Última revisión
10/01/2013
Sentencia Civil Nº 157/2012, Audiencia Provincial de Segovia, Sección 1, Rec 155/2012 de 26 de Junio de 2012
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Orden: Civil
Fecha: 26 de Junio de 2012
Tribunal: AP - Segovia
Ponente: ALVAREZ OLALLA, MARIA DEL PILAR
Nº de sentencia: 157/2012
Núm. Cendoj: 40194370012012100240
Encabezamiento
SENTENCIA: 00157/2012
En la Ciudad de Segovia, a veintiséis de junio de dos mil doce.
La Audiencia Provincial de esta capital, integrada por los Ilmos. Sres. D. Andrés Palomo del Arco, Pdte.; Dª María Felisa Herrero Pinilla, Magistrados y Dª Pilar Alvarez Olalla, Magistrado Suplente, ha visto en grado de apelación los autos de las anotaciones al margen seguidos a instancia de
Antecedentes
Fundamentos
En la sucinta demanda se hace constar, en el antecedente de hecho segundo, que el demandado solicitó a la entidad financiera SERVICIOS FINANCIEROS CARREFOUR E.F.C., S.A., un préstamo por importe de 19.326, 72 euros, aportando para acreditarlo, según expone en la demanda la parte actora, un "contrato de financiación", que contiene las condiciones generales y ha sido debidamente firmado por las partes. Afirma la parte actora que el demandado debía hacer pagos periódicos para cumplir con su obligación de devolución y abono de intereses, y que ha incumplido la misma por lo que reclama la totalidad del préstamo por vencimiento anticipado.
El demandado en su contestación alega la inexistencia de la deuda y niega deber nada a la parte actora.
El juez desestima la demanda considerando que lo firmado por el demandado es una SOLICITUD DE PRÉSTAMO y que no ha existido verdadero contrato de préstamo, no habiéndose probado tampoco la entrega del dinero prestado por parte del prestamista al prestatario.
La parte actora interpone recurso de apelación contra esta resolución, que fundamenta en varios argumentos.
La parte demandada, en su escrito de oposición al recurso, solicita la inadmisión del mismo por preclusión, pues tras la Ley 37/11 el recurso de apelación ya no ha de ser objeto de preparación, sino directamente de interposición. Sin embargo, la sentencia contenía una indicación según la cual, el recurso se podría interponer en el plazo de cinco días. La parte actora presentó escrito de preparación del recurso en ese plazo, ante lo cual, se dictó providencia indicando al recurrente que conforme a la nueva Ley debía interponer recurso de apelación en el plazo de 20 días desde la notificación de la sentencia. Ante las alegaciones del recurrente en reposición señalando que la sentencia establecía el plazo de cinco días para la preparación, se dictó nueva providencia indicando que el plazo de 20 días empezaría a contar a partir de que hubiere recaído esta última providencia. En virtud de ello, el recurso se ha presentado pasados los 20 días que marca la nueva Ley, respecto al día en que se dictó la sentencia.
En cuanto al fondo, la parte apelada mantiene su negativa a reconocer la existencia del préstamo, alegando que la incomparecencia a la prueba de interrogatorio no puede tener la misma trascendencia que la rebeldía, y que si existió algún abono a favor de la actora ello no supone reconocimiento de la existencia del préstamo.
El objeto de controversia se ciñe a determinar si existió o no contrato de préstamo entre las partes, que obligue al demandado a la devolución del mismo en su totalidad, por vencimiento anticipado, ante el incumplimiento del abono de varias cuotas. Si bien el contrato de préstamo es un contrato real, que exige entrega de la cosa para su perfección, lo cierto es que en el ámbito del crédito al consumo, cuya legislación sería de aplicación al presente caso, la naturaleza ha mutado, en el sentido de que basta un acuerdo entre prestamista y prestatario configurado con los requisitos de forma que la Ley prevé, para que pueda decirse que el contrato existe.
Si de un préstamo tradicional se tratase, habría de negarse la existencia del contrato en este caso, puesto que no consta la entrega de la cantidad prestada al supuesto prestatario, y la alegación de que no se entregó pues el préstamo iba destinado a refinanciar otras deudas se realizó de forma intempestiva, en el acto de la Audiencia Previa, por lo que no puede tenerse en consideración.
Si de un préstamo sometido a la Ley de crédito al consumo de 1995 se tratase (opción que esta Sala estima como apropiada, por más que el recurrente no invoca la citada Ley entre los fundamentos de derecho aplicables), el nivel de exigencia respecto a los requisitos formales que la misma contiene impide apreciar la existencia del contrato.
La parte actora hoy recurrente aporta un documento titulado SOLICITUD/CONTRATO DE PRÉSTAMO PERSONAL. En su clausulado, si bien se contienen la mayor parte de los elementos necesarios que conforme a la legislación de consumo deben incorporarse al contrato (TAE, importe, tipo de interés...), se hace constar expresamente que el prestamista no queda vinculado por esa solicitud, añadiéndose que la aceptación o rechazo de la concesión del mismo será comunicada personalmente al prestatario y, en caso de aceptarse, será acompañada por el correspondiente cuadro de amortización. Por ello no consta así la periodicidad de los pagos, tal y como exige el art. 6 LCC, siendo la sanción establecida al respecto que no podría exigirse la devolución del préstamo por el consumidor hasta la finalización del contrato (art. 7 LCC).
De todo ello no cabe sino concluir que lo que se firmó en ese momento, fue una solicitud de crédito, desconocida por la Ley 7/1995 (que resulta aplicable a este caso, al datar el documento controvertido del año 2009) pero que sí es mencionada en la nueva Ley de contratos de crédito al consumo 16/2011. Si el crédito posteriormente se llegó a formalizar, el prestamista ha omitido la prueba de la existencia de contrato escrito que exigen los arts. 6 y 7 de la Ley, so pena de nulidad del contrato. Un contrato es vinculación, la cual, obviamente, no se desprende, sino todo lo contrario, del documento presentado por la parte, actora. El pago de determinadas cuotas por parte del prestatario, a través de domiciliación bancaria, habiendo sido devueltos varios recibos con posterioridad no tiene entidad probatoria suficiente para acreditar la existencia del contrato, si bien, en definitiva, el motivo por el que se confirma la sentencia recurrida no es otro que, como es sabido, en el caso de contratación con consumidores, la legislación especial establece una serie de exigencias a los prestamistas en lo atinente a la transparencia, información al consumidor y observancia de requisitos formales que en este caso, obviamente, han resultado incumplidos.
Fallo
La confirmación de la Sentencia de instancia supone la pérdida del depósito para apelar consignada por la parte recurrente, al que deberá darse el destino legal ( D.D 15ª de la L.O.P.J ) según redacción de la L.O. 1/2009 de 3 de Noviembre.
Contra esta resolución no cabe recurso ordinario alguno, sin perjuicio de la utilización por las partes, de aquellos otros recursos para cuyo ejercicio se crean legitimados.
Así, por esta nuestra sentencia, de la que se unirá certificación al rollo de Sala y otra a los autos originales para su remisión al Juzgado de procedencia para su ejecución, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

