Última revisión
12/05/2025
Sentencia Civil 52/2025 Audiencia Provincial Civil de Madrid nº 18, Rec. 1240/2024 de 06 de febrero del 2025
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Orden: Civil
Fecha: 06 de Febrero de 2025
Tribunal: Audiencia Provincial Civil nº 18
Ponente: JESUS CELESTINO RUEDA LOPEZ
Nº de sentencia: 52/2025
Núm. Cendoj: 28079370182025100059
Núm. Ecli: ES:APM:2025:1751
Núm. Roj: SAP M 1751:2025
Encabezamiento
C/ Santiago de Compostela, 100 , Planta 6 - 28035
Tfno.: 914933898
37007740
Autos de Juicio Verbal 514/2022
PROCURADOR D./Dña. BLANCA MURILLO DE LA CUADRA
Sr. ABOGADO DEL ESTADO
D./Dña. JESÚS C RUEDA LÓPEZ
D./Dña. MARGARITA ROSA MARISCAL DE GANTE Y MIRON
D./Dña. MARIA DE LOS ANGELES GARCIA MEDINA
En Madrid, a seis de febrero de dos mil veinticinco.
La Sección Decimoctava de la Ilma. Audiencia Provincial de esta Capital, constituida por los Sres. que al margen se expresan, ha visto en trámite de apelación los presentes autos civiles Juicio Verbal 514/2022 seguidos en el Juzgado de 1ª Instancia nº 21 de Madrid a instancia de D./Dña. Rosalia apelante - demandante, representado por el/la Procurador D./Dña. BLANCA MURILLO DE LA CUADRA contra DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD JURÍDICA Y FE PUBLICA apelado - demandado, representado por el/la Sr. Abogado del Estado y con intervención del MINISTERIO FISCAL; todo ello en virtud del recurso de apelación interpuesto contra Sentencia dictada por el mencionado Juzgado, de fecha 31/05/2024.
Se aceptan y se dan por reproducidos en lo esencial, los antecedentes de hecho de la Sentencia impugnada en cuanto se relacionan con la misma.
VISTO, Siendo Magistrado Ponente
Antecedentes
Fundamentos
Es evidente que el presente litigio ha de resolverse con arreglo a lo que dispone la Ley 12/2015 que es la que fundamenta la acción y es en la que expresamente se funda la sentencia recurrida por más que la interpretación que efectúe en relación con los requisitos documentales que impone la misma se base o no en circulares o instrucciones administrativas además de en otras consideraciones desde el momento en que lo que la sentencia resuelve es si la resolución administrativa impugnada es o no conforme a derecho en base al examen que de ella en relación con la citada Ley efectúa con su criterio el Juzgador, criterio que podrá ser acertado o no se funde en lo que se funde su interpretación cuando además puede partirse de la constatación que ya se ha formulado en litigios similares al presente de que la instrucción 29 de octubre de 2020 fue recurrida en tres procedimientos contenciosos (PA 739/2020, PO 345/2020 Y DF 60/2021) y todos los recursos planteados ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, fueron desestimados en base a consideraciones aplicables también a la circular de 9 de febrero de 2019 que no modifica ni la ley ni la instrucción, sino que se limita a advertir al Notario de la obligación de cumplir lo dispuesto en el artículo 1.2 de la ley 12/2015 , siendo así que la Dirección General tiene facultad para dictar tales normas de desarrollo y ofrecer criterios comunes de interpretación que deben seguir los Notarios y contribuyen a garantizar la igualdad en aplicación de la ley en supuestos iguales, la seguridad jurídica e la interdicción de la arbitrariedad, con lo que es claro que los criterios interpretativos que puedan extraerse de tales instrucciones o circulares en tanto que no vinculantes al Juzgador son tan aplicables como otros en tanto que no existe norma alguna que prohíba su lectura y no existe resolución alguna que haya determinado su nulidad, con lo que pueden ser también atacados por la parte tampoco vinculada por ellas poniendo de manifiesto como hace unos criterios distintos. Por ende, es claro que la sentencia recurrida aplica la Ley 12/2015 para resolver la cuestión interpretando su regulación con las consideraciones que explica en la misma unida a la valoración de las pruebas documentales obrantes en autos.
Para la resolución de tal cuestión ha de partirse de que, como afirma la SAP Madrid secc. 8ª de 8 de febrero de 2024, recogida en la posterior de 25 de abril de 2024, es ajustada a derecho la valoración de que el "...certificado emitido por entidad no competente (por falta del requisito de conexidad territorial) no puede reconducirse, como se dice en el acta de notoriedad, al apartado g) del artículo 1.2 de la Ley, que contempla "cualquier otra circunstancia que acredite fehacientemente su condición de sefardí originario de España", en tanto que cuando el legislador habla de "cualquier otra circunstancia" debe entenderse referida, obviamente, a cualquier otra circunstancia distinta de las contempladas en los apartados anteriores y no a las mismas circunstancias cuando no se cumplen en su integridad sus requisitos, pues de lo contrario el apartado g) se estaría aplicando en fraude de ley para sortear los requisitos que el legislador expresamente ha querido que reúnan los certificados expedidos por comunidades judías o Rabinos. Dice así que "Si el legislador hubiera querido que cualquier Rabino pudiera certificar sobre la condición de sefardí originario de España cualquiera que fuera el lugar de origen o de residencia del solicitante, no habría establecido expresamente ninguna limitación en el texto de la Ley, pero no ha sido así, y la única excepción que ha permitido sobre dicha limitación es la del Presidente de la Comisión Permanente de la Federación de Comunidades Judías de España, con competencia universal para la emisión de estos certificados. Por tanto, el apartado g) del artículo 1.2 de la Ley aplicable no es, como pudiera pretenderse, una suerte de posibilidad genérica a la que se puedan reconducir todos los apartados, anteriores cuando no se den en su totalidad los requisitos que se exigen en ellos, pues en ese caso tales requisitos, a pesar de ser expresamente queridos por el legislador con especial valor probatorio, pasarían a convertirse en superfluos...". Por lo tanto, no puede aceptarse que el certificado acreditativo de la condición de sefardí expedido por el presidente y por el rabino de la Federación Judía de Nuevo México pruebe "...de manera clara e inequívoca la condición de sefardí de la parte recurrente, al amparo de lo dispuesto en las letras c) y g) del apartado 2 del artículo 1 de la LCNE..." puesto que sólo sería aplicable el apartado c) al ser evidente que no se da el supuesto del apartado b). toda vez que el certificado de la Federación Judía de Nuevo México en Albuquerque (Nuevo México, Estados Unidos de América) no está expedido por el presidente o cargo análogo de la comunidad judía de la zona de residencia o ciudad natal del interesado...", - en el caso presente Watertown, Massachusetts02472-2478 (Estados Unidos de América.) - "..., y en cuanto al c) "certificado de la autoridad rabínica competente, reconocida legalmente en el país de la residencia habitual del solicitante", no consta tal reconocimiento, siendo exigible en ambos casos la conexión territorial con el lugar de residencia de la demandante.
No comparte esta Sala como no se compartió en la instancia, la consideración de que ese certificado esté acompañado de todos los documentos que acreditan la idoneidad de dicha comunidad judía como entidad certificadora de origen, exigidos en los ordinales 1º a 4º del artículo 1.2 de la LCNE desde el momento en que tal precepto lo que establece es que tales documentos se han de adjuntar para acreditar la idoneidad de los mencionados en las letras b) y c) y tales documentos hacen expresa referencia bien a la zona de residencia o ciudad natal del interesado o bien al país de la residencia habitual del solicitante, siendo así que Nuevo México no es el lugar de residencia habitual de la recurrente ni su zona de residencia ni su ciudad natal según ella misma afirma en su demanda.
Faltando tales requisitos no es posible suplirlos por otras pruebas en la forma prevista en el apartado g) porque es precisa una valoración conjunta de tales pruebas con lo que por más que quiera afirmarse que el informe genealógico acredita el origen sefardí es obvio que ello no es suficiente a tales efectos en base a lo antes expuesto para tener acreditada la condición de la recurrente como sefardí originario de España o con especial vinculación con España.
En su consecuencia, y reiterando la valoración probatoria contenida en la sentencia recurrida, acorde además con la doctrina fijada por el TS en sus recientes sentencias de 15 de enero de 2025, no se han aportado pruebas que valoradas en su conjunto permitan afirman el origen origen sefardí del apelante.
Criterio éste corroborado por lo dispuesto en la STS de 15 de enero de 2025, 80/25, en cuya virtud, y como decisión de la Sala establece que "4.-La decisión de la concesión de la nacionalidad corresponde a la DGSJyFP, que no está vinculada por la valoración del notario sobre si se cumplen o no los requisitos legales previstos en el artículo 1 de la Ley 12/2015, de 24 de junio".
En relación con la alegación de que también se ha infringido el artº 24.1 de la CE en relación con el 14 CE al no haber valorado otros procedimientos idénticos al del demandante y que obtuvieron distintas respuestas administrativas, es claro que ni la resolución administrativa estimatoria de la pretensión de la demandante ni la desestimatoria vinculan a esta Sala puesto que precisamente este proceso se ha seguido para impugnar la resolución administrativa de que se trate en la forma procesal prevista por el Legislador, de manera que el hecho de que la Administración haya variado su criterio resolviendo inicialmente en una forma y posteriormente en otra tenga efecto alguno puesto que la sentencia recurrida se limita a resolver no según los argumentos de las partes sino en base a la legislación aplicable y la interpretación que de ella efectúa en relación con las exigencias documentales de la norma, con independencia de las contrarias consideraciones del apelante y de la resolución administrativa objeto de impugnación. La sentencia examina este caso concreto y aplica la legislación que ha de aplicar a ese caso concreto, sin más.
En todo caso, como ha afirmado la tan citada STS de 15 de enero de 2025 "...Si dicho organismo ha detectado en un momento determinado que se estaba concediendo la nacionalidad española con base en una aceptación acrítica de las actas de notoriedad expedidas por notarios, cuando no se cumplían los requisitos exigidos por la Ley 12/2015, no es contrario al art. 14 de la Constitución haber rectificado la práctica anterior y haber comenzado a valorar con rigor si los requisitos legales se cumplían... No puede invocarse el derecho a la igualdad en el incumplimiento de las normas y no cabe pretender que los precedentes contrarios a la ley resulten vinculantes para la Administración..."
Y ello es evidentemente así. Es claro que, aunque la sentencia recurrida hubiera estimado la fundamentación de la recurrente en relación con la acreditación de su condición de sefardí y la hubiera tenido por cierta, habría de entrar a conocer sobre la concurrencia del segundo de los requisitos que cumulativamente exige la norma, y examinar la prueba obrante en autos a tal respecto. Cuando la sentencia recurrida examina someramente a tales efectos las pruebas acreditativas de esa vinculación lo hace ad abundantia de los anteriores argumentos en relación con la no acreditación del origen sefardí de la instante, como así lo efectúa también la recurrente al examinar la documentación que adjuntó para intentar acreditar esa vinculación, con lo que implícitamente reconoce que aunque se estimara acreditada la concurrencia del primer requisito habría de examinarse la del segundo para estimar la impugnación de la resolución administrativa objeto de este proceso, lo cual en base a lo expuesto es innecesario, por más que pueda reiterarse que "..., no constan certificados de estudios de historia y cultura españolas expedidos por instituciones oficiales o privadas con reconocimiento oficial; ni la inclusión del peticionario o de su ascendencia directa en las listas de familias sefardíes protegidas por España, a que, en relación con Egipto y Grecia, hace referencia el Decreto-ley de 29 de diciembre de 1948, o de aquellos otros que obtuvieron su naturalización por la vía especial del Real Decreto de 20 de diciembre de 1924; ni parentesco de consanguinidad del solicitante con una persona de las mencionadas en la ley..." o que aunque se aportara justificación de colaboración económica de la demandante con la Federación judía de Nuevo Méjico y justificante de donación a la fundación Luis Portero "... lo cierto es que esa federación carece de cualquier vinculación con España y en cuanto a la donación a la Fundación Luis Portero, se trata de una donación de 200 € poco antes de iniciar el expediente y con la finalidad de intentar cumplir con este requisito de especial vinculación...".
En su consecuencia, procede la desestimación del recurso formulado, confirmándose la sentencia recurrida con imposición a la apelante de las costas procesales causadas en esta alzada.
Por cuanto antecede, en nombre de S.M. el Rey y por la autoridad conferida por el Pueblo español,
Fallo
Que desestimando el recurso de apelación interpuesto por Dª Rosalia representada por el Procurador de los Tribunales Sra. Murillo de la Cuadra contra la sentencia dictada por la Ilma. Sra. Magistrada Juez titular del Juzgado de 1ª. Instancia nº 21 de Madrid de fecha 31 de mayo de 2024 en autos de juicio verbal nº 514/22 DEBEMOS CONFIRMAR Y CONFIRMAMOS íntegramente la misma con imposición a la recurrente de las costas procesales causadas en esta alzada. Con pérdida del depósito constituido.
Contra esta sentencia no cabe recurso ordinario alguno, sin perjuicio de que contra la misma pueda interponerse recurso extraordinario de casación si concurre alguno de los supuestos previstos en el artículo 477 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, en el plazo de veinte días y ante esta misma Sala, previa constitución, en su caso, del depósito para recurrir previsto en la Disposición Adicional Decimoquinta de la Ley Orgánica del Poder Judicial, bajo apercibimiento de no admitir a trámite el recurso formulado.
Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
La difusión del texto de esta resolución a partes no interesadas en el proceso en el que ha sido dictada sólo podrá llevarse a cabo previa disociación de los datos de carácter personal que los mismos contuvieran y con pleno respeto al derecho a la intimidad, a los derechos de las personas que requieran un especial deber de tutela o a la garantía del anonimato de las víctimas o perjudicados, cuando proceda.
Los datos personales incluidos en esta resolución no podrán ser cedidos, ni comunicados con fines contrarios a las leyes.
