ser comercializadas en el territorio de la Unión.

A estos efectos, discrepa de la sentencia de instancia cuando afirma que «no existiendo un pronunciamiento sobre la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, no cabe invocar la infracción del principio de confianza legítima», manifestando que la actuación administrativa generadora de confianza no requiere un pronunciamiento expreso y puede consistir en un silencio persistente o la propia inactividad de la Administración ( Sentencias de 27/03/1990, Asunto Chomel vs. Comisión, C-212/89 y de 12/11/1987, Ferreire San Carlo/Comisión, asunto C-344/85); y señala que el cambio de criterio de la Administración solo puede tener un efecto prospectivo desde que puede ser razonablemente conocido por el obligado tributario, quedando vedada su eficacia retroactiva no matizada ( STS 13/06/2018, recurso de casación n.º 1006/2018).

5.Este Tribunal Supremo ha recordado en jurisprudencia reiterada que el principio de confianza legítima implica la exigencia de un deber de comportamiento de la Administración que consiste en la necesidad de observar en el futuro la conducta que sus actos anteriores hacían prever y aceptar las consecuencias vinculantes que se desprenden de esos propios actos [ STS de 18 de junio de 2018 (recurso de casación n.º 2800/2017)]. Ello implica que la Administración tributaria no podrá exigir el tributo en relación con ciertas operaciones (o, en general, hechos imponibles), respecto de períodos anteriores no prescritos, cuando se puedan identificar actos externos de esa misma Administración lo suficientemente concluyentes como para entender que el tributo en cuestión no debía ser exigido. Y si bien ha considerado que es imprescindible que el comportamiento esperado de la Administración -valga la expresión- derive de actos o signos externos lo suficientemente concluyentes como para generar una razonable convicción en el ciudadano - más allá de aquellas insuficientes creencias subjetivas o expectativas no fundadas- de que existe una voluntad inequívoca de la Administración de ajustar su comportamiento a un determinado modo de proceder, de modo que la circunstancia de que no se haya activado la regularización de la situación tributaria en otros ejercicios anteriores no es causa obstativa per se para que, constatada por la Administración la práctica irregular llevada a cabo, se proceda a su regularización a partir de entonces [ STS de 26 de junio de 2016 (recurso de casación n.º 2218/2015)]; también ha precisado que serán las características del asunto las que permitirán determinar si se ha producido, o no, la infracción de la confianza legítima, en el bien entendido que ésta no es más que una consecuencia de la buena fe que, necesariamente, debe presidir las relaciones entre las Administraciones Públicas y los ciudadanos. En todo caso, ha matizado que, aunque la existencia de un criterio administrativo anterior favorable no impide, por si misma, el cambio de criterio de la Administración es preciso que «lo razone suficientemente, con expresa referencia al criterio del que se aparta, y bajo el ulterior y definitivo control judicial y sin perjuicio de la aplicación de la doctrina de los propios actos en los casos en que sea de aplicación» [ STS de 1 de marzo de 2022 (recurso de casación n.º 3942/2020)].

6.Asimismo, los principios de protección de la confianza legítima y de seguridad jurídica forman parte del ordenamiento jurídico comunitario. Por esta razón, deben ser respetados por las instituciones comunitarias y también por los Estados miembros en el ejercicios de los poderes que les confieren las directivas comunitarias [ SSTJUE de 3 de diciembre de 1998 ( «Belgocodex», C-381/97, Rec. p. I-8153, apartado 26), y de abril de 2005, «Goed Wonen», C.376/02, Rec. p. I-3445, apartado 32)]. De ello resulta que las autoridades nacionales están obligadas a respetar el principio de protección de la confianza legítima de los operadores económicos.

En concreto, como remarca la STJUE de 14 de septiembre de 2006 (C-181/04 a C-183/04, asunto Elmeka), por lo que respecta al principio de protección de la confianza legítima del beneficiario de un acto favorable, procede, en un primer momento, determinar si los actos de las autoridades administrativas generaron, en un operador económico prudente y diligente, una confianza razonable [véanse, en este sentido, las sentencias de 10 de diciembre de 1975, Union Nationale des Coopératices Agricoles de Céréales y otros/Comisión y Consejo, 95/74 a 98/74, 15/75 y 100/75, Rec. p. 1615, apartados 43 a 45, y de 1 de febrero de 1978, Lührs, 78/77, Rec. p. 169, apartado 6], y si la respuesta a esta cuestión fuese positiva, procedería, en una segunda fase, determinar el carácter legítimo de esta confianza. Aspectos que corresponde comprobar al órgano jurisdiccional en las circunstancias de cada caso concreto.

7.Por tanto, si bien la cuestión suscitada no es nueva, se considera conveniente que este Tribunal Supremo profundice sobre los elementos configuradores del principio de confianza legítima en un caso como el presente a fin de determinar si puede aplicar la Administración con carácter retroactivo un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

8.Por lo que se refiere a la exclusión de la contracción a posterioriregulada en el artículo 220.2 b) CAC, este precepto supedita dicha prohibición a la concurrencia de tres requisitos: 1. Que los derechos no hayan sido percibidos como consecuencia de un error de las propias autoridades competentes; 2. Que el error cometido debe ser de tal naturaleza que razonablemente no pudiera ser conocido por el deudor de buena fe, a pesar de su experiencia profesional y de la diligencia con la que debe actuar; 3. Finalmente, que el deudor debe haber observado todas las disposiciones establecidas por la normativa en vigor en lo que respecta a su declaración en aduana.

Sobre estos requisitos se ha pronunciado la jurisprudencia del TJUE, y en particular sobre el primero de ellos, esto es, el error de las autoridades aduaneras, se ha considerado que se produce cuando estas no hayan formulado objeción alguna acerca de la clasificación de las mercancías en las declaraciones de aduanas del sujeto pasivo, si estas contenían todos los datos fácticos necesarios para la aplicación de la normativa controvertida de modo que un control posterior que pudieran efectuar las autoridades competentes no puede revelar un elemento nuevo [entre otras, la STJUE de 1 de abril de 1993, Hewlett Packard France, C-250/91, párrafos 19, 20 y 21].

La sentencia impugnada afirma que la actuación de la Inspección ha consistido en revisar los DUA presentados por el interesado durante el ejercicio 2013, para lo que está facultada por el art. 78 del Código Aduanero de la Unión, sin que concurran los requisitos del artículo 220.2 b) CAC puesto que la Administración no ha incurrido en error alguno, pues si bien es cierto que la Administración tributaria conocía la existencia de unas ventas sucesivas en las importaciones realizadas por la sociedad, lo que no consta es que conociera la circunstancia de que la venta anterior a la última que originaba la entrada en el territorio aduanero de la Unión, no era una venta concluida con vistas a la exportación de dicho territorio.

El voto particular entiende, por el contrario, que existe una vulneración del art. 220.2 b) CAC, toda vez que nos encontramos ante una práctica que se ha venido admitiendo por la Agencia Tributaria desde la autorización concedida a la actora, y que a partir de los ejercicios ahora regularizados se ha producido un legítimo, pero injustificado cambio de criterio. Y lo cierto es que no se ha demostrado la existencia de error en las declaraciones aduaneras, como tampoco ningún cambio en las declaraciones efectuadas, en los pedidos y fichas técnicas de productos, en relación con otros ejercicios que pudieron ser comprobados, pero no regularizados, respecto de distintas empresas del grupo. También es ineludible la buena fe de la actora que la demandada no ha desvirtuado, la cual obtuvo la certificación de operador económico autorizado de la Agencia Tributaria.

En estas circunstancias, y a la vista de los términos en los que se ha desarrollado el debate jurídico, se considera conveniente, asimismo, que este Tribunal Supremo aclare si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario (actualmente, 119.1 CAU) ; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

9.Este Tribunal Supremo ya ha examinado algunos aspectos referidos a la no contracción a posteriori. Así, en las SSTS de 8 de marzo de 2000 (recurso 3623/1995), 6 de febrero de 2022 (rec. 8072/1996) y 23 de julio de 2002 (rec. 5799/1997), procedió a interpretar el artículo 5.2 Reglamento CE/1697/1979, de contenido análogo al artículo 220 CAC. Este último precepto, fue también objeto de análisis en la STS de 5 de diciembre de 2013 (recurso de casación n.º 5564/2011). No obstante, tales sentencias se refieren a aspectos distintos a los que aquí se suscitan y, además, se dictaron antes de que estuviera vigente el actual modelo de recurso de casación.

Por su parte, las SSSTS de 26 de noviembre de 2020 (recurso de casación n.º 1981/2019), 29 de septiembre de 2021 (recurso de casación n.º 3826/2019) o 25 de mayo de 2022 (recurso de casación n.º 5195/2020) abordaron los efectos del incumplimiento de los plazos establecidos en el artículo 220.1 CAC.

Pero el aspecto atinente a los requisitos para excluir la contracción a posteriori, aquí controvertido, no ha sido objeto de análisis previo por este Tribunal Supremo, por lo que concurre la presunción prevista en el artículo 88.3.a) LJCA.

QUINTO. - Admisión del recurso de casación. Normas objeto de interpretación.

1.Conforme a lo indicado anteriormente, y de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 88.1 LJCA, en relación con el artículo 90.4 de la misma norma, esta Sección Primera aprecia que este recurso presenta interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, respecto de las siguientes cuestiones:

1.1.Determinar si el principio de protección de la confianza legítima impide a la Administración aplicar un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

1.2Aclarar si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

2.Las normas que, en principio, serán objeto de interpretación son los artículos 220.2.b) y 236 del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo, de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código aduanero comunitario (actualmente, 119.1 CAU) .

Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso, ex artículo 90.4 de la LJCA.

SEXTO. - Publicación en la página web del Tribunal Supremo.

Conforme a lo dispuesto por el artículo 90.7 LJCA, este auto se publicará íntegramente en la página web del Tribunal Supremo.

SÉPTIMO. - Comunicación y remisión.

Procede comunicar inmediatamente a la Sala de instancia la decisión adoptada en este auto, como dispone el artículo 90.6 LJCA, y conferir a las actuaciones el trámite previsto en los artículos 92 y 93 LJCA, remitiéndolas a la Sección Segunda de esta Sala, competente para su sustanciación y decisión de conformidad con las reglas de reparto.

Por todo lo anterior,

1.º)Admitir el recurso de casación n.º 1623/2023, preparado por la representación procesal de la entidad Zara Home España, S.A contra la sentencia de 26 de julio de 2022 dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional en el recurso n.º 1714/2019

2.º)Declarar que la cuestión que presenta interés casacional objetivo para la formación de la jurisprudencia consiste en:

2.1.Determinar si el principio de protección de la confianza legítima impide a la Administración aplicar un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

2.2Aclarar si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo por el que se establece el Código Aduanero Comunitario; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

3º)Identificar como normas jurídicas que, en principio, habrán de ser objeto de interpretación:

3.1.Los artículos 220.2.b) y 236 del Reglamento CEE núm. 2913/92, del Consejo de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código Aduanero Comunitario.

3.2.Asimismo, deberá tomarse en consideración el principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso, ex artículo 90.4 de la LJCA.

4º)Ordenar la publicación de este auto en la página web del Tribunal Supremo.

5º)Comunicar inmediatamente a la Sala de instancia la decisión adoptada en este auto.

6º)Remitir las actuaciones para su tramitación y decisión a la Sección Segunda de esta Sala, competente de conformidad con las normas de reparto.

El presente auto, contra el que no cabe recurso alguno, es firme ( artículo 90.5 de la LJCA) .

Así lo acuerdan y firman.

Fallo

1.º)Admitir el recurso de casación n.º 1623/2023, preparado por la representación procesal de la entidad Zara Home España, S.A contra la sentencia de 26 de julio de 2022 dictada por la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional en el recurso n.º 1714/2019

2.º)Declarar que la cuestión que presenta interés casacional objetivo para la formación de la jurisprudencia consiste en:

2.1.Determinar si el principio de protección de la confianza legítima impide a la Administración aplicar un criterio inédito cuando en inspecciones de carácter general precedentes sobre distintas entidades del mismo grupo, que operan de manera idéntica y bajo un régimen que se ha concedido de manera conjunta a todas las entidades del grupo, la Administración se abstuvo de regularizar sin que se haya producido alteración fáctica ni normativa en el tiempo.

2.2Aclarar si concurren los requisitos para excluir la contracción a posteriori conforme al artículo 220.b) del Reglamento (CEE) núm. 2454/93 de la Comisión, de 2 de julio de 1993, por el que se fijan determinadas disposiciones de aplicación del Reglamento (CEE) núm. 2913/92 del Consejo por el que se establece el Código Aduanero Comunitario; y en concreto, si puede apreciarse la existencia de un error de las autoridades aduaneras, en aquellas casos, en los que la Administración ha determinado que el valor en aduana es incorrecto en base a documentación adicional a las declaraciones aduaneras presentadas, cuando en ejercicios anteriores no exigió esa documentación a fin de determinar la correcta aplicación del régimen de ventas sucesivas, ni puso objeción alguna a las declaraciones presentadas, teniendo en cuenta que en el etiquetado de los productos figuraban desde un principio referencias al tallaje conforme a la regulación de terceros países ajenos a la Comunidad Europea (EU y México).

3º)Identificar como normas jurídicas que, en principio, habrán de ser objeto de interpretación:

3.1.Los artículos 220.2.b) y 236 del Reglamento CEE núm. 2913/92, del Consejo de 12 de octubre de 1992, por el que se aprueba el Código Aduanero Comunitario.

3.2.Asimismo, deberá tomarse en consideración el principio de confianza legítima como manifestación del principio de seguridad jurídica y de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los desarrolla.

Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso, ex artículo 90.4 de la LJCA.

4º)Ordenar la publicación de este auto en la página web del Tribunal Supremo.

5º)Comunicar inmediatamente a la Sala de instancia la decisión adoptada en este auto.

6º)Remitir las actuaciones para su tramitación y decisión a la Sección Segunda de esta Sala, competente de conformidad con las normas de reparto.

El presente auto, contra el que no cabe recurso alguno, es firme ( artículo 90.5 de la LJCA) .

Así lo acuerdan y firman.

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