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02/03/2023
Sentencia Civil 450/2022 Audiencia Provincial Civil de Valladolid nº 1, Rec. 311/2022 de 09 de diciembre del 2022
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Orden: Civil
Fecha: 09 de Diciembre de 2022
Tribunal: AP Valladolid
Ponente: JOSE RAMON ALONSO-MAÑERO PARDAL
Nº de sentencia: 450/2022
Núm. Cendoj: 47186370012022100478
Núm. Ecli: ES:APVA:2022:2007
Núm. Roj: SAP VA 2007:2022
Encabezamiento
Modelo: N10250
C.ANGUSTIAS 21
Equipo/usuario: MPD
Recurrente: Leandro
Procurador: MARTA FERNANDEZ GIMENO
Abogado: MARÍA-PURIFICACIÓN SAN MIGUEL ARRANZ
Recurrido: Santiaga
Procurador: MARIA DE LOS ANGELES BAEYENS LAZARO
Abogado: LAURA ASIN SAIZ
En VALLADOLID, a nueve de diciembre de dos mil veintidós.
VISTOS por esta Sección Primera de la Ilma. Audiencia Provincial de Valladolid, en grado de apelación, el procedimiento de
Antecedentes
"Desestimo la demanda formulada por Don Leandro frente a Doña María Dolores.
Vistos, siendo Magistrado-Ponente el Ilmo. Sr.
Fundamentos
D. Leandro interpone recurso de apelación contra la sentencia que ha sido dictada en el procedimiento matrimonial que se ha seguido con el número 761/2020 ante el Juzgado de Primera Instancia número Trece de Valladolid sobre Modificación de Medidas Definitivas adoptadas en anterior proceso de divorcio seguido entre los litigantes, interesando la revocación del pronunciamiento por el que la Juez de Instancia desestima la demanda que había sido formulada por el ahora apelante contra Dª Santiaga.
Considera la Juez de Instancia que no procede acceder a los pedimentos de la demanda de modificación de medidas que ha sido formulada por D. Leandro dado que la única modificación efectivamente acaecida desde la sentencia de divorcio ha venido dada por el hecho de que la hija común, Celsa, alcanzó la mayoría de edad el NUM000 de 2019 pasando a residir en Valladolid con su padre, momento desde el que Dª Santiaga, y hasta que cesaron los pagos, transfería a su hija Celsa la pensión de alimentos recibida por transferencias de D. Leandro; asimismo, y por lo que a la petición de que sea Dª Santiaga quien abone alimentos a su hija Celsa, entiende la Juzgadora de Instancia que Dª Santiaga carece de ingresos y trabajo y que las necesidades de Celsa están perfectamente cubiertas y atendidas por su padre. Por último, en auto de aclaración de sentencia señala la Juzgadora de Instancia que ningún pronunciamiento cabe hacer con respecto a la demanda reconvencional planteada a su vez por Dª Santiaga al estar residiendo su hija Celsa en el lugar por ella elegido con la aquiescencia de sus progenitores.
En su recurso de apelación y con denuncia del error en la interpretación y valoración de la prueba, infracción de preceptos legales e incongruencia omisiva en que se entiende incurre la Juzgadora de Instancia, propugna el Sr. Leandro de este Tribunal de Apelación un nuevo pronunciamiento que revoque y deje sin efecto el adoptado en la instancia y que, en su lugar, se adopten las medidas interesadas en su demanda, a saber:
a) I.- Se declare la extinción de la pensión alimenticia a su cargo (700 € mensuales) de su hija Celsa con carácter retroactivo desde el mes de agosto de 2020 y, en todo caso, desde la fecha de presentación de la demanda. II.- Se declare la obligación de abono de alimentos de Dª Santiaga a favor de su hija Celsa por importe de 700 € mensuales con carácter retroactivo desde el mes de agosto de 2020 y, en todo caso, desde la fecha de presentación de la demanda.
b) Se desestime la demanda reconvencional formulada por Dª Santiaga, con expreso pronunciamiento de condena en las costas procesales causadas por dicha pretensión reconvencional.
c) Se revoque el pronunciamiento sobre costas procesales efectuado en la instancia acordando le sean impuestas a Dª Santiaga las generadas en dicho trámite, así como también las devengadas por esta apelación.
Un nuevo examen y valoración por este Tribunal de Apelación de cuanto ha sido practicado en la instancia, y actuando conforme a las amplias facultades revisoras que en la segunda instancia se atribuyen por el artículo 456 de la Ley de Enjuiciamiento Civil al Tribunal
I.-
a)
La primera cuestión sobre la que se insiste en el recurso es la atinente a la solicitud de D. Leandro de declaración de extinción de la obligación de abono de la pensión de alimentos para su hija Celsa a la cuenta designada por Dª Santiaga. Tiene razón el apelante en su extenso alegato toda vez que al tiempo del divorcio, que es cuando se fijó su obligación alimenticia para con su hija Celsa, se tuvo en consideración que esta era aún menor de edad y convivía con su madre en el que fuera domicilio familiar en Valladolid pese a que cursaba sus estudios en Salamanca; por el contrario, en el momento actual Celsa es ya mayor de edad aunque sigue siendo dependiente económicamente de sus padres, pero ha trasladado sus estudios a Valladolid, donde reside con su padre desde el mes de agosto de 2020, habiéndose trasladado Dª Celsa a vivir a una población de la provincia de Burgos (Pinedillo).
En consecuencia, se ha producido una sustancial y efectiva alteración de las circunstancias que se tuvieron en cuenta al tiempo de fijar la carga alimenticia de D. Leandro, que es quien en el momento actual atiende las necesidades de su hija Celsa y, por consiguiente, es procedente estimar su recurso en este concreto apartado por cuanto existiendo una resolución judicial que fija, determina y establece una carga económica en concepto de pensión de alimentos para su hija, solo con otra resolución judicial en sentido opuesto al indicado puede dejarse sin efecto aquélla y ello con independencia de que en el momento actual el actor haya dejado de transferir cantidad alguna a Dª Santiaga en el referido concepto; En consecuencia, debe declararse extinguida la obligación que pesaba sobre el actor/apelante de abonar en concepto de pensión de alimentos para su hija Celsa la cantidad de 700 € mensuales a la cuenta de Dª Santiaga.
El segundo pedimento del recurso relacionado con la extinción de la obligación alimenticia propugna la declaración del carácter retroactivo de dicha extinción, y ello desde el mes de agosto de 2020 en que Celsa pasó a residir en Valladolid con su padre, pese a lo cual este siguió abonando el importe de la pensión establecida a su cargo, lo que se mantuvo hasta que por auto de medidas provisionales de fecha 4 de marzo de 2021 fue suspendida provisionalmente dicha obligación.
Con respecto a esta segunda cuestión, la declaración de retroactividad de la obligación alimenticia no puede producir sus efectos formales más que desde la fecha del dictado de la presente resolución declarando extinguida la obligación de prestación de la pensión de alimentos, por más que sus consecuencias
b) Establecimiento de pensión alimenticia para Celsa a cargo de Dª Santiaga.
En la sentencia dictada en la instancia se desestima la pretensión del Sr. Leandro de establecimiento de una pensión de alimentos a cargo de Dª Santiaga para su hija Celsa, mayor de edad desde el mes de agosto de 2020 pero aún dependiente económicamente de sus progenitores y conviviente con el actor. La Juez de Instancia desestima esta pretensión por carecer la Sra. Santiaga de trabajo e ingresos y porque las necesidades de Celsa vienen siendo cubiertas satisfactoriamente por D. Leandro.
El motivo de recurso debe ser estimado. A lo largo del procedimiento ha podido constatarse que si efectivamente Dª Santiaga no desempeña actividad laboral alguna en el momento actual, lo cierto es que está ya recuperada de su pasada enfermedad, de la que obtuvo el alta médica con fecha 23 de junio de 2020 y que desde el mes de agosto siguiente se encuentra en situación de alta como demandante de empleo, lo que revela que se encuentra en condiciones favorables para trabajar, teniendo adecuada formación, experiencia y capacidad laboral para ello, por más que no consta que hubiera participado activamente en la búsqueda de empleo. Asimismo, ya en el proceso de divorcio antecedente del que nos ocupa pudo constatarse que al margen de una eventual actividad laboral remunerada, Dª Santiaga disponía y dispone de un importante patrimonio mobiliario e inmobiliario que le genera rentas, fondos de pensiones y plazos fijos que, pese a su constatada inactividad laboral ene l momento actual, le permite ingresos con los que atender a sus necesidades, sin que por ello sea admisible estimar que "carece de ingresos" y que no se encuentra en condiciones de atender su obligación de prestación de alimentos para su hija que resulta de lo establecido en los artículos 142 y siguientes del Código Civil.
Cuestión distinta es la relativa al concreto importe de dicha pensión alimenticia y a la petición de que la misma se fije con carácter retroactivo desde el mes de agosto de 2020. El actor/apelante propugna que se fije en la misma cuantía que le fue impuesta a él en la sentencia de divorcio. El indicado motivo recurso no puede ser estimado. Nuestro Código Civil establece que la pensión alimenticia debe ser fijada en atención a las necesidades de quien la recibe, y también fundamentalmente, al caudal o medios del obligado a ella ( artículo 146 C.C.)) y por consiguiente disponiéndose
Es por ello que a tenor de las circunstancias concurrentes resulta oportuno disponer la obligación de Dª Santiaga en la cantidad de 550 € mensuales en concepto de pensión de alimentos de su hija Celsa, suma anualmente actualizable con arreglo al IPC que será ingresada en la cuenta designada por el padre en los cinco primeros días de cada mes.
Con respecto a la solicitud de declaración de retroacción de dicha carga alimenticia al tiempo del cambio de residencia de Celsa, el artículo 148 del Código Civil contiene una norma que si bien evita los efectos retroactivos de la obligación de prestar alimentos al momento en que se produce la necesidad, establece que los alimentos
Consecuencia de cuanto antecede en este supuesto es de necesaria aplicación lo dispuesto en el artículo 148 del Código Civil y consagrado como doctrina jurisprudencial en sentencia de la Sala 1ª del Tribunal Supremo de fecha 14 de junio de 2011 (S. 402/2011), máxime cuando además la prestación alimenticia de Celsa que hasta la fecha del cambio de domicilio prestaba "en especie" su madre desaparece de forma inmediata tras el cambio de domicilio de la hija.
Por consiguiente, la obligación alimenticia a cargo de Dª Santiaga se fija desde la reclamación judicial.
II.-
Dª Santiaga formula demanda reconvencional postulando una prórroga del derecho de uso y disfrute por parte de Celsa de la que fuera vivienda familiar mientras dure su formación académica y sea autosuficiente y, asimismo, que se acuerde la contribución a los gastos extraordinarios que Celsa genere de una manera desigual entre los progenitores (80% don Leandro y 20% Dª Santiaga).
La Juez de Instancia nada resuelve en la sentencia acerca de esta cuestión y solicitada oportunamente aclaración, con fecha 21 de marzo de 2022 dicta auto en el que textualmente se indica lo siguiente:
Resulta obvio que lo que parece es una tácita desestimación de la demanda reconvencional exigía un pronunciamiento expreso al respecto por la Juez de Instancia, pues se está ante concretas peticiones efectuadas por una de las partes en litigio respecto de las cuales debe obtenerse respuesta judicial.
En este sentido, y con respeto a la primera petición efectuada en referida demanda reconvencional carece de legitimación activa la Sra. Santiaga para instar en nombre de su hija Celsa -que es mayor de edad en el momento actual y no convive con ella-, la prórroga de un derecho de uso y disfrute de la vivienda familiar en la CALLE000 que le fue conferido hasta que alcanzase la mayoría de edad, cuando resulta que dicha vivienda es de titularidad exclusiva de D. Leandro, y en ella es donde actualmente reside Celsa en compañía de su padre desde el traslado de sus estudios a Valladolid.
Con respeto a la segunda cuestión, tampoco puede ser estimada. Este mismo Tribunal de Apelación al tiempo de resolver los recursos de apelación formulados tras la sentencia de divorcio ya repuso la decisión del Juez de Instancia de fijar una contribución desigual de los progenitores a los gastos extraordinarios de la entonces menor de edad, Celsa, que se habían dispuesto en un 65% para D. Leandro y un 35% para Dª Santiaga. Ya dijimos entonces con ocasión de la impugnación formulada que ambos progenitores acreditaban importante capacidad económica de todo punto suficiente para atender en idéntica proporción unos gastos muy específicos y concretos no acreditándose circunstancias excepcionales que justificaran la decisión adoptada. Que ahora sin justificación alguna pretenda nuevamente la Sra. Santiaga modificar aquella decisión para que se fije la contribución de D. Leandro en el 80% y la suya en el 20%, no cabe sino considerarse como absolutamente fuera lugar y del todo improcedente por desproporcionada.
Asimismo, la desestimación que resulta oportuna en la demanda reconvencional debe tener su reflejo en el pronunciamiento sobre costas y determina que deban serle impuestas a la Sra. Santiaga las causadas por su demanda reconvencional.
III.-
En materia de costas procesales debe igualmente estimarse, al menos parcialmente, el recurso interpuesto.
Dado que se produce una parcial estimación del recurso de apelación con parcial estimación de la demanda, sobre las costas procesales de la primera instancia no procede efectuar expresa condena a ninguna de las partes, revocando así la decisión de imponer las costas de la instancia al actor. art. 394 de la L.E.C.
Asimismo, y como hemos señalado anteriormente, al desestimarse la demanda reconvencional deben imponerse a la demandante de reconvención -Sra. Santiaga-, las costas procesales causadas por dicha reconvención. Art. 394 de la L.E.C.
La última petición del Sr. Leandro que en modo alguno puede ser atendida es la que postula la condena en costas de la apelación a la Sra. Santiaga dado que expresamente lo prohíbe el artículo 398.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil cuando señala lo siguiente:
VISTOS los preceptos legales citados y demás de general y pertinente aplicación,
Fallo
Que
a) Declarar extinguida la obligación que pesaba sobre el actor/apelante de abonar en concepto de pensión de alimentos para su hija Celsa la cantidad de 700 € mensuales a la cuenta de Dª Santiaga, y ello con efectos desde la fecha del dictado de la presente resolución.
b) Disponer la obligación de Dª Santiaga de contribuir a los alimentos de su hija Celsa en la cantidad de 550 € mensuales, suma anualmente actualizable con arreglo al IPC que será ingresada en la cuenta designada por el padre en los cinco primeros días de cada mes. Dicha obligación alimenticia se fija desde la fecha de la reclamación judicial.
c) La desestimación íntegra de la demanda reconvencional formulada por la Sra. Santiaga.
d) No se impone expresa condena a ninguna de las partes en las costas de la primera instancia causadas por la demanda principal, haciéndose expreso pronunciamiento de condena a la Sra. Santiaga en las causadas por su demanda reconvencional.
e) Sobre las costas procesales causadas en esta segunda instancia no se hace especial pronunciamiento de condena a ninguna de las partes.
De conformidad con lo dispuesto en el apartado octavo de la Disposición Adicional Decimoquinta de la Ley Orgánica del Poder Judicial, según redacción de la Ley Orgánica 1/2009, publicada el día 4 de noviembre y vigente desde el día siguiente, acordamos, también, la devolución del depósito constituido al recurrente al haberse estimado el recurso.
Conforme a la D.A. Decimoquinta de la L.O.P.J., para la admisión del recurso se deberá acreditar haber constituido, en la cuenta de depósitos y consignaciones de este órgano, un depósito de 50 euros, salvo que el recurrente sea: beneficiario de justicia gratuita, el Ministerio Fiscal, el Estado, Comunidad Autónoma, entidad local u organismo autónomo dependiente.
Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
