Última revisión
12/05/2025
Sentencia Civil 53/2025 Audiencia Provincial Civil de Madrid nº 22, Rec. 961/2023 de 07 de febrero del 2025
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Orden: Civil
Fecha: 07 de Febrero de 2025
Tribunal: Audiencia Provincial Civil nº 22
Ponente: MARIA DEL ROSARIO HERNANDEZ HERNANDEZ
Nº de sentencia: 53/2025
Núm. Cendoj: 28079370222025100049
Núm. Ecli: ES:APM:2025:1686
Núm. Roj: SAP M 1686:2025
Encabezamiento
C/ Francisco Gervás, 10 , Planta 12 - 28020
Tfno.:
seccion22civil@madrid.org
37007740
Autos de Familia. Modificación de medidas con relación hijos no matrimoniales supuesto contencioso 48/2023
En Madrid, a 7 de febrero de 2.025.
La Sección Vigesimosegunda de esta Audiencia Provincial ha visto, en grado de apelación, los autos sobre Modificación de Medidas seguidos bajo el nº 48/2023, ante el Juzgado de Primera Instancia nº 22 de los de Madrid, entre partes:
De una como apelante, Dº. Abel, representado por la Procuradora Dª. Filomena.
De otra como apelada, Dª. Filomena, representada por la Procuradora Dª. VICTORIA RODRIGUEZ-ACOSTA LADRÓN DE GUEVARA.
Ha intervenido el Ministerio Fiscal.
VISTO, siendo Magistrado Ponente Ilma. Sra. Rosario Hernández Hernández.
Antecedentes
1.- Desestimo íntegramente la demanda presentada por Don Abel contra Doña Filomena, sin que proceda la modificación de medidas instada por el demandante.
2.- Condeno al actor al pago de las costas del pleito.
Notifíquese la presente resolución a las partes en forma legal, haciéndoles saber que contra la misma cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial, que se interpondrá por medio de escrito presentado en este Juzgado en el plazo de veinte días hábiles contados desde el día siguiente a la notificación. Para la presentación de dicho recurso es necesaria la constitución de depósito en la cuenta de depósitos y consignaciones del Juzgado de acuerdo con lo establecido en la disposición adicional decimoquinta de la LOPJ y por el importe previsto en tal norma, lo que deberá ser acreditado a la interposición del recurso.
Así lo acuerda, manda y firma S.Sª.
De dicho escrito se dio traslado a las partes personadas, presentándose por la representación legal de Dª. Filomena y por el Ministerio Fiscal, sendos escritos de oposición.
Seguidamente se remitieron las actuaciones a esta Superioridad, en la que, previos los trámites oportunos, se acordó señalar para la deliberación, votación y fallo del presente recurso el día 6 de los corrientes.
Fundamentos
Se oponen al recurso el Ministerio Fiscal y la contraparte, interesando su desestimación e íntegra confirmación de la disentida.
De ello se desprende, según la jurisprudencia, que:
a) La convivencia de los hijos con los padres siempre es compartida, aunque no necesariamente al 50%,
b) En principio, la custodia no otorga más derechos sobre el menor que los que tenga el padre que ejerce las visitas. Es decir, después de la separación o divorcio las funciones de velar por ellos, alimentarlos, educarlos, procurarles una formación integral, representarlos y administrar sus bienes siguen siendo compartidas entre ambos,
c) El reparto del tiempo de convivencia que se hace tras una separación o divorcio no implica una separación o castigo para uno de los padres, las causas que provocaron la ruptura no pueden determinar el reparto de tiempo de convivencia, puesto que la legislación matrimonial española opta por el sistema de separación remedio.
Igualmente hay que tener en consideración que el derecho de visitas, regulado en el artículo 94 en concordancia con el artículo 161 del Código Civil, no es un propio derecho sino un complejo derecho-deber o derecho-función que tiene por finalidad cubrir las necesidades afectivas y educacionales de los menores, fomentar las relaciones paterno o materno filiales y mantener latente la corriente afectiva padres-hijos, pese a la separación o divorcio, procurando que a los niños no les afecte gravemente la crisis matrimonial.
Se trata de propiciar que el progenitor saliente del entorno familiar mantenga la comunicación y compañía con los hijos menores y que la relación sea lo más enriquecedora posible.
Nos encontramos en una materia en la que es criterio primordial el del "favor filii" contenido en los artículos 92, 93 y 94 CC, que obliga a atemperar el contenido de la patria potestad en interés de los hijos, por ello los Tribunales deben tratar de indagar cual es el verdadero interés del menor, aquello que le resultará más beneficioso, no sólo a corto plazo sino en el futuro, que le permita ver constantemente a su padre y a su madre, lo cual no es en absoluto incompatible con la atribución a uno solo de los progenitores de la guarda y custodia. De esta forma el menor puede disfrutar de ambos progenitores en la medida más parecida a la que fue anterior a la ruptura del matrimonio o de la pareja.
En ningún caso el derecho de visitas puede constituir una excusa a través de la cual se proyecten las tensiones, enemistades y discrepancias entre los padres, puesto que su fin no es otro que el de facilitar de manera real y posible los contactos entre el progenitor no custodio y sus hijos. En este sentido, nuestra sentencia de 6 de febrero de 2.002, parte del indiscutible hecho de que los hijos son las auténticas víctimas de los conflictos de sus progenitores. Así el interés de aquéllos ha de ser especialmente protegido con el fin de evitar que los mismos sufran otros daños que los ya graves, por si solos, de la falta de la presencia en su vida cotidiana de ambos ascendientes, debiendo, en consecuencia, procurarse unos contactos lo más extensos y profundos posibles con aquel progenitor que no ostente su custodia.
La problemática relativa a la custodia debe resolverse conforme al artículo 92 del Código Civil, y la Ley de Protección Jurídica del Menor, de 15 de enero de 1996, reformada por L.O. 8/2.015, y de conformidad con la normativa internacional, a la sazón, la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 1959, que proclama que el niño, entre otros derechos, tiene el de crecer en un ambiente de afecto y seguridad; la Resolución del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, de 29 de mayo de 1967, establece que "en todos los casos el interés de los hijos debe ser la consideración primordial en los procedimientos relativos a la custodia de estos, en caso de divorcio, nulidad y separación".
Por ello se hace preciso decidir atendiendo a los elementos personales, familiares, materiales, sociales y culturales que concurren en una familia determinada, buscando lo que se entiende mejor para los hijos, para su desarrollo integral, su personalidad, su formación psíquica y física, teniendo presente elementos tales como las necesidades de atención, de cariño, de alimentación, de educación, de desahogo material, de sosiego y clima de equilibrio para su desarrollo.
Conforme a lo anterior, no es necesario entrar en criterios relativos a la descalificación personal de los progenitores, cuando ello no es preciso, pues debe darse respuesta a dicha cuestión atendiendo al superior interés a proteger.
"La sentencia de 29 de abril de 2013
Es decir - STS 19 de julio 2013
En sentencia del Tribunal Supremo de 12 de septiembre de 2.016, recaída en el recurso de casación número 3.200/2.015, se reseña expresamente que la similitud del reparto del tiempo de convivencia entre los progenitores no puede identificarse sin más a una custodia compartida con reparto igualitario del tiempo de permanencia de menor con uno o con otro progenitor; ha de demandar la solución el interés del menor que es prioritario y es el que se ha de atender, en función de la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con la menor; sus aptitudes personales; deseos manifestados por los descendientes; al número de hijos y al cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los comunes.
Por ello entiende que la custodia monoparental, aun siendo idóneos ambos progenitores, no vulnera en todo caso la doctrina de la Sala relativa a la guarda y custodia compartida, aún sin cuestionar que en efecto el sistema fomenta la integración de los menores con ambos padres y evita desequilibrios en los tiempos de permanencia y el sentimiento de pérdida.
La sentencia del Alto Tribunal de 25 de abril de 2.014 menciona como criterios jurisprudenciales para la adopción de la medida de custodia compartida el interés del menor, la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales, los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada. No es una medida excepcional y el dato de la excepcionalidad viene referido a la falta de acuerdo entre los cónyuges sobre la guarda compartida, no a que existan circunstancias específicas para acordarla y no descalifica esta forma de custodia el hecho de que los padres rehagan su vida con nuevas parejas, situación que puede ser incluso positiva y de interés al menor.
Se expresa que la interpretación de los artículos 92, 5, 6 y 7 del Código Civil debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran alguno de los criterios reiterados por esta Sala y recogidos como doctrina jurisprudencial en la sentencia de 29 de abril de 2013 de la siguiente forma "debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven. Señalando que la redacción del artículo 92 no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que, al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea". Como precisa la sentencia de 19 de julio de 2013 :" se prima el interés del menor y este interés, que ni el artículo 92 del Código Civil ni el artículo 9 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, definen ni determinan, exige sin duda un compromiso mayor y una colaboración de sus progenitores tendente a que este tipo de situaciones se resuelvan en un marco de normalidad familiar que saque de la rutina una relación simplemente protocolaria del padre no custodio con sus hijos que, sin la expresa colaboración del otro, termine por desincentivarla tanto desde la relación del no custodio con sus hijos, como de estos con aquel".
En STS 579/2011, de 22 julio, ha interpretado la expresión "excepcional", contenida en el art.92.8 CC
Indica que los hechos que tiene en cuenta la sentencia conducen a este régimen. Ambos progenitores reúnen capacidades adecuadas y suficientes para el correcto ejercicio de sus responsabilidades parentales y lo que se puede y se debe extraer de esta conclusión, que la sentencia recoge como hecho probado, es que ningún perjuicio van a experimentar los hijos manteniéndose bajo la custodia de su madre, sin valorar el beneficio que para ellos, próximos a la mayoría de edad, va a representar la medida. No existe ningún dato que permita mantener la afirmación de la sentencia relativa a que "otorgar una custodia compartida por ambos progenitores podría introducir un peligroso elemento de confusión en los menores, en el delicado periodo de la adolescencia en que se encuentran, que pueden no saber a qué atenerse en situaciones puntuales... potenciándose aún más el peligro de confusión por parte de estos por el hecho de que ambos progenitores cuentan con respectivas nuevas parejas, que sin duda intervendrán en los periodos en que a los menores les corresponda estar bajo la custodia de su actual cónyuge ". Posiblemente será más más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven, como ha dicho esta Sala (SSTS 10 y 11 de marzo de 2010; 7 de julio de 2011, entre otras), pero lo que en ningún caso descalifica esta forma de custodia es el hecho, normal en estos casos, de que los padres rehagan su vida con nuevas parejas, situación que puede ser incluso positiva y de interés al menor.
La reciente sentencia del Tribunal Supremo de 17 de enero de 2.019, recaída en el recurso número 2.483/2.018, con referencia a las alegaciones sobre incorrecta interpretación del artículo 92.5.6.7
Son muy numerosas las sentencias que esta sala ha dictado para resolver sobre el establecimiento o no de un sistema de custodia compartida de los hijos menores de edad, siempre atendiendo al interés prioritario del menor; pero lógicamente cada una de ellas se refiere a la situación familiar concreta que se da en cada supuesto. De ahí que para justificar la existencia de interés casacional -imprescindible en estos casos para que el recurso pueda prosperar- no basta con alegar la parte que, según entiende por su especial valoración de las circunstancias del caso, no se ha respetado adecuadamente el interés del menor, sino que es necesario que ponga de manifiesto que el tribunal
Las especialidades del derecho de familia han llevado a la fijación de una doctrina jurisprudencial consolidada que excluye que el recurso de casación pueda convertirse en una tercera instancia así la sentencia de esta sala de 29 de marzo de 2016 (rec. 1.159/2.015
"[...]Es doctrina reiterada en el sentido de que en los casos en que se discute la guarda y custodia compartida solo puede examinarse si el Juez a quo ha aplicado correctamente el principio de protección del interés del menor, motivando suficientemente, a la vista de los hechos probados en la sentencia que se recurre, la conveniencia de que se establezca o no este sistema de guarda ( SSTS 614/2009, de 28 septiembre
En igual sentido se pronuncian las sentencias del Tribunal Supremo de 19 de diciembre de 2.018, 26 febrero y 20 de marzo de 2.019.
Obra en autos informe pericial psicosocial emitido a 20 de septiembre de 2.023 por las Sras. Psicóloga y Trabajadora Social integrantes del Equipo Técnico adscrito al Juzgado de origen (folios 265 a 289 de lo actuado), en el que dichas profesionales, de cuya cualificación, objetividad, imparcialidad y asepsia no cabe dudar, concluyen recomendando como beneficioso a Luisa y Marta, tras una valoración ponderada de todos los elementos existentes, una custodia compartida, en cuanto les aportaría la presencia igualitaria de cada figura sus diferencias, valores y estilos educativos, siendo por tanto positiva a su desarrollo psico-afectivo cognitivo y estabilidad emocional, teniendo en consideración la adecuación de la vinculación afectiva padre-hijas, percepción que tienen de uno y otro como afectivo, asistencial, promotor de la autorrealización personal y facilitación de normativas adecuadas.
En estas circunstancias, la voluntad de las menores, espontáneamente manifestada, es favorable a un reparto equitativo de su tiempo disponible entre ambos padres, por más que en función del entorno del que procedan en cada momento puedan otra cosa referir.
Se añade en repetido informe que las descendientes, que presentan un nivel de desarrollo evolutivo adecuado a su edad, muestran apego y afecto hacia ambos progenitores, los dos con disponibilidad horaria adecuada, con conocimiento de la etapa vital en que sus hijas se encuentran, así como de sus características, intereses y necesidades en todo orden, contando Dº. Abel con red de apoyo familiar, en especial una tía materna muy involucrada en la educación de las niñas, para con la que estas muestran especial cariño, dándose la circunstancia de que el padre fomenta un mejor desarrollo psicoafectivo de Luisa y Marta que el estilo sobreprotector de la madre.
Por más que la relación interprogenitores sea mejorable, lo que desde aquí se aconseja, ello no acaba por impedir esta opción de custodia, pues no constan condenas penales, ni procesos en trámite al margen de este, ni órdenes de alejamiento, cuando la conflictividad no trasciende negativamente a las menores, y media comunicación entre partes, cuando menos a través de correo electrónico.
Si bien en la sentencia que modificamos se previó información bimensual de centro médico, es lo cierto que las comunicaciones paternofiliales han cursado sin incidencia de ninguna especie, sin haberse sentido necesidad de ejecutar tal medida, y de hecho, el resultado del inventario de personalidad PAI que le fue aplicado a Dº. Abel, no reflejo abuso de alcohol que haya afectado a ningún área de su vida, informándose por el SAJIAD un resultado negativo a sustancias evaluadas, con excepción de las benzodiacepinas, compatibles con simple tratamiento de ansiedad, y en todo caso indicativo de una capacidad de control en la ingesta incompatible con una dependencia crónica del alcohol, de manera que bien pudo ser episódico el consumo acaecido a 14 de agosto de 2.018, en coincidencia con el periodo de la crisis de la familia, y de manera altamente probable atribuible a la dicha ruptura.
Es por completo intrascendente que las peritos prescindieran de interesar autorización judicial o se abstuvieran de comunicar al órgano judicial la remisión del progenitor al SAJIAD para contar con informe del organismo previamente a emitir su dictamen, toda vez que ello ni es necesario, ni es procedente, pues de prevenirse al peritado, evidentemente se correría el riesgo de invalidar el resultado.
El hecho de que sea fuente de conflicto compartir la vivienda familiar, lo que se viene llamando casa nido, tampoco impide un modelo de custodia hoy ordinario o común en el foro, puesto que, salvo acuerdo en contrario, la medida no se adopta en sede judicial, al ser problemática para cualquier familia.
Por lo demás, ambos progenitores disponen de infraestructura, medios económicos, tiempo suficiente para atender a las hijas, y apoyos o mecanismos de sustitución, por lo que entendemos que este sistema de organización de vida es perfectamente viable en las condiciones de esta familia, y beneficiosa para las hijas, por semanas alternas, como demuestra la experiencia y práctica de custodia compartida, sin otras previsiones de distribución, en coyuntura de desacuerdo, de periodos vacacionales de verano y Navidad, y completa la Semana Santa, sin intersemanales, habida cuenta la edad de las niñas, que no exige ya tanta frecuencia de alternancia, y sin más previsiones, todo ello sin perjuicio de que se actúe por los progenitores con flexibilidad, como adultos que son, pactando cuanto sea marginal o exceda de la sentencia, teniendo en consideración en todo caso que en el marco judicial se diseña el reparto de tiempo desde lo general, esto es, de lo que se considera beneficioso a la mayoría de las familias, siempre desde lo mínimo, es decir, regulando lo indispensable para que se disponga por las niñas de la adecuada e igualitaria referencia de ambos progenitores, y además dando siempre prevalencia al superior interés de estas, rigiendo solo en coyuntura de desacuerdo, pues prima cuanto consensuen sobre lo aquí establecido.
Es lo más adecuado fomentar la coparentalidad y el derecho a un contacto frecuente y fluido con ambos padres en periodos de tiempo equitativos con cada uno de ellos, de manera que Luisa y Marta perciban que los dos son corresponsables para con ellas, considerando uno y otro entorno de igual modo, salvaguardando la equidistancia del vínculo y preservando la relación paternofilial, así como la vivencia de las dos figuras parentales, lo que garantiza la custodia compartida, perfectamente viable y realista en este caso, como se ha dicho y reitera, que asienta sólidamente las relaciones paternofiliales en las condiciones informadas, máxime si los adultos lo complementan y cooperan a ello.
Para concluir, en orden a la alteración de circunstancias, permítasenos remitirnos a lo razonado por el Tribunal Supremo en sentencia de 24 de septiembre de 2.019, en la que expresa dicho Alto Tribunal:
"Por otro lado, la menor cuando se divorciaron los padres tenía dos años y cuando se solicita esta modificación de circunstancias, la menor tenía 10 años (hoy 12 años), constando igualmente un cambio jurisprudencial propiciado por el rumbo de doctrina constitucional y de este Tribunal Supremo (sentencias 564/2017, de 17 de octubre
Entiende la Sala que, por más que los ingresos del progenitor sean superiores a los de la madre, esta dispone mensualmente de unos aproximados 1.610 € netos, incluida la parte proporcional de pagas extraordinarias, con los que puede permitirse vivienda digna, recordando que no es preciso dar cobertura a esta básica necesidad en régimen de propiedad, sino que puede hacerse perfectamente en el de alquiler con igual suficiencia.
Vistos, además de los citados, los artículos de general y pertinente aplicación,
Fallo
Que, ESTIMANDO parcialmente el recurso de apelación interpuesto por Dº. Abel frente a la sentencia de fecha 2 de octubre de 2.023, recaída en autos de modificación de medidas seguidos por aquel contra Dª. Filomena bajo el número 48/2.023, ante el Juzgado de Primera Instancia número 22 de los de Madrid, debemos REVOCAR y REVOCAMOS también en parte meritada resolución, ACORDANDO:
1º.- Desde fecha de la presente sentencia, la custodia de las menores de edad Luisa y Marta será compartida por semanas entre ambos progenitores, de lunes a lunes, comenzando por la madre, verificándose en el centro escolar las entregas y recogidas, y caso de ser día festivo se anticipará o diferirá al anterior o posterior lectivo dicha entrega o recogida.
2º.- En coyuntura de desacuerdo, corresponderá a las descendientes por mitad la estancia con uno y otro progenitor en las vacaciones escolares de verano y Navidad, siendo completas las de Semana Santa, en permanencia con la madre en años pares, y en impares con el padre, con igual entrega y recogida de las niñas en el colegio.
3º.- Desde la fecha de la presente resolución, cada progenitor asumirá los gastos propios de nutrición, ocio, vestido, calzado, higiene, médico farmacéuticos corrientes...etc., cuando le corresponda la estancia con Luisa y Marta, sufragándose en proporciones de un 70 % el progenitor y el restante 30 % la madre, los costes educativos que gire el colegio, los de libros, material escolar y actividades extraescolares y deportivas que vengan practicando las niñas, así como los gastos extraordinarios en que se incurra para ellas.
4º.- Deberá Dº. Abel ingresar mensualmente 150 € para cada menor en la cuenta designada por la madre, abonables y a actualizar en los términos en que se estableció la contribución alimenticia a su cargo en la sentencia de 10 de noviembre de 2.020.
5º.- Se atribuye a Dº. Abel el uso del domicilio familiar, si bien confiriendo a Dª. Filomena un plazo de 3 meses para que lo desaloje, transcurrido el cual deberá dejar el inmueble expedito y a disposición de su titular, sin necesidad de nueva declaración.
No ha lugar a condenar a ninguno de los litigantes al pago de las costas de la alzada.
Hágase devolución del depósito constituido para la interposición del recurso.
Así, por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
La difusión del texto de esta resolución a partes no interesadas en el proceso en el que ha sido dictada sólo podrá llevarse a cabo previa disociación de los datos de carácter personal que los mismos contuvieran y con pleno respeto al derecho a la intimidad, a los derechos de las personas que requieran un especial deber de tutela o a la garantía del anonimato de las víctimas o perjudicados, cuando proceda.
Los datos personales incluidos en esta resolución no podrán ser cedidos, ni comunicados con fines contrarios a las leyes.
