Última revisión
08/10/2007
Sentencia Civil Nº 328/2007, Audiencia Provincial de Tarragona, Sección 3, Rec 143/2006 de 08 de Octubre de 2007
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Orden: Civil
Fecha: 08 de Octubre de 2007
Tribunal: AP - Tarragona
Ponente: PERARNAU MOYA, JOAN
Nº de sentencia: 328/2007
Núm. Cendoj: 43148370032007100337
Núm. Ecli: ES:APT:2007:1727
Encabezamiento
AUDIÈNCIA PROVINCIAL DE TARRAGONA
SECC. 3ª
Apel·lació 143/06
Ordinari 1/04 del Jutjat de 1ª Instància 6 de Tarragona
S E N T È N C I A
PRESIDENT
Il·lma. Sra. Mª ANGELES GARCIA MEDINA
MAGISTRATS
Il·lm. Sr. JOAN PERARNAU MOYA
Il·lm. Sr. MANUEL GALAN SANCHEZ
Tarragona, 8 d'octubre de 2007.
Vist en aquesta Secció 3ª de la Audiència Provincial recurs d'apel·lació interposat per COMUNITAT DE PROPIETARIS DE
L'EDIFICI " DIRECCION000 " DE TARRAGONA, representada en aquesta instància pel Procurador Sr. Solé Tomàs i defensada
pel Lletrat Sr. Martí Aromir, contra Sentència del Jutjat de 1ª Instància 6 de Tarragona de data 30-9-2005 , en procediment
Ordinari 1/04, en el que figura com a part demandant la recurrent, i com a demandats Aula Magna Tarragona S.L., Lázaro , Carmen i Luis Pedro .
Antecedentes
PRIMER.- La Sentència d'instància disposava: "Desestimo la demanda interposada, i absolc a Aula Magna Tarragona S.L., Lázaro , Carmen i Luis Pedro de les pretensions contra els mateixos formulades, amb imposició a l'actora de les costes causades, amb exclusió de la dels codemandats en proporció a la seva quota de participació".
SEGON.- En data 18-11-2005 la COMUNITAT DE PROPIETARIS DE L'EDIFICI " DIRECCION000 " DE TARRAGONA va presentar recurs d'apel·lació.
TERCER.- En data 14-12-2005 Aula Magna Tarragona S.L., Lázaro , Carmen es van oposar al recurs.
En data 14-12-2005 Luis Pedro es va oposar al recurs.
QUART.- En la tramitació del present procediment, en aquesta alçada, s'han observat les normes i formalitats legals, excepte el termini per a dictar sentència per tasques preferents.
VIST i sent el Ponent el Il·lm. Sr. JOAN PERARNAU MOYA,
Fundamentos
0PRIMER.-0 Es va interposar demanda sol·licitant el cessament, en base a l' art. 7-2 LPH , de l'activitat 0docent o 0d'acadèmia que desenvolupa en l'edifici la demandada 0Aula Magna, per dos motius: ser contrària tal activitat d'acadèmia al títol constitutiu de la comunitat i per les molèsties que causa a la mateixa.
Front a sentència desestimatòria s'interposa recurs, al·legant error en la valoració de la prova.
Respecte a la valoració de les proves, "Según reiterado criterio jurisprudencial, la valoración probatoria es facultad de los Tribunales sustraída a los litigantes, que aunque evidentemente pueden aportar las pruebas que la normativa legal autoriza, no, en forma alguna, tratar de imponerla a los juzgadores, pues no puede sustituirse la valoración que el juzgador de instancia hizo de toda la prueba practicada por la valoración que realiza la parte recurrente, función que corresponde única y exclusivamente al Juzgador a quo y no a las partes, habiendo entendido igualmente la jurisprudencia, que el Juzgador que recibe la prueba puede valorarla de forma libre, aunque nunca de manera arbitraria, transfiriendo la apelación al Tribunal de segunda instancia el conocimiento pleno de la cuestión, pero quedando reducida la alzada a verificar si en la valoración conjunta del material probatorio se ha comportado el Juez a quo de forma ilógica, arbitraria, contraria a las máximas de experiencia o a las normas de la sana crítica, o si, por el contrario, la apreciación conjunta de la prueba es la procedente por su adecuación a los resultados obtenidos en el proceso ( SSTS 15-II-1999 y 26-I-1998 , por todas).
Es reiterada la doctrina legal de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo según la cual la valoración probatoria efectuada por los órganos judiciales de instancia al configurar el "factum" de sus resoluciones es inatacable, salvo en ocasiones excepcionales de interpretaciones totalmente absurdas, erróneas o intemperantes (ex pluribus, SSTS, Sala Primera, de 14 de febrero, 7 de marzo y 20 y 24 de abril de 1989, 1 de julio de 1996 y 15 de abril de 2003 ), constituye una afirmación que no se puede desligar de la perspectiva del órgano que la realiza, y del carácter extraordinario del recurso de casación en el seno del cual se efectúa, en el entendimiento de que nunca podrá adquirir la naturaleza de una tercera instancia -- por citar sólo las más recientes, vide SSTS, Sala de lo Civil, de 28 de enero de 2003; 15 de abril de 2003; y 12 de mayo de 2003 --. Pero ello no significa, pese a lo extendido del errado criterio contrario, que las Audiencias carezcan de esa función revisora respecto de la valoración y apreciación probatoria efectuada por los Juzgados de Primera Instancia con ocasión de los recursos de apelación de los que conozcan, pues, ex deffinitione, y como el propio Tribunal Supremo tiene declarado, la apelación es un recurso ordinario que somete al Tribunal que de ella entiende el total conocimiento del litigio, dentro de los límites del objeto o contenido en que se haya formulado el recurso, en términos tales que faculta a aquél para valorar los elementos probatorios y apreciar las cuestiones debatidas según su propio criterio dentro de los límites de la obligada congruencia ( SSTS, Sala de lo Civil, de 23 de marzo de 1963; 11 de julio de 1990 --; 19 de noviembre de 1991 --; 13 de mayo de 1992 --; 21 de abril de 1993; 31 de marzo de 1998 --; 28 de julio de 1998 --; y 11 de marzo de 2000 --; entre otras).
SEGON.- En el present cas, queda provat que Aula Magna desenvolupa una tasca d'acadèmia (repàs de primària, ESO, batxillerat, selectivitat, accés a universitat; preparació d'oposicions a mossos d'esquadra, agents rurals, bombers, Generalitat, ajuntaments, etc.; estudis d'informàtica i comptabilitat), en dos locals units de la segona planta del edifici, acadèmia que té un total de 259 m2, distribuïts en 6 aules, 4 sales de consulta, recepció, 2 lavabos i altres dependències (prova documental), amb un aforament total legalment permès de 99 persones (prova documental), un horari de 9 a 14 hores i de 16 a 22 hores de dilluns a divendres i de 9 a 14 els dissabtes, i tenint l'any 2005, 79 matriculats.
Respecte a l'adequació de tal activitat amb el títol constitutiu, aquest permet destinar la dita segona planta, on s'ubica la demandada, a "habitatge o estudi-despatx".
Al·lega la recurrent que l'activitat que desenvolupa la demandada és contrària al títol constitutiu, al ser totalment diferent.
Al·leguen els demandats que per estudi s'ha d'entendre local, i això permetria qualsevol activitat professional amb independència de si suposa major o menor nombre de visitants, i que tota la segona planta de l'edifici és destinada a activitats semblants, al haver-hi un centre podòleg, la delegació de La Vanguardia, Ràdio Ser Tarragona, dues asseguradores i una assessoria, per la qual cosa l'actora discrimina a la demandada al no sol·licitar el cessament de les activitats d'aquests altres negocis.
TERCER.- Respecte a legitimació activa i passiva de l'acció exercitada, i com diu l'AP A Coruña, sec. 5ª, S 2-5-2006, nº159/2006, "la reforma operada en la Ley de Propiedad Horizontal por la Ley 6/1999, de 6 de abril, que ha incorporado el antiguo art. 19 al vigente art. 7.2, párrafos segundo y siguientes , ha supuesto importantes novedades en la regulación de esta materia, una de las cuales afecta precisamente a la legitimación pasiva en el ejercicio de la acción de cesación contemplada en la norma. Así, el citado art. 7.2, párrafo cuarto, inciso final, de la LPH , dispone que "la demanda habrá de dirigirse contra el propietario y, en su caso, contra el ocupante de la vivienda o local", por lo que claramente establece la legitimación pasiva del propietario titular de la vivienda o local, en todo caso, y un litisconsorcio pasivo necesario entre el propietario y el ocupante, en el caso de sea éste y no aquél el infractor que desarrolla la actividad no permitida. En el caso concreto del arrendamiento, a diferencia del viejo art. 19, según el cual la comunidad de propietarios sólo podía accionar contra el arrendatario en el ejercicio de la acción resolutoria del contrato que correspondía al arrendador ante la inactividad de éste, por vía de sustitución o subrogación legal, lo que hacía innecesario demandar a dicho arrendador ( SS TS 13 junio1972, 24 enero 1974, 18 julio 1991 y 27 abril 1994 ), ahora se reconoce a la comunidad una acción propia de cesación contra el arrendatario. Sin embargo la naturaleza de esta acción, lejos de excluir la legitimación pasiva del propietario la presupone, ya que, como consecuencia de su ejercicio, puede privarse temporalmente al arrendatario, y no sólo al propietario , del derecho al uso de la vivienda o local o extinguirse definitivamente el arriendo ( art. 7.2, párrafo último, LPH ), pronunciamiento que sin duda afecta también al arrendador y puede resultar perjudicial para el mismo, de lo que se deriva un interés jurídico en oponerse a la demanda que justifica su obligada llamada al proceso.
De acuerdo con esta interpretación, con independencia de que el requerimiento de cesación en la actividad prohibida, previo al ejercicio de la acción, haya de hacerse directamente al infractor que la realice ( art. 7.2, párrafo segundo, LPH) sin dirigirse antes al propietario titular, como establecía la normativa anterior con la consiguiente subrogación, ante la inactividad de éste, en la acción resolutoria del contrato deducida frente al ocupante, y de que lo pretendido en la demanda sea simplemente la cesación en la actividad no permitida, ha de entenderse correctamente constituida la relación jurídico procesal, al demandar conjuntamente a los propietarios y a los arrendatarios del local en el que se desarrolla la actividad , sin perjuicio de las acciones que pudieran ejercitar entre ellos con base en el contrato de arrendamiento".
QUART.- Respecte a les activitats no permeses per la LPH, i com diu l'AP Tarragona, sec. 3ª, S 23-5-2002, "el art. 7.2 de la LPH, redactado por la Ley 8/1999 de reforma de la Ley 49/1960 sobre Propiedad Horizontal , establece que al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres; nocivas, peligrosas o ilícitas. Hay que señalar que el artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal establece una serie de prohibiciones, que son consecuencia lógica de uno de los principios que inspira la Ley de Propiedad Horizontal, tal y como se recoge en su exposición de motivos, al decir: "Por lo mismo, íntimamente unidos a los derechos de disfrute, aparecen los deberes de igual naturaleza. Se ha tratado de configurarlos con criterios inspirados en las relaciones de vecindad, procurando dictar unas normas dirigidas a asegurar que, el ejercicio del derecho propio no se traduzca en perjuicio ajeno ni en menoscabo del conjunto para así dejar establecidas las bases de una convivencia normal y pacífica" y en desarrollo de este principio y del que también en su relación recoge la exposición de motivos al señalar "los derechos de disfrute tienden a atribuir al titular las máximas posibilidades de utilización, con el límite representado tanto por la concurrencia de los derechos de igual clase de los demás cuanto por el interés general", el artículo 7 contiene dos series de prohibiciones, una de carácter convencional, actividades no permitidas en los estatutos, y otras de carácter legal, actividades dañosas para la finca, inmorales, peligrosas, incómodas o insalubres.
A la hora de realizar tal función interpretativa deberá tenerse en cuenta que cuando se trata de limitaciones a las facultades dominicales deberán siempre interpretarse de modo restrictivo, no extensivamente, siendo lo excepcional la prohibición o límite al ejercicio de los derechos, salvo que afecte a elementos comunes ( SAP Tarragona de 16 de junio de 1994 y SSTS de 21 de diciembre de 1993, 20 de febrero de 1997 y 31 de mayo de 1996 , entre otras), pero no por ello deberá olvidarse lo dispuesto en el art. 3 del Código civil , es decir, el contexto en que se aplican las normas, la realidad social del tiempo que han de ser aplicadas y, su espíritu y finalidad ( SAP de Cádiz de 27 de marzo de 1998 )".
En el present cas, el títol constitutiu és ben clar que permet únicament destinar la dita segona planta, on s'ubica la demandada, a "habitatge o estudi-despatx".
Per estudi, el diccionari de la RAE entent "lugar de trabajo de un artista o profesional liberal. Apartamento de reducidas dimensiones, dedicado por lo general a vivienda o despacho". I per despatx, "local destinado al estudio o a una gestión profesional".
De tals definicions resulta que "estudi-despatx" s'ha d'interpretar com a local professional de no gaire dimensió, tant en l'espai com, sobre tot, en el nombre de persones, lluny, per tant, d'una activitat, com la de la demandada, on la concentració i moviment de persones a totes hores excedeix, en molt, de l'esperit i la lletra de la limitació estatutària. Més encara quan el que es pretén amb les normes constitutives i estatutàries de les comunitats de propietat horitzontal és garantir la convivència entre els diferents copropietaris i usuaris, amb les menors molèsties possibles, i on sempre han de primar els interessos dels que viuen en les mateixes, tenint el seu domicili familiar allí, sobre dels interessos econòmics dels que es lucren amb activitats professionals a l'edifici. Per tant, s'ha de concloure que l'activitat que desenvolupa la demandada és contraria a la lletra i al esperit del títol constitutiu.
CINQUÈ.- El segon motiu en que es fonamentava la sol·licitud de cessament de l'activitat -i, per tant, el segon motiu del recurs- és que tal activitat d'acadèmia és molesta, incòmoda i perjudicial pels demés copropietaris de l'edifici.
Ja la Jurisprudència ha qualificat reiteradament com a molesta i incòmode l'activitat d'acadèmia o ensenyament desenvolupada en edificis habitats, per la nombrosa concurrència de persones que això suposa, que deambulen per l'escala comú i altres instal· lacions comuns de l'edifici, i que afecten tant a tranquil·litat, que és exigible en un lloc on famílies desenvolupen la seva vida, com a la seguretat de l'edifici.
Com ja deia el Tribunal Suprem Sala 1ª, S 11-10-1978, nº 318/1978, "el caso de un establecimiento de enseñanza determinante de ruidos excesivos y de numerosa concurrencia en la casa (...) porque si -entre otras- han de ser calificadas de "molestas" las actividades que constituyen incomodidad por los ruidos o vibraciones que produzcan ( artículo 3.º del Reglamento de 30 de noviembre de 1961 y artículo 2.º, párrafo tercero, IV, a), de la Orden de 15 de marzo de 1963 ), es manifiesto que la masiva asistencia de jóvenes a un centro docente instalado en un inmueble en régimen de propiedad horizontal por fuerza habrá de causar a los moradores de las viviendas molestias sensiblemente superiores a las inherentes a las relaciones de vecindad, y esa incomodidad tan grave no puede pretender imponérseles en aras de especiosas razones de solidaridad social".
Igualment, l' AP Madrid, sec. 19ª, S 29-11-1993, nº 677/1993 , assenyala que "la base de la acción que se ejercita en el presente procedimiento se encuentra (...) en el desarrollo por parte de los demandados en el piso que ocupan en el edificio sobre el que se encuentra constituida la Comunidad de Propietarios, de una actividad que se califica como molesta o incómoda y por tanto incide en la prohibición que establece el reseñado art. 7 LPH . Dicha actividad consiste en una Academia de Mecanografía, Informática y Enseñanza de Idiomas, por lo que el piso es utilizado de manera diaria e interrumpida en horario de mañana y tarde por los alumnos que asisten a las clases que se imparten en la citada academia, así como los elementos comunes del inmueble, y todo ello implica un trasiego de personas, así como la falta de posible control de personas que acceden y salen del edificio. Tal actividad es considerada acertadamente como molesta e incómoda para el resto de los copropietarios del inmueble por la sentencia recurrida, y debe serlo así no solamente sobre posibles valoraciones de futuro respecto la capacidad total de las clases, sino que realmente ya en la actualidad debe ser así calificada en atención sobre todo a que, siendo el destino de los pisos del edificio el de vivienda y ello no implica necesariamente que no pueda existir otra actividad diferente, la que llevan a cabo los demandados supone por sus propias características una afluencia de personas muy superior a la que representa la utilización de un piso para vivienda de sus moradores, y esa afluencia de personas con las consecuencias que se han expuesto origina de modo natural molestias al resto de los comuneros y gastos concretos de elementos comunes que afectan a toda la comunidad. A los efectos de la acción ejercitada hay que tener en cuenta que se formula contra los propietarios del piso y contra la entidad, formada por los mismos, que desarrolla en el piso su actividad docente, con lo que se acumulan dos pretensiones que respectivamente afectan a los titulares del piso y al ocupante del mismo, pretendiendo el desalojo por el desarrollo de actividades molestas para la comunidad, habiéndose practicado a tal fin el oportuno requerimiento para la cesación de las mismas (folios 78 y ss.)".
0I la SAP Tarragona de 20-3-1995 diu que "el número de alumnos, en la actualidad es de noventa y cuatro, repartidos entre mañana y tarde, pudiendo concurrir simultáneamente, y, que la única salida del Centro al exterior es por la escalera y el portal común del edificio, poniendo de manifiesto una premisa, numerosa presencia de estudiantes que, por razón de su edad, es presumible que sean proclives a reuniones alegres y alborotadas, con una incidencia sensible en la vida pacífica y sosegada de los demás habitantes del edificio, que al coincidir en la escalera tienen que soportar unos hábitos más que suficientes para causar molestias, que no tienen porque soportarlas como usuarios de la vivienda y de los anejos. La incomodidad, gramaticalmente, es sinónimo de molestia causadas por reuniones numerosas y generalmente bulliciosas, y tienen que producirlas cuando se desarrollan en la planta de un edificio, sin que se trate de una valoración subjetiva, aquí no actuan los hábitos individuales sino los que integran el colectivo de veintisiete copropietarios que se encuentran incómodos al tener que compartir diariamente la misma escalera con un grupo numeroso de personas que acuden a la Escuela (...) con la pluralidad concurrente en este caso, el elevado número que lo integran, que puede superar a los actuales, necesariamente, ejerce una influencia en la convivencia de todos los que se integran en el mismo edificio, con una convergencia negativa al proyectarse sus tendencias en la vida social en unos parámetros distintos, generando unas molestias ante el distinto comportamiento, que no tienen porque soportarlas cuando la normativa legal ampara una vida cómoda y relajada, suficiente para hacer incompatible la instalación de una escuela en el mismo inmueble".
En el present cas, la sentència impugnada diu que "parto de la base fundamental de que a nadie le agrada tener en su comunidad una actividad de esta índole, y, en general, ninguna que genere un trasiego de personas superior a lo que se espera en el lugar de acceso a donde las familias desarrollan su actividad y su vida cotidiana, y, por tanto, de que son comprensibles las quejas de los vecinos", considerant provat que "la academia tiene un volumen de actividad que es claramente superior al resto de los despachos y oficinas del segundo piso", però considera que la demandada "no es responsable exclusivo del acaecimiento de las molestias ocasionadas, que no superan el nivel de inmisión tolerable de la comunidad; no existen daños acreditados ni cuantificados, ni otras pruebas que impliquen la atribución de responsablidad en exclusiva a una actividad perfectamente lícita de la sociedad demandada". En definitiva, considera provat que la demandada genera molèsties, que les genera molt més que els demés oficines existents a la segona planta, però que no són intolerables per a la comunitat al haver també altres oficines que generen molèsties.
De les proves practicades, resulta, com diu la sentència impugnada, que dels 79 alumnes matriculats que diu tenir la demandada, van diàriament a l'acadèmia més de 20, manifestant els actors que alguns es reuneixen al portal, on a vegades fumen i mengen; nombre de persones que genera una brutícia superior a la normal en els elements comuns; havent-se instal·lat ja limitacions en l'ascensor pel abús que del mateix feien alguns alumnes; tenint l'acadèmia un sistema de manera que quan es truca al porter automàtic s'obra la porta de la comunitat automàticament, per la qual cosa resulta inútil tal sistema de seguretat.
En definitiva, l'activitat al edifici de la demandada causa molèsties objectives als demés copropietaris que allí viuen, molèsties que són superiors a les normals que té, i ha de raonablement tenir, una comunitat semblant, i, per tant, que cap obligació té dita comunitat de suportar ni tolerar, i sense que les demés oficines també instal·lades al edifici siguin de similars característiques a la demandada, ni en l'activitat que desenvolupen, ni en volum, ni, sobre tot, en el nombre de persones que a elles van diàriament, i per tant, en les molèsties que generen, havent-se de concloure raonablement que l'activitat de la demandada és molesta als efecte de l' art. 7-2 LPH .
Procedeix doncs estimar el recurs, estimant la demanda, ordenant el cessament de l'activitat docent o d'acadèmia que fa la demandada Aula Magna en l'edifici, amb imposició de les costes de primera instància a la part demandada conforme l' art. 394 LEC.
SISÈ.- Conforme als arts. 394 y 398 LEC , al estimar el recurs, no es fa imposició de les costes d'aquesta instància.
Vistos els preceptes citats i demés de general y pertinent aplicació,
Fallo
ESTIMEM el recurs d'apel·lació interposat per COMUNITAT DE PROPIETARIS DE L'EDIFICI " DIRECCION000 " DE TARRAGONA, contra Sentència del Jutjat de 1ª Instància 6 de Tarragona de data 30-9-2005, en procediment Ordinari 1/04 , que es REVOCA, fent els següents pronunciaments:
1.- Estimem la demanda, i ordenem el cessament de l'activitat docent o d'acadèmia que fa la demandada Aula Magna en l'edifici " DIRECCION000 " de Tarragona, amb imposició de les costes de primera instància a la part demandada.
2.- No es fa imposició de les costes d'aquesta instància.
Retorneu les actuacions originals al Jutjat de procedència, amb testimoni de la present resolució, i demaneu d'aquell rebut.
Així ho acordem, manem y signem.
