Última revisión
02/02/2015
Sentencia Civil Nº 550/2014, Audiencia Provincial de Madrid, Sección 20, Rec 172/2014 de 09 de Diciembre de 2014
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Orden: Civil
Fecha: 09 de Diciembre de 2014
Tribunal: AP - Madrid
Ponente: SAINZ DE LA MAZA, RAFAEL DE LOS REYES
Nº de sentencia: 550/2014
Núm. Cendoj: 28079370202014100496
Encabezamiento
Audiencia Provincial Civil de Madrid
Sección Vigésima
C/ Ferraz, 41 - 28008
Tfno.: 914933881
37007740
N.I.G.:28.065.00.2-2013/0000061
Recurso de Apelación 172/2014
O. Judicial Origen:Juzgado Mixto nº 03 de Getafe
Autos de Procedimiento Ordinario 356/2013
APELANTE:BANKIA SA
PROCURADOR D./Dña. FRANCISCO ABAJO ABRIL
APELADO:D./Dña. Bibiana y D./Dña. Fermina
PROCURADOR D./Dña. LUIS ARREDONDO SANZ
SENTENCIA
TRIBUNAL QUE LO DICTA:
ILMOS. SRES. MAGISTRADOS:
D. JUAN VICENTE GUTIERREZ SÁNCHEZ
D. RAFAEL DE LOS REYES SAINZ DE LA MAZA
D. CESAR TEJEDOR FREIJO
En Madrid, a nueve de diciembre de dos mil catorce.
La Sección Vigésima de la Ilma. Audiencia Provincial de esta Capital, constituida por los Sres. que al margen se expresan, ha visto en trámite de apelación los presentes autos civiles Procedimiento Ordinario 356/2013 seguidos en el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 03 de Getafe a instancia de BANKIA SA apelante - demandado, representado por el Procurador D. FRANCISCO ABAJO ABRIL contra Dña. Fermina y Dña. Bibiana apelado - demandante, representado por el Procurador D. LUIS ARREDONDO SANZ; todo ello en virtud del recurso de apelación interpuesto contra Sentencia dictada por el mencionado Juzgado, de fecha 14/01/2014 .
VISTO, Siendo Magistrado Ponente D. RAFAEL DE LOS REYES SAINZ DE LA MAZA.
Antecedentes
PRIMERO.-Por Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 03 de Getafe se dictó Sentencia de fecha 14/01/2014 , cuyo fallo es el tenor siguiente: 'Fallo: Que debo estimar y estimo la demanda formulada por el Procurador de los Tribunales Don Félix González Pomares en representación de Doña Fermina y de Doña Bibiana , asistidas por el Letrado Ángel Jiménez Martín contra Bankia S.A., representada por el Procurador D. Francisco José Abajo Abril y asistida por el Letrado D. Adrián Dupuy López, y en consecuencia: 1.- Declaro la nulidad del contrato de suscripción de 'participaciones preferentes Caja Madrid 2009' suscrito entre las partes con fecha de orden de suscripción de 22 de mayo del 2009 y con fecha valor del 7 de julio de 2009 bajo el número de orden NUM000 .- 2.- Condeno a Bankia S.A. a reintegrar a Doña Fermina y a Doña Bibiana , la cantidad de 81.700 euros, cantidad que devengará el interés legal del dinero desde el 7 de julio del 2009 hasta la fecha de la presente resolución y a Doña Fermina y a Doña Bibiana , a reintegrar a Bankia S.A. los rendimientos recibidos y que ascienden a la suma de 12.711,96 euros, desde el momento de abono de cada uno de los rendimientos hasta la fecha de la presente resolución, determinando que la titularidad de las 37.858 acciones de Bankia S.A. en que fueron convertidas las participaciones preferentes pasará a Bankia S.A. aplicándose el importe del valor de venta de dichas acciones al pago de la cantidad de 81.700 euros y el interés de la misma ya dicho. Las cantidades a cargo de cada parte deberán compensarse en la cuantía concurrente, devengando la cantidad restante el interés legal del artículo 576 de la LEC desde la presente resolución.- 3.- Condeno a Bankia S.A. al pago de las costas causadas a la parte demandante derivadas del presente procedimiento.'.
SEGUNDO.-Contra la anterior resolución se interpuso recurso de apelación por la parte demandada, exponiendo las alegaciones en que basa su impugnación. Admitido el recurso en ambos efectos, se dio traslado del mismo a la apelada, que presentó escrito oponiéndose al recurso formulado de contrario. Elevados los autos ante esta Sección, fueron turnados de ponencia, y quedando pendientes de resolución, se señaló fecha para la deliberación y votación, que se ha llevado a cabo por los Magistrados de esta Sección.
TERCERO.-En la tramitación del presente procedimiento han sido observadas las prescripciones legales.
Fundamentos
PRIMERO:Frente a la Sentencia dictada por el Juzgado de 1ª Instancia nº 3 de Getafe en el Juicio Ordinario nº 356/13 por la que estimándose la demanda formulada por Dña. Fermina y Dña. Bibiana , se declaró la nulidad del contrato de suscripción de 'participaciones preferentes de Caja Madrid 2009' por error vicio del consentimiento, suscrito entre las partes con fecha 22 de mayo de 2.009, por importe de 81.700 €, con la consiguiente restitución recíproca de las prestaciones en los términos indicados, formula recurso de apelación Bankia, S.A., negando en definitiva error en el consentimiento de las actoras, por habérseles proporcionado toda la información precisa para que conocieran las características del producto adquirido, tal y como la exigía la legislación aplicable.
Con carácter previo impugnó el rechazo de la excepción de falta de litisconsorcio pasivo necesario aducida, al considerar que tuvo que haber sido traída al procedimiento Caja Madrid Finance Preferred, S.A. en calidad de demandada
SEGUNDO:Como ya lo hiciera el Juzgador de instancia en el acto de la audiencia previa, la excepción de falta de litisconsorcio pasivo necesario aducida debe ser rechazada. Y es que la constitución de la relación jurídica procesal en el presente procedimiento entre las demandantes y la entidad demandada BANKIA, SA es plenamente correcta, desde el momento en que fueron las únicas personas que intervinieron en los negocios jurídicos cuestionados y, en consecuencia, las únicas que se hallaban directamente interesadas en la relación jurídica discutida.
Como se afirmó en la Sentencia de 20 de marzo de 2.014 de la Sección 18ª de la AP de Madrid , que citaba a su vez la de 3 de febrero de la misma Sala, 'se hace descansar en la supuesta falta de litisconsorcio pasivo necesario, o necesidades de traer al procedimiento a la denominada Cajamadrid Finance Preferred en el hecho de haber sido, al parecer, esta entidad la emisora de las denominadas participaciones preferentes de tal manera que producida la nulidad del contrato de adquisición de las mismas en realidad tendría que ser la referida entidad la que se anotara en su cuenta de resultados. Sin embargo, olvida la parte demandada hoy apelante que, en primer lugar y, como se pone de manifiesto en la lectura de los documentos aportados con la demanda que no han sido contradichos por la demandada ..., la adquisición de las participaciones se hizo a través de BANKIA , S.A., y no se hace mención alguna a esa denominada Cajamadrid Finance Preferred. Pero es que además peticionándose como se peticiona la nulidad del contrato por un supuesto vicio del consentimiento es evidente que dicho vicio del consentimiento de existir solamente ha podido ser cometido por la hoy demandada y apelante, pues no consta que la supuesta entidad que supuestamente ha emitido las participaciones haya tenido relación alguna en el contrato cuya nulidad se pide....'.
Pero es que además la hoy recurrente al fundar ese defecto liticonsorcial no niega su legitimación pasiva sino que defiende que junto a Bankia debe de ser demandada también la entidad emisora de las participaciones y que es una filial de la antigua Caja de Madrid, manifestando no obstante que de no ser llamada a juicio devendría imposible la ejecución de la sentencia estimatoria que se dictase. Pues bien, no es ello así como bien conoce la recurrente puesto que no es la filial emisora la destinataria del capital con el que se suscriben las participaciones preferentes sino que ese capital forma parte de los recursos propios de la matriz demandada, como establece la Disposición Adicional segunda 1.b) de la Ley 13/1985 de 25 de mayo (BOE de 28 de mayo) de coeficientes de inversión, recursos propios y obligaciones de información de los intermediarios financieros: En los supuestos de emisiones realizadas por una sociedad filial de las previstas en la letra a), los recursos obtenidos deberán estar invertidos en su totalidad, descontando gastos de emisión y gestión, y de forma permanente, en la entidad de crédito dominante de la filial emisora, de manera que queden directamente afectos a los riesgos y situación financiera de dicha entidad de crédito dominante y de la de su grupo o subgrupo consolidable al que pertenece, de acuerdo con lo que se indica en las letras siguientes'.
Quizá por ello, como se dijo es por lo que toda la documentación recibida por la demandante en el curso de la contratación lleva el anagrama de Caja Madrid y no se hace mención a que la contratante o emisora sea una entidad filial, salvo en el resumen de la emisión y siempre con igual logo, sin que en el resguardo de la operación ... se haga la más mínima referencia, ni siquiera en la letra minúscula al pie del mismo, de que los títulos no son emitidos por Caja Madrid sino por Caja Madrid Finance Preferred S.A, la cual pertenecía al 100% al grupo Caja Madrid con los efectos derivados de la citada normativa (esencialmente y en lo que ahora afecta que los recursos obtenidos deberán estar invertidos en su totalidad y de forma permanente, en la entidad de crédito dominante de la filial emisora) con lo que es obvio que nos hallamos ante una ambigüedad (otra más) cometida por la propia entidad dominante que controla como tal la operación de emisión de este producto. Es obvio que esa información también debió darse y tampoco se dio como fue la norma a la vista de lo actuado, a pesar de que también forma parte de ese deber que habría de haber cumplido la entidad ahora demandada y que no cumplió, a pesar de la exquisitez que ahora quiere mostrarse en la aplicación de la normativa en la forma en que sustenta el resto de los motivos de recurso'.
También debe traerse a colación la Sentencia de 30 de junio de 2.014 de la Sección 13ª de la AP de Barcelona, ilustrativa a estos efectos, y que esta Sala asume en su integridad:
' SEGUNDO.- Recurre en primer lugar la entidad demandada la sentencia reiterando la excepción procesal de falta de litisconsorcio pasivo necesario, por considerar que debía haberse traído al procedimiento a la entidad emisora de las participaciones preferentes, 'Caja Madrid Finance Preferred, S.A.', puesto que 'BANKIA, S.A.', en cuanto que sucesora de 'Caja Madrid', no era la destinataria final de los fondos invertidos, sino mera intermediaria y comercializadora del producto financiero. En puridad de conceptos, lo que tendría que haberse formulado no sería esta excepción, si no más propiamente la de falta de legitimación pasiva, que, en cualquier caso, y por los mismos razonamientos, no podría prosperar.
Esta cuestión ha sido reiteradamente tratada por numerosas sentencias de distintas Audiencias Provinciales. Entre ellas, es oportuno citar, dada la similitud del caso allí juzgado al presente, atendidos los documentos acompañados a la contestación de la demanda, la SAP CACERES de 15.1.14 (en idéntico sentido se pronuncia la SAP Ciudad real de 21.3.2014 ) que declara: '...aunque formalmente la emisión de las preferentes litigiosas fue realizada por la entidad CAJA MADRID FINANCE PREFEREED S.A., es lo cierto que resulta evidente ser la misma una filial o empresa perteneciente a la propia entidad CAJA MADRID, a la que ha sucedido la demandada BANKIA, como se pone de manifiesto en la propia orden de suscripción aportada como documento número dos de la demanda en la que aparece en su parte superior izquierda la expresión 'CAJA MADRID' y el logo de la misma, expresión que se reitera en la descripción del valor, sin que de ningún modo se aclare que el emisor sea un tercero ajeno a la dicha entidad. Por otro lado, en el resumen o folleto aportado como documento número 4 a la demanda, vuelve a aparecer el logotipo de CAJA MADRID, debajo de la denominación CAJA MADRID FINANCE PREFEREED S.A., haciendo ver la pertenencia de ésta a la entidad CAJA MADRID, presentándose ante el cliente como una misma entidad con igual logotipo y personalidad e indicándose, expresamente, que 'el presente resumen, el Documento Registro del emisor y la Nota de Valores serán referidos, conjuntamente, como el 'Folleto'', refiriéndose a continuación que existe un documento Registro de Caja de Ahorros de Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, inscrito en los registros oficiales de la CNMV, el 10 de julio de 2008'....Todo ello incide en la idea de tratarse de una emisión de participaciones preferentes de CAJA MADRID no siendo distinto el sujeto emisor del sujeto que coloca el producto en el mercado. Por todo ello, consideramos acertada la resolución de la juzgadora de la primera instancia al rechazar la excepción de falta de litisconsorcio pasivo necesaria formulada y por eso rechazamos también el motivo del recurso de apelación a tal efecto planteado'.
Concluye que 'en definitiva, CAJA MADRID FINANCE PREFEREED es una simple sociedad instrumental para la emisión de las participaciones preferentes, y esta participada al 100% por, en aquel entonces Caja Madrid, lo que permite aplicar la doctrina del levantamiento del velo, y comporta que decaiga la excepción invocada por la demandada ahora recurrente'.
Desestimada la anterior excepción, ni siquiera es preciso entrar a conocer sobre el defecto en el modo de proponer la demanda, porque era una cuestión que se vinculó a la estimación de la misma.
TERCERO:Sobre el fondo, lo primero que adujo la entidad bancaria demandada en su escrito de recurso, fue que cumplió escrupulosamente con el deber de información que pesaba sobre ella, también con la normativa vigente para la comercialización del producto, y que el cliente suscribió toda la documentación requerida por dicha normativa. Y ello, pesar de reconocer que a las actoras no se les realizaron los tests de conveniencia ni de idoneidad. Estimaba que no venía obligada a realizar los tests de conveniencia, por no haber existido entre las partes una relación jurídica de asesoramiento en materia de inversión en los términos que recoge la nota difundida el 20 de abril de 2.010 sobre delimitación de competencias entre la CNMV y el Banco de España; y al tener ya conocimiento de sus perfiles por contrataciones anteriores y por la documentación solicitada para ello.
Tales alegaciones no pueden ser tomadas en consideración.
Según el art. 63.1.g) de la Ley de Mercado de Valores , se considerará servicio de inversión el asesoramiento en materia de inversión, entendiéndose por tal la prestación de recomendaciones personalizadas a un cliente, sea a petición de éste o por iniciativa de la empresa de servicios de inversión, con respecto a una o más operaciones relativas a instrumentos financieros; no siéndolo, a los efectos de lo previsto en este apartado, las recomendaciones de carácter genérico o no personalizadas que se puedan realizar en el ámbito de la comercialización de valores e instrumentos financieros, que tendrán el valor de comunicaciones de carácter comercial.
Añade el citado precepto que la comercialización de servicios de inversión y la captación de clientes, no constituyen en sí mismas servicios de inversión, sino actividades previas a cada uno de los servicios de inversión enumerados en los apartados precedentes, que podrán ser desarrolladas de forma separada a la prestación del servicio en sí.
Pues bien, no otra cosa que un servicio de inversión puede verse en la llamada que el Sr. Jose Daniel realizó a las actoras para sugerirles y ofrecerles el canje de las participaciones preferentes de Caja Madrid 2004 que ya poseían, por otras emitidas en el 2.009, y que definitivamente suscribieron mediante orden de compra de fecha 22 de mayo de 2.009, aunque sólo la firmara Dña. Fermina . El propio empleado del Banco reconoció que era la persona encargada 'de colocar las preferentes'; que Dña. Fermina era una cliente habitual; que a pesar de ello desconocía el grado de formación que tenía; y que la llamó, al igual que a otros clientes que ya eran titulares de preferentes, pero de una emisión del año 2.004, por si estaba interesada en canjearlas por unas nuevas emitidas en 2.009, que tenían una mayor rentabilidad. Igualmente reconoció que no les hizo test de idoneidad ni de conveniencia; pero al respecto, llama la atención que esta decisión no fue tomada por el comercial del banco a la vista de los propios datos o de la información que le transmitieran o que tuviera de las compradoras, sino que como él mismo indicó a preguntas del Juzgador de instancia, el programa informático al parecer 'se lo saltó' - es decir, que ni siquiera le brindó la posibilidad de hacerlos, - siguiendo mecánicamente y sin cuestionárselos, los pasos que marcaba para concertar la operación; y ello, porque según la información introducida, tenían otros productos complejos, y en consecuencia habrían de ser conocedoras de los mismos.
Tal llamada no puede ser entendida como la simple oferta de un producto financiero; menos aún como una recomendación genérica realizada en el ámbito de la comercialización de valores o instrumentos financieros, con valor de una mera comunicación de carácter comercial. La recomendación u oferta fue más que personalizada e individualizada, al no constar que se realizara a todos los clientes del Banco o al público en general a través de los canales de distribución habituales, sino que fue dirigida a las actoras, como posibles inversoras, y sólo por ser titulares de otras preferentes pero de una emisión anterior, como reconoció el empleado del Banco.
Si todo ello es así, difícilmente se puede sostener que se cumplió escrupulosamente con la normativa vigente para la comercialización del producto.
Lo primero que debe ponerse de manifiesto es que la Ley 47/2007 de 19 de diciembre, que modificó la Ley 24/1988 de 28 de julio, del Mercado de Valores, entró en vigor al día siguiente de su publicación en el BOE, y lo que ocurrió el 20 de diciembre de 2.007, conforme a lo establecido en su Disposición Final 6 ª. En consecuencia, desde el día 21 de diciembre de 2.007, el Banco demandado tenía la obligación de haber procedido a clasificar a sus distintos clientes; y todo ello con independencia del plazo de que pudiera gozar para adoptar sus estatutos, programas de actividades y reglamentos internos de conducta a lo dispuesto en la nueva Ley.
Según el art. 78 bis 1 de la citada Ley , a los efectos de lo dispuesto en el Título en el que se integra, las empresas de servicios de inversión - como en el caso de autos sería la demandada, - clasificarán a sus clientes en profesionales y minoristas, definiéndose a aquéllos por exclusión, es decir, los que no sean considerados profesionales. La finalidad de dicho precepto no es otra que reforzar la protección del cliente minorista, al estimarse que carece de los conocimientos o experiencia suficiente, frente a un profesional, como para comprender, valorar o gestionar correctamente los riesgos a los que se expone al proceder a invertir o contratar determinados productos financieros. En concreto, el art. 79 establece con carácter general las obligaciones que deben cumplir las entidades que, como la demandada, prestan servicios de inversión, - y no otra cosa hizo en relación con la venta de las preferentes objeto del procedimiento, - en lo que obviamente habrá de exigírsele mayor rigor cuando se trate de minoristas. Así, se establecen las obligaciones de comportarse con diligencia y transparencia en interés de sus clientes, cuidando de tales intereses como si fueran propios, y, fundamentalmente la obligación de información. A ésta se refiere el art. 79 bis, disponiendo que las entidades que presten servicios de inversión deberán mantener, en todo momento, adecuadamente informados a sus clientes; especificando su apartado 3º que a los clientes, incluidos los clientes potenciales, se les debe proporcionar, de manera comprensible, información adecuada sobre la entidad y los servicios que presta; sobre los instrumentos financieros y las estrategias de inversión; sobre los centros de ejecución de órdenes y sobre los gastos y costes asociados, de modo que les permita comprender la naturaleza y los riesgos del servicio de inversión y del tipo específico de instrumento financiero que se ofrece, pudiendo, por tanto, tomar decisiones sobre las inversiones con conocimiento de causa. A su vez se puntualiza en el apartado 5º que las entidades que presten servicios de inversión deberán asegurarse en todo momento de que disponen de toda la información necesaria sobre sus clientes, con arreglo a lo que establecen los apartados siguientes, disponiendo el 6º que cuando se preste el servicio de asesoramiento en materia de inversiones o de gestión de carteras, la entidad deberá obtener la información necesaria sobre los conocimientos y experiencia del cliente en el ámbito de inversión correspondiente al tipo de producto o de servicio concreto de que se trate, sobre la situación financiera y los objetivos de inversión de aquél, con la finalidad de que la entidad pueda recomendarle los servicios de inversión e instrumentos financieros que más le convengan, hasta el punto que de no contar con tal información, no podrá recomendar servicios de inversión o instrumentos financieros al cliente o posible cliente. Obviamente deja fuera de esta previsión a los clientes profesionales, al eximirse a la entidad de obtener información sobre sus conocimientos y experiencia.
Frente a la alegación de la recurrente referente a que no se precisaba realizar los tests de conveniencia o de idoneidad a las actoras, al no resultar necesarios por disponer de la información suficiente sobre sus experiencias y conocimientos como inversoras, baste apuntar que quizás en la guía MiFID de la CNMV se exprese que si algún inversor ya fuera cliente, ' puede ocurrirque la entidad ya disponga' de la información que se requeriría o se recomendaría contar para valorar sus conocimientos y experiencia sobre el mercado o los productos financieros en los que pudiere invertir; el problema estriba en que no ha probado suficientemente que eso ocurriera en este caso, es decir, que contase con tal información. No basta para ello, dado el grado de protección y las cautelas que al respecto exige la normativa reguladora del mercado de valores y de la prestación de servicios financieros y de inversión, que se pueda presumir el conocimiento y esa información precisa para poder contratar productos complejos, del simple hecho de ser o haber sido titular de algunas acciones, o incluso de participaciones preferentes, como sería el caso de las actoras. Ante la carencia de cualquier tipo de prueba al respecto, nada impediría concluir que tanto ahora como al adquirir las preferentes de la emisión del 2.004, lo hubiesen hecho sin conocer realmente el producto, y sin haber sido adecuadamente informadas para llegar a comprender las características y riesgos que implicaba.
Ciertamente los mencionados test no son un fin en sí mismo, y obviamente el que no se llevaren a cabo no significa que la entidad obligada a clasificar a sus clientes a través de los mismos, devenga responsable del futuro o resultado de cualquier gestión o inversión que puedan haber realizado. En principio, no constituiría más que el incumplimiento de una obligación de carácter administrativo. Pero si aquella obligación cobra y tiene sentido, es sólo porque a su vez determina el grado de información o protección que debe otorgarse por la entidad asesora de inversiones al cliente minorista, que siempre lo será por exclusión; es decir, que a quien no le conste sea profesional, debe darle el tratamiento de minorista. Y desde luego todo ello tiene relevancia, en cuanto que puede afectar a la formación del consentimiento del futuro o posible inversor, quien ante la falta de una adecuada información y conforme a las cualidades o circunstancias que le son propias, pudo haber incurrido en algún error invalidante de aquél.
La habitual desproporción que existe entre la entidad que comercializa servicios financieros y los clientes, derivada de la asimetría informativa sobre productos financieros complejos, es lo que ha determinado la necesidad de una normativa específica protectora del inversor no experimentado, que tiene su último fundamento en el principio de la buena fe negocial. Así, y como establece la doctrina jurisprudencial reiterada en esta materia, el cliente debe ser informado por el banco, antes de la perfección del contrato, de los riesgos que comporta la operación especulativa de que se trate, como consecuencia del deber general de actuar conforme a las exigencias de la buena fe que se contienen en el art. 7 del CC ; y para el cumplimiento de ese deber de información, no basta con que ésta sea imparcial, clara y no engañosa, sino que deberá incluir de manera comprensible información adecuada sobre los instrumentos financieros y las estrategias de inversión y también orientaciones y advertencias sobre los riesgos asociados a tales instrumentos o estrategias ( art. 79 bis apartados 2 y 3 de la LMV y art. 64 del RD 217/2008 ).
Es por ello, y a la vez obvio, que para articular adecuadamente ese deber legal que se impone a la entidad financiera con la necesidad que el cliente minorista tiene de ser informado - conocer el producto financiero que contrata y los concretos riesgos que lleva asociados, - y salvar así el desequilibrio de información que podía viciar el consentimiento por error, es por lo que la normativa MiFID impone a la entidad financiera otros deberes que guardan relación con ese conflicto de intereses que se da en la comercialización de un producto financiero complejo y, en su caso, en la prestación de asesoramiento financiero para su contratación, como son la realización del test de conveniencia, cuando la entidad financiera opera como simple ejecutante de la voluntad del cliente previamente formada, dirigido a evaluar si es capaz de comprender los riesgos que implica el producto o servicio de inversión que va a contratar; y el test de idoneidad, cuando el servicio prestado es de asesoramiento financiero, dirigido además de a verificar la anterior evaluación, a efectuar un informe sobre la situación financiera y los objetivos de inversión del cliente para poder recomendarle ese producto.
CUARTO:Se ha de suponer y concluir - como se desprende del documento nº 6 aportado por la demandada referente a la información de las condiciones de prestación de servicios de inversión, - que las actoras fueron clasificadas por Caja Madrid, de acuerdo con la normativa MIFID, como clientes minoristas, reconociendo por ello que se les habría de otorgar el nivel de protección máximo.
Realmente en dicho documento no aparecía el nombre de ninguna de ellas y tampoco contenía sus firmas; pero en la página 2 del escrito de contestación a la demanda se manifiesta que suscribió con la parte actora el citado documento, que unión a otros - y a los que a continuación se hará referencia, - demostraría que cumplió la normativa bancaria en relación con la operación controvertida.
El empleado del Banco concluyó, a la vista del historial de las operaciones que habían concertado con anterioridad, que el perfil de las actoras era el de moderado-dinámico; pero ello no les excluía de su consideración de minoristas.
Adujo la recurrente que las actoras suscribieron toda la documentación requerida por la normativa bancaría, como si con ello tuviere que quedar suficientemente acreditado que se les proporcionó toda la información que legalmente se le exigía a fin de que pudieran conocer y comprender las características y los riesgos del producto ofertado y finalmente adquirido, descartando así la posibilidad de invocar cualquier error a la hora de prestar el consentimiento; pero nada más lejos de la realidad.
Poco aportó en ese sentido el empleado del banco con el que se cerró la operación; y de lo manifestado, más bien debe concluirse lo contrario. Reconoció no recordar qué tipo de información ofreció en este caso concreto, limitándose a indicar que habría actuado como en otras ocasiones y como con el resto de los clientes, explicando el producto y sus riesgos siguiendo el folleto tríptico al que después se hará relación. Aseguró que, como ocurriría siempre, informaría de que se trataba de un producto perpetuo y de los riesgos que conllevaba; pero al preguntársele por el Letrado de las actoras si se les informó sobre la posibilidad de perder dinero, manifestó que sí, pero apuntando sólo que en caso de quiebra de la entidad, como si ese fuere el único escenario posible. Tal respuesta evidencia que la información dada, al menos en este aspecto, fue incompleta, inexacta y absolutamente sesgada. El Juzgador de instancia le pidió que aclarase los riesgos que consideraba que había en la operación, en concreto si había riesgo de una pérdida importante de dinero, a lo que respondió que lo vio muy improbable. Si esa era su percepción, difícilmente pudo transmitir a las actoras, y de una manera real, aséptica y con detalle, sobre los riesgos que realmente asumirían con la adquisición de las preferentes. Es evidente que un comercial no puede alertar sobre todos los posibles riesgos de una operación, con profusión de datos, y a la vez transmitir las dudas que necesariamente conlleva una operación de alto riesgo como la concertada y sobre la que informa, si no cree que existan o que son de muy dudosa contingencia. Como se dijo, se presentó al inicio del interrogatorio como la persona encargada de 'colocar las preferentes'.
Por lo demás, esta Sala da por reproducido todo lo que al respecto y tan acertadamente se expuso en la resolución impugnada.
QUINTO:De conformidad con lo establecido en el art. 1.10 la Ley 6/2011 de 11 de abril , que modifica Ley 13/1985 de coeficientes de inversión y recursos propios, Ley 24/1988 del Mercado de Valores y el Real Decreto Legislativo 1298/1986, de adaptación del derecho vigente en materia de entidades de crédito al de las Comunidades Europeas, las participaciones preferentes presentan, entre otras, las siguientes características:
1º) Son productos perpetuos y sin vencimientos, es decir, que los inversores no pueden exigir a la sociedad emisora que les reembolse el dinero al cabo de cierto tiempo, como ocurre con los depósitos a plazo; y aunque el banco emisor pueda amortizar los valores devolviendo su importe, tampoco puede ser obligado a ello, para lo que además requerirá la previa autorización del Banco de España, que sólo la concederá si no se ve afectada la situación financiera ni la solvencia de la entidad de crédito, o de su grupo o subgrupo consolidable. Por tanto, y salvo lo expuesto, si los titulares de los valores quieren recuperar el dinero invertido, tendrían que venderlos en un mercado secundario, siempre, claro, que alguien quisiese comprarlos, recibiendo evidentemente sólo el precio que ofrezca, que no tiene por qué ser su valor nominal. Y es que no se atribuye al titular de las mismas un derecho a la restitución de su valor nominal.
2º) Aunque se pueda ofrecer un interés determinado y elevado, lo cierto es que su percepción no era algo que se asegurara a los inversores, ya que el derecho a percibir tal interés dependía de que el banco emisor obtuviese beneficios; en definitiva, de los resultados económicos de la entidad.
3º) Independientemente de lo anterior, la remuneración que los inversores tienen derecho a percibir por las participaciones preferentes, quedan también condicionadas a otro tipo de circunstancias.
Por un lado, el consejo de administración, u órgano equivalente, de la entidad de crédito emisora o matriz, puede cancelar, discrecionalmente, cuando lo considere necesario, el pago de la remuneración durante un período ilimitado, sin efecto acumulativo; y a pesar de ello, sin embargo, las preferentes no otorgan a sus titulares derechos políticos como para poder controlar o influir sobre tal decisión, salvo en los supuestos excepcionales que se establezcan en las respectivas condiciones de emisión.
Por otro, tampoco se percibirán remuneraciones cuando no se cumplan con los requerimientos de recursos propios legalmente establecidos; pero es que además, el Banco de España podrá exigir la cancelación del pago de la remuneración, basándose en la situación financiera y de solvencia de la entidad de crédito emisora o matriz, o en la de su grupo o subgrupo consolidable.
4º) Como la rentabilidad de la participación preferente está condicionada a la existencia de beneficios o reservas distribuibles en la entidad de crédito emisora o dominante, y la liquidez de la participación preferente sólo puede producirse mediante su venta en el mercado secundario, en los supuestos de ausencia de rentabilidad será difícil que se produzca la referida liquidez.
5º) La inversión puede perderse por completo en caso de insolvencia de la entidad emisora, quedando directamente afecta a los riesgos y situación financiera de dicha entidad de crédito, o de la de su grupo o subgrupo consolidable al que pertenece. Ciertamente tal circunstancia es evidente y no exigiría de mayores explicaciones; lo que ocurre es que aquí existe un matiz importante; y es que en los depósitos a plazo en entidades financieras españolas existe cierta garantía del Estado hasta una cantidad determinada, y la ausencia de esa garantía es un dato de especial importancia, por mucho que el tema de la insolvencia sea claro. En atención a ello, es obvio que una información fidedigna del producto debiera resaltar este aspecto, que podía tener su importancia para cualquier persona que busque rentabilidad pero también seguridad, como eran los actores.
6º) Estos productos cotizan en los mercados secundarios organizados y que, en los supuestos de liquidación o disolución de la entidad de crédito emisora, o de la dominante, darán derecho a obtener exclusivamente el reembolso de su valor nominal junto con la remuneración devengada y no satisfecha, que no hubiera sido objeto de cancelación, situándose, a efectos del orden de prelación de créditos, y frente a lo que su nombre pueda erróneamente hacer interpretar, como inmediatamente detrás de todos los acreedores, subordinados o no, de la entidad de crédito emisora o de la dominante del grupo o subgrupo consolidable de entidades de crédito, y delante de los accionistas ordinarios y, en su caso, de los cuotapartícipes. Ello supone que la recuperación de la inversión sólo se producirá tras el previo y completo pago de la totalidad de los créditos de los acreedores de aquélla.
SEXTO:Habida cuenta que a las actoras no se les realizaron tests de idoneidad y conveniencia, y que no se ha acreditado que se les diera una información certera y clara sobre las características y riesgos que presentaba el producto adquirido por parte del empleado del Banco con el que cerraron la operación, siendo la prueba de tal extremo de cargo de la entidad bancaria demandada, debe concluirse la nulidad de la suscripción por canje de las participaciones preferentes objeto del procedimiento por error vicio en el consentimiento, en los términos establecidos por el Juzgador de instancia en la Sentencia impugnada, y que se dan igualmente por reproducidos.
Nada de la problemática apuntada a la hora de establecer las características de las mismas y que se aludieron en el fundamento jurídico anterior, consta que se les explicara a las actoras, a pesar de tener que gozar de la mayor protección o de la protección máxima, por su condición de clientes minoristas; y desde luego no se tendría que haber dado por supuesto que las conocieran con el detalle que se requiere, por el simple hecho de ser titulares de otra emisión anterior.
Insiste en el escrito de recurso que dio puntual y suficiente información del producto a las actoras, como se evidenciaba de la documental aportada, en concreto de los documentos nº 4 y nº 5 de la contestación a la demanda; pero esta Sala no comparte tal conclusión. Y más, ante el resultado de la testifical del empleado de la demandada que intervino en la operación.
Puede que Dña. Fermina suscribiera el documento resumen de la emisión de participaciones preferentes serie II que adquirieron (documento nº 4 de la contestación); pero en él no se alertaba de todos los peligros o riesgos que entrañaban, y como eran los puestos anteriormente de manifiesto. Se dirá que no constituye un depósito bancario y que se trata de un producto complejo; pero aunque se advierta del riesgo de perpetuidad o de la no percepción de remuneraciones, no se daba toda la información precisa para comprender o llegar a ser consciente de los reales riesgos que se asumían. Se hablará de que el pago de la remuneración estará condicionado a la obtención de 'Beneficio Distribuible (tal y como este término se define en el apartado III.4.9.1 de la Nota de Valores)', pero en ningún aparece reflejado en qué consiste, cómo se calcula, o de qué variables dependería. Además, al apuntar a continuación cuál fue ese Beneficio Distribuible en los últimos tres ejercicios, se estaba dando la impresión de que siempre se podría obtener, y lo que no consta tuviere que ocurrir. Tampoco se alertó, aclaró o especificó, que esa percepción de remuneraciones, no sólo podría verse frustrada por indicación del Banco de España y como consecuencia de la situación financiera y de solvencia que la entidad de crédito emisora o matriz, o en la de su grupo o subgrupo consolidable pudiera presentar, sino por propia decisión discrecionaldel consejo de administración, u órgano equivalente, de esa entidad de crédito emisora o matriz, y cuando lo considere necesario, durante un período ilimitado, y sin efecto acumulativo. Evidentemente, el riesgo de la operación no sólo estriba en poder perder parte o la totalidad de la inversión, sino que también dependerá de lo segura o incierta que resulte. Y si una de las razones fundamentales por las que cualquier inversor decide colocar su dinero en un determinado producto es la rentabilidad que espera conseguir con ella, es lógico que cualquier ocultación de información o la no aportación de todos los datos suficientes como para calibrar la bondad o no de esa inversión, provocará un grave error en la formación del consentimiento, que sólo será imputable al responsable de esa omisión, y que por afectar a uno de los elementos esenciales del contrato, implicará su nulidad. Y no sólo se ocultó o no se alertó sobre todo lo anterior, sino que por lo que resulta del testimonio del empleado de la demandada, prácticamente presentó la operación como segura y altamente rentable, pues les aconsejó que sustituyeran las preferentes que ya tenían por las de la emisión de 2.009 por tener un tipo de interés superior y presentar aquéllas mayores riesgos; pero eso sí, sin que conste que advirtiera de las circunstancias por las que esa alta rentabilidad podría frustrarse. Desde luego nada indicó para que se pudiera concluir lo contrario, puesto que no recordaba sobre lo que pudo haber informado en este caso concreto; y al hablar sobre la posibilidad de perder dinero, sólo previó la quiebra de la entidad emisora.
Ciertamente en ese documento se habla del riesgo de absorción de pérdidas, de manera que en caso de insuficiencia patrimonial del emisor o el garante se podría liquidar la emisión por un valor inferior al nominal, pero no consta que se describiera o se explicara en qué tipo de escenario podría ocurrir tal circunstancia. Evidentemente, y como se desprende del testimonio del empleado de la demandada, la posibilidad de que Caja Madrid entrara en situación financiera delicada, ni se la representaba, por lo que obviamente no pudo transmitir otra cosa a las actoras. Se ofrecía en el resumen de la emisión las principales magnitudes de la garante y los balances de situación consolidados hasta marzo de 2.009, y nada de aquello podría siquiera vislumbrarse.
En el referido documento se expresaba que los valores eran perpetuos; pero a continuación se aclaró que no obstante lo anterior, transcurridos 5 años desde la fecha del desembolso, 'el Emisor podrá, en cualquier momento, amortizar total o parcialmente' las participaciones preferentes, con lo que ese supuesto riesgo quedaba más que amortiguado; al menos es lo que se transmitía, aclarándose que en ese caso 'el inversor recibirá el precio de amortización que consistirá en su valor nominal más, en su caso, un importe igual a la remuneración devengada y no satisfecha hasta la fecha establecida para la amortización'.
También se hablaba del riesgo de mercado, que las participaciones preferentes eran valores con un riesgo elevado que podían generar pérdidas en el nominal invertido, y que no era posible el inversor que pudiera venderlas con carácter inmediato; pero lo cierto es que no consta que se explicara suficientemente que el no reparto de rendimientos, y lo que podría ser decisión discrecional del emisor, podría implicar una dificultad añadida, o más bien decisiva.
A las mismas conclusiones hay que llegar a la vista del documento nº 5 de la contestación a la demanda (folio 200), y a pesar de que también hubiere sido suscrito por Dña. Fermina , por no tratarse más que de un extracto o resumen muy simplificado del nº 4. No es más que un documento estereotipado, o modelo genérico no adaptado a las circunstancias concretas de cada cliente y operación - ni susceptible de serlo, según reconoció el empleado del Banco, - que por sus vaguedades, y a la vista del resultado de la testifical practicada y de las reflexiones apuntadas, no sería suficiente ni tendría la virtualidad de evidenciar o demostrar que las actoras eran plenamente conscientes y conocedoras del alcance y de los riesgos de la operación de compra por canje suscrita, ante la sesgada e incompleta información recibida. El lenguaje utilizado en su redacción no será especialmente complejo; pero sí los conceptos manejados, y más para personas sin conocimientos financieros acreditados. No se especifican los distintos escenarios posibles ni las circunstancias de las que podrían depender la evolución y el funcionamiento o el resultado del producto financiero adquirido con lo que resulta de la mera letra de tal documento, por lo que no se puede concluir que la información dada fuera veraz y clara. Su firma por Dña. Fermina los actores no pasó de ser más que un mero trámite necesario para que se pudiera consumar la operación, pero absolutamente vacío de contenido y sin reflejar lo que aparentemente podría significar.
Como se expresa en la Sentencia de la Sección 13ª de la AP de Barcelona de 25 de julio de 2.014 , 'el hecho de haberse suministrado suficiente y adecuada información (hecho 'positivo'), debe ser acreditado por el profesional financiero, a quien corresponde la diligencia exigible a un 'empresario ordenado y representante leal' en defensa de los intereses de sus clientes ( STS 14.11.2005 ), máxime cuando aquél actúa de manera profesional y remunerada, gestionando intereses por cuenta de tercero, y en un marco sujeto a normas que regulan su actuación'.
Tampoco puede obviarse que la orden de compra suscrita carece de toda referencia a la naturaleza y circunstancias del producto adquirido, o a su régimen jurídico y económico.
En definitiva, la información que consta se ofreciera a las actoras sobre las características y riesgos del producto adquirido, fue absolutamente insuficiente y engañosa, hasta el punto de no poder conocer su verdadera y real naturaleza, provocándose así la formación viciada de su consentimiento a la hora de suscribir la orden de compra de las participaciones preferentes objeto del presente procedimiento, que por ser grave, excusable y afectar a los elementos esenciales de las operaciones concertadas, ha de ser tachada de nula. No le cabe la más mínima duda a esta Sala que las actoras, de haber conocido con detalle y exactitud el producto que le ofrecieron, no lo habrían adquirido. Por más que insista la recurrente, han llegado a acreditar la concurrencia de los requisitos exigidos para que se apreciara el error vicio en el consentimiento.
Las alegaciones contenidas en el escrito de recurso sobre la errónea valoración del perfil de las actoras, por expresarse en la Sentencia de instancia que Doña Fermina era una persona de avanzada edad, cuando al momento de suscribir la operación contaba con 66 años, y que por ello se alteraba la realidad objetiva para poder considerar que se trataba de una persona vulnerable e incapaz de discernir o de desenvolverse con este tipo de operaciones, no pueden ser atendibles. Es evidente que no ha sido la edad de una de las actoras lo que ha llevado a concluir la existencia del vicio en el consentimiento, sino la forma en la que se llevó a cabo la operación. Ni se les dio toda la información veraz, certera y clara que se requería para que prestaran un consentimiento válido, libre y correctamente formado, ni desde luego el comercial que 'les colocó el producto' se cercioró de que así fuera.
En definitiva, también al respecto se dan por reproducidas las acertadas argumentaciones contenidas en la resolución impugnada.
SÉPTIMO:De conformidad con lo establecido en el art. 398 de la LEC , la recurrente deberá satisfacer las costas causadas con motivo del recurso.
Y de conformidad con lo establecido en la Disposición Adicional Decimoquinta de la Ley Orgánica del Poder Judicial aprobada por la Ley Orgánica 1/09 de 3 de noviembre, procede acordar la pérdida del depósito constituido por la parte recurrente, al que el Juzgado de Primera Instancia dará el destino legal correspondiente.
Vistos los artículos citados y demás de pertinente aplicación.
Fallo
Que debemos desestimar y desestimamos el recurso de apelación formulado por la representación procesal de BANKIA, S.A. contra la Sentencia de fecha 14 de enero de 2.014 dictada por el Juzgado de 1ª Instancia nº 3 de Getafe en el Juicio Ordinario nº 356/13, condenando expresamente a la recurrente al pago de las costas causadas así como a la pérdida del depósito constituido.
MODO DE IMPUGNACION:Se hace saber a las partes que frente a la presente resolución cabe interponer Recurso de Casación y/o Extraordinario por Infracción Procesal, en los supuestos previstos en los artículos 477 y 468 respectivamente de la LEC en relación con la Disposición Final 16º de la misma Ley , a interponer en el plazo de VEINTE DÍAS ante este mismo órgano jurisdiccional. Haciéndose saber a las partes que al tiempo de la interposición de los mismos, deberán acreditar haber constituido el depósito que, por importe de 50 euros, previene la Disposición Adicional Decimoquinta de la L.O.P.J ., establecida por la Ley Orgánica 1/09, de 3 de noviembre, sin cuyo requisito el recurso de que se trate no será admitido a trámite, excepto en los supuestos de reconocimiento expreso de exención por tener reconocido el derecho de asistencia jurídica gratuita. (Caso de interponerse ambos recursos deberá efectuarse un depósito de 50 euros por cada uno de ellos).
Dicho depósito habrá de constituirse en la Cuenta de Depósitos y Consignaciones de esta Sección abierta con el nº 2838 en la sucursal 1036 de Banesto sita en la calle Ferraz nº 41 de Madrid.
Asimismo se deberá aportar debidamente diligenciado el modelo 696 relativo a la tasa judicial correspondiente a los recursos de que se trate, en los casos en que proceda.
Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACION.-Firmada la anterior resolución es entregada en esta Secretaría para su notificación, dándosele publicidad en legal forma y expidiéndose certificación literal de la misma para su unión al rollo. Doy fe.
