Última revisión
12/09/2006
Sentencia Administrativo Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso, Sección 2, Rec 622/2001 de 12 de Septiembre de 2006
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Orden: Administrativo
Fecha: 12 de Septiembre de 2006
Tribunal: Tribunal Supremo
Ponente: MARTINEZ MICO, JUAN GONZALO
Núm. Cendoj: 28079130022006100794
Núm. Ecli: ES:TS:2006:6003
Encabezamiento
SENTENCIA
En la Villa de Madrid, a doce de Septiembre de dos mil seis.
Visto por la Sección Segunda de la Sala Tercera de este Tribunal Supremo, constituida por los Excmos. Sres. Magistrados reseñados al margen, el presente recurso de casación num. 622/2001 interpuesto por la MUTUALIDAD GENERAL DE LA ABOGACIA, MUTUALIDAD DE PREVISION SOCIAL A PRIMA FIJA, representada por Procurador y dirigida por Letrado, contra la sentencia de la Sala de esta Jurisdicción, Sección Segunda, de la Audiencia Nacional, de fecha 8 de noviembre de 2000, dictada en el recurso contencioso-administrativo seguido ante la misma bajo el num. 1157/1997, en materia de Impuesto sobre Sociedades (Retenciones sobre Rendimientos del Capital Mobiliario, ejercicios 1989, 1990 y 1991, por importe, respectivamente de 312.592.806 ptas. 395.214.206 ptas. y 356.857.841 ptas.
Comparece, como parte recurrida, la Administración General del Estado, representada y defendida por el Abogado del Estado.
Antecedentes
PRIMERO.- Con fechas 16 de julio de 1990 y 23 de julio de 1991, el representante legal de la Mutualidad recurrente presentó las declaraciones por el Impuesto sobre Sociedades correspondientes a los ejercicios de 1989 y 1990, de las que resultaban a devolver las cantidades de 312.592.806 ptas. y 395.214.206 ptas.; ambas devoluciones fueron denegadas por Acuerdo del Jefe de la Administración de Hacienda de Salamanca de fecha 11 de diciembre de 1992.
Con fecha 15 de enero de 1993, el representante legal de la Mutualidad General de Previsión interpuso reclamación económico-administrativa ante el Tribunal Regional de Madrid, a la que se le dio el número de registro 28/30399/93. El día 24 de noviembre de 1993 se interpuso reclamación económico-administrativa contra el Acuerdo denegatorio de devolución de retenciones del ejercicio 1991, por importe de 356.857.841 ptas., que fue registrada con el nº 28/18.719/93. Ambos expedientes fueron acumulados y resueltos desestimatoriamente por el TEAR de Madrid en acuerdo de fecha 25 de octubre de 1996.
Interpuesto recurso de alzada contra la citada resolución, el Tribunal Económico Administrativo Central, en acuerdo de 11 de julio de 1997, acordó desestimar el recurso interpuesto y confirmar la resolución recurrida.
SEGUNDO.- Disconforme contra el anterior acuerdo la MUTUALIDAD GENERAL DE LA ABOGACIA, MUTUALIDAD DE PREVISION SOCIAL A PRIMA FIJA, interpuso recurso contencioso-administrativo ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, cuya Sección Segunda dictó sentencia en la indicada fecha 8 de noviembre de 2000 , con la siguiente parte dispositiva: "Desestimar el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la representación procesal de LA MUTUALIDAD GENERAL DE LA ABOGACIA, MUTUALIDAD DE PREVISION SOCIAL A PRIMA FIJA, contra resolución de 11 de julio 1997 del Tribunal Económico Administrativo Central, a que las presentes actuaciones se contraen y, en consecuencia, confirmar la expresada resolución impugnada por su conformidad a Derecho. Sin expresa imposición de costas".
TERCERO.- Contra la citada sentencia la Mutualidad de Previsión Social de la Abogacía a prima fija preparó ante el Tribunal "a quo" el presente recurso de casación, que, una vez tenido por preparado, fue interpuesto en plazo ante esta Sala, desarrollándose después, procesalmente, conforme a las prescripciones legales; y, formalizada pro la representación procesal de la parte recurrida su oportuno escrito de oposición al recurso, se señaló, por su turno, para votación y fallo, la audiencia del día 12 de septiembre de 2006 , fecha en la que ha tenido lugar dicha actuación procesal.
Siendo Ponente el Excmo. Sr. D. Juan Gonzalo Martínez Micó,
Fundamentos
PRIMERO.- Razona la sentencia recurrida que, conforme al art. 5.3 de la
La aplicación de tal doctrina al caso debatido determina que la Mutualidad recurrente no esté exenta en el Impuesto sobre Sociedades de los rendimientos sometidos a retención.
Centrado así el tema, la cuestión a dilucidar no es otra que la de si el sujeto pasivo está en todo caso amparado por la exención parcial, de manera que ningún derecho a la devolución de retenciones le asiste o, por el contrario, tal exención parcial es renunciable y, en consecuencia, ha de quedar sometida al régimen general de tributación por el Impuesto sobre Sociedades sin exención alguna, pero con derecho a devolución de retenciones en los mismos términos que cualquier entidad no exenta.
Para resolver esta cuestión ha de tenerse en cuenta que la exención es el efecto de ciertos supuestos de hecho incluidos en el ámbito del hecho imponible cuya realización, pese a ello, no da lugar al surgimiento de la obligación tributaria de pago, por lo que constituye una excepción a los efectos normales derivados de la realización del hecho imponible.
En definitiva, el mecanismo jurídico de la exención queda explicado por la concurrencia de dos normas de sentido contrapuesto. La primera, la norma tributaria que define el hecho imponible y le asocia el nacimiento de la obligación tributaria; la segunda, que enerva los efectos de la anterior respecto de determinados sujetos (exenciones subjetivas), determinados supuestos incluidos en el hecho imponible (exenciones objetivas) o, como en el presente caso, ambos a la vez.
Sentado lo anterior, y siendo el hecho imponible un elemento esencial del tributo sujeto a reserva de ley, también los supuestos de exención han de caer bajo la reserva de ley, tal y como se proclama en el art. 133.3 de la Constitución y, con rango de ley ordinaria, en el art. 10-b de la Ley General Tributaria.
Así las cosas, la exención codefine legislativamente el hecho imponible y sus consecuencias o, dicho de otra manera, determina el alcance y el contenido del deber de contribuir en supuestos concretos, por lo que una operación de tal relieve únicamente puede ser llevada a cabo por el legislador y en los términos expresados por el propio legislador.
Por lo tanto, ni la norma reglamentaria, ni el Juez - que no concede la exención sino que se limita a aplicar la ley - ni mucho menos la autonomía de la voluntad de los particulares, pueden determinar la existencia o el alcance concreto de las exenciones ni, todavía menos, admitir la exención en un determinado ejercicio económico para renunciar a ella en otro. Si como ocurría con el art. 5 de la
En consecuencia, en el supuesto actualmente controvertido la exención no era susceptible de renuncia y la Mutualidad no tiene derecho a la devolución de las retenciones que le fueron practicadas en el Impuesto sobre Sociedades por rendimientos de capital mobiliario.
SEGUNDO.- Dos son los motivos en que se fundamenta el recurso de casación interpuesto por la Mutualidad de Previsión Social de la Abogacía:
* Primer motivo: Es la incorrecta aplicación del art. 5 de la
* Segundo motivo: La sentencia recurrida vulnera los principios constitucionales de capacidad económica y el principio de igualdad. En el fundamento de derecho quinto de la sentencia recurrida se establece que: "Sólo, insistimos, la Ley, y en los términos definidos por ésta, ha de determinar el alcance, contenido, requisitos y efectos de la exención". La incorrecta aplicación del art. 5 de la
TERCERO.- 1. El problema fundamental de este recurso no es otro que el de si, siendo la Mutualidad General de la Abogacía una entidad exenta del I.S. en los términos del art. 5.2.c) de la
2. La
El art. 5.3 señalaba que "las exenciones a que se refieren los dos números anteriores no alcanzarán en ningún caso a los rendimientos sometidos a retención por este impuesto".
Por su parte, el art. 24 de la citada
Y el art. 30 de la mencionada
Y los arts. 17.3 del Real Decreto Legislativo 24/1982, de 29 de diciembre, y 18.3 de la
3. De todos los preceptos expuestos cabe concluir que las Mutualidades de previsión social y en general, las entidades mencionadas en el apartado 2 del art. 5 de la Ley 61/978 , tributarán por los rendimientos que éstas entidades pudieran obtener por el ejercicio de explotación económica, los derivados de su patrimonio cuando su uso se halle cedido o los incrementos de su patrimonio. El art. 5.2 , "in fine", determina qué se entenderá por rendimientos de una explotación económica. La base imponible se determinará por la suma algebraica de los rendimientos y de los incrementos y disminuciones de patrimonio (art. 11.3 de la
4. A la vista de los análisis y contrastes normativos efectuados, es obvio que las retenciones practicadas a la Mutualidad General de la Abogacía sobre los rendimientos del capital mobiliario tienen la naturaleza de "cuota mínima" o de "impuesto de producto", no susceptibles, por tanto, de devolución. Así lo han entendido en asuntos referidos a entidades del art. 5.2 de la
Si bien la sentencia del Tribunal Supremo de 22 de febrero de 1985 había declarado la nulidad del Real Decreto 2731/1981, de 19 de octubre , en cuanto mantenía -con indebida jerarquía normativa- que las retenciones practicadas a los sujetos pasivos exentos constituían una "cuota mínima" no susceptible de devolución, los efectos de dicha sentencia se habían extinguido a partir del año 1983, pues la
Caso de que coexistiesen rendimientos del capital mobiliario con otras rentas no exentas, se escinden los resultados globales gravados en dos supuestos no integrables, los sometidos a retención y los restantes no exentos, quedando sujetos los últimos al tipo de gravamen que en cada ejercicio proceda y aquéllos al de retención que corresponda, sin que se deduzcan tales retenciones de la cuota dimanante de los resultados no amparados por la exención (pues iría contra el orden natural de las cosas que dichas retenciones minoraran cuotas que proceden exclusivamente de una de las dos partes establecidas por mandato legal, en las que no se han integrado los rendimientos del capital mobiliario de los que derivan las retenciones --cualquiera sea el importe, positivo o negativo, de los seguros privados, explotaciones económicas, etc.--), quedando, por tanto, las mencionadas retenciones a cuenta, desde que pierden el carácter de deducibles de cualquier otra cuota, en beneficio del Tesoro en concepto de "cuota mínima".
Cierto es que algunas sentencias de esta misma Sala, como las de 5 y 26 de diciembre de 1988 y 18 de febrero de 1998 , mantuvieron el criterio de que tales retenciones --en casos incluíbles, sólo, en el art. 5.2 de la
Pero tal tesis ha sido superada, como se ha indicado, por las sentencias posteriores de 10 de mayo de 1999 y 12 de enero de 2000.
En realidad, podría llegarse a la misma conclusión sin necesidad de acudir a las figuras de un "impuesto autónomo", de un "impuesto de producto" o de una "cuota" mínima dentro del I.S. aplicables a las entidades exentas por la vía del apartado 2 del art. 5º de la Ley y, por tanto, evitando los inconvenientes que estas construcciones presentan a la hora del establecimiento de las señas de identidad de un impuesto. Simplemente, basta con considerar que, en el régimen del I.S. de la
La
El razonamiento y la conclusión a que se llega es el mismo a que llegaron las sentencias de 13 de abril de 2000 (Rec. nº 4850/1995), 11 de junio de 2001 (Rec. nº 2733/1996), 21 de febrero de 2002 (Rec. nº 8234/1996) y 1 de marzo de 2003 (Rec. nº 1863/1998 ).
5. No podemos dejar de reconocer, como ya hizo la sentencia de esta Sección de 18 de abril de 2003 (Rec. nº 5274/1998 ), que el régimen de exención en el I.S., establecido por la
El R.I.S. trató de dar contenido a la exención de las entidades del art. 5, apartado 2, de la Ley 61/1977 y, así, estableció en su art. 349, apartado 1 , que "la exención de las Entidades a que se refiere el art. 30 de este Reglamento abarcará a los rendimientos obtenidos, directa o indirectamente, por el ejercicio de las actividades que constituyen su objeto social o su finalidad específica" reiterando, no obstante, en sus apartados 3 y 4 que "la exención no abarcará a los siguientes componentes de la renta: a) Incrementos de patrimonio, b) Rendimientos de explotaciones económicas. c) Rendimientos derivados de su patrimonio cuando su uso se halle cedido", ni tampoco a los rendimientos sometidos a retención, aunque, y esto es fundamental, tales rendimientos e incrementos se destinaran a financiar la actividad no lucrativa.
El art. 350 del R.I.S. estableció las normas para determinar la base imponible sujeta a tributación, convirtiendo, en la medida que no admitió como partida deducible el coste de la actividad no lucrativa, ya fuera asistencial, benéfica, cultural, etc. el Impuesto sobre Sociedades en un tributo sobre los ingresos, toda vez que eludió la exención del posible "excedente", cuyo gravamen o exención es lo único y fundamental que puede y debe hacer un Impuesto sintético sobre la renta de sociedades.
Esta defectuosa regulación de la exención de las entidades sin fin de lucro produjo el fenómeno un tanto paradójico de que ciertas entidades, como ocurre en el caso que nos ocupa, pidieran la aplicación del régimen general, es decir, de las no exentas, porque les resultaba más beneficioso.
Esta criticada regulación fue corregida en parte por la Disp. Final Cuarta de la Ley 29/1987, de 18 de Diciembre , del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que declaró exentos del Impuesto sobre Sociedades los incrementos de patrimonio a título gratuito obtenidos por las entidades a que se refiere el artículo 5º de la
CUARTO.- Dice la entidad recurrente que, a partir de la Ley de Ordenación del Seguro Privado de 1984, la Mutualidad realiza una actividad económica de producción de un servicio financiero, el seguro, y que sus ingresos son subsumibles en el concepto de rendimientos de una explotación económica en el sentido dado a esta expresión por el art. 5.2 "in fine" de la
Es lo cierto, sin embargo, que, como puso de manifiesto la sentencia de esta Sala y Sección de 14 de diciembre de 2002 (Rec. nº 6690/1997 ) y 18 de abril de 2003 (Rec. nº 5274/1998), la
Dicen así estos preceptos:
"Artículo 13 . Sociedades mutuas y cooperativas a prima fija.
1. Las mutuas y las cooperativas a prima fija son sociedades que tienen por objeto la cobertura a sus socios, personas físicas o jurídicas, de los riesgos asegurados mediante una prima fija pagadera al comienzo del período del riesgo, no siendo la operación de seguro objeto de industria o lucro para estas entidades".
"Artículo 14 . Sociedades mutuas y cooperativas a prima variable.
1. Las mutuas y cooperativas a prima variable son sociedades de personas físicas o jurídicas, fundadas sobre el principio de ayuda recíproca, que tiene por objeto la cobertura por cuenta común de los riesgos asegurados a sus socios o mutualistas mediante el cobro de las derramas con posterioridad a los siniestros, siendo la responsabilidad de los mismos mancomunadas, proporcional al importe de los respectivos capitales asegurados en la propia entidad y limitada a dicho importe, no constituyendo la operación de seguro objeto de industria o lucro para estas entidades".
La ausencia de ánimo de lucro no es óbice para la sujeción y gravamen por I.S., porque a diferencia de la normativa anterior que excluía las asociaciones y sociedades sin fin de lucro, la Ley 61/1978 sujetó a todas las entidades (colegios profesionales, ó congregaciones religiosas, sindicatos, asociaciones benéficas, fundaciones, etc.), aunque no tuviesen ánimo de lucro, entendiendo estrictamente por tal la obtención de un beneficio repartible.
En la fase inicial del seguro mutuo, el servicio prestado era más barato que el que podían dar las compañías de seguros, pues no existía excedente alguno, porque el modo de operar consistía en una derrama pasiva entre todos los mutualistas a medida que se producían los siniestros o se cumplían los eventos. Poco a poco, la técnica del seguro fue evolucionando no sólo en las mutuas, sino también en las compañías de seguros, llegándose así al seguro a prima fija y anticipada.
Es incuestionable, por tanto, que en las mutuas a prima variable (art. 14 de la
La verdad es que la Ley 61/1978 sólo contempló las mutuas de seguros generales en el art. 23 al tratar del tipo especial de gravamen de las cajas de ahorro, de las cajas rurales y de las cooperativas, ignorando, sin duda, que podían existir mutuas a prima fija y mutuas a prima variable.
En las etapas iniciales del seguro mutuo no podía surgir excedente alguno en la mutua, porque ésta se limitaba a distribuir o derramar el coste de las indemnizaciones entre los mutualistas.
La disminución del coste del servicio del aseguramiento se producía de manera directa e inmediata en el patrimonio del mutualista. En este caso no había posibilidad teórica ni práctica de gravar a la mutua por I.S., porque no existía en ella excedente alguno.
En cambio, cuando la técnica del seguro progresa y las mutuas comienzan a contratar a prima fija, forma que incluso se exige legalmente, operando conforme a tarifas, pólizas y bases técnicas, como hace nuestra Ley de Seguros, puede aparecer lógicamente un excedente de gestión.
La posible existencia inicial de excedente de explotación es indiscutible, y por ello la
Sin embargo, hay diferencias muy notables entre el beneficio empresarial normal y el excedente de gestión obtenido por una mutua.
El destino del primero, que trae su causa del valor añadido por la empresa, consiste en ser repartido entre los socios o accionistas como participación en beneficios, y es, por tanto, el rendimiento del capital aportado por los socios. En cambio, el destino del excedente de las mutuas es ser devuelto al mutualista, porque es un menor gasto para él, por razón de su propio aseguramiento. Esta fuera de toda duda que las derramas activas, impropiamente llamadas "extornos", no son estrictamente rendimientos de capital (dividendo o participación en beneficios), sino menor gasto, incluso avala esta idea el hecho de que las mutuas carecen de capital social. Ciertamente tienen sólo un fondo mutual" (art. 10-3 de la
QUINTO.- No se ha infringido el principio de "capacidad económica", pues, si bien debe presuponerse que cuando el legislador está configurando una determinada situación como hecho imponible hace uso de un criterio de normalidad, indicativo de una concreta capacidad económica, no hay que olvidar que, también, en la configuración de los hechos imponibles, debe tenerse en cuenta la llamada 'exención del mínimo vital' (sentencia del Tribunal Supremo de 24 de marzo de 1995 ), es decir, la existencia de una cantidad, dentro de cada figura impositiva, que no puede ser objeto de gravamen o que no puede conformar o constituir su base imponible, toda vez que se encuentra afecta a la satisfacción de necesidades básicas del titular o, como en el presente caso, constituye un mínimo cuantitativo que excede de la propia naturaleza o esencia del tributo. Y difícilmente puede entenderse que ha existido infracción de tal principio en el art. 5.3 de la
2. Tampoco hay infracción del principio de "reserva legal" (arts. 133.1 de la Constitución y 10 de la Ley General Tributaria ) en la regulación de los rendimientos del capital mobiliario obtenidos por las Mutualidades de previsión social exentas (infracción imputada sobre la base de que si el legislador hubiera querido establecer un impuesto "específico" sobre tales rendimientos, debería haber incorporado los elementos esenciales de todo impuesto, a saber, hecho imponible, base y tipo de gravamen), porque: (a), la sujeción a gravamen de tales rendimientos puede realizarse mediante expresa declaración en tal sentido o, como aquí acontece, exceptuándolos de la exención tributaria que a las Mutualidades de previsión social corresponde; (b), la tributación de tales rendimientos es, realmente, una modalidad del I.S. rotundamente diferenciada del mismo, pues éste último tiene el carácter de gravamen unitario y sintético y afecta, por tanto, a la renta total del sujeto pasivo, mientras que aquélla reviste una forma "analítica e independiente", a modo de "impuesto de producto", sin que ello impida, no obstante, su perfecta integración en el Impuesto; (c), pese a no constituir un gravamen distinto, la tributación de tales rendimientos posee todos los elementos que se atribuyen al impuesto independiente: Su hecho imponible son los ingresos de carácter patrimonial, o sea, los rendimientos del capital mobiliario sujetos a retención, su base imponible y tipo impositivo son los establecidos para las retenciones que, en este caso, pierden su carácter de pago a cuenta -art. 32 de la
No caber alegar aquí que al tener las retenciones la naturaleza de cantidades ingresadas a cuenta, existe derecho a su devolución, pues esta interpretación dejaría carente de contenido el art. 5.3 de la
3. Tampoco resulta viable admitir la existencia de vulneración del principio de igualdad, en cuanto todas las entidades como la de autos estaban sujetas, del mismo modo y con total respeto a la igualdad, al régimen de exención programado en el art. 5.2 y 3 de la
SEXTO.- Por las razones expuestas se está en el caso de desestimar el recurso debiendo imponer las costas del proceso a la parte recurrente de acuerdo con el art. 139.2 de la Ley de la Jurisdicción , si bien, en uso de las facultades que nos otorga esta Ley establecemos el máximo de la cuantía de la minuta del Letrado de la Administración en concepto de costas en la cantidad de 1.350 euros por tratarse de un asunto básicamente resuelto por la Sala en el momento de interposición del recurso.
Por lo expuesto, en nombre de Su Majestad el Rey y en el ejercicio de la potestad de juzgar que, emanada del Pueblo español, nos confiere la Constitución.
Fallo
Que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación formulado por la MUTUALIDAD GENERAL DE LA ABOGACIA, MUTUALIDAD DE PREVISION SOCIAL A PRIMA FIJA contra la sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Segunda, de la Audiencia Nacional de fecha 8 de noviembre de 2000 , recaída en el recurso num. 1157/1997, con expresa imposición de costas a la parte recurrente con el límite en cuanto a su cuantía que se expresa en el Fundamento de Derecho último.
Así por esta nuestra sentencia, que se publicará en la Colección que edita el Consejo General del Poder Judicial, definitivamente juzgando, , lo pronunciamos, mandamos y firmamos .- Rafael Fernández Montalvo.- Manuel Vicente Garzón Herrero.- Juan Gonzalo Martínez Micó.- Emilio Frías Ponce.- Manuel Martín Timón.- Jaime Rouanet Moscardó.- Rubricados.- T R I B U N A L S U P R E M O Sala de lo Contencioso-Administrativo ________________________________________________
Voto
VOTO PARTICULAR
FECHA:12/09/2006
VOTO PARTICULAR emitido por el Excmo. Sr. Magistrado de la Sala, D. Rafael Fernández Montalvo, como expresión de respetuosa de discrepancia en relación con la sentencia pronunciada por la Sala el día 12 de Septiembre de 2006 , que resolvió el recurso de casación núm. 622/2001, interpuesto por "Mutualidad General de la Abogacía, Mutualidad de Previsión Social a prima fija".
Las razones por las que disiento del criterio mayoritario y participo, por el contrario, del criterio sustentado en la anterior jurisprudencia de esta Sala y en los votos particulares reiterados en las sentencias que conforman la actual doctrina pueden resumirse en los términos que a continuación se expresan.
a) La
b) La Ley 61/1978, de 27 de Diciembre , estableció el nuevo Impuesto sobre Sociedades, como único, personal y sintético sobre la renta, con un sólo hecho imponible, una sola base imponible, un sólo tipo de gravamen, con las únicas excepciones del tipo aplicable en obligación real de contribuir sobre ciertos rendimientos obtenidos en España por Sociedades no residentes, y el tipo aplicable a las entidades exentas, que en aquél entonces era el mismo de las retenciones sobre rendimientos del capital mobiliario, una sola cuota y un conjunto de deducciones y bonificaciones, y la orden imperativa de que, si las retenciones superaban la cuota líquida "ex post" deducciones y bonificaciones, el exceso se devolvería.
c) La Ley 61/1978 autorizó a que el Impuesto sobre Sociedades pudiera percibirse anticipadamente, a medida que se obtuvieran determinados rendimientos computados en su base imponible, mediante retenciones al efecto que eran simples "pagos a cuenta" de dicho Impuesto, es decir Impuesto sobre Sociedades.
d) La conclusión esencial es que, después de las leyes referidas, 44/1978 y 61/1978, dejó de existir radical y absolutamente toda idea de imposición mínima o cuota mínima, y, en cuanto a lo que nos interesa, reguló en su artículo 5º, las entidades jurídicas exentas agrupándolas en dos apartados, en el 1 , el sector público, y en el 2, las que genéricamente se denominan "entidades sin fin de lucro".
e) El régimen fiscal de las entidades exentas del Impuesto sobre Sociedades, surgido de la Ley 61/1978, de 27 de diciembre , como reconoce el criterio mayoritario expresado en la sentencia, ha sido desafortunado y carente de una correcta técnica tributaria, razón por la cual ha originado numerosas controversias entre las Entidades sin fin de lucro y la Administración Tributaria.
El artículo 3º, apartado 1, de la
f) El artículo 5 de la
Esta puntualización respecto de las entidades sin fin de lucro (las del apartado 2, del artículo 5, de la
g) La única peculiaridad de los rendimientos sometidos a retención es que por ser pagos hechos por terceros, de rendimientos netos o cuasi netos, son por ello susceptibles del gravamen anticipado del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y del Impuesto sobre Sociedades. No tienen, pues, sustantividad propia, y el hecho de que se anticipe, como dicen los hacendistas anglosajones, "pay as you earn", agota su efecto en la propia anticipación como ingresos a cuenta que deben devolverse cuando al final del ejercicio se aprecia que exceden de la cuota líquida del Impuesto. El elevar los rendimientos sometidos a retención a una categoría especial no susceptible, en ningún caso, de devolución, carece, a mi entender, de suficiente fundamento.
El párrafo que recalca que las exenciones referidas no alcanzarán en ningún caso a los rendimientos sometidos a retención por Impuesto sobre Sociedades, que como ya he dicho eran en aquél entonces sólo los rendimientos de capital mobiliario, es un precepto que existía en el antiguo Impuesto sobre las Rentas del Capital, que tuvo presente la circunstancia muy importante de que gran parte de los intereses y de los dividendos procedían de títulos al portador, de modo que se ignoraba quien era el titular, y como era posible que se tratase de una entidad no sujeta o exenta del Impuesto General sobre la Renta de las Sociedades y demás Entidades jurídicas, para no entorpecer el sistema de retenciones propio del antiguo Impuesto sobre las Rentas del Capital, se exigían en todo caso las retenciones, propias de este Impuesto a cuenta.
Pues bien, el párrafo que comentamos, al suprimirse el Impuesto sobre las Rentas del Capital, fue traspuesto al artículo 5 de la Ley 61/1971 , con poca fortuna, porque aunque lo que se pretendía era que las retenciones serían exigibles en todo caso a las entidades exentas, como a las no exentas, lo cierto es que su redacción da entender que excluyó dichos rendimientos del alcance y contenido de la exenciones reguladas en los apartados 1 y 2 del artículo 5º , que es cosa distinta.
h) La
i) El artículo 11, apartado 1 , definió la base imponible, como el importe de la renta, y el apartado 2, dispuso que las distintas partidas positivas y negativas, que componen la renta, se integran y compensan para el cálculo de la base imponible.
Es claro que sólo existía, según la Ley 61/1978 , en su versión original, una sola base imponible en la cual se integraban todos los componentes de la renta , pues no en vano uno de los propósitos mas importantes de esta Reforma fue establecer un Impuesto sobre Sociedades sintético.
La cuota única del Impuesto sobre Sociedades era según el artículo 23 de la
Este tipo del 15 por 100 era el tipo de retención de los rendimientos de capital mobiliario vigente en 1979 (en 1984 el tipo era el 18%), como presupuesto lógico para que las retenciones pudieran practicarse. Los sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades se entendía que no podían percibir rendimientos de trabajo personal y no existía obligación de retener sobre los demás ingresos percibidos (inmobiliarios y de explotaciones económicas) a diferencia de lo que se ha hecho recientemente.
Los artículos 24, 25 y 26 de la
En definitiva, la "mens legis" y la "mens legislatoris" no, a mi entender, dejan lugar a dudas de que la Ley 61/1978 no negó en absoluto la devolución de las retenciones a favor de todas las Entidades exentas. Y, por consiguiente, el indicado artículo 24 era aplicable sin limitación alguna a las entidades exentas del apartado 2, teniendo derecho a la devolución de las retenciones en la cuantía que resultara de la aplicación de los artículos 24, 25 y 26 de la
Los razonamientos expuestos, que suponen una superación de la mera interpretación literal de la normativa aplicable utilizando criterios hermenéuticos admisibles y que resultan, además, coherentes con los postulados constitucionales de capacidad contributiva y de igualdad (art. 31 CE) debieran haber llevado, a mi juicio, a un fallo estimatorio del recurso de casación.- R. Fernandez Montalvo.- Rubricado.- PUBLICACION.- Leída y publicada ha sido la anterior sentencia por el Excmo. Sr. Magistrado Ponente de la misma, D. JUAN GONZALO MARTÍNEZ MICÓ, hallándose celebrando audiencia pública, ante mí, el Secretario. Certifico.
